CAPITULO VII

Sakura se levantó con bastante pereza, el día anterior estuvo bastante agotador. Intentar matar a Shaoran no era sencillo, no lo había podido agarrar pero lo tenía pendiente, buscaría la forma de destrozarlo.

Ese pensamiento la hizo sonreír con malicia, lo que le dio las fuerzas para levantarse, se dirigió a paso rápido para la cocina directamente, su primito estaba en el baño.

-Hola mamá – Sakura comenzó a preparar unos bollos con tocineta.

-Hola cielo, amor les tengo una noticia – la castaña alzó una ceja – estoy segura de que les encantará, espera a que baje Shaoran para contarles.

-El no importa, dime ¿Qué pasó?

-Oh mira querida, ya está bajando, ve a cambiarte y luego les cuento – Sakura suspiró resignada y comenzó a caminar hacia el baño. Shaoran le sonrió y ella lo miró con maldad, lo que ensanchó su sonrisa.

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-Estoy lista, ¿Qué pasó? – Sakura bajó vestida con su uniforme y lista para escuchar lo que su madre le diría.

-Bueno queridos – empezó a hablar la mujer mientras le servía algunos bollos a los dos chicos que escuchaban muy atentos a Nadeshiko – pasa que me tendré que ir durante tres días a una campaña de trabajo, ¿Quién dijo que ser modelo no era agotador? – Siguió la mujer con gracia – lo que sucede es que se quedaran ustedes acá, me voy en la noche y pasaremos la tarde con Martha – todo iba bien hasta que la mujer mencionó a Martha. El rostro de Sakura se puso realmente pálido y sus ojos se agrandaron de tamaño nada normal, Shaoran no sabía a que se referían pero al ver la expresión en el rostro de Sakura supo que no era nada bueno.

-Mamá, ella es… lo peor – dijo con pequeñas lágrimas en su rostro, intentando que su madre tomara consciencia de lo que acababa de decir.

-¿Quién es Martha? – Dijo por primera vez Shaoran -¿Qué tiene de malo?

-Sakura siempre exagerando, no le hagas caso amor – dijo la mujer con una gotita cayendo de su frente – tía Martha tiene un ligero fanatismo obsesivo hacia la religión pero no es nada fuera de lo normal – dijo la mujer con una de sus sonrisas más grandes.

-¿Ligero?

-Si Sakura ligero – dijo su madre – y no se hable más, se les hace tarde para ir a clases.

Los dos castaños comieron algo rápido y en cuando pudieron salir de la casa Shaoran comenzó a hacer preguntas a su prima.

-¿Quién es "tía Martha? – preguntó Shaoran con el ceño fruncido.

-Es la hermana de mi papá, ella está…-"loca" fue lo primero que pasó por su mente, pero dudo en decirlo, esa sería una forma perfecta de vengarse de su primito.

-¿está realmente que?

-Alegre de que estés acá – comenzó a decir la ojiverde con una sonrisa amable –está muy feliz de que estés acá – siguió diciendo ella riendo por lo bajo – vamos, apúrate. Acuérdate que no nos pueden ver juntos.

Shaoran alzó una ceja y le restó importancia al hecho de que tendrían que ir a visitar a esa tal "Martha" y se preocupó más en ir camino a la escuela. Sakura prefería quedarse atrás, el llegaba antes y así nadie los veía juntos.

Shaoran iba caminando hasta que empezó a escuchar a su celular, era obvio que alguien lo llamaba pero ¿Quién?

Dudo en contestar pero tenía que hacerlo, el problema estaba en que desde que había llegado a la escuela como por arte de magia todas la "niñitas revoltosas" como el las llamaba habían descubierto su número y no paraban de enviarle mensajes y de llamarlo, era normal que eso pasara, no era solamente en Tomoeda pero, era algo que detestaba. Pareciera que nunca hubiesen visto a un hombre en su vida. Roló los ojos, el celular seguía sonando así que por fin se dignó a contestar pero antes claro, vio el número que lo llamaba, una sonrisa se apodero de su rostro, gloria a el cielo que su madre al fin lo llamaba.

-Madre, ¿recuerdas que tienes un hijo?

-Querido, claro que lo recuerdo, por eso te llamo ¿no?

-¿Cuándo dejarás que me vaya?

-No lo sé, dejaré que termines tu año escolar allá, ¿no te parece perfecto? Es un lugar bastante tranquilo, todo lo contrario a Hong Kong – la cara que puso Shaoran era indescriptible, ¿el año escolar? Aún faltaban dos meses y podría morir en el intento.

-¡Este lugar es patético! Es un pueblito chiquito donde todo el mundo se conoce y aparte hay m…

-Es perfecto, querido tengo que trancar, te llamaré en cuanto pueda. Mis saludos a Nadeshiko, aunque hablo con ella diariamente – su madre rió con gracia – nos vemos amor, te quiero.

"¡Perfecto!, nada mejor para comenzar el día, con tu madre llamándote y diciéndote que te tienes que quedar toda una temporada en un pueblecito patético" Shaoran masajeó sus sienes, esa noticia le había producido un leve dolor de cabeza.

-Shao, lindo – una chica de cabello negro y ojos celestes lo besó en la mejilla de modo de saludo.

-Hannah – dijo él. Shaoran se encontraba algo estresado en ese momento así que, ¿que mejor manera de des-estresarse que con una chica con tan buen cuerpo como el de ella? Shaoran tomó con sus manos la cara de la chica y la besó de manera furiosa, mordiendo y lamiendo sus labios sin parar - ¿quieres entrar a clases?

-Para nada – dijo la chica con una mirada lujuriosa.

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-¡Tia Martha!, esa mujer está loca, con todo mi respeto papá, pero es la verdad –decía Sakura mirando al cielo.

Sakura llegó al fin a su escuela, pudo visualizar a Eriol y a Tomoyo juntos, Vaya, siempre supo que a Tomoyo le gustaba Eriol pero no tenía ni idea de que a él le gustara Tomoyo. De cualquier forma, se alegraba por ellos, se veían felices y a pesar de tener a muchas otras chicas detrás de Eriol, porque ni ella misma podía negar de que no era nada feo, el solo podía mirar y sonreírle a Tomoyo de forma especial.

Sakura sonrió de una manera rara recordando, que hace un tiempo le hubiese gustado estar así con Haku.

Una mueca de repugnancia se apoderó de su rostro.

"Ja! Me imagino a Shaoran con novia, lástima por ella, tendría que estar con un pesado. No niego que es un poquitín atractivo pero imposible aguantarlo con esa actitud de "Soy el más sexy del mundo" Puajj" –Sakura hizo una mueca de asco – "Es un arrogante, baboso, tonto… no lo soporto!"

Cuando la castaña al fin llegó hasta sus amigos decidió saludarlos.

-¿Qué hay chicos?

-Aquí, bien ¿y tú? – respondieron tanto Eriol como Tomoyo al mismo tiempo, lo que los hizo reír por largo rato.

-Bien, pero me parece que ustedes están mejor, hasta sincronizados – dijo ella sonriendo lo que hizo reír a sus amigos un poco más.

-¿Qué hay de ti? ¿Tienes algo para hoy?- le preguntó Eriol mientras pasaba un brazo por detrás de la amatista - ¿Quieres salir con nosotros?

-Lamento decirles que no, tengo que ir con la desequilibrada de mi tía en la tarde.

-¿Martha? – preguntó Tomoyo con burla

-La misma y en persona

-Lo siento Sakura pero tu tía está algo…

-¿chiflada, demente, maniática? –los tres chicos comenzaron a reír mientras Tomoyo asentía. Esa era la cruda realidad, su era bastante extraña, por decirlo así.

Sakura estuvo a punto de decir algo pero sus amigos se fundieron en un dulce beso, lo que la hizo rolar los ojos sin querer, decidió callarse y caminar hasta otra parte, después de todo no estaba cumpliendo ningún papel ahí, en medio de ellos dos.

La castaña escuchó como sonaba la campana, y de inmediato todos los alumnos corrían para llegar rápido hasta el salón pero ella, estaba lo suficientemente estresada como para no querer entrar a escuchar ninguna clase.

-Biología- Sakura suspiró estresada – para después – la castaña decidió ir al baño de las chicas pero cuando entró se encontró con un montón de niñitas de primer año arreglándose, por lo que decidió irse -¿Algún lugar tranquilo por acá? – una sonrisa iluminó su rostro, un salón de laboratorio que ya no se usaba en la otra torre de la escuela.

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Shaoran había dejado de besar a la chica, no le parecía lo mejor con todos los profesores viéndolos.

-¿Conoces alguna escondite en este lugar? –preguntó el chico a su acompañante.

-Claro, un viejo laboratorio olvidado.

-Perfecto.

Cuando ambos lujuriosos chicos lograron llegar hasta el aula, Shaoran trató de asegurarse si realmente estaba olvidada pero lo hizo inmediatamente, las mesas y sillas estaban llenas de polvo y los lavaderos e instrumentos de igual manera.

El castaño se apuró de inmediatamente de sentar a la pelinegra sin esfuerzo alguno sobre una de las mesar y de inmediato comenzó a besarla.

Las manos de la chica se introdujeron dentro de la camisa de Shaoran brindándole caricias que lograban agrandar las ganas del chico de pasar un rato sin estrés con ella.

Shaoran llenó de su atención a su cuello, lo mordisqueaba y lo besaba de tal forma que dejaba algunos morados en él. Sus manos estaban situados en el comienzo de las piernas de la chica lo que la hacía emitir algunos gemidos.

Ninguno de los dos decía nada, después de todo no tenían nada que decir. Lo único que querían era tener sexo, por lo menos de parte de Shaoran y pues, la chica solo quería probar un poco del guapo chico.

De pronto las caricias dejaron de sentirse y la chica alzó una ceja.

-¿Qué pasa? – dijo con la voz algo ronca.

-Esperaba que supieras que no hay compromiso

-Lo sé – dijo la chica mirándolo con concupiscencia.

Shaoran dijo un leve "perfecto" y continuó acariciándola. El chico la despojó de su camisa de manera rápida y le sacó el encaje negro que ella llevaba para tener fácil acceso a sus pechos, la chica le sacaba la camisa con profesionalidad. Shaoran pensó en que lo había hecho varias veces, no tenía ni una pizca de inocencia pero, era algo que realmente no le importaba en ese momento. La "inocencia" no era algo que requería.

Mientras el chico intentaba bajar la falda de la pelinegra la puerta se abrió, lo que lo hizo pararse en seco.

Cierta castaña, bien conocida por Shaoran miraba la escena con los ojos abiertos de par en par y sin saber que decir.

-¡¿TU¡? –Sakura casi gritó – Eres un descarado, ¡son las 7:30!, ¿no pueden esperar hasta la noche?

-Cállate mojigata, vete ¿no te enseñaron a tocar la puerta antes?- dijo Hannah mientras tapaba sus pechos desnudos con el torso de su acompañante.

-Suéltate y vístete – dijo Shaoran a su acompañante.

-¡sí!, vístete, ¿Qué si no hubiese sido yo? Que asco! ¿En la escuela? ¿No tienen pudor?

-Mira niñita tu te…

-Seguimos después –Shaoran le lanzó la blusa a la chica que de inmediato se la colocó y se dirigió a la puerta con la frente en alto –Evita interrumpir mis únicos momentos de felicidad en este lugar ¿si?

-¿Tienes sida? – preguntó Sakura, lo que hizo sonreír a Shaoran que la jaló del brazo y lanzó hacia él.

-¿Por qué? ¿Quieres probar? – Sakura pudo sentir el aliento del chico sobre ella, lo que la puso algo nerviosa pero con una fuerza excelente de voluntad, logró rolar los ojos y se separo.

-No gracias –La castaña se dio media vuelta para irse y dejarlo allí pero Shaoran volvió a jalarla y atraerla hacia el.

-¿Celosa por lo que viste?

-Demasiado – dijo con sarcasmo. La castaña sonrió de lado y se acercó a el hasta rozar sus labios – promiscuo – dijo para luego separarse e irse, dejando a su primo con una sonrisita.

"Con que de eso va tu juego no? Ya vemos quien gana" pensó el castaño riendo y sin más volvió a clases.

Si fuera otro seguramente no lo dejaran pasar pero por alguna extraña razón la profesora de matemáticas (en ese momento le tocaba) tenía cierta debilidad hacia él, la cual el chico no podía despreciar.

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"Pedazo de promiscuo es lo que tienes como "primo". ¿Eso es lo que me buscó Nadeshiko? No tenía otra mejor amiga cuyo hijo se pudiera quedar acá? No, me tocó este"

Sakura suspiró resignada, pensando aún en el revoltoso primo que tenía. Lamentablemente no la dejaron entrar a su clase pero le dio igual, realmente no tenía muchas ganas de pasar por lo que prefirió quedarse afuera, esperando la clase que le seguía.

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El resto de la clase pasó con normalidad, nada en especial. Las chicas detrás de Shaoran, Eriol y Tomoyo juntos, Sakura escuchando aburrida sus clases, un día aburrido.

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Ambos chicos volvieron juntos a la casa, como se lo habían arreglado, Shaoran iba primero y esperaba a Sakura media cuadra más adelante, luego ella lo alcanzaba y caminaban juntos hasta la casa.

Cuando llegaron Nadeshiko los esperaba con una sonrisa y el almuerzo listo.

-¿Preparados? – dijo la mujer

-¿Para? – preguntó el castaño antes de subir las escaleras

-para ir a que Martha por supuesto, vamos chicos apúrense, comen y se cambian – los chicos asintieron y se turnaron para ir al baño.

-Voy primero – dijo Sakura con seriedad.

-No lo creo – Shaoran caminaba las escaleras luego de decir esto pero Sakura comenzó a correr pero terminó llegando Shaoran y cerrándole la puerta en las narices a la castaña.

-Estúpido

-Inmadura – gritó el chico desde adentro. Sakura roló los ojos y esperó a que terminara.

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-Entren rápido – dijo Nadeshiko mientras prendía el carro. Los dos adolescentes obedecieron y entraron –Sakura sabes como es la tía, no le des muchos problemas – Sakura asintió rolando los ojos. ¡Claro que sabía como era!

Hacía dos años que la había visto comer del mismo helado que Eriol y la hizo salir de la heladería para ir al templo y rezarle al buda sobre su pecado.

La castaña rió de mala gana al recordar eso, por lo menos le serviría para molestar a Shaoran.

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-Llegamos –Nadeshiko salió del carro seguida por los dos chicos, se encontraron con una casa blanca de dos pisos a la que no dudo en tocar el timbre. Casi inmediatamente salió una señora – Martha, ¿Cómo estás?

-Rezaba querida – lo primero que Shaoran notó fue que se encontraba con un vestido de mangas largas y cuello hasta arriba color plomo, unas medias grises y unas zapatillas del mismo color. Para completar llevaba un velo del mismo color del vestido lo que le daba un aspecto extraño, parecía llegar de un funeral –Pasen queridos – dijo la mujer, que de inmediato miró con malos ojos a Sakura, que llevaba una franelilla naranja y un pantalón de mezclilla.

-Lo siento Martha pero sabes que yo tengo trabajo – dijo la madre de la castaña.

-Lo sé, hablaba con los chicos – las dos mujeres se despidieron y con pequeños empujoncitos la tía había hecho pasar a los castaños.

La casa por dentro estaba llena de velas, y de pequeñas imágenes y esculturillas de buda que llegaron a asustar a Shaoran.

La mujer les indicó que la siguieran y así llegaron hasta la cocina y dentro los ubicó en unas sillas alrededor de una mesa redonda.

-Conocí a tu madre, lamentablemente tengo tiempo sin verla –"para suerte de ella" pensó el castaño que sonrió por educación.

-Disculpe, ¿me dice donde está el baño?

-sigue derecho, cruzas a la izquierda, a la segunda puerta –indicó la mujer, de inmediato Shaoran se levantó de su silla y se fue hasta donde le indicó.

Mientras Sakura sonreía, era el momento perfecto para su plan.

La castaña miró a su tía con cara de decepción y esta de inmediato le preguntó.

-¿Qué te sucede, querida?

-Tía, no te lo quería decir pero… -el rostro de Sakura se ensombreció – no se si continuar.

-¿Qué te pasa linda? ¿Te sientes alejada del paraíso?

-Yo no, es Shaoran, me dijo que había dejado de creer y no sé que hacer para convencerlo

-¿Hay un motivo? –Sakura tenía toda la atención de la mujer, y mientras ella seguía con su drama.

-El ha –la castaña hizo una pausa – intimado con una mujer, sin ser novios ni nada, el cree en la libertad del cuerpo, ya sabes, los hippies y sus falsos pensamientos de la "liberación"

La mujer de gris abrió sus ojos con sorpresa y se levantó para caminar de un lado a otro, sin saber que, su sobrinita sonreía con malicia por dentro.

-Pobre muchacho, hay que encarrilarlo – dijo la mujer. La dos parientes notaron como Shaoran se acercaba para volver a sentarse –Muchacho, has cometido pecado, el pecado más grande, que ha llevado a nuestros ancestros al mal, al dolor, esa malicia, ese pecado podría consumirte y volverte un crío diabólico, necesitas volver –Shaoran levantó una ceja asustado por lo que decía la señora y de inmediato miró a Sakura que le sonreía.

Martha abrió una gaveta y de ahí sacó unas ramas. ¿Qué persona en su sano juicio tenía ramas en una de las gavetas de la cocina? Nadie. Pero esa mujer no estaba en su sano juicio.

Del mismo lugar sacó un frasquito lleno de un líquido que destapó.

-Sacaré al demonio que llevas dentro y rogaré por tu perdón…

-Señora ¿de qué habla?

-Calla muchacho, déjame actuar a mí. Sé que te arrepientes – La mujer lanzó el líquido hacía Shaoran y empezó a pasar las ramas sobre él, el chico por su lado comenzó a correr por todas partes de la casa intentando alejarse pero la mujer lo seguía mientras iba gritando – Por el poder que me encomienda mi Dios, el Santo Buda y junto a estas aguas que el santo templo me ha otorgado, obligo a todos los seres malignos que habitan en ti a desaparecer. Es el demonio quien habla por ti hijo, por eso cometes esos actos maliciosos de intimar con personas desconocidas y de pensar que el liberalismo es un acto del bien – Shaoran paró en secó, miró a Sakura que estaba partiéndose de la risa sentada muy cómodamente mientras él estaba sufriendo la desgracia de aguantarse a esa mujer maniática lanzándole agua y golpeándolo con ramas. Eso era obra de su prima.

"Me las pagas"

-Tía, he entrado en razón – la mujer lo dejó en paz y sonrió – gracias pero, tengo que confesarte algo, tiene que ser en privado – la mujer asintió mientras lo llevaba a la sala y dejaba a Sakura en la cocina.

-¿Qué pasa?

-Quédate allí hija, volveremos –Sakura asintió y volvió a reírse mientras recordaba a su primo siento atacada por su tía.

Cuando Martha y Shaoran llegaron a la sala, el castaño con su buena capacidad de actuación se puso melodramático y cara de sufrimiento.

-No sé como empezar… - dijo poniendo su mano en la cara como tapándose el rostro.

-Confía en mí – "Pobre mujer" pensó el castaño. Se aprovechaban de ella. Sonrió dentro de su mente.

-Yo, con quien he intimado es con Sakura – la mujer abrió los ojos de par en par y abrió la boca para decir algo pero Shaoran continuó – ella me lo pidió, era de noche y yo estaba a punto de dormir pero entró a mi cuarto y cerró con seguro – la mujer parecía a punto de sufrir un ataque pero Shaoran continuaba –caminaba de manera seductora hasta mí y yo le decía que se fuera pero se negó. Luego comenzó a desabotonarse la parte de arriba de la pijama mientras ondeaba su cabello y bueno, soy hombre, la carne es débil – la mujer asintió como comprendiéndolo y pidiéndole que siga – ella se acercó a mi y se apoderó de mis labios, no lo pude negar y la manera en que me tocaba y gritaba mi nombre. No quiero hablar de eso – decía mientras tapaba su rostro con ambas manos.

-Querido, no importa, te entiendo. Desde que vi a mi sobrina compartiendo helado con ese amiguito suyo supe que pecaría – Shaoran rió por dentro, no sabía cuanto duraría sin reírse –Debo hablar con ambos – la mujer se levantó y le indicó a Shaoran que hiciera lo mismo.

Ambos volvieron y se encontraron con Sakura algo aburrida. La mirada que le lanzó su tía la hizo fruncir el ceño. "¿Qué le habrá dicho?" No le importó tanto pero cuando la mujer le indicó al castaño sentarse a su lado mientras ella se subía el velo supo que ahí pasaba algo.

-En mi vida me había relacionado con algún hombre, cuando lo hice estaba casada, fue cuando lo besé por primera vez –los castaños no sabían como no se habían carcajeado en ese momento – cuando murió hace cinco años, le juré que estaría de luto por siempre. Jamás se me ocurriría intimar con cualquier otro ser, la belleza y la seducción provienen del mal, mis queridos – Ellos asentían con seriedad falsa – si se han casado no deben hacerlo con más nadie, porque aunque ese haya dejado este espacio terrenal, a los ojos del Señor Buda sigue siendo su esposo, por eso siempre visto de negro, queridos y a las cinco sirvo té a mi querido Antonio que se halle en paz en el paraíso.

-¿A que viene esto tía? – preguntó Sakura usando un tono que no la llegaría a ofender.

-Que Shaoran me lo ha contado todo, dijo que eran ustedes quienes habían intimado, que tú te dejaste llevar por las fuerzas malignas que hay dentro de ti y lo sedujiste.

"Desgraciado" Sakura lo miró con el ceño fruncido y el le sonrió con malicia.

-Tía eso no es a… -pero Shaoran interrumpió.

-Sakura, no lo ocultes, ya le he contado todo – dijo el castaño haciendo enojar a Sakura

"Imbécil" Sakura se acercó a él y rodeó su cuello.

-Pues sí, es que el siempre diciéndome que era tan hermosa. Cuando entró a la ducha mientras me bañaba, ahí comenzó todo – Shaoran puso cara de no entender pero Sakura estaba sumida en su actuación.

-Hija, pero como permites que entre mientras te bañas – dijo Martha con un hilo de voz.

-No paraba de decir que era tan sexy, le gustaba mi caminar, que era una Diosa ante sus ojos. Yo me sentía tan sola tía – Sakura preparó sus lágrimas para continuar hablando pero Shaoran interrumpió.

-Es que nos amamos, me ama la amo, su cuerpo ha sido tocado por mí y el mío por ella, pero tenemos miedo de vivir en pecado… -Sakura comenzó a derramar falsas lágrimas y Shaoran para seguirle el juego siguió – Amor, no llores, sabes que te quiero –Shaoran limpió las falsas lágrimas y acercó sus labios a los de ella para besarla, beso que ella correspondió.

-¿Qué podemos hacer? – La mujer se levantó y salió de la cocina, no pasó más de un segundo para que volviera con cuatro librillos con una imagen de un Buda inmenso en la portada.

-Son fruto del Satán, vienen de cometer un pecado, el peor de todos. No tocaran el paraíso si no cumplen su penitencia, algo que los salve. Llevan al diablo dentro de ustedes, deben sacarlo, al Buda negro que los consume – la mujer les entregaba con desesperación dos libritos a cada uno, cosa que les hizo mucha gracia –Tienen que ir mañana mismo al templo, y prometer que apenas cumplan la mayoría de edad se casaran y no, por nada del mundo intimidaran con nadie más

-Así será – dijeron los dos con seriedad.

-Llamaré a tu madre, debo limpiar la casa de estás malas influencias, lo siento mis hijos, están llenos de pecados – la mujer salió de la cocina dejándolos solos.

Ninguno de los dos dijo nada más que reírse, reírse como nunca. La mujer ahora los miraba como hijos del satanás y les daba gracia. ¿Cómo se les pudo ocurrir eso? Fue divertido, se vengó de Shaoran y el de ella y finalmente los dos quedaron mal.

-Es-está… loca… - dijo Shaoran entre risas, Sakura por su parte no podía ni hablar, tenía una mano en su panza que ya le dolía de tanto reírse.

Así pasaron alrededor de media hora, diciendo cosas entre-risas, y cuando paraban repetían alguna cosa ridícula que habían dicho o que la mujer había dicho y volvían a reír.

-Ahí –Sakura se rió con fuerza – viene – ambos se controlaron e inmediatamente se abrazaron para fundirse en un beso.

-¡HIJOS PECAMINOSOS! –Gritó la mujer – ya llegó tu madre, necesito que lleven ese pecado lejos de acá, con mucho esfuerzo mantengo mi hogar lleno de pureza, debo limpiarlo – la mujer los separó.

-Esto fruto de nuestro amor – dijo Sakura, su tía puso cara de dolor y estuvo a punto de decir algo pero las palabras se terminaron en su garganta.

Como pudo se encaminó hasta la puerta y abrió, los chicos salieron inmediatamente y fueron hasta el carro, susurrando a lo bajo "Gracias por tu comprensión".

Nadeshiko se quedó un rato allá y puso cara de no entender pero asintió en todo, luego volvió al carro y les abrió las puertas a los dos que se encontraban con una sonrisita.

-Sakura, Shaoran –dijo Nadeshiko con una sonrisa, ambos castaños dijeron "¿Qué?" al unísono - ¿Por qué me pidió casarlos en cuanto antes? – ambos chicos rieron y la modelo prefirió no preguntar pero estaba segura que alguna maldad habían hecho pero de igual manera sonrió, no debía ser tan malo ¿o si?

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Cuando volvieron a casa, pidieron una pizza y la cenaron, nada en especial. Nadeshiko terminó de comer y fue a buscar sus maletas, se tenía que ir esa misma noche. Tres días para ellos.

Los chicos se quedaron viendo televisión en la sala mientras comían, una película cómica que se encontraron.

Cuando Nadeshiko bajó junto a sus maletas, los castaños se levantaron de sus lugares y se acercaron a despedirse, fue una despedida sencilla puesto que, se iba solo por tres días pero, de cualquier manera les dio un número para localizarla. Luego llamó a un taxi y cuando esté al fin llegó se fue, lanzándoles besos desde la ventanilla del amarillo carro.

-Al fin – dijo Sakura con una sonrisa mientras volvía a sentarse en el sillón.

-Así es – el castaño llevaba se sentó junto a ella y siguieron viendo su divertida película sin decir mucho – por cierto, no besas tan mal – dijo mirando a Sakura de reojo.

-Tu tampoco – La castaña se volteó y le picó el ojo lo que lo hizo reír y de igual manera así hizo ella, mientras siguieron viendo la película.

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Hola a todos!, aquí les traigo otro capítulo, espero que les guste :.

Gracias por todos los reviews, me dan ganas de continuar con la historia jeje.

Saludos, besos.

Carla.

PD: Tocaya! jeje te falto dejarme tu msn... xD :)