#Nobleza
Superestrella
Hay veces en que Sirius Black parecía que por sus maneras perteneciese a la nobleza. Caminaba con la frente bien alta, mirando por encima del hombro a todos los estudiantes. Todo le aburría, todo le asqueaba. Y a cualquier otra persona esa actitud le podría intimidar pero a Remus le parecía muy graciosa. Le observaba. Acababa de entrar a la sala común con esa actitud y se había sentado al lado de Remus prácticamente sin variarla. Pero su autodefensa se fue al traste cuando entraron James y Peter con el tocadiscos y lo encendieron.
El señor Potter le había regalado a su hijo un vinilo con los grandes éxitos navideños en versión rock. Los acordes de quinta de una guitarra invadieron la sala y empezó la primera estrofa del villancico.
Hacia Belén va un hipogrifo rin rin…
Los aires de nobleza de Sirius Black ya no existían. Ahora sólo era un adolescente de diecisiete años cantando a pleno pulmón con sus amigos. Pero era algo más, pensó Remus, era una estrella (del rock) que brillaba y cegaba a su paso. Era Sirius sin la carga de ningún color al lado.
