¡Hola!

Antes que nada: ¡gracias a todas/os por leer, por comentar, por todo el apoyo y por seguir esta pequeña historia hasta ahora!

Como ya les había prometido, esta es la 'otra parte' del capitulo que tuve que cortar… es que, siendo Draco tan 'activo' durante todo el fic, no podemos dejarlo sin una última vez =D, el muy desvergonzado…

¡Que lo disfruten!


***37***

Sábado 5 de junio.

Noche calurosa y abarrotada de turistas muggles, paseando y buscando un lindo lugar dónde cenar. Por la ubicación céntrica y la fachada modernista de VinC, parece el lugar ideal, casi cómo un imán para el público… y que conste que no tiene ningún encantamiento de atracción. Por suerte Draco es amigo de todo el personal del restaurante y no se le hace difícil conseguir una mesa, para celebrar su cumpleaños número veinticuatro con su flamante novio. Solos los dos, libres para besuquearse en público si es que lo desean.

Después del corro de saludos y deseos de feliz cumpleaños por parte de todo el personal y una que otra mirada incrédula hacia el nunca bien ponderado Héroe de Guerra, por fin ambos se sientan en una esquina alejada y discreta. Una mesa redonda con un asiento tipo sofá esquinero, de cuero negro.

-No sabía que Goyle tuviese un restaurante…- dice Harry, mirando todo el amplio lugar y el rubio puede ver claramente cómo los ojos del moreno se van deteniendo en los pequeños detalles: murallas verdes Slytherin con diseños arabescos en negro, algunas fotos mágicas pero sin movimiento de estudiantes de Hogwarts, un banderín y una camiseta de Quidditch de Slytherin enmarcadas, un juego de plumas de escribir colgadas en un estuche de vidrio en la pared, incluso había un par de cromos –evidentemente vacíos- enmarcados. Todo de origen mágico, pero dispuesto para ojos muggles. –Slytherin hasta la médula…-

-Originalmente no fue diseñado así, pero con el tiempo, todos fuimos dejando cosas, recuerdos, objetos importantes, pedazos de nosotros…- Draco sabía que su madre le habría golpeado la mano con una varilla, pero siguió deslizando los dedos por el borde de su copa de vino. –De esa forma se hizo más hogareño… y supongo que también les ayuda a adaptarse a los chicos hijos de mortifagos, que Greg contrata.-

-Me gusta, tiene bastante estilo…-

-A Greg le alegrará saberlo…- sonríe con entusiasmo, seguro le gustará aún más si se lo dice Harry en persona. –A propósito…- comienza. –espero que Pansy ya haya hablado contigo…-

-¿Sobre qué?- responde rápida y sospechosamente.

-Ella me organiza mi fiesta sorpresa, todos los años. Sé que éste año la temática será el rojo… ya sabes, rojo Griffindor, porque eres mi novio y todo eso…- Harry le mira con las cejas perdidas bajo su cabello negro. –Venga, no te preocupes… sus fiestas tienen de sorpresa, lo mismo que yo de inocente…-

-¿En serio?- El rubio le responde con un gesto de picardía. –Está bien. Sí, habló conmigo. Quedamos en que ella lo organizaría en Grimmauld Place, para mañana en la noche. El domingo no es el mejor día de la semana, pero a estas alturas no hay muchas opciones. Aplazarlo hasta el próximo fin de semana sería como mucho…- dice haciendo un mohín. –También me ofreció… invitar a algunos… de mis amigos.- A Draco le encantaba lo cuidadoso que era a veces Harry, para decirle algunas cosas.

-Claro, sería genial…- Y ahora parece sorprendido, Harry era tan inocente. –Me llevo bastante bien con Granger y con Lovegood y ya no sentimos aversión mutua con Weasley. Longbottom fue bastante cortés conmigo durante tu graduación… incluso tu amigo irlandés fue simpático.-

-¿Seamus?- cuestiona con ojos entrecerrados, luego frunce el ceño. -Mmh… si, si, simpático, pero no vuelvas a acercarte a él. Ese jodido calienta camas… se mete con todo lo que tenga un agujero.-

-Esa boquita tuya…- se ríe.

-Sólo digo que tengas cuidado.- imprime aún mayor énfasis en la arruga entre sus cejas. Es verdad, Harry podía llegar a ser realmente celoso.

-Entonces,- dice Draco y se desliza por el asiento, más cerca a Harry. –¿debo decirte que tengas cuidado con Creevey?- le susurra en el oído y le besa castamente, en la mejilla.

-¿Ah?… ¡Oh!, ¡celos!- Draco se hace el desentendido y ambos terminan sonriendo. –Lo sé, él ha estado un poco obsesionado conmigo desde Hogwarts… el chico es agradable y lo ha pasado mal con… ya sabes… pero es un poco cargante, bastante cargante de hecho. Siempre sobre mí y mirándome con adoración… a veces es molesto.-

-Es bueno que te moleste… así me siento más tranquilo.- y vuelve a sonreír. Draco se siente como un idiota, lleva cinco meses con la misma tonta sonrisa pegada al rostro. Los mismos cinco meses que llevan de relación. No es la sonrisa de antes, fácil y actuada, ésta es sincera e irresistible. Y es que adora sonreírle, porque al moreno le encanta verlo así. Al rubio le encanta coquetearle, engatusarlo y dedicarle gestos maliciosos, porque a Harry le encanta ser seducido… y aunque no han tenido sexo real, desde aquella fatídica noche, el año pasado, han disfrutado dulcemente con un preámbulo incesante, infinito.

-Ahora eres tú quien debe hacerme sentir tranquilo.- le levanta una rubia ceja en gesto incomprensible y Harry hace un mohín. -¿El idiota de Boot? También va a estar en tu fiesta…-

-Ah… él es y siempre ha sido, sólo un amigo.-

-Pero él… tú sabes…-

-Sí, lo sé y por eso lo estimo mucho más. Pero siempre fui honesto con él, yo no lo quería de esa manera… de la manera que te quiero a ti.- Parece que eso es suficiente, porque el rostro de Harry se ilumina. -¿Ya estas tranquilo?-

-Mmh… creo que quizás… tal vez…- Draco toma su rostro y lo besa. Un embriagante beso sabor a vino tinto. Ha dicho cuánto adora besar a Harry, sí, lo adora. Por Merlín bendito, que lo adora. –Ahora sí…- El rubio desliza sus labios apenas tocando los del moreno, pequeños contactos sutiles y con gusto a más. –Como me gustas…- lo escucha suspirar.

-Aprovecha todo el esfuerzo que estoy haciendo para convencerte…- le dice en son de broma, aún sobre sus labios.

-Te amo, Draco…- siente la mano del moreno enredada en sus cabellos, acariciándole la nuca. –De verdad te amo…-

Se miran largamente a los ojos y Draco se pierde en esa expresiva mirada, exuberante y límpida, resplandeciente y resuelta. Después de cinco meses puede leer cada rincón de ella y se siente conmovido cada vez que lo hace. Porque ha descubierto que su mirada es honesta, siempre ha sido honesta y el rubio puede ver cuánto desea de él, cuánto lo anhela, cuánto ha entregado de si mismo y cuan feliz se siente estando ambos así… Draco no siente vergüenza de sonreír como el idiota afortunado que es.

-Me gusta como tu sonrisa alcanza tus ojos… Ojala hubiese visto éste lado de ti, mientras estábamos en Hogwarts.-

-Eres un cursi…- se mofa un poco, pero agradece el cumplido. –Pero sabes que ese Draco es distinto a mí, al de ahora…- dice, mirando cómo Graham Pritchard sirve los platos a una pareja de ancianos muggles, a dos mesas de distancia. Luce tranquilo y le sonríe amablemente a la mujer, que parece estar diciéndole algo. –…A pesar de las malas experiencias, de todo lo que pasó durante la guerra y del agujero en el cual estuve metido los últimos años…- Harry lo mira, de esa forma comprensiva y confortante, Draco no puede más que dedicarle una pequeña sonrisa. Esta bien, todo está bien ahora. –creo que ahora soy mucho mejor…- No todo era flores y momentos maravillosos, pero las cosas parecían estar por fin en su lugar. Vivir una vida relativamente tranquila, pensar en el futuro sin tener miedo. Amar, tomar la mano de Harry, dormir, estudiar o desayunar junto a él… aplicar hechizos de lustrado a sus cinturones o a sus botas de piel de dragón. Cosas tan insignificantes podían llenar y enderezar su vida hasta tal punto…

-Siempre has sido bueno, Draco.- replica y el rubio entiende, nunca ha sido malo… siempre ha sido un extraño y vibrante gris.

-Algo que no sabía en ese tiempo era que, la persona más influenciable con la que hablas todo el día, eres tú mismo, así que debes tener cuidado acerca de lo que te dices…-

-¿Chaplin o Shakespeare?-

-Zig Ziglar…-

-Ya sé por qué te llevas tan bien con Hermione.- Harry se rió burlonamente y Draco se hizo el indignado, mientras Graham les servía sus pedidos.

-¿Puedes creer que este energúmeno me esté comparando con Hermione Granger?- Draco miró al Slytherin, mientras éste rellenaba sus copas de vino.

-¿Y eso no es bueno?- dijo suspicazmente, el chico. –Aclamaciones, atenciones, favores, confianzas, ya sabes… además la chica es inteligente.-

-¡Ahí lo tienes!-

-Me quejaré con el dueño, Pritchard… ¡que falta de lealtad!-

Después de la cena y con la tercera copa de vino en las manos, Harry Potter le entregó su regalo de cumpleaños. Deslizando sobre la mesa, con unas extrañamente temblorosas manos, lo que parecía ser una contundente carpeta de fibra azul, con el logo del Ministerio de Magia. Draco lo había mirado sin saber qué decir, que pensar y a qué atenerse. Los brillantes y comprensivos ojos de Harry, lo instaron a deslizar la tapa… el primer pergamino, amarillento y de bordes doblados, mostraban sus datos, línea de sangre y una vieja fotografía suya, cuando tenía dieciséis. Era la carpeta con todo su caso, desde su captura al finalizar la guerra, su juicio ante el Wizengamot, toda declaración, prueba e información de su inocencia, completamente detallada. Incluso la declaración de Harry, cada palabra, cada pequeño espacio de silencio, su balbuceo adolescente y sus abstractos puntos suspensivos. Todo estaba ahí, con pelos y señales. Además estaba registrada la incautación de las cuentas Malfoy en Gringotts, la confiscación de todas las propiedades en Inglaterra, figurando cada objeto implicado en la expropiación de sus bienes… un baúl de 25 kilogramos con doscientos ochenta y tres unidades de juguetes infantiles… trece unidades de capas de viaje… veintiséis unidades de plumas de escribir… incluso estaban detalladas las unidades de almohadas de su cama, la cantidad de pares de zapatos, sus corbatas, sus cofres y joyas, la cantidad de viales en su equipo de pociones. Todas las pertenencias que había tenido alguna vez, estaban ahí. Figurativos, abstractos, inalcanzables, como extrañas ilusiones de algo vagamente conocido… como las posesiones en una extraña y desdibujada vida pasada.

En otro apartado, se describían a consciencia las pertenencias de su madre y de su padre. Desde lo más valioso hasta lo más mundano, como el juego de pañuelos de encaje de su madre… y el baúl llena de correspondencia administrativa de su padre. Cuando llegó a la lista de pertenencias de Severus Snape, Draco miró a Harry confuso e incrédulo…

-Fuiste absuelto Draco, libre y sin culpa. Por eso te corresponden por derecho todas las cosas que estaban a tú nombre y la mitad de las posesiones de Lucius y Narcissa… la otra mitad, es innegable que el Ministerio no la va a soltar, como medida compensatoria.- le había dicho Harry, deslizando sus dedos nerviosamente por el pie de su copa de vino. –Pero por derecho mágico de herencia, te corresponde la mitad de los bienes de tus padres y la totalidad de los bienes de tú padrino, como único familiar reconocido.-

-¿Harry?-

-Si está en mis manos devolverte aunque sea un décimo de lo que te pertenece, lo haré. Lo juro por Merlín bendito. No sólo porque seas mi novio, sino porque es lo correcto…- carraspeo, -Lo hablé con Hermione y Dean Thomas, que está estudiando Leyes Mágicas,- Draco no podía dejar de mirarlo atentamente, -creemos que algunas leyes y decretos del Wizengamot han sido abusivos y atentan contra los derechos de herencia, líneas de bienes que están vinculados por sangre a-

-Sé lo que es el derecho de herencia, Harry…- dice, con el corazón latiéndole fuerte, ansioso y ambivalente. –En otro tiempo, me habría sentido humillado y avergonzado de lo que estas insinuando,- menciona, -… de necesitar de alguien para que me salve de la pobreza… espera…- Draco levanta las manos, en cuanto ve a Harry saltar para seguramente, explicarse. –Por eso dije: en otro tiempo. Ahora, me pone nervioso pensar que este es tú regalo de cumpleaños… Pudiendo darme un reloj, un libro o una cena en el Caldero Chorreante, cualquier cosa material. Esto es demasiado…-

-Ni siquiera sé si realmente podré devolverte toda tu herencia, todo lo que te corresponde…-

-El simple hecho de que lo pienses, que lo prometas y lo intentes… sin importar el resultado,- mirándolo intensamente, lo toma de una de sus morenas manos y entrelaza sus dedos. –sea mucho o poco…- dice y tiene ganas de comérselo allí mismo. -…en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente…- Harry se ríe y lo abraza apretadamente, besa su sien antes de despejar con su nariz, el cabello rubio sobre su oreja.

-Eso sí lo entiendo…- le escucha susurrar como un secreto.

***38***

Ese había sido su primer cumpleaños sorpresa Slytherin-Griffindor, de su corta y agitada vida. Y por sobre sus nulas expectativas, había resultado mejor que muchas. Mejor que los desmadres que se armaban en su Sala Común, mejor que su primer cumpleaños en libertad… sí, es cierto, todas ellas tenían un significado y un lugar especial en su corazón, pero la libertad sin máscaras, la absoluta sinceridad, la aceptación de aquellos que significaron 'el otro bando' y la sensación de recobrar su autoestima, eran infinitamente inigualables.

El hecho de poder mostrarse como el anfitrión de un lugar que le agradaba, al lado de un hombre que lo respaldaba, que lo apoyaba y lo amaba… era reconfortante. Poder presentar a sus amigos como su incomparable y descarnada única familia, le produjo orgullo y calidez. Poder estrechar la mano de Neville Longbottom y Ronald Weasley, le había provocado un extraño y acongojante sentimiento de aprobación, un retorno a ser él. Una catarsis.

Y a pesar de que al principio todo se había visto un poco tenso e incomodo, al finalizar la noche y después de varias copas de vino y whiskey de fuego, todo había resultado fácil, interesante y fluido, correcto y correspondiente. Como las dos caras de una misma moneda, como dos elementos simbiontes que se atraen y se repelen, que se extrañan y se necesitan a pesar de todo. Sabía por la cotilla de Pansy, que antes de comenzar la fiesta, Harry había amenazado a todos sus compañeros con cortarle los huevos a cualquiera que se pusiera idiota… y había mirado significativamente a algunos. Con eso, su protector novio seguramente se había ganado el beneplácito de su pequeña familia Slytherin.

Incluso, Harry se comportó civilizadamente cuando lo vio conversar con Terry. Aunque Draco sabía que tenía al castaño entre cejas… ¡Ah!, pero no por ello, el moreno se restringió en marcar territorio frente al Ravenclaw. El rubio fue muy consciente de todos los detalles, los brazos alrededor de su cintura, los varios besos sobre sus sienes, las risas y los ronroneos contra su oído, los abrazos, las caricias, la cercanía…

¿Es así como se siente…? ¿Tenía Draco el corazón de Harry en sus manos y podría hacer lo que desee con él?

Draco suspira en la noche calma, oscura, cálida. Todo estaba en silencio ya. Era muy tarde y mañana debía ir temprano a la Universidad, pero su cabeza se negaba a descansar… su cuerpo tampoco. Estaba alegre, satisfecho y sentía su piel picar de excitación. No quería ser pájaro de mal agüero, pero esperaba que todo siguiera así de bien, así de completo, así de increíble, de perfecto… aunque la vida era un ciclo en constante cambio, con alto y bajos, de lo bueno y lo malo. No quería hacerse ilusiones, pero mientras pudiese estar así con Harry, lo aprovecharía hasta el último segundo.

-¿No puedes dormir?- escucha y siente el aliento a pasta dental del moreno, de costado frente a él.

-No…- susurra como si no quisiese perturbar el agradable silencio de la noche.

-Ven.- dice y Draco siente uno de sus brazos en su cintura, abrazándolo más apretadamente contra su cuerpo.

-¿Cómo supiste que estaba despierto?-

-Puedes parecer dormido, pero tu cuerpo y tu mente han estado bullendo desde que nos acostamos. Es inquietante la energía que proyectas.-

-¿Te inquieto, ah?-

-Me inquieta que mañana no puedas levantarte para tú práctica.-

-Ahm… quizás lo que necesito es aplacar toda esta energía…- dice incitadoramente y desliza una de sus manos por el pecho desnudo del moreno, hacia su abdomen duro y musculoso. Sintiendo claramente bajo la yema de sus dedos, el vello incipiente, grueso, como un camino que avanza a través de su ombligo hasta perderse bajo la tela del pijama.

-Eso suena muy bien…- siente sus palabras sobre sus labios, como cálidos suspiros y roces suaves. La mano abandona su cintura y acaricia su mejilla, con los dedos peina hacia atrás sus cabellos rubios, pasando tras su oreja, tocando el borde de su frente o la base de su cuello y nuca.

-¿Aunque mañana tu turno comience temprano?- mete su mano dentro del pantalón de pijama del moreno. No usa bóxer… y esta comenzando a excitarse.

-Mañana solo debo reportarme con el jefe Bower. Mi turno hasta agosto será… vespertino…- dice antes de perderse en un beso intenso.

La fuerte boca de Harry toma sus labios dispuestos, apresándolo y reclamándolo, poseyendo su boca, acariciando su lengua y absorbiendo su aliento. Apropiándose completamente de él. Sumergiéndose en Draco, quien pierde la respiración a momentos, a quien le late con fuerza el corazón y quiere ser totalmente acariciado, tocado y pertenecerle al moreno con cada rincón de su cuerpo. Es lo que ha deseado durante el último tiempo, tomar todo del moreno y que El Salvador lo tome todo de él. No sólo sexo ardiente y salvaje, también caricias tiernas e íntimas y silencios cómplices. Donde los sentimientos se deslizan como por una cinta de Moebius y el dulce afecto embriagante, se vuelve en un vehemente bullir dentro de su cuerpo… deseando ese trozo de carne entre sus manos, partiéndolo, atravesándolo, llenándolo por dentro… mojando sus entrañas.

Afianza el contacto sobre el miembro de Harry y en ese instante de deliciosa electricidad, ambos buscan acercar sus cuerpos, enredar sus piernas, unir sus caderas y pechos. Ambos gimen ansiosamente y mientras Draco se arquea buscando más de la calidez, del aroma, de la esencia de Harry y el moreno ondula las caderas, frotándose, estimulándose, quemándose dentro de la palma del rubio. El moreno está tan duro, tan tieso, tan hinchado y grueso, tan caliente y húmedo… tan delicioso, erótico, tan brioso y carnal… que se le hace agua la boca.

-¡Ah!, Harry…- gime y casi no puede seguir hablando. El moreno literalmente le come la boca, mordiéndole el labio inferior hasta hacerle doler, arder, dejándole la carne sensible y palpitante. Mientras se mueve frenéticamente, moliéndose la polla contra la mano de Draco.

-Dios Santo… ¡si!-

Entre movimientos ansiosos de brazos y piernas, terminan de quitarse la ropa, el simple pantalón de Harry y el ligero conjunto azul de Draco. El moreno se hace espacio entra las piernas pálidas y abrazándose ambos apretadamente, juntan sus pollas desnudas en un frenético vaivén de caderas yendo al encuentro, pelvis chocando y frotándose en medio de la humedad del sudor y el líquido lechoso, previo al orgasmo. Siente las manos de Harry manosearle toda la piel que tiene a su alcance, mientras Draco se retuerce y le araña la espalda con su mano desocupada… Eso era tan exquisito… Escuchar los gruñidos bajos y roncos, las vibraciones guturales, mientras el moreno se empujaba contra él… y Harry lo buscaba, lo necesitaba, lo poseía, lo acariciaba no solo con manos, sino también con sus labios, con su aliento, con su magia y sus ojos de exuberante verde, dilatados y cubiertos por la bruma de placer… Le miraba desde arriba, con ojos nublados y cautivados, recorriendo con ellos cada parte de su rostro…

Draco se removió… quería más. Quería entregarle más.

-Harry…- suspiro contra su oído, intentando retomar un poco el control sobre su cuerpo. –Harry, espera…-

-¿Ah?…- lo sintió respirar fuerte y enfocar sus ojos.

-Espera, sostente… sobre las rodillas…- dice, tomando las caderas de Harry y separándolo de él.

-¿Draco…?- lo escucha como un gruñido áspero, pero irremediablemente sensual. Y el rubio va descendiendo bajo su cuerpo, hacia los pies de la cama, retorciéndose, tocando y besando, dejando un camino de suaves caricias por el cuerpo del moreno.

-Sólo quédate sobre tus… rodillas…- besa su pectoral derecho y lame su pezón, –quiero…- dice y baja hasta su abdomen, succionando y arañando la piel firme con sus dientes, -quiero…- vuelve a repetir, alzando el rostro y viendo la cara del moreno, apenas ve el brillo de sus ojos a través de la oscuridad… y eso lo hipnotiza, el su rostro anhelante y lujurioso de Harry. Acaricia sus caderas fuertes, los músculos fibrosos y duros de sus piernas… y entonces siente que cae una gota de humedad cerca de su propio estómago, -quiero chupártela…-

-Gírate y yo… ¡ah! Merlín…- el rubio le toma y le acaricia los testículos, deslizando de vez en cuando los dedos por el perineo, mientras le metía la lengua en el ombligo y seguía bajando hacia esa enorme polla que ya goteaba sobre su cuerpo.

-Después,- dice, murmurando sobre la punta de ese glande mojado y ese líquido lechoso impregna sus labios de sabor, -podrás retribuírmelo…- se mete el duro tronco de carne y chupa. Mama y no se resiste a los ambates.

-¡Oh, si!- gruñe, separando las rodillas y empujar las caderas hacia abajo. La boca abierta de Draco se dejó penetrar y llenar, en el ángulo adecuado y con los músculos relajados, Harry se enterró resbalando hasta chocar con lo más profundo de la garganta del rubio. -¡Ah! Dios, ¡joder si!- Draco a veces sentía su voz amortiguada por la almohada o quizás por sus brazos. Sólo sabía que Harry se escuchaba angustiado e intentaba disimular el volumen de sus jadeos.

El rubio se dejaba penetrar la boca con completa soltura, aunque a veces lo asaltaba alguna arcada, especialmente cuando sentía líquido bajar por su garganta o cuando la punta de la polla golpeaba su úvula. Entonces detenía las caderas y sólo chupaba la cabeza con intensidad, como si quisiera exprimirle todo ese salado y pastoso jugo seminal. Y acariciaba sus huevos, suavemente sintiendo las rugosidades del escroto o jalando los testículos endurecidos, esparciendo la saliva que Draco sentía, escurría de su boca. Luego Harry volvía a penetrarle la boca, empujando las caderas hacia la cama, apretando los músculos y forzándose a alcanzar lo más profundo que pudiese… el rubio casi podía sentir como su cabeza era presionada y casi rebotaba sobre el colchón.

Cuando sintió a Harry tensarse, lo detuvo y se separó.

-¿Qué…? Dios mío,- gime Harry, con la cabeza enterrada entre los brazos y una larga polla goteante, colgando entre sus piernas. -no puedes dejarme así… Draco, joder…-

-No…- besa el interior del muslo derecho, -¿lubricante o hechizo?- le da una nalgada antes de deslizarse hasta los pies de la cama americana. Entonces se arrodilla en el suelo, sobre el montón de mantas y sábanas revueltas y mira el rostro del moreno, a través del arco de sus muslos.

-Pensé…- dice con voz sufriente, lastimosa y se deja caer a un lado, su miembro se balancea rígidamente como una vara de madera, -que no querías tener sexo por un tiempo…- suspira.

-Ha pasado casi un año, Harry… ven.- toma su mano y lo ayuda a sentarse en el borde, -El próximo mes es la conmemoración de la muerte mis padres.- comenta, con los brazos descansando sobre el colchón. Luciendo relajado y dispuesto, a pesar de la tensión en su propio miembro.

-Un año…- Draco siente claramente, cómo el pulgar del moreno le acaricia la piel hinchada y maltratada de sus labios, el ardor y la hipersensibilidad de su carne, le dicen cuán firmes y seguros son los apéndices de su novio… pero el rubio no quiere que ese paréntesis enfríe la situación…

-Harry…- se eleva un poco sobre sus rodillas, apoyando las manos sobre los duros muslos del moreno y empinándose toma sus labios, besándolo intensamente, mientras lo arrastraba hacia él. –Ponme el… ¡ah!- ¡Oh! Merlín bendito, cómo amaba cuando esa áspera mano de auror lo masturbaba. –El hechizo, Harry… ya no aguanto…-

-Draco…-

-Párteme… dámelo duro, Harry, párteme a la mitad…- culebrea, sabiendo que al moreno le gusta ser incitado. Palabras vulgares y gesto ansioso.

-Eres…- con la misma mano que antes le había acariciado la polla, le metió un dedo en el culo y le aplicó el hechizo lubricante, sin varita, sin convocarlo con palabras, sólo su mente y sus hábiles dedos –la cosa más hermosa y sexy que haya conocido… en mi vida…- Draco se deshacía entre sus brazos, la sensualidad del cuerpo fuerte del moreno, sus besos demandantes y vehementes, su voz ronca murmurando contra su oído, la deliciosa humedad y la ardiente fricción de ese par de dedos dentro de su cuerpo. Quería sentirlo todo. Quería que Harry se viniera dentro de él… -Amo cada parte de ti…-

Draco se lanza contra el borde de la cama, aún arrodillado, las caderas en alto y con el pecho sobre el colchón, con las piernas abiertas, exponiendo y dándole plena accesibilidad a Harry, quien todavía con los dedos dentro suyo, se le aproxima por detrás. Siente el aliento de la respiración agitada del moreno, sobre su piel húmeda de sudor. Siente la voz gruesa, enronquecida, como los gruñidos de un animal enardecido de pasión y sangre ardiente hirviendo por sus venas, pero murmurándole palabras tan amorosas, tan tiernas, que Draco tiembla y gime necesitado. El moreno lo tiene empujando desesperadamente las caderas hacia el encuentro de esos dedos, lo tiene jadeando y retorciéndose, mientras Harry le susurra con voz depravada, llena de oscura necesidad, que es hermoso, que adora su piel pálida, su voz temblorosa, que le gusta cómo se arquea su espalda… que lo ama y que siempre lo amará…

-Por-por favor…- lloriquea contra la arrugada sábana, que ya ha sacado de los bordes del colchón. –Te quiero, ¡ah!… ¡te nec-cesito!… ¡Harry!, ¡Harry!, ¡Harry!-

… y Draco siguió pronunciando su nombre y llamándolo, mientras sentía al moreno quitar los dedos, apegar el pecho contra su espalda y tomar sus caderas. Jadea y se remueve entre ansioso e incomodo, reconociendo la deliciosa sensación de esa estaca de carne abriéndose pasó dentro de su cuerpo, forzando sus músculos, friccionando sus entrañas y dejándolo sentir cada vena, cada protuberancia… Incluso, la rígida capucha de carne rosada del glande… podía sentirlo tocar, rozar su próstata… ¡Oh, Merlín!

-¡Harry! ¡Dioses!- gimotea, lloriquea en completa agonía, abrazado precariamente a las sábanas. -¡Ah!, ¡ah!… ¡Ah!…-

-Estas…- siente cómo le entierra los dedos en las caderas, como bufa contra su oído y a veces le muerde los hombros, -…apretado, tan apretado…-

-¡Joder!, ¡joder, Harry!- siente que se ahoga, la respiración rápida, entrecortada y caliente se le atora en la garganta, mientras jadea, buscando aire con el rostro hundido contra el colchón. Sus pulmones se sientes sofocados y ardientes, exhalando al ritmo del vaivén cadencioso de esas caderas golpeando sus nalgas y esa inmensa polla partiéndole el anillo del culo.

El delicioso sonido húmedo de la lubricación, de los huevos de Harry chocando contra su carne, el sensual y electrizante sonido de los gemidos, de los jadeos necesitados.

-San-to-Merlín-bennn-dito-de-Dios- escucha.

Siente una mordida especialmente fuerte, dolor, excitación… y de pronto se encuentra erizado, con la espalda dolorosamente arqueada, mirando con los ojos desenfocados un punto lejano, en la pared cercana al techo. Esta llegando al doloroso punto al borde del orgasmo y ni siquiera se ha tocado la polla… y le duele, la siente tirante, pero… ¡Oh Dioses! Harry vuelve a darle allí, tantas veces, tan rápido, tan duro, tan seguido, tan fuerte, tan enloquecedoramente… tan…

Gimotea desesperado, ahogado, sofocado, hundido en el angustioso frenesí y la violencia del fuego… del ansia… la locura… Vehemencia.

-¡Harry! ¡Mnh!, ¡ah!, ¡ah!- araña el colchón. Gime y culebrea.

-Mme voy a correr…- lo escucha gruñir cerca de su oído -Draco, me vengo… dentro…- siente la mano derecha deslizarse desde su adolorida cadera hacia su garganta expuesta. Esa enorme mano agarra casi gentil, casi fuerte, su cuello extendido. Su pálido rostro alzado, aún con la mirada nublada…

-¡Si!, ¡así, así!- dos dedos ascienden por su barbilla y el rubio los atrapa con su lengua, los lame y los chupa, cuando entran en su boca. -¡Ah!, ¡mhn!- mete una mano y comienza a masturbarse con dolorosa rapidez, siguiendo el ritmo de las enloquecidas estocadas. –Córrete, córrete dentro… quiero sentirte, Merlín, quiero-¡ah!-

La vehemencia se vuelve desesperada y ya no percibe sensación más allá del ardor en el culo y la molestia que el mismo se producía, en su propio miembro… pero necesitaba liberarse…

Como un golpe atronador sobre una zona de su cuerpo espacialmente sensible, Draco sintió el último impulso contra su próstata… y en un abatido acto reflejo, su mano estrujó su polla hasta la saciedad… entonces todo se fue a negro y se vino como en una agotadora fuerza sobrehumana, apretando cada músculo de su cuerpo, constriñendo sus nervios y exprimiendo ese exquisito pedazo de Harry… vaciándolo dentro de él… caliente, espesa, viscosa esencia, estremecedora simiente. Íntima, deliciosa. Siente su presencia, palpable, como un extrañado peso que se remueve y se desliza, acariciante, por las paredes de su interior…

Desmadejado sobre el colchón, el peso muerto del moreno lo oprimía contra la cama, pero no era molesto… sí, le faltaba el aire y le costaba respirar, pero era parte de esa plena intimidad. Compartir el aire, compartir la extenuación, los momentos de desasosiego… la perdida de razón después del sexo. Pero sobre todo compartir la vulnerabilidad, los sentimientos de fragilidad y las emociones de necesidad, de tierno y consolador calor. El instante justo después de hacer el amor, donde se necesita del abrazo apretado, del contacto cálido con la otra piel, la caricia acogedora y llena de sentido. No es solo sexo… es amor, es compromiso, son sentimiento profundos y perennes. Es amor.

-¿Estas bien?- escucha un resuello.

-… agotado… pero bien…- responde apenas y su cuerpo lo obliga a suspirar… o al menos lo intenta.

-¿Te aplasto?- siente un beso ligero sobre su hombro derecho, sobre una zona sensible y adolorida. Donde seguramente ahora tenía dientes marcados y mañana tendría un morado.

-Solo un poco…- exhala, -pero está bien, quédate así…-

-Dios santo, no sé cómo puedes ser tan delicioso… me enardeces, maldita sea…-

-Eso se llama abstinencia…- ríe y mueve las caderas circularmente, sintiendo el miembro de Harry removerse y deslizarse suavemente, escurriendo un poco de semen por su entrada.

-Se llama espera…- Draco tuvo que arquear la espalda para alcanzar sus labios, en un beso suave y tierno, pero igualmente demandante. -¿Cómo puedes ser tan endemoniadamente tentador, tan perverso, tan sensual, tan hermoso, pero tan dulce y tierno al mismo tiempo?-

-Eres encantadoramente cursi, Potter…- sonríe. Luego murmura algo más serio. –Gracias.-

-¿Por qué?- Draco parpadea mansamente. Se recuesta sobre la cama, suspirando adormilado y sintiendo la presencia fantasmal de la polla de Harry, fuera de su cuerpo ya.

-Por esperar. Por comprender el caos que a veces hay en mi cabeza.- suspira de nueva cuenta. –Por encontrarme tierno cuando nadie más lo haría…- sonríe con intención. ¿Dónde se ha visto un Malfoy que sea tierno? Eso definitivamente le venía del lado Black, aunque con Bellatrix como antecedente se hacía difícil…

-Estuve por dejarme la mitad del cuerpo atrás durante las apariciones, por más de medio año… En serio Draco, tiempo para querer estar contigo es lo que más tengo.- imitando la postura del rubio, de rodillas y con el pecho recostado sobre la cama, se miraron largamente. –Tú necesitabas un poco de tranquilidad, de seguridad y ayudaba a asentar nuestra relación. Además nos sirve para separar el follar, de lo que hacemos ahora… del sexo con sentimiento, hacer el amor…-

-No sé porque eso me suena tan extraño…- y abochornado, sintió sus mejillas enrojecer.

-¿Qué cosa?- Harry se ríe. Le despeja el rostro de su rubio cabello, para observar sus gestos.

-Hacer el amor. En mi cabeza no suena tan… vergonzoso, pero decirlo o escucharlo es…- se encoge de hombros. -Sexo me suena más normal.-

-Además de tierno, tímido te queda especialmente bien…- se ríe. –Eso me cautiva todavía más… me hace amarte, adorarte y desearte aún más…-

Harry se acerca a él y lo abraza estrechamente, separándolo de la cama aprieta ambos brazos en torno a su cuerpo, envolviéndolo en un cálido abrazo ahora que el sudor del cuerpo se ha secado y enfriado. Es tibio y cómodo, es el seguro y firme cuerpo de Harry. El rubio siente la esencia del moreno aún dentro de su cuerpo, impregnar su entrañas, como una presencia perpetua entre sus piernas y ya no siente la misma vulnerabilidad y debilidad de antes; ahora es más cercano al reconocimiento de esa 'otra mitad' faltante… cuya lugar obligado es, estar entre sus brazos.

Draco apenas escucha y percibe el hechizo que murmura el moreno y la cama comienza a alistarse. El rubio no quiere saber qué hora es, porque presiente que sus horas de sueño serán bastante pocas…

-Te amo…- escucha entre el susurró de las mantas acomodarse mágicamente sobre la cama.

-Yo también te amo.- contesta. Entonces una reveladora frase viene a su mente y más que nunca, cobra sentido. -El hombre que no ha amado apasionadamente, ignora la mitad más bella de la vida… Creo que ésta… que tú, eres la mitad más bella de mi vida.-

-Y tú eres la mitad más bella de la mía, Draco Malfoy… joder que sí, eres todo lo que necesito, todo.-

Oh, es verdad, era como en esa canción muggle: "Esta sangre en mi cuerpo corre por ti… mi corazón y mi mente imploran por ti…" Eso sucede cuando se entrega el corazón, cuando se ama. Cuando él deja entrar a Harry en cada resquicio de su cuerpo, de su mente, de su alma. En momento así, cuando el vinculo que los une es tan estrecho, tan único e indisoluble, es cuando ambos se dan cuenta que nada más importa si están juntos, apoyándose, sosteniéndose el uno al otro. Cuando el sentimiento que los embarga es tan fuerte y desesperado que sienten el vacío de la ausencia, que se extrañan innegablemente cuando el otro no está… como la amputación de algo vital… es el corazón en las manos del otro… Es algo fatídico, carnal, tangible, real y Draco tiembla ante la posibilidad, pero así es cuando se ama apasionadamente. Es todo o nada.

Draco suspira, inhalando el varonil aroma de Harry, mientras todas esas palabras se deslizan por su mente. Palabras, solo palabras, pero con tanto significado, tan decisivas… pero igual se quedan cortas… Como dice Shakespeare: Palabras, palabras, palabras.

*** FIN ***


Antes de terminar y ya que no nos leeremos próximamente… mis muy afectuosos agradecimientos a quienes me comentaron hasta ahora. Ya saben que sus palabras fueron muy preciadas para esta escritora principiante y algunas personas fueron especialmente encantadoras y quedaron grabados en mi corazoncito… entre mi recién descubierta pasión por el drama y lo cursi… =) ¡Gracias!

Así que abrazos para:

DarkPotterMalfoy, DarySnape, Kiauchiha, Proserpinah, Hana.x3, Nympha Nix Nivis, NeSLY, Kasandra Potter, Sephiroth Malfoy, Kiarah_Malfoy, Ad Nerb, Sjare2009, Karla, Luna Shinigami, Xanath, Profesora McGonagall, Randa1, Mia Oshea, Mackstar, Caprica, Kattysakurita, Ahgness Black, Nemesis Crow, Murtilla, Pumpkinx, Tabora, xJacquieX, Siosek Mayfair, Vivaelanime, Sami chan.

Phoebe, que es mi fan/usurera/maestra del látigo me dijo que podía hacer 'algo' con ciertas escenas que había escrito mientras tuve mi ataque de ansiedad + desquiciamiento (esa como hace dos semanas XD), son escenas que se escapan de la historia hasta ahora, por eso no están incluidas… pero podría publicarlas de todas formas… en un futuro (no) muy, muy lejano… tendría que juntarlos, darles algún sentido y betearlos… ¿qué les parece?

Ahora sí, un abrazo a todas y ¡que estén bien!

KiT.