Los personajes de esta historia son de S. Meyer (esa gran mujer que en sueños creó a nuestro Edward para hacer nuestra existencia más llevadera u.u), la historia es mía.

8

Edward POV

Flash Back

Caminaba de un lado a otro del dormitorio con nerviosismo, esperando ansioso su llamada. Hacía casi dos semanas que no sabía nada de Marcus y él siempre se ponía en contacto conmigo cada cuatro o cinco días. Algo estaba pasando. Al llegar de la facultad revisé mi contestador como todos los días, pero nada.

Estaba a punto de salir hacia la biblioteca cuando al fin el teléfono sonó y me precipité sobre el escritorio como loco.

-¿Sí?

-¡Edward, muchacho! Siento haber tardado tanto en llamar esta vez.

La voz de mi tío se escuchaba también ansiosa.

Respiré aliviado al fin al oírlo.

-No importa, tío. ¿Todo marcha bien? ¿Has tenido algún problema?

-¡Oh, no, no! Todo está bien.

Por alguna razón no le creí. Fruncí el ceño.

-¿Seguro?

-Sí, tranquilo, Edward. Sólo he estado resfriado. Isabella insistió en que quería navegar y la brisa marina no fue muy beneficiosa para mí. Pero ya estoy bien.

¿Isabella?

-¿Isabella? Tío, te has echado novia y no me lo has dicho...¡qué picarón!-reí. Al menos, si no lo tenía conmigo, podía bromear con él al teléfono.

-Ay, Edward...pasar tiempo con tu hermano está achicharrando tu cerebro.

Los dos reímos.

-Me encantaría que la conocieses.-suspiró. Y rió.-Ella es tan impresionante...Os llevaríais bien, muchacho.

-¿Entonces sí es tu novia?-pregunté curioso.-Ya sabes lo que opino de las mujeres que se suelen acercar porque sí a nosotros...

-¡Edward! No veas cosas donde no las hay. Isabella lleva dos años conmigo y créeme, ella es muy distinta a cualquier chica que pudieses conocer.

¿Dos años?

-¿Dos años? ¿Por qué no me has hablado antes de ella?

Un suspiro se escuchó al otro lado de la línea.

-Es complicado...pero estoy seguro que cuando la conozcas vas a dejar tus pensamientos a un lado y le suplicarás aunque sea sólo una mirada.

-¿Cómo? ¿La voy a conocer? ¿Vas a regresar?-pregunté a la carrerilla.

Un murmullo de voces se escuchó al altavoz.

-Lo siento, Edward. Debo dejarte. Te prometo que volveré a llamarte pronto.

Fin Flash Back

Nunca volvió a mencionarla y yo dejé el tema de lado.

Había echo suposiciones sobre el misterio de Isabella pero nunca se habían acercado ni de lejos a la realidad.

Y Marcus había tenido razón. Ella era...especial.

Cuando mi padre nos contó a Emmett y a mí sobre la tal Marie me decepcioné bastante porque tratándose de noticias sobre Marcus, había esperado conocerla. Pero luego Alice cometió la imprudencia de llamarla Isabella y las piezas encajaron.

Mi padre nos pidió que no desvelásemos que conocíamos su verdadero nombre hasta que ella lo dijese, y así lo hicimos.

Debo confesar que la odié en cuanto la vi. ¡Era una niña! ¿Qué diablos había estado haciendo con mi tío? ¡Podría haber sido su padre! ¿Cómo había mi tío permitido que se metiese en su casa?

Fui maleducado, lo admito. Pero ella no se quedó atrás. No mostró respeto alguno hacia mí, o hacia mis padres...¡estaba en su casa! Podría haberse callado la boca. Pero no. ¡Me amenazó!

Y cuando esta mañana la acorralé contra la encimera de mi cocina en busca de respuestas, mi mundo dio un giro radical.

Su cuerpo se sentía demasiado bien junto al mío y su olor era delicioso.

Aquello era tremendamente nuevo para mí porque no sentía mucho agrado por el contacto físico. No era como Emmett, quien se jactaba de que su lista de conquistas interminable era más extensa que la mía.

En realidad dicha lista era inexistente.

Pero es que yo no había tenido oportunidad de conocer a la mujer que me hiciese perder la cabeza y mucho menos iba a tratar de averiguarlo 'hasta el fondo' con cada una que se me pasase por delante. Eso era más del estilo de mi hermano.

Cuando invité a Bella a comer, mi único propósito era mejorar nuestro trato y averiguar algo más de ella.

No. Juro que ni en mil años hubiese imaginado algo tan...descabellado como que un sicario de pacotilla entrase en el Red's para intentar matarme... ¡Y descubrir que nuestra nueva guardiana era letal!

Es vergonzoso admitir que me quedé paralizado. Pero es que ella...ella estuvo extraordinaria. No, eso se queda algo corto.

Su inteligencia para tratar el problema, sus ágiles movimientos, su máscara de dureza y frialdad... estuve agradecido de tenerla de mi lado en el momento en el que amenazó con torturarle. Claro que eso no explica que me pusiese, digamos, demasiado alegre...Es que ¡vamos! ¡Ella lo hizo! ¡Ella gimió! Mierda. Nunca en mi vida había perdido el control de esta manera.

Isabella es hermosa, sexy, divertida y con una misteriosa personalidad que sólo hacen que minuto a minuto me sienta más atraído hacia ella. Y eso no está bien. De nuevo...mierda.

-¿Edward?

Fui sacado de mis pensamientos por Bella, que conducía en dirección a mi apartamento.

-¿Estas bien?-volvió a preguntar.

No le había dicho nada desde que salimos del local. Ella me había pedido las llaves del coche y yo se las dí sin rechistar. Debió haber pensado que estaba en shock o algo similar. ¡Cómo si no hubiese pasado por situaciones peores cuando las cosas se salían de madre con alguna que otra banda!

Carraspeé incómodo. Ella probablemente pensase que yo era un gallina.

-Sí, Bella. Todo bien... yo...

-No te preocupes.-me cortó.-Es normal que estés un poco bloqueado. Creo que en cuanto llegue a casa y empiece a asimilar lo que ha pasado, me pondré a temblar.-rió nerviosamente y sus mejillas tomaron un tono más rosado.

Suspiré. Bueno, al menos ella seguía sintiéndose, en el fondo, como una persona normal ante esa situación, aunque controlase bastante sus emociones.

-Nunca habían intentado algo tan directo.-dije serio.

Todos los atentados anteriores habían pasado desapercibidos para nosotros.

-Lo sé.-dijo entre dientes.

La miré de soslayo. Su mandíbula estaba tensa y su ceño fruncido. Las manos se apretaron con fuerza sobre el volante.

-Creo que saben que estamos aquí.-continuó.

-¿Cómo iban a saberlo? ¡Es imposible que sepan nada de vosotros! ¿no?

Bella se mordió el labio pero continuó con la vista fija en la carretera.

-Eso espero. Pero me refería a que tal vez...olvídalo. Sólo estoy divagando y dramatizando la situación.

Bufó y esbozó una rápida sonrisa de disculpa en mi dirección.

-Lo siento. No quería ponerte nervioso. Dejaremos las suposiciones para después...

El teléfono de Bella empezó a sonar en el pequeño bolso que ella había dejado en el costado de mi asiento.

-Cogelo, por favor.-pidió.

Saqué su móvil y se lo extendí.

-Edward, voy conduciendo...ponlo en altavoz.

Leí en la pantalla "Rosalie"... y accioné el manos libres.

-Bells, siento no haberte llamado antes. Me pasé por donde Jazz y todavía hemos terminado ahora. ¿Estás en casa? Nosotros ya vamos para allá.

-No, Rose. Estoy con Edward. Olvidaos de casa. Tengo que hablar con Carlisle.-le contestó Bella.

-¿Con Edward? ¿Qué haces con el ogro? Te gusta torturarte a ti misma, ¿eh? ¡Ay, Belly! ¿Cuándo aprenderás?

¿Ogro?

-¿Ogro? Gracias, señorita Hale. Hacía mucho tiempo que Alice no me lo decía. Veo que ahora habrá alguien más que se decantará por usar sobrenombres terribles en vez de mi propio nombre.

Bella negaba divertida.

Rosalie se quedó en silencio un instante al otro lado de la línea.

-Ehm...sí, bueno... vayamos a lo que importa.-siguió ella. Aunque juraría que se le notaba ligeramente avergonzada.- El coche está preparado. El plan ha sido bien acogido y han decidido que lo mejor es permanecer todos en la casa...incluido Edward. La cosa ya será bastante complicada cuando Alice empiece en la Universidad, asique lo mejor sería que se olvidase del campus este año...

-Hablaremos esto en persona. Comed algo si os da tiempo y luego volved a casa de los Cullen.-la cortó Bella.

-De acuerdo.-y colgó.

La miré interrogativamente esperando una explicación.

-Esperarás hasta que lleguemos a casa. Me duele demasiado la cabeza como para tener que repetirlo todo dos veces.

Frunció el ceño y se masajeó el cuello con su mano derecha.

La verdad es que estaba bastante pálida...

-¿Quieres que conduzca yo? Estoy bien. Sólo estaba un poco consternado y...

Rió suavemente.

-No, Edward. Estoy bien, no te preocupes. Sólo es una estúpida jaqueca.

Nos quedamos en silencio mientras el coche avanzaba cada vez más cerca de nuestros terrenos.

-Suéltalo de una vez.-murmuró cansinamente.

La miré sorprendido. ¿Cómo lo había sabido?

-¡Oh, vamos! ¿Para qué diablos me invitaste a comer? Dime lo que tengas que decir de una buena vez, Edward.

No parecía enfadada, sólo exasperada. Pero se enfadaría, seguro. Y yo temía que diese demasiada importancia a mis motivos para haberla tratado como lo hice.

-Te mentí. A todos en realidad.-confesé. La guantera del coche de pronto se volvió muy interesante.

El coche se detuvo ligeramente y al levantar la vista descubrí que había estacionado en el arcén. Las verjas de la mansión podían verse a lo lejos.

-¿En qué exactamente?-preguntó en un susurro.

Estaba seria y su cuerpo estaba levemente girado en mi dirección. Sus ojos apenas tenían rastro de aquel brillo que una hora antes los había embellecido aún más y sus manos descansaban en su regazo.

-Marcus si te mencionó una vez. ¡Pero sólo tu nombre!-aclaré temeroso de su reacción. Ya me había llevado un buen puñetazo esta mañana y no tenía ganas de recibir más de su furia. Aunque se veía preciosa cuando...¡Céntrate Edward!-Sí...dijo tu nombre, entonces yo le pregunté si eras su pareja y él...bueno, cambiamos de tema y la duda quedó ahí...es por eso mi comportamiento de ayer. Y no estoy tratando de justificarme, es que necesitaba aclarar eso. Al parecer ya tienes una mala imagen de mí pero no querría que pensases que soy así de grosero desde un principio con toda la gente es que...

Me vi interrumpido por su suave mano. Presionó sus dedos sobre mis labios para callarme y luego los retiró despacio.

Las comisuras de su boca se curvaron hacia arriba en una pequeña sonrisa.

-Pensaste que era una aprovechada que sólo buscaba el dinero de tu tío, ¿no es cierto?

Asentí desviando la mirada.

-Es lo que cualquiera hubiese pensado en esas circunstancias. Y entiendo tu sobreprotección. Aún más encontrándote tú en la situación que estabas.-suspiró y buscó mi mirada.- Marcus te pidió demasiado y no ofreció mucho a cambio, ¿verdad? Se limitaba a preguntar y a decir que estaba bien.

Volví a asentir.

-Se lo reproché muchas veces, pero él quería seguir apegado de una forma más directa a vosotros. Trataba de ser un hombre frío y calculador pero era demasiado sentimental.

Sonreí con nostalgia y ella frunció el ceño.

-Estoy enfadada contigo por haber pensado esas cosas, incluso aunque tengas esa tonta escusa. Pero creo que podemos empezar de nuevo, ¿no?

Extendió su mano despacio hacia mi y yo la tomé enseguida, dando un ligero apretón y acariciando con mi pulgar la superficie de su dorso. Era demasiado tentador.

-Creo que ya lo hemos hecho, y con creces.

Ambos reímos, todavía con nuestras manos entrelazadas.

N/A: Ay que monos! jajaja Eddy estaba celosín...Eddy pierde la cabeza por Belly...Muhahahaha... pero todavía va a tardar algún tiempo en pasar algo interesante...o tal vez no...jejeje. Soy mala... espero poder seguir con este ritmo de actualizaciones.

Bueno, espero que haya gustado el Ed POV porque la verdad es que no conseguía ponerme en su piel. Todavía falta una gran parte de su personalidad que no se aprecia pero con el tiempo iremos conociéndole mejor.

Besitos y...

REVIEW? si, porfa...

P.d.: Bienvnids a ls new readers y muxas grcias por tdas las alertas y favoritos. Estoy muy contenta!