Mes: Julio

Canción: Naturaleza Muerta

Grupo: Mecano

Consejo: Escuchar la canción antes o durante la lectura. Todo será más esclarecedor. Gracias


Había sido un largo día; pues habían acabado con un espíritu maligno que atemorizaba la aldea en la que se habían establecido, conseguir otro fragmento de la esfera y haber tenido una pequeña disputa con Kouga, quien casualmente había pasado por allí. Para acabar de moldear la perfecta noche los demonios caza-almas de Kikyou habían aparecido poco después de la cena.

Esa noche Kagome Higurashi, alias la chica del futuro o la sacerdotisa que se parecía a Kikyou, debía de estar triste y dolida, como siempre pasaba cuando acontecimientos como ese sucedían, pero para extrañeza de sus compañeros la muchacha estaba sorprendentemente contenta, como si no le afectara que su amado hubiera ido corriendo a ver a la sacerdotisa revivida. Y efectivamente así era, pues a Kagome Higurashi ya no se le oprimía el pecho cuando Inuyasha se iba, ni cuando la miraba pidiendo disculpas, ni cuando lo veía en brazos de Kikyou.

-Kagome ¿estás bien?- fue el pequeño Shippo quien había roto el incomodo silencio que se había formado por la partida del hanyou

-Completamente pequeño – le sonrió mostrando una bella y tranquila sonrisa – deberíamos dormir, mañana tenemos que recorrer un largo camino

-¿No te quedaras a esperar a Inuyasha? -Sango había preguntado con cautela esperando la reacción inesperada y desmesurada de la muchacha. Pero esta nunca llegó

-No, Inuyasha está con quien debe estar – sentenció sin ningún tipo de tristeza o dolor en sus palabras. Los chicos asintieron, apagaron el fuego y se fueron a dormir, descansando esa noche debajo de un techo.

A la mañana siguiente, el hanyou Inuyasha esperaba algún tipo de reprimenda, llanto u ojos afligidos cuando la joven del futuro se despertara y lo viera, pero se sorprendió enormemente cuando en sus ojos no había dolor ni tristeza, sino que una radiante sonrisa adornaba su bello rostro.

-Buenos días Inuyasha – sonrió mientras salía del recinto para abarse la cara en un manantial cercano

-Bu… Buenos días, Kagome – el hanyou estaba descolocado, no olía a ningún resto de sal y su aura estaba fresca y de un extraño color rosa. Kagome no lo había echado de menos, ni siquiera le había preguntado como estaba. Ni siquiera, había soltado una pequeña lágrima cuando se fue.

-Posiblemente te esté olvidando, Inuyasha – Sango, quien estaba a su lado y había escuchado el último comentario que se hizo el hanyou a sí mismo; le puso una mano en el hombro.

-¿Olvidando de mi? – no supo porqué, pero las palabras de la exterminadora le rompieron algo en su interior pues sentía un dolor extremadamente fuerte en el pecho.

-Era de esperar teniendo en cuenta tu comportamiento – Sango cogió su arma y comenzó a caminar por donde se había ido Kagome, seguida de Kirara gato– pero es lo mejor ¿no? Así tú podrías estar con Kikyou sin pensar en el daño que le haces a Kagome, pues este ya no lo siente – habló la mujer de espaldas a él sin dejar de caminar.

¿Eso sería lo mejor? Bueno, desde un punto de vista objetivo sí que lo sería, pues él debía cumplir con su deber e ir con Kikyou al infierno y obviamente si Kagome lo olvidaba, si olvidaba su amor hacia él, ella no sufriría y podía ser feliz.

¿Si todos acababan ganando, por qué mierdas seguía sintiendo ese dolor en el pecho? ¿Por qué de repente, una angustia extrema y una tristeza profunda le recorrían el alma? No era lo mismo que sentía cuando la veía con el lobo o con el humano pues con ellos podían luchar. Pero si Kagome lo olvidaba, nadie lloraría por él cuando se fuera, nadie rezaría por él por las noches, nadie le pediría que no se fuera…

Estaba siendo jodidamente egoísta, pero no podía permitirse el lujo de perder a la única persona que lo había querido tal y como era. Tardó décadas en superar lo de su madre y con Kikyou estaba en fase de aceptación de la pérdida… pero perder a Kagome significaba perder todo lo que tenía sin siquiera haber desaparecido del mundo.

Con ese pensamiento se dirigió con rapidez a las aguas donde estaban las chicas, le pediría a Sango que los dejara a solas para poder hablar y así solucionar el tema, no dejaría que Kagome se separará de él, no señor.

Antes de llegar vio como Kirara, convertida en demonio, salía disparada en su dirección. Parecía agitada y estaba llena de cortes, cosa que hizo que el hanyou se asustara ¿Por qué no había sentido el olor a sangre antes? Comprendió que las chicas estaban en problemas y salió disparado hacia el manantial informándole a Kirara que fuera a descansar.

En cuanto llegó al lugar lo que vio allí lo dejó impactado. Todas las mujeres de la aldea junto con Sango estaban flotando sobre el lago rodeadas por una energía azulada con pequeñas esferas negras. Las mujeres se volvían cada vez más blancas al tiempo que pasaban en ese círculo, además de que goteaban cada una de ellas, un poco de sangre en el centro del agua.

Inuyasha saltó para alcanzar a su amiga y dejara en el suelo, lejos del agua. Al momento, la luz azulada desapareció y Sango abrió los ojos, sintiéndose débil.

-Inu… yasha – habló con dificultad la muchacha, mientras este se rompía trozos de la vestimenta de rata de fuego y le tapaba la herida hecha en la muñeca – Kagome… est… a – cogió aire mientras el hanyou agudizaba más el oído – peligro – farfulló mientras cerraba los ojos. La fuerza vital de la muchacha había prácticamente desaparecido y si él no hubiera llegado en ese momento…

-¡Sango! – el grito lastimero de un hombre enamorado se oyó cerca de él, por lo cual le hizo levantar la vista para ver a su amigo monje correr desesperado hacia ellos dos -¿qué ha pasado? – preguntó espantado al ver el estado demacrado de su amada y la poca energía que tenía

-No lo sé, venía para hablar con Kagome pero

-¿Dónde está Kagome, Inuyasha? – preguntó el pequeño Shippo cortando la conversación de los mayores haciendo que el hanyou se percatara de que la muchacha no estaba por ningún lado

-¡Kagome! – el grito lastimero ahora fue de Inuyasha, que había caído en ese momento en la información de Sango. Kagome y peligro - ¡Kagome! – se dirigió al agua para ver si la reconocía de entre las mujeres suspendidas en el aire cuando algo surgió del agua. Ese ser era una especie de hombre de color azul, con el cabello lleno de algas, ojos negros como el carbón y vestido con una túnica extraña. Ese ser llevaba a Kagome entre sus manos - ¡Kagome!

-¿Eres tú quien me ha quitado a una de mis mujeres, hanyou? – el hombre, bastante guapo si no fuera por el color a pitufo que desprendía, miraba con odio a Inuyasha -¿Quién te crees que eres?

-Suéltala – ordenó el hanyou mientras sacaba su espada de la funda

-Lo siento querido, pero no puedo – sonrió el muchacho cogiendo a Kagome por el mentón – querida mía, dile a este horrible hanyou porque no puedo

-No me tiene presa – habló Kagome con una de sus mejores sonrisas – Mizu me quiere y yo lo quiero a él

-Inuyasha, la señorita Kagome tiene un aura extraño, pero no hay nadie que la domine – habló el monje mientras daba algo de energía espiritual a Sango, rezando en silencio para que se curara

-Porque Kagome, ha decidido quedarse conmigo, al igual que todas ellas – señaló a las demás mujeres – y al igual que ella – señaló a Sango – pero te la puedes llevar, su corazón sufre más por la pérdida de su familia que por su amor imposible, aunque ese monje me lo ha dejado fácil –las palabras del demonio hicieron que Miroku abriera los ojos desmesuradamente

-¿Quién eres tú y que haces con ellas? – Shippo que había llegado en ese instante fue lo primero que preguntó

-Me llaman Mizu y soy el demonio de las aguas calmadas – el hanyou inspeccionaba el lugar para poder atacar, pero las mujeres inconscientes hacían de barrera al demonio, si le atacaba ellas moriría y posiblemente Kagome también –nací gracias a mujeres como ella – señaló a Kagome – una alma pura que sufre por un amor perdido. Aunque se ha resistido como una leona, su corazón ha sucumbido a la paz que yo le brindaba – besó a Kagome haciendo que el hanyou se incendiara

-¡No la toques! – levantó la espada para hacer el ataque, pero el demonio movió la mano poniendo a diez mujeres a su alrededor, haciéndole de barrera protectora –mierda

-No me lo puedo creer – habló con sorna Mizu – tú eres ese hanyou que ha dejado a la pobre Kagome en este estado – afirmó con una sonrisa lobuna – realmente eres el ser más despreciable de la tierra

-Deja de hablar y lucha como un hombre – Inuyasha echaba humo por las orejas, la ira y la impotencia le reconcomían el alma

-Tú hablas de valentía y no eres capaz de decidir que hacer con tu vida – el demonio acariciaba el cabello de Kagome – pero no eres capaz de decirle a esta muchacha lo que sietes y tampoco eres capaz de dejarla ir… ¿eres tan egoísta que no puedes dejarla vivir en paz?

-No vive en paz, la tienes hechizada, es una mentira –volvió a hablar el zorro con un pequeño deje de valentía

-Mi hechizo, mi mentira, es el alivio para su alma. ¿Sabes lo doloroso que es esperar a que tu amor decida hacerte caso? ¿Esperar el milagro de que lo deje todo por ti? Ese dolor no lo he creado yo, sino todos los hombres que no han correspondido los sentimientos de estas muchachas. No tienes derecho a recriminarme nada cuando tú has venido hasta aquí con la idea de convencer a esta muchacha para que se quede a tu lado… ¿a cambio de que? Volverías con tu antiguo amor en cuanto este apareciese ¿verdad? – Inuyasha abrió los ojos desmesuradamente, no lo había pensado – vas a eliminar ese atisbo de paz que tiene su dañado corazón para luego dejar que sufra más por tus idas y venidas ¿y luego yo soy el malvado?

-Inuyasha, no lo escuches, el demonio está acostumbrado a convencer con las palabras a las mujeres – Miroku, quien había conseguido que Sango recuperara la consciencia, había empezado a utilizar pergaminos mágicos para proteger a su amada y a Shippo

-¡Cállate monje! –perdió los estribos el demonio lanzándole una ráfaga de agua negra al grupo. La barrera de Miroku izo su efecto y paró el golpe e Inuyasha saltó hacia el otro lado

-Si les das la paz ¿Por qué parece que te alimentas de ellas? – Siguió Miroku mientras el demonio se enfadaba más – le das una paz efímera.

-Ellas prefieren esa paz al sufrimiento por algo perdido –Mizu contenía la ira –Ai murió esperando a Ryuku, esperando a que él volviera. Fue Ai quien me creó, llorando en la orilla de este lago. Cuando Ryuku volvió, Ai ya no tenía lágrimas para él y él no tenía propuesta de matrimonio para ella. Al final Ai se tiró al agua, muriendo ahogada – Mizu miraba con tristeza a Kagome quien seguía con una sonrisa radiante pero ausente – Ryuku luego se dio cuenta de que la había perdido, pero su reacción fue tarde, pues ella ya había muerto –miró a Kagome – ella me recuerda mucho a ella, los ojos negros, la sonrisa radiante…

-¿Qué paso con Ryuku? –preguntó Shippo

-Se tiró al mar, fusionándose con el demonio creado por Ai, dándome un cuerpo y un corazón. Llevo buscando a Ai en todas las mujeres que he curado de su mal de amores y ella es la elegida.

-¿Elegida? – el hanyou salió de su estupefacción negando el destino de la muchacha. Unas marcas liliáceas fueron apareciendo por el rostro – Kagome no es tu elegida de nada ¡Kagome es mía! – chilló desesperado saltando hacia el demonio con la espada alzada, sino podía utilizar ningún ataque, utilizaría la espada como si fuera eso… simplemente una espada - ¡Despierta Kagome! ¡No nos puedes dejarme ahora, me escuchas niña estúpida! ¡Te necesitamos! ¡Yo te necesito! – Inuyasha daba golpes hacia el demonio cegado de ira, pero con cuidado de no darle a ninguna humana, sorprendentemente aun no se había transformado del todo.

-Es imposible que te escuche hanyou, ella está bien en este – sintió un dolor en el pecho. Al bajar la mirada vio una flecha rota directa en el corazón. Kagome tenía los ojos llorosos y la sonrisa seguía en su rostro -¿Qué has hecho?

-Tú eres quien más sufre Ryuku – Kagome apretó más la flecha hacia su pecho y le sacaba un trozo de la esfera incrustado en el corazón– siento muchísimo todo esto y ya sé porque me has elegido.

-Eres la única que me puede liberar – el demonio sonrió mientras iba perdiendo poder espiritual y las mujeres alzadas en el aire iban descendiendo poco a poco - ¡hanyou! ¡Cógela y no la sueltes! – Mizu se evaporó en ese momento e Inuyasha saltó, como si su vida dependiera de ello, para coger a Kagome. La muchacha lloraba y sin decir nada más, se abrazó al cuello del peli-plata para desahogar toda la pena que llevaba dentro. Inuyasha solo atinó a abrazarla contra su cuerpo, para sentir que la tenía cerca

-Ahora ya sabes, que se siente cuando pierdes lo que más amas… ¿dejarás que se vuelva a ir? – Inuyasha escuchó la voz del demonio en su cabeza. Abrazó un poco más fuerte a Kagome mientras sentenciaba que nunca más la dejaría.

(-)(-)

-Lo siento amigos, debíamos de haberles avisado del espíritu del agua – habló el terrateniente sentado en frente de los dos hombres, pues Kagome y Sango estaban descansando en una habitación cercana – no pensé que hubieran decidido tomar un baño

-¿Lo sabía usted? – Miroku, quien no había dirigido ni los ojos ni la mano a otra muchacha que fuera Sango desde que volvieron del lago, pregunto con extrañado - ¿Por qué no lo han matado?

-Es inofensivo – los dos jóvenes miraron elocuentemente a terrateniente – si hubiera querido matar a las mujeres, ya lo hubiera hecho. El espíritu del agua ya estaba aquí antes de que se formara el poblado y él siempre les ha dado una lección a los hombres poco atentos con sus mujeres.

-¿Cómo? – preguntaron a la vez

-¿No se han fijado que solo eran mujeres jóvenes? Los hombres de hoy en día no honran a su pareja porque prefieren a otra o se creen demasiado hombres para demostrar su amor – Inuyasha y Miroku bajaron la cabeza avergonzados – Mizu escucha las penas de las mujeres y obligan a los hombres a que se enfrenen a él pero siempre les deja ganar

-La perla lo corrompió y posiblemente por eso las dañó haciendo que se derramara su sangre – Miroku miraba al terrateniente aceptando su explicación – por eso solo la señorita Kagome podía salvarlo, porque aunque estuviera corrompido, aun tenía la bondad en su corazón

-Bueno, la sacerdotisa que os acompaña, ha tenido diferentes ofertas de nuestros mejores guerreros, es una mujer realmente hermosa – el hanyou empezó a gruñir levemente – lástima que haya negado cualquier acercamiento, sería una gran madre y una estupenda nuera –continuó el terrateniente haciendo caso omiso a Inuyasha, que se levantó y salió de la estancia siguiendo el olor de Kagome.

Cuando la vio tenía los ojos cerrados y estaba recostada sentada en las raíces de un árbol del jardín, reposando la espalda y la cabeza en el tronco. La brisa movía sus rizos graciosamente y la luz le daba una brillantez especial. Definitivamente Kagome era mucho más hermosa de lo que se imaginaban. Se acercó a ella a paso lento y esperó a que ella abriera los ojos.

-Deberías estar descansando en el castillo – se obligó a hablar aunque aun sentía el dolor de su corazón y el olor a lágrimas

-Quería salir un poco fuera – abrió los ojos dejándole ver la rojez que decoraba sus obres castaños. A Inuyasha se le volvió a romper algo dentro de él – he matado a un ser bueno, Inuyasha, todo por mis estúpidos sentimientos

-¡No son estúpidos!

-Sí lo son – sentenció –es una estupidez sentir lo que siento. No solo me hago daño a mi misma también te lo hago a ti – suspiró lastimeramente – no quiero que sufras porque yo sufro. Tu eres bien capaz de vivir tu vida sin que yo me entrometa. Sería mejor que me apartara de ti y…

-¡No! – el hanyou se agachó quedando en frente de ella y le cogió el mentón para que lo mirara a los ojos – escúchame, no voy a perderte nuevamente Kagome

-¡Eres un egoísta! –movió bruscamente la cabeza haciendo que él la soltara - ¿Cómo puedes pedirme que me quede si tú te irás con Kikyou? ¿soy un plato de segunda a caso? ¿tan poco me quieres? – a cada palabra que pronunciaba las lágrimas corrían por sus mejillas sin cesar y su voz cada vez era más lastimera – yo… no puedo más

-Kago – el hanyou fue interrumpido

-Lárgate si no me quieres ver llorar, esta vez no me voy a esconder. Estoy harta de que siempre sea igual y de que no tenga - su discurso fue completamente eliminado en el momento en el que el hanyou, había vuelto a poseer dominio sobre su mentón y la había besado los labios. Ella abrió los ojos desmesuradamente pero las lágrimas ya no salían de ellos. Sintió como las mejillas se le sonrojaban y como poco a poco cerraba los ojos dejándose llevar

-Nunca más – habló Inuyasha con voz dura – voy a perderte. Me da igual si tengo que romper promesas de hace 50 años, pelear con millones de monstruos o adaptarme a vivir en un tiempo completamente extraño para mí, pero no te vas a ir de mi lado – la muchacha lo veía sorprendida – he experimentado tu casi rechazo y algo se me ha roto aquí – cogió la mano de la chica y la puso en su pecho – no sé que me has hecho mujer, pero no puedo vivir sin ti

-Inuyasha, no quiero llorar más por ti, no quiero esperarte sentada cada vez que te vas a ver a Kikyou, no quiero convertirme en una muñeca de sal

Inuyasha volvió a besarla, simplemente. No hubo palabras de amor ni promesas de futuro, pues él no era de palabras y ella no estaba para escucharlas; pero ese beso, fue el sello que necesitaban para poder cerrar esa promesa silenciosa.

Solo las estrellas de la via láctea, que estaban expectantes y relucientes gracias a la festividad de Tanabata, eran testigo de ese amor sincero.


C'est finni

Bueno… ya sé que esta semana me he tardado un poco…. Es que estoy liada con un proyecto que me ha quitado horas de sueño, de faena y de vida, prácticamente y no tuve tiempo en acabar el capítulo de esta semana.

Cabe decir que me cagué en todo cuando vi la canción que me había tocado… me he estado un tiempo sin saber por donde coger la historia. Pensaba en hacer otro cuento puesto que hay una canción de Maná "en el muelle de San Blas" que habla del mismo hecho, la mujer que se queda esperando al hombre para que vuelva. Pero al final me he decidido por hacer algo así, como si fuera contemporáneo a los capítulos del manga, no estoy muy contenta pero en fin… es lo que me ha quedado.

Agradecimientos:

serena tsukino chiba: Buenas! Bienvenida otra vez jejeje Muchisimas gracias por pasarte. Sí la verdad que cada vez que leo ese capítulo me parece que me ha quedado algo bastante oscuro y triste… cuando realmente la canción es muy Happy Flowers xD pero me alegro que te haya gustado y que te hayas podido pasar a dejar un mensaje. Espero que este capítulo también te guste

Neri Dark: Hola! Muchísimas gracias por el comentario, me alaga que te gusten mis historias. Bue, realmente la reacción de Sango o la de Kagome es la misma reacción que habría hecho yo si me encontrara en esa situación… no tolero ese tipo de cosas y me ha parecido bien denunciar de una manera "pacifica" la violencia de género (tanto masculino como femenino, aunque el ataque a las mujeres sigue siendo más frecuente). Ya me dirás que te ha parecido el blog entonces, pero sin ningún tipo de compromiso (me parezco a un banco jeje). Espero que este capítulo también te agrade.

Inu'Karuta: Lo tuyo es ser una temeraria! Anda que para que te hubieran pillado con las manos en la masa… en fin, me alegro que hayas leído mi fic y te haya gustado! Y me alaga que pases peligro por leer mi fic, ha sido muy tierno jejejeje. En fin me alegro mucho de volver a verte y espero que este capítulo te agrade también. Por cierto Jaken tiene miedo de los gatos ¿no? Tengo dos… xD

Un par de cosas antes de irme.

La primera, dar las gracias a todos aquellos que hayan leído el capitulo y que no hayan podido/querido dejar un comentario. Os lo agradezco porque ya es mucho que hayáis llegado al final del documento sin mandarlo a tomar viento. Muchísimas gracias.

La segunda, os quiero informar que he hecho un poco de trampa en este fic, ya que la fiesta de Tanabata aunque se celebre en el séptimo mes del año, según el calendario japonés, para nosotros se celebra en Agosto, ya que el calendario gregoriano va un mes adelantado que el de los japoneses… pero para ellos es Julio xD.

Pues nada más, espero veros pronto por aquí y si podéis que os paséis por el blog donde encontraréis más historias interesantes.

Nos vemos pronto!