Capítulo 7

--- ¿A DÓNDE VAMOS? ---

-Señorita Raye ¿Se encuentra usted bien?- el chofer de la chica de cabellos oscuros la notaba un poco ausente desde que habían ido a esa enorme mansión por la tarde.

-Sí Nicholas, no te preocupes… estaré bien- después de mirar a su chofer y con tal de no preocuparlo demasiado, le sonrió un poco, y cuando vio que se quedó satisfecho volvió por la ventana sin focalizar un punto en especial.

¡Cuánto había cambiado en tan poco tiempo! Ya no era aquella niña llena de algarabía y dicha, todos los días oraba por la paz de su corazón y de su alma. Cada segundo anhelaba la compañía de alguien a quien pudiera llamar realmente amigo. En la escuela era una chica muy popular, todas las chicas del colegio admiraban su temple y elegancia; los chicos, por su parte, la encontraban tremendamente hermosa cada vez que la veían en la clase de esgrima. Era la capitana del equipo y no había quien la superara en esa disciplina, pero aún en su corazón faltaba una chispa diferente, faltaba una alegría en especial… se sentía cada vez más vacía y si eso continuaba así no iba a poder soportarlo por más tiempo.

De pronto, mientras veía por la ventana de su automóvil, una humilde casa, donde estaba un hombre de cabellos canosos llamó su atención. Era un abuelo que estaba sujetando a una niña de unos cuatro años entre sus manos mientras ella no podía parar de reír por la felicidad que le causaba el juego. La niña se escondía detrás de un árbol mientras el hombre fingía no saber dónde estaba para que después ella fuera a su encuentro y lo abrazara amorosamente.

Rey cerró sus ojos, se apretó fuertemente los labios y frunció el ceño como no queriendo recordar aquella escena, pero todo fue en vano…

------Flash Back------

-Abuelo… te quiero abuelo- una niña de escasos cinco años de edad, ojos oscuros y una larga cabellera negra muy hermosa, abrazaba tiernamente a un hombre de edad adulta que estaba sentado en un enorme sillón, o al menos lo era para esa chiquilla…

-Yo también te adoro pequeña… ¿hoy vas a acompañarme a comer? Te prepararé lo que quieras ¿qué se te antoja?- aquél hombre era una persona muy dura e inflexible con todos a su alrededor, menos con la única persona capaz de derretirle el corazón, su nieta Raye Hino.

-Mmm pues un Croustillant de manzanas… eso me gusta mucho abuelo- la niña realmente era un primor, era linda además de que llenaba la casa de un aire fresco cuando iba de visita. En esta ocasión, sus padres habían tenido que salir en un viaje de negocios, por lo que la pequeña se quedaría en la mansión del abuelo. Ambos padres, muy jóvenes por cierto, eran arqueólogos muy prestigiosos. En ese momento se encontraban viajando a Nubia; unas recientes investigaciones les habían revelado que las civilizaciones del Nilo no habían comenzado en Egipto como aseguraban la mayoría de los investigadores, sino en aquél sitio y si sus sospechas eran ciertas sería un descubrimiento que sin duda revolucionaria el mundo.

-Vamos pequeña, debemos ir a la cocina, yo mismo te prepararé la comida- cargó a la niña lo que la hizo inmensamente feliz. Raye adoraba a sus padres, pero tenía una conexión más que especial con su abuelo, le encantaba todo de él: cómo la trataba, el cuidado que le procuraba, pero en especial el amor que en cada detalle le profesaba.

-Veamos… primero debo cortar el pan… ¡ve a buscar el aderezo Raye!-

-Sí, ahora te los doy abuelito- raye visualizó el frasco encima de una mesa, tomó una silla para subirse y alcanzarlo, pero cuando lo tomó para bajarse, el frasco se le resbaló de las manos rompiéndose en mil pedazos al chocar contra el suelo.

Raye comenzó a llorar desesperadamente, no sabía si por el susto o por la reacción que tendría su abuelo al notarlo, por su parte, el señor Hino al oír el ruido giró su cabeza y rápidamente corrió hacia donde estaba la pequeña.

-Cariño ¿estás bien? déjame revisarte ¿Te has cortado?... Raye respóndeme- dijo en un tono más que suplicante, el llanto que tenía la niña lo asustaba demasiado y el sólo hecho de pensar que algo le pudiese pasar lo volvía loco.

-No… yo… perdón… abuelito- poco a poco el llanto cesaba y sólo quedaban sollozos.

-No te disculpes, soy yo el que fue un tonto, no me di cuenta que aún eres muy pequeña, no debí pedirte que lo trajeras- y abrazó a su nieta –Raye… te prometo que no volverás a llorar así… no mientras yo viva ¿de acuerdo?-

-Sí- y la niña sonrió ampliamente mientras su abuelo la cargaba para terminar de hacer la comida.

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-Mentiste abuelo… dijiste que no volvería a llorar pero… no cumpliste tu promesa…- por las mejillas de Raye resbalaban lágrimas de infinita tristeza y soledad.

Nícholas observó a la joven desde el retrovisor y prefirió seguir conduciendo hacia el colegio, no era la primera vez que la veía llorar ese día, lo mejor era dejar que calmara un poco su pena ahí, en silencio, él sólo quería limitarse a callar, como siempre lo había hecho desde dos años atrás, cuando fue contratado por el colegio para ser el chofer de la única interna que vivía en aquella enorme institución.

-Aún recuerdo el primer día que la vi, se veía tan segura de sí misma, al primer momento sentí una gran atracción, no sé qué es lo que tiene pero… es como si no pudiera alejarme de ella, lo mejor será intentar calmarla…- al mismo tiempo que pensaba giró el volante y cambió de dirección, acto que Raye no notó sino hasta unos cuantos minutos después, cuando el paisaje iba tornándose un poco más abundante en cuanto a la vegetación, los prados del sendero a la institución se disiparon abriendo paso a árboles de gran tamaño, al parecer iban adentrándose a un bosque de fácil acceso (N.A. si no, no podrían pasar con el cochecito).

-¿Qué estás haciendo Nícholas? Este no es el camino al colegio…. ¿a dónde vamos?- el chico no dijo nada, sólo le sonrió un poco y siguió conduciendo adentrándose cada vez más en aquél paisaje nocturno.

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En una pequeña cabaña, alguien trataba de recordar una receta que hacía años no cocinaba, quería volver a sentir aquél sazón por unos solos instantes, volver a probar aquel dulce sabor que sólo la mujer que más amaba y odiaba le había hecho probar. Por un instante su mente se nubló y empezó a sonreír un poco, casi nadie le había visto de esa forma.

Darien Chiba era un hombre que siempre se mostraba indiferente y poseía un temple de acero, parecía que nada ni nadie le importaba, tal vez producto de un oscuro pasado, quizás un amor tormentoso o simplemente los designios de la vida, nadie sabía a ciencia cierta el porqué de su frío comportamiento, pero al mismo tiempo, nadie en ese casa lo juzgaba, su trabajo era bien desempeñado y eso era lo que importaba.

-Ni yo mismo me lo creo, hoy ya fueron demasiadas sorpresas… si él me viera diría inmediatamente que estoy loco. Ya ha pasado mucho tiempo desde que no lo he vuelto a ver, recuerdo que me enseñó todo lo que sé, si no fuera por él… no sé qué hubiera sido de mí. Creo que… estoy algo cansado, lo mejor será comer esto rápido para irme a descansar, mañana llevaré a esa chica de compras y si no me equivoco, será un largo día…- una sonrisa se dibujaba en su rostro al recordar la imagen de Serena asustada por pensar que él se caería del árbol y, al mismo tiempo, se sentaba a degustar una cena que él mismo se había preparado con los modestos ingredientes que había comprado aquella tarde cuando fue a la ciudad a buscar a su patrón.

Una vez satisfecho, se fue a sus aposentos, se desvistió dejando, a las saetas lunares, ver su fornido cuerpo, se arropó con las cobijas y fijando de nuevo su mirada en la mansión Tsukino fue cerrando sus ojos celestes hasta quedar profundamente dormido.

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-Me alegro que ya no estés triste… quisiera que vieras algo Lilyet… ¿podrías acompañarme un momento?- dijo Diamante invitándola a salir un breve momento de la casa.

-Sí por supuesto, pero… ¿a dónde iríamos? Porque no sé… tengo miedo de salir… no conozco nada ni a nadie…- la chica se notaba un poco aturdida, el sólo hecho de o conocer su pasado era un dolor indescriptible, sabía que debía temerle a alguien pero… ¿a quién?

-Ya te lo dije una vez… mientras estés conmigo nada puede pasarte. ¿Entonces vienes?- diamante extendió su mano e señal de invitación, la chica parpadeó unos segundos, pero lo siguió.

-Sí, iré contigo- los dos salieron de la habitación rumbo a la sala, donde le pidió a Lilyet que se sentara en el sillón mientras él iba a dejar claros unos asuntos en el escritorio de su despacho.

Cuando la chica rubia se sentó, miró con mayor detenimiento aquella hermosa y fina estancia. Las cortinas eran de seda en olor verde, haciendo un divino contraste con las paredes color beige que adornaban cada rincón que aquella casa, los muebles eran de color verde pero con algunos diseños de madera que daban un toque elegante y prestigioso a la mansión. El arpa seguía ahí, pero en esta ocasión la chica notó algo extraño que no había estado ahí el día anterior, o al menos no lo había notado. Al parecer una fina flauta Böhm estaba arriba de la chimenea de la casa y la chica se dirigió a ella, la tomó y como por arte de magia empezó a tocar…

La música legó a los oídos del chico más joven de la casa, quien inmediatamente supo de dónde provenía el sonido, se dirigió a la sala y grande fue su sorpresa al encontrar a Lilyet ataviada con un vestido negro muy ajustado, peinada con una coleta alta tapando sus ojos con el fleco y su cabello estaba sujetado con una hermosa cinta en color negro brilloso, además estaba ataviada con un brazalete negro así como una gargantilla del mismo color, la mujer se veía exquisitamente hermosa, tanto que Artemis no logró controlar su emoción y se sonrojó muchísimo, tanto, que sus piernas empezaron a temblar y su respiración fue más agitada cada vez acompañándose de los latidos de su corazón.

-Es… hermosa…- dijo casi en un susurro apenas perceptible, pero apenas suficiente para que la chica lo escuchara y se asustara.

-Lo siento Diamante, es que yo…- al voltearse no pudo terminar de decir la disculpa que estaba planeando¿quién era el chico que tenía ahora frente a sus ojos?

-To… tocas muy bien la flauta, a pesar de ser una de las más extrañas no todos la conocen, por cierto, la melodía es hermosa… la conozco muy bien, "The Phantom of the Opera" es una de mis piezas favoritas- Artemis no podía dejar de hablar, era uno de esos chicos nerviosos y cómo no estarlo frente a semejante mujer.

-¿Lo dices en serio? Pues la verdad no lo sabía, sólo la ví y es como si me hubiera llamado. A todo esto… ¿quién eres tú?-

-Mi nombre es Artemis y vivo en esta casa, y tú eres…-

-¡Lilyet debemos darnos prisa! Querida hay que llegar temprano no querrás que la sorpresa se extienda por más tiempo- Diamante gritaba alegremente, pero Artemis palideció al escuchar ese nombre… él nombre que él le había asignado mientras ella dormía… ¿coincidencia? tal vez…

-¿Lilyet?...¿te llamas… Lilyet?- Artemis no podía evitar la cara de asombro, mientras la rubia lo veía fijamente, notando su estado de estupefacción.

-¿Estás bien?... Bueno lo que pasa es que no recuerdo mi verdadero nombre… cuando estaba inconsciente, sentí un calidez abrigadora y creí escuchar que me hablaban y llamaban así, ahora que desperté supongo que era Diamante cuando me cuidaba- la chica lo miró y le sonrió ampliamente, mientras Artemis poco a poco recuperaba el aliento no podía creer lo que estaba escuchando…

-¿Entonces escuchabas todo? Es decir… mientras dormías ¿podías oír a los que te hablaban?- los ojos del chico parecían salir de sus cuencas, no podían quedarse quietos era como si no entendiera lo que estaba sucediendo.

-Sí, algo así, pero siempre escuchaba la misma voz… me trataba con inmenso amor… pero tal vez sólo fue mi imaginación o algún producto del estado en el que estaba. Bueno, debo irme Artemis, Diamante debe estar esperándome, nos veremos después ¿cierto?- la chica salió de la casa no sin antes darle un beso en la mejilla al joven, quién sólo veía la fugaz silueta de Lilyet acercándosele y rozando su piel, después ella se dio la vuelta para salir apresuradamente al coche, por su lado, Artemis se acercó a la ventana y vio cómo las rejas se abrían para dejar salir al automóvil de la mansión…

-No fue un sueño… yo estuve ahí… yo cuidé de ti… fui yo quien te hablaba Lilyet… fui yo- y se quedó ahí parado en aquella ventana y junto a él reposaban los dos instrumentos tocados por aquella misteriosa chica que sin saberlo iba adentrándose cada vez más en el corazón de Artemis.

… en el auto…

-¿Qué hacías con Artemis? Al salir lo noté un poco sorprendido por tu presencia-

-Diamante… ¿quién es artemis?... quiero decir… ¿qué relación les une? Porque no es normal que dos hombres vivan solos en una misma casa- Lilyet se ruborizó al pensar un poco mal de aquella 'relación'.

-Ja,ja,ja,ja ¡pero qué cosas se te ocurren preciosa! Artemis y yo somos primos, hijos de dos hermanas gemelas, es por eso que nos parecemos… ¿no lo habías notado? Muchos piensan que somos hermanos y es cómo si lo fuéramos, lo quiero mucho y no soportaría que le pasara nada, es por eso que a veces lo protejo mucho, es mi hermanito menor- Lilyet notó una expresión diferente en el rostro del general, se mostraba tan relajado, sonreía sin ningún pudor, era como si al fin pudiera ser él mismo.

-Bueno… yo… lo lamento muchísimo… fue muy imprudente de mi parte… en verdad discúlpame- se sentía realmente avergonzada por haber pensado cosas que no eran.

-No te preocupes por nada, es normal que a primera vista se piense mal, yo lo pensaría, créeme- el general quería, de alguna forma, hacerla sentir bien, lo último que quería era entristecerla ese día tan especial.

-Por cierto… ¿a dónde vamos? No me has querido decir… quisiera saberlo-

-Vamos de compras… no llevarás esta ropa para siempre ¿verdad? Fue un milagro que tuviera este vestido en mi alcoba-

-Es verdad… ¿de quién era? o debo preguntar… ¿para quién era? porque estaba dentro de una caja de regalo y no creo que lo hayas envuelto para mí… ¿era para alguien más?- ante las palabras de la chica, el nerviosismo se apoderó del cuerpo del hombre que estaba sentado junto a ella. Su pasado de pronto regresaba… era verdad… aquél vestido ya tenía una dueña, pero debido al curso de la vida todo había acabado el mismo día que lo compró…

-Yo… la dueña… no… nunca se lo di…- imágenes venían a la mente de Diamante y lo que se podía ver en sus ojos era ¿dolor? Sí, estaba cegado por el dolor, y una lágrima se le escapó sin percatarse.

-Lo siento… no debí preguntar no sé lo que hoy me pasa, parece que estoy empeñada en lastimarte con mis comentarios, lo lamento tanto- Lilyet se apartó un poco del cuerpo de su acompañante y él no se percataba de nada, no había recordado lo mal que estaba, pensó que aquella cicatriz del pasado ya había sanado, pero era duro darse cuenta que aún la tenía presente.

-¿Eh?... no, tú no te preocupes, son cosas que pasan… a veces el destino juega mal los peones, pero todo es válido si se consigue llegar al rey… o en este caso… a la reina- las palabras de diamante estremecieron a Lilyet¿podía tener más suerte? Ser cortejada por un hombre apuesto y rico no cualquiera… pero aún había ese misterio… ese mal sabor de boca que no la dejaba continuar disfrutando de todo lo que crecía y se desenvolvía a su alrededor…

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Antes de que Luna entrara a la alcoba de Serena, ella ya estaba arreglándose para salir. En esta ocasión la ropa que había escogido era un lindo vestido en color blanco con algunas aplicaciones de rosas rojas que adornaban divinamente cada rincón de su lindo cuerpo, el vestido era un poco escotado por lo que cualquiera podría decir sin temor a equivocarse que era una muchacha muy hermosa y coqueta al mismo tiempo. En el cuello llevaba una gargantilla en color negro con tres pequeñas rosas bordabas en lentejuela clara, en esta ocasión sus pendientes eran largos y blancos; se veía sencillamente encantadora.

-Buenos días Se…- Luna no pudo terminar su frase, estaba tremendamente sorprendida de verla despierta tan temprano, si algo sabía, es que a esa niña lo que más trabajo le costaba en la vida era levantarse por sí sola y verla así era una maravilla.

-¡Hola Luna! Hoy es un día maravilloso, hoy voy de compras con Setsuna, por eso me levanté temprano, te traeré algo… ¿qué quieres?-

-Serena veo que estás de muy buen humor, es lindo verte siempre sonriendo y… no deseo nada, ya sabes que no es necesario que me compres algo cada vez que sales, sólo con que regreses a salvo me basta- Luna dejó el desayuno en la mesa de siempre, y ayudó a Serena a terminar de arreglarse para la ocasión.

-Luna… ¿puedo preguntarte algo?- la rubia volteó para ver directamente a su amiga y la chica de cabellos largos se sentó en la cama.

-Claro que sí… ¿qué pasa?... desde ayer te he notado un poco extraña-

-¿Qué harías si alguien que no conoces te dice cosas no adecuadas y después te pide disculpas?...- Serena estaba intrigada, era cierto que en la noche había disculpado al guapo chofer que tenía asignado, pero no había podido dormir muy bien por las ideas que revoloteaban en su mente.

-Pues primero me fijaría en sus ojos…-

-¿En sus ojos?... pero no comprendo el porqué…-

-Pues porque si le miras a los ojos sabrás si está siendo sincero contigo, he escuchado que cuando le miras los ojos a una persona sabes si miente o si está siendo sincero, pero… ¿por qué lo preguntas?-

-No… sólo ideas locas que se me vinieron de pronto, no me hagas mucho caso- Serena trató de desviar la conversación pero Luna colocó sus manos sobre las de su amiga.

-Sé que estás mintiendo, me lo están diciendo esos ojos… ¿algo pasó anoche cierto?... sólo quiero decirte que veas con quiénes te relacionas, ten mucho cuidado con lo que decidas y hagas Serena, confío plenamente en ti, pero muchas veces debes tener nuestras distancias con los demás antes de juzgarlos, piensa bien antes de actuar… por favor- Luna se levantó de la cama y se alejó de la habitación dejando atrás a una muy confundida Serena, si de por sí ya lo estaba, ahora en su mente aumentaban cada vez más las interrogantes, pero su corazón latía igual que antes…

La chica se siguió arreglando, tomó sus finas zapatillas negras que la hacían lucir más distinguida que antes y después de volver a verse en el espejo decidió bajar, nadie podría quitarle la alegría de ir de compras pero en especial de ver nuevamente a Darien.

-Buenos días princesa…- la voz varonil de Kent llamó la atención de Serena quien bajaba las largas escaleras de la residencia.

-Buenos días padre¿hoy no irás a trabajar?-

-No, lo que pasa es que no he dormido bien y decidí descansar hoy, además con tantas emociones no quiero separarme de tu madre ni un segundo, creo que parezco primerizo- el comentario aturdió un poco a Serena, la noticia le había caído bien pero si llegaba el bebé… ¿ella dónde quedaría?

-Tú no te preocupes Serena, eres la niña de mis ojos, mi adoración y jamás podría amar a alguien como te amo a ti hija- al parecer Kent había leído el pensamiento de la chica y siguió tranquilizándola un poco.

–El día que te presenté ante todos fue el día en que me sentí el padre más orgulloso, Serena nunca imaginé tener una hija tan bella y hermosa por dentro y por fuera como tú, eres mi pequeña y siempre lo serás pero ya eres toda una mujer, una de las dos a las que más amo en el mundo- Serena corrió a abrazar a su padre con mucha emoción, si algo recordaba era que siempre había estado a su lado, en los tropiezos, enfermedades, travesuras, él siempre estaba ahí para ella, a pesar del trabajo excesivo que en ocasiones tenía, a pesar de los documentos que ella osaba ensuciarle con tinta al juguetear, nunca la había regañado, siempre procuraba llamarle la atención pero con el más tierno amor que le profesaba y es que esa niña, ahora toda una mujer, era su vida entera.

-Gracias papá, gracias por todos esos cuidados y mimos y en especial agradezco el tenerte como papá, te amo mucho- y así se quedaron abrazados por unos instantes, aunque la escena fue interrumpida debido a la llegada de Setsuna.

-Buenos días Kent… Serena… ¿tú levantada tan temprano?- lo que los ojos de la recién llegada no podían dejar de ver era el hecho innegable de la presencia de la chica que más le costaba levantarse temprano a esa hora de la mañana.

-Sí… creo que la emoción me ganó y no pude dormir muy bien anoche… fueron demasiadas emociones en un solo día y por eso sigo en ese trance-

-Ay Serena, por cierto Kent, hay algo de lo que debemos hablar ¿podemos ir a tu despacho? Debe ser en persona- Setsuna se notaba algo cortante en su petición, al parecer algo no andaba muy bien.

-Claro que sí, pasa por aquí ya sabes el camino, Serena espérala en el recibidor, lo más seguro es que ahí esté tu madre ve a conversar un rato en lo que yo arreglo este asunto con Setsuna, anda hija-

Serena fue a donde su padre le había indicado pero le parecía sumamente extraña la seriedad con la que habló su maestra de piano… ¿qué era aquello tan importante que debía ser hablado en privado? Sin duda algo andaba mal, de algún modo tenía un mal presentimiento, una extraña sensación invadía su pecho poco a poco ¿qué era eso? Pero sin imaginarlo lo sabría muy pronto, más pronto de lo que imaginaba…

… en unos cuantos minutos…

-¿Estás lista Serena? Ahora si podemos irnos a la ciudad, debemos apresurarnos a comprarte los uniformes que utilizarás en tu nueva escuela-

-Sí Setsuna ahora voy, sólo deja despedirme de mamá y de Diana-

-¿Diana? Serena, la pequeña gatita no podrá acompañarte al colegio, son las reglas, me temo que tendrá que quedarse aquí, así que es mejor que en estas tres semanas vayas haciendo algo para que no sienta mucho tu ausencia.

-Sí… lo sé pero Diana es lo más lindo y hermoso que tengo, me la regaló Mitchiru por motivo de mi cumpleaños, siempre me adelanta mi regalo y esta vez fue mi adoración, me va a ser muy difícil separarme de los que más quiero, pero sé que podré hacerlo, además sé que la mimarán mucho- la chica esbozó una ligera sonrisa en su rostro y así las dos mujeres salieron al estacionamiento para abordar el automóvil.

-Buenos días señoritas Setsuna y Serena- Darien abrió la puerta para que ambas abordaran el auto.

Serena no pudo evitar ruborizarse al sentir el contacto de la mano de Darien extendiéndose ante ella para ayudarle a entrar al vehículo, cada roce, cada olor que de él se desprendía la ponía nerviosa. Cuando el joven subió al asiento correspondiente, Setsuna le dio el rumbo y emprendieron la marcha.

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-Aquí es, gracias Darien- Serena no entendía nada ¿por qué no estaban en una tienda y estaban frente a un edificio de abogados? Serena sabía que Tomoe, el cuñado de Setsuna, trabajaba como el prestigioso dueño de un bufete de abogados y ahora que estaba enfermo, lo más seguro es que ella vigilara los negocios.

-Darien, por favor diríjanse a la boutique 'Apparaître', en un momento más los alcanzo, compra lo elemental Serena, además dile a la señorita que vas a comprar los uniformes del colegio, ellos te asignarán un sastre especial que los confeccionará de acuerdo a tus medidas- Setsuna bajó del auto y por un momento hubo un breve silencio, hasta que uno de los dos lo rompió.

-¿En verdad desea ir tan rápido a ver sus uniformes o tendrá tiempo para ir a comprar un helado? Sé de muy buena fuente que a usted le encantan las chispas de avellana con el helado de chocolate.

Serena quedó impávida… ¿cómo aquél hombre sabía tanto de ella y en realidad no lo conocía?

-No se preocupe, no la raptaré ni nada malo, sólo quiero compensarle y seguir ofreciendo mis disculpas por lo tonto que fue antes, por favor, permítame alegrarle el día, o al menos, darle un pequeño gusto al alcance de mis posibilidades…- estas palabras hicieron un nudo en la garganta de Serena… no podía negarse ante aquella petición, Luna le había dicho que debía aprender a fijarse si la gente mentía o no y está vez parecía ser sincero.

-No, no tengo ningún problema en ir, además… hace tiempo que no como ese helado- Darien sonrió divertido y se dirigió a una heladería cercana, bajó por los helados y justo cuando iba a dárselo a Serena ella ya había bajado del auto.

-Pero señorita… ¿qué hace en la calle, debemos ir a la tienda departamental, suba por favor-

-Pero si fuiste tú quien dijo que no tenía prisa, anda vamos a aquél parque que está allá- Serena señaló un parque lleno de vegetación al que cuando Darien lo miró le causó una gran impresión…

-Yo… preferiría no ir a ese parque… he oído que es muy peligroso y no desearía que nada malo le pasara, me lo recriminaría toda la vida, lo mejor será comerlos en el camino a la boutique, suba señorita por favor- el joven le abrió la puerta a Serena, quien se subió al coche no sin antes detenerse un poco en la puerta para mirar los ojos del chico fijamente y hundirse en el asiento dejando que el chico manejara rumbo a la tienda.

Cuando llegaron, sin pensarlo dos veces, Serena tomó las manos del chico antes de bajar completamente a la calle, al momento en que él le ayudaba a bajar del vehículo…

-Sé que no dijiste la verdad Darien y también sé que algo estás escondiendo, aún no sé que es pero me atrevo a decir que estás sufriendo mucho… lo sé lo veo en tus ojos, alguien me dijo esta mañana que los ojos nos delatan el corazón de una persona y sé que tu corazón está triste… los fantasmas de tu pasado no te dejan vivir tranquilo pero si me lo permites… puedo ser tu amiga y puedes confiar en mí… de verdad- Darien no sabía qué decir, era verdad cada palabra que le decía la chica, estaba triste, se sentía como un pequeño a pesar de expresar una gran seguridad a los demás, Darien Chiba era sólo una imagen, él era algo más que eso, algo más que un chofer, su pasado no era nada fácil… había aprendido a sobrellevarlo más no a superarlo.

-Gracias señorita, sé que puedo confiar en usted pero es… necesito algo de tiempo, mis ideas… son demasiadas cosas, tal vez muy pronto podamos conversar más abiertamente, lo lamento por ahora no puedo…- Serena le sonrió y el chico le correspondió, algo estaba iniciando entre ellos dos, una amistad que el tiempo se encargaría de poner a prueba y que sólo el destino sabría si iban a salir bien librados de ello.

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En la noche………………………………………..

-¡Papá, mamá ya regresé! Ya me tomaron las medidas ¡estoy más que contenta¡Luna te traje algo¡… ¡Diana te compré un collar nuevo!- Serena entró hecha un huracán de energía estaba muy contenta, las cosas le habían salido bien en el día y todo estaba saliendo a la perfección. Nada en ese momento podría opacar su felicidad.

Todos salieron al encuentro al escuchar tanta algarabía y Serena mostraba orgullosa las ropas que había comprado con ayuda de Darien y Setsuna, Kent la miraba orgulloso y al poco rato la chica subió a su habitación a dejar todas aquellas cajas que traía.

-Darien… ¿podemos hablar un segundo en mi despacho?- Kent se notaba algo frío, era extraño que se comportara así…

-Claro que sí señor, con permiso señora Tsukino- después de hacer la reverencia debida, alcanzó al señor Tsukino y se encerraron en aquella habitación.

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-Lo que voy a pedirte es muy delicado Darien, has sido un leal chofer y estoy muy contento con tu trabajo, sin embargo…-

-Sin embargo qué señor Kent…- Darien estaba extrañado, presentía algo y no deseaba que su vaticinio fuera realidad; sin embargo su patrón continuó…

-ME TEMO QUE DEBO DESISTIR DE TUS SERVICIOS COMO CHOFER DE LA FAMILIA TSUKINO, DARIEN CHIBA-

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-------------------La CoNeJa ReSpOnDe----------------------

Hola amiguis!!!!

Bien creo q ahora muchas d uds me querrán matar, asesinar, golpear, atropellar jajajaja pero les recomiendo q no lohagan pq si no ¿kien termina la historia? jijiji mejor esperen a ver qué pasa con este rumbo que le daré a la trama. ¿Uqé onda con raye? a donde la llevó Nicholas???? uy eso me huele a algo sospechoso jajaja ya losabrán en el proximo capi... y q onda con Artemis!! ay lo he hecho sufrir mucho pero ya verán que tendrá recompensa ¿alguien se apunta? pq yo si :) aunque mejor soy fiel a darien y yo lo contrato d chofer, amo de llaves, etc. (jajajaja se q muchas tambien le van a dar propuestas d trabajo cho lo sé n.n) en fin pasemos a comentarios...

SERENITA TSUKINITO!!! gracias por perdonar a mi bombón aunque creo q ahora al q no vas a perdonar es a Kent jajaja pero ya verás que fue por algo. ahí hubo algo. Y sobre lo que me dices d la carta pues efectivamente estas en el correcto. mira loq ue pasa es q suelo escribir mientras escucho canciones tipo cortavenas jajajaja y d ahi me nspiro (creo q por eso ando medio trágica a veces) y esa es una de mis canciones favoritas pq demuestra mucho sufrimiento, entonces quise que se reflejara así y esa frase me pareció genial!! tambien utilicé otras de "No soy el aire" de benjamín (muy buena canción debo decir) si puedes escucharla seria fantastic!! así sabrás de qué partes te hablo. :) y decir que se reencuentran pues aun no se... tal vez pero sería muuuuuuuuuuuuucho después. por ahora seguirán sufriendo un pokito jejejeje.

MARIN: pues Sere si asiste al colegio, en eso no habrá cambios de planes, sólo algunas reglas que estableceré en el seig capitulo pq serena llega a la escuela, ve los adelantos más abajo y sabrás de qué hablo. y del romance pues ya ves que akí establezco que Darien se nos va (T.T) así que talvez si... tal vez no... sólo esta cabecita loka lo sabe jejejeje ;).

ANGITA: sip era nuestro Darien!!! (yo si lo comparto chicas no os preocupéis) y me alegra el haberte hecho feliz aunq creo q no duro mucho la felicidad jejejeje :P. Y sí, en esta ocasión puse a artemis de rival d diamond :) pero si te fijas... hay alguien más!!!! otra chica!!! ay q emoción jejeje (me emociono solita sino soy yo... tons kien?? jajajajaja) y poco a poco se va aclarando el misterio pero al mismo tiempo establezco más juajuajua.

CRIZ: ehm chiko mio... pollo sin sazón... atole sin masa...ensalada sin aderezo... qué puedo decirte!! sé que te encantó e final (me lo dijiste en independencia, en el Veneciano, en el taxi, en el zócalo, en el colegio) y agradezco el q te guste mi trabajo pimpollo!!! y artemis si tendrá galana no os preocupéis, y será quien menos imagines!!! jejejeje.

ROSITA: espero q hayas leido ese capi y que te haya gustado, en el otro sé que muchas cosas se te hicieron muy sorpresivas e incluso novedosas gracias por tu apoyo de verdad :), en esta ocasión no metí a tus hermanitas favoritas pero les tengo preparado alo en el proximo capi, hablando de el les adelantaré un poco...

ADELANTOS capi 8 (ala ya son muchos ni yo lo creo jejejeje)

1.- Pasan tres semanas
2.- Veremos qué pasó con Haru
3.- Serena se despide de su familia
4.- Sabremos a dónde fue Raye con Nícholas
5.- Primer día en la nueva escuela :)

y otras sorpresitas... nos vemos en el sig capi...

ATTE: La CoNeJa EsPaCiAl :D