Olliver miró a Clark desde la camilla. Estaba nervioso, los dos lo estaban en realidad, aunque Clark intentaba estar calmado. Ya habían pasado casi siete meses de embarazo y pese a que todo estaba yendo realmente bien, él seguía teniendo un mal presentimiento que no le dejaba estar del todo feliz. No le había dicho nada a Olliver, pues no quería preocuparle, mirar a Olliver y ver que su compañero estaba entusiasmado con el próximo nacimiento de sus hijos, era suficiente para él.
"Muy bien pues aquí los tenemos." Los dos se miraron un momento y sonrieron, para luego volverse hacia la pantalla del ordenador.
Ya estaban acostumbrados a ver las ecografías, por lo que apenas tardaron un par de segundos en diferenciar a los dos bebés. La niña en primer plano y justo detrás su hermano.
"Son… maravillosos." Dijo Olliver sin apartar la mirada de la pantalla.
Llevaba tantos meses con ellos, en su interior, que no podía imaginarse el día en el que pudiera tenerlos realmente en sus brazos por fin. Lo que al principio le había parido una idea estúpida y sin sentido, ahora se había convertido en un sueño, doloroso en ocasiones, pero sueño al fin y al cabo.
Las nauseas no se habían marchado y el dolor en la espalda y en la mayor parte de su cuerpo era constante. Pero aún así, sabía que merecía la pena, lo podía notar cada día, lo podía sentir y ahora mismo lo estaba viendo en esa pantalla de ordenador. Eran sus hijos, eran hijos de Clark y suyos, algo que en situaciones normales jamás hubiera podido ocurrir. Tal vez después de todo, haber sido víctima de uno de los experimentos de Tess no había sido tan malo.
"Están completamente sanos, escuchad su corazón." Dijo el doctor al ver a los dos callados, con la mirada clavada en la pantalla. Parecían haberse convertido en dos estatuas que miraban extasiados a sus hijos todavía no nacidos.
Los dos latidos de los corazones de los niños sonaron por los altavoces envolviendo toda la habitación. Realmente se escuchaban con total claridad, tal y como había dicho el doctor, eran dos niños fuertes y sanos. Clark atrapó la mano de su compañero entre las suyas. Podía estar asustado, pero momentos como ese hacían que se sintiera con fuerzas para estar seguro que aquel embarazo no era nada malo para su amante; que no le haría daño cuando Olliver se levantaba agotado, dolorido y con ojeras, cuando apenas podía dormir por la noche por las patadas de los gemelos.
"No se como pero eres el único que consigue que se relajen." Le decía cuando estaba a punto de amanecer y Olliver todavía no había conseguido pegar ojo en toda la noche. "Tal vez sea por vuestros genes kriptonianos, no lo se, pero tienes algo que hace que cuando estás cerca, cuando hables con ellos, los dos se quedan quietos, como si te estuvieran escuchando y te prestaran atención." Pese al cansancio, Olliver siempre le hablaba con una sonrisa, pero su tono agotado y sin apenas fuerzas no podía ocultar que más que nada, necesitaba dormir.
Aunque para él era la hora de levantarse, después de tantos años en la granja de sus padres, que hacía poco que habían vendido una de las nuevas familias que se habían mudado a Smallville; Clark se volvió a tumbar, se internaba entre la ropa de la cama, abrazaba a Olliver y colocaba su mano sobre el vientre de su compañero.
"Vamos chicos, es hora de dejar dormir a papá, no sabéis el mal humor que se le pone cuando ve las ojeras que tiene, dice que no saldrá atractivo en el siguiente número de la People.
"Eso no es cierto." Clark depositó un tierno beso en los labios de Olliver y le escuchó suspirar cuando este notó que el movimiento en su vientre había terminado, al menos durante un rato. "Gracias otra vez, no se lo que haría sin ti."
"Supongo que dormirías mejor porque no estarías esperando a los gemelos." Los ojos de Olliver se entristecieron de repente. No le hacía gracia tener los sentimientos a flor de piel con el embarazado, pero tampoco le gustaba pensar en esos últimos meses sin los niños. "Hey, lo decía en broma. Adoro a los niños que vamos a tener, se que vamos a ser muy felices y por nada del mundo cambiaría esto."
"Lo cambiaría por saber que tu estás bien." Pensó para si mismo, pero no lo dijo para no hacer sentir todavía peor a Olliver. "Soy un egoísta por pensar así, pero si te ocurre algo por no haberte protegido del experimento."
Las palabras se quedaron dentro de su corazón, pues no tenía ninguna intención de decirle algo semejante a Olliver. Tan sólo apretó el cuerpo de su compañero contra el suyo y enterró el rostro contra su hombro para besarle el cuello.
"¿Clark te encuentras bien?"
"Si, duerme un poco, unas cuantas horas, te hace falta. Yo me quedo aquí, para que los niños estén tranquilos y tu puedas descansar." Le besó otra vez, mientras Olliver cerraba los ojos y se acomodaba contra mejor contra el cuerpo de Clark.
Se sentía tan protegido entre la calidez de sus brazos, no como si supiera que nadie podía hacerle daño mientras Clark estuviera con él, que también era cierto, teniendo en cuenta que se había casado con un superhombre. Era algo mucho más que allá que la seguridad personal, era un sentimiento de bienestar que no había sentido nunca antes de conocer a Clark, una sensación de que podían hacer lo imposible siempre y cuando estuvieran juntos y que tener a los gemelos, no era más que el principio de la aventura que iban a vivir juntos.
Le costaba poco quedarse dormido arropado por la respiración tranquila de Clark y por sus manos alrededor de su vientre y así pasaban horas, los dos juntos, Clark mirándole observando como durante unas horas Olliver podía estar tranquilo, sin dolores y Olliver internándose en unos sueños que siempre tenían que ver con ellos y con los niños y en los que nadie quería hacerles daño.
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"Bueno, pues por mi parte ya está, espero verte la semana que viene en nuestra siguiente revisión." Dijo el médico al ver que ninguno de los quería dejar de ver a los bebés. "Como os digo siempre cuando necesitéis cualquier cosa, no dudéis en llamarme, es un honor llevar vuestro caso, aunque eso de no poder ganar el premio con vosotros. Bueno no importa, lo importante es que tu estás bien."
"Gracias por su discreción doctor." Clark ayudó a Olliver a levantarse de la camilla. "Ollie, ¿porque no vas para el coche? Loise me ha pedido que le recoja unas pastillas o algo así. Sólo tardaré cinco minutos."
Tal vez Clark pensaba que podía engañar a Olliver diciendo ese tipo de cosas, como si supiera mentir. Nunca había sabido y mucho menos ahora que se conocían perfectamente. Pero aún así, Olliver siempre le hacía caso y le hacía creer que no se había dado cuenta.
Por eso, se despidió de él con un beso y le dejó en la habitación, sabiendo que iba a hablar con el doctor sobre algo que le preocupaba y de lo que no quería que Olliver se enterara. No le hacía gracia pero lo aceptó.
"¿Y bien? ¿Qué te preocupa?" Incluso el doctor se había dado cuenta del cambio de expresión en el rostro de Clark.
"¿De verdad que todo va bien? No me malinterprete doctor, se que es el mejor en esto y más teniendo en cuenta el caso tan especial que tiene entre manos, pero Olliver me preocupa. No me ha dicho nada, pero tampoco me hace falta para saber que está cada día más agotado, ¿Ha visto sus ojeras? Muchas noches no duerme porque los niños se mueven y temo que tenga que ver con ADN o por lo que soy. No quiero hacerle daño y si algo no va bien, quiero saberlo."
Clark se sentó en la camilla en la que había estado Olliver. No estaba cansado, porque pocas eran las ocasiones en las que Clark se cansaba, pero llevaba tanto tiempo haciéndose el fuerte, mostrando su mejor sonrisa cuando estaba con Olliver, para que este no le preguntara; que cuando estaba solo, necesitaba dejarse caer y demostrar que estaba realmente abatido.
"Los gemelos están perfectamente, ya os lo he dicho a los dos."
"¿Y Olliver?" El médico guardó silencio un momento, justo lo que Clark había temido.
"Teniendo en cuenta su estado, se encuentra bien, mejor de lo que esperaba hace siete meses. Pero aún así, tienes razón, su cuerpo se está debilitando, está protegiendo a dos niños, que en cierto modo no son del todo humanos y su cuerpo todavía está adaptándose a la situación que está viviendo."
"¿Y eso que quiere decir exactamente?" Clark cerró los puños totalmente agobiado y porque no decirlo también, aterrado por lo que el doctor pudiera decirle.
"No te preocupes, tan sólo quiere decir lo mismo que le diría a una mujer que tiene un embarazo con algo de riesgo, que no es vuestro caso, reposo absoluto y nada de emociones fuertes. Sobretodo, será mejor que no se lo digas así, eso podría estresarle y estando tan cerca del final…"
"Muy bien." Clark no dejó que el médico terminara la frase, no quería escuchar en voz alta todos sus miedos, pues ya se hacía una idea de lo que podía ocurrir si las cosas salían mal. "Gracias otra vez y sobretodo gracias por no decir nada."
"Después de siete meses viéndoos todas las semanas, creo que puedo empezar a decir que os conozco un poco y sinceramente, no todos en vuestra situación se tomarían esto tan bien como vosotros."
El médico y Clark se despidieron y este se fue. Un minuto más tarde alguien llamó a la puerta y sin esperar contestación entró en la sala.
"¿Cómo va el embarazo?" Tess sonrió. Clark llevaba tanto tiempo intentando esconderle lo que tuviera relación con el embarazo de Olliver y ella no tenía más que llamar a la puerta de su médico para conseguir toda la información.
"Mejor de lo que esperaba y estoy seguro que cuando llegue el momento del parto, todo saldrá bien." El veterano doctor se odiaba por lo que estaba haciendo al traicionar a sus pacientes, pues tal y como había dicho después de tantos meses conocía bien a Clark y Olliver y de alguna manera les tenía bastante aprecio, más allá de ser sus pacientes.
"Eso está muy bien, entonces pronto podré saber si mi experimento funciona tal y como había sido planeado. Después del todo Olliver si que va a servirme algo. Recuerde una cosa doctor, lo único que importa en todo esto son los bebés, no lo que le ocurra al señor Queen." Tess fue hacia la puerta, ya había escuchado todo lo que necesitaba y había dicho todo lo que tenía que decir.
"¿Cómo ha dicho? Señorita Mercer, usted me ha obligado a revelarle durante meses información confidencial sobre Olliver Queen, pero lo que me está sugiriendo ahora…"
"¿Quién ha dicho nada de sugerir?"
"No voy a permitir que le ocurra nada malo al señor Queen, cuando los niños nazcan, estarán a salvo con sus padres de gente como usted." No podía creer que hubiera estado tan ciego durante tanto tiempo, ahora se daba cuenta que era lo único que podía hacer para redimirse de los errores cometidos. "En cuanto a usted, señorita Mercer, le rogaría que no volviera a molestarme más porque no voy a decirle nada más sobre ese asunto."
"Pues es una lástima porque pensé podríamos ser aliados, amigos incluso. Pero dadas las circunstancias, no puedo permitirte tener un traídor entre mis filas que vaya a decir a Clark y Olliver todo lo que hemos estado hablando en cuanto me de la vuelta."
Dos hombres entraron en la consulta y Tess les hizo un movimiento con la mano, ellos comprendieron que era lo que tenían que hacer. El médico también sabía lo que iba a ocurrir, pero al menos ahora moriría con la conciencia tranquila.
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"Puedo andar Clark." Dijo Olliver algo molesto por tener a Clark encima de él continuamente. Era como si tras su última conversación con el médico, Clark se hubiera vuelto cien veces más protector con él.
"Sólo intento ayudarte, eso es todo."
"Pero hasta ahora lo estabas haciendo muy bien, no hace falta que me trates como si fuera un inválido. Si estoy esperando gemelos y si puede que esté más cansado de lo habitual pero eso no quiere decir…" Por un momento Olliver sintió que dejaba de respirar, que el aire dejaba de entrar en sus pulmones y de no haber sido por Clark, que lo sostuvo, sus piernas le hubieran fallado.
"Sabías que esto podía ocurrir ¿verdad?"
Clark suspiró mientras ayudaba a su compañero a tumbarse en la cama. "Se que no te conviene estresarte, que la cama te va a venir muy bien y que…"
"No me vas a decir la verdad, ¿no es así cariño?" Clark le besó y se sentó a su lado, le acarició la mejilla y le miró a los ojos. Olliver tuvo su respuesta en el silencio de su compañero y comprendió que no le iba contestar, por eso, cerró los y se acurrucó junto a Clark dispuesto para dormir un poco ahora que los bebés estaban tranquilos.
