Luces Negras

Rendezvous 2° Parte

Como siempre Yuru Yuri le pertenece a Namori sensei.

Hola, lo siento si me demoré mucho, mi conciencia tiene una explicación pero primero tendrán que leer el capitulo xD. Esta es la segunda parte de la maravillosa reunión de las chicas, se las dejo y mil disculpas por el retraso.


Era mas de media noche y al parecer las jóvenes estaban solo al inicio de la velada, la cerveza entró en el círculo cuando los tragos de Chitose se acabaron y las voces como estridentes alaridos hacían reir a mas de una, el karaoke estaba siendo conquistado por el dúo que, parecía mas orientado a la comedia que otra cosa.
Kyouko y Sakurako se adueñaron del 'palco', improvisando una secuencia de chistes haciendo llorar de risa a sus fieles seguidoras, ésto sumado al alcohol potenciaron el jolgorio en el ambiente. Ayano se rindio ante él sin darse cuenta, sus pensamientos enredados la llevaron a embriagarse rápidamente cuando aceptó un reto 'seco y volteado' de Chitose. Yui estaba actuando de árbitro de las dos sirviendo los chupitos de tequila e indicando el castigo a quien no se lo terminaba.
Chitose posó el vaso con fuerza en la mesa que servía de bar antes de su mejor amiga quien, lo hizo medio segundo después, Yui observó a ambas con semblante serio, Ayano junto a Chitose la observaron esperando su veredicto.

—¡Chitose gana!— decidió la morena ganándose un codazo de parte de la chica violeta que no estaba acostumbrada a perder, Chitose se levantó de golpe riendo y saltando como una niña.

—Le gané a Ayano-chan— decía sin parar, su hermana menor la observó.

—Neesan no te muevas tanto que te hará mal— advirtió pero era demasiado tarde, pronto los colores se le subieron al rostro y como un rayo se dirigió al baño, obviamente Chizuru la siguió sin pensarlo dos veces.
Yui y Ayano rieron un poco con la situación, la Sugiura quiso ponerse de pie pero supo que no era buena idea al sentir que el piso se movió debajo.

—Creo que has tomado demasiado, quédate sentada— aconsejo Yui quien inconscientemente le cogió la mano. Ayano asintió y de igual forma correspondió al contacto.
—Disculpa— dijo ella dejándola ir pero Ayano negó con la cabeza

—Quédate aquí conmigo, no quiero que Kyouko se dé cuenta— pidió sonando apenada, Yui sonrió y luego dirigió la vista hacia la mangaka quien estaba en pleno acto haciendo de Tsukkomi a Sakurako.

—No creo que ella este mejor— le dijo, Ayano observó su perfil sintiendo que su rostro ardía, cuando Yui encontró su mirada ésta la desvió hacia el otro lado.

—¿Hablaste con ella no?— preguntó de pronto, Yui se dio cuenta que no podía mirarla a los ojos y pensó que era mejor.

—Si, me siento aliviada sabes— continuo, ninguna quería remover mucho el discurso porque sabían bien que conllevaba.

—Estoy contenta por las dos— finalizó la chica violeta fijando sus brillantes ojos en los de Yui, la morena sintió su garganta seca de repente y quiso darle la culpa a la cerveza pero sabía que ante sus ojos era completamente desnuda.

—Voy por un poco de agua— decidió escapar, Ayano se dio cuenta de la tensión que nació o que más bien, flotaba perenne entre las dos y solo asintió.

Con la cabeza llena de preguntas, Yui se dirigió a la cocina para buscar sin mucho éxito, al parecer había de todo para elegir menos la cosa mas simple como una botella de agua, sin darle vueltas al asunto decidió por llenar el vaso directamente de la fuente. La morena estaba aún con el corazón algo acelerado, desde que empezó a frecuentar a su ex novia del liceo las cosas se estaban complicando. Y pensar que serían vacaciones, reflexionó Yui.
Nuevamente quiso abandonar el bullicio de la casa pero al acercarse a la puerta se dio cuenta que su escondite estaba ocupado, la joven sonrió viéndolas juntas y decidió darles privacidad para volver enfrentar a sus demonios pasados.


En el frío de la noche el tiempo parecía mas lento, las luces de la ciudad apenas y alumbraban la oscuridad. Akari estaba apoyada en la baranda mirando al horizonte, tratando de abrir su mente y prepararse para lo que Chinatsu le diría sin embargo, la chica pelirosa no pronunció palabra luego de irrumpir su espacio, solo se limitó como ella ver hacia el cielo infinito.
Tal vez no tenían nada que decirse, tal vez la situación era irrevocable e no valía la pena intentar una tregua, pensó Chinatsu. Cada vez que trataba de abrir la conversación imágenes de Akari con lágrimas en los ojos, con desilusión luego de encontrarla con otro la inundaban, era un continuo andar por el patíbulo de su consciencia.
El silencio se alargó por minutos pero ninguna se animaba a dejar su posición, como esperando mutuamente que alguna comenzara la plática, Akari estaba tan llena de dudas y pensamientos que no dio cuenta del tiempo que pasaba sobre ellas, incrementando la brecha que las separaba. ¿Quizá era aún muy pronto?, pensó Akaza.

—Me alegro de haber venido— de pronto dijo Chinatsu, Akari salió de su pequeña introspección y se obligó a no mirarla.
—No iba a hacerlo, pero creo que algo más fuerte me condujo hasta aqui— continuo la pelirosa, Akari deseaba reaccionar pero su orgullo la mantuvo en posición.
—Quería verte, aún si sé que no merezco estar aquí— sonó a disculpa, a bandera blanca y Akari finalmente cedió para mirarla. Chinatsu se sintió morir viendo aquellos ojos violetas como antes, sin dolor.

—No digas eso, todas somos amigas y porque yo estoy no significa que debes reprimirte, la verdad es que cuando supe que venías no sabía que esperar, pensé mucho luego de lo que pasó, en como me siento ahora— se detuvo para inspirar una bocanada de aire helado, al mismo tiempo que Chinatsu contuvo el aliento.
—Y para ser sincera no lo sé, creo que de tanto pensar y reflexionar no llegué a ninguna parte y es más, creo que regrese al principio. Esto no quiere decir que he superado del todo lo que paso, es solo que prefiero no recordarlo, prefiero pensar que nunca pasó para seguir con mi vida y sinceramente pienso que deberías hacer lo mismo— Chinatsu se quedó pasmada cuando escuchó aquellas palabras, eran tan sinceras como desconocidas, aquella Akari no la había conocido antes y supo que fue ella quien la había creado.

—Akari— pronunció su nombre sintiendo que sus ojos se aguaron, Akari suspiró sintiendo que su corazón se olvido de seguir latiendo, lo que había dicho fue devastador e incluso se sintió extraña luego de hacerlo. ¿Acaso fue su orgullo hablando?, pensó.

—No sé si podemos ser amigas como antes pero quisiera intentarlo, solo dame tiempo— añadió con mas sentimiento en su voz, Chinatsu se limpió los ojos sintiendo que el nudo en su garganta se desenredo finalmente. Asintió y luego pudo observar a la que una vez fue su novia sonriendo solo para ella.

—¿Aqui estaban eh? dejen el romanticismo para la cama, vamos a cantar— Sakurako dijo halando de ambas hacia la casa, no pudieron hacer otra cosa que reir.

Dentro Kyouko estaba desplegando sus alas de cantante en una pieza movida de pop, Ayano se había posicionado en el sofá a duras penas, tanteando el terreno y decidiendo que lo mejor era no moverse mucho. Su novia cantaba desentonando pero sin importarle mucho, entre coro y coro bebía un trago enorme de cerveza alegando que era indispensable para llegar a las notas altas. Las demás llegaron y comenzaron a aplaudir al compás da la canción, Chinatsu se mantuvo algo alejada, como si quisiera digerir las conversación que había apenas entablado con Akari.

—Toma Chinatsu— ofreció Yui, la chica pelirosa aceptó la bebida con gusto y brindo con su senpai en silencio.
—¿Pudieron hablar?— preguntó la morena observando hacia donde sus amigas, Chinatsu asintió reviviendo en un segundo aquella plática.

—Fue inesperado pero...— habló ella de repente, Yui la vio por el rabillo del ojo tratando de no interrumpirla.
—Me dijo que necesitaba tiempo para poder recuperar su amistad, me esperaba algo así es solo que— se detuvo para mirar hacia la botella en sus manos.

—No pensabas que te lo diría directamente, entiendo— completo la morena, Chinatsu alzó la mirada algo sorprendida, aunque no del todo, Yui siempre fue sensible con aspectos como ese, era natural en ella entender a la perfección que sienten los demás.

—Si, Yui senpai siempre sabe que decir en momentos como éste— dijo sonriendo la pelirosa, Yui evitó sonrojarse por el cumplido y solo se limitó a sonreir de vuelta.

Kyouko observó la escena en la distancia y por unos segundos olvidó la letra de la canción, Sakurako lleno el espacio y en poco tiempo terminaron la última estrofa. La rubia encontró la mirada de Chinatsu y se acercó a las dos con torpes pasos que no pasaron desapercibidos por Yui, la mangaka sonrió apoderándose del brazo de su mejor amiga, Chinatsu no pudo evitar verla con disgusto por su actitud.

—Yui vamos a cantar un dúo— le dijo con tono infantil, Yui suspiró pues no tenía intención de hacerlo, la rubia empezó a halar de ella con ímpetu.

—Yui senpai y yo estábamos hablando Kyouko senpai— interrumpió Chinatsu, Kyouko le dio una mirada aniquiladora a la pelirosa pero ésta no bajo la guardia, había tenido suficiente soportando las indirectas y miradas de la rubia toda la noche, no supo de donde pero sabía que el hablar con Akari le dio la fuerza para imponerse ante ella.

—Tú ni siquiera deberías haber venido— le dijo finalmente Kyouko, Chinatsu se sintió algo dolida por sus palabras pero no claudicó.

—También son mis amigas, no tienes derecho a decirme nada— alzó un poco la voz sintiendo su frustración quemando su rostro. Yui presintió que las cosas estaban degenerando poco a poco y se puso en medio de las dos para aplacar los ánimos de ambas.

—Vamos calma, Chinatsu por favor, Kyouko tu también basta de esto— dijo Yui mirando a su amiga de la infancia.

Por unos segundos, segundos inundados de la suave voz de Chizuru al micrófono pareció que ambas se habían calmado, Chinatsu retrocedió haciendo uso de su razón y como siempre el respeto que tenía por Yui hicieron efecto en ella. Kyouko no estaba tan segura, simplemente no entendía porque su amiga se empeñaba en defenderla.

—¿Porqué la defiendes?, no sabes lo que le hizo a Akari, no tienes idea de como es en realidad— continuó Kyouko sosteniéndose de los antebrazos de Yui.

—Lo mismo digo, siempre has querido controlar a todas a tu alrededor, siempre has querido ser el centro de la atención porque no soportas ser dejada de lado, pero nadie se ha dado cuenta, Yui senpai es demasiado buena como para pensar lo peor de ti pero yo no, yo veo exactamente a través de ti, es por eso que no me soportas— Chinatsu dijo con la rabia aguantada entre los dientes, su rostro serio y los ojos brillantes de una luz oscura que Yui conocía demasiado bien.

—Eres una cualquiera, ¡Lárgate!— Yui la contuvo físicamente mientras que observaba a Chinatsu anonadada, era la primera vez que escuchaba a alguien hablar así a Kyouko, la rubia estaba furibunda y para ponerle la cereza al pastel la última palabra resonó en todo el departamento pues la música justo había terminado. Todas las presentes se dieron cuenta de lo sucedido, Ayano sintió algo de miedo cuando se acercó a las tres, Kyouko tenía una expresión irreconocible por ella y se dio cuenta que Yui tampoco la había visto así antes.

—Será mejor que me vaya, lo siento senpai— Chinatsu dijo con los ojos algo aguados, cuando tomó su abrigo Akari la observó y por un segundo sus miradas se engancharon, la joven Akaza sintió un deseo increíble de ir con ella pero su ex novia negó con la cabeza para luego cerrar la puerta.

—¿Que ha pasado?— Chitose dijo sintiendo mucha ansia en su pecho, su hermana menor sin embargo, observó a Kyouko siendo acudida por Yui y Ayano con una expresión de incredulidad, mas aún ante el llanto apagado de la rubia.

Luego de aquel incidente el ánimo entre las amigas de liceo se había apagado, no importa cuanto empeño pusieran cada una para olvidar lo sucedido, parecía que la noche estaba condenada a terminar. Himawari fue la primera en declarar que era hora de volver a casa, ellas habían venido con Chinatsu quien las había ido a recoger a la estación, las chicas querían llamar un taxi pero Chizuru se ofreció a llevarlas.
Chitose estaba algo triste por lo sucedido, se suponía que sería una fiesta para celebrar su amistad, afianzar los lazos entre ellas, y olvidar un poco la rutina que gobernaba sus vidas. La gemela no sabía que pensar de todo el asunto, la verdad ninguna de las presentes salvo por las tres chicas involucradas sabían el meollo que originó la discusión. Yui estaba sumida en sus propios pensamientos apoyada en una columna cerca al salón, Akari necesitaba hablar con ella, preguntarle que había pasado y no era la única, Ayano también tenía un remolino de preguntas, sobre todo porque su novia se negó a decir palabra.
La Sugiura salió de la habitación de huéspedes que Chitose les ofreció, Kyouko cayó dormida luego de que se desahogara metiendole mas dudas a su novia quien solo atinó a hacerle compañía en silencio. Cuando llegó al salón vio que Yui estaba hablando con Akari, tuvo el impulso de acercarse pero la vista solitaria de Chitose recogiendo botellas y demás la detuvo.

—Yui-chan, ¿Me vas a decir que paso?— preguntó Akari, Yui encontró sus ojos llenos de expectativa

—Chinatsu no se pudo contener, sabes que Kyouko la ha estado atosigando desde siempre, parece que hoy saco el valor para decirle que pensaba de ella y pues, Kyouko no lo ha tomado bien— explicó, Akari bajo la mirada, sus cejas casi juntas de cuanto ello podía significar.
—Ayudaré a Chitose— comentó suavemente antes de dejar a su amiga, Akari observó a Yui, algo en sus ojos le dijeron que, las palabras de Chinatsu la habían tocado profundamente.

Pronto el departamento estaba limpio, o al menos mucho mas ordenado que al inicio, las cuatro se dieron un momento de descanso alrededor de la mesa, ninguna quería hablar del tema por temor a la reacción de la otra. Chizuru cerró la puerta de entrada declarando su regreso, fue ahí que Yui aprovechó para levantarse e indicar a Akari que debían de retirarse.

—Si quieren pueden quedarse, hay suficiente espacio— ofreció la gemela mayor, no se que fue pero Yui no pudo ante la mirada amable de Chitose, la joven morena le dio una ojeada a Akari quien sonrió y luego asintió rindiéndose del todo.

—Es una pena que Himawari y Sakurako no se quedaran— Akari dijo, Chizuru tosió sonrojándose un poco al recordar el viaje hasta la casa de una de ellas.

—Créeme Akaza-san, ellas dos necesitaban algo de espacio— comentó la menor de las Ikeda. Akari ladeó la cabeza no entendiendo a que se refería mientras que los lentes de Chitose se empañaron unos breves segundos.

—Vaya, te habrán hecho sufrir Chizuru— Yui dijo sonriendo.

—Digamos que, pensaría dos veces antes de viajar en el asiento posterior del auto— concluyó soltando un suspiro, las chicas rieron ante la miserable respuesta de la ojiverde e increíblemente Akari no entendió el porque.


En el liceo, solo algunas personas se quedaban hasta después de las cinco, sea por actividades en algún club o simplemente demorando en la limpieza del salón. Nanamori era un campus grande y a veces las jóvenes recién ingresadas se aventuraban a los lugares que menos conocían cuando no había mucha gente en él. Era un viernes y el sol empezaba a colorear de naranja el cielo, las aves regresaban al nido al unísono que un grupo de chicas, era un paisaje que se repetía cada día con el mismo sonido en el viento.
Algunos pasos se perdían en el interminable corredor del tercer piso, el eco que dejaban en cada rincón hacía sonreír a una joven que parecía estar buscando a alguien mientras abría y cerraba puertas de las supuestas aulas vacías. Risas escapaban mezclándose con el silencio, ahogando el eco en un juego travieso que siempre comenzaba con un beso.
Abrió la puerta del salón de música, los instrumentos yacían intactos, las suaves líneas que marcaban el piano en el centro aumentaban el sentimiento de paz del recinto. Se acercó a la ventana para dejar que la brisa entre, como esperando que se fundieran con los instrumentos y tal vez crear música solo para ella, quizá si cerraba sus ojos.

—¿Qué estás pensando?— la suave voz de su compañera de juegos la sorprendió y se giró para encontrarla parada cerca del piano.

—Me asustaste— dijo ella sonriendo, la otra devolvió el gesto y luego se acercó para compartir la vista, el club de atletismo aún estaba tomando tiempos, se acercaba la competencia regional después de todo.

—Te dije alguna vez que me propusieron unirme— comentó ganando la atención de la joven a su lado, ésta negó con la cabeza.

—¿Porqué no lo hiciste?— preguntó interesada.

—Estaba en el 'Gorakubu', ¿Recuerdas?— contestó encontrando su mirada.

—¿No te gustaría?, se ve más divertido que el consejo estudiantil— decidió la otra.

—Seguramente lo sería, sobre todo con lo mandona que es la presidente— se burló y antes de que recibiera alguna queja se alejó de ella.

—¿Ah si?, ahora veremos— empezó de nuevo el juego. La persiguió hasta llegar al techo de la escuela donde se quedó observando alrededor antes de proseguir, avanzó hasta donde las plantas ornamentales descansaban y ni siquiera se dio cuenta cuando la asaltaron atrapándola en un abrazo con el aroma que prefería más.

—¡Te atrapé!— fueron las únicas palabras que escuchó, estando tan cerca de ella provocaba que se olvidara de todo lo demás, era casi inevitable el contacto entre las dos, aún si hacía poco tiempo que descubrieron el mismo sentimiento sin nombre.
Atrapada en sus brazos la joven presidente no tenía tregua, el pudor se desvanecía el mismo segundo en que rozaba sus labios, en que sentía sus latidos. Sus besos se habían vuelto mucho más expertos desde la primera vez, mas deseosos y cargados con algo que las palabras no sabían expresar. Cuando se separaron no dijeron nada, no era necesario un lenguaje, la inexperiencia las hacía vulnerables ante sus propios impulsos, era esa misma inexperiencia la que se encargaba de unirlas mas en un juego que, ambas sabían se estaba volviendo muy real.

El salón del té, antiguo club del entretenimiento estaba vacío ese día, si no fuera por el aumento del número de cojines sería igual que antes. Kyouko se sentó a la mesa en la tenue luz, había pasado tantos momentos felices en aquellas cuatro paredes, era casi injusto que hubieran personas que quisieran ser miembros del club del té y por lo que averiguó eran seis.

"Nadie podrá igualar nuestro ingenio y diversión", pensó la rubia mangaka.

Sin una actividad luego de clases Kyouko se encontraba prácticamente sin nada que hacer, a veces se reunía con Akari luego de la escuela para ir a pasear y pasar el tiempo, pero la joven Akaza no siempre estaba dispuesta a acompañarla pues prefería llegar temprano o al menos eso le decía. Kyouko descubriría luego que la pelirroja muchas veces iba con Chinatsu, al principio pensó que quería convencerla a unirse al nuevo club que ocupaba su precioso salón del té pero no era así. Fue un día como aquel cuando decidió visitar el salón que se dio cuenta de todo, Chinatsu y Akari se encontraban a solas, la revelación fue más chocante que aquella vez que ella y Yui las sorprendieron en una posición comprometedora en casa Yoshikawa. Kyouko no supo que pensar al principio, sus amigas estaban enamoradas dejándola a ella fuera del cuadro, ¿y Yui?.

"Yui siempre esta en el consejo", se respondió. Algo que no había visto antes esconderse en aquella oración la hizo temblar, la rubia mangaka rechazó su temor y decidió salir del salón del té. Se dirigió hacia el consejo estudiantil el cual encontró desolado, era extraño el sentimiento que la impulsó pero contra sus propia voluntad comenzó a buscar. Fue en el último piso que decidió detener su búsqueda, la puerta de la azotea estaba abierta y se podían escuchar voces dispersas por el viento del atardecer, la rubia mangaka bajó unos escalones sintiendo que las voces se aproximaban, risas alegres que reconoció.

—¿Kyouko?— Yui se sorprendió al encontrar a su amiga parada a unas gradas de la puerta, Ayano la observó con algo de curiosidad, pero no dijo nada.

—Te estaba buscando— dijo ella como defensa, Ayano se puso algo nerviosa.

"¿Nos ha visto?" pensó rápidamente, su compañera Yui como si nada pasara bajo los escalones hasta ella.

—Íbamos de salida, ¿Porqué no vamos juntas?— propuso Yui, dentro de ella sabía que casi nunca pasaba tiempo con su amiga, quería compensarla de alguna manera, Ayano encontró su mirada y no pudo hacer mas que asentir.


"Ese día, lo había olvidado" Yui reflexionó dando una vuelta en el futón, Akari estaba dormida profundamente en cambio ella no podía conciliar el sueño. Decidió que lo mejor era no luchar y se levantó para tomar algo, de nada servía estar recostada si no hacía mas que flotar entre lo que pensaba eran sueños y recuerdos mezclados.

La casa estaba en silencio, solo el zumbido sordo del refrigerados llenaba el espacio, apenas tomo un vaso lleno de agua se dispuso en el sofá, cogió una de las mantas que reposaban en él y se tumbo para ver un poco de televisión, no pensaba que les molestaría, es mas estaba segura que las demás estaban fuera de combate. Los clásicos refritos de los años noventa le dieron la bienvenida y bostezó inconscientemente.

"Está funcionando" pensó con una sonrisa en los labios.

Se acomodó en el respaldar subiendo las piernas para quedar envuelta como una oruga, el sopor la estaba alcanzando cuando sintió un peso en su hombro, Funami salió de la somnolencia del todo al ser rodeada por un par de brazos, quería voltear para ver de quien se trataba pero no fue necesario.

—Quédate así un momento Yui— la joven morena calló pero algo en la voz de su amiga no le dejo relajarse.

—¿No podías dormir?— preguntó tratando de desanudar su ánimo.

—Dormí un poco si, pero tuve un mal sueño, de ésos que evocan una parte del pasado— dijo, Yui pensó que era realmente una coincidencia, ella también había tenido uno de ésos hace poco.

—Cuéntame— intento Yui, no hubo respuesta por unos segundos, solo sintió que los brazos en su cintura se aferraron más a ella.

—Es del liceo, el año que el club se desintegró y cada una fue por distintos caminos...¿Tú piensas lo mismo que ella?— El cambio de tema fue abrupto pero Yui no tuvo tiempo de decir nada.—Solo quería que estemos juntas, como siempre, ¿Es tan malo?— continuó. Yui entonces se libero de su abrazo y la encaró, los ojos azules estaban sombríos, no por la oscuridad si no por lo mismo que ella noto antes.

—No, pero ¿Porqué no dijiste nada?, debiste sentirte sola, lo siento Kyouko— se disculpo viéndola directamente, la mirada de la mangaka se suavizó con sus palabras.—No tenía idea que significara tanto para ti, es un símbolo de nuestra amistad lo sé— Kyouko negó con la cabeza sin mirarla, la confusión de la morena fue inmediata.

—Yo también pensé que era por eso pero...— Se abrazo a Funami apoyándose en su hombro y de nuevo aprisionándola con sus brazos, Yui no supo como reaccionar. —No era así, solo estaba celosa—

—No entiendo Kyouko— pudo decir, la rubia calló nuevamente dejando a su mejor amiga en la oscuridad total.

—Siempre supe que le gustaba a Ayano sabes, pero ella me era indiferente, solo la veía como una compañera más— Sus palabras no le estaban gustando mucho a la morena quien trato de separarse de ella sin éxito, en vez de eso Kyouko se pegó mas a ella.

—Entonces— preguntó apoyando una mano en la espalda de la rubia.

—Fue tu culpa Yui, si me hubieras dicho que estaban juntas entonces yo jamás le hubiera invitado a salir, pero no lo hiciste, pensé que éramos las mejores amigas— Yui tuvo que darse una cachetada mental para poder darse cuenta del verdadero significado detrás de ésas palabras, se separó de ella usando ligera fuerza, Kyouko tenía lágrimas en los ojos.

—¿Lo sabías?— preguntó en vano, la respuestas era más que obvia, Kyouko se limpió los ojos.

—Que importa— dijo ella.

—¿Porqué me lo estás diciendo ahora?— le dijo con dureza, Kyouko desvió la mirada.

—Está en el pasado Yui, tu confesión, mis sentimientos y los tuyos también— dijo de pronto, Yui se sintió caer al vacío. Kyouko observó su reacción y luego se levantó. —Ahora que ya lo sabes dime, ¿Qué es lo que piensas?—preguntó mirándola desde su posición en pie, era como si quisiera escuchar y al mismo tiempo huir de lo que dijera. Yui no dijo nada, tenía demasiado dentro suyo como para poder articular un solo pensamiento, se puso se pie y comenzó a caminar hacia la cocina. —Contéstame— pidió la rubia alzando la voz ligeramente, su amiga de la infancia se giro para enfrentarla.

—Que es como dijiste, está en el pasado— respondió con frialdad, Kyouko observó como desapareció en la cocina sintiendo su pecho muy pesado, la mangaka regresó a la habitación en silencio y se abrazó a sí misma cubriéndose con la manta hasta la cabeza.

Yui se sirvió un vaso con agua y luego otro, la sed que sentía no sería aplacada con solo eso pero mejor era intentar. Se apoyó en el lavabo de acero con lo ojos nublados, ojos que luego soltaron gruesas lágrimas que no contuvo, de repente no tenía la fuerza para ello.

"¿Porqué duele luego de tanto tiempo?, ¿Porque no puedo ser mas decidida?" se preguntó dando un puño a una de las alacenas adyacentes, en ése momento la puerta del balcón se abrió y ella encontró los ojos que tiempo atrás le daban paz.

—Yui, ¿Qué te pasa?— se acercó a ella con rapidez, la morena no pudo contestar soltando mas lágrimas en el proceso, Ayano acarició su rostro con ambas manos dándole calor hasta que unos ojos café por fin la miraron.

—Ayano, lo siento— dijo la morena y la ex presidente no entendió, ni siquiera tuvo tiempo para hacerlo, en un segundo los labios de Yui la habían atrapado en un beso, cuando se dio cuenta de lo que pasaba Ayano no pudo resistirse y se rindió a sus ocultos deseos.


Gracias por esperar, la verdad he tenido un enero terrible, no estaba muy bien de salud por ende no podía ni escribir. Espero que sigan la historia, en éstos momentos estoy tratando de ponerme al día en la otra, un saludo a todos, que estén muy bien.

Conciencia: Así nada más, ¿crees que te creerán?

Autora: No estoy mintiendo, obviamente no les diré que cosa tenía, es algo vergonzoso.

Conciencia: Si quieres lo hago yo *la conciencia se aclara la garganta*

Autora: ¡No! haré lo que quieras, no lo digas por favor, si en verdad eres mi conciencia entonces demuéstralo.

*Ambas se miran por unos intensos segundos*

Conciencia: ¡Laautorasecayódelasescalerasdeunadiscoyrompiólamuñecaaaaaaa!, todo esto en año nuevo.

Autora: Te maldigo *llorando lágrimas de vergüenza*