Cerrar el círculo, dcromeor.

Pongamos fin a la confusión, Kykyo


Regina Mills (Flashback)

_ No… he decidido que no.

Emma intentaba quitarse el pulsímetro, pero yo no la dejaba. Se intentaba separar de la cama con todas sus fuerzas, pero a esas alturas, ya no podía moverse. Si me lo hubierais preguntado a mí, yo habría aprobado la idea de idea de hacerlo de pie.

_ Emma… estamos en el hospital, has roto aguas…_ Le recordé._ Dudo que puedas echarte atrás en algo en este momento.

Emma lanzó un sonoro grito y yo miré mi reloj, a pesar de que el médico también lo hacía. Las contracciones eran ya muy frecuentes. Debíamos llevar ya veinte horas allí. El parto era largo y me preocupaba terriblemente que Emma no lo superara… no con esa actitud.

_ Pero… ¡Es que no quiero parir! ¡Me va a doler!

Eso me dejaba en una posición harto incómoda. No podía decirle que no iba a doler, porque a pesar de no haberlo vivido nunca, sabía que era la sensación más dolorosa que podía llegar a sentir una mujer. Y no conseguiría que esa mentira sonase creíble.

_ Emma… voy a estar contigo todo el tiempo._ Le cogí la mano.

_ ¿Me lo prometes?_ Me miró a los ojos.

Asentí lentamente y besé su mano, llevándola a mi mejilla para acariciarme con ella. Emma pareció relajarse un poco antes de lanzar un enorme grito. Cogió mi mano y la apretó con fuerza. Dolió, es cierto, pero seguramente mucho menos de lo que le debió doler a ella, de eso estaba completamente segura.

Emma gritaba con todas sus fuerzas. Insultó al médico… insultó a las enfermeras. Incluso a mí me mandó a la mierda un par de veces.

_ ¡Empuja!

_ ¡Ya estoy empujando, Regina, joder!

Había perdido la sensibilidad de la mano cuando asomó la cabeza. Emma hacía su último esfuerzo, desplomada sobre la cama. Pero cuando escuchamos aquel llanto… todo mereció la pena.

_ Es un niño precioso._ Dijo la enfermera.

_ … Henry._ susurró la rubia._ Se llama Henry.

_ Emma no tienes que…

Le había hablado a Emma sobre mi padre, sobre cómo él había sido cariñoso conmigo, sobre cómo había sido mi único verdadero referente, pues mi madre siempre había sido fría e impersonal. Le había hablado sobre su trágica muerte en un accidente de coche en el que mi madre no tuvo más que unos rasguños.

_ Es lo que quiero… creo que es nombre perfecto para nuestro hijo._ Murmuró, antes de quedarse dormida.

Le di un beso sobre la frente y me senté en el sofá. Yo también necesitaba dormir mientras se encargaban de bañar a nuestro hijo. Se me hacía tan raro decirlo.

Emma Swan

_ Sí… sí que dolió… y no poco._ Sonreí un poco y me puse junto a ella._ Pero mereció la pena. Nos convirtió en una familia.

_ Lo sé._ Dijo en un susurro._ La infancia de Henry es más fácil de recordar.

Regina tenía en las manos un pequeño molde, en el que la mano de Henry aparecía marcada, cuando apenas tenía cinco años. Recordaba a la perfección aquel día, como había entrado por la puerta, ilusionado… y marrón de arriba abajo.

Y Regina también parecía recordarlo. Su mirada a los objetos de la casa había cambiado aquella mañana… su mirada hacia mí… era distinta. En cuanto desperté, me tomó por la cintura y me besó de esa forma… esa forma que creía que se había convertido en un simple recuerdo irrecuperable.

_ Recuerdo… una boda._ Me estremecí._ Dijiste que nunca llegamos a casarnos. ¿Por qué recuerdo eso? Recuerdo ponerme el vestido… salir para el juzgado y luego… Luego nada.

_ Algunos recuerdos son…

_ Fue entonces, ¿Verdad? Cuando… pasó.

_ Es imposible ocultarte nada, ¿Verdad?_ Sonreí, tristemente. Regina Mills era la mujer más inteligente que había conocido nunca.

Tilly

Estaba allí sentada, una vez más. Y no podía evitar sentir que estaba perdiendo mi tiempo. Anzu no se rendía, pero yo tampoco pensaba hacerlo. No debía caer en sus juegos. Llevaba ya un buen rato mirando por la ventana, de espaldas a mí. Terminó su whisky y lo dejó sobre la mesa. Aquello no parecía particularmente profesional. Pero estaba claro que aquella mujer no estaba borracha cuando cogió la silla y se sentó frente a mí.

_ Tilly… hasta ahora has hecho una magnífica labor a la hora de proteger a Regina._ Me cogió la mano._ Pero creo que ya es suficiente. Ella ha conseguido liberarse de esto y tú también debes.

Me dolió saber que Regina había abandonado. Que mi plan había salido terriblemente mal y que Regina había empezado a creer lo que Emma le decía.

_ ¿Por qué iba a querer?_ Le espeté, mirándola fijamente.

_ ¿Qué tal por esto?

Cuando Anzu se inclinó, mi cuerpo se tensó. Supe lo que iba a hacer antes de que pasara. Y cuando sus labios rozaron los míos, toda mi anatomía se estremeció. Aquella sensación era… familiar. Sentí cómo mi mente se aferraba a ese instante familiar… a aquella sensación conocida.

_ Ya me acuerdo…

Emma Swan (Flashback)

_ ¡No, Elsa no!_ Le espeté._ No vamos de Blanco, pero como Regina no tenga su ramo de rosas juro que te voy a matar.

La rubia, al otro lado de la línea, estaba helada de terror. Tilly había hecho su parte a la perfección con las flores, el vestido… los invitados. Cuando llegó al hospital para hacer las prácticas jamás imaginé que toda mi boda terminaría dependiendo de su buen hacer. Incluso estaba conduciendo en aquel momento.

_ Vale, vale. Lo resolveré. ¿Ya vais de camino al juzgado?

_ Tienes veinte minutos, Elsa._ Le espeté.

Escuché una risa. Miré al otro lado de la limusina alquilada y vi a mi futura esposa. Cualquiera diría que ella estaría más estresada que yo, pero nada más lejos. Estaba increíblemente relajada.

_ Emma, no le des tanta importancia._ Susurró._ Al final del día, sólo importa una cosa.

Cuando la morena miró mi dedo, y vi que observaba el anillo que aún adornaba mi dedo, después de tantos años, lo entendí a la perfección.

_ Me caso contigo…_ Terminó, acercándose para coger mi mano y besar mis dedos._ No importa nada más.

Expresé una sonrisa. De haber sabido que no iba a volver a ver a Regina en mucho tiempo quizá hubiese dicho algo más. Pero no sé si me habría dado tiempo. Cuando el otro coche, un enorme cuatro por cuatro, golpeó la limusina, apenas me dio tiempo a abrazarme a ella mientras el coche daba vueltas de campana.

_ Regina…_ La llamé, pero no respondió.

Cuando la puerta se abrió y vi un revólver, sentí que me congelaba. Y vi aquella mirada… aquellos ojos que ya había visto antes. Era… él. No pude moverme cuando me sacó del coche y me empujó fuera.

_ Hola, Emma… cuanto tiempo.

Desde el juicio. ¿Cuánto había pasado? Unos 11 años. Y sin embargo, allí estaba. Neal Cassidy, el degenerado que me había violado. Me empujó contra la pared y sentí cómo temblaba.

_ Veo que no has aprendido nada._ Dijo, cogiéndome por el cuello._ Todos estos años y sigues sin estar con un hombre de verdad. Ha merecido la pena todo lo que he tenido que fingir para que me den la condicional. Me muero de ganas de conocer a mi hijo… y, quién sabe… hacerte otro.

_ ¡Déjala en paz!

Tilly había salido del coche. No sabía dónde se metía. No había visto el arma. Su error fue avisar a Neal, que con absoluta sangre fría, le disparó en el estómago. La rubia se desplomó, apretando la herida, mientras intentaba sacar su móvil.

_ ¿Por dónde íbamos?_ Puso su pistola sobre mi frente._ Sí… sube al coche.

Sabía que si subía a aquel coche, mi vida habría terminado. Me mataría… o me encerraría en un sótano al que bajaría para violarme. Había escuchado historias. Y lo que tenía claro era que no me dejaría volver a ver la luz de un nuevo día. Así que no me moví.

_ ¡Sube al coche, zorra!_ Me espetó, apretando aún más la pistola.

_ No va a ir a ninguna parte.

Neal se giró y se encontró cara a cara con Regina. Mi novia tenía la cabeza ensangrentada. Estaba claro que se había dado un duro golpe. Su mirada reflejaba que no había cordura en ella. No pareció inmutarse cuando Neal le puso la pistola en la frente.

_ Bang…_ Se rio, y en un pestañeo, le arrebató el arma y le apuntó con ella._ Gracias por la excusa, capullo.

Regina disparó. No contra la cabeza, ni contra el pecho. La bala impactó limpiamente en la entrepierna de Neal y él se desmoronó. Pero Regina volvió a disparar. Una vez… dos… así hasta que vació las otras cuatro balas que le quedaban en el cargador. Y después fue ella la que se desplomó.

Regina Mills

_ Y supongo que cuando me desperté en el hospital…

_ Ya decías ser la reina malvada._ Dijo Emma._ Pero creo que hoy podemos cerrar este círculo de una vez por todas.

_ ¿Cerrarlo?

_ Al parecer… han detenido a Neal Cassidy._ Me miró fijamente._ Tiene una serie de casos de acoso a lesbianas… aún a pesar de que… bueno… le has dejado inútil de cintura para abajo. Hay gente que es simplemente malvada.

_ Supongo que sí._ Dije, apoyándome en ella.

_ ¿Sabes por qué Tilly nunca nos decía con quién salía?_ Emma me acariciaba el pelo._ Resulta que salía con Anzu. Me lo contó ayer.

_ Pero… Anzu es mi tía… Le lleva un buen par de años._ Dije, mirándola.

_ Un buen motivo para callarlo._ Ronroneé._ Aunque ahora podrán venir todos.

_ ¿Venir todos?_ Pregunté.

_ A la boda… si es que aún quieres casarte._ Dijo, sin dejar sus caricias.

3 Meses después.

_ Si quiero.

La sonrisa de Emma se extendió. Nunca había visto una sonrisa tan brillante. Mi vida, mi verdadera vida… era mucho mejor que la que creía que había vivido. Mi primer matrimonio… mi único matrimonio, era cuanto necesitaba. Rodeé a Emma con los brazos y sellé nuestra unión con un beso, provocando la exclamación de las personas que nos miraban.

Anzu, Tilly, Zelena. Mis compañeros del bufete y algunos del hospital de Emma. Incluso mi madre había venido, aunque lo había hecho con unas gafas oscuras y no se acercó a nadie. Para mí el hecho de estuviera ya era una batalla de honor. Elsa y Ruby sostenían la cola de nuestros vestidos mientras salíamos.

Aquel era el primer día de una vida que sí creía que era un final feliz… digno de un cuento de hadas.