N/A - Esta es una traducción literal al español del Fic "Altered Destinies" del autor DobbyElfLord, del cual he obtenido el permiso para hacerlo. Es seguramente el Fic de Harry Potter que más me ha gustado de todas las que he leído. Para traducir la historia no utilizo ninguna herramienta de traducción. Así, evitamos las pésimas traducciones literales (palabra por palabra) y la lectura resulta más llevadera.

N/A - Atencion! Este Fic fue desarrollado con anterioridad al último libro RM, por lo que su historia se desarrolla a partir del fin del sexto libro El Misterio del Príncipe.

N/A - Todos los personajes y lugares pertenecen a J. K. Rowling, salvo el argumento y los personajes adicionales que ha creado el autor DobbyElfLord.


Capítulo 8 – La misión

El viejo camión de la granja olía a viejo. Tres granjeros peones viajaban en la parte de atrás por el tortuoso camino rural que había sido utilizado con toda seguridad desde los tiempos de los Césares. Los peones evitaban mirar alrededor mientras atravesaban el bosque de altos y añosos árboles.

El camión se aproximó a un vehículo, detenido al costado del camino. Por sus marcas en la puerta era del ejército alemán, y sus jóvenes ocupantes vestidos con los uniformes del SS parecían aburridos. Uno de ellos levantó una mano y detuvo al camión.

El granjero que conducía saludó: "Guten morgen, Rottenfuhrer!"

"Guten morgen, herr Adler. Nuevos trabajadores?" Le dijo el soldado, mirando a la parte trasera del camión. "No lucen bien."

"Es lo mejor que pude encontrar. Un idiota, un debilucho y un judío. No hay más que esto en el pueblo, ya que los buenos trabajadores alemanes se han marchado para entrar en servicio. Debo conformarme con lo que queda." Dijo el granjero.

El soldado de la SS rió y fue hacia la parte trasera. Observó al único peón que parecía mínimamente inteligente, y gruñó al distinguir una pequeña estrella de David bordada en su chaqueta. Miró a los otros dos: un hombre sucio con un pie torcido, y el otro carecía totalmente de curiosidad o inteligencia en su mirada. Su frente prominente le daba el aspecto de un Neanderthal, y solo había sido elegido para trabajar debido a su gran tamaño.

"Escuchen ustedes." Dijo el soldado, con un tono de desagrado en su voz. "Están entrando a un área segura. No deambularán por el campamento de noche. Durante el día solo trabajarán en el campo. Cualquiera que sea visto fuera del área permitida será ejecutado."

El soldado hizo un ademán con su mano para que el camión reanudara su camino. Draco Malfoy estaría orgulloso del gesto despectivo del miembro del SS hacia esos "seres inferiores".

El camión continuó su ruta hasta llegar a un granero. Dos hombres salieron y fueron al camión. El granjero se bajó y se juntó con los otros dos, hablaron en voz muy baja y fueron hacia la parte trasera del vehículo.

"Ustedes tres, están aquí para trabajar. Trabajarán duro y dormirán sobre el heno del granero. Comerán lo que le demos, y se turnarán para cocinar. Entendido?" Graznó uno de los hombres.

Los tres peones asintieron, aunque uno de ellos lo hizo sólo porque los otros dos lo hicieron.

"Soy Herr Yoder." Dijo, y señalando al otro agregó: "Ese es Herr Klink. Nos obedecerán en todo momento, de lo contrario los echaremos a patadas de aquí a la noche, y se las tendrán que ver con los del SS." Yoder bufó. "Ahora, bajen todo del camión y lleven las provisiones al granero."

Los peones obedecieron. El judío realizó su tarea eficientemente, el que tenía los pies torcidos cargó los suministros sorprendentemente bien, pero el idiota necesitaba que le indiquen lo que había que hacer a cada paso; solo el hecho de que podía cargar el doble que los otros lo salvaba de que lo echaran.

Una vez libre de carga, el camión arrancó y Herr Adler se fue del campamento.

Los granjeros enviaron al judío y al idiota a sacar las rocas del campo que aparecieron durante el invierno. El de pies torcidos tuvo que afilan las cuchillas de los arados. Luego de que terminaran, fueron al granero para continuar sus labores.

El judío quiso entablar conversación con su colega mientras estaban en el campo quitando rocas. Le dijo que se llamaba Jonathan Fielman, y el otro contestó con un gruñido que se llamaba Goyle; no volvieron a abrir la boca.

A medida que el mediodía se acercaba, los trabajadores tomaron un descanso para almorzar; el judío tuvo que insistir en que su colega más lento tomara agua ocasionalmente.

Por la tarde, Herr Klink les gritó para que volvieran al campamento. "Vamos compañero, es hora de comer." Le dijo Jonathan a Goyle, tomándolo del brazo. Éste asintió y esbozó una sonrisa.

Luego de que terminaran su liviana cena, los cinco hombres se fueron a dormir. Yoder y Klink tenían una pequeña cabaña cerca, y los otros tres se acomodaron en unos montones de heno en el granero. No mucho tiempo después ya estaban todos dormidos.

James Evans sintió que el efecto de su poción multijugos comenzaba a desaparecer y despertó. Se levantó y fue sigilosamente hacia la salida, cuidándose de no hacer ningún ruido en la oscuridad. Una vez fuera, escuchó los sonidos de varias criaturas nocturnas que indicaban que no había nadie caminando por allí. En segundos ya estaba adentrándose en el bosque contiguo.

Encontró un grueso árbol y allí se detuvo. En medio de la oscuridad de la noche efectuó un engorgio silencioso a su baúl; sacó su túnica y sus varitas, y una vez listo encogió nuevamente el baúl y lo metió en un bolsillo.

Haberse unido a la plantilla de peones le permitió estar en el área sin levantar sospechas, y hacerse pasar por un idiota llamado Goyle evitó que se metieran con él; sólo lamentaba que nadie pudiera comprender la broma de su nombre.

Ya listo, se concentró por un momento, y un rato después había desaparecido. Un gran lobo gris había aparecido de la nada, y se lanzó a correr por el bosque. Sus ojos humanos solo percibían oscuridad pero el lobo veía claramente. Le resultó refrescante, después de todo un día haciéndose pasar por Goyle.

Había aprendido a ser animago gracias a Lupin y a McGonagall, quienes se unieron para enseñarle poco tiempo después de que Dumbledore fuera asesinado, y así darle un arma más para la guerra contra Voldemort. Él no había elegido ser un lobo ya que por medio de una potente poción suministrada por McGonagall no se había visto transformado en lobo, pero luego de mucha práctica la transformación resultó en un lobo y creyeron que era definitivo. Todos se sorprendieron (incluso Ron y Hermione, que lo habían ayudado a soportar el proceso) cuando al día siguiente se volvió a transformar y terminó adoptando la forma de un animal completamente diferente.

El lobo corrió a través del bosque antiguo, siguiendo un mapa mental que se había trazado durante sus quehaceres en el campo. Debía encontrar la granja y el campo de concentración, que estimaba se hallaban a unos dos kilómetros de allí; un corto y fácil trayecto para un lobo.

Súbitamente sintió las protecciones anti-aparición y anti-trasladores. El campamento no estaba lejos, y disminuyó su carrera para ser más cauto. Le preocupaba que hubiera detectores contra animagos, aunque por lo que había aprendido con el equipo de inefables aún no existían. Sin embargo, que el Ministerio Inglés no los tuviera no significaba que su homónimo alemán tampoco.

James alcanzó el borde de un claro y oyó unos hombres más adelante. Se detuvo y agachó sus cuatro patas, manteniendo la cabeza por sobre la baja vegetación para observar.

El campamento parecía primitivo. Dos hileras de alambres de púa, separadas unos dos metros entre sí, unían torres de vigilancia de madera, las cuales estaban ubicadas en las cuatro esquinas del asentamiento. Mientras su olfato de lobo percibió la presencia de perros, notó potentes focos de luz que barrían el terreno y el interior. La vieja fábrica de municiones estaba en el medio, dominando el campamento, y James supuso que allí mantenían a los prisioneros.

Se dio cuenta de que estaba en la parte trasera del asentamiento. Volvió al bosque y rodeó el lugar hasta que llegó sigilosamente al frente, siempre encubierto por los árboles. Divisó barracas y cabañas para los guardias y los administradores del lugar, y otro edificio que sin dudas era la oficina. Estas edificaciones estaban en mucho mejor estado que la fábrica de municiones, es más, parecían demasiado lujosas para ser instalaciones militares.

Agudizando su vista, distinguió la entrada al área de prisioneros, resguardada por ametralladoras, y otra torre de vigilancia más alta que cubría toda la zona. Apostó que en esa torre también habría armamento pesado.

A James se le revolvió el estómago. Esto no era un campo de prisioneros de guerra. Aquí encerraban a ciudadanos alemanes, cualquiera fuera su procedencia. La locura de las cámaras de gas aún no existían y todavía faltaban un par de años para que Hitler ordenara su triste y horrible "solución final".

Era evidente para James las similitudes entre el concepto de "razas inferiores" de Hitler y el de "sangre sucia" de Voldemort. Lo extraño era que Grindelwald no parecía compartir del todo dicho credo. Solo quería poder ilimitado y acceso a todas las fuentes de magia prohibida. Voldemort era otro tema, y se preguntó si crecer durante la segunda guerra mundial lo había hecho identificarse con Hitler. Lo que también hubiera sido extraño, ya que Hitler era muggle.

Sin ser visto por nadie, se arrastró con cautela arrastrando su barriga por el césped. Pasó por debajo de los alambres de púa, que se elevaban unos centímetros desde el suelo, y luego trotó por el campamento, escuchando con sus oídos de lobo conversaciones entre un par de guardias que se mantenían despiertos.

Hacia el este, cerca de la oficina divisó una cabaña y fue hacia allí. Sintió cómo atravesaba encantamientos de repulsión de muggles y de indetección, los cuales eran temporales y no fijos. Se acercó a la misma y escuchó un brutal interrogatorio que se llevaba a cabo dentro.

La voz de una mujer gritaba de dolor y por lo menos tres personas reían. Reconoció la voz de Charlie y tuvo que contenerse de no reaccionar para no poner en riesgo la misión de rescate de los Aurores. Se movió alrededor de la cabaña cautelosamente, y olfateó como mínimo cuatro hombres dentro, además de Charlie. Era posible que el cuarto fuera un miembro del Ejército Oscuro? O incluso Alex?

Se dirigió hacia fuera del campamento, no sin sentir disgusto e impaciencia por rescatar a su compañera. Pensó en borrar sus huellas con su cola, pero consideró que no sospecharían de huellas de lobo; dio unas vueltas alrededor de la pila de basura y se marchó.

Trotó por el bosque, aliviado por no haber activado ninguna barrera mágica, y llegó a un pequeño arroyo. Lo siguió, por si algún guardia seguía sus huellas; la corriente destruiría el rastro.

James volvió a su aspecto humano aún parado en el arroyo. La súbita pérdida de los agudos sentidos del lobo lo shockearon y se vio envuelto en oscuridad y una casi ausencia de olores; sabía que transcurrirían algunos minutos hasta que recuperara sus propios sentidos.

El lobo no podría explorar los alrededores de la fábrica en donde mantenían a los prisioneros. El alambre de púa arrancaba desde el suelo, y además había perros allí que reaccionarían de inmediato ante su presencia.

No, el lobo no podría pasar desapercibido. Tendría que usar su otra forma, la que tanto había pasmado a Hermione, a Lupin y a McGonagall pero que había arrancado gritos de algarabía en Ron.

"Ahora me explico cómo alguien que apenas puede ver sea capaz de atrapar una Snitch!" vociferó Ron ante la cara de incredulidad de Hermione; James aún reía cada vez que lo recordaba.

Fue allí cuando Remus, asombrado pero muy satisfecho, decidió darle a Harry Potter su nombre de Merodeador, el Conde.

En un santiamén, el mago de cabello negro y gafas había desaparecido por segunda vez en la noche; la oscura forma de un murciélago apareció y revoloteó por entre las copas de los árboles.

Su radar natural le permitía esquivar ramas y todos los obstáculos, y si bien era un poco más lento que un lobo, gozaba de gran maniobrabilidad. Su único problema radicaba en su alimentación: como murciélago no podía resistirse a perseguir y engullir insectos voladores en su camino. Sabía que esas proteínas le hacían muy bien a su dieta pero el haber comido insectos siempre le hacía revolver su estómago cuando recuperaba su forma humana.

Sobrevoló las barreras y los alambres de púa sin ser siquiera visto. Su radar natural le permitió mapear ajustadamente todo el campamento dentro de su cabeza, como una imagen; evitando los focos de luz fue hacia las barracas de los prisioneros.

Divisó el techo y se posó en una saliente… colgando boca abajo (era uno de los comportamientos de un murciélago al que nunca se podría acostumbrar). Las conversaciones llegaron a sus refinados oídos; eran los guardias, ya que los prisioneros estaban dormidos, acurrucados entre ellos para soportar el frío de la noche.

Por dos horas, James sobrevoló los distintos edificios buscando señales de los Aurores pero no detectó ni siquiera una señal de magia en ese lugar.

Comenzó a ponerse nervioso. Se había equivocado la inteligencia del departamento de Misterios? Quizá estaban cautivos en otro sitio y no quiso ni pensar en la posibilidad de que estuvieran muertos; Moody había sobrevivido y había estado en los tiempos de Harry Potter… había cambiado la historia James, con su llegada a ese tiempo?

Fastidiado, voló y se metió por un agujero en el techo de la vieja fábrica de municiones. Se dirigió a un oscuro y solitario rincón, y allí tomó su forma humana. No había suficiente altura como para volar por allí dentro sin ser visto, y no quería terminar siendo comida de los hambrientos prisioneros, que seguramente no dudarían en cazarlo. No sería nada graciosa la ironía de haber derrotado a Voldemort y terminar como la cena de alguien.

Se puso su capa de invisibilidad y efectuó un encantamiento de silencio a su alrededor. Al instante notó lo miserable que eran las vidas de esas personas. Los nazis los obligaban a convivir hacinados y en medio de un asqueroso hedor.

Registró el sitio sin problemas, esquivando a algún ocasional guardia sin ser notado. No había magos entre los guardias, y no llevaban perros (pensó que quizá los perros no querían entrara allí).

Finalmente halló su objetivo en el sótano. Encerrados detrás de una puerta de barras de acero estaban once de los doce Aurores, todos dormidos menos dos. Sin sacarse la capa, James susurró: "Buenas noches, caballeros. Disfrutando de sus vacaciones?"

Los dos Aurores despiertos saltaron del susto ante la voz en inglés. El que estaba más cerca de la puerta preguntó: "Quién es usted?"

A James se le ocurrieron una docena de respuestas graciosas, pero se apegó a lo diplomático. "Un equipo del Ministerio fue enviado para rescatarlos. Dónde está el Auror faltante?"

"Un maldito soldado alemán lo mató junto a un muggle, solo porque tenía dos de sus dedos pegados por una maldición defectuosa." Respondió con ira. "Puede usted sacarnos?"

"No todavía. El resto del equipo no está ubicado. Si salen ahora, lucharán con bravura pero morirán todos."

El segundo de los Aurores despiertos se metió. "Mejor una muerte limpia que echar raíces aquí!"

James respondió con sequedad. "Pero qué Gryffindor más valiente. Pero creo que el Ministerio los preferiría vivos y en Inglaterra."

El primero de los Aurores dijo sonriendo ante el comentario: "Mi colega no puede ofenderse por ese comentario. Era de Slytherin."

"Cómo sabremos cuándo regresarán por nosotros?"

"La clave es Fénix. Tomen éstas." Les dijo, dándoles unas varitas a través de los barrotes.

"Qué son éstas?"

"Varitas genéricas. No funcionarán muy bien como las de ustedes pero servirán. Escóndanlas hasta que tengan que utilizarlas, y por Merlín no las usen antes. Si un miembro del ejército oscuro detecta magia estaremos todos en problemas."

Ambos Aurores asintieron. "No dejaremos que los demás sepan sobre ellas. Por si se tientan."

Luego de que se fuera, se transformó en un murciélago y se escabulló rápidamente en la noche rumbo al bosque cercano. Estaba extenuado y debía llegar al granero antes de que los granjeros se despertaran, ya que eran alrededor de las cinco de la mañana. Apenas pudo llegar a tiempo para transformarse en humano y adquirir su apariencia estilo Goyle, ya que en cuanto se tiró del cansancio a su montón de heno los otros peones comenzaron a levantarse.

"Maldición, no puede ser." Pensó. Le esperaba un arduo día de trabajo y él sin dormir; necesitaría una poción energética para poder soportarlo.

Como lo supuso, el día fue tremendo y luego de tomar su cena fue hacia su "cama" y se durmió al instante. La poción había durado casi hasta el final del día laboral pero la última hora fue brutal. James planeó irse hacia Munich para hacer contacto con Bill y Don y así darles la información recabada y planificar el rescate. Pero solo se marcharía tarde en la madrugada, cuando todos estuvieran dormidos y cuando él pudiera recuperarse durmiendo un poco.

Don y Bill regresaron al anochecer a su posada, después de unas rondas de cerveza en un cercano bar. Era su segunda noche desde que habían entrado a Alemania pero aún no habían podido hacer contacto con nadie.

Sin que el posadero lo viera, James se internó en la posada y subió las escaleras rumbo a la habitación de los inefables. Luego de golpear la puerta, Don la abrió con un gesto amistoso en su rostro. "Hans! Lo lograste! Pensé que no te encontraríamos nunca!" Dijo abrazando a James y cerrando la puerta con la última frase.

Al momento vio a Bill detrás de la puerta, apuntándole con su varita.

"Un comentario casual, por si alguien estaba escuchando." Dijo Don, efectuando encantamientos silenciadores.

James notó que Bill no bajaba su varita, y que Don la tenía lista. Lentamente sacó sus manos de los bolsillos y se las mostró para calmarlos.

"Dónde está el resto del equipo?" Gruño Bill.

"Creo que Alex y Charlie fueron detectados cruzando la frontera. Los hombres de Grindelwald los siguieron hasta aquí y los atraparon en la habitación de su posada. Fred fue a ver qué ocurría y cayó en una trampa; sé que lo asesinaron."

Los rostros de Bill y don empalidecieron. "Por qué no has caído tú también en la trampa?" Preguntó Don lenta y peligrosamente.

"Fred me ordenó que permaneciera en la habitación y vigile, pero me di cuenta de que algo estaba mal cuando vi destellos de luz por la ventana. La mayoría fueron verdes."

Los dos inefables se derrumbaron anímicamente ante las noticias. James los comprendió perfectamente: un buen equipo es casi como una familia, y ese era realmente excelente. Sabía exactamente qué sentían ellos dos en ese momento.

"Creo que Charlie está viva, por lo menos lo estaba un par de noches atrás."

Los inefables parecieron alegrarse con ese dato, y James les explicó sobre sus incursiones en el campo de concentración, la inusual cabaña y en qué lugar mantenían cautivos a los Aurores.

"Pude darles algunas varitas, las que trajimos desde Inglaterra. Existe la posibilidad de que puedan escapar por su cuenta pero el problema es que no podrán salir de la zona. Las protecciones mágicas se extienden hasta 500 metros alrededor del campamento y no tendrán forma de atravesarlas sin entablar lucha." Dijo James.

Bill consideró: "Don puede crear un traslador hacia algún lugar seguro fuera de París. Qué tan fuertes son las protecciones mágicas?"

"Lo suficiente." Contestó James. "No tienen ni cinco años pero alguien se empeño en hacerlas potentes. Llevaría mucho tiempo desactivarlas y sería muy obvio."

Las siguientes dos horas transcurrieron en medio de discusiones e ideas para llevar a cabo el rescate, y acabaron frustrados y cansados.

"Don, puedes meterte en la celda en donde mantienen a los Aurores sin que te detecten?" Preguntó James frotándose los ojos.

Don asintió. "No sería problema, pero no puedo sacarlos a todos."

"Podemos aturdirlos y encogerlos." Opinó Bill.

Don asintió lentamente. "Puede funcionar. Pero los Aurores encogidos serían inútiles en una batalla, y no podría revertir el hechizo hasta que alcance un sitio seguro."

James sacudió su cabeza. "Una vez fuera del campo de concentración, quiero que sigas tu camino y actives el traslador; solo cuando estés seguro en París revierte el hechizo para que vuelvan a su tamaño normal."

Bill no dijo nada, pero miró a James y preguntó: "Y qué haremos nosotros dos?"

"Intentaremos rescatar a Charlie si aún está viva, o su cuerpo si no lo está. Y si es posible, también a Alex y Fred." Le dijo James, inexpresivo.

"El Ministerio no aprobaría tal cambio de planes." Replicó Bill.

"Ups, creo que no leí ese memo." Contestó James encogiéndose de hombros.

Bill sonrió como un depredador. "Parece que te he juzgado mal, creía que solo eras un muchachito. Los malditos burócratas pueden quejarse si quieren, pero sacaremos a los nuestros de allí."

Al día siguiente y temprano por la mañana, el camión de Herr Adler llegó al campamento con tres peones más en la parte de atrás. Dos de ellos llevaban la estrella de David y el otro un cuadrado rosa bordado. Los hicieron bajar del camión y les dieron el mismo trato que el grupo de "Goyle"; más tarde los enviaron a realizar distintas tareas.

James estaba recogiendo rocas en un campo distante cuando el camión llegó. Notó que a Bill, uno de los que llevaba la estrella, lo asignaron para hacer lo mismo que él pero en otra parte del campo; al verse no hicieron gesto alguno de que se conocían.

Durante el descanso del almuerzo un vehículo del ejército alemán ingresó al campamento y bajaron de él tres soldados y un oficial del SS. Herr Yoder les dio la bienvenida, y como James no estaba lejos de allí pudo escuchar algo.

"Obersturbannfuhrer Eichoff, nos alegra con su nueva visita. En qué puedo ayudarlo?" Dijo Herr Yoder lamiéndole el trasero al oficial.

El oficial miraba a su alrededor con disgusto, y ni siquiera dedicó un segundo para observar al sucio peón que trabajaba muy cerca de ellos. "Estamos en alerta. Enemigos de Alemania han sido capturados en Munich y el Comandante me ha asignado la tarea de asegurar este campo."

Yoder hizo un gesto de afectación. "Los enemigos de nuestra Alemania son cobardes y no osarán acercarse a este lugar! No son dementes."

El Obersturbannfuhrer observó al hombre. "Si no fueran dementes se nos unirían en nuestra Causa, en vez de resistirse a nuestro destino."

James detectó fanatismo en los ojos del oficial, lo que le hizo recordar a Lucius Malfoy cuando hablaba sobre la pureza de sangre.

Los soldados, mientras transcurría la conversación, recorrieron todo el campo y registraron el granero, las cabañas y los bosques aledaños. Cubrieron eficientemente una gran extensión de terreno en poco tiempo, y si hubiera habido algo oculto lo hubieran encontrado.

Le dolió un poco a James que fueran en realidad buenos soldados sirviendo a su país. No eran fanáticos ni crueles, sino serios y profesionales. James sabía que eso cambiaría en un futuro cercano para esos jóvenes soldados. Eventualmente los guardias de los campos de concentración formarían la base de la elite militar más temida de la SS, la SS Armada.

El oficial le ordenó a Yoder que reuniera a todos los trabajadores para una inspección. Se formaron en fila, de frente al oficial. James seguía utilizando su mirada perdida y atontada (aunque pensaba que seguía pareciendo un poco más inteligente que el Goyle original), Bill y Don estaban uno al lado del otro pero lejos de James, mientras que el judío que había llegado dos días atrás con James estaba junto a él. El de los pies torcidos y el que llevaba el símbolo rosa estaban a su izquierda.

El oficial iba y venía frente a ellos; miró al homosexual y luego de observar a James y su mirada perdida siguió con los demás, como si solo mirándolos pudiera identificar a los enemigos de Alemania. Finalmente se alejó con un gesto de asco en su rostro y se dirigió a su vehículo seguido de los soldados; unos momentos después se marcharon del campamento.

La noche se cernió sobre ellos y todos los trabajadores ingresaron en el granero para dormir. James sacó su varita y durmió a los muggles con un hechizo. Los tres inefables, ya sin peligro de que los vieran, se dirigieron al bosque rumbo al campo de concentración.

Una vez en el bosque, James le dijo a Bill en un susurro: "Iré adelante para buscar las protecciones mágicas."

Cuando estuvo fuera de la vista de los otros dos, cambió a su forma de lobo; no quería que supieran de sus habilidades de animago. Como antes, no se encontró con guardias merodeando por el lugar pero detectó algunas huellas humanas mezcladas con rastros caninos. Se preguntó si habían detectado la presencia del lobo o si esa vigilancia era por el incremento del nivel de alerta mencionado por el oficial.

Ya cerca del campo de concentración, se ocultó detrás de un gran arbusto y mientras se transformaba nuevamente en humano aguardó a los otros dos, quienes lo alcanzaron quince minutos después. Valiéndose de señales con las manos, señaló a Don la vieja fábrica de municiones; el menor de los inefables comprendió y asintió.

Don se arrastró hacia el borde del bosque; un área abierta de unos veinticinco metros separaba el bosque de la primer valla. Justo antes de alcanzar el claro, Don desapareció.

"Vamos." Le dijo Bill a James.

James lo siguió; supo en ese momento que no era el único que ocultaba habilidades mágicas en el grupo.

Treinta minutos después James y Bill llegaron al punto donde empezaban las protecciones mágicas. Eran las dos de la mañana y no había mucho movimiento en el campo de concentración excepto por dos patrullas de dos hombres cada una. Al ver que se agachaban cada tanto bajo las barracas con sus lámparas eléctricas resopló fastidiado: al parecer alguien había notado las huellas de lobo.

"Por qué vigilan tanto?" Susurró Bill.

"No es importante. Transfigura tu túnica para que parezca un uniforme, ya que hay demasiadas patrullas como para un encantamiento desilusionador." Le contestó James.

Dos minutos después un par de Oberscharfuhrers ingresaron al campo a paso decidido; los guardias no los miraron dos veces al pasar: los prisioneros que quisieran escapar no lucirían tan seguros ni tendrían esos uniformes.

James y Bill fueron hacia la cabaña; el primero se cruzó de brazos para poder sostener su varita sin levantar sospechas, mientras que su otra varita permanecía oculta bajo la manga.

Una vez que llegaron a la cabaña Bill lanzó un hechizo no verbal hacia la puerta para detectar protecciones o trampas; estaba bien cerrada pero un hechizo de nivel medio podría abrirla.

En su camino tras Bill hacia la cabaña James había intuido peligro; algo estaba mal allí.

Al entrar descubrieron que era enorme, por lo que tenía un potente encantamiento extensivo. Entraron a una especie de oficina con una larga mesa en medio y un escritorio en un rincón.

Bill fue hacia una de las puertas abiertas y por la seña hacia James había una chimenea con una conexión floo en esa habitación. La puerta siguiente tenía una pequeña ventana barrada, y cuando Bill se asomó a la misma para intentar ver dentro tuvo que arrojarse repentinamente al suelo para evitar que un aturdidor impactase en él. La puerta se abrió y James escuchó cómo la puerta de salida se sellaba mágicamente.

Cuatro miembros del ejército oscuro entraron: tres de ellos tenían sus rostros oscurecidos por un hechizo mientras que el otro parecía salido de un póster de propaganda nazi.

El mago rubio de ojos claros le espetó a Bill: "Ustedes son lo mejor que Inglaterra puede enviar? Los últimos inefables? Pero qué desilusión, no han podido detectar nuestras alarmas mágicas cuando ingresaron al campo."

James dejó que su uniforme nazi se transformara en su túnica de batalla. "Ustedes sabían que estábamos aquí y envían solo a cuatro? Me siento insultado."

El mago del ejército oscuro lanzó un reducto que James esquivó con facilidad. "Qué? Ninguna broma sobre lo mucho que lamentaré haber venido aquí? Que desilusión, supongo que no habrán visto muchas películas muggles."

"Silencio idiota! Guarda tus palabras para después, cuando te interroguemos!"

James entró en modo batalla. El intercambio de frases le había servido para conjurar un escudo mágico a su alrededor y para darle tiempo a Bill a que se recuperara.

Bill lanzó una maldición cortante a su oponente más cercano mientras James arrojó la mesa hacia el mago rubio. Éste la hizo estallar en cientos de fragmentos, pero antes de que los pedazos alcanzaran el suelo James le arrojó varias maldiciones y un reducto. Repentinamente vio cómo uno de los enmascarados sostenía con fuerza a Bill, clavándole su varita en el cuello; los otros dos magos sin rostro permanecían tras él. El mago rubio yacía muerto en el suelo.

"Arroja tu varita." Demandó el mago.

"Eso funcionó alguna vez?" Preguntó. "Lo debo haber escuchado varias veces antes pero nunca le hice caso."

"Arroja tu varita ahora." Repitió el mago en un tono neutro de voz.

James sacó su segunda varita. Con un comando en Pársel lanzó un par de serpientes: vestían túnicas apropiadas para batalla pero los reptiles los atacarían por debajo.

En medio de la distracción de los dos magos, James lanzó una bola de fuego hacia Bill y su captor; era una ilusión, un hechizo casi oscuro bien preparado que incluía sensaciones de quemaduras y dolor que desaparecían solo cuando la bola se desvaneciera.

Pero se sorprendió al errar el blanco. La bola incandescente pasó junto a los dos e impactó en uno de los que estaba ocupado con las serpientes conjuradas: el mago cayó gritando en su agonía, y se comenzó a revolver en convulsiones cuando una de las serpientes lo mordió en una zona desprotegida.

Las dos serpientes fueron exterminadas con un hechizo cortante del segundo mago.

El mago oscuro, que pese a todo aún seguía sosteniendo a Bill, efectuó una maldición y lo tiró al suelo. "Eso fue desagradable. Perteneces a nuestro lado."

"Sirvo a la Luz, nunca a la Oscuridad."

Los dos magos oscuros lanzaron una andanada de maldiciones hacia James. Pudo esquivar algunas pero algunos hechizos cortantes y reductos impactaron en su escudo; una maldición oscura le quemó la mano como un ácido y chamuscó una de sus mangas.

James, fastidiado, levantó ambas varitas y emitió una expulsión de pura magia, impactando en los dos magos y arrojándolos violentamente contra la pared; cayeron pesadamente y sin vida al piso.

Rápidamente fue hacia el cuerpo de Bill. Era tarde. Fuera cual fuera la maldición que el mago oscuro hubiera utilizado, su muerte había sido instantánea. No había parecido un Avada Kedavra. Transfiguró su cuerpo en una caja de fósforos y se la puso en su bolsillo.

A continuación hizo desaparecer los cuerpos de los enemigos derrotados y tomó sus varitas. Un par de minutos después la mesa estaba de vuelta en su lugar y se habían borrado todos los signos de la batalla.

Mirando dentro de la habitación de donde habían salido los magos halló el cuerpo de Charlie. Tenía puesto alguna clase de bata y estaba tajeada y llena de golpes. No pudo responder a ninguna de las preguntas de James, y apenas emitió una queja cuando James la quiso incorporar.

Su lamentable estado le rompió el corazón y recordó a muchos de los heridos en sus pasadas batallas en sus tiempos. Efectuó un hechizo para que se durmiera y la transfiguró en una pequeña muñeca para sacarla de allí.

James salió de la cabaña. Los soldados muggles no se habían ni enterado de la pelea, y caminó tranquilamente por el campo hasta una edificación periférica. Se cambió a su forma de lobo y se dirigió fuera de las protecciones anti-trasladores.

El Departamento de Misterios interrogó a los sobrevivientes durante toda la noche. No les interesaban las tres semanas que habían pasado desde que James se había ido de su casa. Querían todo explicado en detalle.

Los jefes del departamento estaban satisfechos por el exitoso rescate de once Aurores, y apreciaban especialmente el hecho de que ninguno de los inefables había sido desenmascarado. Recuperar a Charlie también los hizo felices; James sospechó que provenía de alguna influyente familia de sangre pura.

Sin embargo, la pérdida de Alex, Bill y Fred molestó a los oficiales del ministerio. Representaba la mayor pérdida de miembros en décadas. Para cuando Don y James fueron liberados, éste estaba a punto de estallar de furia.

Canuto yacía recostado a los pies de Tommy, ambos en el piso cerca de la puerta. Cuando James entró, el ahora enorme perro lo observó con una extraña mirada, del tipo "ya era hora".

Tommy se despertó con el movimiento del perro y se sentó frotándose los ojos. "Tío Jimmy?"

"Hola Tommy, qué haces durmiendo aquí?" Susurró.

"Sabía que volverías esta noche. He tenido pesadillas toda la semana, tenía miedo."

James abrazó al pequeño. "Todo está bien. Por qué no vuelves a tu cama y hablamos por la mañana?"

"Sí." Le dijo levantándose. "Qué bueno que estás aquí, te hemos echado de menos."

"Yo también."

Los miró yéndose a la cama a los dos, preguntándose si Tommy había sentido sus experiencias en Alemania. Si fuera Voldemort darle pesadillas sería algo así como justicia poética, pero no quería hacerle lo mismo a Tommy.

Una voz suave interrumpió sus pensamientos. "Realmente te hemos echado de menos."

James se volvió para ver a su esposa, y fue a abrazarla y besarla. "Te eché de menos más de lo que crees."

Sarah sonrió. "Es un alivio que hayas vuelto. Las pesadillas de Tommy me han llegado a asustar, y le repetía que volverías pronto."

"Tenía todas las razones del mundo para volver sano y salvo." Le murmuró James besándole el cuello con suavidad.

Sarah tomó su mano y lo guió hacia la habitación. "Déjame darte otra razón más." Le murmuró.


N/A: Aclaraciones sobre los rangos del ejército alemán:

Comandante: general de una base o instalación

Obersturbannfuhrer: teniente coronel del SS

Oberscharfuhrer: sargento del SS

Rottenfuhrer: cabo del SS