En medio del estrés, falta de inspiración y crisis salió este drabble que, está dedicado a brinitonks quien siempre está apoyando.
Árbol
Fue un jueves como cualquier otro.
Se dirigía a clases de encantamientos después de un paseo por los jardines, se detuvo frente a un árbol grueso que proporcionaba una sombra refrescante para aquella tarde particularmente calurosa.
Se detuvo más que nada por un olor cómico que inundó sus fosas nasales. Cuando volteó para saber la fuente de aquél aroma, se encontró con la sonrisa burlona del Slytherin, estaba parado frente a ella, recargado en el tronco del árbol. Bufó y arrugó la nariz puesto que, sabía que no le daría tiempo para irse y no oír el comentario mordaz del hurón.
Pero no llegó comentario alguno.
El rubio ya no la miraba, ahora cerraba los ojos mientras aspiraba con placer de un cigarrillo que para sorpresa de Ginny era lo que emitía ese olor, jamás había olido tabaco igual. De la boca de Malfoy salió un hilo de humo y sonrió de una manera que ella jamás lo había visto hacer.
– Weasley, deja de verme como si tuviera monos en la cara –dijo él abriendo los ojos y ante el silencio de la pelirroja soltó una risa ligera.
Ginny no pudo más que abrir la boca de estupefacción ante el estado del chico.
– Era una broma ¿sabes? – dijo él, riendo de nuevo.
Eso era precisamente lo que la sorprendía… una broma, una broma sin malicia alguna (y sin gracia por cierto)… debía ser el comienzo del Apocalipsis.
– De acuerdo, ¿Quién eres y qué has hecho con el hurón?
Eso lo hizo reír más, tanto que tuvo que deslizarse por el tronco hasta tocar el suelo y llevarse una mano al estómago.
Ginny alzó las cejas.
– Ehm… ¿Malfoy, estás bien?
– Por supuesto–dijo con la mirada perdida en el cigarrillo, después de unos segundosalzó la vista hacia ella – da la casualidad de que he descubierto la fuente de la felicidad.
– ¿Tabaco? –Ginny creyó que el rubio se había vuelto loco. Malfoy movió negativamente la cabeza con demasiada fuerza y se mareó un poco.
– Esto pequeña comadreja es mucho mejor que el tabaco - y le tendió el cigarrillo que estaba entre sus dedos.
No pudo evitarlo, quince minutos después seguía ahí, acostada en el césped, su clase totalmente olvidada y riendo como nunca lo había hecho antes… con Draco Malfoy.
La curiosidad mató al gato.
