Notas:

¡Pues aquí estamos con uno más, antes que nada los reviews ^^

Me encanta que os guste Blair, es una de mis favoritas aunque su protagonismo sea relativo.

Sobre el "Eau de James"...simplemente: XD

La idea de que se metieran en la boca del lobo(serpiente) me dio mogollón de posibilidades...al final me decanté por lo que leeis, pero pudieron pasar munchisimas cosas ^^, me alegro que os guste esta opción.

Solo añadir que...el amor entre James y Lily nunca es fácil.

Sin más, os dejo con el siguiente cap, espero que os guste.


7· Espías y persecuciones.

Sirius caminaba como siempre, erguido y decidido. Con ese aire de seguridad en sí mismo que tienen esas personas que se saben inteligentes, guapos o con una habilidad superior a la media. Pero que sobre todo no necesitan demostrárselo ni a sí mismos ni a nadie.

Había quién lo tildaba de arrogante y chulo, pero eso solo lo hacían los que estaban celosos de él, sobre todo por su éxito con las chicas.

Sirius era una buena persona. Un amigo fiel. También sabía comportarse con las mujeres, tal y como lo requiriese la situación, bien como un caballero, bien con cierto puntillo macarra. Simplemente el instinto le decía cómo tratar a cada mujer. Jamás mentiría para ligar, simplemente seleccionaba una u otra sonrisa de su arsenal.

Esa forma de ser tan natural le hacía ser uno de los chicos más cotizados, consiguiendo que cada una de sus citas se sintiese única y especial. Lo que tenía mérito, pues no habían sido pocas precisamente.

El merodeador estaba contento, se le notaba, pero también algo nervioso. Y es que al ser sábado esa noche saldría a correr y quizá volviese a ver a "su gatita". Bueno, el quizá lo había dicho Remus, el más sensato. Sirius estaba seguro de que la iba a encontrar. ¡Llevaba toda la semana esperándolo!

Sus nervios eran causados porque aún faltaba todo el día para que llegara la noche.

Al girar una esquina casi se chocó con la chica que venía de frente.

No era otra que Lena, algo distraída. La animaga iba pensando en si esa noche debería salir a ver si el perrazo estaba por ahí de nuevo ¡Fue tan divertido! O si sería mejor no buscarlo, después de todo algo peligroso sí que fue. Y a lo mejor estaba cabreado por cierto zarpazo.

Si Sirius conseguía que las chicas suspiraran solo con verle, Lena provocaba que más de un chico tropezara por no dejar de mirarla. En el verano se había desarrollado mucho y era ahora un verdadero bombón.

Sus andares elásticos provocaba que las miradas fueran a sus caderas, y un poco más abajo, pese a lo poco sexy de la túnica del colegio.

Andaba algo apresurada. Beatrice se iba a enfadar otra vez porque volvía a llegar tarde ¡Pero esta vez no era culpa suya! Sino del agua del baño, tan calentita…

Al girar la esquina por poco se caede no ser por su gran equilibrio felino y a que el chico la sujetó por una mano, convirtiendo el barullo en un elegante paso de baile.

-Lo siento Davis, iba distraído. ¿Estás bien?

-Sí, no ha pasado nada.- por un momento se distrajo algo embobada por la sonrisa capaz de provocar un infarto que le dedicaba el chico. Parpadeó para espabilarse. -¡Oye! Ese ha sido un buen paso de baile. No se te da mal Black.

Sirius fingió una reverencia agradecida.

Sin proponérselo, se quedaron ahí en la esquina un rato charlando entre bromas, siendo blanco de miradas de envidia por parte de todo el que pasaba por ahí.

-Mi madre fue un pelín insistente cuando era pequeño. Que si clase de música, de baile…cosas así. Un rollo. Pero no del todo inútil, soy el rey de la pista.- se limpió una motita de polvo de las uñas, fingiendo chulería.

-Yaa yaa, pues eso no me lo creo si no me lo demuestras. Creo que lo que pasa es que te gusta el ballet…- ella lo miraba divertida, con la barbilla en una mano, como evaluándolo. –Sí, eso va a ser.

-¿Ballet?- la mueca de fingido horror hizo reír a Lena. Él, divertido, volvió a lanzarle una de sus demoledoras sonrisas. Echó un vistazo por encima de la chica un momento, al sentir que alguien los observaba más de lo normal, antes de volver a mirarla y susurrarle en tono confidencial –Lin te está lanzando cruccios con la mirada.

-¡Bea! Joder, había quedado con ella para hacer el trabajo de Herbología. ¡Adiós Black!

Sin más, la chica se fue corriendo junto a su amiga. Beatrice Lin la miraba con sus ojos rasgados, por su herencia oriental, fruncidos. Cuando llegó junto a ella, empezó a regañarla.

Black siguió su camino, pensativo. Intentaba recordar dónde había olido antes el perfume de Lena. No lo había notado hasta que se giró para ir con su compañera.

-Sé que lo he olido antes…- acabó desistiendo, suponiendo que alguna de sus conquistas también lo habría usado, aunque no conseguía recordar cuál.

-¡Pero tía! Otra vez tarde, que llevo media hora esperándote en la biblioteca. Si al menos me hubieras dicho el nombre del libro en el que encontraste la descripción pues habría aprovechado el tiempo. ¡Y cómo se te ocurre! Por fin estabas hablando con Sirius Black y lo cortas así de golpe ¿Pero en qué piensas? ¿De qué te ríes?- la japonesa se cruzó de brazos.

-Pues que no sé si me estás echando la bronca por llegar tarde o por llegar.

-Por las dos cosas ¡Que era Black! Llevas esperando que se fije en ti desde primero, y para una vez que habláis pues no me habría importado esperar más.

-Pero si ya se ha fijado antes en mí. Ya me ha visto desnuda.- Lena se encogió de hombros.

-¿QUÉ?- la escandalizada sorpresa de Bea hizo dar un bote asustado a dos chavalines de primero que pasaban por su lado.

-Si tía. Acuérdate, en el vestuario de Quidditch el primer día. Aunque a lo mejor ya te habías ido…me vieron todos los del equipo me parece. Me olvidé de que no estaba en el dormitorio.

Bea meneó la cabeza dando a Lena por perdida. Cabeza loca sin remedio.

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Reginald estaba en su cama. No paraba de darle vueltas al tema ¿Qué debía hacer? Probablemente Dumbledore no lo supiera, claro que ni él mismo estaba seguro, tendría que verlo primero.

De nuevo repasó la conversación que había escuchado hacía poco más de un día y una noche entre Sabrina y Blair.

-Hola Blair ¿Podemos hablar de tus secretos?

La voz de Sabrina sonó algo tímida, pero al mismo tiempo con un matiz de decisión propio de aquel que quiere dejar las cosas claras de una vez por todas.

En cambio Blair soltó un gruñido mitad sorpresa, mitad mosqueo.

-Sabrina, ya te he dicho que ¿Qué haces rubia?- debía de haberse girado mientras hablaba.

-Es parte del disfraz. ¿Es horrible verdad? Pero tenía que entrar sin que me pillaran.

-¿Te ha ayudado Knox verdad?

-Si.- asintió la invasora –Se ha portado muy bien, no te pases con él por favor.

El "je" de Blair hizo pensar al que espiaba, es decir vigilaba que no las pillaran, que le iban a cantar las cuarenta.

-Blair, por favor. Quiero que hablemos. No me importan tus secretos. Lo que me importa eres tú. Confía en mí.- Sabrina debía haberse acercado a Blair y por tanto a la puert pues se la escuchaba mejor.

-Ya, confiar en una persona que hace allanamiento de morada. No sé yo…- al menos por el tono parecía haber sonreído.

-Hacía días que no te veía sonreír Blair, no pensé que tuviese que aclararte esto nunca, pero si hace falta no me importa gritarlo a los cuatro vientos.

El silencio era tenso. Reginald no podía evitar sentir curiosidad y aguzar su oído para escucharlo todo, aunque en el fondo se sintiera mal por cotilla.

-No me importa que seas una licántropa. Lo sabes, lo he dicho mil veces. ¡Hasta te dije que me mordieras si así te sentías más segura!

-Nunca digas eso. No sabes lo que es. No querría que a ti te pasara esto. Joder Sabri…Si me dices esto ahora ¿Por qué estabas tan nerviosa el otro día? ¿Es que te importa menos que sea una mujer lobo a que sea una mujer? ¿Es por no salir del armario?

Blair parecía nerviosa, sin saber si reír por lo absurdo, a su parecer, de ese cambio en los miedos de su amante.

-No, claro que no Blair. Lo que me importa, y no porque eso me importe a MI sino porque se te haría la vida muy complicada a TI y no quiero que sufras, es tu tatuaje.

El silencio hizo imaginar al dueño de la habitación la cara de sorpresa de Blair. Sorpresa confirmada a continuación

-¿Cómo lo has visto? Pero si aprendí a ocultarlo…yo…¿Cómo?

Sabrina ríe levemente.

-Bueno, es que pierdes la concentración en ciertos…momentos.

-Ostras ¿En serio?- Blair no pudo evitar reír también.

En ese momento Reg se planteó largarse de ahí por el exceso de información, pero las siguientes palabras hicieron sonar sus alarmas.

-No es tan malo como ese de los mortífagos, aunque sea también de una serpiente. Y además es hereditario ¿Por qué iba a significar nada que lo tengas? Yo sé cómo eres Blair, pero si alguien más lo ve y se corre el rumor, no te dejarán en paz…

-¿Eso es lo que te preocupaba? ¿Estabas preocupada por mí y no por ti?- los pasos de Blair la acercaban más a Sabrina

-Claro tonta…- el suave susurro fue seguido de inmediato por el inconfundible conjunto de sonidos de un beso apasionado y dos cuerpos cayendo en una cama.

Eso tenía pinta de ir para largo, y además sí que no lo iba a escuchar. Bastante le costaba no imaginarse a dos chicas guapas dándolo todo en su cama.

Encantó la puerta para que no dejara salir ruidos pero si entrar y subió las escaleras. Mejor que avisara a Lily para que se fuese a dormir.

¿Sería ese tatuaje? Si lo era podía ser un problema, o no ser nada. Pero antes tenía que verlo para asegurarse.

Por enésima vez cogió el libro que le dio Dumbledore para repasar las páginas que ya había leído más de diez veces desde que escuchó la conversación.

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-¡No va a venir!- Jane estaba mosqueada, ya parecía claro que Reginald no iba a ir a desayunar.

-Tranquila, lo haremos mañana o pasado, tampoco hay prisa.- Tesa se colgó las gafas del escote de su ceñida camiseta blanca. Era fin de semana, ni de coña se ponía la túnica del colegio.

-¿Cómo que no hay prisa? Te recuerdo que queremos que le quite las penas a mi prima. ¿Y si tiene algo chungo?- Jane en cambio llevaba puesta una camiseta tan grande que habría cabido Tesa también y sobraría sitio.

-Ya, pero me parece a mí que va a pasar de tíos por un tiempo después de lo del otro día. ¿Qué pasaría?- el instinto de periodista de la rival de Skeeter estaba frustrado por no poder averiguar qué había pasado el jueves por la noche con el idiota de Potter.

-Por ahora quizá pero en cuanto se decida a salir de la habitación, acuérdate de en cuarto, cuando quiso olvidarse del capullo, se dedicó a rodar de cama en cama.

-No te pases…pero sí, entiendo lo que dices.- admitió Tesa.

-Tenemos que hacer algo. ¿Y si no viene a desayunar más? Vale, es poco probable pero quién sabe…

-Bueno ¿Qué propones entonces? ¿Entrar a su cuarto? Tú estás loca.- la sonrisa digna de cualquier malo Disney que había aparecido en la boca de Jane alertó a la morena. –tía que es Slytherin. Si nos cogen allí nos matan.

-A nosotras sí, pero creo que Sabrina era amiga de una de 6º de Sly. ¿Bethe? No sé.

-Blair- la corrigió

-Sí, eso. Seguro que nos ayudan. Sobre todo si le decimos a Sabrina que es para ayudar a Lily. Ya sabes el cuelgue que tenía.

-Oye, pues creo que puede funcionar. Cuanto antes mejor así que busquemos a la pequeña Potter.

Jane asintió, levantándose.

En ese momento llegaron Sirius y Remus, el segundo sentándose junto a su novia. Jane, al levantarse, casi se lleva por delante a Sirius que se sentaba a su lado. Para evitarlo, él la enlazó por la cintura y la hizo sentarse sobre él.

-Hola pelirroja.- sus caras estaban muy cerca, para separarse Jane apoyó su mano en el pecho del merodeador. Y ese fue su error, ya que si algo la derretía eran unos pectorales bien puestos.

Y esos lo estaban, sin duda. Sumado a una sequía, voluntaria pero igualmente sequía, sexual de más de un verano hicieron que se olvidara de su odio a los hombres y se mordiese el labio, acariciando el pecho con las yemas de sus dedos.

Por un momento nada más. Al siguiente, lo recordó, y se apartó de Sirius como si le hubiera dado un calambre.

A los dos merodeadores les pareció una reacción divertida, pero a la pequeña novia de Remus le pareció interesante. Ocultó la sonrisa pícara que pugnaba por asomar en sus labios, igual iba a ser más sencillo de lo que se creía solucionar el problema de Jane.

-¿Os ibais ya?- la voz de su novio la sacó de sus cavilaciones.

-Sí, íbamos a buscar a Sabrina, queremos hablar con ella. Cosas de chicas.

Sirius dejó de mirar divertido a Jane y se giró hacia Tesa.

-Pues queríamos preguntaros si vosotras dos sabéis qué diablos pasó la otra noche entre James y Lily. No nos cuenta nada el muy cabezón.

-¿Él tampoco? Lily no sale de la cama.- el suspiro de Tesa indicaba que su amiga le preocupaba.

El merodeador de ojos grises continuó, aunque mirando a Jane.

–Tu prima puede llegar a ser muy bruta, pero no sé…para que mandara a James a la enfermería tuvo que pasar algo gordo, como eso que pasó en verano, sea lo que sea.

Jane asintió, y se puso a elucubrar qué pudo ser junto con Sirius, pero Remus y Tesa se miraron disimuladamente.

Ellos sí sabían qué pasó en el verano, así que eso no podía ser. No habrían estado a punto de montárselo delante de la sala común de Slytherin…¿No?

Ambas decidieron posponer su búsqueda de Sabrina y Blair para comparar teorías con los mejores amigos de James. Igual sacaban algo en claro.

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El día había sido muy caluroso, pero eso bajo los árboles del Bosque Prohibido no se notaba en absoluto. Y menos con la suave brisa que se levantó al anochecer, haciendo que la temperatura fuese incluso algo fría.

Pero para un jaguar al acecho entre las ramas de los árboles, no era nada.

Quieta, casi sin respirar, Lena esperó a que el perrazo pasara justo por debajo de ella. En el momento preciso, saltó para caer sobre su lomo y clavar sus garras, no con la intención de hacer daño, sino simplemente un pinchazo levemente doloroso antes de impulsarse y salir corriendo lo más rápido que pudiese.

No perdió el tiempo y comenzó a correr en zig-zag, rodeando árboles y obstáculos, cambiando de dirección repentinamente, tan pronto trepaba a un árbol como saltaba al tronco para impulsarse y alejarse.

Estaba resultando bastante efectivo hasta que, de nuevo, el mayor conocimiento del terreno del perro le sirvió para obtener ventaja.

De pronto, nadie la perseguía. Bueno, al menos no un animago. Ahora era más bien cazada por un verdadero montón de arañas enormes. ¡Arañas! Jamás había corrido tanto Lena como en esos momentos. Odiaba las arañas. Patas peludas, pinzas chasqueantes…¡Puaj!

No paró de correr hasta bastante después de salir del territorio de Aragog, aunque ella no sabía que fuese territorio de nadie, sí que lo sabía el perro, lo comprendió cuando de pronto se vio empujada por una masa peluda que la atrapó contra el suelo un instante y le dio un lametón en el morro antes de separarse, quedándose fuera del alcance de las garras.

Parecía sonreír, al menos eso indicaba el brillo en los ojos del animal, como si dijera "te pillé".

Al momento salió corriendo ganando un par de segundos ante la sorpresa de la jaguar ¿Pero qué hacía? ¿Más arañas? Se dio la vuelta para mirar.

No había nada.

¡Quería que ahora le pillase ella a él!

Pues se iba a enterar. Lena sonrió para sí misma corriendo a la caza del chucho.

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Sirius corría, no perdía de vista los árboles, solo por si acaso. Sabía que no lo iba a pillar desprevenido como antes. Aún así, los pinchazos habían dolido un poco…

Ya casi había desistido de encontrarla esa noche y eso lo tenía algo alicaído, cuando escuchó el crujido de la rama, pero apenas tuvo tiempo de girar la cabeza cuando cierta animaga le cayó encima, uñas por delante.

Al momento salió corriendo, y la condenada lo hacía bien, nada de dejarle ir recto. Los dos sabían que ella era más ágil, pero que en una recta, la mayor fuerza y tamaño de él le daría ventaja.

Se lo estaba poniendo verdaderamente complicado, hasta que se dio cuenta de dónde se estaban metiendo. Si hubiera sido humano habría soltado una carcajada. A ninguna chica le gustaban las arañas.

Jugó con eso a su favor, llevándola casi hasta el nido de Aragog antes de alejarse hacia la salida del territorio más cercana, y esperar.

Efectivamente, tras pasar el pequeño arroyo, la jaguar se vio libre de arañas, y se paró a descansar, un instante más de lo que Sirius necesitaba para placarla, darle un lametón en el morro y apartarse de esas afiladas garras.

"Jeje, ahora a ver si me pillas"

Salió escopetado en dirección opuesta al nido de las arañas.

Siendo ahora él quién marcaba el camino procuraba girar lo menos posible para así aprovechar su ventaja pero ir recto en un bosque es, cuanto menos, relativo.

Cada vez que esquivaba un árbol o un tronco caído, ella recortaba un poco de distancia, que él incrementaba cuando podía dar más de cinco zancadas seguidas.

Aún así, estaban internándose hacia el centro del bosque, por lo que el terreno era cada vez más accidentado, Sirius lo sabía, así que se preparó para cuando ella lo alcanzara, no dejarla escapar.

Así fue como se enzarzaron en una pelea de mordiscos y zarpazos "cariñosos".

Además, rodar colina abajo por un camino lleno de piedras y ramas les iba a dejar lleno de cardenales.

A ninguno les importaba ¡Se lo estaban pasando de miedo!

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-¿Que si puedo hablar con Blair? No hace falta, me sé la contraseña de anoche. A menos que la hayan cambiado claro…- Sabrina estaba sentada entre Tesa y Jane, las tres cerca de la chimenea.

-¿Anoche? ¿Anoche entraste en Slytherin?- Se extrañó Jane, cuyo pelo resplandecía más naranja que nunca gracias al fuego a su espalda.

-Por eso estaba Lily en la puerta, ayudándote ¿No?- aventuró Tesa.

-Ajá, eso es. Aunque le dije que no me esperara insistió en hacerlo. Estaba preocupada.

-¡Es normal! Es una locura meterse ahí.- dijeron las dos de séptimo- Sola- se apresuraron a añadir al ver cómo las cejas de la de sexto se alzaban para señalar que era precisamente lo que querían hacer ellas dos.

-Sí vale, pero teníamos ayuda de dentro. Reg estaba conmigo, no habría dejado que me pasase nada. Es un buen tío.

-Bueno eso es verdad ¿Pero para qué querías entrar tú a la casa de las serpientes?- preguntó Jane. Tesa ya se hacía una idea, por cierta discusión que presenció unos días atrás.

-Tenía que hablar con Blair y no quería dejar que pasara más tiempo. Y como ella no salía de la sala común pues…- se encogió de hombros.

-Lo malo es que ahora no podemos pedirle ayuda a Reginald.- se lamentó Tesa

-¿Y eso?

-Pues es que verás, queremos registrar sus cosas para ver si encontramos…algo, no sabemos el qué. Pero queremos asegurarnos de que no está enfermo. –respondió Jane, bajando la voz.

-¿Y por qué iba estarlo? Además, eso es privado, si no lo cuenta será por algo. ¿No creéis? Sabrina abrió las manos acompañando la pregunta con ese gesto que venía a decir que a ella le parecía obvio.

-Sí, tienes razón y lo sabemos. Pero verás es que queremos que Lily se olvide de cierta persona, y preferimos saber de antemano si Reg, que es con quien queremos liarla, tiene alguna enfermedad contagiosa o algo, solo por prevenir y tal. –Jane, sin alzar la voz aún, volvió a responder.

-Queréis que se olvide del cenutrio de mi hermano. ¿No? Me parece bien.

Y es que Sabrina estaba en la tienda de James en los mundiales.

Tanto los hermanos Potter como Olivia y Sirius dormían en la misma tienda. El caso es que ella había entrado a buscar su lápiz de labios morado cuando entraron Lily y su borracho hermano.

Y cuando se dio cuenta de lo intensa que iba la cosa, prefirió esconderse y taparse los oídos para no cortarles el momento(y no traumatizarse) pero aún así, escuchó las palabras de Lily, tan sinceras. "Te quiero, James".

Y las siguientes. ¿Estás dormido? ¿James? ¡No puedes haberte dormido! Y una retahíla de insultos cada cual más original. Pero también cada vez la voz de Lily era más y más llorosa.

Pensó que su hermano tenía muy mala suerte, al fin los dos juntos, ella se declara, y se queda dormido por el alcohol.

Salió decidida a emborracharse ella también y entonces fue cuando se lo encontró, sentado sin camiseta, bien despierto, y solo un poco borracho.

Se había hecho el borracho ¿Pero en qué coño pensaba? No le dio tiempo a explicarse, directamente le dio un guantazo, y se fue.

-Claro que os ayudaré a que se olvide de mi hermano. No la merece.