Su Más Bella Sonrisa

Todos los personajes y escenarios de Naruto son propiedad intelectual de Masashi Kishimoto. Este Fan Fic fue escrito sin ánimos de lucro, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Dile NO al plagio.


Cap. 8 El Festival Rosa Roja de la Arena


La rosa era un símbolo de pasión. Increíblemente, esta flor era venerada por los románticos de todo el mundo. De variados colores, cada uno guardaba, en secreto un bello, significado: desde paz, pasando por la amistad y el cariño, hasta los buenos deseos y la gratitud; pero no era sino la rosa roja, con su puro y enérgico color, la que simbolizaba en esencia al amor, la pasión y el deseo. De entre muchas tan preciosas y codiciadas, la más bella de todas ―se atrevían a decir amantes de cada continente― era la Rosa Roja de La Arena, cuyos delicados pétalos y exquisito olor llegó a venderse a precios exorbitantes en el extranjero. Sin lugar a dudas, orgullo de Sunagakure, única tierra, e irónicamente desértica, donde crecía tan rara flor, fue así que en su nombre se inauguró el famoso festival, reservado únicamente para los enamorados del amor, celebrado desde hacía seis décadas, una vez por año, en honor al sentimiento profesado por jóvenes y ancianos entre las dunas del País del Viento.

…o al menos eso decía el panfleto.

Cuando Kakashi desechó el sobre adornado papelucho, el cielo no era más que un lienzo violeta desfigurado por pinceladas naranjas y rosadas, tan vibrantes como brasas vivas.

Miró hacia el frente por entre el camino de linternas rojas de papel de arroz, que engalanaban el paso en subida por unas amplias escalinatas de piedra, impregnadas a su vez de un particular y dulzón olor. Todo el lugar olía así y se hacía más fuerte con cada metro que avanzaba. No era desagradable, pero quizás un poco abrumador para su sensible sentido del olfato.

Y debía admitir que no poder distinguir entre otro aroma que no fuera el de las rosas, lo hacía sentir un poco desarmado.

―Es hermoso, ¿no te parece? ―mencionó Ino de pronto y, sólo entonces, el shinobi recordó que todavía la tenía aferrada a su brazo.

Hablando de admitir cosas…

Admitía que Ino era un dolor de cabeza. Aunque quizás no debería ser tan desagradecido; después de todo, su compañía le había resultado útil para pasar entre el protocolo sin mayor contratiempo, pues, al festival sólo se admitían parejas.

Sin embargo, no respondió; siguió caminando y pensando en otras cosas. Como cuánto provecho exactamente se atrevería a sacar Oshinaro del hecho de estar fingiendo ser la pareja de su ex-alumna con el fin de "recaudar información", por ejemplo.

Evidentemente, la idea de que se hubiera llevado a cabo una operación de ese tipo sin su consentimiento, como líder de equipo, lo fastidiaba; el mero hecho de que Oshinaro estuviera involucrado, por otro lado, era lo que en verdad le alertaba. No había por qué engañarse, después de lo sucedido la noche anterior, el castaño lo estaba desafiando y eso era clarísimo, e involucrar a Sakura, aprovechándose de la situación, había sido la cereza del pastel.

No había forma de él que se quedara en la posada esperando. Kakashi era desconfiado, después de todo. Muy desconfiado.

Pero no porque le faltaran motivos. Y en realidad, aunque éstos no vinieran al caso, aun estando plenamente consciente de que Sakura y Oshinaro iban de incognito, la imagen de ellos juntos se le hacía, cuando menos, molesta. Aun así, tal como las manos en sus bolsillos, Kakashi mantuvo su inquietud bien oculta ya que, ante todo, estaba en medio de un asunto muy serio.

―Kakashi… ¿escuchaste algo de lo que te dije?

―¿Hm?, ¿dijiste algo?

Y en contra de todo pronóstico la rubia simplemente se abrazó más a él. Entonces Kakashi volvió a sentirse desagradecido. No apreciaba sus gestos para nada. Aunque se consolaba con que podrían pasar desapercibidos a pesar de sus ropas, considerando que no todas las parejas vestían kimonos tradicionales.

Ahora su único problema era cómo encontrar a Sakura cuando su herramienta más confiable estaba desorientada.

―"Ésta será una larga…"

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

―"…larga noche".

―Oye, Sakura, ¿te encuentras bien?

La aludida desenterró la mirada de la rosa que tenía en la mano y volvió su cabeza al castaño. Él lucía tan tranquilo, tan fresco… ¡Cómo lo hacía!

―Sí, claro. No te preocupes ―respondió, iniciando una vez más, con sus dedos, el nervioso toqueteo por el tallo de la flor y, seguidamente, volviendo la mirada al frente.

Él, por su parte, se la quedó mirando con una sonrisa acusadora mientras caminaban.―Te hago sentir incómoda, ¿verdad?

―Oshinaro ―empezó ella sin corresponder su inquisitiva mirada―, toda esta situación es incómoda. ―Y no se refería sólo al hecho de haber cambiado el color de su pelo y ojos a marrón con un Jutsu.

El joven soltó una carcajada más bien dulce y apretó el agarre de manos que sostenía con ella― Si te hace sentir mejor, eres la chica más linda con la que he tenido una cita falsa.

―Seguro… porque debes haber tenido cientos de citas falsas ―soltó Sakura mientras se hacían paso por la abarrotada feria de comida y sus exquisitos vapores.

―Te sorprendería saber… ¡Es broma, es broma! ―agregó de prisa al notar la mirada nada amigable que le dirigió―. Pero es cierto que me siento afortunado de estar en una cita contigo, aunque sea falsa.

Ella no sabía cuánto tiempo más sobreviviría la rosa a la salinidad excesiva que brotaba de su sudorosa mano, pero intentó controlarse― En realidad, lo acabas de hacer más incómodo.

El castaño suspiró― Sakura, relájate. Aunque no lo creas, me estoy tomando este trabajo muy en serio. Porque eso es lo que estamos haciendo ahora: trabajar. No hay nada de qué avergonzarse.

La Kunoichi esquivaba con la mirada a las melosas parejas que los rodeaban. Aparentemente, no había un solo lugar donde pudiera posar su vista sin que besos escandalosos o empalagosos mimos hicieran brotar vergüenza por los poros de sus enrojecidas mejillas, a propósito de lo cual―: No estoy avergonzada… es sólo que… todavía pienso en que debimos haberle avisado a Kakashi-sensei de todo esto.

Ahora, el que miraba absorto dentro de sus propias cavilaciones, era él― Oh, cielos…―Iban pasando justo en frente de los puestos Kingyo-sukui cuando Oshinaro se detuvo―: Sakura, para.

―¿Eh? ―Ella estaba algo desconcertada y obedeció más por el jalón que sintió cuando su pareja dejó de caminar, que por haber escuchado su orden―. ¿Qué sucede?

―Sucede que estás aterrada de que nos vea Kakashi, eso sucede.

―¿D-de qué estás hablando?

Oshinaro aprovechó el paso de una jubilosa procesión que balanceaba docenas de radiantes linternas de papel doradas, amarradas a altos armazones de bambú, ―muy similares a los mástiles de un barco― para conducir a Sakura hasta una especie de callejón que se formaba entre los numerosos toldos.

―A penas estás logrando contener el impulso de salir corriendo, puedo sentirlo ―explicó, tomándola suavemente por los hombros. Y de hecho, la mirada escurridiza de ella no lo contradecía―. Detesto decirlo pero ese tipo de relación no es saludable, estás totalmente sometida a su voluntad, ¡y ya eres una Jōnin! Eso no es normal ―Por alguna razón, Sakura se sintió pequeña; entonces Oshinaro suspiró y se pasó una mano por la cara, como para disipar la energía negativa y mantener el temple―. De acuerdo, no me meteré en tu vida personal, pero tampoco voy a ignorar que llevamos todo el día caminando en círculos y que cuando finalmente conseguimos una pista importante, tu comportamiento nos pone en riesgo de perderla. El Shizensumi ya sabe quiénes son ustedes, si no actuamos con naturalidad, podrían reconocerte y alertarse ―Y con más suavidad, agregó―: Te necesito concretada.

Ella se sintió mal y bajó la cabeza, debía admitir que su orgullo mezclado con su irracional disgusto con el Ninja Copia, la habían impulsado a desafiarlo acompañando a Oshinaro en la tarea que tenían ahora, pero ―la verdad fuera dicha― ya no se sentía tan valiente y temió que su precipitación hubiera sido el primer paso hacia un rotundo fracaso. Ojalá el excitante bullicio del festival junto al fuerte repique de los tambores taiko, opacaran su repentino nerviosismo― ¡Lo sé! Sólo decía que él querría…

―Él ya lo sabe, estoy seguro… ―interrumpió, adivinando lo que le diría―. Rayos, Sakura, ¿alguna vez has hecho algo en una misión con Kakashi, sin pedir su permiso? ¡Incluso los guardias estuvieron de acuerdo! Dijeron que nos esperarían en la posada.

Él había sonreído pero Sakura no le veía la gracia, pues, en efecto, nunca había decidido ninguna estrategia en una misión sin permiso de Kakashi. Pensándolo mejor, quizás Oshinaro no estaba tan errado, y quizás últimamente ella dependía demasiado del peligris.

La procesión había girado un poco más adelante, regresándose por el lado contiguo, así que cuando pasó de nuevo junto a ellos, la luz curtida de las lámparas acarició la silueta de Sakura y a la pared del pequeño callejón, como un espectro ligero y resbaladizo.

Oshinaro no dejaba de sonreír.

―Mira, entiendo que Kakashi no confíe en mí, pero eso no significa que tú tampoco lo hagas. Prometo que encontraremos a este tipo, ¿de acuerdo?

Sakura miró la rosa en su mano y resopló. Oshinaro tenía razón, sólo era un trabajo y mientras más cooperara ella, más pronto podría regresar a la posada. Estaba a punto de abrir la boca cuando el joven la tomó nuevamente de los hombros, tensándola al instante al acercar los labios peligrosamente de su oído.

―No voltees ―susurró―, acabo de encontrar a nuestro objetivo. Está detrás de ti.

Y desde los estantes de los juegos, un par de ojos azul eléctrico brillaron con fuerza.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

―Kakashi, ¿podemos subirnos a ese juego?

―No.

―Pero…

Kakashi resopló. Noche muy larga, sin dudas― ¿Recuerdas lo que te dije en la mañana?

Ino contempló el vacío por unos segundos― Sí.

―Bien ―Fue todo lo que dijo el shinobi antes de retomar su marcha, en silencio.

La larga coleta de Ino se meció de un lado a otro sobre su cintura, mientras se apresuraba para darle alcance a su acompañante― ¿Qué significa eso?

―Significa que no me tengo que repetir ―explicó, al tiempo que aprovechaba el desnivel natural del terreno para ver si desde esa altura se le hacía más fácil divisar a su ex-alumna―. Seguimos en una misión ―completó.

―Pero… ―Kakashi empezaba a tener un problema con el hecho de que esta chica lo halara de la manga de su uniforme, sin ninguna vergüenza, cada tanto― sólo quería decirte que en ese bote se acaban de subir Sakura y Oshinaro ―mintió, señalando un pequeño riachuelo artificial que rodeaba el festival, ―para mayor intimidad de algunas parejas, seguramente― pasando por un ancho puente de madera que hacía las veces de túnel, dado que su pronunciada silueta redondeada se completaba en un círculo perfecto al verse reflejada en el agua.

Así, Kakashi fijó la vista en el bote que pasaba bajo éste, aunque estuviera demasiado oscuro como para reconocer a las personas que disfrutaban del romántico paseo, antes de hablarle nuevamente a la rubia― ¿Estás segura?

―Sí.

Podía llegar a ser exasperante corroborar que, en efecto, tal y como le había comentado Sakura en alguna ocasión, esta chica obtenía todo lo que quería.

―De acuerdo ―desistió, volviéndose en dirección al pequeño muelle.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sakura caminaba atenta, pero el ritmo fuerte de los tambores y los cascabeles marcando el pulso vivo de un festival abarrotado, no le hacía fácil esa tarea. Ponía especial atención a cualquier tela roja que viera moverse y sin embargo, en pleno mar de colores, se le estaba haciendo difícil seguir el paso de su sospechoso. Pensó haber reconocido la yukata roja y aceleró el paso, pero no terminó siendo más que una mala pasada del reflejo de las lámparas colgantes, que teñían todo lo cercano a ellas de su mismo color. Es decir, rojo, como toda la decoración.

Se detuvieron frente al estante donde hace segundos se había encontrado el hombre que seguían y ella bajó la cabeza humillada.

Lo habían perdido.

Fue entonces cuando Oshinaro le apretó la mano y ella lo miró.

―Sakura, ¿te gustaría que te regalara un ramo de rosas?

Y al ver el semblante del chico, ella supo que se traía algo entre manos― Oshinaro, ¿qué…?

―¡Claro que lo quiere! Todas las jovencitas hermosas merecen un ramo de Rosas Rojas de la Arena. Son las mejores, ¡las mejores!

Entonces giró su cabeza lentamente hasta encarar al dueño del estante vecino. Era hombre robusto pero de facciones simpáticas, que lucraba retando a la gente a insertar tres aros de plástico en el cuello de alguna de las docenas de botellas de vidrio que tenía organizadas dentro de un cuadro.― Sí ―reaccionó al fin―, sí quiero. Claro, si no es mucho pedir ―añadió con una pequeña sonrisa, al tiempo que dejaba a Oshinaro pasar un brazo alrededor de sus hombros, siguiéndole cualquiera fuera ese juego que se le acabara de ocurrir.

―Tonterías. Por ti, lo que sea ―dijo meloso, dirigiéndose después al encargado y tendiéndole un par de billetes―. Uno, por favor.

―Sírvase usted mismo ―le respondió éste con una sonrisa muy abierta, guardando el dinero al tiempo que señalaba una pequeña cubeta de aros―. Pero le advierto que no es tan fácil como se ve.

De inmediato, Oshinaro se dispuso a jugar, resultándole a Sakura muy obvio que él chico fallaba sus tiros a propósito.

―¡Rayos! ―exclamó él con una mueca―. Rebotan demasiado. Otro más ―pidió, tendiéndole un nuevo par de billetes, sólo para que después de una veintena de tiros fallidos Oshinaro se rascara la cabeza, aparentando frustración, mientras el encargado recogía las piezas del piso― ¡Se lo dije!

―Está bien, me rindo. ¿Cuánto por el ramo?

―Yo no los vendo ―respondió el hombre sin mirarlo, mientras terminaba de acomodar las cubetas en su sitio―. El tipo de al lado sí lo hace, pero son muy caras ―recalcó, señalando el estante contiguo, actualmente carente de alguien que lo atendiera.

―¿Y dónde está el encargado? ―indagó el castaño, tratando de no sonar tan interesado.

―Meh ―resopló el interrogado, mirando su reloj de pulsera―, debe estar en el templo. Todas las noches a esta hora, desde que comenzó el festival, va a llevar ofrendas. En veinte minutos debe estar de regreso.

Sakura y Oshinaro intercambiaron una poderosa mirada cómplice― ¡Muchísimas gracias! ―profirió el castaño, tomándole la mano a la chica mientras la guiaba lejos de aquel lugar.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ensimismado en el murmullo del agua, Kakashi se mantenía de brazos cruzados. Ya estaba oscuro y le molestaba no haber encontrado ni Oshinaro, ni a Sakura; la pareja en el bote que había visto Ino, resultó no ser ellos y se sintió burlado. Le quedaban muy pocas dudas de que la rubia le hubiera tendido una trampa.

Fue en ese momento que un silbido largo le hizo alzar la vista para vislumbrar, justo a tiempo, una estela verde alargarse en el sombrío firmamento. La fina línea siguió creciendo impulsada por una serie de pequeñas explosiones que se expandieron hacia los lados, como hojas en un tallo, hasta desembocar en un fogonazo rojo que iluminó el rostro de todos los espectadores, antes de desvanecerse lentamente cual refulgente polvo de estrellas, tras el eco de un contundente estruendo.

Sí, más o menos asemejando una rosa.

―"Cuánta creatividad" ―pensó Hatake con sarcasmo, admirando el espectáculo de juegos pirotécnicos que recién comenzaba.

―Kakashi ―llamó Ino, rompiendo el, hasta ahora, muy apreciado silencio―, no he tenido la oportunidad de agradecerte.

―¿Hm? ―Sin descruzarse de brazos, Kakashi dirigió su perezosa mirada hacia la chica que gozaba de un semblante bien extraño.

―Por haber haberme ayudado anoche y...

―Guárdalo para Sakura ―interrumpió, volviendo su mirada a los fuegos artificiales―. Ella te encontró, yo no hice nada ―se sinceró y el silenció imperó por unos instantes más. Muy cortos, en opinión de él.

―Tengo la impresión de que te desagrada mi compañía.

Ahí iba de nuevo…

―No digas tonterías ―replicó Kakashi―, es sólo que no me agradas de la forma que tú piensas.

Repentinamente, la rubia empezó a acercarse en la misma medida que él intentó alejarse― ¿Es que no soy lo suficientemente atractiva? ―le preguntó, así… directa y él maldijo que ya no hubiera espacio hacia donde huir.

Ante el contacto de unas manos subiendo por su chaleco, Kakashi se enderezó, más que despierto, obligado a prestar atención al femenino rostro iluminado por el reflejo colorido de las detonaciones que reventaban sobre sus cabezas. ¡Lo sabía! Sabía que el incidente de la mañana ocasionaría un malentendido así― Ino, escucha…

―Esta mañana no oponías tanta fuerza ―decía.

Kakashi logró capturar sus muñecas como una advertencia para que no se pasara de lista― Ambos sabemos que eso fue un malentendido.

Pero Ino liberó una de sus manos y, sin romper el contacto visual, la llevó hasta la cabeza del peligris― Sólo… déjame… hacerlo…

―¿Qué rayos…?

Hasta ahora, Kakashi estaba seguro de que Ino se comportaba de manera extraña debido a la experiencia que recientemente había sufrido (o para molestar a Sakura) y sólo por eso la soportaba. El miedo más común de las víctimas de secuestro era volver a ser secuestrado, entonces no era anormal que buscaran protegerse a toda costa. Y siendo que él representaba la fuente de seguridad más cercana a ella, entendió que no quisiera separarse de él, incluso que se le insinuara ―a lo que no había sido ciego nunca― pero demasiado, era demasiado.

Y que hubiera enredado los dedos en su pelo mientras lo besaba apasionadamente sobre la máscara, definitivamente era demasiado.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sakura y Oshinaro se confundían fácilmente con la masa de parejas que contemplaban embelesados el espectáculo pirotécnico que la Aldea de la Arena regalaba a sus visitantes año tras año, como ceremonia de cierre del festival. Entonces se detuvieron frente al inicio de unas estrechas escalinatas de piedra que conducían a un antiguo templo al final de una colina áspera y divisaron a un hombre de yukata roja subiendo por ellas.

El cuerpo de Sakura se tensó cuando lo pasaron de largo.

―Espera, espera ―pidió, forcejeando ligeramente―. ¿No lo vamos a seguir?

―No, Sakura. Ya terminamos nuestro trabajo ―respondió el castaño, impasible, sin soltar el brazo de su compañera.

―Pero…―Sakura miró sobre su hombro al sospechoso. ¿Qué diablos pasaba con Oshinaro?― ¿No deberíamos asegurarnos de que es el mismo hombre del que te habló Ino?

―Lo es ―respondió, encaminándose hacia el particular puente de madera que le había parecido hermoso cuando llegaron al festival―. Lo pude ver bastante bien, tenía los ojos azules, como me dijo ella.

―De todas maneras, ya que estamos aquí, podríamos...

―Sakura ―interrumpió―, no nos voy a meter en la boca del lobo sin avisarle a los demás, Kakashi me mataría. Tenemos la información que necesitábamos, el templo es un lugar sagrado y aunque esté abandonado las patrullas nunca pasan por ahí, ¡es tan obvio! ―puntualizó, con un deje de molestia que aparentemente iba dirigido sólo a sí mismo―. Ahora, como equipo, discutiremos qué hacer. Además, ya sabemos dónde está su base y no conviene que nos vean cerca de ella. Ya te dije que podrían alertarse.

Aun con el ceño fruncido, Sakura asintió. No es que no entendiera su lógica, porque era irrefutable, es que de a momentos Oshinaro la confundía. Y quizás fuera su imaginación, pero le parecía que el chico cambiaba sus estrategias muy bruscamente.

Eso no lo entendía…

…como otras tantas cosas de ese chico.

―Pediré que vigilen el área toda la noche ―le escuchó decir y ya no se pudo quedar callada.

―Oye, Oshinaro…

El aludido apretó la mandíbula a pesar de que por la oscuridad que había devorado al festival, después de que apagaran las luces con el fin de admirar mejor los juegos de artificio, no se notara.

―¿Por qué dices que Kakashi no confía en ti? ―soltó. Simplemente no se había podido sacar aquel comentario de la cabeza.

Y pareció que por un momento Oshinaro quedó desarmado ante la mirada intensa y curiosa de ella, aunque rápidamente disipó su incomodidad sonriendo― Es Kakashi ―respondió como si se tratara de lo más natural del mundo―: No confía ni en su sombra.

―Eso no es cierto ―Las palabras habían salido de su boca casi por reflejo, aunque ella misma no estuviera segura de su veracidad.

El regocijo luminoso que irradiaban las explosiones, rápidamente precipitándose al clímax de un espectáculo bien trabajado, bañaba su rostro y pelo de forma que Oshinaro pudo ver claramente la decisión en sus ojos.

―Oh, discúlpame. Imagino que contigo, a quien prácticamente ha criado, sea diferente…

―¿De dónde se te ocurre que Kakashi-sensei me crió? ―Sakura misma se sorprendió de lo irritada que había sonado al decir aquello, pero la necesidad de dar explicaciones se sintió tan suya, que no pudo pararla ni siquiera para mirar el gran final que resonaba fuerte en el cielo―. Fui asignada a su equipo durante un año, cuando tenía doce, pero luego quien me entrenó oficialmente fue Tsunade-shishou. Pasó mucho tiempo antes de que volviera a trabajar bajo su mando en el Equipo 7, y cuando ese equipo se disolvió, no lo volví a ver. Hace apenas dos años que hemos estado haciendo misiones juntos.

―Tal parece que estoy equivocado en todos los aspectos ―replicó su interlocutor, extrañamente resignado y deteniéndose de pronto―. Quizás sí ha cambiado. De hecho, en otra época nunca me lo hubiera imaginado haciendo eso ―Señaló entonces un bote que salía de abajo del curioso puente, donde, aparentemente, una apasionada escena tomaba lugar.

―¿Eh? ―Las lámparas fueron encendidas nuevamente mientras la gente todavía vitoreaba emocionada y, gracias a esto, fue que Sakura pudo ver con claridad quién conformaba aquella pequeña tripulación.

Tal fue su impresión respecto a lo que vio, por cierto, que el Henge no Jutsu implementado para alterar su apariencia se esfumó en el aire.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Kakashi por fin logró contener a la rubia, separándola violentamente de sí y apretándole los hombros mientras la miraba duramente, pero cuando estaba a punto de preguntarle si se había vuelto completamente loca, un grito a sus espaldas lo hizo voltearse.

―¡Eh, Kakashi! ¿No habías dicho que nada de citas en la misión? ―Era Oshinaro, por supuesto, con una mueca de gozo que no le cabía en la cara― ¡Viejo pícaro, sabía que te gustaba esa chica!

El aludido apenas le prestó atención, el disgusto lo tenía bien exaltado. En lugar de responderle, dirigió rápidamente la mirada a un costado del castaño, deseando no ver a Sakura allí, pero sin suerte. Por un segundo, los ojos de ambos se cruzaron antes de que la chica saliera corriendo y se perdiera entre la multitud― ¡Sakura! ―llamó en vano, levantándose furioso entonces.

Al percibir el evidente rechazo, Ino tembló nerviosamente―: Kakashi…

―¡Basta! ―bramó, por sobre su hombro y sólo una intensa mirada del aguerrido Ninja Copia fue suficiente para dejarla helada en su lugar. A continuación, Kakashi saltó del bote y en menos de un parpadeo aterrizaba en tierra firme, dando pasos decididos hacia la desgracia que le había tocado por contacto.

―De verdad eres el mismo idiota de siempre. Sabía que te picaría el trasero y te aparecerías aquí. De una u otra manera sabía que arruinarías esto ―Le espetó Oshinaro, dándose media vuelta y muy dispuesto a darle alcance a la chica, aparentemente.

Pero la mano firme de Hatake se lo impidió.

El joven lo miró sorprendido antes de cambiar su expresión a una de fastidio absoluto― No me vengas con esto ahora ¡Ambos sabemos que si la reconocen, estaremos perdidos!

―Entonces adelántense ―ordenó, soltándole finalmente―. Yo iré por ella.

El castaño ni siquiera intentó contener una risa altanera― ¿Es en serio? Mira, no soy un experto pero me parece que eres la última persona sobre la tierra a la que ella querría ver ahora…

―Y a mí me parece que los sentimientos de mis subordinados no son de tu incumbencia ―respondió mordaz.

―Ah claro, pero sí lo son de la tuya ¿porque eres…?

Una figura de autoridad y nada más, claro, eso era lo que iba a decirle… Kakashi tuvo el impulso de emparejarle la otra mejilla al cínico infeliz pero, en su lugar, se agachó a recoger la rosa que Sakura había tenido en las manos momentos atrás y recordó las palabras que lo habían acechado desde la noche anterior―: Alguien importante en su vida.

OoOooooooOoOOOOoooO

La noche anterior, justamente, cuando Sakura recordó el proyecto botánico del Kazekage, nunca se imaginó que terminaría visitándolo en medio de circunstancias como aquellas. Ella hubiera preferido recorrer el extenso jardín durante el día, con una sonrisa en su rostro, tomando nota de las plantas medicinales mientras el sol le acariciaba la piel que su vestido veraniego ―empacado para tal ocasión― no cubriría, ¡no llorando en la oscuridad de una noche fría mientras abrazaba sus rodillas bajo un árbol al azar!

Su intención no había sido la de llegar allí específicamente, sólo se dejó caer en el sitio cuando la adrenalina paró de fluir y, por consiguiente, sus piernas fueron incapaces de soportar más el peso de su profunda humillación. Lo único que recordaba era haber corrido hacia el lugar más solitario que pudiera encontrar antes de que las pesadas lágrimas acumuladas en sus ojos empezaran a brotar y bueno… ¡qué casualidad que el jardín botánico estuviera detrás del festival!

Ahora, por qué lloraba, era otro asunto… Uno que no entendía para nada.

"¿Qué demonios pasa conmigo? ¡Tsk! No entiendo… por qué… ¿Por qué no puedo sacarme esa imagen de la cabeza?"

La imagen de Kakashi besando a Ino ¿O había sido al revés?

―"¡Deja de recordarlo!" ―Maldijo para sus adentros. Hasta unos minutos atrás, estaba segura que todas sus ridículas conclusiones de Ino coqueteándole a Kakashi, junto a la absurda idea de que hubieran hecho algo más que dormir juntos el día anterior, no habían sido más que el resultado de un pequeño malentendido. Y hasta le hizo gracia después de pensárselo mejor, es decir ¿Kakashi e Ino? ¡Qué chiste!

Pero tal parecía que al final Kakashi no había podido resistirse a sus encantos. ¿Y por qué debería? Nunca ningún hombre antes que él lo había hecho.

Precisamente, al verlos en el bote, la imagen de un Kakashi que no era su sensei, sino un pobre hombre, mortal, como cualquier otro, incapaz de resistir los instintos primitivos que una mujer como Ino usualmente desataba en el sexo masculino/ en su género, la golpeó muy fuerte.

Entonces, reformulando sus pensamientos, un tipo como Kakashi atraído por los atributos de una mujer como Ino, resultó… no tan chiste.

De hecho, bastante normal. Incluso obvio.

Pero ese no era el problema. Que los hombres cayeran uno tras otro ante los embrujos de su amiga no era algo desconocido para ella, muchas veces hasta había sido su cómplice y, fuera del jocoso "qué suerte tienen las cerdas miserables como tú" o el esporádico y secreto deseo por manejar su feminidad tan sólo un poco más como ella, nunca le había molestado.

Hasta hoy.

Hoy, por primera vez en su vida, Sakura deseó ser la rubia a la que ningún hombre podía resistirse, ni siquiera Kakashi Hatake.

Especialmente Kakashi Hatake.

Y ese era el problema.

―"¿Por qué?" ―se preguntó, sin saber realmente si quería una respuesta, mientras algunas lágrimas más goteaban de su rostro escondido. Eran lágrimas de rabia, sí, rabia contra Kakashi por no resistirse, por ser otro idiota del montón, por decepcionarla. Y rabia contra sí misma por…

¿Por qué exactamente?

¿Por no ser tan bonita? ¿Por no tener la confianza para conquistar al hombre que quisiera? ¿Porque Ino era de su misma edad y aun así Kakashi la prefería sobre ella? ¿Porque Ino había logrado, en una noche, lo que ella misma quizás no pudiera nunca? ¿Porque él jamás dejaría de mirarla como su pequeña ex-alumna?

¿Porque ella quería que él dejara de hacerlo?

―"Eso es absurdo, porque significaría entonces Kakashi-sensei me…"

―¿Sakura?

¡Oh no! ¿De verdad las fuerzas karmicas del universo no tenían nada mejor que hacer que joderle la vida?

―Váyase ―Abrazó todavía más fuerte sus rodillas al reconocer su voz. Estaba aterrorizada después de aquella reflexión y abochornada ahora por su actitud. Sin lugar a dudas, Kakashi era la última persona a la que quería ver, mucho menos dejarlo notar aquel terrible sonrojo que debía estarse expandiendo por toda su cara, en ese preciso instante.

Su sensei suspiró, de alivio, parecía, antes de sentarse sin mucha ceremonia a su lado.

―Olvidaste esto ―Alzó la rosa frente a ella pero Sakura ni se movió y entonces Kakashi decidió dejarla a un lado. Se fijó en que era una hermosa noche, totalmente despejada y pasó unos minutos contemplándola antes de volver a dirigirse a la joven― Sakura, necesitamos hablar.

―Sólo quiero estar sola un momento, ¿está bien?

―Para mí no está bien. Lo que viste…

―Pare, sensei ―lo interrumpió ella de inmediato, sorprendiéndole un poco su tono tan grave a pesar de revelar, sin querer, una voz quebrada―. No soy nadie a quien le tenga que dar explicación alguna de lo que pasó. Se trata de su vida privada y yo no soy quien para juzgarlo.

Él odiaba tanto ese maldito "sensei"― Por supuesto que tengo que explicarte, ―empezó, poniendo una mano suavemente sobre el hombro de la chica, quien terminaría alzando un poco la mirada, pero sólo un poco―. Y por supuesto que me importa lo que pienses.

Los cristalizados ojos de Sakura lo miraban, casi vibrantes, por entre la barrera de sus propios brazos cruzados.

―Ino está algo… confundida ―explicaba ahora que tenía su atención y podían mirarse a la cara… (o más o menos)―. Es algo común considerando la situación por la que pasó. Durante mis años de servicio, he tenido que aprender a lidiar con estas cosas y es fundamental tratar a la víctima con mucho tacto, supongo eso dio lugar a algunas malinterpretaciones.

¡Así que por eso Kakashi había estado actuando tan atípicamente!

―¿Entonces no se acostó con ella?

―Qué no me… ¿Qué? ―¿Sería posible que su sonrojo se viera tras la máscara?― Sakura, ¿de dónde se te sacaste eso?

―Pensé que como… No, mejor olvídelo ―Se sintió idiota, era obvio ahora que el comportamiento de su sensei derivaba únicamente de su entrenamiento especial y no de motivos ulteriores―. No sé en qué estaba pensando, perdóneme.

Kakashi la miró con ternura mientras ella volvía a enterrar la cabeza entre sus piernas, seguramente arrepintiéndose de no haber querido aprender su Jutsu de tierra meses atrás, perfecto para escaparse de momentos así― Con los hombres, no todo se trata de sexo, ¿sabes? A veces también tiene que gustarnos la chica.

―Con usted nunca se sabe ―le respondió una voz amortiguada y Kakashi torció una sonrisa. Quizás sí se lo merecía.

―Intentó besarme y la detuve de inmediato, ¿no es eso prueba suficiente? ―Kakashi había perdido la seriedad hacía un buen rato y la situación hasta le daba un poco de gracia, pero al ver la mirada que tenía Sakura, cuando finalmente alzó la cabeza y se irguió junto a él, con su cara roja y marcas de lágrimas todavía frescas, arañándole las delicadas mejillas, todo rastro de sentido del humor se le esfumó.

―Lo siento ―decía―, de verdad. Soy una tonta ―Ella estaba realmente mortificada y eso le molestó.

Mucho.

―Sakura, lo único que tienes que sentir es pensar que no eres lo suficientemente importante, como para tener que rendirte una explicación. Tú eres una persona muy especial para mí ―¿Es que de verdad a estas alturas no se daba cuenta de eso?―. De hecho…

―¿Hug? ―Ella volteó a verlo de frente, como para intentar corroborar que lo que acababa de escuchar no fuera un error de su imaginación; sin embargo, se sorprendió al encontrarse hipnotizada, como nunca antes, por su aterciopelada voz de barítono y mirada obsidiana envolviéndola celosamente, ―casi como si no hubiera nada más para observar en el mundo― cuando el coraje que había empezado a correrle por las venas a Kakashi, impidió que se abstuviera, no sólo de reafirmar, pero también de confesar lo siguiente:

―Eres la persona más importante para mí.

Sakura dejó de respirar.

El manto despejado de una cristalina noche negra los cubría en aquel oscuro lugar, donde la única fuente de iluminación eran las estrellas, que parecían brillar con especial fuerza sólo para los dos. Y quizás fue por el reflejo mismo de éstas, tintineando dulces en sus ojos turquesa, que a él se le nublo el juicio; o quizás fue que su fuerza de voluntad estaba demasiado agrietada ya, como para seguir resistiendo el peso de su calor tan cerca; o incluso, pudo haber sido culpa del cansancio y la falta de sueño que, finalmente, el eco adormecido de su alma adolorida pudo llegar hasta sus oídos, hasta sus manos y hasta sus labios, implorándoles moverse al fin, sin que se interpusiera un odioso sentido común en su camino.

De pronto, Kakashi no pudo soportar la idea de que Sakura pensara, si quiera por un momento, que él prefería otra compañía sobre la suya, y quiso que lo supiera.

No, decidió que ella tenía que saberlo.

―Sakura yo…―susurró, acercándosele suavemente, atraído a su cuerpo como la marea era atraída hacia la luna; mientras que ella, incapaz de moverse e ignorante de su influencia, sólo se dejaba llevar, arrullada ante el compás de su pesada respiración.

Kakashi deslizó lentamente una mano enguantada por la mejilla de la chica y le pareció que su piel lo quemaba. Tan suave, tan tersa… era una tortura.

―Kakashi-sen…

―No… ―la interrumpió él, en no más que un susurro grave, oscurecido por el miedo de rasgar aquel momento, como si se tratara de un fino velo que lo mantenía prisionero dentro de un sueño perfecto y cruel. No más "sensei", no lo soportaría entonces. Sólo quería concentrarse en esos orbes turquesas, aquellos bellos pozos sobre los que había perdido la cuenta de las veces que se los imaginó así de cerca, fantaseando como un niño con la oportunidad de sumergirse en ellos, por fin.

Pero entonces miró sus tiernos labios rosas y fue su perdición.

No iba resistirse más.

―Cierra los ojos ―pidió cuando sus frentes descansaron una sobre la otra―. Por favor ―rogó y quizás ella no lo notó. Simplemente obedeció, doblegada como el papel ante la plácida tibieza de sus alientos mezclándose en el pequeño espacio que separaba sus bocas. La electrizante sensación del pulgar áspero de su sensei, acariciándole el pómulo izquierdo, le recordó la fuerza de esas manos y la pasión de tantas batallas libradas, y la hizo a temblar.

Kakashi inhaló profundo la esencia de la joven mezclada con el perfume fresco de las rosas que inundaban el festival, y se le hizo exquisito.

No podía resistirse más.

Así, lentamente, comenzó a bajar la tela de la máscara que ocultaba su rostro del mundo y, cuando las puntas de sus narices se rozaron, un escalofrío sacudió la espalda de la Kunoichi.

Para este punto, a Kakashi le era difícil ignorar el brío con el que su corazón le golpeaba fuerte el pecho. Aunque en el caso de ella, su sangre, cada segundo más encendida, sólo mostrara ser la irremediable consecuencia del mismo mal.

―Sakura…

La mano que cubría fácilmente su delicada mejilla, empezó a removerse furtiva entre las sedosas hebras rosadas de la joven, deteniéndose firme sobre su nuca y atrayéndola sin prisa hacia él. Sakura anticipó el contacto de forma natural, entreabriendo sus temblorosos labios al mismo tiempo que Kakashi cerraba sus ojos para finalmente…

―¡Hey! Te he estado buscando por todas partes ¿Tienes idea de lo difícil que es rastrear algo en este lugar? Gracias a Kami-sama porque mi olfato no cambia con los años.

―¡Pakkun…! ―Kakashi se había separado violentamente de la chica nada más escuchar la voz del can, seguidamente costándole un buen par de segundos recuperarse.

―¿Hug? ―El perro se fijó en que la humana con pelo de chicle estaba tan roja como un tomate maduro, mientras que su maestro le esquivaba la mirada y se frotaba la cara erráticamente―. ¿Interrumpo algo?

―¿Qué haces aquí? ―inquirió Kakashi, ¿molesto?

―Te estaba buscando para decirte que ya tengo la información que querías ―comentó, rascándose la oreja con su pequeña patita, sin inmutarse para nada. Luego se volteó a ver a Sakura―. Oye, dime cómo resulto el plan. ¿Lograron localizar, Oshinaro y tú, a ese sujeto? ―le preguntó.

―Eh… sí… sí ―respondió nerviosa, todavía demasiado avergonzada como para poder formular una oración más compleja.

―Un momento ―advirtió Kakashi con la compostura debidamente guardada―. Pakkun, ¿tú sabías de esto?

―¡Por supuesto! ¿Qué no fuiste tú quien me mando a vigilar a Sa…? Wofwofafoaofw…

Kakashi carcajeó tontamente― ¿De qué hablas, Pakkun? yo sólo te dije que vigilaras la zona ―Ni corto ni perezoso, el Jōnin había tapado rápidamente el hocico del perro para que no terminara la oración, delatándolo horriblemente.

La incredulidad ―pero incredulidad por lo patético que le parecía Kakashi― pesó en la cabeza del pequeño animal mientras trataba de liberarse. Sintió vergüenza de su amo, él mismo le había pedido que mantuviera vigilada a Sakura, sobre todo cuando estuviera con Oshinaro u otro hombre. Realmente el can no había entendido mucho la petición debido a que el sujeto era supuestamente un aliado y Sakura una Jōnin en sí misma, pero, a decir verdad, nunca antes había necesitado entender la lógica de su amo para cumplir sus órdenes al pie de la letra, así que no es como que fuese un detalle muy importante tampoco. Aunque, analizando mejor la escena, se hizo una idea de lo que pasaba en realidad.― "Pobre Kakashi, la edad le debe estar afectando". ―Pensó, antes de clavar los dientes furiosamente en la mano que lo mantenía prisionero para que lo soltara de una vez.

―¡Ahg! ―se quejó el peligris, sacudiéndose la mano vigorosamente― ¿Por qué no vas a ver a Ino? se quedó sola con Oshinaro. Nosotros ya vamos ―ordenó, al levantándose.

―¿Eh? Suficiente vergüenza tengo con cuidar a una, Kakashi. No soy una maldita niñera, ¿sabes? ―gruñó el can, volteándose ―. Y tampoco necesito una pésima excusa para saber cuándo mi presencia no es bienvenida… Estás loco, me largo de aquí ―refunfuñaba, al caminar, entre otras tantas cosas inentendibles. ¡Mira que poner a un nikken de su nivel a vigilar chiquillas! Aunque después de cierto trayecto, su arrugado hocico se curvó en una sonrisa pensando en que se las había cobrado con intereses― "Me pregunto si tuvo el valor de decirle ya".

Ambos Jōnin lo siguieron con la mirada hasta que desapareció. Miradas que luego se cruzaron y separaron rápidamente ante el ataque de un violento sonrojo.

―Será mejor regresar ―sugirió Kakashi después de aclararse bien la garganta―, luego le daré una recompensa a Pakkun.

―Sí… Sí, buena idea. Y tiene razón, mejor nos vamos ya ―tartamudeó ella mientras se disponía a levantarse.

Kakashi, como quien no quiere la cosa, le tendió la mano para ayudarle y cuando ella estuvo de pie, no la soltó; al contrario, sólo le sonrió por debajo de su máscara y con un ojito feliz apretó más el suave agarre. Sakura tampoco hizo ademán alguno para liberarse y así, tal vez sin darse cuenta, caminaron de regreso.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Desde la entrada del templo, una silueta masculina vio marchar a la pareja y sus ojos azules resplandecieron.

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Fin cap 8


Nota de Autora

(Editado el 11-09-14 si no entendieron muy bien lo de los globos del deseo en el mástil de bambú, les sugiero buscar imágenes de "balance lighted paper lanterns". El puente fue inspirado en el puente de madera del Jardín Japonés del Té en San Francisco, CA… admito que no es fácil subirlo pero se siente genial. Kingyo-sukui son puestos de pesca de peces dorados y Taiko son tambores gigantes tradicionales japonenes.

Hola hola hola holaaaaaaaaa ¿Qué tal, cómo van? Bueno, yo estoy bastante feliz porque me gustó mucho como quedó este Cap. y ya no puedo esperar para que me digan su opinión! ―pero no me matennnn, sí, sí, ya sé… ya sé que esperaban algo un poco más …. No sé, ¿un beso quizás? xD seguro no se esperaban que les saliera Pakkun en todo el medio, ¿o sí? o.O bueno, bueno traten de comprenderme, quiero que haya más… tensión… x.x tensión es la que tendré yo con sus amenazas xDDD jeje de todas formas les juro que tuve que luchar contra mi Inner para no escribir más de la cuenta… porque si no la historia se adelantaría y no quiero eso. Ya les había comentado que este fic va más adelantado en uno de mis cuadernos y que solo me falta transcribirlos? Pues bien por eso estuve tentada a, bueno ya saben, que a Pakkun se lo tragara un sapo de ser necesario para que no llegara a interrumpirlos, pero aun no es el momento, paciencia por favor sólo eso pido: " más vale paso que dure que trote que canse" xDD por lo menos ya tenemos algo, ESOS DOS SE AMAN! y ya tienen sus sentimientos mucho más claros así que en los próximos cap. podremos ver cómo reaccionan nuestros protagonistas, al saber lo que sienten el uno por el otro aunque todavía no hayan dicho o hecho nada demasiado comprometedor y también veremos cómo influyen otros personajes en su relación ¿positiva o negativamente?.

Bueno les quiero enviar gracias súper especiales a:

clea everlasting

aiora-chan

Ellistriel

Jo Chan 17

arisu-chan77

CaTa Diethel

Muchas gracias por sus comentarios, que me ayudan cada día a inspirarme un poquito más para seguir escribiendo, el que opinen me digan qué va mal qué va bien, qué les gusto y qué no, me es muy constructivo, gracias por leer mi fic! gracias ;)

Ya casi termino mis clases así que cuando lo haga actualizare más rápido y me podré concentrar mucho más, por ahora me retraso un poco por que las tres "K's" (fisik, quimik y matematik) parece que se unieron y están desarrollando un complot contra mí y mi sección xD, están haciendo las ultimas evaluaciones y eso.

¿Por qué Ino mintió acerca de donde estaban Sakura y Oshinaro? ¿Por qué Kakashi no sintió la presencia de Sakura y Oshinaro cuando estaba en el bote con Ino?¿Por qué cada vez que hay un acercamiento entre Sakura y Kakashi alguien o algo los interrumpe?¿Ahora que ambos están conscientes de que casi se besaron, qué pasara? ¿Será verdad que Kakashi le está afectando la edad? todas las respuestas a estas y otras preguntas en el próximo capítulo de "su más bella sonrisa" : Cap. 9 Grupo Shinzensumi ¡Emboscada!―

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Att: Kenka1804