Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Épico

(Epic)

Un fic de The Prime Minister

Traducción por Apolonia


"No sé cómo lo haces, Vegeta," Zarbon murmuró mientras miraba a Vegeta estirarse. Los agujeros en sus brazos y piernas se habían curado completamente en días, y su rodilla también estaba considerablemente mejor, mientras que Zarbon finalmente era capaz de sentarse por sus propios medios.

"Soy un Saiyajin," respondió Vegeta. "Y mis heridas eran mayormente externas." Continuó estirándose, sus músculos moviéndose fluidamente debajo del rasgado traje y resquebrajada armadura. Pasos hicieron eco por el pasillo hacia ellos, y los sensibles oídos de Vegeta escucharon el sonido. Se estiró y flexionó un bícep, alistándose para las batallas que sabía que iban a venir.

"¿Qué harás cuando los hayas derrotado a todos?" Zarbon preguntó, la voz baja mientras llegaba a Vegeta a través de la oscuridad. Vegeta no se volteó para mirar al otro alienígena, sino que continuó mirando directo hacia adelante a la puerta de barrotes de su celda. Los guardias Arlianos abrieron la puerta y se quedaron allí de pie, las armas listas y los ojos rojos brillando débilmente en la tenue luz mientras esperaban que el Saiyajin saliera de su celda. Vegeta lentamente salió por el portal, ignorando a los guardias y caminando en silencio por el pasillo por sí mismo. Zarbon suspiró mientras la puerta de la celda se cerraba con un crujido, luego concentró su poder mientras comenzaba la tarea de hacerlo desde su litera en el suelo en una sola pieza.


"No puedes hablar en serio sobre esto," Goku dijo, girando su cabeza hacia su hermano. Se había cansado de correr de Radditz, finalmente optando por aterrizar en un desierto de modo que si se volvía un campo de batalla nadie resultara herido.

"Hermano, yo nunca he hablado más en serio. Tú eres un Saiyajin. Es tu deber venir conmigo y rescatar a nuestro príncipe," Radditz respondió, también aterrizando lentamente mientras pequeñas nubes de arena azotaban alrededor de sus rodillas descubiertas.

"Me suena como si él no fuera tan gran cosa, si él nos había ordenado matar especies enteras," Goku dijo, gotas de sudor resbalando por su sien que latía con fuerza. "Por favor, déjanos en paz. Estoy seguro de que si quieres ir a rescatarlo por ti mismo Bulma te ayudará a conseguir el equipo."

"Esto es una cuestión de honor, Kakarotto," Radditz siseó. "No se puede permitir desgraciar a nuestra familia así. Tal vez si todavía tuvieras tu cola te hubieras dado cuenta."

Goku se encogió de hombros, con una sonrisa vacía cruzando su cara. "Yo no soy realmente familia, ya no," dijo. "Soy Goku, no Kakarotto."

"Entonces me temo que Son Goku tendrá que morir," respondió Radditz con frialdad, alzando una mano y apuntando un dedo a Goku. "Luego tendré que tomar a tu hijo y buscar a Vegeta."

"¡No!" Goku gritó y se lanzó hacia el alienígena. Los ojos de Radditz se agrandaron y se quedó mirando mientras Goku se precipitaba hacia él como una bala naranja. Levantó sus manos para defenderse, esperando un golpe, pero en cambio Goku giró y se disparó hacia el cielo. Radditz se dio media vuelta, con su largo cabello soplando en su rostro y permitiendo a su hermano unos segundos más de tiempo de escape. Con un gruñido, se lanzó a sí mismo tras su hermano y rompió a través del aire en persecución.

"¡Chi-Chi!" Goku gritó mientras él entró por la puerta. "¡Toma a Gohan y correr hacia el bosque!"

Chi-Chi asomó la cabeza por la puerta de la cocina y se quedó mirando a su marido, los ojos negros parpadeando en confusión. "¿De qué estás hablando?" preguntó, bajando lentamente las cejas en una mueca. Goku dio unos pasos hacia ella con los brazos extendidos y una alarmada expresión en su rostro. Ella se metió en la puerta por completo, las manos en las caderas mientras sacudía con la cabeza. "Este no es uno mas de tus trucos estúpidos, ¿no?"

Goku frunció el ceño y se lanzó de nuevo a ella, agarrándola por la cintura y tirándola por encima del hombro. "No estoy bromeando," dijo con aspereza. "¿Ahora dónde está Gohan?"

Las mejillas de Chi-Chi se enrojecieron en rabia y golpeó sus puños contra su espalda con toda su fuerza. "¡No vas a tratarme como un saco de patatas!" gritó. "¡Ahora bájame en este instante!"

Goku arregló su agarre en ella y corrió a través de la casa abriendo las puertas y gritando el nombre de Gohan. "¿Dónde está?" le preguntó a su esposa, que lo agarraba desde la cabeza. La tomó y la abrazó frente a él, sus dedos hundiéndose en su piel. "Maldición, Chi-Chi, ¿dónde está?" demandó.

Chi-Chi miró a su marido como si fuera un extraño. "Goku, ¿qué sucede? Está afuera en el patio, leyendo," respondió ella, temblando un poco en su agarre. Sus ojos se ampliaron y él la arrojó sobre su hombro una vez más y salió por la puerta de atrás. Chi-Chi lo sintió detenerse de golpe cuando la luz del sol golpeó su piel, consciente de los pequeños temblores corriendo debajo de su ropa mientras sus músculos convulsionaban. Su agarre en ella se relajó y ella se deslizó por su pecho hasta que sus pies descansaron firmemente en el suelo. Podía ver los tendones en su cuello salir como telarañas y ella entrelazó sus dedos en los pliegues de su gi mientras él estaba de pie rígido bajo su tacto. Estaba increíblemente tenso tanto que ella tenía miedo de voltearse, pero finalmente un débil susurro llegó a sus oídos y volteó su cabeza para mirar, jadeando ante lo que vio. Allí estaba el alienígena, el que había clamado ser el hermano de Goku, sosteniendo a su hijo en el aire desde la parte de atrás de su ropa. "Oh no," gruñó ella, inclinándose contra su marido y alzando su brazo hacia su hijo. "No lo lastimes, por favor."

Radditz rió y dobló a Gohan bajo su codo como una hogaza de pan. "No te preocupes. Si este se destruye podemos hacer más," rió, y vio a Goku tensarse más. "Si te sigues manteniendo explotarás, hermano," se burló. "Pero realmente no necesitas preocuparte por tu hijo. Es demasiado valioso para desperdiciar. No entiendo por qué simplemente no te unes a mí."

"¡Porque haces trucos como este!" gritó Chi-Chi, alejándose de Goku con sus manos hechas puños. "¡Dame a mi hijo en este instante!" gritó ella, aventándose hacia el Saiyajin.

"¡Chi-Chi, no!" gritó Goku, poniéndose delante de ella y tratando de agarrarla, pero ella se escapó de su agarré y arrojó un poderoso puñetazo a Radditz. Goku gritó mientras la cola de Radditz salía bajo su mejilla y la enviaba a volar al aire. Goku la atrapó antes que pudiera golpear el suelo y miró a Radditz de manera asesina.

"Aléjala y trata de recuperar a tu hijo," Radditz dijo fríamente, todos los rastros de humor fuera de su profunda voz, y saltó en el aire.

Una lágrima cayó por el rostro de Goku, tomando la luz del sol como un prisma mientras escuchaba los atemorizados gimoteos desvaneciéndose en el cielo azul. Chi-Chi gruñó en su agarre y él agachó su cabeza, entrando para ponerla en la cama.

Radditz estaba disparándose a través del aire a un buen ritmo cuando algo blanco y ondeante apareció ante él, sobresaltándolo lo suficiente para que su agarre en su sobrino se aflojara y casi soltara al niño. Rápidamente recuperó el control y una vez más sujetó con firmeza al niño, luego concentró su mirada en lo que fuera que apareció tan repentinamente ante él.

"Escuché que estabas planeando destruir este planeta," una áspera voz gruñó. "Supongo que no sabías que quiero a este planeta intacto cuando lo conquiste."

Las cejas de Radditz se levantaron como una marca de su sorpresa. "¿Un Namekiano?" dijo. "Esto es inesperado. ¿Qué tienes que ver conmigo?"

El hombre con capa hizo un gesto con una verde mano. "Como dije, este va a ser mi planeta. No dejaré que algo como tú lo conquiste o lo destruya."

Radditz sonrió. "¿Qué piensas que puedes hacer para detenerme?" dijo con una risa.

El Namekiano gruñó, enseñando sus afilados dientes blancos. "¡Esto!" gruñó, y lanzó una brillante esfera de ki amarillo hacia el otro guerrero.

"¿Eso es todo?" respondió Radditz, y bateó la bola de ki casualmente hacia atrás de nuevo al emisor. El Namekiano jadeó mientras la esfera de luz lo golpeaba y explotaba, enviándolo al suelo. Radditz resopló con desdén mientras el Namekiano golpeaba la tierra. "Demasiado para él," Radditz le dijo a su sobrino. El niño lo miró, los negros ojos amplios y atemorizados. Radditz suspiró. "¿Cómo te llamas, muchacho?" preguntó, tratando de ser menos duro.

"Gohan," dijo el niño, la voz trémula de lágrimas.

"Bueno, Gohan, soy tu tío Radditz así que no hay nada que temer," respondió Radditz, sosteniendo al niño frente a él y examinándolo más de cerca. "Sabes que es una linda cola la que tienes," dijo, tratando de hacer sentir cómodo al niño.

Gohan pasó un dedo bajo su nariz y resopló. "Gracias. Papá dice que la saqué de él."

Radditz sonrió. "Ciertamente lo hiciste. ¿Por qué tu padre no tiene una cola?"

El pequeño niño se encogió de hombros, obviamente sintiéndose un poco más relajado. "La perdió cuando era pequeño. La tenía una noche, luego a la mañana siguiente se despertó y se había ido. Pero tú todavía tienes la tuya," respondió, apuntando a la cola enroscada firmemente sobre la cintura de Radditz. "¿Por qué la mantienes enroscada así?"

Radditz movió al niño bajo su brazo, echando un vistazo al Namekiano en el suelo, que estaba comenzando a moverse de nuevo. "Para que no la agarren o lastimen cuando estoy luchando," dijo, y comenzó a volar.


"¿Entonces cómo te fue hoy?" Zarbon preguntó, saliéndose de la losa de piedra mientras Vegeta se tambaleaba en la celda.

Vegeta estaba sosteniendo su mano sobre su cabeza, sangrando entre sus dedos. "Pareces estar más fuerte," respondió, mirando a Zarbon mientras el hombre de cabello verde se inclinaba contra la húmeda pared.

"Lo estoy, muchas gracias," dijo Zarbon. "Ahora responde mi pregunta."

"Maté ocho. Tres guardias," dijo Vegeta, moviéndose hacia Zarbon y sentándose en el catre.

Zarbon suspiró y se sentó junto al Príncipe. "¿Si quieres a los guardias muertos por qué no los matas a todos con una explosión masiva?" preguntó, perplejo.

Vegeta lo miró con el rabillo del ojo y gruñó. Zarbon suspiró de nuevo y tomó la mano de Vegeta, sacándola de su cabeza. "Sólo es una herida en la cabeza," Vegeta siseó, sacando su mano fuera del agarre de Zarbon.

Zarbon sonrió. "No necesitas más heridas en la cabeza," respondió jovialmente. Se agachó y arrancó un trozo de capa. "Tenemos más comida, por cierto," hizo notar y mojó el la tela en el plato de agua y se la dio a Vegeta, quien empezó a darse unos toques en la herida que sangraba profusamente en su cuero cabelludo. Zarbon cruzó sus manos en su regazo y esperó que Vegeta respondiera, pero después de unos minutos se dio cuenta la inutilidad de su acción. "Noté que no estás tan fuerte como de costumbre, dijo, mirando al Saiyajin expectante.

"Pudimos usar pequeños ataques de ki hoy," Vegeta dijo con una pequeña sonrisa. "Algunos de los guerreros sabían como usar ataques de ki, pero los escudos de ki están más lejos de ellos." Arrojó el ensangrentado trapo a Zarbon, quien lo atrapó, lo retorció, y lo humedeció con más agua antes de tirarlo de nuevo.

"Todavía no entiendo por qué no los matas a todos mientras no lo están esperando," Zarbon suspiró, limpiando algo de suciedad debajo de su uña.

Vegeta siseó y secó su herida, echando una negra mirada de soslayo al otro alienígena. "¿Se te ha ocurrido a ti, fenómeno verde, que no quiero a todos muertos?" espetó, el agarre en el paño convulsionando involuntariamente y haciendo que el agua ensangrentada cayera frente a su rostro asemejando una horrible máscara.

Zarbon frunció el ceño y cruzó sus piernas, arrojando su trenza verde sobre su hombro. "Ahora, ahora, principito, no hay necesidad de comenzar a llamar a la gente con apodos," reprendió fríamente, mirando hacia abajo de su nariz con brillantes ojos ámbar. "Podrías necesitar la ayuda de esa persona algún día, y cuando lo hagas podrían no ayudarte si fuiste malos con ellos antes."

Vegeta se movió incómodo en la losa, su ceño fruncido más profundo. "¿Qué eres, mi niñera?" gruñó, arrojando el trapo de nuevo a Zarbon.

Una sonrisa pasó brevemente sobre la boca de Zarbon mientras atrapaba el trapo, lo limpiaba, y lo devolvía. "Por la forma en que pasan las cosas, aparentemente lo soy," dijo con una sonrisa. "Y no te olvides que soy capaz de castigarte cuando yo quiera."

"No presumas en amenazarme," gruñó Vegeta, e ignoró la herida, la gruesa sangre roja cayendo al lado de su cabeza como una furiosa serpiente.

Zarbon parpadeó y puso sus dedos en la base de su garganta, la oscuridad que se apoyó en sus facciones completamente ida. "¿Eh? ¿Amenazarte? Príncipe Vegeta, nunca te haría algún daño. Eres demasiado valioso.

"De muchas maneras," Vegeta dijo entre dientes y limpió la sangre con el trapo.


El suelo zumó pasándolo como un interminable azul y verde mientras se movía a través del aire, ocasionalmente moviendo una mano frente a su rostro para alejar el vapor de nubes creado mientras volaba. "Más rápido, Kintoun," Goku susurró para sí mismo, el sudor cayendo en su frente. Un verde borrón se movió debajo de él, y con un empujón de su talón la pequeña nube que estaba montando se detuvo en seco mientras estudiaba el suelo debajo. Bandas de piel rosa y verde, tanto como yardas de capa blanca, estremecían mientras se alzaban del suelo, vacilante al principio pero ganando estabilidad con altitud mientras se acercaba a Goku.

"Tendría que haber sabido que estabas metido en todo esto," una áspera voz resopló mientras los ojos lo estudiaban desde abajo de cejas verdes sin cabello.

"Piccolo," Goku dijo, inseguro de qué hacer después. Sus manos se flexionaron involuntariamente mientras la batalla de ir a luchar contra el hombre verde haciendo estragos y perseguir a Gohan dentro de él. "¿Qué quieres? Estoy un poco apurado."

Piccolo acomodó su turbante y continuó mirando a Goku. "Me encontré con un sujeto algo desagradable. Deduje que está planeando amenazar este planeta. Bueno, ambos sabemos que no permitiré eso, ya que tengo mis propias metas que alcanzar, gobernar este lugar es una de ellas. Pero parece terriblemente fuerte. Por mucho que odie admitirlo, no puedo destruirlo por mi cuenta."

Goku asintió incluso a pesar de que realmente no estaba seguro qué era lo que Piccolo quería decir. "Tiene a mi hijo, y dice ser mi hermano. Tengo que detenerlo," dijo, mirando pasando al hombre verde en la dirección que creyó sentir a Radditz.

Piccolo resopló y cruzó sus musculosos brazos verdes sobre su pecho. "Parecería por el momento que ambos deseamos el mismo resultado de este encuentro- deshacernos de este nuevo guerrero. Me duele hacer esto, ya que estaba planeando matarte primero, pero creo que sería mejor para nuestros intereses si unimos fuerzas."

Goku parpadeó en asombro. "¿Qué? ¿Quieres ser aliados?"

Piccolo frunció el ceño. "Por un corto tiempo, sí, respondió desafiante, moviendo dedos con uñas blancas en su antebrazo mientras el viento azotaba a través de su capa. "Aunque tendrías que haberte dado cuenta que una vez que este intruso sea derrotado las cosas volverán a su estado anterior."

Goku asintió de nuevo, gruñendo. "Bueno, está bien, si así lo quieres. Realmente no tengo otra opción."

Los labios de Piccolo se separaron en una fría sonrisa para revelar sus dientes blancos y afilados. "Exactamente," gruñó con satisfacción.

"Sólo quiero a mi hijo sano y salvo," Goku dijo suavemente, mirando al suelo.

"Entonces no tenemos tiempo que perder," respondió Piccolo, y ambos salieron disparados hacia las nubes.


Radditz encontró un lugar que le gustaba, con una amplia pradera verde y bosques cercanos para comer. Olfateó el viento cuidadosamente mientras acomodaba al pequeño niño suavemente sobre la hierba, tratando sentir a Kakarotto, que él sabía tenía que estar siguiéndolo. Mientras miraba al niño acomodarse en el pasto y comenzar a cazar insectos para jugar, se preguntó cómo iba a ser capaz de luchar contra ellos cuando ni siquiera podía leer sus niveles de poder. Un breve momento de nostalgia pasó a través de su estómago mientras se lamentaba no tener a la hermosa Bulma de regreso con su scouter antes de que huyera. Suspiró, diciéndose que su gente luchó exitosas batallas por miles de años sin ninguna clase de ayuda tecnológica, pero luego entonces ellos tampoco tenían que luchar contra gente que usaban ataques poderosos de ki hasta después de la llegada del scouter. El pequeño niño chilló y levantó un escarabajo verde brillante, alzándolo al sol para ver la luz destellar de la iridescente espalda del pequeño animal. Una sonrisa se deslizó por el rostro de Radditz, y se preguntó tranquilo cómo se vería la descendencia producida por Bulma. Ella era una luchadora, y era inteligente y rica además de su aspecto. Él estaría dispuesto a apostar que cualquier hijo que naciera de ella sería fuerte y agudo, y un pequeño escalofrío de anticipación corrió subiendo y bajando por su espalda. La raza Saiyajin tenía una nueva oportunidad de renacer, y si tenía suerte encontraría una manera de hacer que esa hembra de cabello azul se aparease con él.

Fue sorprendido fuera de su ensueño por un horrible grito y volvió su atención para ver a Gohan aullando con toda la fuerza de sus pulmones. Radditz se movió al muchacho y lo miró, sus brazos descansando en sus rodillas mientras se sentaba. "¿Qué sucede?" preguntó con brusquedad.

Grandes, negros, y llorosos ojos lo miraron suplicante. "Tengo hambre. Mi pancita está vacía." Gohan se ahogó entre sollozos.

Radditz lo miró sin comprender, sin esperar tal despliegue por simple hambre. ¿Qué demonios estaba haciendo Kakarotto criando a su hijo? "¿Qué? Bueno, ¿qué comes normalmente?" preguntó, sin tener idea lo que un niño podría o no podría soportar.

Gohan parpadeó un par de veces, la línea de su boca temblando levemente mientras trataba de controlar su llanto. "Mamá generalmente me da fruta para mi merienda," gimió.

Radditz se puso de pie, observando su entorno con rapidez. Kakarotto estaba probablemente cerca, y no quería perder rastro del niño antes que la batalla siquiera comenzara. "No te atrevas a moverte," advirtió a Gohan con una mirada.

El niño hipó y lo miró. "¿Por qué? preguntó sin comprender.

Radditz se rascó la parte posterior de su cabeza, frunciendo el ceño. "Hay monstruos aquí que te comerán en un instante," dijo, echando una rápida mirada sólo en caso de que hubiera animales peligroso acechando en los arbustos. Gohan asintió solemnemente en respuesta y miró a su alrededor también. "Ese es un buen niño," dijo Radditz, y saló hacia la maleza, sólo para salir unos minutos después con un puñado de bayas. "¿Se parece esto a algo que comas normalmente?" preguntó, arrodillándose frente al niño.

Gohan tendió una mano rechoncha y tocó con cautela a una de las bayas púrpuras. "Sí," dijo en voz baja. "Mamá me da de esas a veces."

Radditz suspiró de alivio. "Entonces come," ordenó, y puso las bayas en la bolsa de tela creada por la camiseta y el regazo de Gohan. El pequeño niño le sonrió, los ojos destellando con gratitud y emoción. Radditz sintió la sangre alzarse un poco a sus mejillas y se puso de pie abruptamente, explorando el cielo por signos de acercamiento de su hermano.

No tuvo que esperar mucho. Vio a la nube voladora y a la capa que aleteaba del Namekiano a una milla de distancia, las dos figuras dolorosamente obvias contra el brillante cielo diurno. "Idiotas," gruñó en voz baja. Los dos guerreros descendieron sobre él rápidamente, y él medio esperó una ofensiva inmediata, pero luego recordó que ellos no conocían la situación del niño, y sintió que sus hombros se relajaran. Ciertamente no se ven tan difíciles.

"¿Dónde está Gohan?" Goku gritó mientras sus pies tocaban el suelo. "¿Está bien?"

Radditz rió con frialdad. "Por supuesto que está bien. "¿Crees sinceramente que dañaría a mi propio sobrino cuando es tan valioso para mí?"

"Sería un tonto al confiar en ti," el hombre verde siseó.

Radditz rió de nuevo. "Cállate, Namekiano," dijo. Centró su atención en Kakarotto, ignorando a Piccolo por un momento. "¿Estás seguro de que no te unirás a mí, hermano?" preguntó, extendiendo una mano.

La propia mano de Goku se apretó en un puño. "No te atrevas a llamarme hermano," escupió. "¡Un verdadero hermano no pondría a mi familia en peligro y secuestraría hijo!"

Radditz dejó caer su mano y sacudió su cabeza. "Pena. Sólo tengo el futuro de nuestra raza en mente, eso es todo. No puedes culparme por no querer que sea extinta. Te daré una última oportunidad. Únete a mí, para que tu hijo no tenga que hacerlo."

"No lo escuches, Goku," dijo Piccolo, bajando a una posición de combate. Goku asintió y ambos se abalanzaron simultáneamente al solitario guerrero Saiyajin. Radditz se puso entre los dos y les dio un codazo a ambos sonoramente en la espina, noqueándolos al sueño con un gruñido.

"Demasiado lento, muchachos," Radditz rió, y ajustó una de sus muñequeras.

Goku ladró una risa y se quitó su camiseta, arrojándola al suelo con un ruido sordo. "Lento, ¿eh? Veamos si esto ayuda," dijo, separando la camiseta inferior azul oscura de su gi naranga. Se agachó y se quitó la tela de sus muñecas así como sus botas, luego se ató su cinturón y se levantó con una sonrisa de suficiencia.

"Goku, perro, ¿has estado practicando también con rosa pesada?" Piccolo murmuró, y se quitó sus propios turbante y capa pesados.

Goku se volteó y lo miró con una sonrisa. "Buena suerte, Piccolo," dijo. "Estoy contento que luchemos del mismo lado por una vez." Piccolo resopló en respuesta, por lo que Goku siguió adelante. "Sólo hay una pregunta que tengo que hacer: ¿qué les sucederá a las esferas del dragón si tu mueres?"

Piccolo le frunció el ceño a Goku furiosamente. "¿Por qué? ¿Estás planeando unirte a tu hermano y matarme?"

Los ojos de Goku se ampliaron en genuino shock. "¡No! Ni siquiera pensé en eso. Sólo me preguntaba, en caso de que te lastimaras."

El rostro de Piccolo volvió a su sombría expresión y sacudió su cabeza. "Si me voy, también las esferas del dragón, y no se puede desear a nadie de vuelta."

El ceño fruncido de Radditz se profundizó mientras estudiaba al Namekiano cuidadosamente. "¿Esferas del dragón? ¿Qué son las esferas del dragón?" preguntó, flexionando sus manos peligrosamente.

"Oh, son siete esferas que buscas y reúnes para convocar al dragón, el cual te concede cualquier deseo que tu corazón desee," Goku respondió mientras Piccolo ponía su mano sobre sus ojos y gruñía.

"¿Y pueden traer de nuevo a los muertos?" Radditz dijo, sus ojos muy abiertos.

Piccolo se movió para evitar que Goku hablara, pero Goku sin darse cuenta dio un paso adelante fuera del agarre de Piccolo. "Oh, claro, siempre y cuando no hayan estado muertos por más de un año," dijo Goku, enganchando los pulgares en el cinturón.

Radditz sonrió. "Precioso," dijo, la voz baja y peligrosa. "De repente me siento mucho mejor con matarlos."

La mandíbula de Goku cayó y Piccolo lo golpeó detrás de la cabeza. "Cuídate, Goku. No es como si no supieras que fuera malvado," gruñó. "¡Ahora a luchar!"

"Correto," dijo Goku con un asentimiento, y se arremetió hacia Radditz mientras Piccolo corría a su lado. Radditz rió mientras los dos guerreros se apresuraban hacia él, lanzándose entre ellos y hundiendo sus codos en sus espaldas. Ambos gruñeron al unísono y chocaron en la tierra, sólo yaciendo por un momento antes de levantarse lentamente. Soltaron otro grito, arremetiéndose hacia el guerrero Saiyajin de nuevo, sólo para encontrarse con los talones de sus botas con sus rostros. Piccolo se tambaleó unos pasos mientras Goku caía, agarrando su nariz. Piccolo gruñó mientras Goku se levantaba, limpiando la sangre de su labio. "No creo que vayamos a ganar de esta manera," Goku confesó en voz baja. Piccolo rodó sus ojos y frunció el ceño.

"Entonces intentemos una manera diferente," respondió, y se lanzó al otro lado. "No dejes que se escape. Voy a juntar algo de energía para un gran ataque." Goku asintió y tomó un profundo respiro, poniendo sus manos a un par de centímetros de su lado. Miró una de las cejas de Radditz alzarse y Goku liberó una bola de energía con un grito. Radditz se quedó de pie con calma mientras la esfera de luz azul venía hacía él, levantando sus manos y cubriéndose en el último minuto. La esfera explotó, y Goku pudo ver que el largo cabello negro de su hermano azotaba salvajemente en el viento de la explosión creada. Después de unos momentos el vapor desapareció en el viento, dejando a Radditz de pie, sano y salvo excepto por leves palmas chamuscadas.

"Oh, tendrás que hacerlo mejor que eso," Radditz reprendió, sacudiéndose sus palmas en su pecho.

Goku se encogió de hombros. "Está bien," dijo con calma, y a algunos cientos de pies en el aire, sonriendo a su hermano. Desplegó sus manos una vez más, pero esta vez soltó una esfera de muchas más grandes proporciones y poder. Juntó sus manos levemente mientras la esfera azul volaba lejos de él, y su velocidad incrementaba. Radditz sonrió y se hizo a un lado, pero su sonrisa desapareció mientras Goku movía sus manos también, y la esfera de energía se redireccionaba directamente hacia Radditz. Con un jadeo Radditz se giró y comenzó a correr, esquivando y agachándose para intentar y evitar la masa azul, pero no importaba cuán rápido se moviera la explosión lo seguía. Escuchó la risa de Goku y se volteó.

"¡Basta!" gritó, y se preparó, las manos extendidas. La esfera lo golpeó con increíble fuerza, pero después de que el vapor se limpiara Radditz seguía en pie, ileso.

"¿Qué demonios?" Goku susurró para sí mismo y se dejó caer de nuevo a la tierra.

"¡Goku, muévete!" gritó Piccolo, y Goku se alejó mientras la risa de Radditz se detenía en seco y se volteaba. Piccolo estaba brillando amarillo, las venas sobresaliendo de sus sienes mientras el sudor rodaba por su piel.

"¡El Namekiano! ¡Me olvidé!" Radditz siseó para sí mismo, mirando mientras Piccolo soltaba un sacacorchos de luz amarilla. Vio los afilados dientes blancos destellar en una sonrisa, y se dio cuenta con horror que no podía evitar el disparo, porque era demasiado fuerte y demasiado rápido. Gruñó cuando lo golpeó y se tambaleó hacia atrás.

Piccolo rió mientras el Saiyajin era envuelto por el humo, viendo como su explosión continuaba a través de la primera zona de explosión y cortaba a través de una montaña a varios kilómetros de distancia. "Eso te enseñará basura Saiyajin," murmuró, cruzando sus brazos sobre su pecho con una regodeante sonrisa que se desvaneció al segundo que el humo se disipó.

"No está mal," Radditz dijo con aire de suficiencia mientras apuntaba a su hombro, que estaba quemado y sangrando. "Mira lo que le hiciste a mi armadura. Desafortunadamente tu puntería estuvo errada."

"¿Qué?" Goku jadeó, mirando a Piccolo con alarma, "¿Tienes algún otro ataque?" preguntó al Namekiano desesperadamente.

La boca de Piccolo se apretó en una fina línea. "Eso fue todo. No tengo más," respondió solemnemente. "¿Tú no tienes ningún ataque?"

Goku sacudió su cabeza, los ojos aún muy amplios. "No, ¡pero no hay manera que me detenga!" gritó, y se abalanzó hacia Radditz, sintiendo a Piccolo siguiéndolo.

"¿Crees que eres el único que puede manejar ataques de ki?" Radditz espetó, y una blanca luz se lanzó hacia ellos. Goku la esquivó y golpeó el suelo, la luz lo cegó mientras explotaba. Después de unos momentos sintió el viento aclarar los escombros, y se quedó de pie, mirando a su alrededor frenéticamente. Radditz estaba de pie frente a él, las manos en sus caderas y riendo salvajemente mientras el viento azotaba a través de su salvaje melena. Miró a su alrededor por Piccolo y encontró al guerrero de pie a un lado, el rostro una máscara de dolor, sosteniendo su hombro con fuerza. El viento se fue de los pulmones de Goku en un apuro mientras se daba cuenta que Piccolo tenía un brazo menos que antes de la explosión.

"¡Piccolo!" Goku gritó, corriendo cerca del hombre verde. "¿Estás bien?"

"Estoy bien. Creo que puedo manejar un ataque más si logras mantenerlo ocupado," respondió Piccolo en una voz baja.

"¿Puedes hacerlo con un solo brazo?" preguntó con alarma. Piccolo asintió sombríamente. "¡Genial!" dijo Goku, mirando a Radditz para asegurarse que no se hubiera movido. "¡Realmente estoy muy contento que estemos trabajando juntos!"

El labio de Piccolo se curvó. "No te pongas demasiado cómodo. Este es el movimiento que estaba guardando para ti."

Goku lo miró en decepción por un segundo, luego se precipitó en dirección a Radditz. "Oh, no," Radditz dijo con una risa. "¡No vas a distraerme de nuevo!" Repentinamente Goku desapareció de su visión, y golpeó el suelo con un ruido sordo.

"¡Te descuidaste!" Goku rió, sosteniendo la cola de Radditz de manera triunfante. "¡Recuerdo cuánto dolía mi cola cuando alguien la apretaba!"

Radditz arañó el pasto en agonía, paralizado. "¡Necio! ¡No tienes idea lo que estás haciendo!" escupió entre jadeos. "¡Suéltame!"

El rostro de Goku se torció mientras le daba un tirón a la cola. "¡De ninguna manera!" ¡No después de todas tus amenazas!" gritó.

"Por favor, ¡soy tu hermano!" Radditz rogó, el sudor cayendo en sus cejas por el dolor que estaba corriendo en su espina desde la base de su cola.

"¡Qué hermano!" Goku gritó enfadado. "¡Has tratado a todos como a basura desde que te despertaste, y un buen hermano no secuestra a su sobrino!"

"Él está bien, lo dejaré ir ahora que sé que ninguno de ustedes se unirá a mí. Sólo dame una nave y me iré, ¡lo prometo!" Radditz se ahogó, la tierra haciendo su camino más profundo por debajo de sus uñas.

"¡No, Goku! ¡No puedes confiar en él!" Piccolo gritó frenéticamente.

El agarre de Goku en la cola se relajó un poco. "¿Lo prometes?" preguntó, la voz severa.

"Lo prometo," Radditz sollozó, agarrando el pasto más fuerte mientras llegaba a los límites de su resistencia. Sintió su cola deslizarse del agarre de Goku, y una sonrisa cruzó su rostro. Se levantó con todo su poder y cayó con su codo, conectándolo con el vientre de Goku. Goku cayó al suelo con un gruñido y rodó, sosteniendo su estómago mientras Radditz ponía un pie en su espalda. Moviendo su cola alrededor de su cintura fuertemente, giró una palma hacia Goku y soltó una andanada de esferas de ki, riendo mientras rasgaban la ropa de Goku, fragmentándola, y explotando en su piel. Los gritos de Goku se alzaron en el aire y fueron llevados a los altos vientos, entrelazándose con la risa de Radditz. Goku yació inmóvil bajo el pie de Radditz, casi inconsciente, cuando vio que los arbustos a unos metros de distancia frente a él se movían. Su visión estaba borrosa, pero pudo ver la chaqueta amarilla brillante que llevaba su hijo.

"Gohan," gruñó, llevando una mano hacia adelante.

"Tío Radditz, ¿qué le estás haciendo a mi papi?" tembló la voz del pequeño niño, y Goku sintió la presión en su espalda liberarse mientras Radditz sacaba su pie.

"Nada, Gohan, sólo vuelve a los arbustos donde estás a salvo," Goku escuchó a su hermano responder, y pudo divisar vagamente el espeso cabello negro moviéndose hacia el amarillo traje de su hijo. Vio al rojo sombrero de Gohan asentir y el pequeño niño se metió de nuevo entre los arbustos, Radditz tomó un paso para seguirlo.

"Aléjate de él," Goku gruñó, sintiendo que el pánico renovaba su fuerza. Se puso de pie y golpeó al hombre más grande, moviendo sus brazos a través de las axilas de Radditz y atrapando sus manos debajo de la cabeza de Radditz. "¡Apresúrate, Piccolo!" gritó, sintiendo los masivos músculos de Radditz luchar para sacarlo. Plantó sus pies en el césped y empujó, empujándose a sí mismo y a su hermano hacia Piccolo y lejos de Gohan. Radditz bufó y se volteó un poco hacia ellos, moviendo y flexionando sus brazos para tratar de liberarse, pero todavía estaba débil por las heridas infligidas por Zarbon.

"Idiota," Radditz gruñó. "¡Ambos moriremos así!"

"Eso está bien conmigo," dijo Goku, la voz temblorosa por el cansancio. "Seré deseado de vuelta."

"¡No hagas esto!" Radditz gritó, y se dio vuelta con violencia.

Goku tuvo que luchar para conservar su agarre. "¡Apresúrate, Piccolo, no puedo hacer esto mucho más tiempo!" Goku gritó, arrojando su cabeza hacia atrás en dolor mientras Radditz se tensaba.

"¡Listo!" Piccolo respondió, y apuntó dos dedos a los Saiyajin. "Adiós, Goku. ¡No puedo decir que esto no funciona a mi favor!"

"¡Hazlo!" Goku bramó, ahogando el grito de terror de Radditz. Piccolo sonrió y liberó su haz de ki una vez más. Los ojos de Radditz se ampliaron con miedo y dio un vuelvo en un último esfuerzo desesperado. Goku gritó en dolor mientras el hazo perforaba su espalda, saliendo de su cuerpo a través de su pecho. Radditz escuchó el grito y sintió el agarre de Goku soltarse, y trató de salir del camino de la luz mientras la sangre de Goku salpicaba en su espalda. El haz lo atrapó al lado de su abdomen, desgarrando a través de su carne y continuando su camino. Aterrizó en el suelo con un ruido sordo, tosiendo sangre. Oyó el último gorgoteo de Goku, y supo con repentina certeza que su hermano estaba muerto, y sabía que él podría estar uniéndosele dentro de poco mientras ponía sus manos sobre la herida y sentía la caliente sangre cursar a través de sus dedos. Miró hacia arriba y vio al Namekiano allí.

"Si el Príncipe Vegeta está vivo vendrá por mí," Radditz graznó. "Y cuando lo haga tú pagarás."

"¿Es más fuerte?" Piccolo preguntó fríamente.

"Miles de veces," Radditz respondió, luchando para mantener la consciencia mientras escuchaba el repentino zumbido de los motores en la distancia y se preguntó vagamente qué estaba ocurriendo. Su atención volvió a Piccolo, que estaba apuntando dos dedos directamente en su frente. Cerró sus ojos, anticipando el golpe mortal, cuando escuchó pequeños pasos golpeteando hacia ellos.

"¡No lo mates! ¡No mates al Tío Radditz!" Gohan gritó, luego se detuvo cuando vio a su padre yaciendo allí, muerto con un agujero del tamaño de una pelota de básquet a través de su pecho. "¡Papá!" Gohan gritó, y un repentino brillo lo rodeó.

Radditz miró la mano de Piccolo caer mientras sentía la calidez del brillo de Gohan. Él no tenía idea del nivel de poder del niño, pero podía decir por la mirada en el rostro del Namekiano que se estaba yendo al techo. "Parece que estoy fuera del tema," susurró para sí mismo, notando que el ruido de los motores estaba muy cerca.

"Tienes poder, niño," Piccolo murmuró mientras se acercaba al niño. El niño lo miró en miedo y el poder desapareció.

"¡Gohan!" una voz femenina gritó, y Radditz escuchó a Piccolo lanzarse y agarrar al niño. "¡Bájalo, Piccolo!"

"Este niño tiene un poder inmenso. Radditz mencionó otro Saiyajin, miles de veces más fuerte, quien podría estar en camino hacia nuestro planeta en este mismo momento. Con Goku muerto no habrá manera de defendernos, al menos que este niño sea entrenado," escuchó a Piccolo responder.

"¡Por qué debería confiar en ti cuando tú mataste a Goku!" la voz de la mujer gritó de nuevo, acercándose a Radditz.

Piccolo bufó. "No deshonres el sacrificio de Goku que los mantuvo a todos ustedes a salvo. Hizo una opción consciente. Además, pueden desearlo de nuevo con las esferas del dragón.

Radditz parpadeó, y repentinamente el rostro de Bulma estuvo frente a él, azules ojos radiantes. "Esferas del dragón," susurró ella, y Radditz llamó con todo su poder para que Vegeta viniera a salvarlo.