Aura asesina
Argus Filch era el celador de Hogwarts, trabajo que llegaba a odiar. Detestaba a los niños, estudiantes para ser más específico, y a veces odiaba a alguno de los profesores. Lo único bueno para él era los castigos. Era un hombre sádico, así que su único placer era el sufrimiento de a quienes odiaba. No había momento en que no patrullara los pasillos esperando encontrar a un infractor, con la esperanza de hacer que sufriera el peor castigo posible, aunque sus expectativas eran bajas debido a que el director era, según su parecer, demasiado suave.
No importaba si era de día o de noche, Filch estaba siempre vigilante, y para cubrir más terreno, tenía la ayuda de su confiable mascota, la Señora Norris. ¡Cuántos soñaban con darle una patada a esa gata y salir impunes!
Eran las primeras horas de la tarde, y para suerte de los Slytherin, habían acabado sus clases del día. La Señora Norris estaba en el séptimo piso, buscando alguno de esos niños mimados para que su amo pudiera castigarlos y enseñarles que el dinero de sus papis no les iba a sacar de apuros. Estuvo bastante tiempo mirando el techo. Estaba segura que había algo, pero no sabía qué.
Hubiera seguido así todo el día de no ser porque escuchó los gritos de su amo. Al parecer estaba tratando de capturar a su primera víctima, y su deber era ayudarle.
Ya lejos de ese pasillo, el techo se ondeó, como si fuera una cortina, la cabeza de Alpheus se asomó de la nada.
- Gata asquerosa.
En cuatro puntos diferentes del techo, sucedió el mismo fenómeno, y aparecieron en esos lugares las cabezas de sus cuatro amigos. El techo volvió a ondearse, y en la superficie del techo aparecieron cinco capas elegantes de color gris, similares a la capa de invisibilidad de Harry, pero estas parecían un poco más gruesas y pesadas. Del techo, los cinco saltaron, y aterrizaron, sin que se emitiera ruido alguno. Cada uno llevaba una mochila.
- No puedo creer que funcione. - dijo Gohan, sorprendido, a Scorpius - Esta nueva capa de camuflaje será un éxito.
- Le escribiré a papá. - le respondió - Estará muy feliz, aunque conociéndolo, mantendrá en secreto su investigación durante un año antes de sacar la capa al mercado.
No había nadie en el séptimo piso, así que podían caminar sin problemas.
Cuando llegaron al pasillo del cuadro de Bárnabas el Chiflao, se quedaron mirando la pared frente al cuadro. Difícilmente se podía creer que allí había una habitación secreta, aunque tal vez estaba tan bien oculta que les costó un año a Eli y Scor encontrarla.
- Entonces, - habló Alpheus - ¿sólo debemos pasar tres veces mientras pedimos por un lugar donde poder entrenar y que nadie nos descubra?
- Sí, bastante fácil. - le contestó Elisha.
Pasaron tres veces y pidieron lo que había dicho Alpheus. La aparición de una gran puerta les hubiera sorprendido de no ser porque con todo lo que vivieron hasta ahora, nada podía impresionarlos, aunque eso no les impedía admirar la magia de la habitación.
- ¡Es genial! - exclamó Eli.
La habitación era enorme, vacía, nada especial, y que podía ser alterada. Era perfecto, así podían adaptar la habitación para sus necesidad, y tal vez traer algún trofeo, decoración, o equipo de entrenamiento.
- Creo que podemos mejorarla.
Dicho estó, la habitación cambió con el pensamiento de Gohan.
De las paredes, techo y piso, una pared comenzó a crecer, dividiendo la habitación en dos. Desde donde estaban, pudieron ver que la segunda habitación tomaba la forma de un domo, mientras la pared se cerraba, siendo una puerta en a esquina la única conexión.
Al mismo tiempo, en la primera habitación, muebles, mesas, cojines, estantes, libros y más comenzaron a aparecer, decorando la habitación. Era una sala para practicar y estudiar hechizos, de manera simple, o "normal" como lo consideraría el resto de los magos. Lo más magnífico de la habitación era una mueble, una besa con decoración bellísima, con elegantes tallados en forma e dragones. ra el lugar perfecto para colocar sus trofeos y recuerdos de sus peleas.
- Ahora la habitación está dividida en dos. - habló Gohan - Aquí, podremos estudiar, descansar; o hacer unas pequeñas prácticas; mientras en el otro lado, podremos instalar el equipo para poder entrenar en serio.
Entraron a la segunda habitación y desempacaron. Varias cápsulas y componentes de un equipo portátil para que la electricidad funcionara en Hogwarts era el contenido de las mochilas. Era el equipo necesario para armar una cápsula de gravedad dentro del castillo.
Un trabajo así, en especial para unos niños,demoraría varios días para terminarlo. Sin embargo, había dos factores a considerar: primero, ellos sabían los que hacían; y segundo...
- ¡Lo que puede hacerse con supervelocidad!
Cassandra tenía razón. Habían pasado unas hora, y aunque al principio el progreso fue lento, podían terminarlo todo antes de la hora permitida. Aunque dos de ellos, quienes habían perdido la noción del tiempo, debían haberlo terminado... ahora.
- Chicos- dijo Eli a Alpheus y Gohan -, ¿no va a ser hora de su castigo?
Entonces lo chicos recordaron: hoy era el primer día de su castigo.
- ¡AH! ¡Llegaremos tarde!
Salieron corriendo a buscar al señor Filch, con quien debían cumplir castigo, dejando a sus amigos trabajando.
Bueno, si no lo terminaban a tiempo, mañana podrían hacerlo.
- No entiendo cómo te metiste en semejante lío.
Sólo dos seres tenían el lujo de recibir el respeto y aprecio de Filch: su gata y Gohan. Descubrir que Gohan había infringido las normas, en especial la de la entrada al Bosque Prohibido.
- Sólo trataba de ayudar a un amigo.
- Pues no valió la pena.
Gohan pensó un momento en lo que había hecho mientras limpiaba uno de los fregaderos de uno de los muchos baños del castillo, y sólo podía llegar a una conclusión.
- No diría eso.
El castigo fue decidido apenas llegaron con Filch: Debían cada uno de los baños del castillo hasta el último fin de semana antes de Halloween.
Se enteraron también sobre los castigos de Ron y Harry: limpiar los trofeos y ayudar a responder la correspondencia de Lockhart, respectivamente. "¡Vaya derroche de saliva!" pensó Alpheus, quien no podía evitar imaginarse a su amigo lamiendo los sobres para sellarlos.
Otro pensamiento común entre Alpheus y Gohan era que nadie en su sano juicio quisiera estar en el lugar de Harry, incluso si tuviera que limpiar algún baño sin utensilios y con las manos desnudas luego que el lugar hubiera sido usado por un troll.
Aquellos pensamiento se interrumpieron por el sonido de una columna de agua, como de un geiser, que provenía del inodoro que estaba limpiando Alpheus. El chico había retrocedido rápidamente para no mojarse.
Con razón los hicieron limpiar los baños. Siempre había alguien que había planeado una broma y no pudo activar su trampa. La víctima casi fue Alpheus.
Por supuesto, a Filch le importaba poco la seguridad del chico.
- ¡¿Qué has hecho?!
- Salvar mi pellejo. - contestó un indignado Alpheus
- Pues tendrás que limpiarlo.
La única conversación que hubo a partir de ese momento fue de gruñidos o palabras que se decían el conserje y el alumno en voz baja.
Si desde el principio el ambiente era incómodo, ahora lo era aún más.
La situación continuó así por varios minutos y después, para colmo, el aire se empezó a volver pesado... extrañamente pesado... y frío.
Alpheus y Gohan pudieron sentirlo. La sesación les era familiar. Se les hacía difícil respirar, com si el mismo aire se negara a entrar sus pulmones. Luego esas sensasiones frías y calientes en el cuerpo, como espadas que los atravesaban por cada parte de su cuerpo; y una sensación que empezaba desde la frente y que se expandía por todo el cuerpo, como una raíz hecha de metal que crecía rápidamente.
Lo peor de todo, es que el origen no era de un lugar específico. Lo sentían: no provenía del castillo; pero era como si proviniese de cada partícula del castillo, y al mismo tiempo se movía entre esas partículas.
Cuando se enfrentaban a los enemigos, sabían donde estaba o que su energía sólo podía ser emitida por él. Ahora, la presencia asesina parecía ser omnipresente.
- Gohan, ¿te pasa algo?
Filch se había preocupado mucho por Gohan. El chico parecía como si hubiera visto a El Que No Debe Ser Nombrado en persona. Su ojo estaban fijos, sus pupilas no eran más que un pequeño punto y su piel se había palidecido, incluso más que la de Draco.
- ¿Eh? - fue la única respuesta del pelinegro.
- Será mejor que vuelvas a tu Sala Común. - dicho esto volteó a ver Alpheus - ¡Oye...! - no pudo decir más.
Alpheus, quien estaba sentado en el suelo, apoyándose con las manos y fuera de los inodoros, estaba en las mismas condiciones que Gohan. Al parecer, estuvo parado, y por alguna razón posiblemente por la misma que Gohan, cayó hacia atrás. Eso lo preocupó aún más. No tenía más remedio que despedir a los chicos.
- Así no podrás limpiar nada. Tú también, ve a tu habitación. Mañana continuarán con el castigo.
Entonces los amigos se dieron cuenta del miedo del otro. Se levantaron sin hacer ruido, y de la misma manera, salieron del baño.
Ya fuera, y más que lo suficientemente lejos de Filch, hablaron:
- Alph, ¿lo sentiste?
- ¡Sí!
No se dijeron por un buen tiempo, durante el cual se tranquilizaron.
Ya cerca de las mazmorras, Gohan vio a su amigo. Seguía nervioso, y parecía tener miedo, y... parecía que quería decir algo y no tenía el valor para hablar.
Fue entonces, a unos pasos antes de la entrada, que el joven Howlett habló:
- Oye, Gohan.
Gohan lo miró, mientras volvía su amigo a tomar un respiro para ganar más valor.
- En el baño, ¿escuchaste algo?
- Todo rastro de miedo de Gohan fue reemplazado por confusión. ¿Por qué su amigo le preguntaría eso si nada se escuchó?Él, teniendo un oído más desarrollado, no había escuchado nada.
- No, nada, ¿por qué?, ¿escuchaste algo extraño?
- No, sólo creí escuchar. Tal vez mi mente me jugó trucos.
Era obvio que mentía, pues la respuesta de Gohan sólo lo puso más tenso, pero el saiyano creyó que era mejor dejar las cosas así por ahora, y retomarlas luego, con más tranquilidad.
- Si tu dices.
Resultó que los dos castigados no fueron los únicos en sentir esa presencia, si así se le puede llamar. Los otros tres magos guerreros también lo sintieron. Les pareció raro que nadie más se hubiera percatado. Posiblemente se debía a que eran los únicos en toda la escuela que podían sentir el ki y la magia, y lo sería si estuvieran 100% seguros que eso fue magia. Sí, había magia, pero también energía psíquica.
Además de averiguar qué era esa energía, debían averiguar qué fue esa presencia. Sin embargo, ninguno tuvo algún indicio o pista.
Sin ninguna pista, a nada se podía llegar y no tenían más opción que esperar.
Eso sucedió hacía unos días. Ahora todos se encontraban disfrutando de un delicioso desayuno, en sábado; y los Slytherin esperaban ansiosos a quienes pasarían por la puerta del Gran Salón: el equipo de Gryffindor.
Cuando entraron, fue evidente el motivo de la excitación y felicidad de las serpientes. La entrada, por mucho, no fue una triunfal.
El equipo rojo parecía un grupo de soldados que había vuelo de una batalla, de la cual salieron vivos gracias a un milagro.
Los chicas usaban sus escobas como bastón. En medio del camino a las mesas, Alicia Spinnet calló al suelo y sus amigas trataron de ayudarla, aunque no paraban de temblar, tanto cuando se agacharon como cuando lograron levantarla.
Los gemelos Weasley se apoyaban el uno al otro, pero parecían que apenas podían respirar.
Por último, Wood y Harry entraron. Harry casi se cae, pero el capitán logró sostenerlo a tiempo.
Todos y cada uno de los jugadores apenas se mantenían de pie, y cuando llegaron a las mesas, se desplomaron en los asientos. Fred, quien se moría de hambre, intentó comer, pero para eso, primero debía intentar mover la mano. Ni siquiera podía con sus uñas.
- Por favor, dinos que escupieron sangre. - preguntó el emocionado Boyle a Elisha, la entrenadora, quien recién había llegado.
Todo el comedor lo escuchó y los Gryfindor lo miraron con odio.
Con respecto a su pregunta, Eli no le dio respuesta, sino Higgs, quien al parecer estuvo tomando fotos durante el entrenamiento. Se las lanzó a sus ex compañeros de equipo. La mayoría de ellos se echaron a reir al ver las imágenes.
- ¡Oh, pobrecillo! - dijo el capitán con sarcasmo al ver una de las fotos - Jamás te había visto en un estado tan lamentable Wood. Dime - se dirigió a Eli - ¿acaso tu propia escoba te arrastró por todo el campo? Y a los Weasley, ¿le hizo lo mismo las bludgers?
Los ojos de Oliver mostraron un fuego, que creció tanto con su odio como su determinación:
- Po...de...mos... ...ha...cer...lo.
El hecho que apenas podía hablar no lo hizo sonar muy convincente, en especial a los gemelos:
- Cá...
- ...lla...
- ...te.
Todos los Slyhterin se rieron con más fuerza, y con el resto de sus fuerzas, algunos hacían lo posible para sostenerse y no caer rondando de la risa, entre ellos Draco.
- No te rías, - dijo Scorpius a su primo - que tu estás en la misma situación. Espero que lo hagas mejor. Aumentaremos el ritmo.
Esa declaración hizo que todo el equipo dejara de reir y fruncieran el ceño.
A continuación, Scor sacó de su maleta lo que parecían unas bandas que tenían unos pequeños objetos rectangulares dentro
- ¿Qué es esto? - preguntó Draco, curioso.
- Tus nuevas bandas con pesas. Termina, ve al baños y póntelas. En el papel están las instrucciones. Ustedes, - se firigió al resto del equipo - aumentarán el peso.
- ¡Aquí ten tu peso!
Amy no dudó en golpear fuerte a Scorpius con un periódico enrollado que hacía poco estuvo leyendo. Scorpius se paró y alejó de la mesa al percatarse que la mitad del equipo agarraba con fuerza las bandas, lo que sólo podía significar una cosa: Iban a lanzarlas contra él.
Gohan y Alpheus lo siguieron a la mesa de Slytherin, donde los esperaba Elisha.
- Buenos días, Harry. - saludó Gohan a su amigo, y luego al resto - Buenos días.
- Veo que Eli los hizo entrenar muy duro. - comentó Alpheus a todo el equipo.
La primera persona en responder, y hacer algún movimiento, fue Hermione, quien al parecer, estuvo durante los primeros minutos del sanguinario entrenamiento:
- ¿Llamas a eso entrenar? Eso fue una barbarie.
Los chicos la miraron por un momento, pero como estaban acostumbrados al entrenamiento, cambiaron su atención a Eli, y Gohan comentó:
- Veo que llevas mejor con Draco.
- Fue a vernos entrenar y me agradeció. - explicó Eli.
Desde que se enteraron que ella sería la entrenadora y que era similar a Scor en lo que respecta a los entrenamientos, todos Slytherin estaba ansioso de ver al equipo rival hecho polvo.
- Todo Slytherin te agradece. - agregó Alpheus, quien miró al su respectiva mesa, de donde Eli recibía señas de aprobación, tanto de jugadores como demás estudiantes.
Los Gryffindor fruncieron aún más el ceño al ver a las serpientes burlarse de ellos. Oliver no pudo más, y concentró las pocas fuerzas que tenían para pararse y dar unas palabras de ánimo a su equipo:
- Que sigan así hasta que vean los resultados. ¡Gryffindor ganará la copa!
Al escucharlo, todos los leones, incluyedo los jugadores, se levantaron y lo vitorearon.
La felicidad duró hasta que Eli dijo la triste y cruda realidad:
- Sí, pero no ganarán contra Slytherin.
Los gritos cesaron.
- Es muy probable. - agregó Scor.
Varios se desanimaron
- Recién han empezado, ¿qué esperaban? - dijo Gohan.
Y todos cayeron en sus asientos, desanimados.
El único que se atrevió a decir algo fue Fred: una palabra, muy ofensiva hacia las mujeres; y gracias a eso recibió una fuerte manotazo de Eli, que hizo que la cara del pelirrojo se estrellara contra la mesa.
- Aun nada.
Scorpius estaba irritado y habló en voz baja mientras caminaba en compañía de su herana y Gohan por uno de los muchos pasillos del colegio, en especial uno que iba en dirección a la oficina de Filch. Esto último lo ignoraban. Nada nuevo sucedió de que esa presencia se mostró: era la calma antes de la tormenta.
- Me gustaría saber que fue esa aura extraña. - comentó Gohan
- Sea lo que sea, era obvio que quería matar - agregó Cassandra, lo cual preocupó más a su hermano.
- Debemos evitar que eso suceda.
- Sí - le respondió su hermana -, pero no podremos hacer nada si no tenemos pistas. Lo más probable es que esa cosa ataque antes que podamos evitarlo.
- Veo que Nick está muy feliz. - el comentario de Gohan obligó a todos a dejar la situación problemática de lado.
Nick Casi Decapitado estaba muy feliz. Se estaba alejando de Harry e iba en dirección hacia ellos. En su camino, el fantasma saludó a los tres y siguió flotando. Sea lo que sea que había hecho Harry, fue lo mejor que le había sucedido a Nick durante la semana, quien hasta el momento se mostraba muy triste.
- ¿Qué hiciste? - le preguntó Gohan a Harry.
- Sólo le hice un favor: acepté ir a su cumpleaños de muerte en Halloween.
La sorpresa en el rostro de Sandy y la expresión de Scor le hizo darse cuenta de algo: había cometido una estupidez.
- ¿Qué?
- Harry - habló Scor -, dejando aparte que te vas a perder el festín, ¿sabes lo que es un cumpleaños de muerte?
- Sí, el día que murió.
Una respuesta simple y algo idiota que irritó al chico.
- De acuerdo, seré más específico: ¿Sabes como se celebra un cumpleaños de muerte? - el moreno, que en realidad era rubio, replanteó su pregunta.
- Pues no.
La reacción de Scor fue frotarse el tabique, por lo que Sandy tuvo que suplir a su hermano.
- Harry, a estas alturas deberías saber que no debes hacer nada en el mundo mágico sin tener previo conocimiento.
- ¿Hice algo malo? - se mostró un poco más preocupado, pero aún ignorando el problema.
- No exactamente. - la respuesta de Cassandra lo tranquilizo un poco - Es que esos eventos no son precisamente para vivos. Nada malo te pasará, pero creo que será una experiencia muy incómoda.
Hasta el momento la tranquilidad había reinado en el colegio y hoy era la noche de Halloween. Los alumnos estaban desfrutando de una deliciosa cena... bueno, casi todos.
- Debimos haberlo acompañado. - dijo Gohan a Alpheus, aunque hubiera sido más convincente su preocupación si no estuviera disfrutando tato de la comida.
- ¿Y perdernos del banquete? Ni loco.
Gohan terminó el bocado, y por un momento, se mostró preocupado. Alpheus lo miró y, para calmarlo, agregó:
- Va a estar bien. Sólo terminará algo hambriento.
Gohan asintió y continuó comiendo, dejando de lado su culpa.
Este tipo de felicidad hacía a todos olvidar sus problemas. Durante casi todo el banquete fue así hasta que ese momento llegó, anunciando la tragedia.
- Nunca voy disfrutar de una bebida tranquilo. - susurró Alpheus. Nadie más que él mismo lo escuchó.
La misma sensación que sintieron el primer día de castigo volvió a aparecer. Scorpius, Cassandra y Elisha también lo sintieron. Los cinco lo sintieron, pero esta vez estaban mejor preparados emocionalmente. Esta vez no mostraría el terror o el pánico. Se controlaron. Trataron de detectar a ese ser, pero no tuvieron resultado.
Apenas unos segundos después, el director, feliz por el banquete, ordenó al alumnado volver a sus casas, y fue en el camino cuando descubrieron que había sucedido.
Los Slytherin y Hufflepuff fueron los primeros, aparte de ciertos tres alumnos, en saberlo. En su camino uno de los estudiantes pisó un pequeño charco de agua. Pronto, todo se dieron cuente que más adelante, el piso estaba mojado. Los alumnos de las dos casa se acercaron, y al girar en la esquina, se toparon con Harry, Ron y Hermione quienes estaban muy asustados y parecían querer huir del lugar. Los cinco guerreros fueron los primeros en percatarse en por qué. De una de lar argollas para colocar las antorchas, estaba lo que parecía, el cadáver de la señora Norris. Pero lo que atrajo la atención de los cinco no fue la gata en sí, sino el rastro de la extraña energía, idéntica a la que sintieron hacía poco.
- ¡No puede ser!
Gohan volteó a ver a Alpheus, quien estaba más pálido que Draco. Miró hacia donde se dirigían los ojos de su amigo, pero no entendía por qué ese mensaje podía causarle tanto miedo, más de lo que debía, al estar escrito con sangre:
LA CÁMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA.
ENEMIGOS DEL HEREDERO, TEMED.
- ¡Enemigos del heredero, temed! ¡Los próximos serán los sangre sucia!
La declaración de Draco hizo que todos excepto uno volteara a mirarlo.
Nadie vio ni escuchó a Alpheus, quien con voz inaudible se lamentó:
- ¿Por qué ahora?
Próximo capítulo: La bludger loca
