CAPÍTULO 6:
No me separé de ella, si no que la atraje aún más a mi. Miles de recuerdos y sabores vinieron a mí y no me importaba. Había añorado dios sabía cuanto aquellos labios. Me habían hecho daño, pero la fuerza del corazón es mayor que la de la razón.
Se separó de repente y me miró. Estaba nerviosa, todo su ella reflejaba nerviosismo:
-No, esto no está bien- la observé- no…- salió corriendo del lugar.
Me quedé sin palabras allí parada. Ni siquiera yo sabía lo que había pasado. Me había besado, después de casi más de dos años, había vuelto a mí para besarme. Un beso que no había sido un sueño como antes, si no realidad. Había besado, saboreado, amado a sus labios. De nuevo, un beso había ocurrido entre nosotras dos el mismo lugar en el que por primera vez nos lo dimos. Mi corazón golpeaba mi pecho como loco.
-No, no- unos golpes me sacaron de la ensoñación- No…- alguien lloraba, en alguno de los retretes de aquel lugar- ¡¿Por qué?!- suplicaba la extraña.
Me agaché uno por uno, hasta que en el del final, una chica sollozaba echada sobre la pared del lavabo. Tenía el maquillaje un poco tocado y estaba un poco desaliñada:
-Hey… hola- esta nada más me acerqué se alejó un poco- no, no te haré daño- respondí acercando mi mano a esta- ¿Qué te pasó?- la chica me miró poco a poco, confundida y asustada.
-Quiero irme a casa- sollozó esta- Ayúdame- asentí.
-Está bien.
Por algún motivo, sabía que debía de seguir a Tori, pero en ese momento, necesitaba llevar a aquella desconocida. Siempre había tenido debilidad por lo que le pasara a gente, sobre todo, si veías que le podía haber ocurrido igual que a ti. Solo la llevaría hacia fuera y le llamaría un taxi. Con todo lo pasado con Tori, ya casi se me había quitado la borrachera. Nada más estuvimos fuera, la senté en uno de los escalones mientras que yo llamaba a un taxi. La observé un momento y casi me dio pena. No sabía que le había pasado, pero creo que había tenido suerte de que la encontrara yo y no otra persona:
-Ya esta- respondí sentándome a su lado- En diez minutos estará aquí.
-Gracias- respondió esta posando su cabeza en mi hombro, se estaba tomando muchas libertades- Gracias, Jade.- la miré.
-¿Sabes mi nombre?- asintió.
-Eres muy famosa…- respondió esta mirándome un poco sin quitar su cabeza- sobre todo desde que estuviste con mi prima- ¿Prima?
-Un momento- le alcé la mirada para observarla mejor- ¿Eres prima de Tori?- asintió.
-Pero por favor, no le digas nada de esto, ¿ok?- asentí un poco confundida, la verdad- Gracias- volvió a asentar su cabeza cuando el coche llegó por fin.
La ayudé a subir, pero antes me agarró de la camisa casi chocándome con el taxi si no fuera sido por que fui más rápida y lo paré con la mano:
-¿Qué?
-Gracias- asentí quitándomela de encima- Sant Street- le indiqué al taxista marchándose por fin.
Suspiré, la verdad es que aquella noche se estaba haciendo demasiada movida para mi gusto. Tenía que parar un poco como siguiera así:
-Hey- me giré- Me dejas sola cuando quieres- reí cuando vi a Cat aparecer.
-Lo siento, es solo….- me callé, Cat me había contado que no había escuchado nada de Tori en años- que había salido un poco a que me diera el aire- me senté en las escaleras donde pronto se unió Cat- Ese tequila es fuerte- asintió.
-La verdad es que sí- rio esta- pero sirve para librarse de las penas- posó su cabeza sobre mi hombro- es como el sexo de reproche, solo que con esto hay que tener más cuidado- bromeó esta.- Aunque eres buena para esto, ¿sabes?
-¿Para qué?- la miré esforzando una sonrisilla- ¿Para beber o para el sexo?- no pude evitar bromear.
-Ambos- me miró- Estás buena, me lo montaría contigo, la verdad- reímos, aunque eso sonó demasiado sincero para mí.
La miré y sonreí, pero de repente su mirada parecía contar otra cosa, que la broma era verdad. Había bebido, pero se había ido cuando la había visto. Observé a Cat que no se movía mirándome, la noche y la vida había sido duras con las dos. Asique, ¿por qué no? Me acerqué un poco más a ella y, viendo que no se quitaba, la besé, pero no era lo mismo. Hasta cuando lo hacías por sexo con reproche conseguías sentir algo.
-Lo siento- respondió Cat separándose- Es solo, que lo hecho mucho de menos y tú me recuerdas demasiado a él.
Alcé la mano y la rodeé abrazándola:
-No te preocupes, yo también lo hecho muchísimo de menos. Todos lo echamos mucho de menos.- Y allí estábamos, una estampa de desenamorados sufriendo por los amores que habíamos perdido de tan trágica manera- Anda, ¿por qué no entramos y bailamos un poco?- me miró- Antes bebimos, ahora a bailar- asintió sonriendo.
-Vamos- me estiró llevándome para entro.
Al menos, tuve un poco de tiempo de alegría estando bailando con Cat. Nunca había tenido muchas amigas, puesto a que en mi mundillo, todas eran un poco perras, Alexis por ejemplo; pero ahora que Cat siempre estaba ahí, me alegraba. Casi fue una pena que nos tuviéramos que despedir, pero yo al día siguiente tenía que ir al gimnasio temprano antes de entrar al trabajo y tenía que levantarme temprano.
Me dispuse a irme a casa después de dejarla a Cat, cuando me paré en un sitio antes: el cementerio. Solo había estado allí dos veces, una, cuando enterraron a mi abuela y la segunda, cuando enterraron a Matt. Tenía que verlo, hablarle y recordar un poco los viejos tiempos.
-Mira quien vuelve- y allí estaba, sonriente, esperándome- Que cambio, chica.
-¿Has visto?- bromeé dando una vuelta enseñándole.
-Pues sí. Me gusta mucho las nuevas mechas en azules, aunque me gustaba más tu pelo en negro que ahora en moreno.
-Oh, vamos- reí- Me queda bien de las dos maneras.- asintió este burlándose- ¿Y tú, mi buen amigo?- se encogió de hombros sentándose sobre su lápida- ¿Qué tal estás?
-Lo bien que se puede estar muerto.
-Al menos, no sientes- respondí sentándome a su lado- No como otras.
-¿Te pasó algo?-lo miré y asentí- pero no quieres hablar de ello- volví a asentir- Entonces háblame de lo que te haga feliz ahora mismo- sonreí sacando la botella que le había quitado al barman antes de irnos de tequila.
-Se llama Gin- respondí dándole un buen trago a la botella.
-¿Gin?- rio bebiendo.
-Sí, y ya se la broma- lo corté antes de que siguiera- Es una chica muy especial, ¿Sabes?
-Debe de serlo por la forma en la que hablas de ella, tía- respondió este mirándome- ¿No es como ella?- negué- pero desearías- asentí riendo, se veía como me conocía.
-Es especial, una chica que no le tiene que pedir permiso a nadie- sonreí- Alguien que no le teme al peligro, alguien como yo- le quité la botella saboreando otro toque de tequila- Siempre creí que después de lo que ocurrió, no podría superarlo.
-Pero puedes- respondió este mirándome- Y sabes que lo puedes hacer- asentí- Y se ve que lo estas intentando estupendamente. Sabes a lo que me refiero.
-He venido a que me animes, no es por nada.
-Ok, lo siento- se rió este- ¿Por qué no la invitas a cenar?- me giré a mirarlo- Si tanto te gusta, prueba lo que sería la vida con ella. La gente cambia, Jade; lo haces tú también. Solo hay que buscar la manera en la que te sea buena.- se acercó abrazándome- Has sufrido mucho en tu vida, tu madre, tu padre, Tori… por lo que me hablas de Gin, es una buena chica, aprovecha la ocasión.
-¿Y si esta vez también la lio?- negó este.
-No lo harás, por que lo que pasó en el pasado, en el pasado queda- incluso estando muerto, aconsejaba bien- No pienses en que la liaras, no pienses en nada. Solo aprovecha y vive el momento. Porque personas como la que describes, no pasan dos veces en la vida-tenía razón.
Me giré un momento observando el lugar. Cualquiera que me hubiera visto en aquella situación, hubiera pensado que estaba loca, pero la verdad es que me hacía bien estar allí. Aunque fuera un cementerio a las cuatro y media de la mañana.
-¿Puedo hacerte una pregunta?- asintió- ¿Cómo es estar muerto?
-Aburrido- bromeó este- No puedes estar haciendo la mitad de las cosas que hacías cuando estabas vivo, pero se está bien. Puedo ver a chicas desnudas…
-Nunca cambiaras- negó riendo.
-¿Cómo esta?- me giré, sabía de quién hablaba- ¿Estás cuidando de ella?- asentí.
-Se acuerda mucho de ti- agachó la cabeza estando por primera vez triste- Y te hecha de menos, como la mayoría de la gente que te quería.
Nos quedamos en silencio:
-Bueno, tía, es hora de que te vallas- se levantó este echándome- y de quitar tu culo de mi lápida- me echó este haciendo que me levantara- Que no sabes lo difícil que es de quitar las manchas.
-Está bien- reí levantándome- Y Matt- me giré, pero era tarde, ya no estaba- Yo también te extraño…- suspiré un momento antes de que me marchara del lugar.
Ezra ya estaba metido en su sueño, por lo que agradecí que no me llegara a escuchar ya que no tenía ganas de hablar, solo de tenderme en la cama y sentir por fin descansar mi cuerpo después del largo día que había tenido. Asique me tendí bocarriba en mi cama y dejé que mi cuerpo se tranquilizase por si solo. No tenía ganas de cambiarme ni nada, cerré simplemente los ojos, no pensé en nada, ni quería; y me quedé dormida.
A la mañana siguiente, ya Ezra se había ido a la universidad dejándome la casa entera para mí. Bajé, preparé la mochila para el gimnasio y cogí de paso los papeles y tras beber un poco de café, cogí una manzana y me dirigí al gimnasio. Llegaba un poco tarde y, después del encuentro de ayer con Sam, tenía ganas de verle el careto a la chica.
La busqué nada más llegar:
-Hey, Jade- me paró de repente la propietaria del lugar- La chica que le dijiste que podía probar. Vino y la verdad es que es buena. Quizás pueda quedarse.
-¿La chica que le dije que?- no entendía a lo que se estaba refiriendo.
-Gin, tu amiga- respondió señalándome a esta que estaba en la zona de boxeo- ¿No es ella?- reí asintiendo.
-Sí, sí, tranquila- respondí dirigiéndome hacia esta- Asique, has optado por visitar este gimnasio precisamente hoy- me puse tras el saco y la miré- Que lista.
-¿De que estás hablando?- preguntó haciéndose la interesante- Yo solo estoy aquí por que me recomendaste el que viniera- se burló- ¿Recuerdas? Ayer, cuando entraste en mi casa.
-No entré, me invitaste- la corregí.
-Entraste sin permiso- se dirigió esta corrigiéndome- Asique, yo he hecho lo mismo. Jaque mate, querida amiga- sentenció volviendo al saco.
-Está bien- paré el saco casi ganándome un puñetazo- Te propongo algo.- me miró esta- Ya que nuestra relación ha empezado de tal mala manera...
-¿Nuestra relación?- me cortó esta riendo sarcásticamente.
-¿Me dejas que terminé?- pregunté con voz burlona- Te propongo una cita. Como es debido…- se quedó esta mirándome- Así sabes que clase de persona soy. Sin preocupaciones y como debe de ser.
-Ni loca- se volvió a lo que la paré- No vas a parar hasta que no diga que sí- asentí- Está bien- sonreí, había ganado- Solo iré, con una condición- quizás no- Que me ganes a una pelea de boxeo- la miré sin saber si estaba de verdad en lo cierto.
-¿Estás segura?- asintió.
-¿Qué pasa? ¿Estás preocupada de que te valla a vencer?- reí, a mi nadie me vencía.
-Está bien- dejé mi mochila sacando las cosas para los guantes y demás- Terminaré con esto pronto.
-Oh, vamos, que te lo crees tú- me giré cuando esta ya estaba subida al cuadrilátero- Te estoy esperando.
- Está bien- corrí metiéndome enseguida.
Por sorpresa, a la gente no le interesó la pelea en sí, si no que todos miraban un poco, pero no se acercaban. Perfecto para mi, menos gente para que viera la derrota por la que iba a pasar la pobre:
-Valla, si que traes miradas.- se burló enseguida esta.
-Quien lo va a decir- no me quedé atrás- La que para aceptar una cita, hay que luchar por ella- se acercó a mi para que chocara los guantes.- y no literalmente.
-Luchaste por entrar en mi casa, lucha por esto también- choqué, lo haría.
Empezamos a dar vueltas con los ojos puestos en la contraria. Conseguiría que aceptara mi invitación. Jadelyn West no conoce un no por respuesta. Me lancé nada más que tuve ocasión, pero me esquivó enseguida. Era buena, muy buena para mi gusto.
Me giré enseguida, a lo que esta me propinado una en todo el careto haciendo que me casi callera, pero en vez de eso, me aguanté, propinándole dos a esta que las recibió no muy alegre, la verdad:
-¿Qué pasa? ¿Creías que me vencerías tan pronto?- sonrió lanzándose contra mí, a lo que un hábil movimiento, hizo que la encerrara en mis brazos sin posibilidad de que me moviese- Vamos, podemos estar aquí toda la tarde y no hacer nada. Acéptala y punto.
-No- volvió a responder- por que te gané- y sin posibilidad de verlo, me atizó un codazo en el estómago dejándome sin poder respirar- ¿Has visto?
La miré sin posibilidad de responder por el dolor que tenía en ese momento. Solo pude observar como se iba sonriente hacia las duchas. Esto no iba a quedar así como así. Me levanté y salí corriendo también hacia la ducha.
-¡Gin!- grité nada más estuve dentro.
No había nadie:
-Jade- se tapó enseguida con una toalla- ¿qué estas haciendo?
-Lo que has hecho no ha valido- me acerqué a ella- y no hace faltas que te tapes por que yo también soy mujer- me miró sin saber muy bien pegarme o dejarme.- Quiero la revancha de la pelea.
-Primero, sé que eres una mujer- se burló- pero no sé si podrías resistirte a mí. Tengo ese poder en la gente- reí, asique, con juegos, me gusta- y segundo, olvídate de la cita. No la vas a tener.
-Primero, no te creas tan poderosa- jugué a su juego- y segundo, no peleas porque o no te atreves, o por que sabes que no ganarás- me encantaba hacerla rabiar.
-Ganaría- se acercó a mi- además, no necesitas pedirme cita- vale, ahora si que no sabía a lo que se estaba refiriendo.
-Vale, ahora si que me has dejado sin saber lo que pasa- reí.
-Está bien, a ver si lo coges ahora- se aclaró esta- No tienes que pedirme una primera cita por que ya la tuvimos- sonreí nada más lo escuché- Esta, en todo caso, sería la segunda. Asique… ahora, pregúntame como es debido y quizás, te diga sí.
-OK- me aclaré la garganta- Ginebra Shapiro, ¿me concederías una segunda cita?
Sonrió:
-Así, sí.
-Quiere decir….
-Que me busques esta noche a las 9- respondió tirando la toalla quedándose en frente mía completamente desnuda.- Hasta esta noche- no pude decir nada, me había quedado sin palabras.
Esta solo sonrió y se metió en la ducha. Respiré por fin, ya que después de todo lo que había pasado, aquello me había dejado un poco sin recordar como andar si quiera. La gente empezó a entrar, por lo que me metí en la ducha. Quisiese o no, tenía que pegarme una ducha bien fría de todas formas.
TORI
-¡Despierta de una vez!- respondí poniéndome modo madre con Trina destapándola completamente- ¿Se puede saber donde te metiste ayer?
-¡Argh!- me rugió esta furiosa- Para empezar, me dejaste tu sola en el lugar, ¿ok?- bueno, en eso tenía razón- y en segundo lugar, no ¡grites!- cerró esta de nuevo los ojos- Mi cabeza, me duele….
-Eso te pasa por saber dios lo que bebiste anoche- no me importaba lo que hacía, solo que después las broncas venían a mi por no cuidar de mi hermana- La próxima vez que decidas venir con estas pintas, no pienses que te salvaré- respondí casi saliendo de la habitación.
-Bueno, no me haces falta- se fue a marchar cuando hasta yo noté que su cuerpo se desmayaba.
Esta enseguida se agarró a la puerta a lo que fui a socorrerla lo más rápido que pude.
-¿estás bien?- asintió aunque su cara estaba más blanca que la pared- ¿De verdad?
-Sí- se volvió- Es solo que me ha pasado como las películas.
-¿Películas?- asintió.
-Es solo… recuerdo haber estado en el taxi, un poco mareada y verla visto alejándose conmigo en su moto- se calló como si lo que fuera a decir me pudiera molestar, pero quería saberlo.
-¿Qué? ¡Dilo!-le ordené.
-¿Estás segura de que quieres escucharlo?
-Dilo- le ordené aunque sabía que me iba a arrepentir.
- Jade, Jade West me acompañó a casa…- un nudo se me hizo en el estómago.
Debía de haberme callado.
