8.1 - Tai

Sora no lo ha llamado, y eso le preocupa y entristece. Él día que se apareció en la práctica de tenis sin avisar supo que la había incomodado. Una parte de él quiere creer que Sora está bien. Otra parte de él, la que desearía poder ignorar, le insiste que todo no es más que una mentira. Y eso le duele. Su amiga está mintiendo.

A Taichi le dan ganas de ir a su casa y golpear la puerta. Sabe que la mamá de Sora nunca le negaría la entrada, pero su conciencia le dice que sería muy malo con la pelirroja ponerla en ese aprieto. Y entonces sopesa que no habría nada de malo, que su preocupación no es más que imaginaciones suyas, que los amigos, después de reencontrarse tras un largo tiempo separados, se tratan así, tan cortésmente y con distancia.

Ese es el sinsabor que siente Taichi tras ese encuentro. Sora le había tratado muy amablemente, demasiado. Y ella nunca había sido así de amable con él. Sora era escandalosa e irritable y le llamaba estúpido sin ningún tapujo cuando se lo merecía. La Sora que había visto hace unos días se veía como ella y sonaba como ella, pero Taichi la había sentido como otra persona.

Él intenta decirse que ha sido el tiempo que han pasado distanciados, después de todo, la última vez que hablaron fue en el funeral de su hermana, y la última vez que la vio fue en el de Takeru, que fue al día siguiente. Él recuerda perfectamente que a Miyako y a Iori los velaron juntos, el último día, pero Sora no se apareció ni en el de ellos ni en el de Ken.

Taichi piensa que a Sora le afectó el funeral de Takeru más que cualquier otro por Mimi, quien se deshizo en gritos y llanto y se aferró al féretro de su novio.

A Taichi también le abruma un poco ese recuerdo. Él y Mimi Tachikawa habían sido buenos amigos en la secundaria, pero en preparatoria se distanciaron un poco, porque cuando Mimi comenzó a salir con Takeru, el se convirtió en el centro de su mundo y se distanció de todos. A pesar de eso, siendo Takeru el hermano menor de Yamato, su mejor amigo, y a su vez, compañero y mejor amigo de su hermana, Taichi compartía con él a menudo, y algunas veces, con Mimi, cuando ella le acompañaba. Y aquella chica siempre le había parecido linda, no sólo por la belleza innegable de su rostro, si no por su sonrisa y por su manera de ser, tan alegre y abierta a las personas.

Taichi se pregunta cómo estaría ella, pues no sabe nada de Mimi desde aquel incidente en el funeral de Takeru. A veces le dan ganas de ir a visitarla, aunque no sabe si sigue viviendo en el mismo lugar, y después desecha esa idea, porque no quiere parecer entrometido.

Con Sora, en cambio, es otro el caso. Hay una parte de él que desea ser entrometido, pues su intuición le dice que no todo marcha de maravillas como le dijo la pelirroja.

Ahora está afuera de su casa, mirando la puerta con indecisión, sintiéndose como un acosador. No sabe si tocar la puerta o no. Él quiere ver a Sora y hablar con ella. No con la Sora amable que se deshizo en sonrisas educadas, sino la Sora de verdad. Se siente un poco ansioso, y él sabe que es porque se muere por verla nuevamente. Da un paso, dispuesto a tocar, sin importar que ya haya anochecido. Pero una fuerza extraña le hace mirar hacia la izquierda, y alcanza a ver un atisbo de cabello rojizo desaparecer en el recodo de una calle unos metros más allá.

Y él sale disparado. La alcanza en tan solo una calle.

—Sora —llama, deteniéndose. Y ella también lo hace.

El corazón le late fuerte, no por la leve carrera que tuvo que correr para poder hablar con ella, sino porque ella salió corriendo, quiso evitarlo, y eso le duele.

—¿Qué sucede? —pregunta él.

Y ella no dice nada, y él se acerca hasta quedar a sus espaldas. El aura que la rodea es distinta al otro día. El siente escalofríos y pena, y no sabe cómo explicarlos.

8.2 - Sora.

La voz de él le daña. No le responde cuando le pregunta qué le pasa porque no sabe qué decir. No hay nada razonable para justificar el que se haya echado a correr apenas lo vio fuera de su casa. Y tampoco habla porque si abre la boca, va a vomitar.

Le siente detrás de ella y es como si su presencia ejerciera una presión extraña, porque él no la está tocando, pero ella casi lo siente en su piel. Y entonces el contacto se hace real, porque él pone una mano sobre su hombro, y ella desea gritar que por favor la quite y que se marche y que la deje sola.

—Todo estará bien —dice él.

Es como si su voz hubiese apretado un gatillo. La bala le perfora justo en el corazón, que revienta. Ella abre la boca, para tomar aire, porque no está respirando, pero un sonido bestial escapa, desgarrando su garganta, y ella quiere cubrirse la boca con las manos, pero él no la deja, y es un forcejeo violento que le quita todas las fuerzas. Las manos de él le queman la piel de sus muñecas. Todo en él le provoca dolor y chilla, porque quiere que la suelte. Pero Taichi logra rodearla con los brazos, y ese abrazo le quita la última entereza que le queda. Sus rodillas de gelatina se deshacen al calor de la cercanía de él. Y los dos que se quedan en el piso, por horas. Y ella cree retorcerse y resistirse, pero sucumbe a la fatiga, porque mantener su fachada consume más energía de lo que ella piensa.

No le gusta estar cerca de él, ni que él la toque, porque le recuerda a los chicos que se consumieron en el fuego y a la amiga con el corazón roto que abandonó.


N/A:

Queridas y queridos, quisiera aclarar algunas dudas que he visto que han surgido.

Sora es uno de los personajes principales, pero este fic no es sobre ella, es sobre otros tres además de ella. Nunca he dicho que el fic vaya a centrarse solamente en ella. Sólo mencioné que, cuando la idea de esta historia surgió, sólo había considerado a Matt y a Mimi como protagonistas, y que eso cambió, no porque ya no vayan a aparecer, sino porque ya no serán los únicos.

Agradezco muchísimo los comentarios, pues han expresado de forma maravillosa lo que les gusta de la historia y de mi forma de escribir, y créanme que eso me motiva muchísimo a continuar. Este capítulo de hoy surgió por esos comentarios. Para ser honesta, este momento en el que Sora se quiebra con Tai venía más adelante en la historia, pero había estado teniendo problemas para escribirlo, una especie de bloqueo, por decirlo así. Y hoy salió, no como lo había imaginado en un principio, pero me siento muy satisfecha con el resultado. Sí, este capítulo está recién salido del horno.

Iba a actualizar con un pequeño momento del padre de Yamato, pero lo dejaré para otra ocasión xD.

En fin, espero saber qué opinan sobre este capítulo. ¿Logré explicar bien los sentimientos de Sora? Sé que a veces soy engorrosa para narrar, pero me gusta. Ojalá hayan podido "sentir" toda esa angustia.

Sé que mis capítulos son cortos, pero es porque este fic está pensado como una serie de drabbles o viñetas. Si empiezo a hacerlos más largos y con más detalle, me voy a perder en un mundo de bloqueos de escritora. Por eso mismo, creo que de esta manera es mejor, pues actualizo a un ritmo más a o menos constante.

Y también, aprovecho de avisar sobre un anuncio importante que he hecho en mi perfil sobre otra de mis historias llamada Jamás Pensado. Si alguno de ustedes la ha leído y odió el final, vaya a mi perfil y lea, que puede que el anuncio le cause algo de ilusión.

Si leyeron hasta aquí, muchas gracias. Perdón por la lata de esta nota tan larga, pero siento que era necesario hacer esa aclaración.

Nuevamente, gracias por leer y por sus lindos comentarios :3

Cariños,

Lyls