Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del señor Masashi Kishimoto, aunque Itachi y Deidara es oooootro tema *Tabe se los rapta y los rapea sádicamente*
Parejas: Este fic es enteramente ItaDei y NaruSasu. También habrá KakuHida, PeinKonan, SasoDei (por parte de Sasori solamente xD no se ilusionen) y un muuuuuuy leve toque ItaSasu. Si las parejas que te gustan no aparecen aquí no me vengas en el review diciendo si las habrá. Ya dije U.Ú
Notas de Autor: Acá está el tan esperado lemon. Advierto que tiene palabras y un vocabulario bastante grotesco y vulgar, si no te gusta, no lo leas, si lo haces, será bajo tu propio riesgo xDDD
Nota2: Este capi no está beteado, si encuentran errores ortográficos, please, pido comprensión, lo mío no es la escritura.
Jugando con la Muerte
By Tabe-chan
Arte VIII: Juegos peligrosos.
— Te lo voy a mostrar si me dices que eres mío — me susurra entre suspiros, refregando cada parte de su cuerpo con el mío. Vuelvo a largar involuntariamente otro gemido, susurrando como hipnotizado, lo que él tanto quiere escuchar.
— Soy tuyo, un.
Puedo sentir como se aparta de mí, dejándome ahora el paso libre. Lentamente doy la media vuelta, quedando ahora boca arriba. Mis ojos se abrieron a la par, mirándolo hipnotizado.
Maldición, es hermoso.
Su cabello es largo y lacio, negro como la noche y desprende un brillo ensordecedor. Su piel, tersa y blanca como la fina porcelana, sus labios son finos y sus ojos, rojos como la sangre.
Es una obra de arte todo él, su belleza se asemeja a los mismísimos dioses.
Mi cuerpo no responde y mis ojos no se despegan de su mirada. Nuevamente, un calor corre por mis venas y mi corazón va a mil por hora, al igual que el suyo.
Lentamente se me sube encima, acaparando todo mi cuerpo. Aparta mis cabellos de mi rostro, para inclinarse a susurrarme al oído con esa voz que me derrota. No sé lo que me está diciendo, pero de seguro es alguna de sus locuras. Ese vocabulario tan impúdico y grotesco, extrañamente me está poniendo.
Un sonido metálico me devuelve a la realidad, separándome un poco de él para ver como me enseña las llaves de mi departamento, bailando entre sus manos.
— Claro… eso explica como has podido entrar, un — siseo sin apartar mi vista de su rostro.
Se incorpora seductoramente, arrojando estas a mi escritorio, mirándome desde arriba, tirado en la cama.
— Tu me llamabas… querías volver a repetir lo de anoche, aunque no lo recordaras. Vine para narrártelo con lujo de detalles, todo lo que me decías, eres más sucio de lo que me imaginaba, Deidara…– su voz es serena, sensual y fría, al igual que su mirada.
Vuelve a subirse a la cama, esta vez apoyando su frente en mi pecho. Sus cabellos caen revueltos en mi cuerpo, haciéndome cosquillas. Desprende un aroma a Lavanda que hace que pierda el control. Alza una de sus manos lentamente, tocando uno de los botones de mi camisa, desabrochándola con lentitud.
Ladeo mi cabeza mirando al techo, intentando poner mi mente en blanco para meditar lo que estoy a punto de hacer.
— Itachi… detente… — muermuro, sin despegar la vista del techo de mi cuarto — quiero… quiero que dejemos de vernos… — veo como alza su mirada hacia la mía, tan cerca. Me mira serenamente, sin mostrarme alguna reacción a lo que acabo de decir.
Curva sus labios en una sonrisa sospechosa, provocando solo que mi respiración vaya en aumento.
— No estás hablando en serio… ¿O sí? Vamos… si te gusta, te encanta… te pone tener a alguien detrás de tus pasos, y a mi me pone seguirte cual perro tras su hueso — una sonrisa seductora salió de sus labios, cerrando sus ojos lentamente.
— ¿De verdad quieres terminar esto así? Al menos dame esta noche, después no querrás que me vaya de aquí jamás — sus palabras están llenas de soberbia y confianza.
— No quiero enamorarme, un… si sigo involucrándome contigo después será peor para ambos… además — giro mi rostro a un lado, sin mirarlo a la cara. No me animo a encararlo, sé que perdería. — eres un completo desconocido —
Me mira inexpresivamente, riendo con escepticismo y gracia — ¿Temes que pueda ser un psicópata demente? — sisea divertido, mirándome alucinado.
— ¿Qué es lo que te causa tanta gracia, un? — lo miro frunciendo el ceño. — No puedes culparme, no has aparecido precisamente como alguien común y corriente, has ocultado tu identidad hasta ahora y no sé absolutamente nada de tí, un —
— Realmente no me conoces, Dei… jamás te haría daño… a tí — sus ojos se afilan, mirándome fijamente. — Si lo haces será peor, tanto para mí como para tí — ¿Acaso eso era una clara amenaza?
Intento sacármelo de encima pero reacciona rápido, aprisionándome las muñecas con fuerza. — Si lo haces te juro que te arrepentirás —
Comenzamos a forcejear, pero logra contrarrestar mis movimientos, aplicándome llaves para que no pueda moverme. Toma mis labios con hambre, a la fuerza. Intento rehusarlos, pero vuelve a tomarlos una y otra vez.
Tiro mi cabeza violentamente hacia atrás, al sentir su áspera lengua rozar por mi pecho, largando unos imperceptibles e involuntarios jadeos.
— Eres sucio… tan depravado, te acuestas en secreto con un joven seis años más chico que tú, eres un sucio degenerado — susurra entre suspiros, agitado.
— No… no soy un dege… nerado ahh…— es lo único que alcanzo a pronunciar.
— Vivo deseando hacerte éstas cosas cada minuto que pasa, vivo anhelando poder follarte en cara rincón, eres el único protagonista de mis más perversas fantasías, tu imagen es lo único que viene a mi mente cuando tengo un orgasmo a la hora de tirarme a alguna puta, eres mi droga Deidara… sueño despierto, fantaseo contigo en todo momento — si antes dudaba de que esté demente, ahora lo corroboro… sí, está completamente loco.
Pierdo la razón al oírlo decir todas esas locuras susurrantes en mi oído. Está ido, está demente, pero por alguna extraña razón no puedo apartarlo de mí. Me deshago de su llave para intentar escaparme de él, pero rápidamente vuelve a aprisionarme, parece un animal de caza al acecho. Sus manos ya comenzaron a hurgar entre mis pantalones, sacándome gemidos automáticamente.
— Eres el único que puede controlar mi cordura, Dei… por favor, no me dejes… no quiero volver a hacerlo — Abro mis ojos sorprendido, apenas procesando lo que me acaba de decir.
— ¿A qué te… refieres, un? — le pregunto, agitado, después de haber luchado tanto, ambos quedamos en silencio, solo nuestras respiraciones aceleradas.
— Eso no importa ahora… — susurra levemente, mirándome anonadado.
Estira su mano para alcanzar la mesa de noche, apagando la única luz que alumbra la habitación, solo el brillo de las luces de la calle, esos enormes carteles de neón son los únicos que alumbran nuestros cuerpos ahora.
Vuelvo a forcejear con él, esta vez con más fuerza. Antes de que pudiera darme cuenta, tapa mi boca con rudeza, mientras masajea mi erección por encima de la ropa, tirándome del cabello sin sutileza.
— No quería ser brusco, pero me obligas Dei… me obligas a ser duro contigo…—
No puedo ver que es lo que hace, solo ciento que se estira para alcanzar algo. — ¿Mmph? — me inclino para poder soltarme de su amarre, inútilmente. Agarra uno de mis sueters que estaba encima de una de las sillas, atándome las muñecas contra el respaldo de la cama.
— ¡Estás demente, un…!!!— me pongo cada vez más nervioso al ver que se pone de pié, mirándome desde arriba. Trago saliva muy nervioso, ablandando mi voz ahora. — ¿Vas… vas a matarme? ¿Para eso te has hecho pasar por mi admirador, un? — mi cabeza era una revolución de ideas, miles de cosas pasaban por ella en ese momento. Incluso ya me estaba temiendo lo peor.
Un silencio se hace en la habitación. Una risa maquiavélica y sexy sale de su boca, lo que me pone más nervioso aún, casi al borde de la desesperación.
— ¿Matarte? ¿Tan enfermo y retorcido me ves, Dei? — se me sube encima, sentándose en mi cintura. — Sólo quiero follarte criatura, es lo único que deseo… nunca haría nada que pudiera hacerte daño… ¿tan mal estoy? Solo es una inocente obsesión que tengo contigo — alza sus manos, acariciándome con demencia mi rostro, mi cabello.
Comienza a quitarse la camisa, arrojándola por el suelo. Mete sus manos bajo mi ropa, acariciándome el pecho con deseo. Se inclina para comenzar a besarme la piel, delineando con su lengua, mi tatuaje en el pecho.
— Ahh I… Ita… chi — instantáneamente larga un gruñido al sentirme susurrar su nombre.
— No puedes imaginarte siquiera como me pone oírte decir mi nombre… dilo… dímelo otra vez — sus palabras salen atropelladas, desesperadas, tirándome más del cabello para que lo haga — Vamos… me pones como no te das una puta idea, cabrón… —
Curvo una sonrisa prepotente, para mirarlo a los ojos en la oscuridad.
— Estás loco… en verdad estás demente, tienes una insana obsesión conmigo, un — Me tapa la boca nuevamente, inclinándose para morderme el lóbulo, siguiendo por mi oído.
— ¿Eso no te pone? Seamos sinceros… dices que estoy loco, que estoy obsesionado contigo y obviamente, como cualquier persona con ética y moral, lo ves mal, pero… dime Deidara, ¿no deseas que te parta en dos?… vemos… te gusta que te cojan y que anden detrás de ti como enfermos… así me traes, estoy idiota, estoy ciego contigo… — su voz suena completamente ida, susurra sus más oscuros y retorcidos deseos como si fuera la cosa más normal del mundo, lo envidio… envidio esa soltura que tiene.
Abro mis ojos, encontrándome con los suyos. Estos brillan cual sangre, es hermoso. Una sonrisa se le dibuja en la oscuridad, con la luz de la luna entrando por la ventana y pegando en su rostro, parece el mismísimo diablo. Sus facciones dibujan una sonrisa macabra, pero sexy a la vez, que hierve mi sangre al límite.
Vuelvo a removerme debajo suyo, para sentir la fuerza que ejercen sus manos, sosteniendo las mías.
— Te voy conociendo, te va lo sado, te gusta que te la metan duro ¿Verdad? — ríe encantado, relamiéndose de forma sucia sus labios. — ¡Perfecto! A mí me encanta también —
Sus manos van a mi pantalón por segunda vez en aquella acalorada noche. Empieza a desabrocharlos con desesperación, bajándomelos casi de un tirón.
— Ah… no… espe… ra — pronuncio de manera entrecortada, al sentir su mano masajeándome la erección. — hijo de p… ugh ahh —
Percibo un sonido pero no sé exactamente que es. Pronto siento un calor contra mi dureza. — Ahh joder… — sin darme cuenta comienza a rozar nuestros miembros el uno contra el otro. Sus caderas se mueven desesperadas, buscando contacto con las mías.
— ¿Qué sientes, eh? Se siente bien, ¿verdad? Mira como te tengo Dei… estás bajo mi control, solo te queda gemir, como me gusta a mí oírte — Apoya sus manos a ambos lados de mi cabeza, mientras no para de rozar nuestros miembros semi erectos.
Se inclina tomando mi cuello, besándolo enajenado, acariciándome el cuerpo con deseo, mordiéndome el lóbulo a ratos. Su respiración esta descontrolada, y yo no me quedo atrás.
— Enfermo, un… te gusta saber que tu ídolo platónico te desea, ¿Eso quieres saber? Ugh mmm… felicidades, si me pones hijo de puta… ¿contento? — articulo sin darme cuenta siquiera lo que digo, fue un acto inconsciente del que seguro me voy a arrepentir el día de mañana.
Vuelve a gruñirme fieramente, ahora inclinándose entre mis piernas. Sin pensarlo dos veces comienza a devorármela con gula. — Ahhh mierda… ugh — tiro mi cabeza hacia atrás, abriendo mi boca para dejar escapar mis jadeos, ahora más fuertes e incontrolados.
Mierda, me maldigo una y otra y otra vez. Nunca creí gritar como una verdadera zorra.
— No seas cruel, quiero oírte… — susurra, agarrando mi erección de la base, moviendo su mano con fuerza de arriba hacia abajo. Lamento decirlo, pero sabe hacer su trabajo.
— Quiero sentirte, di mi nombre… dímelo, dime que deseas que siga, que quieres que te agarre y te parta en dos grr…. ¡Vamos joder! ¡Dímelo! — sus palabras salen atropelladas, casi sin respirar, está ansioso, siento su sangre caliente correr por las venas de su cuerpo.
Hago presión en mis labios con fuerza para evitar hacerlo. Chasquea sus dientes con desesperación al ver que no colaboro. Lleva una de sus manos automáticamente a mi boca, metiéndome dos de sus dedos.
—Vamos cariño… coopera conmigo — Levanta su mirada hasta mi rostro perturbado y completamente rojo, mirándome alucinado. — joder, vamos — mueve sus dedos para buscar mi lengua. — No seas malo… no me muerdas…— me susurra ahora más calmado.
Esto es tan confuso, temo estar demente al igual que él, me gusta, me gusta mucho fu forma irreverente, sucia y ruda de tomar el control. ¿Qué mierda me pasa? ¿Desde cuándo me convertí en un degenerado?
Mi boca se mueve sola, comienzo a lamer sus dedos como a él le gusta. Siento sus gruñidos, gruñidos que salen al verme hacerlo.
— Uff si mi amor, que rico, cómetelos… son tuyos — se muerde el labio inferior mientras sigue con mi erección. — ¿Si te suelto vas a colaborar conmigo ahora? Vine para darte amor, no para pelear… quiero que la pasemos bien, luego no querrás que me vaya, no querrás que deje de follarte, me pedirás que lo haga en cada rincón —
Tira de la polera que aprisiona mis muñecas, dejándome libre nuevamente. Lo deseo, odio admitirlo, ¿hace cuanto no siento esto con alguien? Automáticamente llevo mis manos a su cabeza, marcándole el ritmo.
— Ok, lo admito… lo haces bien, maldita sea — articulo entrecortadamente, mirándolo como se deleita con ella. Un aire caliente corre por mi cuerpo al imaginarme las infinidades de cosas que habrá echo conmigo ayer. No puedo siquiera imaginármelas, me aterra el tan solo pensarlo.
Se separa de mí para ahora tomar mis labios de forma ruda, violenta. De a poco empiezo a caer en su jueguito de la victima y su agresor, me remuevo forcejeando un poco, sé que le gusta, goza jugar de esta forma.
— No querrás conocerme malo, ¿O si? — canturrea entretenido, tomando mi quijada para guiar mi boca a su pene. — A ver amor, mámala como solo tú sabes hacerlo —
Mis mejillas se encendieron instantáneamente. No lo dudé dos veces, la tomé entre mis manos para comenzar a masturbarla. Sus gemidos roncos y gruesos salen al sentir mis manos, el simple rose con mi piel lo pone, puedo sentirlo, siento que se aguanta las ganas de tirarme en la cama y tomarme, añora sentirme, y yo, como idiota le cumplo su capricho.
— Joder… mira como lo haces ahh… eres sucio… te gusta mamarle la verga a tus admiradores, mira como me la comes ugh… eso… trágatela amor, es tuya, solo tuya — me susurra levemente, acariciando mi cabello con demencia.
Un hilo se saliva cae por la comisura de mis labios, paso mi lengua por toda su longitud, llegando hasta la cabeza, jugando, dando vueltas y vueltas con la punta de mi lengua. Ahora bajo hasta llegar a sus testículos, dando pequeños lametazos juguetones, para luego meterme uno a la boca, mientras no dejo de mover mi mano en su miembro.
— Ah… Deidara… asi… joder… deseo follarte ahora, quiero tenerte ahora mismo — ahora su voz suena más blanda, implorante, mordiéndose el labio inferior con hambre.
Me separa de él muy a su pesar, recostándome para no tardar en subirse encima de mí. Besa mi cuello, lo muerde con deseo, bajando hasta mi pecho, pasando su lengua por mi tetilla, mordiéndola seguidamente.
— Ahh… — mi cabeza da un vuelco hacia atrás, abriendo mis piernas inconscientemente. Sé que si le doy semáforo verde esto no acabará hasta la mañana, pero ya lo tengo decidido, lo deseo, quiero que me tome, que me haga gemir como nunca antes nadie lo hizo.
Sus manos recorren mis piernas, las delinean lentamente, abriéndose paso, metiéndose entre ellas. Siento su erección rozarlas, la refriega obscenamente, mostrándome una sonrisa perversa, sucia, desquiciada.
Mis brazos van a parar a mi rostro, ocultándolo, visiblemente excitado.
— Jódeme — es lo único que susurro entre jadeos, antes de sentir como se abre paso en mí lentamente.
Sin poder evitarlo, largo un fuerte gemido, mordiéndome los labios automáticamente al sentirlo entrar dentro de mi sin previo aviso. Solo me observa encantado, jadeando en lo bajo al verme gritar. Le encanta escucharme, apuesto que se siente poderoso al ser el dueño de mis jadeos— ahh mier… mierda… un—
Sin despegar sus ojos rojos de mí, comienza a moverse rápidamente, apoyando sus antebrazos a ambos lados de mi rostro, acercando sus labios a los míos, largando su respiración en mi boca, tomando mis labios confuerza.
— Eres mío… solamente mío — nuestros alientos se funden, ambos respirando agitados sobre el contrario. Me aferro a su espalda con fuerza, sintiendo como me mueve salvajemente. Ésto me dolerá al levantarme mañana.
— ¡¡Ahhhh!! Hijo de… puta… eres un… maldito cabrón, un — Alza su mano para llevarla a mi boca, tapándola. Comienza a dar besos por mis mejillas, lamiendo el sudor que cae por mi piel. Me susurra miles de locuras mientras va a mi oído, haciendo que pierda el control total por enésima vez en este día.
— Eres mío… ¿Me sientes? Así te puedo tener sólo para mí, podría follarte día y noche sin parar… ahh… joder… dilo… di que eres mío — me susurra en mi boca, la cual suelta para dejarme aspirar una buena bocanada de aire. Siento su aliento sobre mí, toma mis labios una y otra vez, mordiendo y tirando de este, jugando con ellos.— Mi hermoso juguete…estoy dentro de ti cariño, no saldré hasta terminar entero en ti, amor… solo dímelo… anda… te deseo tanto, deseo tanto oírlo de tu preciosa boca —
"Tantas cosas quiero hacer contigo Deidara, no alcanzaría la noche entera siquiera para hacer ni la mitad de lo que deseo… dímelo, ¡dímelo de una puta vez! ¡Quiero escucharte decir que eres mío!"
— ¿Eres mío? — murmuro, sin dejar de moverme en él, mi hermosa pieza de arte. — ¿Eres mío? — vuelvo a repetir, esta vez dando un tirón a su cabello, ahh joder… como amo su cabello.
— ¡¡AHhh!! lo soy… soy tuyo… sólo tuyo ughh ahh — exclamo en un jadeo fuerte y ronco, provocando que suelte un rugido al escucharme.
Se detiene en seco, apoyando su frente en mi hombro. Nuestras respiraciones delatan nuestra excitación. Me toma del cabello con desesperación, con deseo, tirando de el con lascivia.
— Buen chico… — vuelve a reanudar las embestidas, más rudas, más concisas.
Escabullo rápidamente mi mano a mi erección, masturbándome, mientras que con la otra me aferro a su espalda, clavando mis yemas en su omóplato, aferrándome a cada fuerte arremetida que me proporciona.
"Siento rabia, furia, odio… ya tendré tiempo de vengarme de esa maldita mano que me hace arder en celos."
— Tengo planes para ti el día de mañana… — articula entretenido, esbozando una sonrisa de medio lado.
— Ha ¿sí? — contesto, mostrándole una sonrisa soberbia, sin apartar mis ojos azules de los suyos. — Tengo planes con… mi amigo mañana… ahh… tiene que ser muy tenta… dora tu propuesta para cancelar eso, un… — tomo un respiro, volviendo a sonreír — a ver… sorpréndeme… mi admirador secreto —
Da un nuevo tirón a mi pelo, ladeando su cabeza a un lado, mirándome fascinado.
— Mmm… planeo hacer muchas cosas contigo… ¿Te gustaría algo sucio en el baño?... o mejor aún, en el sofá del comedor, la mesa de tu cocina, los pasillos… así fue la primera vez… no la recuerdas, pero te cojí contra la pared y joder… gritaste como una zorra — me dedica una sonrisa perversa y prepotente, haciendo que chasquee mis dientes, un tanto molesto.
— Por que me hayas… jodido dos veces… ahh… no significa que sea una puta, joder — lo miró retadoramente, sonriendo luego. — Te enterarás si soy una… puta para la próxima, te llevarás… una gran sorpresa, te lo aseguro… mmm —
Empieza a dar enloquecidas estocadas, aferrándose a mi cuerpo con fuerza. Nuestras caderas chocan, siento el sonido que hacen con cada golpe. Inconscientemente su aroma me llega cual perfume extracto, me enloquece, me embriaga, hace que mi cabeza comience a dar vueltas. Sus gotas de sudor caen en mi cuerpo, al igual que sus cabellos, húmedos y lacios.
— Tengo esa puta fantasía desde que te conocí, quiero que me jodas tan duro como yo lo estoy haciendo ahora mmm —
Su última embestida dio justo en mi punto sensible, provocando que mi cuerpo comience a temblar. Notando esto, me da nuevamente — ahhhh la tienes dura hijo de… uggh ahh… ahí… otra vez ahí, un — le suplico, abriendo mi boca para mostrarle mi lengua, queriendo encontrarse con la suya.
Como demente sigue mis órdenes, golpeándome las caderas una y otra y otra vez. Es un degenerado, un degenerado que cubre sus necesidades con esa cara de frialdad e indiferencia. Se hunde en mi boca, mordiendo levemente la lengua, contraatacando ahora con la suya, volviendo a tomar el control.
— ¿Ahí? ¿Te gusta como te estoy dando ahí? ¿eh? Claro que te gusta joder, si te encanta sentirla, te gusta mi verga — su voz me atormenta la cabeza, su boca comienza a jugar con mis oídos, mordiéndolos a ratos, besando mi cuello, mi lóbulo. — ¿Te gusta? Es lo que necesito escuchar para llegar a mi límite cariño, dímelo —
Abro mis ojos lentamente, encontrándome con su rostro. Dios, es endiabladamente sexy.
— Me encanta… ahh… te siento ahh… entera, la siento entera, tan caliente, un tan… tan grande ugh… — estoy tan agotado y mi voz apenas puede mantener el ritmo.
Tira su cabeza hacia atrás violentamente, soltando esas gotas de transpiración, sobre mí — voy a terminar en ti Dei, otra vez, otra vez ahh —
Me aferro fuerte a sus hombros, mordiéndome bruscamente el labio inferior, sintiendo como termina dentro de mí. Todo ese líquido espeso y mucoso dentro de mí, me arde, es tan caliente que me quema las entrañas.
— ¡¡I… Itachi!! ¡¡Ahh!!— Mi cuerpo se estremece por completo, tensando mis músculos automáticamente. Tras un jadeo largo y ronco, termina cayendo encima mío, sintiendo nuevamente ese calor que me quema.
Ambos quedamos en silencio, solo nuestros acelerados suspiros, su aliento, puedo sentirlo en mi cuello desde atrás, me aparta el cabello para dar besos apasionados en el, dando mordidas para marcarme como de su propiedad.
— Ahh no… vas a dejarme marcas, un… — es lo único que alcanzo a decir, escuchando ahora como ríe encantado. — No es gracioso, un — pongo puchero para girar mis ojos a un lado, haciéndome el ofendido.
Lentamente va saliendo de mí, tirándose a un lado, boca arriba. Su pecho sube y baja levemente, mientras se masajea su erección con lentitud.
— Eso es lo que quiero, marcarte… eres sólo mío — Apoyo mi rostro en la almohada, observándolo pacíficamente. — ¿Qué pasa? — me pregunta acercándose a mi rostro, apartándome los mechones que caen por mi cara. —
Mis ojos se pierden en los suyos, observándolos detenidamente, unos cuantos segundos.
— Vamos… no me digas que no quieres volver a verme… me volvería loco — pronuncia levemente, acariciando mi rostro despacio, con cariño.
— No estoy seguro de poner mantener una relación estable, un… — es lo único que comento, escondiendo mi vista entre las sábanas, ocultando mi rostro en la almohada.
Es tal cual dijo Kakuzu, aún soy inmaduro, creo conocerme el mundo, pero lo cierto es que no conozco absolutamente nada de el. Es por eso que Pein puso final a nuestra relación, para evitar que le haga daño, y que me lo hiciera a mí también. No soy para estar con alguien… jamás he podido tomarme las cosas en serio, y dudo que Itachi sea la excepción.
— No pienso obligarte a nada si tú no estás de acuerdo, solo permíteme volver a verte, aunque sea algo casual, como hoy…— me susurra, subiéndose encima mío nuevamente mientras da besos a mi cuello, bajando por mi espalda.
No le contesto, sabe cual será mi respuesta, no hace falta decirla.
— No quiero que te ilusiones, un…— murmuro, cerrando mis ojos cansado, dejándome vencer por el sueño que comienza a hacer de las suyas.
Se deja caer a uno de mis lados, abrazándome contra su pecho. Siento el calor que este desprende, su aroma tan delicioso aumenta el poder del Morfeo, cayendo dormido en cuestión minutos.
"Serás tú quien luego implore por mí… Deidara"
CONTINUARÁ…
Notas finales del autor: Bueno, eso fue todo, espero no haber decepcionado a nadie con el capítulo, ciertamente no me quedó como esperaba y siento que más de uno se habrá decepcionado con el, pero es lo que hay U.U
Avances del próximo capítulo! Owo
Sasuke bufó hastiado, cerrando sus ojos para meter sus manos a los bolsillos, ignorándolo. — Tengo cosas más importantes y entretenidas que hacer antes de perder de mi valioso tiempo con usted…— Los ojos de Sasuke se fueron a los papeles. — ¿… profesor? —
— Uzumaki Naruto, encantado — El rubio le extendió una mano en señal de saludo, pero jamás se la devolvió. Una mueca molesta apareció ahora en el aniñado rostro del rubio, volviendo a centrar su vista en los papeles. — Esa no es la forma de hablarle a un superior, datebbayo… eres un mal hablado ¿No te han enseñado modales acaso? —
Espero sus reviews, me gustaría saber que les pareció el lemon, dejen sus comentarios, mientras sean constructivos, claro está ^^
Gracias gente por leerlo, ¡nos leemos en el próximo capi! ^o^
Kisses to all!3
