Compañía es una TRADUCCIÓN de la historia de CuteCButtons (Fanfiction id: 3801409).

Disclaimer: Naruto no me pertenece. Entonces, si reconocen a alguien o algo del anime lo he tomado prestado.

Toma tiempo antes de Shippuden.

¡Gracias a todos mis reviewers! Ese es el motivo por el cual estoy posteando otro capítulo tan pronto.

Capítulo 8

Un joven suspira mientras anuda varias cuerdas en su bolsa. Después de un jalón final se apoyó sobre sus talones y corrió una fuerte, ligeramente bronceada mano a través de sus rizos dorados. Inclinó su barbilla contra su puño en silenciosa contemplación. En la medida de su preocupación, ésta era una misión ridícula. Sus vibrantes ojos azules se entrecerraron. Y con respecto a ser ético, bueno…

"Tachoro, ¿todavía no estás listo?" refunfuñó uno de los dos hombres mayores acercándosele. "Necesitamos irnos ahora si queremos infiltrarnos en el compuesto residencial y capturar el objetivo está noche."

El hombre mayor movió su Kusagakure (País de la Hierba) hitai-ate, un callado brillo de anticipación irradiaba de su determinado rostro.

Tachoro simplemente se mantuvo de pie, desplazando la larga caja a sus espaldas en una posición más cómoda; asintió una vez antes de descender alineado con su equipo.

OOOOO

Después de la cena esa noche, Shibi llamó a una reunión con todos los Aburame usuarios del kikaichuu. Ya que Shinomaru aún era un niño pequeño él estuvo exento de esa reunión. Hinata sonrió a su pequeña forma acurrucada contra su madre en un gran sofá en la amplia sala. Trazas de los dulces caseros de Hinata estaban pegadas en su mejilla izquierda. Kaoru limpió gentilmente su rostro mientras él se acomodaba para escuchar una historia.

Sofás y sillas cómodas dividían la habitación en acogedoras secciones, y varios Aburames se encontraban felizmente cómodos en sus rincones. Muchos de ellos estaban listos para dejarse llevar por el sueño.

Hinata sintió que sus párpados se hacían pesados. La atmosfera era muy cálida y placentera. No podía recordar un solo momento en el que se haya sentido así de cómoda en su propia casa.

OOOOO

La más joven de las tres madres había arropado a sus pequeños en sus camas. Karika se mantuvo observando a los bebés mientras sus hermanas fueron a hablar con los demás. Tarareó una suave melodía mientras cosía florecillas en la pequeña camisa de su hija.

Una risa baja interrumpió la tranquila ensoñación de Karika. Ella se congeló. Volteó a toda prisa para encontrar a dos hombres vestidos enteramente de negro frente a la ventana abierta.

"Mira a la adorable florecita silvestre que encontramos, Genbo." El hombre a la derecha rió.

"Luce suficientemente dulce para mi gusto, Panto."

Karika se puso de pie frente a los niños y tomó su única arma, la pequeña aguja con la que estaba trabajando.

OOOOO

Los ojos de Hinata se abrieron repentinamente. El sello se había roto. Todos los Aburames en el salón familiar estaban dormidos. Ella desapareció en un flash. Con el Byakugan activado saltó al patio mientras ocultaba su chakra. Hinata localizó los intrusos en seguida. Había dos en la habitación de los niños. Hinata se movió rápidamente alrededor de los árboles y pequeñas estructuras y aterrizó como sombra silenciosa detrás de los dos hombres que avanzaban hacia Karika.

OOOOO

Una de las mariposas de Tachoro reportó el disturbio así que se apuró a través de la miríada de patios internos. Silenciosamente suprimió su chakra y rezó para nadie lo vea.

Los debieron haber encontrado. Fue obvio para el cuando las formas de sus "compañeros" volaron a través de la ventana y aterrizaron en algunos arbustos cercanos. Suspiró y se puso de pie. Ya no tenía sentido.

Miró hacia arriba para observar quien había sido el responsable de atraparlos en el plan, la respiración de Tachoro se atoró en su garganta. Agazapada en la ventana estaba la silueta de la mujer más hermosa que jamás haya visto. Sus ojos con la belleza de la luna llena. Su largo cabello oscuro ondeaba a su alrededor acariciado por la brisa del atardecer. Deseó tener con él sus lápices de dibujo. Tan hermosa. Tan hermosa. Tan hermosa que casi no esquivó los tres kunai a tiempo.

OOOOO

Shino se quedó en silencio. Estaba a la mitad de la explicación de cómo se sentía estar infectado con los Supaichuu cuando sintió el súbito aumento en el chakra de Hinata. Su padre, tíos y primos lo miraron silenciosamente.

El chakra de Hinata subió y cayó en picado antes de hacerse casi ilocalizable, lo que significaba que lo activó suprimiéndolo o habían sido atacada.

"¿Shino?" su padre frunció el ceño. "¿Tu reporte?"

"Las mujeres pueden estar bajo ataque," dijo súbitamente.

Shiribi se levantó. "¿Bajo ataque? ¿Por qué dices eso? Tengo algunos insectos con mi esposa. Ellos me hubieran reportado si algo fuera mal."

Shibi estuvo de acuerdo. Él también había dejado algunos de sus insectos con su esposa, por si acaso.

"Iré a ver," fue todo lo que Shino dijo y desapareció.

Shibi inmediatamente siguió a su hijo. Shino tenía buenos instintos, además el no dejaría la reunión del clan si no fuera por una buena razón.

OOOOO

Tachoro saltó hacia atrás mientras la misteriosa joven se dejaba caer como un gato desde la ventana del segundo piso en una elegante postura de pelea. El cambió inquieto a su propia postura de taijutsu. Había estado en el primer puesto durante sus años de genin, así que estaba seguro de que podría vencerla, pero no quería atacarla.

Ella era una ninja –eso era bastante obvio– pero no era una Aburame. Su indecisión casi le cuesta. Se las arregló para evadir un segundo set de kunais pero no la patada a la mitad de su torso. El aire salió de sus pulmones, y apenas pudo bloquear sus doce rápidos y dolorosos golpes.

Ella era buena. Saltó hacia atrás y ordeno a sus camaradas retenerla pero no lastimarla. Sus ojos se entrecerraron cuando el aleteo de las criaturas se iba acercando. Su mano derecha se posicionó y su brazo izquierdo se extendió para formar un sello. Los ojos de ella lo miraron directamente y un extraño choque de electricidad subió por su propia columna vertebral.

"¡Espera!" una voz gritó. "¡Hinata, alto!"

OOOOO

Confusión pasó por el rostro de Hinata junto con un ligero sonrojo cuando el brazo de Shino la envolvió por detrás. Conteniéndola o protegiéndola, era difícil decirlo. Probablemente un poco de ambos.

Tachoro miro el brazo alrededor de la cintura de su misteriosa mujer y sintió a su corazón sumirse desagradablemente en su estómago. ¿Esta joven mujer era la esposa de su primo?

"¿Tachoro?" Shibi preguntó impávido.

"¿Sí, señor?" respondió derrotado.

"Esperaba algo como esto de esos dos sinvergüenzas que tienes por tíos pero nunca pensé que fueras del tipo de joven en caer envuelto en tales actividades."

"Mi madre me pidió que los vigilara," él explicó tímidamente.

"Ya veo."

La expresión confusa de Hinata viajó de un hombre a otro. La mayor parte del Clan Aburame estaban ahora observando silenciosamente al líder del clan regañando a su joven pariente político.

"¿Q-q-qué está sucediendo?" Hinata murmuró con incertidumbre.

"Es uno de mis primos lejanos, Ishitaka Tachoro," Shino murmuró en respuesta.

"¿¡P-p-primo!?" Hinata gritó.

"Mis tíos intentaban jugar una broma. Aparentemente es una tradición entre los Aburames y los Ishitaka, aunque es el primer año que escucho de ella," Tachoro explicó tímidamente. Por alguna razón encontró el tartamudeo de la chica adorable y dulce lo que lo hacía sentir avergonzado en respuesta.

"¿¡T-t-tíos!?" Hinata jadeó horrorizada. "¡Oh no!" con eso Hinata desapareció entre los arbustos. Acallados sonidos de consternación respondieron la generalizada mirada curiosa de los hombres Aburame.

La sonrojada figura de Hinata se las había arreglado para arrastrar dos gimientes cuerpos momentos después.

"¡L-l-lo siento mucho, Shibi-san! No me había dado cuenta de que eran sus parientes. ¡Aún respiran!" La voz de Hinata se hacía más y más pequeña mientras ella evaluaba el daño, las heridas que había infligido con el Byakugan. "Sólo algunas costillas rotas… cada… un poco de sangrado interno. ¡Puedo arreglarlo todo!" tranquilizó desesperadamente. Su voz de nuevo se hacía más pequeña. "Algunas contusiones y rasguños… p-probablemente por caer de la ventana… No estoy segura acerca de los pinchazos… p-probablemente por los arbustos…"

Hinata iniciaba cuando la silenciosa risilla de Shibi reverberó por todas los muros del patio y creció en una plena y profunda risa.

Shino enarcó una marcada ceja. Él nunca había escuchado a su padre reír tan profundamente o por tanto tiempo durante toda su vida.

Cuando su risa amainó, Shibi presionó ambas manos en los delgados hombros de Hinata. La miró fijamente con solemnidad.

"Buen trabajo, Hinata."

La pequeña boca de Hinata formó una "O", perpleja por la sorpresa. Ella había golpeado a sus parientes políticos ¿y además de no estar enojado con ella, la estaba elogiando?

"¡Allí están!" gritó Karika a sus hermanas. Las tres se acercaron agitando todos los objetos de cocina afilados, instrumentos puntiagudos de destrucción.

Los dos Ishitaka mayores estaban quejándose silenciosamente en el suelo, intentando manipular la situación y hacer que la linda kunoichi se compadezca de ellos y les ofreciera cuidarlos para sanar. Genbo y Panto miraron al trío que se acercaba y corrieron con todo y costillas rotas y contusiones.

"¡Regresen, Ecchi pervertidos!" gritó Karika mientras ella y sus hermanas perseguían a los dos hombres hacia fuera de la residencia.

"¿Pervertidos?" el esposo de Karika, Sori, frunció el ceño antes de correr detrás de su esposa. Sora y Soru le siguieron.

"Ano…¿debería ir detrás de ellos?" Hinata preguntó.

"Dejémoslos ser. Será el castigo por sus crímenes," Shibi decidió.

"¿Crímenes?" Shino preguntó. "¿Exactamente cuál era su intención, Padre?"

Shibi simplemente negó con la cabeza y caminó hacia dentro.

"¿Tío?" Shino intentó. "No recuerdo ningún evento como éste. ¿Cómo puede ser una tradición?"

Shiribi miró inseguro, pero entonces pareció cambiar de parecer y se encogió de hombros.

"No es una tradición anual. Sólo ocurre si un Aburame se casa. Durante la siguiente reunión familiar aquellos dos intentaran raptar a la novia. Si eso sucede, entonces cada uno le dará un beso y la dejará ir."

"Oh… esa es… una tradición bastante extraña," Hinata murmuró.

"La 'tradición' sólo está en sus cabezas. Ningún Aburame permitiría que otro hombre bese a su esposa."

"¿Cuándo comenzó está tradición?" Hinata preguntó.

"Con Kinako, de hecho," Shiribi rió.

"¿Mi madre?" Shino frunció el ceño.

"Como ése fue el primer incidente, Shibi no tuvo ninguna advertencia. Realmente nunca se los perdonó. No puedo decir que tiene la culpa. Desde el principio, si ningún Aburame ha conseguido casarse recientemente entonces ellos intentaran raptar a Kinako de nuevo. Yo pienso que esas bromas infantiles debieron haber terminado años atrás pero resulta que Shibi simplemente ha prevenido sus intentos. Fueron especialmente astutos este año. Normalmente los atentados ocurren durante su visita. El Clan Ishitaka supuestamente debe arribar hasta mañana, así que entraron furtivamente al complejo un día antes de lo esperado."

Hinata rió incómoda. "Creo que fui un poco dura con ellos, es decir, por la broma."

"Estuviste perfecta," Shibi discrepó desde la puerta.

Hinata se sonrojó ante el segundo cumplido que recibía en un solo día.

"¿Hinata, cómo sabías que estaban aquí?" Shibi indagó.

"Puse una sello de alarma en la ventana de la habitación de los bebés, así que si alguien intentaba entrar por esa vía lo sabría."

Shibi asintió en señal de aprobación. "Esa fue una buena idea."

Shino escuchó y miró, ocasionalmente expresando sus sugerencias, mientras ella explicaba sus medidas de seguridad. A él le gustaba verla cómoda con su padre. Mucha gente lo encontraba distante y poco comunicativo (todos sus parientes masculinos, el incluído). Sin embargo Hinata era silenciosa y atenta. Ella reparaba en los sutiles matices que muchos se perdían cuando intentaban hablar con un Aburame. A diferencia de Naruto, que trataba de llenar el silencio con plática, Hinata simplemente esperaba a que la persona estuviera lista. Naruto. Shino suspiró. Teniendo a Hinata con él durante los pasados días casi olvida al ruidoso ninja que Hinata ama.

"¿Shino-kun?" Hinata repitió con una dulce sonrisa y un gentil tirón a su manga. "¿Vamos adentro?"

El asintió y le permitió juguetonamente jalar la manga de su abrigo mientras atravesaban la puerta.