El ambiente en el gimnasio se mantenía al tope, la gente no paraba de gritar y apoyar a su peleador preferido.

Karamatsu esquivo un golpe que iba hacia su costado dando un salto hacia atrás, respondiendo a la vez con una patada que impacto contra el brazo de su oponente, el de mechones azules arremetió con una barrida que logro desequilibrar al otro haciéndole trastabillar hacia las cuerdas. El joven Matsuno se recompuso listo para continuar la pelea, una rápida mirada al público que le animaba y un escalofrió recorrió su espalda.

Como si el tiempo se congelara, detuvo su vista en un personaje particular entre las personas, de pie, un joven de sudadera gris se mantenía con los brazos cruzados, Karamatsu sintió como si perdiera el aliento, estaba seguro que la prenda era la misma que ellos utilizaban, pero el gorro le cubría el rostro y los brazos el color del estampado que podría distinguirle. ¿Qué hacía ahí uno de sus hermanos?

Una patada en las costillas le hizo regresar a la realidad, aprovecho la oportunidad y tomando la pierna del contrario lo derribo para aplicarle una llave, logrando así someterlo contra el suelo; su oponente soltó varios goles más sin lograr zafarse.

El sonido de la campana anuncio el fin de la contienda, el réferi avanzo al centro y tomo el brazo del ganador levantándolo en señal de victoria.

- ¡El cuervo mantiene su racha ganadora! – anuncio el hombre mientras las personas vitoreaban el triunfo del chico. Karamatsu miro alrededor tratando de hallar a uno de sus hermanos, pero al parecer todo había sido un juego de su mente.

Tras ello el contrincante se acercó a Kara y estrecho su mano.

- No esperaba menos de una leyenda – el de mechones se veía notablemente cansado.

- ¿Leyenda?, no creo llegar a tanto… aun – sonrió con seguridad – pero admito que diste una buena pelea, ¿Quieres una cerveza? –

- Esa voz me agrada, pero vengo con alguien, ¿No importa? –

- Adelante, te veo en el vestidor – Karamatsu descendió del ring bajo aplausos y gritos.

El guerrero bajo por el lado contrario, recibiendo algunas felicitaciones por su esfuerzo, un chico se aproximó corriendo hacia él.

- ¡Estuviste increíble! – el chico de cabello violeta le miraba totalmente emocionado, el otro le revolvió el cabello en un gesto cariñoso.

- ¿No estas triste porque perdí? –

- ¡Claro que no! ¡Fue impresionante hermano! -

- Te creeré entonces, pero creo que es mejor que siga con los autos, en eso es indudable mi victoria, además de que es menos doloroso – se quejó estirándose.

- ¿Regresaremos al hotel? – cuestiono el menor dando unas ligeras palmadas en la espalda del mayor.

- En un rato, me invitaron una cerveza y sabes que no puedo rechazar tal invitación – su hermano rodo los ojos ante la cínica declaración – anda, creo que te agradará este sujeto – el menor asintió con una sonrisa y se dispuso a seguir al otro.

Karamatsu ya con la ropa que usaba cuando se encontró con sus hermanos, terminaba de guardar las prendas extras en la mochila, incluyendo su polera.

Mañana llevare todo a la lavandería… maldición, en verdad creí que uno de ellos me había descubierto…

No logro evitar recordar el momento en que pensó haber visto a unos de sus hermanos, tal vez su subconsciente trataba de decirle algo, pero vaya que había sido en un mal momento, otro poco y habría perdido. Ahora consideraba con mayor razón tomarse unas vacaciones de sus actividades.

Justo cuando cerraba su casillero, apareció el guerrero con su hermano, en cuanto vio al menor de cabellos violetas no pudo evitar sorprenderse.

El niño que estaba con Ichi… ¿Qué hace aquí?

Mientras el Matsuno intentaba pensar en una excusa creíble para no ser reconocido, el joven se le adelanto colocándose frente a él.

- ¡Sabia que eras tú! – le miraba emocionado ante la confusión de su hermano.

- ¿Lo conoces? - el mayor se acercó.

- Claro, es él chico del que te hable, el de esta tarde en el zoológico –

- ¿El que te salvo? – miro sorprendido a Kara quien soltó un suspiro aparentemente incomodo mientras el más joven asentía frenético – que coincidencia… debo agradecerte entonces – abrazo por la espalda a su hermano menor – no sé lo que hubiera hecho si le pasaba algo a este enano, muchas gracias – hablo con una gran sonrisa.

Karamatsu se mantuvo serio, no podía evitar sentir celos por aquellos hermanos, se veía que su relación era totalmente opuesta a la que él tenía en su familia.

- No fue nada, pero dime… ¿Cómo me has reconocido? – se dirigió al menor.

- Fue sencillo, reconocí tu forma de pelear de cuando le pateaste el trasero a aquellos tipos, además tu cara es igual a la del chico de sudadera morada, no hay que ser un genio, es tu hermano gemelo ¿No?, por cierto ¿Cómo esta él? ¿Qué paso con el tigre? ¿Los sujetos escaparon? – el chico se zafó del abrazo y bombardeaba con preguntas a Kara intentando saciar su curiosidad.

- Wow, tranquilo niño – Kara coloco sus manos al frente en señal para que parase de hablar.

- No soy un niño – inflo sus mejillas en forma de puchero – dime tigre, ese será mi apodo – se cruzó de brazos con orgullo - ¿Y bien? Respóndeme, ¿Qué ocurrió con…? – antes de finalizar su pregunta su hermano mayor le cubrió la boca.

- Enano, deja en paz al cuervo, te lo he dicho muchas veces, la vida de las personas no es de tu incumbencia – el menor pataleaba intentando zafarse.

Karamatsu compuso una leve sonrisa, tomo asiento en la banca y de su mochila saco un par de cervezas, estiro una al mayor quien la recibió gustoso.

- Ambos están bien – el de azul abrió la lata. El guerrero soltó a su hermanito y también tomo asiento.

El más joven comprendiendo que no obtendría más respuestas se relajó y se dejó caer al suelo.

- Tengo otra duda – el de cabello morado rompió el silencio que se había formado.

- ¿Qué te dije? – le llamo la atención su hermano.

- Lo entendí, de lo que hablo es de esto del kick boxing, investigue un poco en internet y en las reglas no se prohíbe golpear el rostro, ¿Por qué aquí lo hacen? –

- Es simple… – Karamatsu se dispuso a explicarle, mientras no preguntara nada acerca de él y su vida, le respondería lo que quisiera – hay ciertas cosas que salen de lo legal en este sitio, como la bebida y las apuestas, así que los participantes deben mantener en secreto las peleas, es sencillo ocultar los moretones con la ropa, pero si le rompes la nariz a alguien, bueno, creo que sería muy obvio… además, la mayoría oculta esta actividad de su propia familia -

- Ya entiendo… ¿Pero qué hay de los puntos? ¿Quiénes son los jueces? ¿Cuál es entonces la modalidad que manejan? ¿Por qué…? – nuevamente sus preguntas fueron frenadas por la mano del mayor en su boca.

- Discúlpalo… - el de mechones azules levanto a su hermano sin dejar de cubrir su rostro – es demasiado curioso y en cuanto hace una pregunta se desatan mil más, será mejor irnos -

- Claro, nos veremos en otro momento – Karamatsu se levantó y estiro su mano para estrechar la del otro joven.

- De hecho, esto es una despedida, mañana regresamos a nuestro hogar, sólo estábamos de vacaciones – respondió el saludo.

- Es una pena, me hubiese gustado pelear en otra ocasión –

- A mí no tanto, prefiero los autos – sonrió liberando al menor quien estiro su mano hacia Karamatsu.

- Adiós cuervo, ha sido muy interesante conocerte –

- Adiós little tiger - estrecho la mano del menor que sonrió ante el comentario.

- Eso suena genial, ¡Ese será mi apodo! –

El guerreo suspiro y tomo a su hermano menor de la ropa llevándolo a rastras, con un gesto volvió a despedirse de Kara y ambos hermanos desaparecieron por el pasillo.

Karamatsu regreso a sentarse en la banca, era un alivio que esos chicos se fueran, así no tendría que preocuparse porque el incidente del zoológico fuera mencionado nuevamente, termino de beber su cerveza, se colgó al hombro su mochila y salió a donde aún se encontraban algunas personas cerca del ring, principalmente rodeando la mesa de apuestas cobrando sus ganancias.

- ¡Gran espectáculo niño! – Max se acercó con varios fajos de billetes, le entrego la mitad al de la mochila, quien al recibirlo reviso la suma. Esta vez se arriesgó a apostar una cantidad mayor a la que acostumbraba, pero al final valió la pena, si Osomatsu viera todo ese dinero se volvería loco.

Osomatsu…

Ahora que la pelea había terminado, sus hermanos hacían acto de presencia en su mente, probablemente estarían molestos con él y en cuanto regresara a casa le esperaban insultos y agresiones, como siempre… a veces creía que realmente era un idiota por soportarlos, o bien, era un masoquista… tal vez más que Ichi.

- ¿Estas bien? – Max le hablo ante su notoria preocupación.

- Si… ¿Esta bien si me quedo hasta que se vayan todos? – lo mejor era aguardar a que fuera más tarde, así estaría seguro de que sus hermanos se encontrarían dormidos y no tendría que encararlos, al menos hasta la mañana.

- Seguro, si quieres puedes quedarte a dormir, sabes que hay un par de literas extra –

- No gracias, solo quiero matar algo de tiempo – aunque la oferta le era tentadora, no podía evitar la costumbre, casi necesidad, de dormir en el mismo futón que el resto.

- Como quieras, te presentare unas amigas, apuesto que… - antes de continuar un fuerte ruido atrajo la atención de todos hacia la mesa de apuestas. Un hombre había volteado el mueble ante el asombro del réferi y otro sujeto.

- ¡Hijos de perra! ¡Esto fue una estafa! ¡Quiero mi dinero de regreso! –

- Es imposible… - el pequeño hombre junto al réferi trataba de sonar seguro – usted perdió, no se le puede regresar nada –

El hombre ante la respuesta se dispuso a soltar un golpe hacia el rostro que tenía en frente, pero antes de eso un escalofrío le recorrió la espalda, totalmente furioso se giró en busca de quien acababa de lanzarle una bebida.

Karamatsu estaba de pie sosteniendo otra lata de cerveza lista para ser arrojada, a varios pasos de él Max sostenía la mochila y el dinero de ambos, las pocas personas alrededor mantenían la distancia ante la inminente pelea.

El hombre se abalanzó sobre el chico que sin ningún esfuerzo lo esquivo a la vez que vertía el líquido de la lata en la cabeza del otro.

Algunas personas rieron ante la escena, lo que solo aumento la furia del tipo que intento acertar algún golpe en el chico que sin problema le evitaba o frenaba, para Karamatsu no era difícil, era notorio que el tipo estaba ebrio, cansado de jugar le propino una fuerte patada en el estómago que lo derribo de inmediato. Las personas presentes aplaudieron ante la valiente acción del joven, Max dio la indicación a unos hombres que se acercaron para sacar al borracho.

- ¿Aun tienes energía no? – Max le entrego su mochila y le extendió los billetes.

- Un poco… - observo el dinero sin recibirlo - ¿Podrías depositarlo en mi cuenta? –

- Claro, ¿No te llevaras nada entonces? –

- Esta vez no, por ahora no me hace falta; bien, regresando al tema anterior, ¿Qué me decías de tus amigas? – sonrió dejando su mochila en el suelo.

- ¡Cierto! Guardare esto y te las presento – se apresuró a su oficina para dejar el dinero.

Karamatsu se estiro un poco, se encontraba algo cansado pero un poco de flirteo no le haría daño, miro su teléfono, once y veinte, tal vez hoy podría quedarse un poco más de lo planeado, igual nadie le esperaba en casa.

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El reloj de aquella habitación se había convertido en lo más interesante que ver, al menos eso parecía con los cinco hermanos mirándolo fijamente, aquel objeto marcaba las once y media.

- No regresa… - Choromatsu miro a sus hermanos, Oso se encontraba sentado junto a él, Totty a un costado, Jyushi recostado bajo la mesa e Ichi en un rincón - ¿Deberíamos ir a buscarlo? –

- Tiene que regresar en algún momento, así que no le veo el caso a salir – Osomatsu respondió recostándose con sus brazos bajo la cabeza.

Medianoche.

La tensión en aquella habitación era pesada, se mantenían en silencio, la espera por el segundo hermano les estaba carcomiendo. No era la primera vez que hubiesen decidido ir a dormir pese a la ausencia de Karamatsu, cada que lo hacían el de azul amanecía en su lugar sin falta. Pero ahora, justo la noche que acordaron esperarlo, este simplemente no aparecía, lo que les hacía pensar en cuantas veces su hermano pudo haber llegado tan tarde sin que ninguno lo notara.

- ¡Quiero agua! – Jyushi rompió el silencio y salió de la habitación sin que nadie dijera algo. En cuanto cerró la puerta tras de sí, tomo el teléfono y se lo llevo consigo hasta la cocina, en una de las alacenas saco con cuidado las cosas sin hacer ruido y cual niño jugando a las escondidas se adentró en el espacio con el teléfono sobre él, se aseguró de cerrar las pequeñas puertas. Comenzó a presionar en los botones aquel número que sabía de memoria pero que era la primera vez que marcaba. Mientras aguardaba no pudo evitar pensar en el suceso de hace unos meses.

Flash back

Jyushimatsu dormía plácidamente con sus hermanos, despertó abruptamente cuando sintió la necesidad de ir al baño, con cuidado salió del futón, observo aquellos rostros similares al suyo y noto la ausencia del segundo hermano, creyendo que este se encontraba en el baño se encamino a ese lugar; no había nadie, tras terminar lo que tenía que hacer, decidió revisar las demás habitaciones curioso de lo que el segundo pudiera estar haciendo, pero su búsqueda fue en vano, Karamatsu no estaba en casa, miro el reloj, once y media; consideraba si debía despertar al resto y avisarles, pero seguramente se enojarían, todos tenían mal genio si les interrumpían el sueño, en especial Choromatsu e Ichimatsu.

¿Y si Karamatsu había sido secuestrado otra vez? ¿Si chibita no lo regresaba? La última vez que eso ocurrió Jyushimatsu fue el primero en disculparse con el mayor, aunque este no parecía molesto con ninguno, Jyushi estaba seguro que si se repetía algo así, esta vez su hermano podría llegar a odiarlos.

Mientras se debatía en que hacer, escucho un leve ruido en la entrada, se apresuró a la puerta y frente a él su hermano mayor se presentaba con la ropa notablemente sucia y mirándole con la misma sorpresa. Antes de preguntar qué había ocurrido, Karamatsu le tomo del brazo y lo llevo afuera.

- Karamatsu niisan… - le miraba tratando de mantener la sonrisa, su hermano mayor se mantenía en silencio, cruzado de brazos y sin mirarle; su camiseta blanca, chamarra y pantalón tenían varias manchas de tierra y no llevaba sus usuales gafas oscuras.

Tras un momento el mayor suspiro y miro a su hermano.

- Jyushimatsu, podrías guardar en secreto esto, no quiero preocupar a nadie –

- ¿En dónde estabas? –

- … quería mirar la luna desde un buen lugar, el tiempo pasó sin que me diera cuenta –

- ¿Qué le paso a tu ropa? – señalo al otro ladeando la cabeza, no dudaba de sus palabras, después de todo el segundo hermano tendía a apreciar bastante la naturaleza, pero eso no justificaba el estado en que había llegado.

- Sabes que soy muy torpe – sonrió rascando su cabeza – tropecé cerca del río, pero estoy bien -

- Karamatsu niisan está mintiendo –

El mayor sorprendido ante el comentario no pudo evitar tensarse.

- No estás bien, si te caíste debió dolerte, ¿Te lastimaste? – Jyushi movía sus brazos mientras mostraba un rostro preocupado, siempre procurando no hacer mucho ruido para no despertar a los demás.

Karamatsu no pudo evitar sonreír.

- No fue nada – revolvió el cabello del quinto hermano y se giró dispuesto a entrar, pero tuvo que detenerse al sentir los brazos de Jyushimatsu rodearle.

- Jyushi… -

- Karamatsu niisan… me asuste cuando no te encontré en casa – el menor hablaba con su rostro pegado a la espalda del mayor – pensé que otra vez… -

- No te preocupes, estoy bien, así que… -

- ¿Qué hare si un día no regresas? ¿Y si desapareces? – reforzó aquel abrazo.

- … Jyushi… hay algo que podría mantenerte seguro de siempre encontrarme, pero, debe ser un secreto – Jyushimatsu le soltó y le miro con gran curiosidad – si te doy un número, ¿Prometes no decirle a nadie? – la seriedad en el mayor le indicaba a Jyushi que no era algo tan simple que se pudiera sobornar con dulces así que sin dudar asintió. – Bien, mañana te daré el número pero te tendrás que asegurar de grabártelo – el amante del béisbol volvió a asegurarlo al asentir frenéticamente.

Sin esperarlo fue ahora Karamatsu quien lo abrazo.

- Jyushimatsu… nunca cambies por favor – le abrazo con fuerza.

- Karamatsu niisan… yo siempre seré yo – le rodeo recargándose en su hombro.

Al día siguiente Karamatsu le proporciono un número de teléfono, indicándole que solo debía llamar si él o alguno de sus hermanos se encontraban en problemas o igual si solo quería asegurarse de que estaba bien.

Fin del flash back.

El sonido de una voz familiar al otro lado del teléfono le regreso al presente.

- Karamatsu niisan… - hablo en voz baja – no, todos están bien… pero estamos esperando a que regreses, ¿Vas a tardar? –

Antes de escuchar la respuesta las puertas de su escondite fueron abiertas de golpe, no logro reaccionar a tiempo para evitar que el teléfono le fuera arrebatado.

- ¿En dónde rayos estas? ¿Piensas hacernos esperar toda la noche? – Osomatsu se quejaba mientras mantenía la bocina frente a él, a modo que el resto escuchara la conversación.

/ - ¿Osomatsu?... ¿Jyushi te dio este número? - /

- Ni siquiera sé a dónde marco, pero eso ya lo hablaremos cuando llegues –

- ¡Lo siento Karamatsu niisan, me descubrieron! – grito el quinto hermano detrás del resto.

/ - … no importa Jyushi, ya se los explicare después - /

- ¿En dónde te encuentras Karamatsu niisan? – Choromatsu parecía más clamado que el resto.

/ - … todavía a unas calles, ya no tardo… deberían ir a dormir… - /

- ¡¿Bromeas no?! – Todomatsu no evito gritar lastimando el tímpano de todos los presentes – Para empezar, si vienes por la calle, significa que traes un celular, ¿Desde cuándo es eso? –

/ - En serio, ¿Pueden esperar a que este en casa? - /

- Bien, bien… – Osomatsu alejaba la bocina del menor que deseaba seguir preguntando – no tardes entonces, de paso deberías traer unas cervezas, algo me dice que será una larga noche, así que aprovechemos – sonreía bajo la mirada de reproche del tercer hermano.

/ … /

- ¿Me escuchaste? Trae cervezas – Osomatsu se colocó el auricular al oído extrañado del repentino silencio – ¿Karamatsu? – sus hermanos le miraban expectantes.

Al otro lado de la línea solo parecía reinar el silencio… de un momento a otro, para el hermano mayor fue muy claro el ruido del celular al impactar con el suelo, una voz desconocida se escuchó a lo lejos y después un fuerte estruendo que lastimo su oído; por inercia alejo el teléfono, cuando lo volvió a acercar simplemente ya no había línea.

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No desarrolle por completo como fue la pelea porque no soy buena en ello, siento si no era lo que esperaban, algún día aprenderé a redactar peleas :,) además que el kick boxing tiene su chiste, como cada deporte hay reglas y características particulares, pero era mucho a detallar XD

Gracias por leer n_n