Hola a todos, gracias por sus comentarios y porras para seguir adelante. En verdad me animaron a seguir escribiendo, planeaba actualizar más rápido pero la primer aversión no me gustó nadita de nada así que modifiqué unas cosas y dio por resultado este capítulo, el cual espero que les guste :D.

Aunque parezca reiterativo es mi primer fic y ustedes son mis primeros lectores así que sus comentarios me ayudan a seguir e ir mejorando en cada capítulo :D

JANE

Los personajes no me perteneces, son de Rumiko, la cual espero que algún día pueda seguir con esta historia que nos dejó intrigados.

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Y ahí estaban ellos mirándose con un terrible odio, nunca en toda mi vida lo había visto así, a punto de perder el control de olvidarse completamente de quien era. Nunca en mi vida creí verlo llorar de frustración, queriendo arrebatarme de sus brazos como un niño lastimado. Por fin el grandioso Ranma Saotome había sido derrotado, no fue con la mejor técnica, ni la mejor arma, ni el mejor combatiente, fue con un par de palabras mías.

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Ella….

La escena de la mañana me parecía tan lejana, tan surrealista que consideraba imposible que me hubiera ocurrido a mí. En cuanto me dejó en la puerta, entré a la casa y me di un buen baño, humecté cada parte de mi cuerpo intentando borrar el mar de emociones que había dejado ese encuentro. Tallé con especial cuidado mi cuello, tratando de diluir con el jabón la marca de sus labios. Demasiado tormento era ya recordar el dolor que dejó el día que partió…

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Cuando se fue me prometí no llorar, me juré a mi misma que guardaría en un cajón todo el cúmulo de emociones que algún momento él llegó a despertar… sonreí de la forma más hipócrita y le desee un buen viaje. Anhelaba un beso de despedida, uno de esos que los amantes se dan cuando caen en cuenta de que ha llegado el momento de seguir por caminos separados y que no importa que lo hagan de la manera más atenta y civilizada, eso no impide que deje de doler desesperadamente.

Me despedí de él como las personas nos despedimos de un viejo amor, intentando que no duela y procurando no ver hacia tras porque en ese lugar se encuentran todos los recuerdos, todas las sensaciones y cada uno de los misterios que nos deja su ausencia. Me prometí a mi misma no llorar, me prometí ser fuerte y decirle adiós de la manera más tranquila….

Y así lo hice…

Él se fue sin saber que dejaba a tras un corazón completamente roto, ¿quién de nosotras no ha pedido a gritos que llegue la noche, sólo para poder sentir que nuestro corazón descansa un rato de todo el sufrimiento que carga en el día? El sueño se volvió mi único consuelo, el único medio donde podía olvidarlo, el único lugar donde su presencia no me perseguía.

El sueño se volvió la medicina. Y así lo hacía todos los días, dormía todo el tiempo posible, mis ojos estaban hinchados y no porque llorara, sino porque se estaban ahogando con tantas lágrimas contenidas, tenía miedo mucho miedo de que en el momento menos esperado el dolor tomara forma y se transformara en líquido. Así que encontré el confort en esconderme de las miradas, de los ojos curiosos que me preguntaban por mi ánimo, encontré el confort en ignorarme a mi misma, y de pronto de una manera sorprendente todo salió…

Y ahí fue donde conocí a Matt, él era músico, tocaba en el lugar que solía frecuentar para ignorarme. Lo conocí en un café y desde ese momento el café se volvió mi aroma favorito.

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Salió de la ducha, y se fue directamente a su closet, tomó un poco de ropa, lo primero que se topó: una blusa negra sin mangas, un pantalón azul ajustado y unos huaraches. Dejó por un rato su casa, necesitaba hacerlo, necesitaba olvidar por unos momentos todo lo que había pasado. Anduvo sin rumbo por la ciudad, vagando en librerías, cafeterías y museos. No deseaba estar en su vivienda, así que al atardecer decidió comer en un lugar conocido: el gallo aristotélico. Ese era el lugar al que Matt siempre la llevaba cuando buscaba sanar alguna rencilla.

Entró sin ver específicamente a los comensales, se sentó en uno de los cuartos más alejados, uno de sus favoritos, era oscuro, alfombrado, en vez de sillas o sillones tenía enorme cojines y unas lámparas en el piso. A lo lejos se podía escuchar un saxofonista. Era el lugar favorito de ella y de Matt, era su sitio especial.

Se sentó y puso especial atención en las paredes que adornaban la habitación. Recordó como hace varios años en cierta ocasión estaba tan triste que juró que uno de los rostros tapizados tenía la misma cara que Ranma, se burló de sí misma y se sorprendió con su torpeza.

Llegó la mesera y pidió un americano. La mesera no le agradaba, solía coquetear con Matt cada vez que podía, incluso en una ocasión llegó a insinuársele explícitamente mientras ella estaba presente. Lo bueno es que Matt era tan despistado que en ningún momento se dio cuenta. Mientras tomaba su bebida pensó en Matt, en su personalidad, en sus manías, en cada uno de sus detalles que lo hacían único y especial. Remembró cierta ocasión que habían sido sancionados por el dueño del lugar por hacer travesuras en ese cuarto, por hacer demostraciones de amor tan ilustrativas. Estaba demasiado inmersa en esos detalles que no se dio cuenta que su mesera fue reemplazada por otra de singular figura…

Chica violenta, necesitar algo más? Dijo Shampoo de una forma curiosa.

De manera sorprendente giró su rostro y se topó con uno demasiado familiar para su gusto.

Ho-hola Shampoo, qué haces aquí? Dijo Akane.

Trabajando. Necesitar dinero para abrir restaurant, abuela decir que debemos apurarnos para recuperar clientes. Negocio ser difícil y más cuando has estado inactiva por tiempo. Apurarme a juntar dinero para boda- Dijo Shampoo con una enorme sonrisa altanera cubriendo su rostro. Shampoo era de muchas formas una mujer hermosa, demasiada belleza parecía irreal, incluso en una de sus época de mayor depresión maldijo por tener rivales tan bellas. Una mujer debería ser bonita hasta cierto punto, tanta belleza debería ser sancionada. No sólo era poseedora de un hermoso rostro, de unos enormes ojos y grandes pestañas, su cabello era muy sedoso, sus piernas torneadas y atléticas, su cintura pequeña y sus atributos ni que decirlo.

Se obligó a concentrarse y poner a tención a lo que decía. Boda?

Qué aún no lo sabes? Dijo Shampoo de forma triunfante. Mi casarme pronto.

En ese instante un comensal de otra mesa le llamó y ella se apresuró a decir. M e tengo que ir- y en un grito agregó. Ranma ser hombre fogoso y tener que trabajar toda la noche para mantenerme en forma. Adiós- y despareció por la cafetería dejando una confundida Akane.

Ella pagó su cuenta, dejó el café americano y salió por donde había llegado. Estaba decidido. Odiaba a las meseras de ese lugar.

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Él…

Nada había salido como lo había planeado. Cierto es, que no había planeado nada, pero Por Dios! Era Ranma Saotome, cuándo había necesitado planear algo?. Las cosas con Akane no iba nada bien. Los sucesos de esa mañana habían confirmado que la situación entre ambos estaba demasiado tensa. No entendía mucho, pero al menos parecía comprender lo necesario: Akane estaba con otro.

No pensaba bien hasta qué punto las cosas le eran ajenas. Sabía que todo se podía complicar aún más si Akane descubría lo que había pasado con Shampoo, pero esperar que esta última no dijera nada quedaba descartado. Estaba seguro que Shampoo esperaría el momento adecuado para soltarle toda la información a Akane, así que lo único que le quedaba era hablar con ella lo antes posible.

Estuvo todo el día buscándola por Nerima, sin embargo descubrió que esta nueva Akane le era desconocida, al principio pensó encontrarle en el Dojo, pero se sorprendió cuando Kasumi le comentó que hacía mucho tiempo que no practicaba, después la buscó en el consultorio del doctor Tofú, pero éste le dijo que casi nunca iba por ahí, que él solo la veía cuando salía con Kasumi, sin embargo le dio un dato que le fue útil. Akane solía frecuentar un café en el centro de la ciudad, un lugar que era acogedor y romántico al que acostumbraba ir con su novio.

Eso en definitiva no le agrado.

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Ella…

Había salido demasiado molesta del lugar. Se supone que no debería de importarle lo que él hiciera o dejara de hacer, pero la cosas no eran tan sencillas, o si?

Camino de manera pausada y un tanto atolondrada buscando algún mecanismo para dejar escapar la ira que se había concentrado en su cuerpo. Nada, no encontró nada en que distraerse. Así que pensó que la mejor manera era entretener su mente con algún paisaje.

Hola Bombón, qué haces?- una repentina voz la sacó de su ensoñación.

Matt? Qué haces aquí?-dijo ella con una clara muestra de sorpresa en la voz.

Pues de hecho te he buscado toda la tarde. El otro día no pudimos platicar y pensé que quizá hoy tendríamos algo de tiempo- dijo él de la forma más natural posible.

Ho- fue lo único que se le ocurrió decir a ella.

De forma pausada se acercó a ella le tomó la mano, la aproximó a su cuerpo y la guió a uno de sus parques favoritos. Al llegar a ese lugar se sentó reposando sus manos alrededor de las caderas de la chica.

Es curioso como hay cuerpos que embonan perfectamente, como si desde antes estuvieran predispuestos a estar juntos, a complementarse mutuamente de la manera más maravillosa y lógica del universo. Con Matt nunca le pasaba así, a su parecer las manos de Matt siempre eran demasiado grandes. Cuando la acariciaba lo hacía con una devoción y una sutileza que le parecía lo más divino, como si en cada arrumaco construyera una nueva poesía, un nuevo ritmo, algo simplemente excepcional. Cuando acariciaba su busto, sus piernas, su cintura le parecía magnífico, sin embargo nunca llegaban a encajaban a la perfección. Matt construía con caricias un nuevo lenguaje como lo hacen los artista, pero al final siempre le hiciera falta plasmar la firma de su autor.

Con Ranma le parecía lo contrario, el embone le parecía perfecto. Las breves y pausadas caricias que alguna vez compartieron, aquellas que iban inmersas en un rescate, en una ayuda o en una pelea iban cargadas de energía y de un tosco agradecimiento. Eran carías rudas y a la vez perfectas. Era un lenguaje completamente distinto pero magnífico.

Matt tocó su cadera, acarició sus piernas y la sentó entre las suyas. Akane se dejó llevar, se sentía extrañamente incómoda. La relación con Matt siempre tenía un punto de arrumacos y de toqueteos que a Akane le parecían adecuados para una relación madura, pero por primera vez esa situación se le antojó demasiado incómoda. Así que de una forma sutil se alejó de él.

Quiero saber qué te pasa A-chan?

Por qué lo dices Matt?

Has estado distraída, ausente, me evades y todo a raíz de esas visitas que llegaron a tu casa, dime hay algo que quieras comentarme?- en definitiva ese era su novio, atractivo, perspicaz y directo.

No sé de que hablas.-en definitiva esa era Akane, testaruda, terca y orgullosa.

Sabes bien de qué estoy hablando. Pero si no me quieres contar, está bien, yo lo respeto, pero quiero que sepas que si necesitas algo me lo puedes decir, yo SIEMPRE he sido sincero contigo.- perfecto, el dilema moral hacía su aparición.

Bueno, yo…

AKANE!- El tercero en discordia hacía acto de presencia: Ranma Saotome.

Ranma! Qué haces aquí?- dijo ella con el corazón latiéndole a mil por hora, era evidente lo delicado que se estaba volviendo todo eso.

Tu padre me envió a buscarte- mintió Ranma con todo el descaro posible.

Ha. Pues…- iba a comenzar a alegar ella

Ha estado conmigo todo el día, así que el señor Soun no tiene de que preocuparse – exclamó Matt, y por primera vez, en todo el tiempo que llevaba de conocerlo Akane notó un tono de fastidio y molestia en la voz.

En ese momento todo pasó en cuestión de segundos, Matt cerró su abrazo sobre Akane, apresó de manera posesiva sus caderas. Ranma estalló de celos. Nadie, en las mil dimensiones posibles podía tocar a Akane de esa forma e irse muy tranquilo.

Akane era suya y hasta ese momento no había nacido ningún mortal que pudiera arrebatársela.

No la toques, exclamó ranma conteniendo su ira.

Es mi novia y mientras ella no me pida que la suelte no lo haré idiota. Y en ese preciso instante Ranma atacó.

Matt separó a Akane de su cuerpo, recibió el golpe de Ranma y comenzaron a pelear. Akane sabía que MATT había practicado hace mucho tiempo, pero no que era bueno. Estaba al nivel de Ranma, la pelea era muy pareja y ninguno daba muestras de rendirse.

Akane les gritaba, pero ninguno de los dos quería parar.

Mientras se llevaba a cabo la pelea ambos seguían discutiendo.

En un instante de distracción Matt tropezó y cayó por el suelo, Akane aprovechó ese instante para correr y ayudarlo.

Cegado por los celos Ranma la apartó de forma posesiva de él, le tomó de las manos y le gritó DÉJALO, APARTATE DE UNA VEZ AKANE, ENTIENDE QUE ERES MÍA.

Akane completamente sorprendía experimentó muchas sensaciones en un instante: alegría, sorpresa, miedo, orgullo, rencor y frustración.

Recordar a Shampoo, la partida y todas las emociones juntas le ayudaron a tomar una férrea decisión.

Ranma entiéndelo de una vez, NO ME INTERESAS, aléjate de mi vida.

Esas simples palabras acabaron con toda la defensa de Ranma Saotome. Algo murió en él ese día, algo que estaba seguro no volvería a reencarnar. Ranma Saotome fue vencido por la mujer que más había querido.

La miró de forma desafiante, la tomó del brazo, la cargó en su espalda y una vez más corrió con ella sin ver a quien dejaba en el piso agobiado. Corrió como si su vida dependiera de ello. Como si cada segundo amenazara con alcanzarlo y hacerle pagar con creces cada instante de amor perdido.

La bajó en la entrada del Dojo, la casa estaba completamente oscura. Akane sintió un inmenso pánico, sus ojos eran dos glaciares intensos, la tomó de forma brusca de su brazo y la estrelló contra una de las paredes. Akane deseo quejarse, pero algo dentro de ella hizo temer a este Ranma.

Muy bien señora Saotome, ahora vamos a hablar….dijo en un susurro mientras dirigía de forma peligrosa sus labios a su cuerpo.

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Notas de la autora: muy bien los que han llegado hasta este punto sin aburrirse: muchas gracias. El siguiente capítulo saldrán a la luz todos los secretos del viaje de Ranma, la relación que tuvo él con Shampoo y como esto afectará su compromiso o ex compromiso con AKANE.

Espero sus comentarios, todas las críticas son bienvenidas.

Jane!