Lamento muchísimo la tardanza pero ha sido el primer mes de colegio y necesitaba meterme en la rutina para ver cuando podría escribir/actualizar. Gracias por vuestros reviews y espero que este capítulo os guste. Ya sabeís, si consideraís que debería dejarlo, no dudeís en decirmelo que no me lo tomaré a mal. Muchas gracias por leerme, aquí teneís el siguiente capítulo.
Rose llevaba todo el día sintiendo sobre ella las miradas de los demás, cómo si ellos supieran lo que había ocurrido el pasado sábado. No creía que eso fuera posible dado que nadie había estado cerca de ellos cuando eso ocurrió.
El rubor volvió a las mejillas de Rose mientras cruzaba la entrada de la biblioteca; como si su cerebro sintiera antes la presencia de él, sus ojos se enfocaron rápidamente en el chico Malfoy que la miraba con la misma intensidad.
Los rosados labios del chico se curvaron en una sonrisa ufana mientras distraídamente se tocaba el cuello. Rose enarcó una ceja, se dirigió hacia su mesa y se dispuso a estudiar evitando cruzar la mirada con el rubio.
Scorpius no creía que su ego pudiera aumentar más pero, al ver en el cuello de la chica Weasley una de las marcas en las que él había puesto tanto empeño en hacerle junto con el hecho de que ella no la disimulase no provocó en él más que una sonrisa.
Su mirada se dirigió a las piernas que se movían rítmicamente bajo la mesa; sus muslos apenas eran visibles debido a la mesa pero Scorpius tendría que reconocer que la pelirroja tenía unas rodillas muy atractivas.
Los ojos de la chica volvieron a hacer contacto con los suyos; eran de un azul turquesa en el que Scorpius no había reparado antes. Se movieron discretamente hacia la derecha; señalizando la sección de herbología.
Rose se levantó, Scorpius estiró el cuello para ver el movimiento de la falda de la chica mientras caminaba, torturaría a la chica un poquito. Un Malfoy no se dejaba arrastrar tan fácilmente por unas faldas.
Miró a su alrededor, sólo había un par de críos de segundo de Ravenclaw por lo que no levantaría sospechas si se levantaba y dirigía sus pasos en la misma dirección que la chica Weasley.
Scorpius comenzó a pasear entre las estanterías, encontrándose a la chica en la más alejada de todas.
-¿Qué tal te van las cosas, Weasley? – Scorpius acorraló a la chica contra la estantería.
-Bastante bien ¿Ya le has ido con el cuento de lo que pasó a todos tus amigos, verdad?
La sonrisa de Scorpius se desvaneció. La conquista de la chica Weasley, si es que no había sido al revés, prefería guardársela como un trofeo personal.
-Quizá si no lucieras tan orgullosamente esa marca en el cuello no hubieras llamado tanto la atención.
-¿Marca? ¿Qué marca?
Rose miró su reflejo en los cristales de la ventana. Una marca de un suave color morado resaltaba en su blanca piel.
-Eso no estaba ahí ayer, ni hoy por la mañana.
-Esa es mi técnica, para que no olvides que fuiste mía.
-Serás neandertal.
-No decías eso la otra noche, Weasley – Scorpius colocó su mano en un costado de la chica, subiendo hasta el comienzo de sus pechos para bajar a la cadera – A decir verdad, apenas hablabas… sólo gemías.
El chico se había acercado a su oreja para susurrarle las últimas palabras, haciendo que los nervios de Rose se hicieran patentes. El chico comenzó a oler el hueco de su cuello donde estaba la oscura marca. Rose cerró los ojos cuando el olor de él llegó a sus fosas nasales.
Ese olor a nueces mezclado con algo más que no sabía definir… quizá madera, la hacía comportarse de una manera demasiado primitiva. Apenas había tardado en acercar las caderas del chico a las de ella, quedando sus caras a menos de un palmo de distancia.
-Dios Weasley… vas de santa por la vida cuando eres la peor de todas ellas.
Rose no sabía cómo tomarse eso, si como una ofensa o un cumplido pero al ver la cara de Malfoy, hambrienta, audaz, llena de energía enfocada hacia ella supo exactamente como tenía que tomarselo.
Sintió los labios del chico descender más, con dirección al escote de su camisa del uniforme.
-Quieto, nos pueden pillar aquí.
-Eres increíble, me dejas probar pero no saciarme.
-No estoy diciendo que te tengas que saciar aquí. En un cuarto de hora en el séptimo piso, enfrente del…
-¿En la Sala de los Menesteres, pelirroja?
-Exacto, lárgate tú primero para no levantar sospechas.
-Como prefieras.
Scorpius se inclinó sobre la chica atrapando sus labios entre los suyos. Rápidamente deshizo el contacto, dejando a la chica anhelante.
-Te veo en doce minutos.
Rose nunca había estado tan ansiosa por algo desde los TIMOS; al final del pasillo pudo ver la puerta de la Sala. No sabía que la llevaba a hacer eso pero lo necesitaba, lo del sábado había sido sólo la cata del vino; llegaría a bañarse en él.
Abrió la puerta, el chico Malfoy estaba en el centro de la sala sin la túnica y el jersey del uniforme y se disponía quitarse la camisa.
-No, no, no – Rose bloqueó la puerta detrás de ella- Eso me toca a mí.
Scorpius sólo pudo sonreír ante la Rose Weasley que se mostraba ante él, tan pícara y desinhibida que nadie diría que era la misma que se mostraba seria en las clases.
Rose se acercó a él, quien sólo se podía concentrar en las rodillas de la chica. Se humedeció los labios a medida que su mirada recorría el cuerpo de la chica.
Las manos de ella se cerraron en torno al cuello de su camisa, acercándose a él. Esta vez fue ella quien comenzó el beso. Scorpius puso sus manos en la cintura de ella, a medida que avanzaban enzarzados en ese beso; un cruce entre sofá y cama se materializó en la estancia, haciendo que el chico tropezara para caer ambos cuerpos sobre esa supercifie.
Rose soltó una risita nerviosa mientras mordía levemente el labio inferior del chico, el cual había deslizado sus manos dentro de la camisa para acariciar la zona del cierre de la falda. La lengua del chico rozó sus labios pidiendo permiso, que le fue entregado sin reservas.
Scorpius se incorporó en la estructura que habían deseado, quedando la chica a horcajadas sobre él. Comenzó a desabrochar con una mano los botones de la camisa de ella mientras que la otra acariciaba los muslos.
Scorpius se deleito con el torso de la chica Weasley, plagado de pequeñas pecas y coronado por sus pechos encerrados en un sujetador rosado. Se deshizo fácilmente de la pieza, pudiendo admirar lo que no había podido llegar a ver en su anterior encuentro.
Sus labios se dirigieron hacia el pecho izquierdo, el cual comenzó a besar suavemente; Rose se movió ante el estimulo, rozándose sin querer con cierta parte de la anatomía del chico que se encontraba bastante despierta.
Scorpius gimió ante el roce dejando de realizar su tarea. Rose gimió en protesta.
-¿Cómo reaccionarías ante esto tú, pecosa?
La mano de él se dirigió hacia su entrepierna, colocándola justo en el centro de su calor. Rose no pudo evitar querer más de ese contacto, rozándose contra su mano como una gata en celo.
-¿Tienes ganas de saciarte ya, escorpión?
Rose trepó por encima de él, tumbándose sobre el colchón de la estructura. Rose realizó su mejor intento por poner una cara sexy. Los ojos grises del chico se dirigieron al único trozo de tela que le impedía verla casi desnuda. Se lanzó sobre ella, quedando atrapada entre el colchón y su cuerpo; el comenzó un camino de besos – de los que algunos se convertirían en esas odiosas marcas- desde su clavícula a la cadera, donde utilizó sus largos dedos para desabrochar el cierre de la falda, que fue a parar al mismo lugar que el resto de la ropa.
Ante los ojos de Scorpius aparecieron unas bragas con el emblema de Gryffindor y rotuladas con I'm as Brave as the Lion.
-Espero que seas tan valiente como para dejar a una serpiente enredarse entre tus piernas, Weasley.
Rose enrojeció pero no dejó que el chico la amilanara; colocó su pierna en la cadera derecha del chico para acercarse a él – y por qué no también para que su masculinidad, encerrada entre todavía en los pantalones, quedara más cerca – y le susurró.
-En realidad, ya lo he hecho. El sábado, por si quieres más detalles.
-No me hacen falta.
Scorpius miró a los ojos a Rose, las pupilas estaban dilatas y había un brillo diferente en ellos.
-Le pido mis disculpas a Gryffindor pero los Slytherins nunca hemos sido unos caballeros tan dignos.
Scorpius deslizó la ropa interior de la chica por sus piernas, dejándola completamente a su merced. A Scorpius le volvió a sorprender la timidez de la chica, quien había bajado la cabeza.
-¿Quieres hacerlo, verdad?
-Claro, pero es que tú todavía llevas demasiada ropa encima. Rose se movió encima de la cama como una autentica leona cazando hubiera hecho.
Sus manos desabrocharon la hebilla del cinturón y bajaron tímidamente la bragueta del pantalón. Los bóxers del chicho revelaban un bulto más que notable. Rose, impresionando al chico Malfoy y haciendo gala de su valentía Gryffindor, se deshizo del último trozo de tela que cubría al chico.
-Eres asombrosa, Weasley.
-Lo sé. Ven, tengo ganas de saciarme.
Scorpius sonrió a medida que la mano de la chica descendía por su cuerpo sin llegar a la que en este momento era su mayor debilidad. Rose volvió a juntar las caderas con las de él, el bulto del chico la golpeó en el estómago, sorprendiéndola otra vez más.
-Joder Weasley.
-Es lo que vamos a hacer, Malfoy.
Scorpius no pudo con esa última provocación, volvió a tumbar a la chica sobre el colchón para colocarse él entre tus piernas. Su pene palpitó ante la cercanía del cuerpo de la chica.
Scorpius miró de nuevo a Rose, que se mordía el labio de expectación. Sin más miramientos, se hundió en ella. Su estrechez lo volvió a atrapar entre las paredes de su vagina, haciéndolo gemir quedamente. Comenzó un vaivén lento al principio pero al notar a la chica Weasley moverse con él, aceleró el ritmo. Rose acercó su cuerpo al de él para besarle, enterrándose más profundamente en la chica.
-Malfoy… tú sí que eres asombroso.
-Esto no es nada, Weasley.
Scorpius colocó sus manos en las caderas de la chica, fijándola en una posición mientras que él se afanaba en aumentar la velocidad. Rose comenzó a gemir en su oído, excitándolo aún más. Subió una de sus manos al pecho de la chica, el cuál comenzó a succionar y besar.
Rose todavía no comprendía cómo podía ella actuar así con alguien como él pero, que Merlín la perdonase pero no había nada mejor en este mundo que tener a esa serpiente enredada entre sus piernas haciendo lo que en ese momento hacía con su dedo pulgar en su botón.
Rose comenzó a sentir como el calor de su cuerpo se concentraba en un único punto – ese al que él otorgaba tan especial atención- para después explotar. Rose no pudo evitar gritar levemente a medida que se venía y el chico continuaba bombeando en su interior. Se abrazó a él, clavando sus uñas en la ancha espalda del chico.
Scorpius intentaba no correrse pero la presión que las paredes de la chica ejercían sobre él era le hacían imposible continuar. Aprovechando el abrazo que la chica le prodigaba, se sentó sobre sus rodillas colocando las piernas de la chica alrededor de su cadera. Se hundió otra vez en ella, resoplando en su cuello.
El olfato de pocionista de Scorpius le reveló el olor de hierba recién cortada junto con el de las rosas. Buscó el tercer ingrediente en el cabello de la chica, en un abrazo mutuo que pocos amantes compartirían.
Scorpius sintió la tensión que precedía a la eyaculación, aceleró el ritmo que había disminuido durante el cambio de postura haciendo que Rose volviera a ver las estrellas; Scorpius, con una estocada final, se derramó en el interior de la chica.
Dejó que su cuerpo cayera muerto sobre el colchón; se salió de ella y rodó por el colchón.
La respiración de ambos iba desacompasada; una sonrojada Rose intentaba mantener a raya sus jadeos mientras que el chico Malfoy intentaba mentalizarse otra vez sobre lo que había hecho.
-Eres asombroso
-Eres asombrosa
Ambos habían hablado a la vez, lo que, a pesar de lo recientemente ocurrido les incomodó.
-Oye, Malfoy. Sé que esto va a sonar cómo si yo fuera la más zorra de todo mi género pero podríamos…- Rose desvió la mirada hacia la derecha, evitando el contacto con el chico.
-¿Podríamos qué?
-Hacer esto más a menudo, como una relación pero únicamente …
-Sexual
-No lo digas así.
-¿Cómo quieres que lo llame? Supuse que la fase de las abejas ya la habías pasado.
-Sí. Llámalo relación desestresante. Cada vez que alguno de nosotros esté ansioso o intranquilo.
-Que mejor que una ración de sexo para calmar los ánimos.
-Exacto, está comprobado. ¿Te late la idea?
Rose giró su cuerpo hacia el chico, quedando de perfil sobre el colchón.
-Me está comenzando a latir otra cosa. ¿Sería una relación sin ataduras, meramente desestresante?
-Ajá. No sabes lo bien que me vino el sábado la sesión de relajación.
-Me parece una idea ingeniosa. ¿Cómo haríamos para contactarnos, pecosa?
-Eso déjamelo a mí.
-Como prefieras.
Scorpius se acercó a Rose para volver a besar sus labios de manera rabiosa, sin cariño alguno.
-El trato está sellado ahora. Me tengo que ir, me esperan en mi sala común.
-Perfecto, Malfoy. Hasta más ver.
Rose Weasley observó los movimientos del chico mientras se volvía a colocar la ropa. No pudo evitar regocijarse en la idea de que el Inaccesible nº1 estuviera bajo su control para saciar su apetito más carnal.
Scorpius Malfoy sonreía mientras caminaba hacia su sala común, únicamente con dos encuentros la chica Weasley estaba a sus pies dispuesta a realizar un pacto en el que ella, esas rodillas y sus caderas quedaban disponibles para su propio uso y disfrute.
