Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer.
Gracias por leer.
Bella.
Al día siguiente me levante con la sensación de estar muerta, pero no era así, por más que lo hubiera deseado, me levante temprano para ayudar a Esme y a Lucille la madre de Ben, a hacer el desayuno, cuando Esme me vio me dirigió una sonrisa cálida, me di cuenta de que no estaba enfadada conmigo por mi entrada tan maleducada de ayer, sin embargo intente disculparme pero ella negó con la cabeza.
- no hay nada que lamentar, entiendo que esto sea difícil para ti-
Ella no sabía por qué era tan difícil pero no podía decirle que estaba incondicionalmente enamorada de su hijo, al menos no aun, yo debía olvidarme de él, eso era lo que debía hacer, esperaba que no fuera tan difícil.
Entre las tres el desayuno estuvo listo rápidamente, Lucille fue a despertarlos a todos con su maternal acento del cual no había sido testigo yo, porque ella nunca me había despertado, sentí deseos de que lo hiciera, por un momento quise despertar sin el peso en mi cabeza, sin la horrible presión en mi pecho y sin haber soñado cosas prohibidas, y a veces horribles en la noche, escuche movimiento arriba, seguramente estaba bañando para bajar, a mi mente vino una imagen de Edward, bajo el chorro de la ducha... "basta...estúpida y asquerosa voz de mi conciencia", ya era suficiente verlo en la noche para que las ensoñaciones se manifestaran a plena luz del día y despierta, uno por uno fueron bajando, yo ya había puesto la mesa y cada uno se sentó, Jasper y Emmet como siempre en sus discusiones, Rosalíe, Ángela y Alice, las inseparables, solo hacía falta yo.
Carlisle bajo y se acerco por detrás para abrazar a Esme quien estaba vigilando que la leche no rebosara, le dio un suave beso en los labios que me hizo sonrojar por ser testigo de ello, me sentía intrusa, pero cuando Carlisle se inclino hacia mí y me dio un beso en la frente como el padre que siempre quise tener y nunca tuve, me sentí un poco más en casa.
- - buenos días Bella-
- - esto...que tal.- dije torpemente aun sorprendida de su muestra de cariño, el era extraño.
- - siéntese, señora- dijo Lucille quien había vuelto exitosa de su aventura de despertar a los jóvenes- yo llevare el resto.
- - gracias Lucille- dijo Esme, se tomo con Carlisle de la mano y caminaron, por un segundo considere la posibilidad de desayunar con ella en la cocina pero me miro y me sonrió, enigmáticamente me dijo:
- - no podrá huir mucho tiempo señorita... es hora de sentarse... usted puede hacerlo- la mire a los ojos y asentí.
- - lo siento- dije y me salí de ahí, consciente de que cada paso que daba me conducía hacia el comedor donde estaría él y su aura de odio hacia mí.
Todos me saludaron cuando entre yo respondí torpemente como antes, solo una voz no escuche y al mirar nerviosamente me di cuenta de que Edward no estaba en la mesa, pero supe que si interrogaba sobre su paradero, el se enteraría y tendría un motivo más para fastidiarse de mí.
- - que mal que Edward se haya ido tan temprano- comento Esme -
- - tenia cosas que hacer en el instituto-
Respire hondo, aunque no estaba preparada para no verlo, ya había visualizado lo que haría, ocultar mi cara de ser posible e intentar no mirarlo, su ausencia me paso como fuego, ignore el estremecimiento que me recorrió, allí todos me miraban compasivos como si supieran exactamente lo que estaba pensando y no era una sensación agradable.
Comí en silencio intentado ignorar las sacudida de mi estomago.
Cuando salimos decidí irme con Alice al instituto, Jasper se había ido en su moto, no sin antes plantar sobre los labios de Alice un beso, cuando lo vi de cerca me di cuenta de que tenía una especie de rasguño en la parte trasera del cuello, estaba rojo y parecía ser reciente.
Iba a preguntarle que le había pasado pero Alice le dijo que fuera tranquilo, en la beso otra vez y se marcho, y fue cuando mire al cuello de Alice quien tenía también una herida parecida a la de Jasper, pero situado en uno de sus brazos.
- Alice... ¿que les paso a ti y a Jasper...?
Ella no me respondió, enseguida se volvió para responder a una petición de Carlisle, y me ignoro, después ella entro al auto algo contrariada y no me dirigió la palabra, no le dije nada mas, a mí también me sacaba de quicio que se pusiera misteriosa, como si no hubiera ya mucho misterio en mi vida, baje del auto y ni la mire.
- - Bella...- me llamo pero me volví y le dije:
- - lo siento Alice pero voy un poco tarde
Ella balbuceó algo y yo me sentí tan mal conmigo misma que seguí caminando intentando no devolverme y pedirle que me perdonara, yo no era nadie para instigar en la vida de ella y menos en la de Jasper, pero había algo que no era del todo claro para mí y eso me molestaba profundamente, nunca había sido amante de los secretos a pesar de que guardara el más terrible de todos, mi amor por Edward, yo era una hipócrita y no tenía derecho a pedir nada, iba con los libros aferrados al pecho cuando choque con alguien que de no ser porque me tomo del brazo fuertemente yo habría caído al suelo.
Sentí que la mano que aferraba la muñeca era grande así que levante la mirada para pedir disculpas y me encontré con un chico alto de cabellos negros y sonrisa clara.
- - lo siento mucho, no me fije...- intente disculparme.
- - no hay problema, - se agacho a recoger los libros que en medio de mi torpeza había dejado caer al suelo. - me llamo Jacob Black ¿y tú?
- - Swan...- dije sin pensar. En ese momento vi a Edward pero lo que me sorprendió fue verlo hablando con una de las perras cotillas que había visto el día anterior, ¿de que podía hablar Edward con esa tonta?
- - ¿te llamas Swan?- dijo el extrañad el tono de su voz me obligo a salir de mi ensimismamiento, lo voltee a ver y me miraba extrañado, pude apreciar que sus ojos eran marrones y grandes.
- - Bella... ese es mi nombre, Jacob – aclare intentando borrar la imagen de la cotilla y Edward hablando juntos, muy juntos.
- - puedes llamarme Jake todos lo hacen- dijo él en tono amistoso.
- - un gusto conocerte Jake- dije mirando la sonrisa amable que se pintaba en su rostro, me contagio una sensación de bienestar, tan bienvenida en ese momento, que no pude hacer otra cosa sino devolvérsela.
- - lo mismo, Bella. Te dejo ir, creo que ibas un poco rápido. – dijo apartándose de mi camino con una locuaz reverencia. Sonreí y contuve el impulso de devolvérsela como si estuviéramos en la edad media, pero fui fuerte y a cambio de eso seguí caminando intentando ignorar la imagen frente a mí, no debía sentir esa curiosidad ni esa angustia, esa cotilla era el tipo de mujer que iba a la par con Edward o al menos con su perfección.
Cuando pase por el lado de ellos intentando pasar desapercibida alcance a captar un matiz de sus palabras, él la llamaba por su nombre, era Jessica.
Entre al salón de español, esta vez antes de que el maestro llegara, saque el libro de el logro que era una novela romántica de brujas de la edad media, leí la interface y espere a que todos los que entraran me dirigieran sendas miradas, cuando levante la vista me sorprendió ver a Jacob entrando en la clase, el no había estado ahí ayer.
- - hola Bella- saludo alegremente y fue el único que lo hizo se lo agradecí y se sentó a mi lado, el sitio de Edward, no me importo, seguramente a él le alegraría no estar en el mismo puesto conmigo.
- - Que tal Jake- le dije tenía en su cara esa sonrisa que sin querer ya había ganado mi confianza.
Sin que se lo pidiera comenzó a contarme cosas de él, le deje que llevara la voz cantante, no me molestaba, de hecho me gustaba conocerlo, debía tener amigos si no quería mi existencia mas monótona de lo que ya era.
Cuando termino de entrar todo el mundo el maestro aun no llegaba, y yo seguía hablando con Jacob, o más bien el seguía hablando, en ese momento entro Edward y la fuerza de su mirada me hizo encogerme, Jacob vio como la cara se me puso pálida pero no me pregunto el motivo, Edward camino unos pasos con la seria intención de sacar a Jacob de el puesto, pero yo lo mire intentando expresar con mi mirada que el que no era bienvenido era él, estaba tan nerviosa que partí el lápiz que tenía en la mano, sentí que las mejillas se me coloreaban al recordar lo sucedido la noche anterior, pero él me había ignorado, se había ido, y me había dejado como siempre y no me iba a acercar a él si eso era lo que quería, el podía ser tan apasionado como frio y eso me sacaba de quicio, Edward retrocedió dos pasos y se sentó al lado de un desconocido que lo miro a la par nervioso , la presencia de Edward era lo bastante para que la gente sintiera respeto así no se lo hubiera ganando.
El maestro llego y empezó la lección de forma monótona, no sabía porque pero sentía la mirada fija de Edward en mi. Lo ignore, porque no quería que su mirad me hiriera, ¿a qué venía el papel de hermano celoso?, era una tontería…
Me hice con Jacob en el trabajo para el mes, estaba encantado y yo también, había avanzado con la clase, yo había respondido todas las preguntas que el profesor me hizo, lo cual me satisfizo ya que él esperaba que fracasara, a mi no me importo, solo quería salir de ahí con Jacob y dejar a Edward con su mala cara.
Para ser sincera me gustaba la compañía de Jacob, ya sentía que era mi amigo y eso me gustaba.
Camine por el pasillo hacia el segundo piso en busca del salón 300. Alice salió de su clase un poco triste y la encontré
- - ¡Alice!- la llame ella se dio la vuelta algo compungida aun y me miro avergonzada
- - Bella yo...-sabia que estaba a punto de disculparse por haberme ignorado, pero yo quería dejarlo pasar, con ninguno de mi nueva familia me querría pelear excepto tal vez Edward...
- - ¿a que no adivinas que hice hoy?- la ataje para que no lo hiciera, intente hacer como si nada había pasado
- - ¿que?
- - Hice un amigo Alice, tengo compañero para el trabajo de español.
Ella pareció alegrarse y así se sacudió la tensa situación de nosotras, nos cogimos de los hombros y cuando salimos al aire vi otra vez a Edward hablando con Jessica, cuando Alice los vio se quedo de piedra.
- ¿que hace mi hermano hablando con esa guisa...?
Me alegre de tener a Alice de aliada en ese aspecto, tal vez pudiera obtener información...no.,..No iba a usar a Alice así, pero me gustaba que no le gustara esa tonta blondie, la odiaba solo con verla y nunca había odiado a nadie…
Encogí los hombros y ella soltó un bufido despectivo que yo interprete como que ella sabía que ese encogimiento de hombros míos había sido mera pantalla porque me moría de ganas de saber que era lo que pasaba.
- ya veremos Edward, parece que necesita que le recuerde...es increíble que no pueda...
Empezó a balbucear palabras ininteligibles pero no le pregunte, nos fuimos caminando hasta el auto y arranco a toda prisa hasta que ellos dos se perdieron, dos minutos después Alice conducía a toda velocidad por la carretera que nos llevaba a nuestra inmensa casa.
- Carlisle quiere que escojas modelo de auto...- comento como quien no quiere la cosa.
Yo me atragante con la saliva, sabia conducir desde luego pero no sabía que Carlisle quería que tuviera auto, no podía permitirme llevar uno como el que en ese momento estaba manejando Alice.
- - toma esa revista de Car and Driver y escoge el que más te guste...- dijo señalando un magazine que sobresalía de la guantera medio abierta.
- - desde luego que no voy a hacer eso Alice, jamás permitiría que Carlisle me comprara un...- dije pensando en cuanto dinero podía tener si permitía a sus hijos escoger autos de un catalogo.
- - espero que seas mas convencible que Ángela ya que ella manejo los mismos argumentos
- - ¿Ángela también?- pregunte sin poder creerlo.
- - pero claro... ¿somos una familia no?
Pero eso no implicaba la compra de carros, mire la revista e ingeniosamente ninguno de los autos tenia precio, vi el Onda de mis sueños pero no deje que Alice viera mi expresión, estaba tratando de mirar uno menos llamativo, había un sencillo mercedes negro que me gusto bastante, y prometí que le diría a Alice acerca de este, en ese momento un auto nos adelanto con la fuerza de una bala, solo alcance a ver un destello plateado de lo que reconocí como el Volvo de Edward, no sabía que había pasado pero para que el condujera así era extraño él se atravesó en el camino de Alice y esta freno con fuerza.
- - ¿que demonios es lo que le pasa?- farfullo ella, vi que Edward se bajaba del auto y le gritaba a Alice algo, ella salió y le dijo- ¿que sucede?
- - no hay tiempo. Va a entrar muy pronto- dijo él entre dientes
- - pero si está tranquila- dijo Alice haciendo un ademan de frescura y señalándome indistintamente.
- - debemos llevarla con Carlisle- insistió Edward, no sabía si estaba hablando de mi… no… ¿o sí?
No entendía a que se referían, sentía que la cabeza empezaba a dolerme, lo cual no sucedía hacia tiempo.
- - las regresiones iniciaran pronto, sabes que no es la primera- continuó Edward
- - Edward yo...
Antes de que piedra hacer nada Edward camino hasta mi puerta y me saco del carro violentamente, halándome del brazo.
- - ¡oye!- le grite pero él me miro y me calle, antes de que pudiera evitarlo un rayo de luz perforo mi mente y vista y la cabeza me dolió terriblemente, me desmadeje en los brazos de Edward consiente solo de mi cabeza, el cuerpo me empezó a temblar y todo era tan confuso solo escuche la voz de Alice que decía…
- - ¡ya es hora que sepa la verdad!-
Edward la correspondió, cuando me tomaba en sus brazos
– ¡síguenos!
No supe de mí a partir de ese momento
"como cosa rara"
El olor a graba fresca perforo mi cabeza, lo registre en la otra parte mi cerebro que aun era consciente y me di cuenta de que ya no estaba en frente a Edward y Alice en medio de la carretera…
Abrí los ojos y una brisa me despeino el cabello, estaba en un bosque por lo que pude identificar, cuando me incorpore vi que estaba vestida de blanco y que tenía en mis manos una rosa de un extraño color negro, me puse en pie y comencé a caminar, me sentía manejable y laxa como nunca me había pasado antes, lo era un poco, en uno de los claros del verde bosque vi una cabaña de pobre aspecto, a la cual yo sabía que conocía.
Ese era el sitio donde yo vivía, camine hacia allá fijándome en cada detalle, procurando que no se me escapara nada, llegue hasta la puertita y la abrí cuando entre vi que a pesar de su apariencia estaba ordenada las pocas cosas estaban apiladas de una forma muy ordenada, olía a incienso y a jamaicas,
- - ¿abuela?- hable, yo nunca había conocido a la mía así que supuse que me sorprendería, esa mujer irradiaba un aura tan azul que era casi pura.
- - hija... ¿como te fue...?- me saludo la mujer
- - conocí a un hombre en el bosque, es uno de los Cullen... - susurre emocionada.
La anciana se levanto un poco del brebaje que estaba haciendo y negó un poco con la cabeza
- - niña...ten mucho cuidado, mucho se ha escrito y poco se ha podido cambiar
- - el es tan apuesto...tan...- casi entre en la mente de la mujer cuando después de que dije eso se quedo mirándome fijamente.
La abuela sabía que era lo que desencadenaría ese amor, pero quería evitar que Amelia sufriera, yo era Amelia, Bella ya no existía mas, me pregunte si este era mi alter ego, o algo que inconscientemente quería ser pero no entendía nada.
- - Espero que un día se enamore de mi - dije llena de esperanza.
- - más bien ayúdame a crear esta poción antes de que anochezca – dijo la mujer evitando así que yo siguiera hablando del tema y recordando cada detalle de mi encuentro con Edward. Aunque no recordaba haberlo conocido antes, en esa época.
Yo ayude a la abuela y parecía estar en mi elemento al mezclar todas aquellas extrañas formas.
Repentinamente escuche una voz oscura, fría, gritándome y me hizo estremecer por el terror que me produjo.
Luego una serie de imágenes y de sucesos que yo no había vivido comenzaron a pasar frente a mis ojos de manera inversa, viceversa o como quisiera llamado. Demasiado confuso pero a la vez fascinante.
Las imágenes se detuvieron en otro suceso, yo estaba en una iglesia y tenía un velo sobre mis ojos, estaba usando un pesado vestido de novia y caminaba hacia el altar, donde estaba Edward esperándome, intente acunar esa imagen en mi memoria, si todo se trataba de un sueño era mejor tomar las imágenes que valían la pena aun así sabía que era lo que yo quería y por lo que mi corazón estaba aumentando su ritmo cardiaco. El me recibió la mano enguantada en seda y me la beso en silencio me miro a través del velo y su mirada se me clavo en el alma, que no daría yo por que el real Edward me mirara de esa manera…
La ceremonia trascurrió, pero yo estaba segura de mis respuestas, mi voz monótonamente manejada, tan mía, y no tan mía a la vez, lo hizo todo con timidez para el momento en que el beso llego yo estaba temblando, el me iba a besar y yo sabía que mi cuerpo no podría apartar las sensaciones que eso me produciría...el levanto el velo y con cuidado poso su boca contra la mía en un intento de no dañar el maquillaje pero yo no estaba para suavidades, lo bese sin importarme nada y escuche unas carcajaditas a mi alrededor, solo entonces me percate de la presencia de los otros, en la iglesia estaba toda mi familia de ahora, incluidos Ángela y Ben que estaban cogidos del brazo a un lado de Carlisle y Esme. Y ahora estaba yo tan sola como siempre pero no más, ya los tenía a ellos, eran mi familia y yo la protegería a todas costa
Otra vez cambio todo, me hallaba en cama con un paño sobre la frente tenia arcadas y había vomitado todo lo que había comido.
- - vaya- dijo una voz que conocí como la de Rosalíe- veo que Edward y Bella no han perdido el tiempo
- - Cállate,- dijo Alice soltando una risita, en la época en que se desarrollaba el sueño seguramente no era permitido hablar de intimidades.
- - a que se...- dije casi tosiendo.
No pude terminar la frase, algo o más bien alguien estaba halando de mi hacia arriba.
Sentí un sacudón y cerré los ojos gritando mientras me retorcía sobre en lo que ahora estaba…
- - ya es hora de decirle la verdad- mis sacudidas cesaron para darme cuenta de quién era el que había hablado, era Carlisle, ya me hallaba despierta y en el mundo real con todo lo que el tenia, sentía la cama donde estaba húmeda y no sabia porque.
- - tienes razón – respondió la voz de Edward, compungido.
- - lo que hiciste hoy no ayudo, los celos bloquean al poder, Alice lo dijo- dijo otra persona.
No entendía de lo que estaban hablando, últimamente mi relación con los Cullen consistía en frases extrañas y sin sentido que terminaban por volverme loca y dejarme en estado de preguntas que los sueños aumentaban aun más.
Había un olor a sangre en el ambiente cerré los ojos ya que lo destetaba pero al sentir más detenidamente me di cuenta de que la sangre y la humedad de la cama donde estaba venían de mí, me intente tocarme la garganta y descubrí asombrada que no podía hacerlo pero aun así lo sentía todo, estaba sangrando un poco, gemí y para colmo mis muñecas estaban sangrando también.
Cuando pude ver era Carlisle quien estaba sobre mi limpiándome, a su lado estaba Edward y yo estaba sin ropa, cuando me percate de este hecho quise apartarme pero como ocurrió en la habitación no podía moverme, podría verlos y sentirlos y sentirme pero ellos no a mí al menos no todavía.
- con la ayuda de Ángela traeremos sabanas limpias, - dijo Rosalíe a la que vi sin ver en una esquina limpiándose algo en el pecho, cuando se aparto el cabello vi que había un profundo trazo producido por algo corto punzante en su pecho.
Quise gritar, nada era normal y me sentía desgraciadamente deprimida.
- no temas Bella, te contaremos la verdad pronto y podrás ayudarnos, ten calma…
Parecía saber que estaba despierta a pesar de que sabia que él estaba viéndome como si estuviera dormida, vi la mirada de Edward teñida de algo que no pude identificar, y Carlisle le dijo.
- - ella es tuya, no tienes que preocuparte de nada más.
- - no soporto verla…en ese estado… y a lado de…ese chico...
No, él no podía decir eso ya que yo no le importaba, maldije interiormente por no poder hablar para pedirle que me explicara con que iba todo eso... mire a Edward a pesar de saber que no lo sabía y como tuve oportunidad estudie sus rasgos a fondo, el era simplemente perfecto, me vi reflejada en la laguna de sus ojos con Carlisle limpiándome las heridas, había algo que él quería, pero no pude saber que era, solo sentía vergüenza de mi misma y de lo que él estuviera mirando, pero si había algo en mi fatídico cuerpo, que ahora tenía tres heridas mas, precisamente sobre las cicatrices que tenía antes, que le llamara la atención creo que explotaría de la dicha.
Otra vez quede sin conocimiento esa noche pero contrario a otras los sueños no me embargaron solo la oscura nueva de duda se apodero de mi fuero interno, para no abandonarme pronto sabría cual era la bendita verdad de la que todos hablaban y nadie me quería decir nada.
Pero no podía haber silencio respecto a esto por mucho tiempo.
