MENTAL

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AUTOR: Sara Holmes

TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Bellatrix_2009

BETA: Meliza Malfoy

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Sara Holmes, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Harry piensa que ya ha pasado más que tiempo suficiente compartiendo su mente con otra persona, no muchas gracias. Pero un inesperado hechizo de Legilimency dirá lo contrario...


CAPITULO 8

Amigos como estos…


—…Era una situación realmente estresante… para todos, no sólo para mí, así que en resumen quiero decirte que lo siento mucho, no quise desquitarme contigo, simplemente ocurrió y no va a pasar de nuevo, lo juro.

A lo largo de la disculpa de Harry, Ginny no se había movido un centímetro. Estaba de pie en el corredor justo en la entrada del salón de Encantamientos, con sus brazos cruzados firmemente contra su pecho y con el mentón hacia arriba en un gesto obstinado, pero Harry podía deducir que su balbuceo había logrado el efecto deseado por que ella estaba tratando de no sonreír, y definitivamente había destello en sus ojos.

Equilibrando los riesgos de su apuesta y tomando un riesgo calculado, Harry estiró la mano y gentilmente tiró de sus mangas para que descruzara los brazos. Luego de un momento ella accedió, su postura se relajó y dejó que Harry tomara sus manos, inclinó su cabeza y su sonrisa se expandió por su rostro a pesar de sus esfuerzos por retenerla.

—Lo digo en serio —Dijo Harry, apretando sus manos con suavidad— Lo siento.

—No es tu culpa, supongo —Dijo ella finalmente, levantando la cabeza y agitándola de modo que su cabello callera detrás de sus hombros. — Si Malfoy…

—No podemos culpar a Malfoy de todo —La interrumpió Harry suavemente, con una sonrisa débil. —Quebrantaría nuestra tregua.

—Tregua —Dijo Ginny cautelosamente, como si estuviese pronunciando la palabra por primera vez, intentando que su cabeza comprendiera el concepto. A Harry le había tomado mucho tiempo adaptarse también, así que permaneció en silencio y la dejó acostumbrarse a la idea.

Finalmente, para el alivio de Harry, ella suspiró y asintió. —Está bien.

— ¿Estarás bien con esto? —Le preguntó Harry, agachando la cabeza, intentando obligarla que ella lo mirara a los ojos.

—Supongo que tendrá que ser así —contesto encogiéndose de hombros, encontrando su mirada—Será solo hasta Navidad de cualquier manera, me imagino. —dijo ella sonando más segura.

—Si… —Dijo Harry, asintiendo con entusiasmo— Entonces todo volverá a la normalidad, lo prometo.

Por un momento fugaz una expresión afligida se reflejó rápidamente en sus rasgos, pero desapareció tan rápido que Harry incluso dudo si la había visto. La miró un momento más, pero su semblante estaba otra vez tranquilo y relajado. ¿Qué podría haber dicho o hecho él para provocar ese instante de angustia, en todo caso? ÉL en realidad quiso decir lo que acababa de decir, todo volvería a la normalidad tan pronto como el enlace desapareciera, lo sabía.

— ¿Gin? —Preguntó tentativamente, rogando que su suerte no hubiera terminado y ella volviera a estar disgustada con él.

—Supongo que también te debo una disculpa —Dijo ella casualmente, acariciando sus dedos— No tuve la intensión de irritar a Malfoy, pero es que él es tan molesto y estaba harta.

—Lo sé. —Dijo Harry con una media sonrisa. —Está bien.

— ¿Almorzamos? —preguntó ella, la comisura de sus labios se curvó en una sonrisa. Aliviado, él asintió, soltando una de sus manos para que pudiesen caminar lado a lado hasta el Comedor. No pudo evitar sonreír; todo parecía funcionar y volver a su lugar, después del accidente. Mientras fuera cuidadoso las próximas semanas, y pensara un poco más en sus acciones antes de llevarlas a cabo, podría evitar fastidiar a sus amigos y a Malfoy, y con suerte, superar esta situación fácilmente.

Repentinamente parecía una posibilidad real. Una luz al final de túnel, pensó feliz.

—Luces mucho más contento con todo esto —Dijo Ginny interrumpiendo sus pensamientos mientras bajaban por las escaleras. Con pasos moderados pasaron al Barón Sanguinario, quien iba en la dirección opuesta, luciendo desesperado.

—Lo estoy —Contestó él sinceramente. Iba a seguir hablando, para explicarle un poco más a Ginny sobre lo que significaba la tregua y que las cosas entre él y Malfoy no estaban tan tensas, pero se distrajo por la aparición al final del pasillo de un muy familiar cabello rubio platinado, por lo cual las palabras nunca llegaron a salir de su boca.

Aunque todavía estaba a una considerable distancia, Malfoy se acercaba a ellos lentamente, con pasos serpenteantes e irregulares por el corredor. La razón del porque era obvia; en sus manos sostenía un libro grande con pasta de cuero, que estaba leyendo en su camino por el pasillo. Harry luchó contra el deseo de reírse, no podía evitar recordar a Hermione y había algo tan anti—Malfoy en todo el asunto. Normalmente el rubio hubiese caminado por los corredores con la barbilla alzada en un gesto desafiante, mirando rápidamente en todas direcciones. Aunque, Harry recordó, no había visto realmente esa mirada hacía mucho tiempo.

Harry observó increíblemente divertido cuando los pasos de Malfoy vacilaron al casi chocar de lleno contra una armadura. Sin levantar la mirada del libro, dio un paso a la izquierda, tambaleándose peligrosamente y casi perdiendo el equilibro, para luego caminar erráticamente a lo largo del corredor.

Mira por dónde vas. Podrías atropellar a alguien.

La rubia cabeza se alzó con rapidez y sus ojos cayeron sobre Harry instantáneamente. Sus pasos vacilaron, pero se corrigió y siguió caminando, mirando hacia todos lados, menos a Harry.

—Entonces, ¿tienes algún trabajo que hacer esta tarde? —Le preguntó Ginny. Ella lo recorrió con su mirada y luego la dirigió al corredor; divisó a Malfoy y Harry contuvo el aliento, pero su expresión permaneció calmada y volvió su vista hacia él, como si el rubio no estuviera allí. —No hemos tenido chance de pasar un tiempo juntos hace algún tiempo.

—Sí, eso sería agradable – dijo Harry todavía mirando a Malfoy, quien estaba aproximándose, todavía mirando hacia cualquier parte menos al moreno, y obviamente poniendo mucho esfuerzo en ello. Harry intentó mantener su rostro inexpresivo; el rubio lucía increíblemente incómodo.

Estaban casi a la misma altura y Malfoy seguía evitando mirarlo, cuando Harry le habló de nuevo. Sabía que estaba presionándolo, pero se sentía contento y algo atrevido.

Barbilla arriba muchacho. No es tan malo.

Instantáneamente, los ojos de Malfoy encontraron los suyos, luciendo entre incrédulo y fastidiado. Cuando se cruzaron, Harry miró hacia atrás sobre su hombro, complacido de ver que Malfoy casi se había detenido, observándolo boquiabierto. Sintiéndose audaz, Harry le guiñó un ojo y se sintió aún más animado cuando el ceño de Malfoy se frunció, para luego mostrarle la lengua.

Gilipollass.

Harry rió, apartando la vista de Malfoy y mirando hacia delante nuevamente. Ginny lo observó, confundida, hasta que la comprensión se reflejó en su rostro.

— ¿Estabas hablando con él por el enlace?

—Si… —Dijo Harry medio ausente, sus pensamientos ahora en el almuerzo. —Sólo lo saludaba.

Ginny asintió y no dijo nada más sobre Malfoy o el enlace en el resto del viaje hacia el gran comedor. A Harry no le importaba; él estaba feliz de sujetar su mano, pensando cuan perfectamente ridículo se veía Malfoy cuando sacaba la lengua.

Aun sentía ganas de reirse. Al parecer aun podía meterse bajo la piel de Malfoy sin dificultades. Merlín sabía que el maldito podía hacerle lo mismo a él si quería.

El almuerzo había sido genial, en la humilde opinión de Harry. Estuvo alegre y paso un rato agradable charlando con Ginny mientras comían, aunque fue lo suficientemente sensato como para no mencionar a Malfoy en el curso de la conversación. Recién se habían reconciliado y no quería tener ningún problema. Estaba haciendo lo posible para mantener a Ginny feliz, y algo en su cabeza que sonaba como Hermione le advirtió que hablar sobre Malfoy en ese momento no caería bien.

Durante el almuerzo con Ginny, Malfoy había guardado silencio y no le dirigió la palabra a Harry por medio del enlace, lo cual era una sorpresa. Tal vez el pendejo había desarrollado algún sentido de decencia, y entendido que hablarle mentalmente mientras él almorzaba con su novia no era la mejor idea. Harry no le diría ni una palabra a Malfoy si él estuviese almorzando con… Pansy Parkinson. O esa chica de séptimo que parecía estar observando al rubio siempre que Harry la veía. Incluso con Lavender Brown, quien insistía en que, gilipollas o no, Malfoy era ciertamente un hombre atractivo. 'Un chico malo' le había dicho a Parvati. Eso era todo lo que Harryl había escuchado antes de huir lejos de la conversación, seguido inmediatamente por Ron, que lucía ligeramente desconcertado. Bueno, con quien fuera que Malfoy eligiese salir ese año, sería difícil para Harry resistir la urgencia de hacer bromas, pero supuso que ya estaba resistiendo bastante bien el molestar a Malfoy desde que habían regresado.

—… y dijo que todos deberíamos ir juntos, para variar.

Harry parpadeó, recordando que se suponía que estaba hablando con Ginny. Los últimos treinta segundos él había pensado involuntariamente en Malfoy y jugando con su emparedado, por lo tanto no había oído una sola palabra de lo que ella había dicho.

— ¿Hogsmeade, verdad? —Preguntó, cruzando los dedos bajo la mesa.

—Si —Dijo ella, y el respiró aliviado. —Seamus quiere ir con Parvati pero ella se negó porque él, aparentemente, se portó como un idiota en la torre. Así que Dean me preguntó si nos gustaría ir todos juntos.

—Sí, claro —Dijo Harry. Realmente no le importaba con quien iba a Hogsmeade mientras Ron también estuviera; las cosas siempre eran divertidas con él, y siempre tenían la opción de separarse de los otros, pasar por Sortilegios Weasley y decir que se habían perdido. Sabía que en algún punto era tonto, chicos de dieciocho años recorriendo una tienda de bromas como si tuvieran doce, pero no le importaba. Era divertido. Él no había tenido mucha diversión mientras crecía y ahora que Voldemort había desaparecido, parecía la oportunidad perfecta para ponerse al corriente.

— ¿No te importa? —Preguntó Ginny, sacándose el cabello de los ojos. Éste volvió al mismo lugar, y ella le envió una sonrisa exasperada, rindiéndose.

—No —contestó, apartándole el pelo con más fuerza. Esta vez se mantuvo fuera unos tres segundos para después regresar a su lugar. — ¿Por qué lo haría?

—Por nada —Contestó ella encogiéndose de hombros y alcanzando una manzana. — Será mejor que me vaya. Quedé en encontrarme con Luna antes de transformaciones por un trabajo.

—Muy bien —Dijo Harry, inclinándose y besando la comisura de sus labios. —Te veré más tarde.

—Si... —dijo ella, con una pequeña sonrisa en su rostro. Rápidamente se inclinó y lo beso de vuelta. Él le sonrió, acariciándole el brazo antes de que tomara su mochila y se fuera.

¿Esa es tu idea de una cita caliente, eh, Potter?

Alzó la cabeza rápidamente. Efectivamente, Malfoy estaba a la vista; estaba sentado en la mesa de Slytherin, evidentemente había entrado mientras Harry hablaba con Ginny. Estaba de espaldas a Harry, quien se preguntó cómo se las había arreglado para deslizar ese comentario en un momento tan exacto sin siquiera mirarlo.

Púdrete.

Como tú desees.

La respuesta de Malfoy lo desconcertó; había esperado una frase ingeniosa o molesta por lo menos. Sonaba raro, como si hubiese dicho las palabras en voz alta con una mueca en los labios. Le sorprendió la amargura que percibió.

— ¿Estás bien? Luces molesto.

Sorprendido, él apenas pudo registrar quien le había hablado, antes de que el asiento vacío de Ginny fuese ocupado por alguien más: Hermione. Dejo caer su mochila al suelo con un ruido sordo y deslizo una pila de libros en la mesa frente a ella, mirándolo preocupada.

—Estoy bien —Contestó, apartando los libros un poco— No debes preocuparte por mí todo el tiempo.

—Me preocupas —replicó ella prontamente, tomando una copa— Todos lo estamos. Estas atascado con Malfoy, después de todo. ¿Qué tal se ha portado?

—Bien —dijo Harry. —Un poco raro, pero es Malfoy.

— ¿Raro? —Interrogó ella.

Se encogió de hombros. —Hace algún que otro comentario astuto de vez en cuando. Nada mal intencionado. Está bien.

Hermione asintió con comprensión, y cuando habló nuevamente, su tono fue más suspicaz. Él lo reconoció como el que usaba cuando iba a decirle algo que probablemente no le iba a gustar.

—McGonagall me preguntó acerca de ustedes dos. Quería saber cómo les iba con la tregua.

Harry la miró, sintiendo la indignación bullir por sus venas. — ¿Qué? ¿Ella te pidió que me vigiles?

—No —Contestó Hermione con paciencia, como si le hablara a alguien increíblemente lento. —En realidad me pidió que vigile a Malfoy.

Harry se sintió desconcertado por un momento. — ¿Eh?

—Está un poco preocupada por él —Admitió ella, bajando la voz. —Y no confía en preguntarle a los Slytherin sobre esto, porque en primer lugar, él no comparte sus sentimientos, ni siquiera con ellos, y en segundo lugar porque sabe que le dirán que ha preguntado. Así que me pidió que viera si yo, ya sabes, podía vigilar lo que pasa entre ustedes dos. Tal vez tú puedas decirme si algo anda mal con él.

— ¿Por qué? —Harry estaba desconcertado acerca de este repentino interés en Malfoy; claro que había tenido malos momentos, pero, ¿No los habían tenido todos ellos?

Hermione suspiró, sus ojos miraron a través del comedor y se posaron en la nuca de Malfoy. — Ella piensa que se siente culpable de sobrevivir — ella dijo— Por qué su padre murió, y él cree que no hizo todo lo posible por ayudarle. Y también se siente responsable de todas las víctimas en nuestro lado.

Harry la miró. —Bueno, en cierta forma es así. Debería sentirse responsable.

—Él no mato a esas personas —Dijo ella en voz baja. — ¿O sí?

No era una pregunta genuina, era una afirmación y él se sintió irritado; sabía que Malfoy técnicamente, no había matado a nadie, pero era difícil disculpar su comportamiento por un mero tecnicismo. A pesar de que Harry le había perdonado todo, no estaba realmente seguro de por qué. Sólo lo había hecho.

Él negó con la cabeza, frunciendo el ceño. —No. —Concedió, en voz baja, y confundido. —Pero… mierda. No sé. ¿Tenemos que hablar de esto?

—Sí —contestó Hermione gentilmente. —Es necesario. Estás enlazado con él, y si quieres llegar al final de esto sin asesinarlo, tienes que comprender que es lo que siente. Aunque sea un poco.

—Se lo que él está sintiendo. —Dijo Harry, ahora demasiado irritado y completamente molesto. Solo porque McGonagall y Hermione eran más listas que él, no les daba luz verde para interferir en sus asuntos. Estaba manejando el enlace bien, muchas gracias, no las necesitaba para que le explicaran cómo tratar con Malfoy.

—Harry…

—Por favor, no te metas, todo está bien. —Insistió.

Ella abrió su boca para hablar de nuevo, pero la suerte debió haber estado de su lado, porque en ese momento el resto de la tropa de gryffindors decidió unirse a la mesa, y el estrépito de conversaciones apagó cualquier protesta de Hermione. Ron se sentó junto a ella y Dean, Seamus y Neville frente a ellos.

Hermione le dirigió una clara mirada "esto no ha terminado" pero él la ignoró, inclinándose para mirar el cuaderno azul de Seamus.

— ¿Sobre qué estamos apostando hoy?

—Sobre ti —Sonrió Seamus abiertamente— Y las interesantes probabilidades de que golpees a Malfoy en la cara antes de Halloween.

Harry rodó los ojos. — ¿Puedes decirle a quienes apuesten que las ganancias incluirán una maldición de mi parte?

—Deja de molestarlo —Dijo Dean a Seamus. —No estamos apostando sobre Malfoy. Hay una nueva apuesta.

— ¿La hay? —Preguntó instantáneamente Seamus, luciendo perplejo y agarró su cuaderno de apuntes para pasar las páginas, como si se hubiera perdido de algo.

—Si —dijo Dean casualmente— Las probabilidades de cuantas semanas vas a pasar en detención si McGonagall te atrapa apostando en su colegio.

Seamus se dio por aludido e inmediatamente escondió el cuaderno dentro de su túnica sin decir otra palabra, justo cuando McGonagall caminaba entre las mesas de Gryffindor y Hufflepuff, moviéndose entre ellos y dirigiéndoles una mirada de sospecha. Dean y Neville soltaron la risa al instante, sin hacer nada para apaciguarlas y así evitar la sospecha de la Directora de que algo fuera de lugar estaba sucediendo.

Harry bufó. —No habrá más apuestas sobre mí, Seamus. Y menos que involucren a Malfoy.

Los otros dejaron de reír, y la sonrisa de Dean se desvaneció por completo.

— ¿Por qué no? —Preguntó Seamus, quien, a diferencia de Dean, aún tenía la sonrisa plasmada en su lugar. —La gente está muy interesa en ese enlace tuyo.

—Sí, es mi enlace —dijo Harry firmemente. —Así que apártense.

Seamus soltó un silbido, codeando a Neville que intentaba no sonreír. —Oh, parece que tocamos un punto sensible allí. ¿Te estás volviendo susceptible acerca de Malfoy, Harry?

—No. —contestó petulante. —Estoy molesto por que siguen insistiendo sobre esto. Todo está bien, déjennos en paz.

Todos quedaron en silencio por sus palabras. Repentinamente el humor general había desaparecido; Ron lo miraba con curiosidad, Seamus y Neville fruncían ligeramente el ceño y Dean lucía algo impresionado.

— ¿Déjennos? —Preguntó lentamente Dean. —Lo siento, no sabía que allí había un nosotros.

A Harry no le gusto para nada la forma en que pronunció el nosotros. La irritación lo recorrió nuevamente, como lo había hecho cuando Hermione empezó a preguntarle acerca de Malfoy y a decir todas esas cosas estúpidas sobre intentar comprenderlo.

— ¿Qué se supone que significa eso?

Dean se salvó de responder porque Neville intervino, luciendo confundido. — ¿Ahora Malfoy y tú son amigos?

—Hicimos una tregua —Contestó Harry impaciente.

— ¿Y Ginny lo sabe? —Preguntó Dean.

— ¡Sí! —exclamó Harry exasperado y sintiéndose molesto por todas las preguntas. —Ella lo sabe, estaba ahí cuando hablé con él más temprano.

— ¿Hablaste con él, o hablaste con él? —preguntó Ron, golpeando ligeramente su boca y luego su sien.

—Mediante el enlace. —Dijo Harry desconcertado. Vió a Dean y Seamus intercambiar una mirada y no pudo ignorar la forma en que Neville lo observaba, con el semblante ligeramente cauteloso.

—No es la gran cosa —Dijo Harry, intentando que dejaran de mirarlo de esa forma, como si tuviera algo contagioso. Merlin, reaccionaban como si Malfoy estuviera sentado en su misma mesa.

—Un poco, lo es —dijo Seamus encogiéndose de hombros. —Tú y Malfoy congeniando, es una señal del Apocalipsis ¿no?

—No creo que sea tan malo —Comentó Ron desde el otro lado de Hermione, encogiéndose de hombros y tratando de alcanzar el jugo. —Antes si, tal vez lo hubiese sido.

—Gracias —Dijo Harry triunfalmente. — ¿Ven? Malfoy no es la gran cosa ahora.

—No. Pero que tú de pronto te des la vuelta y pienses que él es brillante es raro.

Su mandíbula cayó. Todos giraron para mirar a Dean, quien miraba fijamente a Harry, quien estaba tan asombrado que se perdió lo que sea que Seamus y Neville dijeron en respuesta.

—Nunca dije que él fuera brillante —Finalmente logro decir, mirando a Ron en busca de apoyo, quien se encogió de hombros de nuevo. —Sólo que ya no es tan malo.

—Mmm —Dijo Dean sonando poco convencido, y desviando la mirada. Lentamente guardó las cosas en su mochila. —Me voy, nos vemos más tarde.

Sin otra palabra, se levantó y se fue, caminando hacia el vestíbulo en la misma dirección que había tomado Ginny. Harry se rascó la cabeza, sintiéndose desconcertado.

— ¿Qué demonios fue todo eso?

—No tengo idea —Contestó Seamus rápidamente, tomando su cuaderno y buscando algo.

—No sé —dijo Neville, mirando hacia su comida.

Harry volteó hacia Ron y Hermione, quienes lo miraban preocupados.

— ¿Ustedes saben?

Ambos negaron con la cabeza, lentamente. Harry no quedó convencido; estaba seguro de que se estaba perdiendo de algo. ¿Era realmente para tanto que estuviese llevándose bien con Malfoy? Aparentemente sí, si el comportamiento de todos era una referencia justa.

—Las probabilidades de ese Apocalipsis parecen buenas ahora, ¿Eh?

Levantó la vista hacia Seamus, quien lo veía con una expresión parecida a la compasión, aunque fuera más amistosa; más de entendimiento y menos fría, más parecida a la simpatía que a la lástima.

Harry suspiro y asintió de mal humor. El regreso la mirada hacia su lugar pensando que la comida no había sido tan buena después de todo.

Reprimiendo un bostezo, Harry cerró suavemente la cubierta de su libro "El funcionamiento de la mente" y atravesó el espacio entre las cortinas para ponerlo en su mesita de luz. Había sido un día atareado, y aunque no era tarde, se sentía agotado. Dejó sus anteojos cuidadosamente encima del libro, y entonces se recostó agradecidamente sobre la almohada, restregándose los ojos cansados.

Él todavía reflexionaba sobre el accidente del almuerzo en su cabeza, y seguía sintiéndose confundido por ello. La mitad de él estaba increíblemente alegre porque Ginny lo había perdonado, pero había algo en su estómago que no le dejaba pensar que todo estaba cien por ciento bien.

El comportamiento de Dean lo había desconcertado por un tiempo, pero luego había entendido; Dean había estado en Malfoy Manor con ellos aquella noche durante la guerra. No podía haber conservado ninguna impresión favorable de la familia Malfoy, lo cual incluía desafortunadamente a Draco por defecto. Sin embargo por alguna razón esa explicación no lo convencía. Luna no odiaba a Draco, y eso que ella había pasado semanas en las mazmorras. Aunque el argumento de Luna en defensa de Malfoy era algo sobre el color de sus ojos haciéndolo susceptible a los Wrackspurts, quienes lo incapacitaban para decir que no, especialmente ante su padre. Por eso, Harry no le había dado a su opinión mucha relevancia en su debate interno.

Dejando de lado a los Wrackspurts, todos sabían bien la historia de cómo Draco se había negado a identificar a Harry ante su padre para el Señor Oscuro aquella noche. Eso, combinado con el conocimiento de que Narcissa había salvado a Harry, significaba que el apellido Malfoy ya no era considerado algo malo. Aún más ahora que Lucius había muerto.

Seguro que a las personas aún no les gustaba mucho Draco, y había algunas personas que todavía lo odiaban y pensaban que debería estar en Azkaban, pero no eran todos. Harry supuso que la mayoría pensaban como él había pensado antes; que Draco era un imbécil que había quedado envuelto en juegos que no podía manejar…

¿Potter?

Sus ojos se abrieron nuevamente, sobresaltándose un poco ante la voz tentativa que rompió el silencio. Incluso ahora, él todavía se olvidaba del enlace y tuvo que tomarse unos segundos antes de darse cuenta que Malfoy no estaba parado justo detrás suyo. O acostado en la cama a su lado, Merlin no lo quisiera. Parpadeó un par de veces, esperando a ver si Malfoy decía algo más, o si se había callado definitivamente.

Estás despierto, ¿verdad?

Si,respondió finalmente, con cautela. ¿El enlace estaba estable? ¿O Malfoy había oído lo que estaba pensando de él? Maldición. Se pausó cautelosamente por un segundo antes de continuar.

¿Por qué?

Simplemente quería preguntarte algo.

Harry esperó nuevamente, pero Malfoy no decía cuál era su duda. El moreno sintió una ola de inquietud. ¿Y si preguntaba algo sobre Ginny? O peor, ¿Y si había escuchado los pensamientos de Harry y quería hablar de la guerra o algo por el estilo? Recordó lo que Hermione le había dicho esa mañana y se tensó, esperando algo potencialmente incómodo.

No iba a rehusarse a hablar con Malfoy sobre esas cosas, bueno tal vez un poco al principio, pero accedería eventualmente. Honestamente creía todo lo que había dicho y pensado sobre Malfoy últimamente, en realidad ya no lo odiaba más. ¿Pero y si el rubio mencionaba la deuda de vida? ¿Qué podría decir sobre eso? Merlín ¿Qué ocurrirá si mencionaba a su padre? ¿Y se peleaban por ello? Merlin, había perdonado a Malfoy, a Draco, por lo que había hecho, pero no había manera de que él estuviera compadeciéndose de Lucius por ahora. Entró en pánico. Maldición, él debía haber dicho que no, que Draco no podría hacerle preguntas, porque no estaba listo, él no había resuelto las cosas para sí mismo, y mucho menos podría darle un consejo al maldito de Malfoy…

El ensayo de pociones ¿Es para mañana o el jueves?

Su diatriba interna se detuvo abruptamente y abrió los ojos, sorprendido. ¿Eso era todo? ¿Una pregunta sobre pociones? Se sintió aliviado pero también algo así como decepcionado. Frunció el ceño mientras intentaba descifrar porque se sintió de esa manera.

Para el jueves.

Gracias.

Aun frunciendo el ceño, se preguntó por qué Malfoy no le había preguntado a alguno de los Slytherins. Seguramente estaría en su sala común a esta hora, o incluso en su dormitorio. Él sabía que Pansy y Theo también cursaban pociones, ¿Por qué Malfoy no les preguntó a ellos en vez de a Harry?

¿Por qué no le preguntaste a Nott?

Hubo una pausa.

No estoy seguro. Supongo que tú eras la opción más simple.

Oh, está bien.Replicó Harry, sintiéndose extrañamente desinflado ante la respuesta de Malfoy. Correcto. Él solo fue la opción más simple. Designado para siempre a contestar todas las preguntas triviales de Malfoy acerca de las fechas topes de las tareas que incluso Ron podía recordar, gracias al estúpido vínculo.

Buenas noches, Potter.

Las palabras tranquilas detuvieron su pensamiento, y sintió que la molestia disminuía gradualmente, reemplazado por algo que no podía definir claramente. Después de todo, Malfoy podría haber elegido ser un patán todo el tiempo hasta navidad, y en su lugar estaba preguntándole cosas sobre la tarea y deseándole buenas noches a Harry.

Una pequeña sonrisa curvó sus labios mientras giraba hacia un lado, acomodando la almohada. Cerró los ojos y exhaló profundamente.

Buenas noches, Malfoy.