Capítulo 8: Oportunidad

Lo que sentía era demasiado contradictorio. Por una parte pensó que la encontraría realizando su rutina diaria en aquel lugar cubierto por lunas donde era el gimnasio, pero por otra parte, exhaló un suspiro tranquilizador al no verla. Recordaba que estuvo minutos interminables dentro de su habitación mientras esperaba que se le ocurriera alguna otra idea que no fuera presentarse como si nada hubiera pasado, pero dándose fuerzas, mandó a su cuerpo que se moviera y se acercara antes que el tiempo siguiera pasando, ahuyentando sus ganas de arreglar la situación con la peliazul.

Por más que quisiera olvidarse de lo conversado con Kagami, se dio cuenta que no serviría de nada y por primera vez en su vida, le daría la razón. Sino daba un paso al frente, nunca avanzaría. Era una frase que parecía de lo más simple, pero tenía mucho por detrás que necesitaba analizar. Sobretodo porque su sueño consumía la mayor parte de su tiempo y dejaba actividades que también eran importantes para el final. En un mundo que se movía tan rápido… ¿Quién quería una persona que sólo tuviera un objetivo?... aunque era confuso, sabía que debía poner algo más a su lista y no quedarse con un sólo sueño. Había mucho más por hacer.

Antes de continuar con aquella idea que sus compañeros, su entrenador y hasta su padre le mencionaban con insistencia para poder mejorar, necesitaba saldar un tema pendiente que requería su atención. Específicamente con alguien que no lograba ver por ningún sitió y tendría que buscar de nueva cuenta. Era una completa locura la que estaba cometiendo, pero no sería consecuente con sus palabras si seguía ignorando lo que… sentía, en lugar de enfrentarlo.

'Si lo que me dices es verdad, sería una buena razón para golpearte y regresar a mis días de diversión. Pero obviaré ese tema y te haré sufrir más de lo debido, es decir, te daré más consejos aunque no los quieras escuchar'

Fueron las palabras textuales de Tanaka al recibir un sermón de dos horas completas con respecto a un tema que no tenía ni idea que existía… 'relaciones de pareja'. Había tenido suficiente cuando le gritó a la cara que estaba enamorado, para que ahora viniera con su charla magistral de asuntos del corazón que no le concernía. Escuchando atentamente cada palabra, le sonó sospechoso que supiera tanto de lo sucedido hace varias semanas, así que en un intento por conectar los puntos, se le vino a la mente una persona en particular. ¡Yamada! Él tuvo que abrir la boca para que el pelirrojo se mostrara de lo más entusiasta en mostrarle el 'verdadero camino' con respecto al tema de la fémina que invadía sus pensamientos.

'En situaciones de emergencia, lo mejor que puedes hacer es encontrártela de casualidad e intentar hablarle amigablemente. No tengo que decirte que te muestres seguro, porque eso lo sabes de sobra y felizmente que no te gusta rendirte fácilmente, porque lo primero que obtendrás es una actitud fría. ¿Te suena conocido? Agradece que Asano no sea una persona agresiva, porque si fuera la novia de Yamada… creo que debes estar informado. De todas maneras, si antes ella quiso arreglar el tema, ahora ya ni querrá saber de ti. No me preguntes como lo sé, porque te advirtiendo que las mujeres son complicadas'

¿Yamada le contó cada detalle o el pelirrojo adivinaba? La única respuesta que se le venía a la mente, era su falta de conocimiento sobre el tema de 'parejas' y la gran experiencia que tenían sus superiores, hasta el mismo Yamada que salía con la rubia escandalosa, podía decir que sabía más que él. Emitiendo un suspiro por el desgaste cerebral que generaba tal déficit, se dio cuenta que esa era la razón por la cual estaba tan inseguro y ansioso, cuestión que no podía permitir.

Tan sólo pensar en la posibilidad de estar enamorado, generaba una electricidad escalofriante en su cuerpo, ya que nunca en su pacífica vida había sentido algo como eso. Así que perdido en sus pensamientos, resolvió volver por donde vino, pero ni bien giró la mirada para desaparecer de ahí, pudo vislumbrar a la peliazul en uno de los asientos del parque mientras conversaba con… ¡Diablos! El estúpido extranjero estaba junto a ella en una actitud amigable, que lo único que generaba era que apretara los puños al verlo con tales confianzas. No tenía que ser genio para saber sus intenciones y que fingiera ser su 'amigo'. Estaba a punto de…

'Sientes que estás a punto de golpear a cualquiera que se acerque a ella'

Claro que estaba a punto de golpear a alguien, pero sería a él mismo por las barbaridades que se le venían a la mente. Se supone que su descubrimiento debería tomarle 20 años más y no ahora, donde no sabría qué hacer. Observando nuevamente, suspiró aliviado al notar como el muchacho se levantaba de su asiento y se despedía rápidamente para seguir con su camino.

'¡Mas le valía que lo hiciera así!'

Molestándose consigo mismo por las palabras que seguían dando vueltas por su cabeza, tomó parte de su fortaleza acumulada para decidir acercarse. Tenía que hacerle frente a su problema antes que la inquietud terminara con su paciencia, no podía permitir que sus emociones se salieran de control y siguiera comportándose de tal manera.

Avanzando a paso lento y seguro, se acercó hacia la peliazul que ni bien se dio cuenta de su presencia, detuvo la luz que emitía su teléfono y lo guardó en su bolsillo. Cada detalle era percibido por sus ojos que nunca la dejaron, y el peso de sus palabras cayeron como una verdad que lo hizo apretar sus puños al verla tan nerviosa… Le hizo daño, de la peor manera posible. Hasta la experiencia con Kai Miyagi no era nada comparado con sus palabras de rechazo por sentimientos que él no sabía que tenía.

"Asano… no te vi correr"

¿Qué más podía decir? Su experiencia no era de mucha ayuda en situaciones como esta donde tenía que comenzar una conversación. Ahora si maldecía a los consejos de comunicación que le hacía Kagami porque era algo que necesitaba con urgencia, más aún al ver cómo la peliazul arreglaba su polera y se levantaba de su asiento cómo si él no existiera… estaba cumpliendo su palabra.

"¿No… piensas responder?" – Probó suerte nuevamente con un tono de voz lento y seguro tratando de sonar lo más 'amigablemente' posible, cuestión que era muy difícil. Entonces, suspiró nuevamente al no escuchar ninguna respuesta de la muchacha, que en lugar de siquiera voltearle la mirada, comenzó a caminar en dirección contraria a él. ¡Diablos! ¿No se suponía que no era imposible para ella mostrare una actitud fría? Lo único que le faltaba es que corriera con todas sus fuerzas y lo dejara atrás hablando solo.

Por su parte Emi se había sentido nerviosa desde que lo vio acercarse a ella, que no supo cómo reaccionar. Muy temprano por la mañana pensó en la posibilidad de dejar las cuatro paredes que era el gimnasio para volver a tomar un poco de aire fresco matinal, pero tuvo que sentarse unos momentos porque era casi imposible correr con tanta agua por la lluvia de la noche anterior, y fue cuando se encontró con Ryan, que parecía apurado en llegar a la casa de algún compañero antes de su práctica.

"No tienes porque…"

"Kaidoh, ¿Se te ofrece algo?"

Tuvo que apretar los puños para darse la determinación necesaria y poder pronunciar alguna palabra, ya que al ver su rostro serio le hacía recordar que ella no era así. "Hablar contigo" – Dijo casi en un suspiro al no venírsele otra idea a la mente. Tuvo que cortar su última frase al querer recordarle que estaba siendo trágica… ¿O esperaba que se mostrara alegre después de todo lo ocurrido?

"Pensé que fui clara la última vez"

"Y yo no respondí nada"

"¿Qué? No entiendo" – Se detuvo al tratar de conectar lo que le decía con tanta seguridad. "Te estoy haciendo un favor al no…"

"No necesito que lo hagas"

Se quedaron callados esperando que alguien más hablara. La peliazul abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar porque no sabía que exactamente. Primero le decía que no sentía nada por ella, después le contestaba que no lo sabía y cuando vio la oportunidad de no molestarlo más para dejar de 'confundirlo', venía a hablarle nuevamente. ¿Qué se supone que debería hacer?

Que alguien lo ayudara a cerrar la boca para que dejara de decir tantas barbaridades. No quería que la persona frente a él le hiciera el favor de no hablarle más, ya que el plan era arreglar las cosas antes que se sintiera peor, y si con ellos descubría lo que más temía, no le importaba.

"¿No pensabas correr?" – Cuestionó por fin la muchacha al voltearse y comenzar su caminata del lado contrario de manera lenta para darle la oportunidad de seguirla. Se hubiera sentado para conversar, pero estaba segura que no podría seguir su mirada y pretender que no sentía nada.

"¿No… asistías al gimnasio?" – Preguntó nerviosamente mientras caminaba junto a ella y deseando calmarse. Simplemente no estaba acostumbrado a hablar mucho y le costaba actuar con normalidad, pero no iba a negar que su curiosidad era muy grande al querer saber por qué demonios estaba junto al extranjero.

Se quedó callada unos segundos preguntándose cómo era que lo sabía, pero recordó que se lo comentó en algún momento. "Quise tomar un poco de aire y sentir un poco el frío"

"¿Por qué harías algo así?" – Salió por su boca sin pensar al mirarla extrañado. La mayoría de la gente preferiría el calor en lugar del maldito frío que no lo dejaba entrenar como debía.

"Aunque me gusta más la nieve, puedo sobrevivir en bajas temperaturas"

"¿Por Francia?"

"Si. Es la costumbre de vivir tantos años allá" – Dijo algo más animada al ocultar una sonrisa nostálgica que se le venía al rostro sin planearlo.

No supo porque nacía tal curiosidad, pero fue algo que no pudo controlar. Todavía tenía una pregunta que le daba vueltas en la mente, y no podía expresarla libremente porque sabía que sus mejillas no soportarían el calor que se empezaba a acumular en su rostro.

"Mientras no te enfermes…" – Comentó de nueva cuenta y acomodó mejor su bandana en su frente por el nerviosismo que lo asaltó de improviso, pero más fue su sorpresa al escuchar una risa de su compañera.

"Aunque no lo parezca puedo resistir muy bien" – Se le escapó una risa divertida que tuvo que cubrir su boca con su mano para no seguir.

Tragó grueso al escuchar lo que significaban aquellas palabras y su mirada empezó un viaje completo por la figura que caminaba junto a él. Se trataba de una persona completamente… saludable. ¡Diablos! ¡En qué momento se le pegó lo impertinente! Respirando profundo y con su sonido característico de siempre, volteó su rostro hacia otro lado totalmente sonrojado por lo que había hecho.

"¿No piensas correr?" – Logró preguntar de la misma forma que ella lo hizo al dejar de caminar y comenzar a trotar para deshacerse del absurdo nerviosismo que lo hacía enfadarse internamente.

"Eso intenté pero no creo que sea buena idea"

"Es temprano aún" – Comentó al verla moverse al mismo ritmo que él sobre la mojada acera.

"¿No tenías algo que decirme…?"

La idea que escuchaba fue cortada en un instante cuando la sintió apoyarse en él, así que sin dudarlo dos veces la cogió en brazos para evitar que cayera. Pasó tan rápido que no le dio tiempo a pensar en lo que hacía, sólo se le cruzó por la mente el ayudarla de lo que sería un fuerte golpe contra el pavimento. Ahora entendía porque le dijo que no era muy buena idea.

"¡Por eso fue una mala idea!" – Se rió la peliazul al cogerse de la polera de su compañero para evitar caer.

"¿Estás bien?" – Logró preguntar nerviosamente sintiendo que sus manos le temblaban al notar los ojos violetas que muy atentos giraban hacia él, al igual que su débil sonrisa y un sonrojo.

"Si. Gracias" – Musitó débilmente al darse cuenta de la posición en la que se encontraban e intentó separarse inmediatamente. "Puedes soltarme…"

"¿Por qué…?"

'Tus nervios ni siquiera pueden aguantar las nuevas sensaciones que experimentas. El corazón se te acelera cómo si estuvieras en una maratón'

¿Alguien podría decirle por qué escuchaba tan nítidamente las palabras de Kagami? Y lo peor de todo, es que coincidía justamente con lo que sentía en esos momentos. Era algo inexplicable la revolución de emociones que nacía en su cuerpo por la cercanía y por la mano que se ajustó temblorosa en su cintura sin ganas de soltarla. ¡Rayos! Sabía que debía moverse y hacer lo que le pedía, pero necesitaba averiguar el causante de su inseguridad.

"¿Qué?..."

"¿Por qué me dijiste de tus… sentimientos?"

"No… entiendo"

"¿Lo hiciste… para confundirme?"

Su nerviosismo anterior por semejante pregunta acerca de su declaración fue reemplazado por una de enojo. ¿Cómo se atrevía a decirle que lo había hecho a propósito para confundirlo? Estaba segura que escuchó bien la acusación y esta vez no permitiría que se saliera con la suya de verla llorar nuevamente.

"¡Como te atreves a decir eso! ¿Acaso yo planifico mis sentimientos para usarlos en cualquier momento y 'confundirte'?" – Vociferó a peliazul al soltarse inmediatamente del muchacho.

"Era sólo una… pregunta para confirmar que…" – Trató de hablar para defenderse, pero ni siquiera pudo terminar la frase porque lo interrumpieron.

"No necesito que lo vuelvas a repetir" – Dijo de lo más desubicada al no dejarlo terminar la frase. Era como volver a recordar sus palabras de rechazo nuevamente y lo que seguiría, sería una confirmación de que sus sentimientos no eran correspondidos.

"No me estas entendiendo"

"Te pido que olvidemos esto y vuelvas con tu rutina diaria. Si deseas correr, te aconsejo que busques una máquina en el gimnasio"

La vio irse sin más, ni siquiera le dio tiempo a justificarse o que dijera algo. Sus pasos eran presurosos y con cuidado a la vez para evitar caer en tanta agua. ¡Demonios! Era un idiota, esa era la palabra exacta de cómo se sentía en este momento. Había agregado un error más a su larga lista al no ser lo suficientemente claro y expresarse como debería. Sólo tenía la intención de confirmar que no se trataba de un impulso de su parte por 'confesarle' sus sentimientos porque él no hizo nada para crear aquella situación.

'¿Qué se supone que debo hacer ahora?'

Se preguntó en una callada voz al coger su frente en un ademán frustración. Estuvieron en el preciso instante para seguir con la discusión y pudiera aclarar las cosas, pero nuevamente sus palabras sin sentido habían malogrado todo.

¡Ahora entendía porque tanto consejo!

…..

Se sentía cómo un niño regañado después de cometer una travesura. Veía cómo el pelirrojo se movía de un lugar a otro cerca de la mesa mientras hablaba y hablaba palabras sin sentido. Había comenzado con su largo discurso sobre relaciones que no entendía muy bien, y después sólo escuchó entre líneas lo que significaba tener novia… ¿Era algo que debía importarle?... él sólo quería arreglar su problema de entendimiento, no de meterse en asuntos que no sabía si estaría listo o no.

"¿Me estas escuchando?"

"Claro"

"Pues tu rostro denota todo lo contrario"

"¡Entonces no me mires!" – Señaló algo exaltado al resoplar sus pocas ganas de prestarle atención. Ya había tenido suficiente de tantos temas que querían tomar posesión de sus pensamientos.

Tanaka frunció el ceño como si nunca lo hubiera hecho y se sentó lentamente en la silla situada frente a su compañero. Con una mano en la quijada de manera pensativa lazó un comentario con una voz muy fingida que sería de lo más interesante. "Te suena conocido el… ¿Lo hiciste para confundirme?"

Abrió los ojos como dos platos y sus manos, que estaban apretadas en puños por la conversación sin dirección que tuvieron antes, empezaron a temblar por el desconcierto que generaron aquellas palabras. ¿Estaba diciéndole que fue un espectador de la discusión que tuvo con la peliazul en la mañana?

"Sólo quería confirmar que fuera lo suficientemente –inserte aquí cualquier adjetivo grosero- al decirte toda esta sarta de tonterías"

"Cállate antes que te golpee" – Amenazó con la voz más siniestra que encontró al escuchar la voz fingida que denotaba burla en su punto máximo.

"Ya te diste cuenta lo horrible que sonó ¿Cierto?"

"No tienes derecho a recriminarme nada"

"Tal vez no, pero digamos que vengo en representación de Asano para que dejes tus tonterías y tomes en serio tu responsabilidad"

"¿Cuál responsabilidad?" – Cuestionó malhumorado al cruzarse de brazos eliminando cualquier duda. Estaba preparándose para mandar al diablo cualquier comentario impertinente que quisiera hacerle.

"Sobre la oportunidad que estás dejando pasar al no aceptar los sentimientos que te están regalando y ni siquiera volteas a verlos"

"Yo no hice nada para que los haya" – Liberó por fin fuera de su boca al darse cuenta que esa era la siguiente frase que le hubiera dicho a su compañera sino lo interrumpía.

Entendía que había algo más dentro de él que no lo dejaba tranquilo, pero no podía asegurar que se tratara de la conclusión apresurada de quienes se hacían llamar sus amigos. Se negaba a aceptar que fuera la razón de su fastidio e inseguridad, pero cómo saberlo si nunca en su vida sintió algo parecido.

"Una muy buena pregunta que seguramente Asano conoce la respuesta, pero alguien demasiado terco ni siquiera la dejó hablar en su momento"

'Si me dieras la oportunidad para demostrar lo mucho que me importas, podríamos…'

Se le coló en la mente por segunda vez en su vida al recordar la frase inconclusa de la fémina que pedía una oportunidad para demostrarle algo que él no tenía idea de lo que era. Tal vez la respuesta que buscaba estaba en aquel momento, pero formaba parte del pasado y era muy tarde para preguntar nuevamente. El plan original era descartar si sentía algo más por la peliazul o sólo se trataba de la culpa.

"No necesito que me lo recuerdes"

"Deberías sentirte afortunado que alguien se dé cuenta de lo que otros no ven"

Se quedó callado por el último comentario porque no sabía que opinar al respecto. Él no era como alguno de los extranjeros con los que trataba y no hizo nada para que hubiera algo más que amistad. ¡¿Por qué tenían que complicarle más la existencia?!

"¿No la habrás besado o algo por el estilo para que surgiera algún malentendido?"

Escupió el agua que estaba tomando para refrescar su garganta después de escuchar las barbaridades del pelirrojo, para que ahora le viniera a hacer semejante acotación. "¡Por qué preguntas eso!" – Gritó fuera de sí al dejar el vaso en la mesa de una manera no tan amable y con su rostro totalmente sonrojado de la vergüenza.

"Se me ocurrió que después de varios días de conocerse pudo pasar algo"

"¡No tengo por qué responder!" – Exclamó de nueva cuenta al pararse de la silla como un resorte. Personalmente, esa conversación se terminó y no quería esperar por las tonterías que le soltaría después.

"Sólo intentaba ayudar y…" – Empezó de decir en un suspiro al ver su actitud tan nerviosa, pero se detuvo al verlo avergonzado. ¡Esto se ponía aún más interesante! "Kaidoh… no me digas que ya se…"

"¡Ya tuve suficiente!" – Terminó de decir más seguro que nunca al tomar su mochila y alejarse de la mesa antes que le diera un aneurisma por las palabras que iba a pronunciar.

"¡Esta bien! Así comienza el primer amor aunque lo quieras negar" – Se rió el pelirrojo al quedarse en su sitio y verlo salir apresuradamente de la cafetería.

Estaba seguro que algún ente desconocido quería acabar con él. Su sangré se heló completamente como si hubiera visto un fantasma y no le importaba si chocaba con alguien en su salida, lo único que quería era refugiarse en su hobby favorito y obviar las palabras del pelirrojo. ¿Por qué lo decía con tanta seguridad? ¿Era algo que él mismo no se daba cuenta o sólo hablaba para molestarlo?

Cualquiera que fuera la razón, no entendía el por qué le sucedía todo eso. Él sólo planeaba seguir con su plan original de volverse profesional y poder concluir tranquilamente con sus estudios, pero hasta las palabras de la madre de la peliazul le llegaban como golpes certeros a su mente. Él no quería hacer una sola cosa toda su vida y ciertamente deseaba realizar hasta más tareas que Tanaka. Pero nunca pensó tener esas emociones fuera de control dentro de él que lo hacían dudar hasta de su propio plan.

¿Qué más podría sucederle para que aceptara o negara aquella nueva realidad?

1-1-1-1-1-1-1-1-1-1

No sería como aquellos estudiantes que esperaban con ansias al término de clases para salir de la universidad y realizar sus actividades 'divertidas' de invierno. Aún tenía que esforzarse esos veinte días que quedaban y demostrar que su beca no era un regalo... De todas maneras ¿Quién contaba?

Era difícil aceptar que estaba impaciente por irse y no ver a su equipo hasta nuevo aviso, pero necesitaba un receso después de tantas emociones vividas y regresar a su vida tranquila de antes. Sabía que en casa nadie lo juzgaría, ni mucho menos le haría un mapa para que siguiera el camino correcto, ya que tenía la suficiente edad para tomar sus propias decisiones. Seguramente su padre le comentaría algo con respecto a la última conversación que tuvieron, pero sería algo pasajero que podría explicar.

Si le preguntaban el motivo de su urgencia, sólo bastaba con ver frente a él, exactamente 3 mesas subsiguientes ubicadas en la cafetería de la universidad. Se repetía cada segundo que no le importaba y que sólo lo estaban haciendo para molestarlo, ya que después de todo lo que conversó con Kagami y Tanaka, seguro se trataba de alguna broma.

Él no tenía porque interferir, se quedaría sentado en su lugar mientras escuchaba la supuesta interesante historia de Ryuji que hablaba sobre sus experiencias en el equipo. No faltaba mucho para que terminara de comer y se dirigiera a su juego de tenis como si nada hubiera pasado. No solucionaría nada si se molestaba y empezaba a maldecir por la situación que no podía detener, aunque ganas no le faltaban.

"¿Podrías decirme donde se fue Tanaka? Se supone que él tenía que escuchar parte de la historia para que lo corroa la envidia jaja"

"Haciendo horas extras en la oficina porque falta poco para las pruebas finales" – Explicó Kagami al revisar algunas notas muy concentrado.

"Por lo menos sé que alguien estudia por mi" – Se rió el muchacho al seguir con su comida sin preocupaciones.

"No creo que pueda hacer eso amigo. Espero apruebes todas las materias y disfrutes de tus vacaciones"

"Está todo bajo control" – Dijo de manera divertida al dirigir su mirada hacía su silencioso compañero. "¿Algún plan para vacaciones Kaidoh?"

"Ir a casa" – Dijo escuetamente al continuar con su almuerzo para terminar rápido. Por lo menos agradecía que el pelirrojo no estuviera ahí y no obtendría algún comentario fuera de lugar por ese día.

"El chico de Tokyo que irá a comer lo que cocinó su madre jaja. Es bueno no perder contacto con tu familia"

"No necesito burlas" – Comentó entre dientes al saber por dónde iba el tema de su compañero. Lo único que le faltaba era que quisiera tomar el lugar del pelirrojo y empezara con sus acotaciones sarcásticas.

"Jaja Lo siento, ahora el que parece envidioso soy yo"

"No te preocupes Ryuji que le compraremos un libro de cocina a tu novia" – Comentó divertidamente Kagami al levantar su vista hacia sus compañeros.

"Muy gracioso. Tenía que llamar la atención de Kaidoh de alguna manera para que dejara de mirar hacia la otra mesa"

Estuvo a punto de defenderse aludiendo que no sabía a lo que se refería, cuando se dio cuenta que sucedía. Mientras sostenía sus palillos para seguir comiendo y responder al mismo tiempo, hizo una proyección hacia donde se dirigían sus ojos. Era justamente al objetivo que se reía como si nada hubiera pasado y hablaba normalmente con el maldito extranjero que no dejaba de observarla. ¡Alguien podría golpearlo para que despertara a la realidad!

"Ryuji, creo que es mala idea el mencionar…"

"¡Yo no estoy mirando nada!"

Ambos muchachos se alertaron por la actitud tan emocional de su compañero. Kagami trató de interrumpir a Ryuji porque no estaba enterado del 'principal problema' de atención que tenía Kaidoh a causa de la peliazul que sonreía una y otra vez a su amigo, pero fue tarde al verlo reaccionar como esperaba. Su última conversación había sido de lo más informativa sobre los sentimientos negados que estaban aflorando, así que ocultó su sonrisa maliciosa al verlo tan exaltado.

"¿A qué no? Me pareció todo lo contrario jaja"

"¿¡No tienes mejores cosas que hacer!?" – Cuestionó de una forma no tan amable al referirse que se metiera en sus propios asuntos en lugar de acusarlo por estar mirando donde no debería.

"Sólo intentaba ayudar"

"Gracias por tu ayuda que no es necesaria" – Le pidió de la mejor manera posible para no perder la paciencia. Apretaba los puños sobre la mesa para aplacar su ira y no pensar en lo que pasaba a la distancia.

"Ryuji, aprovechando la oportunidad ¿Nos darías tu opinión en base a tu experiencia?" – Intervino Kagami al desafiar a Kaidoh que estaba a punto de gritar algún insulto.

"Mientras que alguien no me golpee por lo que diré, creo que lo podría hacer"

"No necesito de…"

"Estoy seguro que Kaidoh no le importara, porque nunca estuvo mirando para allá"

Maldijo entre dientes al escucharlo hablar con tanta seguridad. Si callaba nuevamente a su superior quedaría escrito en su frente que siempre su vista estuvo atenta a los movimientos de su compañera que se mostraba nerviosa mirando a otro lado. ¿Qué demonios le podría estar diciendo?

"Como especialista en estos temas, hay un tema de negación único que navega en el ambiente jaja" – Se rió el superior al seguir la expresión avergonzada de Kaidoh. "Pero no hay nada que temer, eso se soluciona fácilmente, sólo es cuestión de tiempo"

"Creo que fue suficiente" – Intervino antes de tiempo no queriendo escuchar algo más comprometedor. Al parecer Kagami tenía la intención de que media universidad se enterara de sus cuestiones personales.

"Aunque tenga novia, puedo interpretar bien lo que veo. A la señorita en cuestión se le sale la coquetería por los poros jaja. Pero para que te sientas más seguro, la persona que está con ella no es la adecuada"

Ahora si estaba sonrojado hasta más no poder, que tuvo que colocar su mano en su frente para que no se notara ese cambio tan drástico en sus mejillas. Él no sabía nada relacionado a lo que decía su superior y no planeaba conocer las actitudes femeninas porque no era saludable. No era tonto para darse cuenta de la personalidad tan cambiante de la peliazul, la cual era muy diferente a la suya, y no pretendía conocer si era… ¡Diablos! ¿Acaso no se podía quedar callado?

"¿Has visto que ni siquiera parpadeó cuando la tomó de la mano?" – Se rió Ryuji al seguir la vista de lo que pasaba en la otra mesa.

"Pensé que era algo normal" – Cuestionó Kagami de lo más inocente al dejar sus anotaciones y prestarles atención. ¿Acaso Kaidoh estaba arrugando la frente?

"A veces sí, pero se nota que el extranjero está jugando todas sus cartas, estoy seguro que pasara algo pronto"

Un golpe seco se dejó escuchar en la cafetería haciendo que la mayoría se quedaran estáticos en su sitio escudriñando entre la gente para ver quien había sido el causante del ruido. Algunos siguieron con sus actividades anteriores, pero los curiosos voltearon a ver hacia el muchacho que se paró de la mesa como si se tratara de un resorte y con sus manos quedaron atorados sobre esta.

Escuchó cada palabra proveniente de su superior, lo cual hizo que su mirada se concentrada en su objetivo inicial. Era como una historia en cámara lenta, cada frase pronunciada coincidía con lo que sucedía y simplemente no pudo soportar la presión que nacía en su cabeza. Se atrevía a decirle quien sabe que cosas, le sonreía como si fuera la única persona en el mundo, la tomaba de las manos como si no le importara que otros lo miraban y se acercaba a ella como si fuera a… ¡Tenía que detenerlo!

"¿¡Kaidoh, a dónde crees que vas!?" – Trató de frenar Kagami al ver a su compañero levantarse de la mesa y dirigirse con una mirada seria hacia el otro lugar.

"Creo que cometí una imprudencia"

"No te preocupes Ryuji. Necesitaba que alguien le abriera los ojos" – Dijo en un suspiro al concentrarse en lo que pasaría después. "Eso pasa cuando un hombre se deja llevar por sus sentimientos. Sólo espero que no duela tanto el golpe"

…..

Cómo muchos deseaba que el tiempo se pasara rápido y pudiera dedicar su tiempo a otras actividades aparte de estudiar todo el tiempo. Su plan original consistía en llamar a su tía en Francia y ver si contaba con espacio en su casa para albergarla. ¡Unas buenas vacaciones fuera de la ciudad no le caerían nada mal! Hace mucho tiempo que no la veía y sería una genial idea ayudarla en su negocio de ropa, obviamente se traería una maleta completa de nuevos accesorios que le hacían falta.

'¡Piensas huir y dejarme sola! Opino que si quieres olvidarte de todo te doy la razón, ya que no quiero escucharte suspirar como sino hubiera un mañana, pero irte no solucionará nada'

Ahí se fueron las esperanzas de llamar a su tía. Eran palabras fuertes y claras de su amiga que no dejaron que se comunicara con su familiar, la única opción que le quedaba para poder alejarse de ese lugar y rehacer sus ideas. No era que se estuviese muriendo ni nada por el estilo, pero era suficiente con encontrárselo por la universidad para recordar la última conversación y saber que ahora ella era quien no quería escucharlo para evitarse alguna frase hiriente de su parte. No tenía que ser adivina para darse cuenta que la comunicación no era su fuerte, pero si quería hablarle por lo menos debería practicar sus oraciones.

Tal vez estaba siendo exigente con el muchacho, ya que ella comenzó con toda aquella demostración de sentimientos en un momento inoportuno, pero desechó la idea al recordar muy bien que le pidió que ya no se hablaran y así ayudar a Kaidoh a no confundirse más. Lo irónico de todo esto era que… ¡Estaba haciendo lo contrario!

"Emi… todavía no me has dado una respuesta"

"Lo siento Ryan, ¿Qué me decías?" – Preguntó totalmente avergonzada al volver a la realidad y centrarse en el muchacho que la miraba fijamente.

"¿Estás segura que estas bien?"

"Si. Creo que me dijiste lo mismo la última vez" – Dijo en voz baja al reírse y tratar de animarse. Había aceptado almorzar con él por primera vez en su vida y esperaba que no se sintiera ignorado.

"Logro comprender lo que sucede y lo diré nuevamente" – Comenzó del muchacho al suspirar. "Hablando en términos japoneses… ¿Aceptarías salir conmigo?" – Expresó con voz segura.

Se detuvo de cualquier pensamiento y su corazón empezó con sus latidos más acelerados que antes. Repasaba cada palabra y lo de 'términos japoneses' hacía que su piel se crispara. Él no se refería salir en situación de amigos o compañeros como normalmente sería tomado en algún otro país; al agregar la frase mágica automáticamente le estaba pidiendo que fuera su novia. Era como un inmenso deja vu al verse en la misma situación que Kaidoh ¿Así se sintió cuando ella le confesó sus sentimientos? ¿Qué debería decir ahora?

"Necesitaré tiempo para pensarlo y…"

"Lo hubiera dicho de esa forma pero sería muy egoísta de mi parte, así que no es necesario que me digas que si o que no" – Contestó de lo más sonriente al acostar su espalda en la silla. "Entiendo muy bien lo que sucede y espero que podamos seguir siendo amigos"

"¿No deseas una respuesta?" – Cuestionó de lo más curiosa al sentirse mal aliviada por sus palabras, pero no se explicaba el porqué no quería una contestación.

"Digamos que llegué demasiado tarde… Es decir, tienes a alguien más ¿Cierto?"

"Cla-claro que no. Sólo que es difícil de explicar" – Dijo nerviosamente al sentir sus manos sobre las de ella, pero al saber que no iba a ir a ninguna parte, lo dejó así.

"No te rindas con lo que sientes. Te apuesto que en cualquier momento… he's gonna fall for your charms"

"¡Cómo crees tal cosa!" – Se exaltó al escuchar la forma tan animada de decirle que ese tal muchacho, que obviamente sabía quién era, iba a enamorarse de sus encantos. Se rió con la idea de que no sucedería tal cosa.

"¿Por qué no? Personalmente, quiero seguir compartiendo tiempo contigo, así que podríamos salir en cualquier momento como amigos. I am always available for you"

Se rió por la forma tan divertida, que no sintió en qué momento la mano masculina se dirigió a su mentón. Así que de igual manera le respondió que lo consultaría con su amiga guardiana. "Haré una cita en mi agenda especialmente para ti"

"¡Perfecto!"

Riéndose por el entusiasmo del muchacho, hizo caso omiso al silencio sepulcral que se colaba en el ambiente, ya que lo único que debería importarle era la mesa en la que estaba y no en los demás. Pero entonces, vio cómo su compañero despegaba su mano de su rostro y sus ojos se pasearon por una figura que debía estar a su costado.

"¿Sucede algo?" – Preguntó en una voz confiada que desapareció en cuestión de segundos al escuchar una voz que denotaba molestia. Sabía muy bien de quien se trataba.

"¡Que vendrás conmigo!"

Sus palabras fueron simples y directas que no parecía él mismo. El único objetivo en su mente era detener aquella conversación que pasaba los límites de una amistad normal y toda la gente se estaba enterando. Pidió mentalmente a su autocontrol que le diera toda la paciencia disponible para no saltar encima del extranjero y golpearlo por acercarse demasiado.

"¿Estás bien?" – Cuestionó la peliazul al quedar totalmente desubicada por la orden que no venía al caso.

"¿No me estas escuchando?" – Dijo nuevamente mucho más exaltado que antes y tratando de obviar a las personas que comenzaban a murmurar a su alrededor. ¿No estaba siendo lo suficientemente claro?

"Creo que hay un malentendido" – Intervino Ryan al tratar de cambiar los ánimos del muchacho que apretaba los puños.

"No estoy hablando contigo"

"Será mejor que te calmes porque…"

No la dejó terminar porque sintió como la mano del muchacho se apretaba en su antebrazo y se un solo tirón ya estaba parada al costado de la mesa. "¡¿Pero que te sucede?!" – Exclamó de lo más nerviosa al no darle tiempo de recibir una respuesta porque, no tan delicadamente, era jalada por el muchacho hacia la salida del recinto.

…..

No tenía porque negar que sintiera una ira incontenible por lo sucedido en la cafetería y le importaba en lo más mínimo que pensaran que había enloquecido por salir de esa manera tan estrepitosa con la peliazul. Ese fue el límite de su paciencia al verla tan amigable con el maldito extranjero que debía estar adulándola por algún motivo desconocido para él. ¡Al diablo con los buenos modales!

"¡A donde crees que me llevas!"

También se preguntaba lo mismo una y otra vez en el camino hacia alguna de las tantas áreas verdes del campus. No sabía donde se dirigía y mucho menos que lo empujaba a caminar rápidamente entre las personas, lo único que tenía claro en su mente, era que debían alejarse lo suficiente del extranjero para que no los molestara y no se acercara a ella. No le importaba que su consiente le gritara que estaba cometiendo la tontería más grande de su vida al dejarse llevar por sus emociones, pero en contraste, tenía una incómoda voz que repetía miles de veces que no la soltara y que se aferrara ella para que no se fuera.

"¡Me podrías explicar qué te pasa!"

"¡No te quiero ver con él!" – Exclamó en una voz seria al dejar de caminar de improvisto y hacer frente a la peliazul que se había sorprendido por su respuesta.

"¿Qu… Que?"

"¿No estoy siendo lo suficientemente claro?"

"No entiendo por qué me dices eso, pero no voy a permitir que…"

"¡Que no te acerques a él!"

Su mano seguía apretando el antebrazo de la peliazul en un ademán de desesperación por calmar sus alterados nervios al repasar las palabras que salían de su boca sin control alguno. Tuvo que aligerar su presión porque la vio hacer una mueca de molestia mientras intentaba soltarse.

"Con qué derecho te atreves… a pedirme eso" – Inquirió Emi al separarse de él y dejar su brazo libre. "Después que te dije que no me hablaras, me acusas de acercarme a mi amigo"

"Yo no prometí nada de eso"

"Estoy haciéndote un favor para evitar 'confundirte'"

"No necesito que lo hagas" – Dijo frustradamente al repasar su mano por su cabello. Su cabeza estaba hecha una maraña de pensamientos encontrados por lo que intentaba decir y demostrar al mismo tiempo.

"En verdad que no entiendo. Ya escuché lo suficiente de ti para saber que nunca podrás sentir nada porque ni siquiera puedes comprender los consejos que te dan tus compañeros, para que vengas a recriminarme"

"Me importa en lo más mínimo lo que piensen"

"Entonces no debe importarte lo que haga o deje de hacer, y mucho menos cuando almuerzo de lo más feliz con un amigo"

"¡Deja de repetirlo!" – Vociferó molesto de nueva cuenta al tener que escuchar su 'feliz' comportamiento con el extranjero. Ni siquiera le dio importancia cuando escuchó su crítica ante su actitud renuente al cambio.

"Por lo menos es un amigo en quien puedo confiar"

"Así como te subiste en un taxi con él en la última…"

Se quedó marcando cero por las palabras que le soltaba a la peliazul, que lo hizo detenerse inmediatamente. Se sonrojó profundamente al darse cuenta que estaba hablando de más y demostrando su disgusto sobre lo acontecido aquel día. ¡Diablos! Lo había negado infinidad de veces para convencerse a sí mismo que sólo fue la molestia por asistir a la fiesta, que nunca pensó expresar que detestaba al extranjero por mostrarse con tantas confianzas con la peliazul.

"¿Me estas incriminando de ir a casa con mis compañeros?"

"No quise… decir eso"

"No puedo creer lo que estoy escuchando" – Expresó casi mordiéndose el labio inferior para no exaltarse demasiado. "Primero me gritas a la cara que no sientes nada por mí, y ahora haces como si te importara. ¿A qué estás jugando?"

"Yo no… estoy jugando a nada"

"Entonces no entiendo"

"No puedo responder ahora" – Se trató de disculpar de la mejor forma que pudo porque estaba perdiendo el control de sus emociones. Sabía que quería decirle que le importaba lo que pasara con ella y que no podía soportar que fuera el extranjero quien la protegiera, como él lo había hecho antes.

"Tienes todo el tiempo del mundo, yo ya terminé aquí" – Dijo la peliazul en voz entrecortada al mirar hacia otro lugar. "Cierto. Para tu información, así como me subí al taxi con él, también lo hicieron Midori con una amiga más. Antes de acusarme primero entérate la historia completa" – Terminó de decir con lo que le quedaba de fuerzas antes de retroceder unos pasos y dirigirse hacia la puerta del edificio que estaba al frente.

Ahí se iba otra vez sin darle tiempo a decir nada. Obvió olímpicamente la advertencia de la peliazul sobre no hablarle más, para que ahora él mismo quisiera entablar una conversación con ella y aclarar las miles de cosas que tenía atoradas en su pecho. La cereza del pastel fue su comentario sobre aquella específica noche donde la vio irse junto al extranjero, sabía que era una extraña sensación de alivio el saber que no pasó nada entre ellos, pero al mismo tiempo de pánico, porque entendía lo que negó todo ese tiempo. Sus propios… sentimientos.

'Puede que ganes en una actividad, pero puedes perder cosas más importantes sino le das la debida atención'

Con el dorsal de su mano se frotó la frente nerviosamente al darse cuenta lo que pensaba y lo que conllevaba aquella frase. Era una situación que lo hacía reír de la frustración porque nunca imaginó que pudiera pasarle algo parecido. ¿Qué debía hacer ahora? Simplemente no lo sabía porque era completamente nuevo para él.

Entre pensamientos comenzó a caminar hacia el tenis court donde podría pensar mejor, pero sus pasos fueron interrumpidos por una presencia frente a él. Era Kagami que no dejaba de sonreír y le devolvía su bolsa de raquetas.

"Espero que no te rindas por lo que sigue"

"No conozco esa palabra"

¡Necesitaría toda la ayuda posible!

1-1-1-1-1-1-1-1-1-1

No sabía si agradecer a sus supuestos compañeros de equipo por guardarle el secreto. Se habían pasado de impertinentes preguntando cada detalle de su no existente relación que mantenía con la chica de cabellos azules y ojos violetas, que era vecina del tenis court, exactamente en las pistas de atletismo. Fue suficiente que Kagami se enterara para que el pelirrojo se inmiscuyera en la conversación dando consejos no pedidos, y como olvidarse de su superior Ryuji que comenzó a contar sus propias historias amorosas.

Se tuvo que golpear fuertemente la cabeza para volver a la realidad y pensar nuevamente en lo que hacía. Estaba en pleno entrenamiento con varios jugadores a los cuales tenía que ganar, para poder así dar fin a su día de prácticas. Pero por más que quisiera despertar, le era muy difícil concentrarse en su oponente, sólo que a diferencia de otras veces donde no dudaría de echarle la culpa a la fémina que invadía sus pensamientos, esta vez él era el propio causante.

'Kaidoh, lo que acabas de sufrir es un no deseado pero necesario ataque de celos. Aunque muchos lo quieran disfrazar como inseguridad, no es más que un egoísmo natural por no compartir a tu chica con nadie. ¿Me dejé entender? Así que no dudes en decirme a quien le partimos la cara'

Al único que partiría la cara sería a su Ryuji por decirle tantas barbaridades juntas. Él estaba de lo más tranquilo tratando de pensar en lo ocurrido y descubrir la razón detonante que lo movió a llevarse a la peliazul de la cafetería, pero como no encontraba explicación lógica, sólo la ira incontenible de verla con el extranjero, su superior no dudo en prestarle su ayuda y referirse a que sentía celos. ¡Tuvo que buscar la definición en el diccionario!

Estaban aduciendo que en verdad le gustaba la peliazul, y era algo que su cuerpo, sobretodo sus mejillas, no soportaban. Él podría pensar en miles de adjetivos que lo describían muy bien, hasta aceptar que era terco, pero llamarse sentimental ya era un nivel desconocido que nunca pensó alcanzar. De sólo verse a sí mismo en un comportamiento fuera de lugar como Yamada, que hasta le habían cambiado el nombre, hacía que su piel se erizara.

'No eres el único y último hombre que se enamora. Ya verás que cuando llegue el momento de probar un verdadero beso de ella, no vas a querer soltarla por nada del mundo jaja. Mejor no te digo lo que sigue porque morirás de vergüenza… ¡Kagami por qué me golpeas!'

Fueron las palabras exactas del pelirrojo antes de ser callado por su cómplice que estaba más que enterado sobre su situación. La sangre desapareció de su rostro al sólo imaginarse la posibilidad de sentir nuevamente… los labios de la peliazul en contacto con los suyos. ¡Que alguien detuviera la película! Respirando profundo, borró cualquier pensamiento que le dijera cómo debería sentirse porque estaba seguro que su corazón se detendría.

Los recuerdos lo perseguían una y otra vez a causa de los últimos acontecimientos que necesitaba una buena solución para no arrepentirse de nada. Estos dos días fueron de lo más complicados porque no sabía cómo ponerse en acción e intentar acercarse de nueva cuenta a la persona que no dejaba de invadir sus pensamientos. ¿Qué más podría hacer? No quería pretender que nada sucedía y que la inseguridad lo seguía molestando.

"Bueno muchachos, será mejor que vayan a casa a tomar su sopa caliente porque vi que varios lo necesitan" – Intervino el entrenador al acabar con las prácticas y haciendo su comentario gracioso del día en el que todos se rieron. "Gracias por su atención"

Otra de las cosas que tenía que agregar a su larga lista de cambios inesperados sería su apuro porque terminaran los entrenamientos y sus compañeros de equipo se fueran a sus casas, ya que las pruebas finales estaban cerca y no tenía sentido quedarse en la universidad. Estaba seguro que se trataba de un comportamiento totalmente diferente, pero a estas alturas ya no sabía que pensar.

Él no era de comenzar una conversación fácilmente y su plan de preguntarle a su entrenador sobre temas tan delicados sería de lo más extraño. ¿A quién más podría recurrir para que le diera algunas pautas después de tantos intentos fallidos de su parte? Descartando posibilidades que iban desde su padre, hasta el desquiciado de Tanaka, pensó que sería buena idea comunicarse con su entrenador, es decir, era casado y en algún momento de su vida tuvo que pasar por una situación parecida. ¡Era eso o nada!

"¿Sucede algo Kaidoh?"

"Quería hablar con usted" – Dijo algo nervioso al terminar de cerrar su mochila y dejarla a un lado. Agradeció mentalmente la curiosidad de su entrenador por haber comenzado la conversación porque si esperaba su propia voluntad, estaba seguro que llegaría navidad.

"Oh vaya. Es una buena noticia escucharte decir eso jaja"

"No es algo fácil de describir" – Logró decir al respirar profundo por las palabras que saldrían por su boca en cualquier momento. No estaba preparado para afrontar aquellos sentimientos.

"¿No me digas que estás enfermo?"

"Físicamente no… fshhhhh" – Trató de seguir la conversación de una forma que le fuera más fácil decir lo que pensaba, pero el calor en sus mejillas era insoportable.

"Entonces si me pones en aprietos" – Contestó pensativo mientras se sentaba cómodamente en las escalinatas.

No sabía como explicarlo y sería peor si empezaba por la clara conclusión de Kagami o Tanaka. Así que en un suspiro, se le ocurrió la misma estrategia que usó con su padre. "Es un compañero…. que no deja de pensar en una chica… y es algo que nunca sintió porque no está acostumbrado… y no está relacionado con alguna enfermedad física" – Expresó casi en tartamudeos por tener que decir toda esa sarta de tonterías que no sabía de dónde salían.

"Mmmm te refieres a que siente un gran nudo en el estómago cuando la ve, o tal vez que sus nervios no soportan las nuevas sensaciones por las que experimenta"

Tragó grueso al escuchar las mismas palabras de Kagami que taladraban su mente por enésima vez. ¿Es que todos habían leído el mismo libro? "No es algo normal… y no sé cómo manifestarle que no tiene… importancia" – Dijo simplemente al tratar de apurar el proceso y terminar con ese tema.

"Estarías mintiéndole al decirle aquello y no solucionaría nada. En lugar de indicarle que es un tema sin importancia, deberías aconsejarle a que luche por conservar esos sentimientos"

"¿Cuáles sentimientos?" – Logró preguntar de lo más desubicado al ver su cara desaprobatoria.

"Kaidoh. Te pido que no intentes negar lo que sientes, que después de lo que me has contado no te juzgaré. Y sobre los sentimientos que me preguntas, puedo notar a kilómetros de distancia que… sientes algo muy especial por esta chica"

"No se trata de mi" – Pudo decir en un tono serio y con las manos apretadas en su costados por la rápida relación que hizo su entrenador.

"Creo que estoy lo suficientemente mayor para darme cuenta cuando tratan de engañarme jaja. Así que ahórrame el trabajo de tener que adivinar toda la situación porque de lo contrario nos quedaremos hasta muy noche"

Maldijo entre dientes al verse descubierto tan rápido. Como su entrenador, tal vez su padre se habría dado cuenta de lo mismo si la llamada no se hubiera colgado de improviso. Así que al entender no que no tendría escapatoria, empezó su corto relato sobre los últimos acontecimientos, sobretodo lo ocurrido en la cafetería donde perdió la paciencia por verla con el extranjero.

De lo poco que pudo escuchar y obviando las maldiciones por parte de su alumno que demostraba su molestia en cada oración, era muy fácil concluir la 'enfermedad' referida por él, ya que si volvía a sus anteriores palabras de no estar acostumbrado, era justamente lo que estaba sucediendo. No estaba acostumbrado a sentir, o mejor dicho nunca se había enamorado.

"Ahora comprendo… pero no cambia mucho mi conclusión jaja"

"¿Por qué tiene que suceder algo como eso?" – Comentó frustradamente al repasar su mano por su cuello. Estaba a punto de necesitar de un buen masaje al sentir sus músculos totalmente tensionados.

"Digamos que es poco probable que lo controles. Hasta yo recuerdo cuando estuve en la universidad y conocí a mi esposa, ella no quería ni verme. En una ocasión casi me pone el pié para que cayera en pleno salón de clases porque no quería que la persiguiera jaja"

"¡No debió perseguirla!" – Dijo exaltado al escuchar su historia con una cara de extrañeza. No pensó que alguien tan carismático como él, pudiera pasar por aquella situación.

"Me refería a perseguir en otro sentido de la palabra, pero mejor dejémoslo así porque todavía tienes mucho que aprender jaja. El punto que quería mencionarte es que no todo es como uno quiere, y esos cambios no son malos. Créeme que justamente lo que genera miedo, es lo que debes enfrentar con mucha más fuerza"

"No logro entender" – Cuestionó de nueva cuenta al perderse entre tanta frase y palabra. Ni tenía muy buenas experiencias con respecto a cuestiones de miedo.

"Por ejemplo, cómo te sentirías si en este momento te llevo donde el director de escuela y te pido que en 5 minutos detalles tus logros personales con respecto a tu carrera profesional" – Comenzó a decir de manera seria para después darle la palabra a su alumno que se quedó callado.

Era sólo un ejemplo y no tenía porque ponerse nervioso… Entonces si era sólo una interpretación gráfica de su explicación anterior, ¿Por qué sus manos estaban comenzando a sudar y su mente le jugaba malas pasadas como si en verdad fuera a suceder en cualquier momento?

"¿Podría ser… menos tiempo?"

"No me parece que 5 minutos sean mucho. Lo que podemos hacer es pasarlo a 30 minutos y acercarnos a la marca de Kagami jaja"

"No es necesario… superar ninguna marca"

"¿Entonces cómo planeas llegar a la meta y ganar alguna competencia si no eres el primero? Para eso pensé que era necesario vencer la marca del primer puesto"

"Si se trata de uno de mis temas de interés… claro que lo haría" – Comentó de manera determinante al seguir la línea de sus metas personales y no dejarse caer por los temas de comunicación.

"Es por eso que te lo pregunto, al igual que tu sueño de obtener el primer puesto es necesario que trabajes en esos temas… y por lo que veo no estás preparado para esos 5 minutos que te pueden abrir la puerta al primer paso y llevarte a lo que más quieres"

"Yo no le veo la diferencia…" – Trató de defenderse de cualquier manera posible y desmentir lo que varios querían hacerle entender.

"Está bien, cuando estés preparado me buscas"

Se quedó callado sin siquiera emitir sonido al verlo levantarse de la silla. Era como si la oportunidad se le estuviera yendo de las manos nuevamente y que su necia mente estaba negándose a mejorar aquellos aspectos que le hacían falta. ¿Acaso quería escuchar que obviamente le causaba miedo entablar una conversación con esa persona?

"¡Qué debo hacer!"

El entrenador volteó la mirada hacía su alumno que lo había detenido con sus palabras. Por lo menos ya obtenía que se lo pidiera. "Así como has mejorado en los aspectos que haces bien, debes trabajar en aquello que aún te falta" – Dijo de nueva cuenta para calmar los alterados nervios de su alumno. "No te preocupes que yo te puedo ayudar"

"¿Ha hablado con Kagami o Tanaka sobre esto?" – Preguntó de lo más escéptico al saber de sobra que sus compañeros no dejaban de aconsejarle con respecto a esos temas.

"Aún no, pero como dije, siempre hay cuestiones que uno debe mejorar. Sobretodo porque quieres que Asano te corresponda. A ella te referías ¿Cierto?

"¡No tiene nada que ver!" – Exclamó totalmente sonrojado volviendo a la razón principal por el cual comenzó toda esa conversación.

"Tiene mucho que ver. Algo tan simple como es invitar a una chica a salir no lo puedes hacer, imagínate como será con algo más complicado"

Otra vez se quedó sin pronunciar palabra. Intentaba procesar cada frase del hombre frente a él para que así generara sus propias conclusiones, pero era difícil aceptar que debía cambiar las actividades que realizaba porque ya las sabía hacer, para así preocuparse por las que estaban débiles. La puerta de su sueño seguiría cerrada sino trabajaba en lo que le hacía falta.

"Entonces… te atreverás a aceptar lo que sientes"

Tragó grueso ante la pregunta tan directa. "No será fácil" – Logró decir al en un suspiro de frustración al repasar su mano por su cabello.

"Nada lo es, pero estoy seguro que con tu determinación podrás. Comienza a contarme que es lo que sientes por esta chica y con gusto te ayudaré"

"No entiendo…" – Cuestionó de lo más nervioso al sentir que nuevamente su corazón se saldría de control por todas esas extrañas sensaciones. ¿Le estaba pidiendo que dijera lo que sentía?

"Ya debes tener una conclusión propia después de toda la conversación, así que sólo quiero escuchar si estás dispuesto a arriesgarte"

"¿Es necesario?" – Volvió a preguntar mientras anunciaba mentalmente una parálisis de sus manos por la fuerza que usaba en sus puños. ¡Rayos! No estaría preparado para esto ni ahora ni nunca, menos con su entrenador que estaba de lo más sonriente por escuchar su tan ansiada respuesta. Ya tenía una muy clara, pero no podía decirlo así de fácil.

"Ah, me mencionaste que no te quería hablar, y sino mal recuerdo la alejaste de ti como si se tratara de lepra jaja. Entiendo que sepas hacerlo sólo" – Terminó su frase con la mayor cantidad posible de sarcasmo para hacerle ver sus errores.

"No tenía porque repetirlo"

"Si deseas seguir en la misma situación por mí no hay problema. Será cuestión de tiempo para que vuelvas a hablarle, esperemos que aún esté disponible y que un…"

"¡Me gusta Emi Asano!… ¡¿Eso quería escuchar?!" – Exclamó con lo que le quedaba de fuerzas para no morir en el intento. Por fin había liberado el sentimiento que tenía atorado en el pecho todo este tiempo. ¿Cuánto habría pasado después de haberlo negado incontables veces?

Mori se iba a comenzar a reír por la forma tan desesperada de decirlo porque de seguro era algo que nunca había sentido y obviamente sería lo más extraño del mundo confesarlo. ¡Jóvenes de ahora! "Es suficiente porque es un gran avance. Ahora, ¿Tienes alguna idea de cómo comenzar?"

"¡Por eso sigo aquí!" – Gritó de nueva cuenta al cubrirse la frente y parte de los ojos pidiendo al cielo que se fuera el maldito sonrojo del rostro porque de lo contrario no sabría como ver a su entrenador después de esto.

"¡Ya sé! ¿Por qué no la invitas a una cita?"

"¿No escuchó lo que conté?"

"Por algo debes comenzar. Tampoco te estoy pidiendo que le lleves flores porque te las arrojará por la cabeza jaja"

"No es muy alentador…"

"Lo sé, pero si estás dispuesto a aprender, te puedo ayudar. Pero el resultado dependerá de ti"

Asintió en una actitud determinante y muy atento a las próximas palabras de su entrenador. Sabía que estaba cometiendo la peor de las locuras que en toda su vida no se atrevió a hacer, pero ya no podía echarse para atrás. Si la terquedad le había funcionado hasta ahora, tenía que seguir mostrando esa necedad para conseguir lo que quería, y si eso estaba relacionado a los nuevos sentimientos que nacían en él, entonces continuaría con la actitud necesaria para poder enfrentarlos.

Había aceptado que le gustaba la peliazul y no iba a permitir que un extranjero le quitara la oportunidad de verla sonreír nuevamente. Sabía que le hizo daño cuando le confesó sus sentimientos, pero quería cambiarlo e intentar recuperar el tiempo perdido.

-TBC-

Rosa! Ahora si este es el penúltimo! XD es que a veces mis hijos crecen mucho y los tengo que dividir jaja

Se va una parte de mi y ya la última publicación es la vencida!

Pronto gran final!