Buenas tardes, noches, o como sea!! Feliz Año Nuevo y espero que sea el mejor para todos!! No se ustedes, pero yo odie el 2009 y espero que un año como ese no se vuelva a repetir ñ_ñ

Disclaimer: Nada es mío. Todo es de SM, bueno, todos excepto Anthony y Christine.


Bella POV.

Me encontraba en mi cuarto, escuchando música con el iPod a todo volumen. A menudo me preguntaba que se traía Nessie entre manos, pero no podía ser nada malo ¿o sí? Bueno, cerré los ojos en ánimos de olvidarme de todo, pero en ese momento, sentí unos pequeños dedos agitando mi hombro. Me asusté y me quité los audífonos de un tirón, sentándome en mi cama. Vi a Nessie sonriéndome con ¿nerviosismo? ¿Ansias? No pude descifrarlo bien.

- ¡Nessie! Casi me matas del susto. – Le dije tratando de calmar mi respiración.

- Necesito que te vistas tan elegante como puedas y después vallas al comedor. Lo más rápido posible. – Me dijo, y tornó para irse. Me senté con la espalda recta y un ceño.

- Nessie, regresa aquí. ¿De qué se trata todo esto? – Le pregunté, a lo que ella se volvió hacia mí, rígida como una gárgola. Esbozó una sonrisita nerviosa y se pasó una pequeña mano por el pelo.

- Organicé una cena, y quiero que seas parte de ella. Por favor, Bella, di que sí. – Me dijo la pequeña, haciendo un puchero. Una gran sonrisa cruzó mis facciones por lo adorable que era la niña. Una cena, ¿no me haría daño, verdad? Asentí con la cabeza y Nessie sonrió ampliamente dando saltitos.

- ¡Gracias, Bella! – Me dijo, y salió corriendo de mi cuarto. Me levanté y me estiré. Luego, fui hasta mi armario y busqué lo más formal que traje aquí; mi traje favorito. Era de un color gris tenue, escotado (A/N: Pic en mi perfil). Me vestí y me puse mis zapatos de tacón, no es que me gustaran, pero las palabras de Nessie fueron "tan elegante como pueda". Fui hacia el espejo de cuerpo entero frente a mi cama, y contemplé mi reflejo. A lo largo de mi vida, nunca fui tan segura de mi aspecto, más bien no entendía por qué la gente me decía que era hermosa cuando no tenía nada especial. Ese tipo de seguridad llegó a mí hace un año o quizás menos. Fui sencilla en cuanto a accesorios, solo me puse pendientes, un poco de maquillaje y me solté el pelo. Esperé un poco, pues no sentía ganas de bajar de inmediato y ser la primera en llegar a la mesa.


Edward POV

Estaba en mi despacho como de costumbre, no haciendo nada en particular, solo esperando la hora de la cena. Desde que Tanya murió, he sentido cierto recelo de entrar al cuarto que compartíamos y que ahora es mío, así que paso la mayoría del tiempo en mi despacho. El sonido de pequeños pasos desde afuera de mi despacho me sacó de mis pensamientos, quien sabe los pasos de Nessie. Mi pequeña Nessie. Escuché los pequeños toquecitos a la puerta, y me levanté para atenderla yo mismo. Cuando abrí la puerta, allí estaba Nessie, con una expresión imposible de leer. Lo habrá heredado de mí.

- ¿Qué sucede, Nessie? ¿Te sientes mal otra vez? – Le pregunté, arrodillándome para estar a su nivel. Me miró de arriba abajo, como si estuviera examinando mi aspecto. Luego, me miró a los ojos y negó con la cabeza.

- No te preocupes, estoy bien. Solo quiero que bajes al comedor. Te organicé una cena. – Me dijo. Le sonreí y me levanté. Ella me tomó de la mano y me llevó hasta el comedor.

Debo admitir que la cena era digna de un restaurante cinco estrellas, y además había música suave de fondo, que reconocí como una sonata de Raúl Di Blasio, que está en uno de mis discos. Mike estaba junto a la mesa y me hizo un gesto para que me sentara. Asentí con la cabeza y me senté, pero entonces noté que en la mesa solo habían dos sillas. Me volví hacia Nessie, quien evitaba mi mirada.

- ¿Esta cena es para mí y para quien más, Nessie? – Le pregunté, frunciendo el ceño. En ese momento, escuché que alguien aclaraba su garganta. Me volví hacia el pasillo, de donde vino el sonido, y mi mirada se encontró con la mirada color café de Bella. No pude evitar la sonrisa que cruzó mis facciones cuando noté lo hermosa que se veía. No pude negar que hasta ese momento me había encantado el físico de Bella, desde que entro a mi despacho buscando trabajo, pero esa noche se veía totalmente radiante. Se veía tan hermosa que me arrancó el aliento y me quedé idiotizado mirándola de arriba abajo. Me transformé del hombre frio y huraño que era la mayoría del tiempo al hombre apasionado y cariñoso que hubo una vez dentro de mí, pero que Tanya me quitó.

Me volví hacia la pared donde Nessie había estado y vi que no había nadie. Tampoco estaba Mike, así que hice buen uso de la privacidad, caminando hacia Bella lentamente. Cuando estuve cerca de ella, le tomé la mano y me llevé hacia mis labios, mi mirada nunca dejando la de ella. Cuando su mano y mis labios hicieron contacto, ella se ruborizó. Encontré adorable su reacción.

- Te ves hermosa, Bella. – Le susurré, y ella se ruborizó aún más fuerte.

Me levanté rectamente, sin dejar de tomarle la mano, y la llevé hacia su asiento en el otro extremo de la mesa. Aparté la silla para ella, como todo un caballero. Era increíble el efecto que Bella tenía en mí, pero a la vez me encantaba. Cuando ya estaba sentada, caminé hacia el otro extremo de la mesa, sentándome yo. Mike llegó hacia nosotros antes de que pudiera empezar conversación con Bella.

- Buenas noches, ¿desean entradas antes de la cena? – Asentí con la cabeza, y noté que Bella también.

- Por favor y gracias, Mike. Oh, y ve al mini bar de mi despacho y busca el mejor vino. Está noche es memorable.—Le dije, pero con mis ojos fijos en Bella. Me perdí en su mirada, y ella se perdió en la mía, pues ninguno de nosotros notó cuando Mike se retiró.

- Nunca creí que Nessie se tomaría tantas molestias. Pero, al mismo tiempo, no sabes cómo se lo agradezco. – Le dije con una sonrisa seductora. Ella me la devolvió, lo cual hizo que me llenara que confianza.

- Yo también se lo agradezco. No tienes ni idea. – Me dijo casi en un susurro, pero estaba tan concentrado en ella que escuché tan claramente como si me lo hubiera gritado. También noté que era la primera vez que me tuteaba. – Sabes, me gusta este lado de ti. – Me dijo, con sinceridad más que con coqueteo.

- A mí también. Es como si fuera dos personas diferentes, no sé como mantener este lado de mí, pero creo que ahora ya encontré una manera. – Le dije, retomando el coqueteo. ¿No parecía ser yo mismo, verdad?

En ese momento, Mike regresó con las entradas y el vino. De entrada había coctel de camarones; Christine sabe que me encantan. A Bella también parecieron gustarle. Mike sirvió el vino y nos dejó solos de nuevo.

- Bueno, Bella, ya que estamos aquí en esta hermosa velada, ¿Por qué no me cuentas algo sobre ti?—Le pregunté tomando un sorbo de mi vino. Ella sonrió y tomó un sorbo largo.

- Bueno… Hace casi un año estaba viviendo en Phoenix con mi mamá. Pero ella se casó con un tipo llamado Phil. – Me dijo.

- ¿Y no te cae bien el tipo? – Le pregunté, a lo que ella ahogó una risita.

- A todos a los que le cuento esto me hacen esa misma pregunta. Pero no, solo sentía que era un obstáculo para la felicidad de mi mamá y nuestra relación se deterioró. Así que decidí mudarme con mi papá. – Me dijo.

- Mmm… ¿Cómo se llama tu papá? – Le pregunté tomando un sorbo grande y luego comiendo una bocanada de coctel.

- Se llama Charlie Swan. – Me dijo, a lo que yo chasqueé los dedos y tragué mi comida.

- ¿El jefe de la policía, cierto? – Le pregunté, a lo que ella asintió con la cabeza. – El es más o menos amigo con mi padre, Carlisle Cullen. Es uno de los mejores médicos de Forks, sin fanfarroneo. – Le dije levantando una mano al final para hacer énfasis. Ella rió a mi comentario.

- Si no lo dices, no lo hubiera notado. – Me dijo con un tono algo sarcástico, pero no grosero.

- Y. dime, ¿Es Forks todo lo que imaginaste y más? – Le pregunté a lo 'cuento de hadas'. Ella asintió con la cabeza.

- Sí lo es, mientras tanto esté aquí. Probablemente, si no hubiera aceptado este trabajo, no estaría diciéndote esto. – Me dijo con una risita.

- Pues, brindemos porque aceptaste el trabajo. – Dije, levantando mi copa de vino (recién llenada de nuevo). Ella sonrió y asintió con la cabeza, levantando su copa.

- Salud, señorita. – Le dije, moviendo mi copa hacia ella.

- Salud, Edward. – Me dijo, haciendo el mismo movimiento.

Después de mucho flirteo y conversación, llegó la comida. Comimos, disfrutando la lasaña con salsa blanca que Christine preparó. Después comimos cheesecake de postre, y sorprendentemente no quería que se nos acabara el tiempo, pues después de esta cena, volveríamos a ser jefe y empleada como de costumbre.

Cuando terminamos, fui a ayudarla con su asiento. Ella me sonrió y me sostuvo de las manos para poderse levantar con los altos tacones que tenia puestos. Cuando se levantó rectamente, me miró a los ojos y ambos nos dimos cuenta de algo. Nuestras caras estaban tan cerca que un movimiento pequeño bastaría para que nos besáramos. Sentía su aliento en mis labios, y no pude evitar ser yo quien hiciera ese pequeño movimiento. En el momento en el que hicimos contacto, sus manos subieron de mis hombros hacia mi cabello, donde se enterraron. Primero acuné su cara entre mis manos, pero después las pasé alrededor de su cintura. Sus labios eran como mi propio paraíso, y se movían perfectamente contra los míos. Cuidadosamente, mordí su labio inferior, esperando respuesta por parte de ella. Desafortunadamente, nunca llegó. Fuimos separados por un jadeo y un sollozo viniendo del pasillo.

- ¿Papá? – Ambos nos volvimos hacia un triste y encorvado Anthony, quien nos miraba con una mirada descorazonada. – No puedo creer que hicieran esto. ¡Los odio a ambos!—Gritó antes de salir corriendo del comedor. Miré hacia abajo, avergonzado y preocupado por Anthony. Volví mi mirada hacia la de Bella, pero lo único que vi esta vez fueron dos ojos llenos de lágrimas y miedo.


Bueno, este capítulo me demoró más porque este tipo de escenas románticas y blablabla no las sé escribir bien en español, así que esta es una primera vez para mí. Espero que me haya quedado bien.

Besos a todos!