(Cap 8) Matt está herido

Con un poco de dificultad, Matt logró enseñarle los comandos, y al cabo de 15 minutos, Mello ya le había agarrado el truco. Logró despejarse un poco, ya que se sentía un poco molesto y fastidiado por aquella disputa y a la misma vez culpable por la herida de su amigo.

-2 Vs 2 – Informó Mail sobre el puntaje que tenían - ¿La definitiva? – Preguntó

-Si – Hiso una maquiavélica sonrisa dispuesto a vencerlo

-¿Sabes? Se me ha ocurrido una idea – Mencionó con una sonrisa interesante

-¿Qué sugieres Jeevas? – Se cruzó de brazos curioso

-¿Y si hacemos una apuesta? –

-¿Una apuesta? – Repitió dudoso mientras miraba al techo – Suena interesante –

-Bueno – Concluyó – Si yo gano… tendrás que disculparte con aquellas personas – sonrió

Frunció el entrecejo – Pues si yo gano, mañana me comprarás 50 chocolates más – Sonrió desafiante.

-¡Hecho! –

Le extendió la mano y el rubio la correspondió con fuerza y decisión, pero por un momento el contacto de estas causó que un cosquilleo naciera en el estómago de Mello. Este miró al peli rojo como si en él se encontrara la respuesta a esa extraña sensación, pero lo único que consiguió fue una hermosa sonrisa que se formó en la cara del otro, una sonrisa inocente, se notaba que no le importaba ganar o perder, solo disfrutaba del agradable momento que compartía con su amigo. Mihael volvió de su trance, desconectando rápidamente el vínculo de sus manos lo más rápido posible, antes de que prendiera la cordura.

-Dejemos de tonterías y formalidades, comencemos a jugar – Tomó el control

-De acuerdo – Afirmó tranquilo mientras se bajaba los googles para más emoción, y apretaba el botón que indicaba "Iniciar nuevo combate". Acto seguido, escogieron sus personajes y comenzaron la partida.

En el transcurso de la pelea virtual, Matt llevaba la delantera, ya que le quedaba más vida que el otro. La batalla estaba tan interesante, que causó que el Gamer, se levantara para más énfasis y precisión, lo cual fue fallido, ya que al intentarlo hiso un brusco movimiento que molestó su herida.

-Assh – cerró sus ojos fuertemente por el pequeño dolor que le inundó en ese momento, y su concentración por la partida se esfumó.

*K.O* Se escuchó proveniente del mismo juego.

-¡JA! GANÉ – Sonrió ampliamente Mello, sin poderlo creer internamente.

-Si jeje. Ganaste – Intentó sonreír.

-Ahora tendré mis 50 tabletas de chocolate – Levantaba los puños victorioso.

-De acuerdo. Lo justo es justo. – Sonrió débilmente – Ahh – Se tomó la pierna sin poderse parar bien.

Mello se preocupó un poco - ¿Sucede algo? ¿Te duele mucho? –

-E-Es solo que me lo molesté – Tartamudeó por el dolor y quitó la mano en seguida notándola llena de su líquido vital.

Al rubio le creció una culpabilidad inmensa en el corazón. Se quedó perplejo mientras Mail corría al baño para limpiarse un poco y lavarse las manos.

Ese maldito rufián le había disparado a su mejor amigo, alguien que no tenía nada que ver con aquel asunto. Ahora se daba cuenta del dolor que sintieron esos chicos cuando le dispararon a su hermana. Tal vez no debía haber hecho eso. Estaba pagándolo. Ahora, con todo derecho, debía disculparse con aquellas personas para calmar su alma.

*Toc-Toc*

Suspiró y no tardó en abrir la puerta.

-Ho-Hola Oni-chan – Habló tímida y preocupada.

-Hola – dijo sin ánimos y con el deje de fastidio que cargaba siempre.

-Quería saber cómo se encontraba Matty –

-Parece no importarle mucho la herida, pero en realidad si le afecta aunque él no lo quiera aceptar – Se hizo a un lado dándole referencia a la chica de que pasara.

Asintió y entró cuidadosamente

-¿Dónde está? – Se sentó

-En el baño – Y dicho estas palabras el citado salió de sus aposentos.

-¡Hola Uryuu! – Saludó con una sonrisa inigualable, ocultando sus males para no perjudicar al prójimo.

-¡Matt! – Corrió hacia él y lo abrasó - ¿Cómo te encuentras? –

-Jejeje – Rió un poco nervioso – Estoy bien. No te preocupes Uryuu – Puso la mano en la cabeza de la pequeña para que se calmase.

-No, no lo estas – Se acercó Mello

-Queremos ayudarte – Agregó Yoshida suplicante

-No se preocupen por mí. Estaré bien – Sonrió nuevamente

El rubio, fastidiado, empujó al de googles a su cama haciéndolo que callera sentado y un poco confundido.

-Uryuu, ¿Sabes donde podríamos adquirir agua oxigenada, unos vendajes y algún…? –

-¡Por supuesto! – Exclamó inmediatamente entusiasmada, sabiendo ya el contenido siguiente de aquella pregunta. – Dami de seguro tiene – Habló para sí misma.

-Es cierto, ¿Cómo no se me ocurrió antes? – Se dijo – Dile que nos preste su… - No pudo terminar de hablar ya que una fuerte ventisca le movió su cabellera. Se trataba de la azabache quien había salido a la velocidad de la luz y volvió en lo que canta un gallo con el maletín en la mano y sus ojos como dos estrellas.

-Estoy de vuela – Anunció

-¿Enserio? – habló sarcástico – Bien, ya, dame esa cosa – se la arrebató, la colocó en la cama y la abrió.

-¿Qué piensas hacer? – Preguntó el peli rojo

El otro hiso caso omiso a la incógnita de su compañero.

-No sé mucho de esto, pero… Puedo intentar sanar un poco tu herida –

Matt se tensó. ¿Y si acababa muerto? ¿Y si luego le tendrían que amputar la pierna? Quien sabe lo atolondrado que era Mello, eso podría traer malos resultados. Por su cara resbalaban unas pequeñas gotas de sudor causadas por los nervios.

Mihael tragó fuerte - ¿Dami estaba ocupada? – Se dirigió a la oji violeta quien miraba atentamente. No estaba seguro de lo que hacía, pero tal vez era mejor idea que Dami le ayudara a curarle.

-Sí. Al parecer estaba haciendo la tarea –

-Es cierto. La tarea – Musitó. Pensó que tal vez luego la haría y dirigió su mirada nuevamente a su víctima. Suspiró – Haré lo que pueda –

Mail solo apretó los ojos esperando a que el otro hiciera su respectivo trabajo.

Comenzó por destapar el agua oxigenada y luego la derramó cuidadosamente sobre la herida, humedeciendo un poco la cama, pero nada que con los minutos no se secase. Al cabo de 5 minutos la pierna del peli rojo ya estaba vendada.

-Valla – Espetaba la pequeña

-Wow. – Miró su pierna – Has hecho un buen trabajo Mells – Lo felicitó

-¡Jm! – Se limitó a decir, sin expresar un "gracias" con superioridad.

-Gracias – sonrió tiernamente el de google precisamente

-Déjate de niñerías – recogía todo.

-Nunca pensé que te preocupara tanto como para usar tus escasos conocimientos sobre el tema de salud – rió un poco.

-¡Claro que no! Tú no me preocupas. Me preocupa que mañana no puedas levantarte a comprar mis chocolates – Se cruzó de brazos algo ruborizado y esquivó la mirada del peli rojo.

-Si claro – Se dijo casi inaudible el otro.

-Bueno, el ambiente se tensa- susurró para sí misma – Mejor me voy ya a mi habitación – Habló en un tono más audible. Tomó la pequeña maleta y se despidió – Espero que mejores Matty – Rió nerviosa y salió dando un portazo. Dejando a un confundido Matt y a un asombrado Mello.

En el transcurso que quedaba del día, el Gamer se dispuso a jugar con su PSPx50 reposando en su cama mientras que el rubio hacía la tarea del lunes. Miró de reojo a su compañero y le habló.

-¿No piensas hacer la tarea de matemáticas? –

-Estoy jugando – Contestó sin quitarle la vista a su consola, como si los deberes fuesen lo de menos.

El otro, fastidiado por su comportamiento, le aventó sus cuadernos los cuales acariciaron de manera ruda la cara del otro.

-Auch – se sobaba

-Eres muy perezoso – Hizo un mohín fingiendo enojo, claramente divertido por la actitud de Matt

-Mira quién habla – hizo un puchero – El que no quiere levantarse y prefiere lanzar las cosas – le miró de reojo.

-Búscate tu muerte natural Jeevas – Le advirtió

-Si – Razonó – Debería hacerlo – antes de que Mello acabara con su presencia, pensó.