Fairy tail y sus respectivos personajes no nos pertenecen. Tom Reidem y yo escribimos esto sin ningún fin lucrativo.
Capítulo ocho
Cuando Erza pensó que al fin tendría su primera cita, imaginaba que su novio la trataría de forma caballerosa, tal vez una cena romántica seguida de un paseo bajo la luz de la luna. Sería acompañada hasta la puerta de su departamento, se despediría con un cálido beso y si las cosas entraban en calor, perdería su virginidad. De igual manera que como había leído en una de sus novelas eróticas donde la chica inocente se deja seducir en su primera cita, de ahí la idea de traer ropa interior erótica.
Caminaba en la parte de la acera donde el alumbrado publico no llegaba, ya que quería evitar preguntas acerca del porque vestía con esa ropa cargando a un chico inconsciente seriamente lastimado. Era un hecho que llamar la atención era peligroso para ellos, podrían vincularlos fácilmente debido a ciertos testigos que pudieron ver algo en el momento adecuado.
Trataba de comprender los hechos anteriores, jamás paso por su mente que Jerall tuviera esas oscuras intenciones con ella, que su antiguo ex mejor amigo viniera en su rescate con extraños poderes, ambos armaran una batalla que ocasionaría varios millones de dólares en la reparación de aquel establecimiento, que Natsu se atreviera a darle su primer beso repentinamente y colapsara minutos después escupiendo sangre dejándola con la duda de algo muy importante, según el.
-Si que ha sido un día muy extraño – susurró, mientras sus palabras se perdían en la infinita noche.
En su espalda reposaba Natsu, dormía inconsciente sin saber que ella lo había sacado de aquel lugar momentos antes de que llegara la policía a armar tremendo escándalo. Sus tacones la estaban matando debido al peso que estaban soportando, en más de una ocasión tuvo la idea de quitárselos, pero supuso que andar descalza pisando la acera, cargando casi su mismo peso seria malo para sus extremidades y su respectiva salud.
- Debí de ponerme tenis.
Por un momento se imagino a ella misma portando sus deportivos con ese vestido. Soltó una leve carcajada, la idea era una locura, casi semejante a lo que acababa de vivir hace unos momentos.
- ¿Qué querías decirme en ese momento? -preguntó al chico aun sabiendo que no podía escucharla. –Espero que despiertes pronto, para que puedas decírmelo- sus mejillas se sonrojaron.
Solo una pregunta ocupaba su mente
-(¿Acaso dirá que siempre estuvo enamorado de mi?) – pensó, sonrojándose aún más.
Natsu sentía que alguien golpeaba la parte superior de su cabeza, casi imitando la acción de tocar una puerta. Gruño un poco molesto, dándose la vuelta para que dejaran de cesar esos golpes. Los golpes prosiguieron después de unos segundos, el chico impacientado por seguir su sueño, se reincorporó un tanto molesto.
- ¡Déjenme dormir! -gritó a todo pulmón.
El chico pudo sentir como un puño se hundía en su mejilla derecha, haciéndolo en el oscuro espacio. Froto su mejilla para que esta dejara de arderle, al levantar su mejilla, al percatarse del color del ambiente supo de inmediato en donde estaba. Alzo la mirada para encontrarse con la succubo, el cuerpo del demonio estaba lleno de heridas y moretones.
- ¿Por qué me golpeaste? – dijo sin bajar el tono de su voz.
-Te levantaste gritando y eso me ha molestado –contestó de manera indiferente.
-¿Estoy de regreso en el fondo de mi mente?
- Cuando te deje al mando de tu cuerpo, me di cuenta de que estaba dañado seriamente –hizo una leve pausa, soltando un leve quejido de dolor, -estaríamos muertos en estos momentos si nuestro cuerpo seguiría consiente, la sanación tenia que ser de inmediato.
-Pero estaba apunto de decirle algo importante a Erza –replico Natsu.
-Bueno, eso que sea tan importante puede esperar.
La succubo respiraba pesadamente, en más de una ocasión pareciera que estaba a punto de desmayarse. Natsu supuso que no tendría caso pelear con ella en ese preciso molesto, ya gracias a sus poderes salvaron a Erza.
- ¿Dime, a que se debe que me mires con esos ojos de cachorro? –pregunto ella al ver la mirada del chico.
La mirada de agradecimiento del chico se había prolongado un poco más de lo debido, provocando que fuera descubierto. Natsu bajo la mirada un tanto apenado, la demonio río levemente al ver la expresión de vergüenza de su compañero.
-Gracias –susurro el chico en tono inaudible.
-¿Qué has dicho? – pregunto la succubo en forma de burla.
-Gracias por haberme ayudado a salvarla- repitió el chico a tono de voz normal.
Natsu se arrodillo, haciendo una reverencia ante ella. La succubo volvió a sonreír, pero esta vez de manera honesta ante el agradecimiento del chico. Pudo notar que aquel enfrentamiento tan arriesgado con Jerall, los había unido más de lo habitual.
-No me interesan tus agradecimientos –mintió desviando la mirada. –Lo que importa en estos momentos es que nuestro cuerpo sane, para poder obtener mas libido con Erza.
El chico solo se limitó a mover la cabeza en señal de afirmación, aunque ella demostrará que no le importaba, sabia que en el fondo se había arriesgado por proteger a uno de sus seres queridos, por un momento de verdad sintió que podía escuchar sus pensamientos, como si fueran ahora de verdad uno solo. Natsu mostró su conocida sonrisa, ahora podía comprender el significado de ser un solo individuo. Se recostó en el espacio esperando con ansias el momento de su despertar para poder ver a su mejor amiga. Tan pronto como cerró los ojos su mente fue abordada por imágenes relampagueantes de la pelea con Jerall, esas escenas se veían tan reales, como si el tiempo hubiera vuelto atrás y estuvieran peleando todavía con él. Se reincorporó de golpe, asustando de paso a la demonio, Natsu sintió un fuerte nudo en la garganta, le costaba trabajo respirar, no se dio cuenta en que momento comenzó a sudar, segundos después unos fuertes espasmos invadieron su cuerpo.
- ¿Te encuentras bien? –preguntó un poco preocupada su compañera.
Natsu no respondió, su mirada carente de vida observada la oscuridad del lugar, su piel comenzaba a perder su color, obteniendo con cada segundo el distintivo color de la muerte.
-¡¿Natsu?! –volvió a preguntar con un tono rozando la desesperación. -¡¿Natsu?!
La succubo lo tomo de sus hombros, comenzó a agitarlo para ver si obtenía una respuesta, nada. La desesperación comenzó a apoderarse de ella mientras veía como el chico se acercaba lentamente a los dominios de la muerte.
-¡Maldita sea! –grito desesperada. -¡No dejare que mueras, me escuchaste!
Levanto su mano derecha para ganar impulso, la descendió hasta impactarla con el rostro del chico. Prosiguió dándole más bofetadas para que el chico pudiera reaccionar al dolor.
- ¡Mierda, Natsu! ¡Grita! ¡Enójate! ¡Hace algo, mierda!- Ella estaba a punto de estallar en lagrimas
Para quien no lo sabe, piensen que el alma de Natsu posee anticuerpos. Y al estar la succubo tanto tiempo en mando, esos anticuerpos rechazaron esa unión de almas. Dando como consecuencia, la desaparición del alma de Natsu.
Sí algo de ellos dos llegara a desaparecer en este momento, el otro desaparecía tras el. Pero, lamentablemente, el primero es el que sufre y muere. En síntesis, la muerte de ambos se acercaba de a poco.
Pero…había una manera de salvarse.
La razón por la que sucedió ahora y no antes, es por que en una sola noche, ellos usaron de golpe todos sus poderes demoniacos y su libido reservada. Creando un desgaste en el cuerpo de Natsu, sin contar que su cuerpo no estaba acostumbrado a ser dañado y curado a esa velocidad. (También, su cuerpo no estaba listo para utilizar magia)
Una situación paso así antes, cuando ella se enojo con Erza en la escuela. La succubo había utilizado su libido restante para hacerla callar, tras eso, ella había entrado en un estado de sueño hasta que pudieran recuperar su energía. Cosa que lograron con la "ayuda" de Mirajane Strauss.
Pero Natsu era el que va a desaparecer ahora, por lo tanto, ella es la que debe conseguir energía ahora.
-(No tengo mas opción, tengo que hacerlo. Pero no será muy fácil. El estado actual de Natsu no es nada comparado con el mío de esa vez. Aun sí vuelvo hacer lo mismo con Mira, no será suficiente para salvarlo. Necesito despertarme y planear como salvarnos.)
La succubo logro calmarse y pensar racionalmente. Nuevamente miro a su anfitrión, podía ver con claridad lo mal que estaba.- No te preocupes, niño. Déjamelo todo a mí.
Ella logro despertarse de golpe en el cuerpo de Natsu. Aun las heridas estaban en su cuerpo, y dolían como loco. Pero podía ignorarlas con facilidad.
Eso hubiera querido hacer con lo que sus ojos estaban mirando en ese mismo instante.
No se encontraba en su habitación, ni siquiera en su casa. Ya que había cosas que no había en su casa antes.
Tales como estantes llenas de gashapones de todas las series posibles desde mechas hasta josei. Cualquier genero anime se encontraba ahí, series como: Inuyasha, Gantz, Sailor moon, Dragon Ball, Digimon, Shingeki no Kyojin, entre otras.
Había tanto figuras fijas como articuladas. Sus cajas se encontraban apiladas perfectamente en un estante aparte en una esquina de la habitación. A ella le hubiera gustado terminar ahí pero había mas.
El lugar estaba forrado por posters de videojuegos de todos los géneros, de otomes hasta FPS. Había un gran poster de Darius al lado de un poster de Ittoki Otoya.
- (Definitivamente no es la casa de Natsu. ¡¿Dónde carajo estoy?!)- Pensó ella desconcertada por la situación.
Pero luego recordo a Erza, y dedujo de que ella lo…- (¡¿ESTA ES LA HABITACIÓN DE ERZA?!)- Grito en su mente a todo volumen.
Aunque su cerebro, aun siendo mas desarrollado que cualquier humano en el planeta, estaba intentando analizar la situación. Buscaba alguna teoría pero eran improbables. No podía encontrar ninguna situación con Erza relacionada a esta habitación.
Miro a su alrededor, buscando a su salvadora de este momento. Ella sabía de que Erza estaba enamorada de Natsu, por ende, podría usar ese amor para salvarlo o, al menos, obtener algo para empezar.
Pero el problema era que ella no estaba en ningún lado. Pero algo la alarmo, un sonido saliendo de una habitación. Eran gotas de agua golpeando al piso, una tras otras. Pero el ruido se reducía cada vez más, hasta que paro repentinamente. La succubo miro que había una puerta detrás de un poster de Saber. Sí no se equivocaba, era un baño.
Esa puerta se abrió repentinamente por la dueña de la casa, Erza Scarlet. Ella estaba con sus ojos cerrados, recién había salido de ducharse.
Su pelo estaba suelto, mojado por el agua de la ducha. Gracias a sus sentidos aumentados, ella podía oler la fragancia que dejaba su shampoo y acondicionador para el pelo. Sus mejillas estaban brillando por las gotas de agua que caían de su pelo, ella estaba cubierta por una toalla pero aun no se había dado cuenta de que la miraba.
La succubo estaba acostumbrada a ver a gente desnuda pero por alguna razón estaba cautivada por la belleza de Erza. Quería acariciar sus mejillas, acomodarle su pelo escarlata detrás de su oreja y proceder a besarla nuevamente. Aun podía recordar su beso, cuando sus labios hicieron contacto con los de ella. Ella era suave y calida, podía sentir amor en ese beso. Pero sobre todo, recordaba su reacción tras ese beso.
Ella se había sonrojado pero de una manera que ella nunca había visto, y lo dijo con un cierto tono que hizo que le pareciera…adorable.
Y tras recordarlo, volvió a sentir lo mismo es su pecho. – (¡¿Otra vez?! ¡¿Qué le que me hizo ella a mi cuerpo?! ¿Será una reacción por que ella estuvo expuesta al ritual de encarnación o es una reacción involuntaria de la naturaleza de Natsu?)- Ella pensó confundida por todo lo que pasaba
Fue ahí cuando Erza abrió sus ojos y las miradas se ambos se encontraron.
- Natsu…- Ella susurro sorprendida de que estuviese bien, luego paso a ponerse contenta y correr hacia él. - ¡Natsu!- Ella grito su nombre con alegría mientras se tiraba encima de él para abrazarlo.
La succubo sentía los brazos helados de Erza abrazándolo detrás de su nuca, la mejilla de Erza se acurrucaba en su mejilla. Esto sería tierno en ciertos sentidos pero también se debía tomar en cuenta otras cosas. Él podía sentir el pecho de Erza aplastándose contra su torso, cada vez se hundía cada vez mas. Ella podía decir que eran muy suaves, y podía sentir el corazón de Erza palpitar bruscamente.
Pero ese abrazo termino en un segundo, ya que ella había recordado lo lastimado que se encontraba por Jellal. Tras soltarlo, ella fijo su mirada hacia él. - ¡Lo siento! ¡¿Estas bien?!- Le pregunto exaltada.
Pero, por su desgracia, cuando ella extendió sus brazos, su toalla se desprendió de su cuerpo. Revelando su desnudez a Natsu. Y para sumar al combo, ella estaba sentada sobre la cintura de Natsu de una forma…que podría malinterpretarse.
Un rojo ardiente se apodero de la cara de Erza en un instante. Por simple instinto, se cubrio sus pezones con su antebrazo izquierdo y con el brazo libre…- ¡¿Qué rayos estas mirando?!- Le grito mientras le daba una abofeteada de nivel dios que le arranco un diente.
- (Bien hecho, así rescataremos a Natsu de su muerte inminente…)- La succubo se dijo a ella misma sarcásticamente mientras intentaba recuperarse de ese golpe.
A su fortuna, esa breve imagen de Erza desnuda y apoyada en sus caderas logro, por lo menos, darle el suficiente libido para soportar ese…- (Mierda, ahí va mi libido…)- Ella cayo inconciente a la almohada de Erza.
- ¡Natsu!- Grito la pelirroja nuevamente exaltada, agarro su cabeza y la apoyo en la almohada. Miro a su amado con preocupación, sin duda se excedió con ese golpe. Fue un accidente, no fue su culpa. Así que tiene otra razón mas para su disculpa que le debe por todo lo que le hizo todo este tiempo. Sí ella pudiera, le gustaría poder cambiar ese día en el cual rompió su amistad a causa de una mentira.
No podía perdonarse por haber creído esa mentira y haber odiado a Natsu con todo su corazón. No solo eso, había sido tan estúpida por haberse enamorado de un hombre que jamás existió. Ella siempre pensó que Jellal era el hombre perfecto que tanto había buscando, aquel que la protegería de todo y siempre estaría a su lado. La presidenta lo estuvo buscando un hombre así pero jamás había pensado que ese hombre deseado ya existía y estaba frente a sus ojos todo el tiempo, solo que jamás había abierto sus ojos.
Pero ahora es diferente, va arreglar todo lo que había hecho mal todos estos años. No esta segura si puede recuperar su amistad pero al menos le daría su merecida disculpa, era lo menos que podía hacer por él.
-Aaaahhh…- La succubo gemía de dolor, Erza parpadeo de sorpresa al escucharlo. Pero sus ojos se abrieron aun mas cuando recordó su situación.
- (¡Cierto, necesito ropa!)- Pensó sonrojada, luego ella salió de encima de Natsu se bajo de su amigo y corrió hacia su armario.
De afuera parecía un armario común y corriente pero por dentro tenía el mismo tamaño que Narnia. Estaba repleto de vestidos de galas, de noche, verano, etc. Camisas formales e informales. Ropa de calle normal hasta de marcas de diseñadores famosos.
Pero lo que mas destacaba y ocupaba el 75% del armario eran cosplays de animes.
Ella poseía los cosplays de personajes femeninos como Madoka, Suzumiya Haruhi, Saber, Rin Tohsaka, Mai Shiranui, Kula Diamond, Sakuya Izayoi, entre muchos otros.
Pese que ella se moría de ganas de ponerse esos trajes y modelar frente a sus espejos, tomarse fotos haciendo posiciones y enmarcarlos en la pared. Ella tenía que esconder todo eso y ponerse un pijama como cualquier otra persona.
Busco y busco, hasta que encontró un pijama violeta decorado con cruces rojas que estaban esparcidas por todo el pijama. Luego reapareció en un segundo al lado de Natsu.
- ¡No te muevas! Te reabrirás tus heridas, por favor descansa.- Erza lo retuvo para su bienestar, ya que un movimiento brusco podría empeorar su situación.
- ¿Erza…?- El pelirosa pregunto muy débilmente mientras recuperaba su conciencia. - ¿Dónde estoy?
-E-Estas en mi casa, Natsu. Te traje aquí cuando te desmayaste en el hotel.- Le respondió con una sonrisa de alivio.- Pero descansa, que esta muy lastimado.
- Je, es verdad. Es la primera vez que me meto en una pelea por alguien…- Respondió la succubo riéndose de su problema.
Pero Erza no lo hacía, ya que se sorprendió en escuchar a Natsu decir eso. Si no se equivoca, Natsu a estado siempre en peleas desde que era un niño y siempre quedaba lastimado. Que él dijera que es la primera vez que pelea por alguien era imposible ya que siempre ayudaba a los demás en la mayoría de sus peleas.
Como esa vez en la primaria cuando unos niños se metieron con un perro por que estaban molestos por reprobar, él se metió a pelear contra ellos solo para salvar un perro desconocido.
Pero no solo eso era raro. Su forma de hablar era diferente. Su comportamiento habitual en la escuela, sus cambios repentinos de fuerza y esos poderes raros, no eran nada normal de él. Eso sin contar el beso en el hotel.
La forma de que la agarro y la beso, no era nada de lo que él haría en ninguna circunstancia. Y el beso. Ella jamás había besado a alguien en toda su vida, aunque esperaba hacerlo hoy, ella sintió algo extraño en ese beso. Sus instintos le decía que el hombre que la besaba no era su amigo de la infancia, sino alguien mas que le hacía hacer eso.
Por lo tanto, ella llego a una teoría sin probar aún: La persona que la salvo de Jellal, no era Natsu para nada.
- Natsu, ¿Estas bien?
- H-He estado mejor…
Ese fue otro factor mas; nuevamente le hablaba de una manera que no era común de Natsu. La respuesta común de él sería: "¡Por supuesto que estoy bien! ¡No te preocupes!". No haría un chiste sobre su situación.
- ¿Necesitas algo?
- Un whisky con sombrilla no me vendría mal…- Le respondió con una sonrisa adolorida.
Definitivamente, no era Natsu con quien hablaba. Esta persona era…sarcástica. No, mas bien, como si pensara lo que hace a diferencia de Natsu. Pero aun así, se necesitaba algo mas para comprobar si ella tenía razón.
- Esto…Natsu…-Ella le hablo con un tono leve y suave, se subió a la cama y lo miro con ojos de perrito.-…antes…en ese lugar me…ayudaste…- Ella forzó un sonrojo en su mejillas, mientras se acercaba lentamente a él y sus botones de su camisa se desabrochaban. Revelando de a poco sus senos que parecían mas grandes cada vez que un botón salía. La succubo podía ver que no llevaba nada debajo de ese pijama, llegaría un momento en el que podría ver su ombligo, no, todo su torso desnudo.- S-Si necesitas algo…yo…- Erza puso su cara a unos centímetros de distancia del demonio, como si estuviera a punto de besarlo.
- Aja, pregunta: ¿Tú te crees lo que dices? Por que yo no.- La succubo interrumpió a Erza con una cara de fastidiada. Ella se dio cuenta de la farsa de Erza.
Aunque era también un resultado que ella podría aceptar.
- ¿Quien rayos eres?- Ella cambio su mirada y su tono a serio e enojado.
- Soy el fantasma de las navidades pasadas y he venido a mostrarte tus errores…- Su chiste fue interrumpido por un estruendo provocado por el puño de Erza al colisionar contra el marco de su cama.- (Eso es muy malo.)- Pensó sorprendida por su fuerza descomunal.
- Desde hace varios días Natsu ha empezado a comportarse muy extraño, al principio pensé que solo era una idiotez suya pero después de lo que paso en ese lugar he empezado a sospechar de ti. Así que te vuelvo a preguntar: ¿Quién demonios eres? – Sus ojos la observaban fijamente, casi como acechándola como una pantera con un ratón.
Pero la succubo no cayó en la intimidación. Permaneció con su misma calma y gracia ante ella. – Ara, que curioso que usaras esa palabra en tu pregunta, Erza.- Ella sonrió confiada de si misma. Su sonrisa no era una que usaría Natsu, eso se daba por seguro. – Puedo darte la respuesta que tanto deseas pero no será gratis.- El demonio la miraba con ojos relajados pero al mismo tiempo como si intentaran convencerla de algo.
- ¿Por qué debería ayudarte?
- Me debes una, Erza. Una muy grande.- Le respondió.- Si no fuera por mí, ahora estarías muerta y tú cuerpo le pertenecería a un demonio cualquiera.
- ¡¿Demonio?!- Pregunto exaltada.- (Entonces, Jellal estaba diciendo la verdad. De hecho, eso explicaría muchas cosas. Pero aun así…)
- ¿El gato te comió la lengua o Jellal te la saco con un beso?- La interrumpió con una pregunta obscena que hizo que la pelirroja se sonrojada.- ¡JAJAJAJA! ¡Que inocente eres, rojita! ¡Debiste ver tú cara! ¡JAJAJA….! Es solo un chiste. Se que él no te hizo nada. (Sin contar el espectáculo de Stripped forzado.)
- ¿Quieres saber que tan fuerte te puedo golpear, bastardo?
- ¡AAAAHHHHH ~, que miedo ~! ¡Eres muy cruel, Erzy ~!- Tras esa burla, la presidenta golpeo el colchón. Logrando que las patas de la cama se rompieran, haciendo que el colchón en donde estaban cayera al piso.- (Creo que debo callarme un segundo.)
- Terminemos con esta estupidez. Sí no me dice quien eres, buscare una de mis zanpakto y te la pondré en un lugar donde no llegue al sol.
- Oh, alguien quiere cambiar de papel en la cama ~.
- Espérame aquí un momento…
- ¡No! ¡Espera por favor! ¡Te diré todo, niña!- Le grito desesperadamente. – Sí te digo la verdad, ¿Me creerás?
- Dado todo lo que ha pasado esta noche, me costaría mucho encontrar algo que me parezca inverosímil.
- ¿Estas realmente segura? Por que no es algo fácil de digerir.
- Dame tu mejor tiro.
La succubo la miro por un segundo, tomo un gran respiro y empezó: -Yo soy una súcubo que hace varios días atrás, Natsu encontró la gema en la que yo estaba atrapada. Tras entrar en contacto conmigo, entre dentro de su cuerpo y no hicimos uno. Tras explicarle nuestra relación simbiótica, tome el control de su cuerpo e inicie una búsqueda de alimento. Es ahí donde tú y yo nos conocimos para que sepas. Tras haberme dejado en el hospital, Natsu quedo en control de su cuerpo nuevamente. Y para que sepas, no me arrepiento de haberte gritado así después de lo que le dijiste. Ah, por cierto, fui yo la quien te grito ese día y bien te lo merecías. Pero no importa, ya que lo empeoraste cuando le hacías ojitos a ese Jellal. Pero veo que tu fantasía no duro mucho cuando él te mostró su verdadero rostro y tuvimos que rescatarte, que nuevamente fui yo gracias. Y ahora nos encontramos en tú cama, hablando de mi historia.
…
…
….
…
…¿Este es un silencio bueno o un silencio malo?
….
…
…
(Lo siento, Natsu. Pero creo que nos he condenado a una muerte segura. Bueno, tuve una vida larga y placentera. Aunque no podrías decir lo mismo de ti. Ya que tu vida acabará a los 15 años de…)
Ya veo, entiendo su situación.- Ella le respondió tranquilamente, sin ningún rastró de confusión.
Lastima que la succubo lo estaba. - ¿Pardon?
Entiendo lo que pasa, no te preocupes. – Le respondió. – Admito que al principio estaba algo sorprendida pero, después de todo lo que me dijiste, estoy empezando a relacionar todo lo que hiciste y tiene sentido. ¿Por qué Natsu se comportaba como un pervertido idiota? ¿Por qué se curo tan rápido de la herida que le hice? ¿De donde saco todos esos poderes? Ahora todo tiene sentido, excepto por una sola cosa: ¿Por qué tú estas en control y Natsu no?
A eso iba yo. Veras…yo y Natsu estamos en un aprieto a causa de esa pelea, y para resumírtelo te lo pondré así: Tú, yo, cama, ahora.- Su comentario logro que el nuevo golpe de Erza agrietara el piso.
Contare hasta 3, y sí no escucho la verdad o sí te atreves a decir otro chiste estúpido, te juro que te devolveré al infierno.
La succubo sintió un escalofrió que le recorría toda su columna. Ahora entendía la razón por que es tan temida por todos en la escuela. Y ella necesita intentar acostarse con ella esta noche.
(Cuando vuelvas, te mato.) Recuerdas que te dije que era una succubo, ¿Verdad? Y como cualquier otro succubo, vivo a través de la actividad sexual sobre el sexo opuesto. Natsu se encuentra ahora en un estado de sueño temporal, su alma no logro aguantar la exposición a tanto poder demoniaco en su cuerpo, por lo tanto, rechazo nuestra unión y ahora esta entre la vida y la muerte. Pero entres en pánico, por favor. Hay una manera para rescatarlo: Tengo que conseguir la mayor de cantidad posible de libido o lo necesario para salvar nuestras vidas…
¿Y por que debería creerte? Aunque me hayas salvado la vida, no tienes evidencia para demostrar que estas diciendo la verdad.
Ahí sintió que todo se le había acabado. La pelirroja tenía un muy buen punto. Ella no podía mostrarle el estado verdadero de Natsu, y tampoco tiene mucho tiempo para darle una explicación sobre posesión de cuerpos y magia básica.
Tendría que convencerla con sus propias palabras, sin importar si tiene que tragarse todo su orgulloso para hacerlo.
- Te lo ruego.- Su cara cambió completamente. Su sonrisa confiada desapareció y la cambio por una cara desesperada por ayuda. Le rogaba con su mirada para que la ayudara a salvarlo.- N-No se por lo que haz pasado esta noche pero, por favor, ayúdame. No lo hagas por mí, hazlo por Natsu. Él se lo merece. Y sí tú, realmente quieres recompensarle por todo lo que le hiciste todos estos años. Este, este es momento para hacerlo. Así que te lo pido desde el fondo de mi alma; ayuda a Natsu.
Erza miro a la succubo fijamente, y pensó en lo que le dijo. Le debía mucho a Natsu, y talvez nunca podría recompensárselo. Sin contar lo que ya le había hecho. No tenía perdón, ni siquiera tiene el derecho de disculparse. Aunque no sabía si realmente decía la verdad. Era un demonio, después de todo. Pero…como le rogaba y le miraba, no le parecía que estaba mintiendo. Este era un momento en el cual tienes que guiarte por tus instintos.
Y el instinto de Erza le decía que no mentía.
-N-No te preocupes, te creo.
- ¡¿De verdad?!- Le pregunto alegre. Ambos se sorprendieron por esa reacción. – Q-Quiero decir, gracias. En serio, te lo agradezco.
Erza abrió sus ojos en sorpresa. Jamás pensó que le importara tanto Natsu para llegar a ese punto. Pero, si lo piensa un poco, Natsu es así. Logra agradarles a todos en pocos segundos.
- No, gracias a ti.- Le sonrió.- Sí Natsu nunca te hubiera encontrado, jamás hubiéramos sabido la verdad. Así que…- Ella puso su mano en su mejilla y la acarició suavemente.-…no te preocupes, todo terminara bien. Te lo prometo.
La succubo estaba…hipnotizada. Perdida en los ojos de Erza, en la delicadeza de su piel y la ternura de su caricia. Jamás, pero jamás, se había sentido de esa manera. Se sentía a gusto con ella, cosa que jamás hizo con ningún ser humano antes. Y ahora la utilizaría para salvarle. Le sacaría su virginidad, cosa que estaba segura que ella quería perderla con Natsu. Aunque ella estuviera en el cuerpo de su amado, no sería lo mismo.
Y eso le disgustaba por alguna razón. No quería sacársela aunque lo necesitara. Ella podía imaginarse la cara de asustada que ella pondría al subirse sobre ella. – (No, no puedo hacerle eso a Natsu. Menos a ella.)- Eso fue lo que pensó con culpa.
-Bien…-Erza la interrumpió de la nada. Ella la miro apenada y su cara se ruborizaba de a poco. -…¿C-Comenzamos?
-Espera un segundo. – La succubo la detuvo de hacer lo que pensaba. – No tenemos por que tener relaciones para curarme o sacarte la virginidad ahora.- Erza la observo con asombro.- Sí no me equivoco, recibiste un poco de la esencia de ese demonio. Si no te lo sacas, podrías terminar igual que nuestro amigo, y no queremos que eso pase. Y para que no pase, y al mismo tiempo pueda evitar que vaya hacia la luz, puedo sacarte ese poder demoniaco que se encuentra en tu cuerpo y usarlo para curarme.- Le explico con seriedad.
- ¿Puedes hacer eso? ¿Cómo?
- Primero: necesito que te desnudez.- Tras terminar esa frase, un golpe asesino se acercaba a su cuello a toda velocidad. - ¡ESPERA! ¡No te jodo, es en serio!- El golpe paro justo a un centímetro de su cuello.- (E-Eso estuvo muy cerca…)- Pensó aterrada de lo que pudo haberle pasado si hubiera recibido el golpe.- Tan solo escúchame antes de actuar. Para que el ritual funcione, se debe obtener un contacto físico verdadero entre los sujetos.- Erza lo observo confundida por la palabra "Contacto verdadero".- ¿Por qué crees que estabas desnuda cuando ese loco intento utilizarte como contenedor? La ropa no es natural, Erza. Eso puedes verlo en la mayoría de las pinturas antiguas y estatuas de épocas anteriores. La ropa lo que hace es crear una especie de barrera de contacto entre los cuerpos, por lo tanto hay que removerla para que funcione.
- E-Entiendo, pero dijiste que "se debe obtener un contacto físico verdadero entre los sujetos". ¿Eso no quiere decir…?
- Si. Yo también tengo que estar desnudo para que funcione.- La cara de la peliroja se volvió del mismo color que su pelo.
- ¿¡EEEEEEEEEEEEEEHHH?!- Ella grito asustada. - ¡Es mentira! ¡Tiene que ser mentira!- Sus suposiciones fueron negadas por el negamiento de cabeza del demonio.- ¡No! ¡Tiene que haber otra manera!
- Lo siento, esta es la única manera.
Sus ojos se abrían cada vez mas, hasta llego a pensar que pasaría si se dejaba llevar…-¡Noo! ¡¿Qué mierda estoy pensando?!
Sabes, mas rápido terminemos con esto se volverá menos desastroso.
¡Cállate, degenerado! ¡¿Qué lo que harás después del ritual?! ¡¿Violarme todos los días?!
Sí pudiera recuperar poderes haciendo eso, no tendríamos esta conversación. Además, contigo no será suficiente. Necesitare otras mujeres, Y DEJAME EXPLICAR. Mi poder se nutre mas que nada en amor de verdad, como el tuyo. Pero aunque estés enamorada a un 200%, no será suficiente para salvarlo.
¿Así que manipularas a mujeres para dormir con ellas? Realmente eres un cerdo, no te alcanza llevarte mi castidad.
Escúchame, niña. Deja de sacar conclusiones tan rápido. No es que quiera hacerlo, es que es necesario y debo hacerlo.
Como todos…
Dejame terminar, maldición.- Erza hizo un gesto de "prosigue". – Seguramente sabrás lo que son las súcubo, y que nosotras matamos a nuestras victimas una vez que terminamos de alimentarnos. Bueno, conmigo no morirás pero si quedaras…"vacía."
¿"Vacía"?
*Suspiro*. Imagina que tú eres como una botella de leche, la cual bebo para recuperarme. Puedes turnarte para tomarla pero eventualmente se vaciara, y no tendrás otra hasta que aparezca el lechero para llenarlas.
¿Y tu punto es…?
¿Qué haces cuando se te acaba la leche?
Compraría….¡AH, ya entiendo!- Ella choco su puño contra su palma.- Necesitas conseguir otras mujeres por si algo le pasa a otra, ¿Verdad?
Exactamente. Piénsalo como un plan de almacenamiento. Al tener varias botellas para beber, no tendré que preocuparme por que me quede sin nada.
Pero…¿Realmente crees que te voy a dejar hacerlo?- Su cara se volvió seria.- No voy a dejarte que utilices mujeres así, ni Natsu te dejaría hacerlo.
La succubo quedo paralizada por el miedo, no sabía que decirle. Esta chica tenía razón en sus palabras pero…- Te lo pondré así: supongamos que para recuperar a Natsu necesitamos 2 meses. De aquí hasta 2 meses, ¿Qué nos podría pasar?- Su tono volvió a ser serio y frió.- Podríamos sufrir un accidente que debería obtener mas libido de lo que tu me puedes dar. Otra persona como Jellal podría atacarme y no tendría tanto poder como para enfrentarlo. Podrías tener un inconveniente cuando yo necesitar libido urgentemente. Entre muchas otras situaciones, pero podemos tomar ese riego si quieres.-
La succubo logro darle un contragolpe a la presidenta. Ahora no tenía nada para llevarle la contraría. Su respuesta fue perfecta, le daba la mejor excusa para obtener un harem.
Pero aún así ella no podría aprobarlo.
Utilizarlas a mujeres solo para…"eso", no es justo. Si pudiera le prohibiría hacer eso pero no puedo, no, no debe hacerlo. Pero aun quiere evitar una situación así, no sería justo para esas mujeres que tendrían su primer amor con él.
Amor. Conquistarlas con amor. Ayudarlas con amor. Ahí estaba su respuesta. Su idea para que todo salga bien.
¿Conoces "The world god only knows"?
Para nada, ¿Que es eso?
Es una series en la cual el protagonista tras hacer un contrato con un demonio, tiene que conquistar a chicas para capturar a las almas que se metieron en el hueco de sus corazones.- La succubo la miro con ojos de "¿En serio?"- Pero, escucha, esas chicas estaban poseídas por esas almas por que tenían un problema que las agobiaba. Y las almas se alimentaban de sus pensamientos negativos para volverse mas fuertes, lo que hacía el protagonista era enamóralas y ayudarlas a traspasar el problema que las agobiaba…
¿Me estas diciendo que tengo que ayudarlas para que obtenga algo a cambio?
No con esas palabras, pero podría resumirse que sí.
Honestamente, es la cosa más estúpida que jamás he escuchado. Pero dada mi situación actual, no tengo más remedio que aceptar estos términos.
¿Entonces es un si?
La succubo se la quedo mirando pensativa. Pensó en lo que ella le dijo. No entendía por que debería hacer algo tan estúpido por alguien que apenas conoció. La idea de ayudar a alguien no le gusta mucho pero….ya lo había hecho con ella antes.
Lo había hecho con Natsu cuando ella le gritaba y le insultaba frente a todos en la clase. Lo hizo cuando él se estaba muriendo por el golpe de Erza y lo hizo también después de lo del peliazul.
Nunca pensó que sería tan complicado pero…si fuera fácil no sería divertido, ¿Verdad?
- No tengo nada que perder, así que le entro.- Le respondió con una sonrisa temeraria. Tal cual lo haría Natsu en su lugar.
Erza sonrió al verla sonreír. Lucía como Natsu por unos segundos. Era por él la razón de todo lo que sucedería a partir de ahora.
Fin de capitulo
