Os traigo un nuevo capítulo. Muchas gracias por vuestra paciencia.

PD: me cambio el nombre de usuario de martagh a ghmarta para tenerlo como en Twitter, Youtube y Series ly. Espero no marearos mucho con este cambio. Si es así, pido disculpas por adelantado.


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Una noche que Elena se había quedado a dormir en casa de Damon, la chica se despertó al oírle hablar en sueños. No alcanzaba a comprender lo que decía, pero estaba claro que estaba teniendo una pesadilla porque se veía que esta sufriendo mucho.

Elena se incorporó en la cama hasta quedar sentada y se inclinó hacia él con intención de despertarle de aquel mal sueño.

-Damon, despierta -le llamó ella, zarandeándole el hombro levemente.

-No... -gruñó él, abrazándose con fuerza a la almohada.

-Damon, tienes que despertar -insistió la joven, zarandeándole con más fuerza.

Tras vario intentos, el chico despertó dando un brinco en la cama. Parpadeó un par de veces para comprobar que estaba finalmente despierto, relajándose así notoriamente.

-¿Te he despertado? -preguntó él con una mirada de culpa, girándose para mirarla a los ojos.

-No pasa nada -le disculpó ella, retirándole el flequillo de la cara.

-Normalmente suelo ser un mejor compañero de cama, ya lo sabes -intentó bromear el chico.

-Has tenido una pesadilla -comprendió Elena, a lo que este asintió-. ¿De qué trataba?

-Lo mismo de siempre -murmuró él, esquivándole la mirada.

-Puedes contármela, a lo mejor te ayuda.

En silencio, Damon volvió a tumbarse. La chica le imitó y se colocó de lado como él, para mirarle a los ojos.

-Soñaba con mi madre -confesó el chico en un susurro.

-Parecías estar sufriendo mucho.

-Cada vez que cierro los ojos la veo morir. El sueño parece tan real...

-¿Qué pasó? -preguntó ella, estirando la mano para acariciarle el cabello.

-La mataron cuando yo tenía ocho años -respondió él con voz apagada-. Delante de mí y no pude hacer nada por salvarla. Lo intenté, pero no puede.

-¿Quién la mató?

-Nunca le detuvieron -respondió el chico esquivo, retirando la mirada unos segundos.

-Debió ser duro para ti.

-Lo fue. Lo es -admitió él finalmente.

-Damon... -susurró ella, atrayéndolo a sí para rodearlo entre sus brazos a modo protector.

El chico recostó la cabeza en el pecho de Elena y le devolvió el abrazo, dejándose mimar por ella. La joven depositó un cariñoso beso en su coronilla y ambos cerraron los ojos en busca de paz.

Damon fingió quedarse dormido para que Elena estuviese tranquila y durmiese. Siempre le sucedía lo misma al chico, cuando tenía aquella pesadilla no podía volver a recobrar el sueño; bueno, en realidad, le daba miedo volverse a dormir. Su pesadilla era más que un mal sueño, era el recuerdo del peor día de su vida. Bastante tenía con la agonía de volver a él y recrearlo con todo detalle cada noche.

D&E

Alaric no tenía por costumbre dormir muchas horas seguidas, por lo que se despertó muy pronto de madrugada y fue hacia la cocina para prepararse una taza de café. Al regresar al salón se percató de que Damon estaba sentado en el sofá. El chico aún llevaba el pantalón de pijama y parecía decaído.

-Hey, Ric –murmuró el chico sin mirarle realmente.

-¿No puedes dormir? -le preguntó este, sentándose junto a él en el sofá.

-Sabes que no.

-Ya... ¿otra pesadilla?

-La misma de todas las noches, solo que algunas veces es más intensa que otras.

Alaric desvió momentáneamente la mirada hacia el pequeño pasillo que conducía a las habitaciones.

-¿He de suponer que has vuelto a traerte a la chica a casa? -dedujo este tras un momento de silencio.

-Sí, está durmiendo en mi cuarto. ¿Algún problema?

-Deberías tener cuidado con lo que haces –le advirtió el hombre-. No voy a echar a perder años de trabajo por culpa de esa chica.

-No te preocupes, Elena no será un problema.

-¿Y si descubre lo de Stefan? No vas a poder retenerla cuando sepa de él.

-Lo tengo controlado. Ella nunca conocerá a Stefan.

-Si sigue pasando tanto tiempo contigo, estoy seguro de que lo hará. Nos estás poniendo en un serio peligro solo por echar tres o cuatro polvos con esa cría.

-Elena es mucho más que eso, y lo sabes –le reprochó Damon empezando a enfadarse.

-Es cierto, lo es. Y por eso sé el peligro al que nos expones.

-Lo tengo todo controlado –insistió el chico.

-En ese caso... Me voy a trabajar -se despidió Alaric-, ya hablaremos luego.

D&E

A una hora decente de la mañana, Damon regresó a su habitación con intención de despertar a la joven Elena. Cuando la vio dormida plácidamente en su cama con una fina sábana como único elemento para cubrir su hermoso cuerpo, no pudo resistirse a sentarse a su lado en la cama y contemplarla por un momento.

Con cuidado de no despertarla, Damon fue destapándola para dejar su desnudez al descubierto. Al toparse con aquel tatuaje que le volvía loco, el chico se inclinó para depositar un beso en él, para después realizar un camino de besos ascendentes hacia el cuello de Elena.

-Despierta, dormilona -sonrió en su oído el chico divertido cuando esta gruñó levemente medio dormida.

-Hmm... -protestó ella, rodeándole la nuca para atrapar sus labios, girándose al rato para estar frente a él-. Estás muy animado esta mañana, ¿eh?

-No hay nada mejor que despertar junto a ti.

-Lo mismo digo -sonrió la joven, tirando de él para volver a besarle.

-He preparado el desayuno.

-¿Me lo traes a la cama? -pidió ella haciendo pucheritos.

-¿Eso no solo lo hacen en las pelis? -bromeó él.

-Yo también lo quiero...

-Está bien -rió el chico divertido-. En seguida vuelvo.

-Mucho mejor -celebró Elena, dándole un beso en recompensa.

Damon regresó poco después con una bandeja de comida, encontrándose con una Elena en braguitas y con la camiseta que él llevó la noche anterior. Los pocos botones que tenía abrochados no impedían que Damon tuviese unas maravillosas vistas del cuerpo de la chica, puesto que su vientre quedaba totalmente expuesto, al igual que sus senos cada vez que realizaba aunque solo fuese un pequeño movimiento.

-¿Vas a seguir comiéndome con la mirada o vamos a desayunar? –sonrió pícaramente la chica-. Tengo hambre –añadió con doble sentido.

Damon parpadeó un par de veces para quitarse la cara de bobo y caminó hacia ella, dejando la bandeja en la mesita de noche para poder sentarse en la cama con Elena. La joven se acomodó entre sus piernas y él le rodeó la cintura por detrás.

Elena colocó la bandeja sobre su regazo y comenzó a desayunar, extrañándose de ver solo alimento para uno.

-¿Tú no comes?

-Ya he desayunado -confesó él con un cierto toque de culpabilidad por no haberla esperado para comer juntos, pero es que tenía mucha hambre.

-¿Llevas mucho despierto?

-No podía dormir.

-¿Has tenido otra pesadilla? -se preocupó ella, dejando el tenedor en su sitio y posando una mano sobre los brazos del chico.

-Simplemente no quería volver a tenerla.

En silencio, y a pesar de que se le había pasado el hambre, la joven continuó comiendo porque le pareció feo no probar el fantástico desayuno que le había preparado Damon.

-Alaric te va a echar la bronca por esto -intentó bromear Elena para animar el ambiente.

-Ya lo ha hecho -respondió él, retirándole el cabello a un lado para besar su nuca y comenzar así un camino de besos por su garganta-. Se fue hace unas horas.

Las caricias de Damon estaban causando verdaderos estragos en la chica, quien se encendía cada vez más y más, por lo que esta terminó el desayuno lo más rápido que pudo y dejó la bandeja sobre la mesita de noche. Después se sentó de rodillas en la cama frente por frente de Damon, para así mirarle a los ojos.

-Creo que me merezco una recompensa por ser un novio ejemplar, ¿no?

-¿Eso somos? -preguntó ella ilusionada-. ¿Novios?

-Me gustaría que así fuera -confesó él, para luego tomar un tono de cautela-, pero si tú no quieres...

-Pues claro que quiero -aseguró la chica, sentándose en su regazo y rodeándole el cuello con las manos-. No hay nada que quiera más que ser tu novia.

-¿En serio?

-Pues claro que sí, bobo -le dijo Elena con cariño.

-En ese caso, ¿puedo tener ya mi recompensa? -pidió él poniendo cara de niño bueno.

-Te la has ganado, sí -accedió ella, inclinándose para besarle.