(A/N): ¡Hola! Creo que debo cambiar mi nombre a "La chica que actualiza pronto en vez de dejar a todos esperando por unos días." ¿Muy largo, no? xD, bueno, vengo con este humilde capítulo. Les agradezco a todos y cada uno de los que me dejaron su precioso Review en el capítulo anterior *-* Me casaré con cada uno de ustedes y les daré un hijo :3 Okey, no, pero realmente se los agradezco. Hacen a Liz feliz :D


SENTIMIENTO LATENTE,

Capítulo 8: Noche de lamentos.


El naranja que empezaba a teñir el cielo anunciaba que pronto llegaría el atardecer, después de disfrutar de una película de terror que les causó más risa que miedo. Ambos salieron a una cafetería de los años setenta a la que normalmente frecuentaban con los demás a disfrutar de una malteada. A petición de Logan, ambos ordenarían una malteada de chocolate para la salud de Logan. Al llegar, se toparon con el diseño de los '70 que consistía en las paredes pintadas de un color rosa claro cubierta de un montón de afiches y retratos, algunos que verdaderamente parecían pertenecientes a aquella década, el piso a cuadros y la barra con un flamante color rojo le daban al lugar un colorido abrumador.

El lugar estaba vacío, por un momento creyeron que estaba cerrado, detrás de la barra no había nadie pero sobre ella había un timbre que no dudaron en tocar unas cuatro veces. Segundos después, de la puerta que parecía que daba al almacén salió una chica baja y esbelta con el uniforme del lugar que se estiraba y bostezaba mientras se acercaba a ellos, evidentemente estaba durmiendo con el local abierto.

¿Qué quieren? —Preguntó la chica un tanto molesta.

Los chicos se observaron entre sí por un momento, el más alto respondió rápidamente. —Dos malteadas de chocolate, por favor.

La chica los observó unos segundos y luego se dirigió con mala gana a la máquina, sacó las malteadas y las puso de mala gana sobre la barra. —¿Algo más?

No, gracias. —Respondió el rubio para luego insistir que invitaría ambas bebidas, el latino no se opuso después de la insistencia del rubio.

Que bueno. —Musitó la chica y regresó por la puerta de donde había salido rascándose la cabeza y bostezando nuevamente.

Que mal servicio. —Habló Carlos después de que la chica cerrara la puerta.— Creo que esa chica es hermana perdida de James.

Kendall soltó una leve risa. —Supongo que este lugar no está en su mejor momento... Tal vez pronto regrese a su esplendor, los lugares temáticos siempre tienen sus días.

El lugar regresará a su esplendor cuando despidan a esa chica. —Respondió el latino para luego encaminarse a una de las mesas.

Kendall lo observó sentarse. —¿Entonces nos quedamos aquí?

Ya estoy sentado. —Respondió el latino con una sonrisa llevándose los brazos detrás de la cabeza.

Un rato después ambos habían terminado sus bebidas después de hacer un brindis "Por Logan" y se habían enfrascado en una conversación en la que el rubio era quien conversaba y el latino simplemente escuchaba, o mejor dicho, fingía que escuchaba pues solo podía concentrarse en el rostro del rubio, en sus facciones, en sus ojos, en sus labios. Después de observarlo como tonto unos minutos, el latino solo cortó la distancia entre ellos juntando sus labios.

¿Carlos me estás escu...? —Fue lo único que alcanzó a decir el rubio antes del repentino beso del latino. Kendall no mostró oposición, pero tampoco respondió. Después de unos segundos Carlos se separó y bajó la vista. Kendall no estaba molesto, pero tampoco estaba orgulloso de lo que el latino había hecho.

Carlos yo no... Creo que deberías de esperar a que haga una elección, este asunto últimamente me trae muy loco y no sé si pueda hacer...

Entiendo perfectamente. —Respondió Carlos con una sonrisa cortando el hilo del rubio.— Sólo quiero que sepas que escojas a quien escojas todo estará bien, te lo aseguro.

Kendall esbozó una sonrisa.

Y... ¿Nos vamos? Mañana tendremos mucha ropa que lavar. —Dijo el más bajo intentando cambiar el tema de conversación.

Eso te lo aseguro, vámonos.


El recuerdo daba vueltas por la cabeza del latino mientras se encontraba recostado en la cama de James, Lucy había tomado el control de todo y había dejado a Carlos en la habitación de Kendall y James mientras conversaba con Logan e intentaba calmarlo, a pesar de ser una amante del rock y aparentar una personalidad pesada, la chica odiaba la violencia y Logan no se salvaba de un sermón por parte de ella. Mientras tanto, Kendall observaba por la ventana hacia la piscina pero tenía la vista en blanco. No podía creer lo que los chicos habían hecho. Debía de poner un alto a todo eso inmediatamente, no podía hacer una elección en ese momento pues la confusión que traía no podía simplemente dejarlo decir el nombre de uno de sus dos compañeros. Había tomado la decisión de que no elegiría entre los chicos y dejaría que todo volviera a la normalidad, aunque no estaba seguro si era lo correcto, era la mejor idea que se le había ocurrido hasta el momento.

James escuchaba música en el sofá y leía su revista como si nada había pasado, aunque había recordado algo, no podía hacerlo con Kendall presente. Lentamente cerró la revista dejándola en el sofá y lentamente se quitó los auriculares. Se levantó y caminó unos pasos hacia el rubio que parecía tener la cabeza en un lugar muy lejano. James bailó e hizo unas cuántas señas y el rubio nada de moverse. Así que sin tener que dar explicaciones tomó su celular y se dirigió al baño cerrando la puerta silenciosamente. Corrió la cortina y abrió las llaves para que si alguien sospechaba, escucharían el sonido de la llave abierta y tomó asiento en el borde de la bañera para luego enviar un mensaje a Katie.

"Tenemos que hablar. AHORA."

En menos un minuto recibió la respuesta de la más pequeña.

"Que sea rápido, estoy encerrada en el baño y finjo tomar una ducha."

James sonrió con cierta malicia, definitivamente tenía más de una cosa en común con aquella niñita, hasta pensaban igual. Sin dudarlo, rápidamente marcó el número de la chica que respondió apenas el teléfono timbró por primera vez.

—Cuéntamelo todo.

—¡No tienes idea de lo que acaba de pasar!

—¿Qué?

—¡Carlos y Logan acaban de pelearse!

—¿Eh?

—¡Así como lo oyes! —Respondió el castaño despreocupadamente.

—¡Repite lo que dijiste que no escuché nada por el ruido de la ducha!

—¡Que Carlos y Logan acaban de pelearse! —Vociferó levemente el castaño.

—¡¿Bromeas, verdad?! —A lo mejor por eso era que Logan no le había llamado, pensaba Katie.

—Es en serio, lo juro.

—Pero... ¿Por Kendall? ¡Esto se está poniendo bueno! ¿Y dónde están ahora?

—Creo que Carlos está dormido en mi habitación y Logan está en su habitación recibiendo una sermón por parte de Lucy sobre las consecuencias de la violencia y blah blah blah...

—¿Y qué hace Lucy allá?

—Apareció cuando apenas me di cuenta de que estaban peleando y curó las heridas de Carlos.

—¿Heridas? ¿Fue tan fuerte y me lo perdí?

—Logan estaba furioso.

—¿Qué?

—¡Que Logan estaba furioso!

—¿Y dónde estaba Kendall cuando se pelearon los chicos?

—No tengo idea pero ahora está en la sala observando por la ventana y parece que lo congelaron o que está sufriendo un trauma.

—Esto es malo, debe estar pensando en una forma de hacer que no se vuelva a repetir... Ve a la sala y habla con él, haz que no piense en el tema, hazlo reír... ¡Haz algo!

—¿Eh?

—¡Sé porque te lo digo, hazlo!

—Eh... De acuerdo. ¿Y cómo te va visitando a la abuela Knight?

Katie suspiró profundamente. —De lo peor, mamá y la abuela quieren enseñarme a tejer y esta tarde fuimos al supermercado y...

—¡Que bueno! —Dijo James antes de que la chica empezara a aburrirlo con eso.— ¡Te llamo luego! —Y dicho esto cortó la llamada. Cerró la llave y salió del baño.

Lucy estaba sentada en el sofá mientras Kendall estaba a su lado con la mirada aún perdida.

—¿Tomando una ducha? —Preguntó la chica.

James asintió. —Sip.

—¿Y por qué traes la misma ropa? —Definitivamente Lucy no era idiota.

—Yo... Estaba... —Empezó a decir una excusa pero el teléfono empezó a sonar para su suerte.— ¡Yo contesto! —Dijo y salió corriendo al alcance del aparato. —¿Hola? ah hola, ¿Cómo está? Me alegra mucho... Sí, por supuesto señora Knight... —Al escuchar a James pronunciar el nombre de su madre los ojos del rubio se entornaron y rápidamente se levantó y caminó hasta el castaño.— Sí, Kendall está aquí y... —Sin dejarlo terminar lo que decía Kendall tomó el teléfono.

—¡Mamá! ¿Cómo está la abuela? ¡Genial! Dile que la próxima vez iré con ustedes y... ¿Eh? Sí... Ajá, James acaba de hablar contigo, Carlos está dormido y Logan está... Tomando una ducha... Sí... Sí... Por supuesto, y ¿Cómo está Katie? Genial... Sí, ajá, por supuesto... Nos vemos, te quiero. —Y colgó el teléfono.

—¿Por qué me arrebataste el teléfono tan salvajemente? —Consultó James aún al lado del rubio.

—Porque no quiero que sepa que los chicos se pelearon, no quiero que se preocupe.

—Tarde o temprano lo sabrá, Kendall. —Habló Lucy desde el sofá.

—¿Y tú creías que yo le diría "Ay, hola señora Knight, ¡Carlos y Logan se pelearon por su hijo!"? —Preguntó el castaño.

—Sólo, no quiero más problemas hasta resolver el que ya tengo. —Masculló el rubio con un notable cansancio en su voz.

James dibujó una sonrisa en su rostro. —De hecho, tienes DOS grandes problemas y ambos viven bajo el techo de esta humilde casucha.

—No empieces. —Advirtió Kendall.

—¿Por qué no haces una elección y ya, tan difícil es?

—Lo es, y bastante. —Mencionó Kendall y observó a Lucy.— Realmente difícil.

Lucy le dedicó una leve sonrisa y se levantó. —Supongo que mi trabajo aquí, pongan algo frío en los moretones de Carlos y en unos dos días no se notarán para nada.

—¿Desde cuándo eres enfermera? —Preguntó James con aire sarcástico.

—Desde que tenía doce años y era niña exploradora. —Respondió Lucy cruzándose de brazos desafiante.

James evitó reír. —¿Lucy Stone exploradora?

—Hay muchas cosas que no saben de mi. Si me disculpan. —Y dicho esto salió del apartamento.

James observó al rubio. —Qué pena que tengas que dormir en el sofá hoy.

—¿Disculpa?

—Carlos está en mi cama y deberá de estar alejado de Logan si no quiere amanecer como pez boca arriba, y no pretendas enviarme con él porque también quiere matarme.

—¿Y a ti por qué?

—Porque "Yo tengo la culpa de todo por contarte que les gustabas".

Kendall suspiró. —Bueno, supongo que yo dormiré con él. —Enunció conforme.

—Oh, yo no te recomendaría eso... —Mencionó James con rostro serio, Kendall lo observó alerta.— Con la reciente inestabilidad de Logan yo no te recomendaría estar cerca de él a menos que quieras perder tu virginidad de la peor manera a mitad de la noche. A menos que seas fanático de las violaciones...

—¡Por supuesto que no! —Exclamó el rubio divertido.— Además, estás un poco loco, ¿Cómo crees que Logan me va a violar?

El castaño evitó reír. —¡Por supuesto que podría violarte! Su nivel de violencia se incrementó preocupantemente en esta tarde y aconsejo a todo el mundo alejarse de él hasta nuevo aviso.

—Ha Ha, muy gracioso. Ni que seas doctor o algo.

—Sólo digo lo que percibo.

—Pues, lo percibas o no lo percibas, dormiré con él.

—Eso sonó bastante perverso.

—Entendiste el concepto.

—Como quieras.

Ambos se quedaron en silencio por unos segundos, James esperaba porque el rubio dijera alguna estupidez y se fuera a algún otro lugar mientras este último solamente le sostenía la mirada con un gesto curioso como si quisiera formular una pregunta pero no supiera exactamente lo que pretendía preguntar. El castaño rompió el silencio después de un rato: —¿Se te ofrece algo? —Preguntó.

Kendall simplemente negó con la cabeza y con el mismo semblante de querer preguntar algo se dirigió a la habitación que compartiría con Logan. James, mientras tanto, lo observó marcharse y se dirigió a su habitación. Al observar el reloj durante el trayecto se encontró con que sólo faltaba una hora para la media noche, al llegar a su habitación, se encontró con Carlos dormido sobre su cama, después de rodar los ojos caminó hasta el latino y lo movió agresivamente para que despertara.

—¡Que yo no nadé con esa morza! —Vociferó el latino al salir de su sueño, al observar al castaño y darse cuenta de donde estaba, suspiró aliviado.— Sólo era un sueño... ¿Qué pasa, James?

—Véte a la cama de Kendall.

—Pero si estoy cómodo aquí.

—¿Y porque tú estés cómodo significa que tendré que dormir en la cama de Kendall?

El latino asintió. —Sip.

—Nop. —Respondió el castaño imitando burlescamente el tono de Carlos y de un solo movimiento lo empujó fuera de la cama.

—Buenas noches. —Murmuró el latino frotándose los ojos y lanzándose sobre la otra cama.

—Como tú digas... —Respondió James y luego recordó algo, poniendo la misma cara curiosa de Kendall llamó a Carlos.— Carlos... ¿Qué estabas soñando?

—¿Que qué estaba soñando? Bueno, yo estaba en una playa repleta de morzas y...

—No, mejor no me digas, no quiero saber. —Respondió el castaño frunciendo el ceño.

Mientras tanto, Kendall entraba en la habitación encontrándose con Logan aún despierto, sentando en el borde de su cama y con la vista en blanco. Cuando el pálido se percató de la presencia del rubio abrió los ojos de par en par.

—¿Qué haces aquí?

—Como puedes ver, seré tu compañero esta noche. —Respondió el rubio cerrando la puerta y sentándose al lado de Logan. —¿Cómo estas?

—Bien, supongo.

—Eso está bien, entonces. —Habló el más alto levantándose y apreciando la habitación como si fuera la primera ocasión en la que entraba.— Definitivamente, esta habitación es más grande que la que comparto con James, deberíamos hacer un cambio... ¿No crees?

Logan guardó silencio.

—Es en serio, apuesto que ustedes no tienen problemas al compartir el armario, debe de ser más grande...

Logan continuó guardando silencio. —Logan... ¿Pasa algo? —Consultó Kendall.

—¿Por qué estás haciendo esto? —Preguntó el pálido.— Quiero decir... Sabes lo que hice, sabes que yo empecé la pelea y sabes que yo fui quien cometió todo el error y...

—No veo a dónde vas con esto. —Le interrumpió el rubio.

—Voy a que no merezco que me trates bien después de lo que hice. —respondió Logan observandolo a los ojos unos segundos y luego desviando la mirada.

—Escucha, sé que lo que hiciste estuvo mal y no lo apoyo de ninguna manera. Me sorprendió saber que tú empezaste la pelea, `pero no puedo juzgarte; si tienes un problema con Carlos debes de resolverlo, pero no de esa forma.

—No estás siendo sensato.

—¿Disculpa?

—¡Sabes muy bien la razón por la que peleamos! —Exclamó el más bajo.— Sabes bien que tú eres la razón por la que peleamos y... Y yo sólo puse como pretexto lo que Carlos hizo sabiendo que un momento determinado yo también consideraría besarte y no debí romper la promesa que hicimos, me siento horrible y desearía...

—¿Qué promesa? —Preguntó el rubio interrumpiéndole.

Logan suspiró. —Ayer, en la pizzeria, obligué a Carlos a prometer que conservaríamos nuestra amistad pasara lo que pasara... Y yo mismo rompí la promesa por un tonto momento de arrebtado, le dije que él había roto la promesa y que había arruinado nuestra amistad, quisiera disculparme y esperaba que viniera para hacerlo, pero... —Tomó una bocanada de aire.— ...Por lo visto no quiere hablar conmigo y tú estás aquí... Y yo... —Su voz empezó a quebrarse y supo que ese era el momento para detenerse, lo último que querría era que Kendall lo viera llorar.

—Cálmate, todo va estar bien. —Dijo el rubio volviendo a sentarse a su lado y envolviéndolo con un brazo.— Carlos no guarda rencor, estoy seguro que mañana todo volverá a la normalidad.

—No lo hará. —Masculló Logan.— Aunque me perdone, nada será normal contigo cerca, nada. Estoy seguro que si Carlos siente lo mismo que yo siento por ti, pase lo que pase, uno de los sufrirá. —Dicho esto, una lágrima bajó por su mejilla. Kendall guardó silencio y con el pulgar secó el rastro húmedo que había dejado la lágrima en la mejilla del pálido.

—Todo estará bien, te lo prometo. —Murmuró el rubio a su oído y lo abrazó fuertemente.

Logan, respondiendo el abrazo, no pudo hacer más que sonreír y aferrarse al pecho del rubio. Podía acostumbrarse a aquello y quería con todo su ser hacerlo, pero por más que quisiera, un obstáculo de nombre Carlos estaba de por medio. No podía esperar a que el rubio eligiera, no quería hacerse falsas esperanzas ni torturarse pensando que pasaría si Kendall escogiera al latino. Por ahora, solo trataría de pensar positivamente y disfrutar aquel dulce momento con Kendall.


A plena madrugada, James se despertó por una luz que molestaba sus sueños, antes de abrir los ojos punto darse cuenta de que la luz de la habitación estaba encendida por el rojo que se colaba entre sus párpados. Abriendo los ojos y entrecerrándolos rápidamente por la molestia de la luz, se encontró con Carlos sentado en la cama de Kendall con las manos cubriendo su rostro.

—¿Carlos? —Le llamó el castaño aún adormilado.— ¿Carlos por qué encediste la...? —El castaño se detuvo rápidamente al observar el rostro del latino, obviamente había estado llorando y no le había sentado nada bien, su rostro estaba hinchado.— Oh. —Fue lo único que James pudo decir al notar su semblante.

—No te preocupes, la voy a apagar. —Respondió el latino con voz ronca empezando a levantarse.

—Espera... —Habló James levantándose.— ¿Por qué estabas llorando? —Caminó hasta sentarse a su lado.

Carlos guardó silencio unos segundos para luego responder con otra pregunta. —James yo... ¿Yo hice algo malo? —Preguntó y James pudo notar que las lágrimas volvían a asomarse en el rostro del más pequeño.

—No, ¿Por?

Carlos suspiró y parpadeó intentando enjuagar las lágrimas. —Logan me dijo que yo había arruinado nuestra amistad... Yo sí creo que lo arruiné, no debí besar a Kendall, le dije a Logan que no lamentaba haberlo hecho pero... ¡Ahora sí lo hago y me siento horrible!

—No seas ridículo, Carlos. Tú solo... Intentaste seguir lo que sentías y no puedes echarte la culpa por besar a Kendall, yo lo haría si... —Hizo un gesto de asco.— Agh, yo haría lo mismo si me gustara Kendall.

Carlos sonrió levemente. —Gracias... Pero, creo que me merezco que Logan haya querido golpearme, debí dejarlo que lo hiciera más fuerte, rompí la promesa y quiero disculparme.

James rodó los ojos, pero entendió que Carlos realmente se sentía mal. —Oh por favor, estoy seguro que mañana Logan vendrá a disculparse contigo y tú también te disculparás, ninguno de los dos es tan fuerte como para mantenerse peleados por mucho tiempo. Tú personalmente lo sabes y, si me preguntas, Logan también comparte la culpa por empezar la pelea. Tú no querías pelear con él. —"Desgraciadamente." dijo para sus adentros.— Y eso está bien... Además, si él hubiese estado en tu lugar habría echo lo mismo y tú te enojarías, si lo miras todo desde cierto punto están a mano. —"Lamentablemente".

Carlos dibujó una sonrisa en su rostro. —¿Así que Logan me perdonará?

—Te lo aseguro.

—Gracias James, eres un buen amigo. —Dijo el latino y abrazó fuertemente al castaño, que no respondió inmediatamente, pero también le abrazó.

Después de romper el abrazo, James cambió el tema. —Bien, ahora, luces afuera, muero de sueño. —Dijo y se levantó a apagar las luces para luego encaminarse a su cama.

—Buenas noches. —Musitó Carlos intentando sonar animado, pero en su interior, sabía que aún no podía estar feliz pues existía la probabilidad de que Kendall escogiera a Logan. Y no a él.

Mientras tanto, en la otra habitación. Kendall aún no podía conciliar el sueño y seguía sentado en la cama de Logan observándolo dormir. Sabía que sus dos amigos realmente estaban enamorados de él y sufrían esperando que hiciera una decisión. Pero el asunto era verdaderamente difícil. No podía simplemente decir un nombre y esperar que todo fuera felicidad infinita. Era consciente de que, cuando hiciera una elección, una parte de él será feliz a más no poder. Pero otra, en cambio, moriría y sepultaría una oportunidad.


(A/N): Como he actualizado bastante pronto, creo que sería justo que tarde más en actualizar con el próximo capítulo... Muahahahaaha! Naah mentira, voy a ver que hago, (No me tiren piedras .-.). Díganme como estuvo :3 ¡Hasta el próximo capítulo!

Un besito,

Liz.