Jeje volví :)
Las cosas iban mejorando de a poco, ya respiraba por sí misma y dejaron de administrarle medicamentos, sólo tomaba una pequeña pastilla para el dolor aunque no era muy fuerte ya que aún tenía el cuerpo resentido. Hematomas y cortes que ya estaban cicatrizando aún eran visibles en sus brazos y piernas.
-Con cuidado, no te apresures. –aconsejaba amable Adrien ayudando a la peliazul a levantarse.
El médico ya le había dado el alta para esa tarde y las enfermeras le habían aconsejado que comenzara a moverse por la habitación, lento, siempre con alguien ayudándola. Así que allí estaba, intentando ponerse de pie a un lado de la cama de hospital pero a sus piernas les costaba trabajo reaccionar.
-Muy bien amiga, tú puedes. –le animaba Alya un poco alejada de la pareja, ya que obviamente era Adrien quién debía atraparla por si caía.
Y efectivamente, al intentar dar un paso hacia él sus rodillas se doblaron cayendo en los brazos de su amado. Un rojo intenso adornó sus mejillas mientras que en él un rosa tenue apareció sobre su perfecta sonrisa.
-Descuida, ya te tengo. –la miraba directo a los ojos, amable como siempre. Amaba la idea de poder ayudarla, de poder cuidarla.
La sostuvo con cuidado y así continuaron hasta que la peliazul logró dar algunos pasos sin caer. Se sentó en la silla bajo la ventana y a un lado de ella su amiga. Comenzaron a hablar sobre la escuela que aún continuaría cerrada un par de días y de ideas para recaudar dinero a así poder reparar algunos daños, pero ella aún no podía hablar del todo por lo que prefería no hacerlo, se limitó a observarlos, además no le estaba resultando tan molesto como creyó en un principio el no hablar.
-"Es perfecto…" –pensaba cada vez que se detenía a mirarlo. Y cuando cruzaban miradas volteaba rápido hacia cualquier otro lado y se sonrojaba.
-"Es divertida…" –pensaba cada vez que ella le esquivaba la mirada, habían creado un pequeño juego, aunque no entendía bien su actuar.
Los padres de Marinette entraron en ese momento trayendo consigo una silla de ruedas y sobre esta un bolso con ropa de la chica.
-Adivinen quien ya puede ir a casa –hablaba contento el Sr. Dupain. -Solo nos queda ir a buscar los papeles del alta y llamar al taxi. –comentó sonriente.
-¿Por qué no te vas alistando querida? –sugirió su madre acariciando el cabello de la chica con cariño. -Y ustedes chicos creo que ya deberían irse, nosotros cuidaremos de nuestra pequeña ahora. -terminó de decir amablemente.
-Les agradecemos profundamente el estar acompañando a nuestra pequeña. –terminó de decir el panadero sonriéndoles amable y los demás respondiendo de la misma manera.
-Muy bien, los dejaremos para que se despidan. Hija… -la madre le dio una mirada para que no se demorara demasiado y salió de la habitación junto a su esposo.
Nino colocó el bolso de la chica sobre la cama, se sentó en la silla de ruedas y empezó a moverla un poco. Aunque la chica le costara algo de trabajo caminar, era política del hospital salir hasta la puerta principal en la silla.
-Adrien –llamó la atención la de gafas. -¿Por qué no tomas a Marinette y la dejas sobre la cama para que se aliste? - sugirió con toda su "mala intención".
Sólo con ver al modelo acercarse a ella su corazón latía con fuerza y su respiración se detenía.
Él, por alguna razón estaba nervioso -Afírmate bien. -sugirió y cuando la chica rodeo su cuello con sus brazos la elevó con cuidado. No era la primera vez que la tomaba así, siendo Cat Noir ya había pasado antes, pero era la primera vez que su corazón se aceleraba. Quería ver si ella se había sonrojado como él pero escondía su rostro en su pecho como niña pequeña.
El sentir el calor de su cuerpo junto al suyo provocaba que su sonrojo se intensificara más si es que eso era posible, no quería levantar la mirada. Estaba tan cerca de él que podía escuchar el latir de su corazón, aunque no sabía si era el propio el que estaba oyendo ya que latía con tal fuerza que no sería extraño que los demás lo notaran.
-Espera, deja acomodar las sábanas. -mencionó Alya interrumpiendo el trayecto del rubio, dejándolo con la chica en los brazos. Tardando unos prudentes segundos extra. -¡Listo!...
Dejó a la ojiazul sentada en el borde de la cama quien miraba hacia el suelo esquivando la mirada del rubio.
-Creo que será mejor que esperemos fuera. -habló y salió del cuarto con Nino suspirando y saliendo tras él.
La ojiazul tomó un cojín y tapó su cara con éste. Mientras que su amiga reía divertida por la situación que había creado.
-oh, amiga, vamos, ¡fue perfecto! ¿no era lo que querías? -indagaba Alya aún entusiasmada.
Y tenía razón, por una parte... Adrien es divino, maravilloso, fantástico, estupendo, admirable; el chico más amable, apuesto, inteligente y dedicado que había conocido en la vida, pero... ¿pero? ¿Desde cuándo hay un pero? Suspiro. Pareciera que desde el incendio tenía una nueva perspectiva de las cosas. No, no era eso, sólo estaba preocupada, por eso es que no dejaba de pensar en el minino negro. Estaba confundida, como si su mente y corazón estuvieran jugando con ella y no la hubiesen incluido porque se sentía perdida; perdida en imágenes, en recuerdos de ese día, en todo lo que había sentido desde el incidente en clases como si el humo hubiera quedado en su mente nublando todo lo que antes estaba bien. Pero de alguna forma sabía, o esperaba, que fuese pasajero. Sólo debía de ver a Cat Noir y todo volvería a ser como antes porque sólo con verlo su mundo volvía a estar en calma, así era en cada batalla que enfrentaban juntos; sin importar a quién tuviese que enfrentar, estuviese en desventaja o no, cuando el minino aparecía cualquier duda o miedo se disipaba y todo estaba perfectamente bien.
-Hey, amiga, ya anímate, por fin irás a casa. –intentaba animarla mientras le ayudaba sacando las cosas del bolso.
La peliazul sólo suspiró.
…
-¿Estás bien hermano? –preguntaba Nino ya estando fuera del hospital.
-Sí, si... sólo necesitaba tomar aire. –respondía el aludido intentando no levantar sospechas.
-emm... Yo... Lamento si Alya te puso en una situación incómoda. –se disculpó el moreno.
-No. No es eso... Es sólo que... –acariciaba su nuca buscando palabras pero no era fácil describir sus sentimientos en ese momento. Estaba molesto, confundido por la "escena" ocurrida arriba, por no poder controlarse. Su único amor es Ladybug y punto. Su cuerpo debía entenderlo, basta de sonrojos espontáneos, nerviosismos extraños, impulsos locos y lo que sea que siga luego. Marinette es sólo una amiga y él estaba preocupado por su salud, eso es todo, por eso su cercanía para con ella ¿cierto? Además no se perdonaría el querer a otra que no fuera su Ladybug.
-hey –posó su mano en el hombro de su amigo dándole apoyo. –Marinette es una chica increíble, solo... Tómalo con calma... –sugirió dando palmaditas en su espalda.
Le sonrió a su moreno amigo agradecido y con algo de vergüenza, no creyó ser tan evidente pero parece que el dj lo conocía bien o por lo menos sabía qué decir en el momento indicado.
Y allí venía ella. Sus padres hablando con la enfermera que empujaba la silla de ruedas y llegando al borde de los escalones la aseguró para que la ojiazul bajara. Se acercó rápidamente a ayudarla y casi como un príncipe ofreció su mano para que descendiera del "carruaje" y ella delicada cual princesa la aceptó con timidez, con el corazón latiendo a mil por hora pero enfocada en no tropezar.
Con Alya estando atenta del otro lado bajó los primeros escalones con cuidado pero sus piernas la traicionaron volviendo a ceder y Adrien volviendo a atraparla afirmándola con firmeza, la tomó en sus brazos como lo había hecho minutos antes –creo que es mejor así. –le dijo amable, sonriendo como siempre y es que esta vez no estaba nervioso. Bajó las escaleras hacia el taxi, Nino abrió la puerta de éste y dejó a la peliazul en el asiento trasero.
-Colócale el cinturón, no queremos que se accidente de nuevo. –volvía a sugerir Alya con mala intención riendo en silencio ganando miradas de Nino.
Pero el modelo "obedecía" casi por inercia, sin sospechar de sus intenciones. Por lo que tuvo que pasar casi por sobre la chica, quedando tan cerca a ella que podía sentir su respiración sobre su mejilla. Su corazón latió con fuerza y el nerviosismo aparecía de nuevo haciendo que fallara en enganchar el cinturón unas cuantas veces. ¡Oh como odiaba eso! "cálmate, sólo es Marinette, ya habíamos hablado de esto" el clik del cinto sonó haciendo que volviera a respirar. Levantó la vista encontrándose con los ojos azules de ella viéndolo directamente, creando esa burbuja en donde quedarse mirando así sin pensar en nada era normal, sólo perderse en los ojos del otro mientras sus respiraciones se coordinaban y sus corazones volvían a latir con normalidad, dándoles esa sensación de plenitud absoluta.
Quería disculparme con todos quienes siguen esta historia por desaparecer tanto tiempo, pero problemas y esas cosas, no tenía ganas de nada la verdad. No se preocupen, ya volví y prentendo terminar este fic en un tiempo no determinado jajja ya tengo listo algunos caps así que no se vayan c:
Mil gracias a los que siguen aquí y por la espera subí un pequeño one-shot para los que les guste el Ladynoir pasen a leer.
