Aquí está el capitulo 8, me gustaría deciros, tanto a Ana, como al resto que esteis interesadas en éste fic, que en perdidasennuncajamas. foroactivo. com

podréis encontrar tanto éste fic, como otros de Eric y Sookie, otros personajes de True Blood, o historias y fics originales, además siempre en primicia y con capitulos por adelantado.


CAPITULO 8

Me quedé en silencio y nervioso esperando una respuesta pero solo escuché un golpe y un quejido

_ ¿Sookie? …

_ ¡Joder! perdona Eric, me he caído mientras intentaba vestirme, está claro que hoy no soy capaz de hacer dos cosas a la vez –suspiró y yo reí- ¿Cenar juntos?

_ Sí, bueno, si te apetece, es viernes y podríamos ir a cenar y tomar una copa para mí y agua para ti –reí- ¿Qué me dices?

_ La verdad es que no me parece bien Eric –me quedé helado, vale, había vuelto a hacer el ridículo, esta vez con mi nueva socia, bien por mí, me disponía a soltarle una disculpa y colgar cuando ella siguió-, si tu bebes alcohol yo también quiero –recuperé el aire que sostenía mientras reía.

_ Podemos negociar la cantidad supongo, ¿te recojo en tu calle a las ocho?

_ Mejor a las nueve, pienso pasar por la obra a supervisar algo, y me gustaría ducharme y arreglarme con tiempo.

_ De acuerdo, luego nos vemos entonces, que vaya bien el día socia.

Colgué el teléfono con una sonrisa, llamé a Jess y quedé con ella a las ocho en casa, si llegaba antes de tiempo podría explicarle un poco donde estaban las cosas que necesitaría si mi pequeña despertaba.

El resto de la mañana la pasé trabajando en documentación de Drömmen y el nuevo proyecto, ya teníamos contratados a los nuevos trabajadores, era cuestión de acabar las obras y terminar la decoración, en apenas una semana inauguraríamos la discoteca y todo parecía ir sobre ruedas. A la hora de comer fui a por Eyra, llegamos a casa, la acomodé y luego llamé a Alcide, me apetecía saber cómo había ido su comida con Sookie.

_ Hola rubia –dijo Alcide en tono meloso, no pude evitar reírme, él y sus cosas-

_ Hola Alcide, ¿Qué tal?

_ Pues bien y mal, bien porque la obra va viento en popa, mal porque Pam ha venido a meter prisas como siempre y me ha puesto de los nervios.

_ Te comprendo perfectamente, pero ya la conoces, es hiperactiva.

_ Lo sé, en fin, ¿a qué debo el honor de tu llamada?

_ A nada, solo quería hablar con mi amigo, ¿no puedo?

_ Claro, lo que pasa es que no sé porque a mí me parece que lo que quieres es saber algo acerca de mi comida con cierta socia nueva tuya. –me reí, a él no podía engañarlo.

_ Estaría bien que me contases algo, sí.

_ Poca cosa, hablamos de trabajo y rememoramos viejos tiempos, de cuando ella era una adolescente con trenzas y yo buscaba meterme bajo sus faldas –me quedé serio ante aquello-, tranquilo fiera, ya me estoy imaginando tu cara, eso fue hace muchos años, y ella siempre ha sido lo suficientemente inteligente como para rechazarme. ¿Te gusta?

_ No sé Al, sí que me gusta, de hecho, la he invitado a salir esta noche.

_ Eso está bien, ya era hora de que salieras de tu madriguera, lo que pasa es que me temo que hay un pero, ¿me equivoco?

_ No, no te equivocas…, -medité un momento y luego seguí-, está Eyra, no puedo dedicarme a estar con Sookie tonteando como si yo no tuviese responsabilidades, como si yo fuese un hombre completamente libre cuando no es así.

_ No veo donde está el problema Eric, ¿no le has hablado de tu hija?

_ No.

_ ¿Por algún motivo especial?

_ Sí, bueno, creo que ella no aceptaría el hecho de que yo sea padre, no la veo preparada para algo así, acaba de salir de un matrimonio Al, es lista, joven, guapa, no creo que yo sea su mejor opción, y aun así a mí me gusta.

_ Mira, no sé lo que haya podido cambiar Sook en el tiempo que he estado sin verla, pero siempre ha sido una persona bastante centrada, quizá deberías ir de frente y contarle todo lo que acarrea salir contigo.

_ No, aun no, ni siquiera estamos saliendo, el otro día comimos juntos por tema de trabajo y luego la cosa se alargó, hoy es la primera vez que la he invitado a salir, y aun no sé cómo piensa reaccionar ella, quizá no piense que es una cita.

_ Eric, es viernes y la has invitado a salir de noche, Sookie puede ser algo inocente pero desde luego no es tonta.

_ Aun así, prefiero esperar para hablarle de Eyra, es mi socia de todas formas, tarde o temprano lo descubrirá.

_ Es decisión tuya, oye, te dejo que justo la tengo enfrente ahora mismo.

Colgó el teléfono y me quedé pensando en lo que habíamos hablado, Eyra me sacó de mis pensamientos despertándose de la siesta, la cogí en brazos, preparé un biberón con zumo y se lo di mientras la sentaba en mis rodillas y yo me acomodaba en el sofá.

_ Vacker min, esta noche papi va a salir, ¿te vas a portar bien? –Mi hija me miró seria con el biberón en la boca- al menos procura no morder a tu canguro, no queremos espantarla el primer día ¿vale?, voy a salir con Sookie –dije mientras acariciaba su pelo- es una mujer que trabaja con papi, muy guapa, rubia como tú, y con una sonrisa preciosa, pero no tanto como la tuya –mi niña sonrió y yo seguí- además es simpática, seguro que te caería bien, quizá…

No, eso era mucho hablar, era una estupidez, Sookie no estaba lista para eso, y yo lo sabía perfectamente, ¿Qué pretendía? ¿Qué llegase a mi casa y adoptara a mi hija como suya? claro, y luego iríamos al parque cada domingo a pasear los tres juntos, desde luego últimamente se me estaba yendo la cabeza más de lo que ya era normal en mi, Sookie tenía otro tipo de vida completamente distinto, seguramente en sus proyectos no entraban los biberones, pañales y paseos matutinos empujando el carrito de un bebé, y yo eso tenía que asumirlo, mi hija me sacó de mis pensamientos agitando el biberón y gritando "agua", así que me concentré en ella hasta que llegó la canguro, le expliqué donde estaba todo y luego me duché y me arreglé, para las nueve menos cuarto ya estaba en la calle de Sookie, bajé del coche y me apoyé en el capó del mismo esperando verla, sabía cuál era su portal pero no su piso, la vi salir al poco tiempo, y no era normal lo guapa que estaba.

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Aun no podía creérmelo, Eric invitándome a cenar, desde luego me faltó dar saltos de alegría cuando me llamó, me contuve, con una caída mañanera era suficiente, me pasé el resto del día casi en una nube y pensando lo que iba a ponerme para impresionarlo, por la tarde fui a la obra y casi no atendía a Alcide.

_ Oye, ¿estás bien? ni que tuvieras una cita rubia.

_ Oh, lo siento Al, -sonreí y me mordí el labio- en realidad, algo así.

_ ¿Vas a contarme o tengo que suplicar?

_ Bueno, Eric me ha invitado a cenar.

_ No me digas, eso sí que es una noticia, vaya con el vikingo.

_ ¿Cómo?

_ Es un mote que le puse hace mucho para cabrearlo, ¿Sabes que es sueco, no?

_ Pues no lo sabía, ósea, siendo tan rubio, tan alto y tan todo tampoco es de extrañar.

_ ¿Tan todo?

_ Es un Dios nórdico Al, faltan adjetivos para describirlo –me faltó suspirar mientras mi amigo soltaba una carcajada tremenda y movía la cabeza hacia los lados.

_ Estás loca Sook, bueno, pues pásalo bien con tu Dios nórdico preciosa.

_ Eso intentaré.

Me despedí de él después de charlar un poco más sobre trabajo. Llegué a casa, llené la bañera y me metí dispuesta a relajarme todo lo posible, cuando terminé salí, me hidraté a conciencia pensando en el mote que Alcide le había puesto a Eric, vikingo, mmm, casi se me antojaba excitante, liberé esos pensamientos de mi mente, me puse un vestido rojo con la espalda casi al completo descubierta, llegaba hasta las rodillas más o menos, entallado y marcando mis caderas, los tacones de unos 15 cm, que Eric era alto y ni con esas conseguiría alcanzarlo, y solté mi pelo de forma casual sobre mis hombros.

Cuando bajé casi me da un infarto al verlo apoyado en su coche, pensé por un momento si él se daría cuenta de cómo era, y me imaginé a todas las mujeres de la calle girándose para verlo, iba vestido con un pantalón gris, camisa blanca sin corbata y una chaqueta, bastante informal a pesar de todo, intenté recomponerme porque no era cuestión de babear delante suya, claro que por otro lado él también me miró detalladamente mientras me acercaba.

_ Buenas noches –dije de pronto tímidamente, sonreí un poco-.

_ Hola Sookie, estas preciosa –se acercó y besó mi mejilla, no pude evitar aspirar su aroma, puedo jurar que casi me desmayo al olerlo, si me acercaba a él una vez más terminaría violándolo, eso era un hecho a estas alturas.

_ ¿Vamos al restaurante del otro día?

_ En realidad, he reservado en uno que a mí me gusta bastante, y tienen buen vino –dijo levantando una ceja al tiempo que me abría la puerta del coche y yo reía.

_ Eso siempre suma puntos a favor, pero creo que esta noche intentaré controlarme un poco más.

_ Vaya –chasqueó la lengua- es una lástima, tenía ilusiones de volver a agarrar tu cintura aunque fuese para sacarte del restaurante. –sentí como el aire me cortaba en dos en ese instante, ¿Eric estaba dispuesto a coquetear también? disfrutaría esa noche, sin ninguna duda.

_ Bueno, todo es cuestión de cómo te portes hoy –alcé una ceja y pude notar como sonreía y se iluminaba una chispa en su mirada.

Seguimos bromeando hasta llegar al restaurante, la verdad es que con él todo era fácil, tontear se hacía fácil, hablar también, bromear aun más, me pregunté si en la cama me lo pondría todo igual de fácil, no, seguramente eran de los que ponían las cosas complicadas llegados a ese punto, desvié ese pensamiento ante su mirada, entramos al restaurante y me quedé impresionada, tenía una tenue luz, era grande pero a la misma vez se separaba por varios tabiques estratégicamente colocados para dar intimidad, vaya, desde luego no era un restaurante para hablar de negocios, y eso me alegró, significaba que Eric quería disfrutar de mi compañía, y no como socia…

Nos sentamos y Eric pidió una botella de vino mientras me miraba y sonreía, miré mi carta, elegí la comida y cuando el camarero se hubo alejado bajé la voz.

_ ¿Me dejaras beber vino hoy?

_ Bueno, eso depende, si no lo haces, ¿podré sujetar tu cintura?

_ Difícilmente, -dije divertida-

_ Entonces puedes beber todo el vino que quieras.

Reímos y nos miramos un momento fijamente, sus ojos azules me estaban matando, deseaba acercarme y besarlo, me gustaba Eric como socio, y me gustaba aun más como hombre, después de una desilusión como Bill, él era aire fresco en mi vida, me hacia reír, me hacía sentir guapa de nuevo, con él era fácil pensar en tontear, o en insinuarse un poco, hacía que me sintiera deseada en ciertos momentos solo con mirarme, y eso era algo que a cualquier mujer le gustaba, y a una con la autoestima tan baja como la mía en esos momentos, más.

Me fijé en que Eric se inclinaba hacia delante para hablar conmigo también, era una forma de darle más intimidad a nuestra conversación, hablamos de tonterías casi toda la cena, y bastante de trabajo, ya en el postre ambos estábamos mucho más relajados.

_ Oye, ¿Puedo preguntarte algo? –dijo Eric de pronto un poco serio.

_ Claro, dime.

_ Desde que te divorciaste, ¿has salido con muchos hombres? no me malinterpretes, en realidad solo es curiosidad, quiero decir, alguien como tu seguramente tendrá a muchos hombres para salir. – me pilló por sorpresa la pregunta.

_ Pues si te soy sincera, desde que me separé de Bill no, incluso estando casada no salía con hombres, porque a él ya no lo considero dentro de ese grupo –reí y volví a ponerme seria-, no son tantos los que van detrás de mí, de hecho ninguno claramente reconocible, no sé, simplemente no soy fácil, o eso creo, o quizá, no he querido salir con hombres hasta esta noche.

_ ¿Puedo preguntar?

_ Bueno, salir de un matrimonio siempre es duro, te hace plantearte muchas cosas, entre ellas si de verdad estas preparada para algo tan serio de nuevo y tan rápido. No sé si me explico, Bill me ató de tantas formas, me limitó tanto, si yo hablaba de salir con alguna amiga a él no le parecía bien, si pretendía iniciar algún proyecto lo veía mal, si quería simplemente charlar a solas con alguien pensaba que era porque tenía algo malo que decir de él, eso me agotó mucho psicológicamente, cuando salí de todo, lo último que quería era otro hombre agobiándome de esa forma, no necesito una niñera, ahora que por fin me he liberado me veo capaz de disfrutar más y mejor de la vida. ¿Responde eso a tu pregunta?

_ Sí, desde luego que sí, déjame decirte que tu ex es un imbécil, no comprendo cómo ha podido tratarte de esa forma.

_ No sé, yo tampoco soy ninguna santa, supongo que alguna vez merecí sus desplantes, aunque no me guste pensarlo, a veces pienso que yo tuve la culpa de que buscase a otras… -de pronto me sentí mal, recordar esa sensación no era lo que mejor me venía, Eric sujetó mi mano encima de la mesa y la cubrió completamente solo con sus dedos, acarició un poco mi muñeca con su pulgar.

_ No digas eso Sookie, ese Bill es un completo imbécil buscando algo fuera de ti, ¿te has visto? eres preciosa, simpática, inteligente, yo te encerraría bajo llave para que no te escapases créeme, se arrepentirá de por vida de dejar escapar a alguien como tú, no encontrará nada parecido nunca, de eso estoy seguro.

Me quedé mirando a Eric, casi emocionada por sus palabras, no podía creer que alguien como él me dijera eso, era tan guapo, tenía esos ojos tan magos, y esas manos tan grandes, no supe qué decir de pronto, así que cogí la cuchara y atrapé un poco del helado que tenía frente a mí, luego me dirigí a él.

_ ¿Ves? te has ganado mi postre por buena respuesta. –el rió y abrió la boca, le di un poco mientras me deleitaba en sus ojos, no dejó de mirarme fijamente mientras se tragaba mi helado, eso de alguna forma me hizo excitarme sobremanera, luego se acercó un poco más por encima de la mesa-

_ No deberías hacer eso, podemos tener un problema con lo que yo pueda entender si vuelves a compartir tu postre conmigo.

_Bueno, en realidad, quizá me gusten los problemas…, -cogí la cuchara nuevamente, la llené de helado y la llevé a su boca dejando que lo atrapara lentamente mientras sujetaba mi mano, se retiró y siguió mi movimiento fijamente, llené la punta de la cuchara y la llevé a mis labios, saboreándolo, aunque en realidad lo que quería era otra cosa.

_ Sookie… -su tono fue ronco, miraba mis labios mientras yo terminaba de jugar con mi postre- no deberíamos…

_ ¿Compartir postre? –Lo corté alzando una ceja-. Tranquilo, no te comprometes a pasar la vida conmigo por comer de mi cuchara Northman.

_ Ese no es el problema Stackhouse.

_ ¿Ah no? ¿Cuál es entonces? ¿No te gusta el helado?

_ Me encanta el helado de hecho.

_ ¿Entonces?

_ El dilema, Sookie, es que ahora mismo tengo serios problemas para concentrarme en otra cosa que no sea imaginar cómo sería besarte.