8. aclarándolo todo.

Lo primero que vio el herido al abrir los ojos fue el hocico de un león delante de su cara.

- ¡NOO!.- intento alejarse pero sus heridas no le dejaron.-¡AHH!.- El animal se alejo del susto.

- Tranquilo. Ciso no te hará daño.- Luna se acerco a el.

- ¿Quien eres?. Te vi en…

- Mi nombre es Luna. Luna Potter.- Algo se encendió en su cabeza.

- ¡Nos atacaron y Harry…!.

- Lo sabemos.- respondió el moreno.- Tuvimos algo de suerte.- al verlo se recostó algo mas aliviado.

- Perdon no se como pudieron saber que veníais.

- Dijeron algo de una borrachera y que alguien se fue de la lengua.- el mago suspiro.

- Tuvo que ser Mido. Desde que perdió a su familia solo se emborracha y busca pelea.- hizo una pausa.- Al menos consiguió lo que quería morir luchando.- recordó algo.- ¿Hay otros supervivientes?.

- Solo tu.- le respondió el moreno.

- Joder.- algunas lagrimas cayeron.- Ahora como se lo diré a sus familias.

- Es nuestra culpa.- dijo Harry.- Si no fuésemos venido no habría pasado nada. Lo lamento.

- Si no hubieras venido seguro que estaríamos de camino a Azkaban.- dijo el mago.- Esos nos hubieran entregado al ministerio. Al menos tu llegada les hizo esperar para cogerte.

- Pero han muerto mas inocentes.- Harry estaba a punto de llorar.

- Más habrían muerto si llegan a donde vivimos.- respondió el triste mago.

- ¿Como te llamas?.- preguntó Luna.

- MC Glaggan. Henry MC Glaggan.

- Tenemos que llegar a un lugar seguro.- dijo ella.

- ¿Cuanto llevo…?.

- Un día.- dijo ella. El la miro nervioso.

- ¡Han tenido que salir a buscarnos!. ¡Por aquí cerca…!.

- Han pasado varios grupos.- respondio Harry.- Pero no quisimos arriesgarnos.

- Lo entiendo.

- Pero ahora tu podrás decirnos si son de fiar.- Luna sonreía al hablar.

- Claro sin… problemas.- al hablar miraba de reojo al león que había cerca.

- Ciso no te hará nada, es un cielo.- el animal sentado movia la cola satisfecho.- Ni cina tampoco.- Al nombrarla el mago miro hacia donde lo hacia la chica para encontrarse con una leona tranquilamtre dormida junto al fuego.

- ¡Joder!. ¡Menudas mascotas!.

- Son más bien de la familia.- dijo Harry. Luna sonreía divertida ante la cara del mago.

De pronto, se vieron chispas rojas por encima de los árboles.

- Vienen de la zona donde están los cuerpos.- dijo el chico.

El mago trato de levantarse.

- Tenemos que ir seguro que son mis amigos. Merlín no quiero pensar en lo que estarán viendo.- Luna lo ayudo a levantarse junto con Harry.

Los tres fueron acercándose a la zona en la que descansaban los cuerpos de los magos. A sus costados los leones miraban a todas partes con aire distraído.

Cuando llegaron pudieron escuchar gran cantidad de sollozos. Algunas mujeres lloraban apoyándose en otras. Varios magos sacaban los cuerpos y los levitaban.

Una mujer salió corriendo al ver llegar al grupo.

- ¡Henry!, ¡Henry!.- el mago se soltó de los chicos y abrazo a la mujer.

- ¡Petra!. Pensé que no te vería mas.- Todos fueron rodeados de algunos hombres. Uno se acerco a Harry. Pero se paro al ver a los animales.

- ¡Joder!.

- No os harán nada vienen con nosotros.- Harry se adelanto.

- ¡Potter!. ¿Que paso?.

- Al llegar nos atacaron. Con mucha suerte pudimos deshacernos de ellos y encontrar este lugar.- su tono era serio.- Cina.- señal a la leona.- olio algo extraño y pudimos encontrar a Henry vivo. El podrá explicarlo todo mejor que nosotros.

El mago contó lo sucedido. Como habían salido hacia el lugar acordado para la aparición y del ataque sufrido en el trayecto. Cuando contó que los chicos lo ayudaron y que había despertado hacia poco, miro de reojo a Ciso que permanecía echado junto a su compañera.

Después Harry termino de contar lo sucedido a su llegada.

- ¿Esos hijos de puta que encontramos mal heridos son los que os atacaron?.- Hablo uno de los recién llegados. El hombre se maldecía a si mismo.- Los llevamos a un hospital mágico.- Se notaba la frustración en su voz.- ¡Los muy cabrones decían que no sabia quien los había atacado!. Que pensaba que podían ser Mortifagos huidos.

- ¡Hijos de puta!.- decía otro.- Si lo llego a saber.

- ¡Habrán tenido tiempo de sobra para escapar!.- se lamento Harry.

- Como los dejasteis, no lo creo.- respondió un mago.- A uno tuvimos que hechizarlo para que siguiera respirando.- se toco el pecho.- Le faltaban los huesos de...- se callo al ver lo que era capar de hacer el chico, aunque después de ver lo que ellos habían hecho le parecía muy poca cosa.

- No me arrepiento de nada.- respondió este. Luna le cogió la mano en señal de apoyo.- Ellos son peores.

- Nadie se lo recrimina señor Potter.- la mujer de Henry hablo.- Eran mas y no hubieran sido mucho mas amables.- hizo una pausa.- Tiene todo mi agradecimiento y le aseguro que estoy totalmente de acuerdo con su conducta. Hemos vuelto a la época oscura. Pienso que es mejor ellos que nosotros.- su marido la abrazo.

- Llevemos a los nuestros a la aldea.- dijo otro mago mirando los restos de sus compañeros.- Allí los honraremos como se merecen y vosotros podréis descansar y tranquilizaros.

- No.- respondieron a la vez Harry y Luna.

- Aunque estén graves, no sabemos si consiguieron avisar al ministerio ingles.- Harry le dio la mano a su esposa.- Nosotros nos vamos y creo que seria aconsejable que busquen otro sitio. Tal vez sea necesario que se oculten o salgan del país.

- ¿Pero que haréis vosotros?.- pregunto Henry.

- Nos iremos del país.- respondió Luna.

- Les acompañaremos y…

- Nadie sabrá donde vamos de esta forma será mas seguro para todos.

- Es comprensible, les deseo lo mejor.- la mujer del mago herido abrazo al chico y a su mujer.

- Pronto será el momento de regresar a nuestro país. Procuren que nadie los encuentre.- Fue lo ultimo que dijo el chico. Los dos jóvenes leones se acercaron a ambos y el cuarteto desapareció ante unos tristes pero sorprendidos magos.

- El poder de ese chico es increíble.- dijo uno de los sorprendidos magos.

Poco después no quedaba rastro alguno de nada en ese lugar. Los cuerpos fueron retirados y todo rastro mágico desapareció. Ya informarían de lo sucedido a Kimsley, ahora había que esconderse.

El cuarteto apareció cerca del punto donde todo comenzó. Aun quedaban rastro de las maldiciones. Se ocultaron al ver a varios magos vestidos con túnicas grises muy claras buscar rastros de magia por todas partes.

- Creo que son magos suizos.- -respondió Luna en voz baja.

- No podemos salir es muy peligroso. Tenemos que salir del país.

- Nuestra aparición no es tan poderosa.- le dijo ella.

- ¡Pues haremos varias!. En cuanto podamos llegar a un pueblo buscaremos la forma de ir a otro sitio.- Los chicos cogieron a los dos animales y desaparecieron del lugar. Por suerte los magos Suizos no se dieron cuenta. Tras varias pariciones, a lo lejos podían ver una ciudad de forma que tenían que decidir que harían. Después de preguntar donde estaban consiguieron transporte para llegar a la capital.

- ¿A dónde iremos?.- el pensaba.

- Cuando los Weasley fueron a Egipto me dieron cierta envidia. ¿Que te parece?.- ella lo pensó.

- Suena interesante pero.- miro a los animales.- No creo que sea buena idea. Si por algún motivo un mago los ve…- los animales los miraban.

- Tienes razón. Aunque se suponga que nadie los conoce no podemos correr riesgos.- los miro.- Creo que no les gustaría el calor con su pelaje.- ambos animales asintieron.- ¡Ves!.

- A mi tampoco me sentaría muy bien tanto sol.- dijo ella.

- ¡Descartado Egipto!. ¿Algún otro sitio?.

- ¿Que tal Asia?. A mi padre.- se puso algo triste.- Siempre le intereso hacer un viaje a esos países. Hay muchas leyendas de criaturas fascinantes y nuestros amigos destacarían. ¡Pero algo menos!.

- ¿Dos leones en china?.- el la miro extrañado.

- En china hay varias especies de grandes felinos mágicos.- lo miro seria.- ¡Esta muy documentado!.

- ¡Esa es mi Luna!. ¡Tan lista como siempre!.- la rodeo con los brazos y la beso.

- No te servirá de nada adularme.

- Pero me encanta hacerlo.- ambos oyeron un bufido molesto. Era Ciso, Cina por el contrario miraba la escena entretenida. Harry miro al macho sonriendo.- ¿Celoso?.- el animal levanto las orejas sorprendido y se giro.

Les costo bastante encontrar un lugar mágico y las ropas de ambos destacaban sobre el resto. Hacia frío, pero al ser verano el clima era bastante agradable.

Después de recorrer media ciudad encontraron lo que buscaban, la embajada de irlanda.

Una forma muy útil de viajar por los magos era buscar información de la zona en la embajada de su país. Como Inglaterra estaba descartada entraron en la de Irlanda.

- Disculpe.- en la entrada una chica los miro sonriendo.

- ¿Que desean?.

- Vera necesitamos ayuda.- las chica los miro.

- ¿Son británicos?. Si buscan su embajada puedo.- cogio el telefono.

- ¡NO!. Venimos a ver a su representante cultural.- dijo el chico.

- ¡Mas bien a su segundo ayudante!.- Luna hablo. La chica los miro extrañada.

- ¿Conocen ustedes a O,maley?.- Era algo habitual que compatriotas de aspecto extraño preguntaran por el tipo.

- ¡No!. Pero un conocido nos dijo que el podría ayudarnos.- termino la chica. La mujer tomo el telefono y marco un par de digitos.

- ¿Meg?. Soy Wendy. Tengo aquí una pareja preguntado por tu jefe. Si de acuerdo.- colgó el auricular.- Su secretaria vendrá en un momento. Tomen asiento por favor.- les señalo unos grandes sillones.- ambos sonrieron.

- Gracias.- respondieron a la vez.

Poco después una chica de pelo castaño bajaba las escaleras. Luna al verla le dio un golpe a Harry.

- Esa es.

- ¿Como lo sabes?.

- Mira su pelo.- El chico pudo ver como la mujer tenia la misma costumbre que su esposa, recogerse el pelo con la varita.

- ¿En que puedo….?.- Vio la varita de la chica.- Veo que tenemos la misma costumbre.- le sonrío.- Si me hacen el favor de seguirme.- les señalo el camino. A medida que subían la chica hablo.- Mi nombre es Megan Ginner.

- ¡Encantada!. Soy Luna Potter y este es mi marido Harry.- la chica estuvo a punto de caer. Harry la cogió.

- ¿Esta bien?.- la chica lo miraba a la cara.

- ¡Si solo…!. ¿De verdad usted es Harry… Potter?.- el chico asintió nervioso.- ¡Por todos los tréboles de Irlanda!. ¡Esto si que no me lo esperaba!.- apretó el paso.- ¡Ahora mismo verán a mi jefe!. Es el representante del ministerio en el país. ¡Como el Cónsul mágico!.- trataba de explicar nerviosa.

El grupo se acerco a una puerta custodiada por dos guardias. Un pequeño colgante en su solapa daba a conocer su autentica categoría como Aurors.

La chica entro y fue derecha a su jefe.

- ¡Señor O,maley!. ¡Le presento a Harry Potter!.- el mago al oírlo dio un respingo. Se despidió en Frances de su interlocutor y colgó.

El chico volvía a sentirse como en el colegio.

- ¡Es un honor para mí que haya venido a verme!. ¡Mi primo me ha hablado mucho de usted!. ¡Debo admitir que es la primera persona a la que le muestra su colección de varitas tan rápidamente!.

- ¿Su primo es el ministro?.

- En efecto. ¡Pero siéntense!.- al decirlo saco su varita y conjugo un juego de te.- ¿Desean tomar algo?.

- Yo no gracias.- dijo el chico.

- Si no es molestia me han hablado maravillas sobre el chocolate suizo.- Dijo tímidamente Luna. El Cónsul mágico sonrío.

- ¡Y son verdad!. ¡Es una delicia!.- Esta vez fue la chica la que conjuró la bebida.

- Lo traen de una fabrica cerca de la capital, es delicioso.- le tendió la taza a la rubia.

- Pues ustedes dirán.

- Hemos tenido problemas al llegar al país y necesitamos salir de el.

- ¡Nada ilegal!.- añadió Luna.

- Creo que…- los miro serio.- De eso hablaba ahora mismo con el ministro de magia suizo. Han detenido a varios conocidos criminales en un hospital con muy serias heridas.

- ¡Solo nos defendimos!.- Añadió el chico.

- ¡Y le creo!. Si es digno de la confianza de mi primo es usted alguien muy especial. Pero…- sonrío, señalando el suelo. Le agradecería que quitaran el hechizo de lo que sea que les acompañe.- los dos se miraron sorprendidos.- No puedo verlos, pero sus patas están dejando un dibujo en mi alfombra.- Harry suspiro.

- ¡Espero que nos entienda no podemos mostrar a…!.- el ministro asintió.

- Por favor me gustaría ver lo que sea que haya.

Harry levanto la varita y realizo un círculo. Era solo algo de teatro para que los animales no dejasen ver su poder y resultaran más extraños.

Cuando la chica y el mago vieron a los dos jóvenes leones dieron un pequeño salto.

- ¡Oh Merlin!.- la mujer se refugio detrás de su jefe.

- ¡Tranquila!.- Luna acaricio al Macho.- Tanto Cina como Ciso son muy mansos e inteligentes. ¡Fueron un regalo de bodas!.- Harry a su lado acariciaba a la leona que ronroneaba encantada.

- ¿Entonces por que los llevan desilusionados?. ¡Un conjuro muy poderoso debo añadir para no ser detectado por mis defensas!.

- Después de su reacción creo que no es necesario contestar.- el mago lo pensó un instante y asintió.

- ¿Nos ayudara?.- pregunto la chica.

- Quisiera conocer la historia de lo sucedido.

Harry y Luna relataron lo que había pasado desde su llegada al país. Tanto el mago como su ayudante se sorprendieron de todo lo sucedido.

- Informare al ministro nada mas terminemos. No veo problema para que salgan del país. Prepararemos un traslador.- se levanto.- lamento lo que ha sucedido.

- Nos encargaremos de prestar ayuda a sus compatriotas y avisaremos en caso de que Aurors británicos aparezcan.- A Megan se la veía seria.

- Mi primo ha alabado su trabajo fabricando varitas. Es raro oírlo admitir que alguien es tan bueno como el.- Harry sonrío.

- Aun me queda mucho por aprender y no creo poder superar al señor O,Riordan.

- Entre nosotros le confesare algo. La varita que usted le mando esta junto a las mas preciadas que ha hecho. Eso indica mucho.

Por medio de una chimenea el mago se comunico en Frances con el ministerio del país.

Una hora después cinco personas llegaban a la habitación por la chimenea.

Harry fue presentado ante el ministro suizo y por medio del mago irlandés fue explicado lo sucedido. Mientras Luna y los Knex permanecían junto a la nerviosa secretaria, aunque después de unos minutos la chica se sentía muy contenta de estar con los mágicos animales. En un pensadero el chico dejo caer los recuerdos de lo sucedido. Después de verlos el ministro pidió perdón al chico y aseguro que actuarían contra los criminales. El resto de acompañantes del mago hicieron lo mismo. Tardaron poco en salir de la sala.

Cuando se quedaron de nuevo solos el mago irlandés se acerco a Harry.

- El traslados esta autorizado y por parte del gobierno suizo no hay inconveniente en que dejen el país.

- Gracias.- dijeron ambos.

- Solo necesito que me digan el destino. ¡Solo Megan y yo lo sabremos!. Es muy seguro. Si quieren avisar a alguien…

- Queremos ir a China.

- ¡Algo extremo!, pero lo entiendo.- El mago se acerco al objeto. Una caja destrozada, pero recordó algo.- Les voy a enseñar algo. Les pediría discreción.- el chico y Luna asintieron.- Hay un antiguo hechizo que se usa para poder entenderse entre magos de diferentes países.- los chicos lo miraron.- ¿Creen que podríamos aprender tantos idiomas?. Les ayudara en su viaje.

Una vez que los chicos aprendieron el hechizo el mago preparo el traslador. Megan se acerco al grupo.

- He preguntado en nuestra embajada en chica y me han informado sobre lugares mágicos de la zona en la que aparecerán. Buena suerte.- se agacho y acaricio a Ciso.- Adiós precioso te echare de menos.- el gran felino ronroneo como un gatito.

- Tiene una gran debilidad por las mujeres hermosas.- La chica sonrío al oírlo.

- Esto esta listo.- El mago irlandés les tendió el trozo de caja.- espero que tengan mucha suerte y vuelvan en mejores circunstancias.

- Gracias y déle recuerdos a su primo.

En cuanto tomaron la caja los cuatro desaparecieron rumbo a China.

Megan suspiro triste.

- Es increíble lo rápido que se te paso el miedo.- le dijo su jefe.

- ¡Lo se!. Pero ese león tiene algo… especial.

- Megan necesitas un novio con urgencia.- la chica lo miro seria.- ¡Vale me callo!

En casa grande la tensión era tremenda. La llegada de lo niños revoluciono a todo el lugar.

El sistema para llegar había sido desarrollado por tres países. Los pequeños tenían que ir al ministerio del país y pedir el traslador especial de estudios en España.

Al llegar al país eran revisados por si no eran quien decían ser o llevaban algo oculto. En cierta forma era algo inútil. Cualquier tipo de comunicación fuera del valle era virtualmente imposible. Nadie sabía la razón.

Después de pasar el control eran conducidos a otra sala en la que por otro traslador aparecían en la chimenea del valle.

Las caras de los pequeños lo decía todo. Maravillados por lo que veían.

El primer problema con el que se encontraron fue que varios venían sin varita. Algunos habían conseguido la suya en Irlanda o Suiza, pero otros no habían tenido esa suerte. Otros problemas como vestuario y material fueron rápidamente solucionados.

La solución de la falta de varitas mágicas, llego de la mano de Harry aunque este no lo supiera. Hermione aprovecho todas las varitas que el joven había fabricado.

Harry las mantenía guardas aunque según el eran poco mas que pruebas.

Por fortuna esas prueban cumplieron su cometido a la perfección.

Mas de un pequeño estaba maravillado con su varita sabiendo que había sido construida por el gran Harry Potter.

- ¿Que tenemos?.- Scrimgeours estaba esperando ese informe desde hacia varios días.

- Nada. Todos los Aurors que mandamos a España han informado que es imposible llegar al lugar donde se oculta Potter.

- ¡Joder!.- todo le salía mal. Tenía a casi la totalidad de la comunidad mágica internacional en su contra y cada vez había más países que cortaban relaciones con ellos.

- Llego el rumor de que hay una escuela mágica que enseña a los hijos de los huidos.

- ¿Como?.- miro al Auror sin creérselo.

- Ha sido una perdida de tiempo. Conseguimos que un Auror entrara y es poco mas que un colegio Muggles donde instruyen a los niños con habilidades mágicas. Pero ninguno ha ingresado de otro país. Todos son hijos de Magos que ya residían en el país. El lugar lleva varios años funcionando y según el informe las habilidades son mas bien… bajas.- El ministro miraba la información de la nota.

- ¿Porque no estudian en Hogwarts?.- tiro la nota molesto.- ¡Es una de las mas prestigiosas del mundo!.

- Son magos que decidieron vivir allí desde la época de los Mortifagos y algunos incluso han pedido el cambio de nacionalidad.

- Dejad eso a un lado, no merece la pena..- Pensaba un instante.- Y que tal de los Aurors de otros países.- Otro mago se acerco.

- Hay un informe de un Auror de Suiza dice que paso algo con los residentes ingleses. Varios aparecieron muertos. Capturaron a los asesinos.- miro un pergamino.- O lo quedo de ellos. Están todos traumatizados y en mal estado. Uno dice algo de un… ¿león?.

- ¿De que sirve eso?.- Daba vueltas a la oficina.- Quiero que varios funcionarios se trasladen de inmediato a los países cercanos. Que hagan todo lo posible por entablar de nuevo relaciones con ellos. Hay que tratar de conseguir que nos den cierto apoyo.- Pensaba en algo.- Que los convenzan de que todo es…

- Después de lo de España, eso será casi imposible.

- ¡Que hagan lo que sea!. ¡Mientan, sobornen, amenacen!. ¡Me da igual quiero resultados!.- todos salieron de la sala.- ¡Jode, joder esto va cada vez peor!.- se sentó en su sillón.- ¡Tenia que haberlo matado cuando lo cogí!.

Había un gran alboroto en casa Grande. Todos los pequeños se movían arrastrando sus pesados baúles. Ese día volvían con sus familias, después de pasar un año en su nueva escuela. Todos se despedian de sus amigos y profesores.

Habían disfrutado de un maravilloso año en el valle, lejos de peligros y tranquilos.

Por el contrario en Inglaterra todo fue mucho peor. Quedaron casi completamente aislados del resto del mundo mágico. Esto también se tradujo en cierto malestar en el muggle. Había una gran tensión en todo el país.

Los magos no salían si no era completamente necesario. Era cierto que el férreo control del ministerio había bajado un poco. Pero aun se producían los temidos registros e interrogatorios. Todos seguían sin fiarse de nadie. En Hogwarts apenas los hijos de los trabajadores del ministerio asistían a clase. La mayoría habían optado por enseñar a sus hijos en casa como en la antigüedad.

Todo esto paso factura a la economía consiguiendo que gran cantidad de magos se viesen forzados a buscar algún ingreso fuera del mundo mágico, incluso a casi desvincularse de el, aunque esto era imposible. El ministerio seguía a todos los magos de una u otra forma.

Se seguía la búsqueda de los llamados traidores en el exterior. Claro esta sin apenas resultados. Cuando trataron de llevarse a dos familias de Suiza el gobierno del país tuvo que tomar cartas en el asunto. De poco sirvió la carta de disculpa del ministerio mágico ingles. Incluso la neutral nación acabo mostrando su disconformidad con los procedimientos efectuados por estos.

Los profesores veían como los últimos alumnos entraban por la chimenea desapareciendo del valle.

- ¡Bueno esos eran los últimos!.- Ron Weasley y suspiro- Ahora podremos descansar un poco.

- ¡Como si tú hicieras mucho!. ¡Debes estar muerto!.- Hermione le respondió mitad en serio mitad en broma.

- ¡Bueno, pero… algo he hecho!.- a su espalda todos bromeaban.

- Será mejor que regresemos. Aun nos quedan algunas cosas por hacer.- McGonagall fue la primera en emprender el camino hacia el colegio.

De pronto todos oyeron un fogonazo, el típico provocado al aparecer por una chimenea.

Todos oyeron una serie de gruñidos y gemidos.

- ¡Chicos bajaros de encima por favor!.- Al oír la vos todos sacaron sus varitas.

- ¡Quien sea que se identifique!.- apenas veían la llegada de los intrusos estuvo rodeada de una pequeña nube de ceniza de la chimenea. Con un movimiento la pequeña nube desapareció. En el suelo dos personas parecían pelear con algo inexistente.

- ¡Un momento por favor!.- dijo una voz de mujer. Todos pudieron ver como la pareja se ponía de pie. Llamaba sobre todo la atención sus ropas. De confección asiática ambos tenían puestos unos trajes muy raros. El de ella era mas ceñido al cuerpo que el de el, que costaba distinguir si era un pantalón o una extraña falda.

Al ver el pelo rubio de la mujer y como el hombre se colocaba en su sitio las gafas reconocieron al matrimonio Potter. Apenas se les veía cambiado, aunque… Ambos tenían un aspecto mas tranquilo, de paz. A la chica le había crecido el pelo. El moreno también había dejado crecer algo mas su desordenada cabellera. Su aspecto les hacia parecer mas adultos.

- ¡Harry!, ¡Luna!.- Hermione se adelanto para abrazar a sus amigos. Ron fue a seguirla cuando una voz los paro.

- ¡Un momento!.- Remus Lupin se adelanto, colocándose delante de los recién llegados.- Si eres Harry Potter dime el nombre de un animago ilegal que yo conozca.

- Te diré dos, pero ambos están muertos. James Potter mi padre y Sirius Black, mi padrino.

- ¿Quien visito a Harry en Azkaban?.- pregunto esta vez McGonagall.

- ¡YO!.- respondió Luna.

- ¿Quien fue con Lupin a deshacerse de la varita?.- fue el turno de Harry.

- ¡Ese fui yo!.- respondió uno de los gemelos dando un paso al frente.- ¡Y me divertí mucho!.

- Es bueno estar en casa.- respondió sonriente el moreno. Todos se acercaron y ambos tuvieron que recibir una gran ración de abrazos y saludos.

- ¿Como sabíais que llegábamos?.- pregunto Luna.- ¡Pensé que seria una sorpresa!.- miro a todos.- ¡Y me encuentro que nos esperáis y con traje de gala!.- todos se miraron y sonrieron.

- Acabamos de despedir a los últimos alumnos de este año.- los chicos sonrieron.

- Espero que todo fuera bien.

- ¡Eso después!.- Ron se acerco a su amigo.- Primero dime que es esta tunica tan rara.- tomo con cuidado un extremo.- Es muy suave.

- ¿Eso es un Kimono?.- pregunto Hermione al ver a la rubia.

- Pues… si. Es un regalo de nuestros amigos.

- ¿Habéis estado en Japón?.- pregunto de nuevo la castaña.

- Entre otros lugares… si.- respondió Harry.

- ¿Entonces esto también es un Kimbono?.- pregunto Ron, señalando a Harry. A su lado su padre se interesaba también por el atuendo.

- No.- le respondió divertido.- Lo mío es otra cosa.- lo pensó.- Podríamos decir que es un traje de guerrero.- los varones lo miraron.- Se llama Kamishino.- todos ponían caras.- Significa pantalón y chaqueta. Es una ropa muy cómoda para entrenarse y moverse.- al decirlo el chico hacia algunos movimientos raros y giraba.

- Pues te ves fatal.- termino su amigo.

- Gracias Ron me alegro de verte.

Las chicas por el contrario miraban la ropa de Luna maravilladas. Ella les explicaba que era cada prenda. Lo que mas gracia hizo fueron las sandalias de madera que llevaban.

- En Holanda vi algo parecido.- dijo McGonagall.- ¿Se llaman zoecos verdad?.

- Lo de Holanda no se pero estos se llaman Geta. Son unas sandalias de madera.- al hablar Luna miro a Ron. - Y estas si son muy incomodas mientras te acostumbras.

- Entiendo que no han perdido el tiempo.- se acerco Lupin, al tiempo que tocaba la ropa del chico. Este se puso serio.

- No.- le sonrió.- pero creo que todos tenemos que contarnos muchas cosas.- miro a Luna.- y creo que Luna tienen algo de fresco con estas ropas.- Al decirlo que quito una chaqueta y se la puso a ella.

- Gracias.

Entre risas fueron a la casa de la familia Weasley. Pero antes.

- Esperad.- dijo Harry. Se giro y Hablo.- Esto será muy aburrido para vosotros. Además estoy seguro que querréis hacer otra cosa.

- Nos vemos mañana.- termino Luna.

A los extrañados magos los desconcertó un pequeño gruñido. Todos se pusieron en guardia.

- No hay problema. Son…- sonrió mirando a sus amigos que si entendieron.- Mañanas los conoceréis os encantaran.- al decirlo miro a Lupin.

Nada mas entrar fueron cogidos por el caluroso abrazo de osos de la matriarca Weasley.

Después en una maravillosa cena se pusieron al día de lo sucedido en el valle.

- ¿Y que se sabe de Inglaterra?.- Pregunto Harry serio.

- ¿Alli no teniais noticias?.- Ron lo miro extrañado.

- Preferíamos no contactar con nadie. Solo sabíamos lo que se comentaba.- dijo Luna.- y muchas veces eran una exageración.

- Poco ha cambiando.- dijo Lupin.- El ministerio mágico apenas se relaciona ligeramente con algunos países. En su contra abiertamente siguen los mismos. Otros prefieren no inmiscuirse y dan largas al ministro.

- Con los demás mantienen relaciones cordiales, pero sin pasarse.- termino Kimsley.

- Nadie apoya a Inglaterra abiertamente. Pero tienen miedo de que si se ponen en su contra abiertamente, esta les declare una gran guerra mágica.- dijo George

- En cambio de puertas para dentro se preparan para lo peor y se informan de todo lo que pueden por el resto de países.- termino Fred. Al oírlo todos lo miraron.- ¿Que?.

- De algo nos tienen que servir ser yernos del ministro de magia Español.- añadió su hermano.

- ¿Y que tal os va la vida de casados?.- Ambos sonrieron y miraron a sus esposas.

- Esta tierra es maravillosa.- dijo George.

- Teníamos que haber venido antes.- termino Fred. A sus respuestas las hijas del ministro los besaron con pasión, dejándolos medio atontados.

- Si, os va genial.- dijo Harry.

- Por cierto.- interrumpió Lucia.- Hemos avisado a nuestro padre.

- Vendrá mañana por la mañana.- termino Alejandra.- Harry asintió.

- Gracias tenemos ganas de saludarlo.

- Hicisteis lo correcto al marcharos.- añadió McGonagall.- Aunque el señor de la Piedra os lo agradece.- dijo algo mas seria.- No os podéis imaginar como ha crecido el turismo mágico en España.

- ¿Y vosotros que habéis estado haciendo?.- pregunto Tonks mientras mecía a su Hijo Ted.

- Pues…- no sabían como empezar.

- Lo de suiza lo sabemos.- dijo algo serio Kimsley.

- Fue una parte peligrosa del viaje.- Añadió Luna.- Pero no la única.- todos los miraron.

- De allí fuimos a China.- siguió Harry.- ¡Es un pais increíble y con una magia diferente!. Pero interesante.

Harry y Luna comenzaron a relatar lo que habían visto en su viaje. Como al llegar a China decidieron pasar una temporada en el país. Pero por alguna extraña razón, el gobierno chino mostró un gran interés en el chico. Les atendían y procuraban mostrarle todo lo que había allí, la magia los lugares mas increíbles y mágicos. Todo con un solo fin.

- Querían que nos hiciéramos chinos y que nos quedáramos a vivir allí.- dijo Harry.

- En cuanto dejaron caer la idea.- añadió Luna.- Decidimos salir del país.

- Después nos enteramos de algo preocupante.- dijo el chico.- La política del país es muy parecida a la del gobierno Muggle. Si eres chino te quedas en china y sirves a la comunidad.- Harry pensó.- ¡O algo así!. ¡Básicamente que si te quedas te usan y no puedes irte!.

- Aun así fueron unos días fantásticos.

- ¡Pero lo mejor fue Japón!.- los dos sonrieron al recordarlo.- Esperamos volver pronto.- luna asintió.

Harry contó como a la llegada se alojaron en una aldea mágica. A todos sorprendió que las aldeas mágicas del país estaban aisladas pero que los Muggles las conocían y visitaban. Eso si todas en las islas pequeñas. Ninguna destacaba sobre alguna ciudad.

- Es gracioso comprobar que a los magos nos gusta apegarnos a las costumbres antiguas.- dijo Harry.- En Japón no hay un gobierno mágico mas bien un representante de cada pueblo se reúnen para decidir cualquier asunto que los afecte a todos.- no sabia como explicarlo.- De alguna forma se mantienen en contacto y pueden esconder la magia a los Muggles.

- Ellos dicen que los confunden haciendoles creer que son oraciones o antiguos rituales a dioses del lugar.- termino Luna.

- Una idea inteligente.- pensó Kimsley.

- El caso es que decidimos quedarnos en una de las aldeas por un tiempo.- Harry suspiro.- ¡Aunque los problemas nos persiguen!.- todos los miraron.- En esa aldea había un intento de señor oscuro.

- ¿Pero como es…?.

- ¡Era un mago con pretensiones de unir a toda la comunidad mágica del país bajo su mando!.- puso una cara dando a entender que la idea no era nueva.

- ¿Te pidieron que…?.

- ¡Nooo!. ¡Nadie me conocía!.- dijo el moreno.- ¡Es decir!. Habían oído sobre Harry Potter, pero nadie se podía figurar que era yo.

- Natguso, solo quiso demostrar su poder echando a los magos extranjeros de la aldea.- vio la cara de todos.- Natguso Togekawa.- ¡o algo asi!. Es su nombre.

- Nosotros solo estábamos donde el no quería que estuviésemos.- termino Harry.

- ¿Entonces lo derrotaste?.- pregunto Hermione. Harry negó.

- ¡Fui yo!.- Dijo Luna divertida.

- ¿Pero como…?.

- La magia de Asia es muy poderosa pero necesita algo mas de tiempo para ser invocada.- explico la rubia.- Enfocan la energía mágica en sus manos y lanzan el conjuro. Con práctica ese tiempo es muy pequeño. Pero aun así necesita realizar los movimientos para el hechizo. Esa fue mi ventaja.

- ¡Magia sin varita!.- McGonagall estaba sorprendida.

- Allí siguen usando bastones y a veces como catalizador unos trozos de pergamino.- respondió Harry.- Es largo de explicar.

- La cuestión, es que ese desgraciado de Natguso intentó atraparme para obligar a Harry a que se rindiera.- dijo ella divertida.

- Acabo pidiendo que lo detuvieran y lo salvaran de ese "Akuma". Es demonio en japonés.- aclaro el moreno.

- Después de eso el jefe del pueblo se reunió con el resto de los jefes y decidieron que hacer con ese imbecil.

- ¡Pero antes tuvieron que curarlo!.- termino Luna.

- Nos agradecieron lo que habíamos hecho y les pedimos si podíamos pasar una temporada entre ellos.- Harry miro a su mujer.- Estaban encantados y nos aceptaron.

La pareja termino de contar lo sucedido en su estancia. La cantidad de increíbles descubrimientos que hicieron.

Entregaron a Neville unas semillas que el chico miro maravillado.

Ron se sorprendió cuando le dijeron que apenas se usas escobas. Se movían con algo que llamaban colas de cometa.

- Es un gran listón de tela que lanzas y te agarras. - aclaro Harry.- Solo tienes que manejarlo como una escoba.- Al decirlo saco un rollo de tela de color rojo.- Mañana te dejare que lo pruebes.

Algunas cosas al comentarlas la pareja sonreía divertida. No dijeron nada sobre el tema aunque más de uno se lo preguntaban.

- ¿Y como son sus animales mágicos?.- pregunto desde la puerta Hagrid.

- Disfrutarías como un duende entre una montaña de galeones.- dijo Harry.

- Muchos son parecidos a los nuestros pero otros son increíbles.- añadió Luna.- Podríamos decir que hasta desconocidos en otros lugares. Leyendas incluso entre ellos.

- ¿Como es eso posible?.- pregunto Lupin.

- Son gente muy amable pero prefieren guardar sus secretos en casa. Te dije que prefieren permanecer al margen. Siempre ha sido así. Se conserva como algo implícito. Cada pueblo solo responde ante si mismo. A menos que hagan algo para dañar a otra aldea.

- ¿Que animales habéis visto?.- volvio a preguntar el semigigante

- Pues…- ambos pensaron.

- ¡Vimos un Ten!. ¡Es una marta de fuego!. Se podría decir que son lo que aquí serian las Ashwinder.

- ¿Son peligrosos?.- pregunto Lupin.

- Mas bien difíciles de tener como mascotas.- añadió Luna.- No las puedes tocas.

Los chicos nombraron otros seres extraños que Garrid clasifico como encantadores y tiernos, ante la mirara de los demás.

- Mañana conoceréis a dos de ellos.

- ¿Te has traído dos animales extraños y peligrosos al valle?.- lo miro seria McGonagall.

- ¡Y encima los dejas sueltos!.- termino Molly.

- ¡Tranquilos no hay problema, no son peligrosos!.- Luna sonrío.- Mañana lo comprobareis. Son una monada.

- ¿Pero por que os los habéis traído?.- protesto Lupin.

- Por ti.- el mago lo miro extrañado.

- Pasó algo que…- Luna no sabía como seguir.

- ¿Que te parecería que tus síntomas de licantropía se redujesen?.- el mago se sentó sin palabras.

- ¡¿Como es eso posibl…?.

- En Japón también existen los licántropos. Solo que con la diferencia de que allí su transformación es distinta. Claro esta que los licántropos normales están presentes pero… Digamos que no pueden con la competencia nacional.

- Lo que queremos decir es que han descubierto algo interesante. Se puede conseguir que la victima de la licantropía controle al animal.- añadió Luna.

- ¡Seguirias convirtiendote y el dolor seria el mismo!. ¡Eso no se puede cambiar!.- Harry miro al amigo de su padre.- Pero al transformarte seguirías siendo tu y podrías controlar tu cuerpo. No harías nada que no quisieras.- toda la sala se quedo maravillada.

- ¡No te queremos engañar existe un riesgo!.- el mago miro a Luna.- Solo unos pocos pueden conseguirlo. El resto solo sufren un tremendo dolor y siguen igual.- se puso seria.- Los que no lo soportan mueren.- Ahora los comentarios fueron menos alegres.

- ¿No pretenderás que mi marido se someta a ese experimento?.- pregunto una furiosa Tonks.

- Nosotros solo le decimos lo que puede pasar.- Harry miro a Lupin.- Yo he visto con mis ojos lo que se sufre. Hemos visto como un infectado moría.- antes de que nadie hablara los callo con la mano y siguió hablando.- Pero estaba muy débil y con multitud de problemas mentales. No se lo que se siente, pero después del mordisco.

- ¿Que mordisco?- Harry miro a Luna habian dicho mas de lo querian.

- Los animales que traemos son el tratamiento. Debe morderte uno y su saliva es la que puede aliviar tu enfermedad.

- ¡Es una locura dejar que un animal desconocido te…!.- Harry y Luna se descubrieron la muñeca. En ella se podían ver, casi desaparecida, la cicatriz de los dientes de un animal.- ¡Oh Merlín!. ¿No me digais que vosotros…?.

- ¡Nuestros amigos se empeñaron!.

- ¡Aunque lo hicieron sin decírnoslo antes!.- termino Luna.- Parece que al hacerlo nos han otorgado cierta inmunidad a sufrir la maldición del hombre lobo.

- ¿Cómo es el dolor?.- pregunto Lupin.

- No estamos infectados y por lo tanto solo dolió un rato y fue más bien por el mordisco.- le dijo Luna.

- Es un gran riesgo.- dijo Harry.- Pero tenia que decírtelo.- le cogió la mano.- Se cuanto deseas el poder controlar a ese ser.- Lupin se quedo callado pensando.

- ¡Remus!. ¡Que ni se te pase por la cabeza!.- le dijo en tono de advertencia Tonks.

- ¿Y que pasara el día que la reja no resista?. ¿O que Tedy se despierte al oír los gruñidos?.- La miro alterado.- ¿Que tal si se acerca a la jaula y yo…?.- no se atrevía a terminar. Sus manos le temblaban.

- ¡Eso no pasara!.

- ¡No lo sabemos Nym!. ¡Se que es un riesgo muy alto pero quiero intentarlo!.- Termino mirando a Harry. Este asintió.

- ¡ERES UN DESGRACIADO EGOISTA!. ¡SOLO PIENSAS EN TI!.

- ¡No y lo sabes!.- se acerco y le acaricio la cara.- Sois lo que mas quiero y por nada del mundo quisiera que os pasara nada.- ella fue a protestar.- Funcionara, estoy seguro.

- Intenta descansar esta noche. Mañana será Luna llena, el momento perfecto.- termino la conversación Harry.- Creo que es mejor que todos nos acostemos y continuemos mañana.- la mayoría asintió.

Comentarios, comentarios, comentarios, cometnarios, comentarios.

Aquí va otro capítulo.

Os aseguro que me está costando más de lo que pensaba hacer una historia como esta.

Una amiga dice que se me da mejor escribir de una forma mas cómica y que por eso me cuesta tanto.

Creo que tienen algo de razón.

Pero terminare la historia.

Vamos con los RR.

Gracias por dejar un RR a Rhagar, greed212 y a sailor mercuri o neptune.

Como siempre no tengo idea de lo que tardare en subir el siguiente pero al menos tengo algo ya escrito.

Gracias a todos los que leen mi pequeña locura y espero que pronto pueda escribir algo más interesante.

Un saludo de Carmen. (Alohopotter).