Capítulo 8
Vainilla
Lucy despertó en una cabaña, después de que se había dormido apoyada en un árbol, no recordaba nada, no sabía dónde estaba, ni como había llegado a aquel lugar. Intentó ponerse de pie, pero estaba muy débil, su garganta le ardía, tenía mucha, mucha sed. También desconocía cuanto tiempo había pasado desde que se durmió aquella tarde, para ella solo se notaban un par de horas de descanso, pero la poca luz del sol que se filtraba por la ventana le decía que estaba amaneciendo.
Recorrió cautelosamente la habitación con la mirada, estaba ordenada y limpia, a su lado, en la mesita de noche, habían un ramo de flores frescas con un exquisito aroma en un jarrón color blanco, un jarro de cristal con agua clara y fresca y un vaso también del mismo material brillante y traslucido, al lado de su almohada estaban sus llaves estelares, las tomó con cuidado y las apretó contra su pecho con cariño. Se levantó un poco de la cama apoyándose en los codos extendió su mano hacia el jarro y vertió un poco de agua en el vaso, lo tomó entre sus temblorosas manos y se lo llevó a la boca. La sensación producida por el líquido al recorrer su garganta la hiso suspirar, era tan fresca y tan pura que creo que no podría para de beberla, pero se detuvo cuando se dio cuenta de que el vaso se encontraba vacío, volvió a tomar el jarro y vertió un poco más de agua y siguió bebiendo hasta saciar su sed. Dejó el vaso nuevamente en la mesita para volver a mirar por la habitación.
Se levantó de la cama con cuidado y un mareo repentino le hiso que la cabeza le diera vueltas, se sentó otro momento y cuando se repuso del mareo volvió a ponerse de pie, en cuento las sabanas cayeron al suelo vio que se encontraba desnuda, aunque no completamente, aún conservaba su ropa interior y su camiseta, sus pensamientos ahora giraban en torno a con qué clase de pervertido se habría encontrado. Caminó silenciosamente hasta el armario y lo abrió con cuidado, en el encontró bastante ropa, toda era de hombre. Cogió la sabana que estaba en el suelo y se cubrió con ella, pero en el momento en que la levantó una hoja de papel se resbaló de entre la tela.
No sé quién eres, cómo te llamas y también desconozco por qué estabas en aquellas condiciones. Si lees esto me gustaría contarte el porque te traje a mi casa. La verdad es que nunca me había encontrado con una persona en aquellas condiciones y pensé que lo mejor que podía hacer era ayudarte y como mi casa estaba cerca de aquel lugar te llevé ahí. En estos momentos no me encuentro contigo, pues salí a buscar provisiones y un poco de ropa, pues creo que la necesitaras. Lamento si estás enojada por estar semidesnuda, no quería hacerlo, pero tu ropa estaba muy sucia. Si puedes levantarte y salir de la habitación al frente encontraras el baño, tus ropas están dobladas y limpias en el mueble, también encontrarás toallas y útiles de aseo por si quieres darte un baño. Si bajas las escaleras encontraras la cocina, no hay muchas cosas, pues por eso salí al pueblo, pero es suficiente para un par de días. No me molestaré si quieres utilizar cualquier cosa que haya en la casa, pues yo regresaré en un par de días y solo espero encontrarte cuando regrese.
PD: El agua es de una vertiente que corre por detrás de la casa, por si necesitas. Espero que te gustaran las flores.
Lucy estaba confundida, aquellas palabras eran demasiado honestas como para ser un pervertido y le dijo que podía irse en cuanto quisiera, pero algo en ella le decía que aquel lugar era seguro. Salió de la habitación y como decía en la carta había una puerta al frente, la abrió y entro al baño, era amplio y luminoso, incluso había un ramo de flores también, las mismas que en la habitación. Abrió un mueble y ahí estaban sus ropas limpias y dobladas, sacó unas toallas y jabón y se dio un baño. El agua caliente corriendo por su espalda le producía una relajante sensación y en contacto con la fragancia de las flores le hacían sentir como en casa.
Cuando salió del baño volvió a entrar a la habitación, abrió el closet y de él sacó sabanas limpias, hiso la cama y lavó las que ella había utilizado. Bajó cuidadosamente las escaleras encontrándose con una salita en donde había unos sillones una chimenea y una gran estantería, salió por la puerta principal y colgó las sabanas mojadas en unas cuerdas para la ropa. Recorrió el lugar con la mirada, era hermoso, una especie de claro en medio del bosque, rodeado de flores bien cuidadas y el sonido del agua tras la casa. Volvió a entrar y caminó hacia la cocina, la carta tenía razón, no habían muchas cosas, pero ella no había comido en días por lo que todo lo que había ahí le parecía un banquete. Preparó algo para comer y se sentó en la mesa. Se sentía bien comiendo en la casa de un completo extraño, no sabía el porqué de la situación, solo se sentía bien. El aroma de las flores recorría todo el lugar y había un ramo en aquellos hermosos jarrones, en cada una de las habitaciones, era como si la persona dueña de la casa esperara a alguien. Terminó de comer, lavó la vajilla y se fue a sentar en el sillón cerca de la chimenea. Tomó un libro y comenzó a leer, hasta que se quedó dormida. Por que actuaba con tanta naturalidad en aquella casa.
Estuvo haciendo eso por dos días, un par de veces había llamado a Tauro o a cáncer para que le cortaran un poco de leña, pues las noches en el bosque eran bastante frías. No había querido irse de la casa sin antes agradecer a la persona que le había ayudado. Esa misma noche, ella se quedó dormida mientras leía un libro cerca de la chimenea.
Había despertado con el ruido de un tronco cayéndose, abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba cubierta por una manta y que la chimenea seguía encendida. No estaba sola. Tomó sus llaves, lista para cualquier cosa.
-Lo siento, no quería despertarte.
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Lucy abrió los ojos y miró alrededor de forma desesperada "¿Qué fue eso?" pensó. Ese sueño había sido un poco extraño, ya había soñado con algo parecido antes y creía reconocer aquella voz. Se encontró con que estaba en su habitación, miró a su lado y vio a Natsu dormido. Acarició su mejilla "si siempre fueras así de tranquilo, creo que mi vida sería muy aburrida" pensó mientras sonreía. Miró hacia su reloj de pared y vio que eran las siete de la madrugada, "aún es muy temprano, puedo seguir durmiendo un poco más". Y se acomodó en la cama utilizando el brazo que Natsu le ofrecía como almohada y pegándose a su costado. "No creo que se moleste" pensó ella mientras cerraba los ojos y ponía una mano sobre el pecho del pelirrosa sintiendo su respiración y los latidos de su corazón. Nuevamente se quedó dormida.
El pelirrosa despertó poco después de que la chica se durmiera. Sintió un peso en su brazo y en su pecho. Vio a Lucy pegada a su costado y sonrió con cara de idiota enamorado. Observó el rostro de Lucy por unos momentos y recorrió sus labios con un dedo, con mucha suavidad para no despertarla. Luego tomó la mano de la chica que reposaba en su pecho y comenzó a juagar con sus dedos. La piel de Lucy era suave, blanca y desprendía un delicioso aroma. Apoyó la palma de la mano de ella contra la suya. Los dedos de Lucy eran largos, níveos y delgados, pero su mano era pequeña comparada con la de él. "Aun así, encajan perfectamente" pensó mientras entrelazaba sus dedos con los de la chica dormida "como si sus manos hubieran sido hechas solo para estar entre las mías" se sonrojó ante tal pensamiento y sacudió la cabeza. Se volteó en la cama, con cuidado, de frente a Lucy, y sin soltar el enlace en sus dedos, volvió a presionar la mano de la chica en su pecho.
-Natsu…- susurró ella mientras dormía y sonrió.
Ahora él podía sentir los alocados latidos de su propio corazón. Abrazó a la rubia por la cintura con su mano libre y volvió a cerrar los ojos.
-Si solo supieras lo que provocas en mi Luce… - dijo él.
Claro que sí, señoras y señores, Natsu Dragneel aquel infantil dragón pelirrosa, sabía perfectamente lo que sentía, pues sus compañeros se habían encargado de hacérselo saber.
*Flashback*
-¿Qué le sucede a ese de ahí? – preguntó Laxus a la camarera albina que miraba al pelirrosa con gesto triste.
-Ha estado así toda la mañana – dijo Gray sentado al lado de Laxus en la barra. – ni siquiera ha querido pelear…
-Ni comer – completó el dragón Slayer de metal que estaba al lado del mago de hielo.
-¿Aun no se han dado cuenta de porqué esta así? – preguntó Mira con una sonrisa. Los chicos negaron con la cabeza. – mmm veamos. ¿Notan la ausencia de alguien en el gremio? – los chicos miraron por todas partes y Gray soltó una risotada.
-No me digas que es por Lucy – dijo el mago de hielo, mientras intentaba contener las carcajadas
-Ya veo, la coneja salió a la biblioteca con la enana. ¿Pero qué tiene que ver eso con Salamander? – preguntó Gajeel.
-Vaya veo que alguien se ha dado cuenta de la ausencia de alguien más en el gremio – Mira le dirigió una mirada cómplice al dragón de metal. Él solo volteó la cabeza.
-Aun no entiendo porque le afecta tanto – comentó Laxus.
-Esperen un momento y lo verán – la albina comenzó a preparar una malteada de vainilla y en cuanto estuvo lista se la llevó a Natsu, él la miró interrogante, pues no había pedido nada – cortesía de la casa – dijo la camarera con una sonrisa y volvió a donde estaban el resto de los chicos que miraban pensativos. – Solo esperen un momento.
El trio de magos observó atentamente al pelirrosa hasta que el comenzó a beber la malteada, la olfateaba, y se la bebía lentamente, cosa extraña en él, la revolvía un poco con la bombilla y sorbía despacio, luego inhalaba profundamente el aroma a vainilla y suspiraba. Los tres chicos miraron a la camarera que sonreía.
-Una vez escuche decir a Natsu que Lucy olía a vainilla – explicó ella al trio que la miraba interrogándola con la mirada.
-Es verdad, ella tiene un olor dulce, pero lo siento tan mezclado a la peste de Salamander que no podía detectar bien que era – comentó Gajeel. Laxus asintió. Gray solo miraba a su compañero con lastima y ¿burla? Reflejadas en su rostro.
-Creo que alguien necesita un empujoncito – dijo Laxus. Todos lo miraron perplejos - ¿Qué? Acaso no puedo ayudar a alguien.
-No es eso, solo que es extraño viniendo de ti – se defendió Gray. – Aunque sería más extraño si viniera del come metal.
-Oye, por lo menos yo si uso ropa- dijo Gajeel.
-¿Cuándo pasó…? – Gray buscaba su ropa por el gremio. Y cundo logró terminar de vestirse todos los chicos se fueron a sentar con Natsu.
-SI no quieres esa malteada podrías dármela a mi Salamander – dijo Gajeel. Natsu le miró con furia.
-Pide la tuya como hierro.
-Oye Natsu tranquilízate, ella ya va a regresar ¿Cómo te pones así por una chica? – Laxus intentaba saber si el chico sabía o no lo que estaba pasando.
-No es cualquier chica, ¿y si le pasa algo?
-Cálmate flamita solo fueron a la biblioteca – Gray trató de calmar la situación.
-¿Sabes cuantos tipos han intentado ligarla de camino a la biblioteca? – preguntó furioso. Gray negó con la cabeza – La última vez que fui con ella fueron cinco.
-¿Por qué no nos cuentas por que estas tan triste? – preguntó Laxus.
-Porque no me dejó ir con ella – dijo Natsu en un susurró – dijo que iría con Levy y que todo estría bien. – miró al suelo con tristeza.
-¿Estas celoso de la enana? - Natsu se quedó en silencio ante la pregunta del Dragon Slayer de metal.
-Natsu tu…- Gray estaba tan sorprendido que ni había utilizado uno de sus apodos molestos - ¿Qué es lo que sientes por ella?
-Yo…no quiero apartarme de ella, me siento solo cuando no está, me enfurezco si sale con alguien más que no sea yo, si pudiera encerrarla en un lugar para tenerla solo para mí, lo haría, pero Erza me mataría si lo hiciera – dijo apenado.
Todos estaban en silencio, nunca esperaron escuchar aquellas palabras de Natsu.
-Chico, estás madurando – dijo Laxus.
-Así que flamita está enamorado.
-¿Enamorado? – preguntó Natsu.
-No te hagas el idiota después de todo lo que has dicho.- le gritó Gajeel. Natsu sonrió.
-Chico tienes mi apoyo – dijo Makarov mientras aparecía por detrás de Natsu.
En ese momento una rubia entró al gremio. Natsu reconoció aquel aroma y se puso de pie para ir con Lucy. Por lo menos ya sabía que no estaba enfermo como le había dicho Happy.
*Fin Flashback*
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Continuará…
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Hola! Gracias por los comentarios del capítulo anterior, y si me había quedado un poco corto, pero para compensarlo un poco, he hecho este más largo. Espero les guste.
Dejen sus comentarios! Nos leemos, besitos
