Me acosté en la cama, al principio trate de dormir, di varias vueltas mientras trataba de conciliar el sueño, aunque no estaba cansada no tenía nada más que hacer hasta mis clases de Karate, aún estaba indecisa entre cancelarlas o ir con esto en mi espalda, me da miedo hacerme más daño del que me gustaría mientras practico mi deporte, pero en medio de mis intentos recordé a Kazama en la ducha, trate de eliminar ese recuerdo, sabía que si no lo hacía volvería otra vez a esa rutina que ya se volvió aburrida, aunque no lo hago desde hace un buen tiempo, podría ser interesante, cerré mis ojos mientras me quitaba la sabana de encima, empezaba a acalorarme.

(Estúpida y sensual Kazama, no voy a poder dormir por tus perfectos pechos, ni por tus caderas perfectas, ni por tu mirada avergonzaba, más cuando el jabón se deslizaba entre tus gigantes pechos y tú solo dejabas que cayera, mientras me mirabas invitándome a ir más lejos, a poder hacerte mía, tal y como debería ser todo, como quiero que sea, maldición creo que me va a dar insomnio si no lo hago) Luego de hablar sola tratando de olvidarla logre aburrirme y quedarme dormida.

(Sumi-chan) Cuando abrí los ojos vi a Kazama encima mío, ella estaba sonrojada, estaba a punto de abrazarla para darle un beso, pero note que estaba apresada por unas manos fantasmales , no entendí que significaba eso hasta que mire a otra chica tocando mis brazos, note que era otra Kazama que riéndose juguetonamente tenia puesta una lencería que apenas era visible, solo tapaba sus pezones y su intimidad, no supe que decir, solo trague saliva, sentía como se me subía la calentura, como si fuera un deseo que venía de mi interior aparecieron otras dos Kazama, con casi nada de ropa, una era un enfermera y la otra era una Karateca, note que estaba completamente desnuda, ellas riéndose se me empezaron a insinuar, las dos chicas se acercaron y comenzaron a lamer mis pezones, trate de mantener la compostura, pero no pude hacerlo mucho tiempo, la que estaba encima mío coloco sus pechos directamente sobre mi rostro, al principio no estaba segura de que hacer pero al sentir sus duros pezones contra mi rostro supe de inmediato que hacer, abrí mi boca y me comí de lleno su pezón, ella gimió, las otras chicas se quitaron de en medio y comenzaron a lamer mis pies, por alguna razón el placer que sentí fue más de lo que podía aguantar, la chica que estaba detrás mío se puso encima, pero miraba a los ojos a la otra Kazama, ambas comenzaron a besarse, esa escena me dejo increíblemente excitada, cerré mis ojos y acerque mi cara a la intimidad de una de ellas, con una sonrisa se quitó se casi inexistente ropa interior, comencé a lamer su omanko, ella gimió con fuerza, dejaron mis pies en paz, de hecho se levantaron de la cama, me tomaron las manos y me hicieron tocar sus pechos, los comencé a masajear suavemente la segunda Kazama le quito su sostén y comenzó a lamer sus pechos, yo estaba en el paraíso, las dos chicas dejaron mis manos, se acercaron a las otras dos, se empezaron a besar y a tocar, el espectáculo para mí fue increíble, ellas se reían mientras se besaban entre sí, yo solo sonreí viendo sus cuerpos sudorosos y desnudos rozándose entre sí, todo eso era de mi propiedad, eran mis Kazamas, abrí mis brazos y ellas se acomodaron el ellos, a cada una le di un beso de lengua, todas ellas lo disfrutaron, incluso algunas se metieron en medio de mi beso para robarme un rato, tocaba sus traseros y pechos, este era mi harén de Kazamas, una de ellas traviesa me empujo contra la cama, todas se acercaron a mi intimidad, abrí bien mis piernas para que me dieran lo que quería.

Comenzaron a lamer mi omanko, yo gemí, pase mis manos por detrás de mi cabeza disfrutando de esa sensación, ellas se peleaban para lamerme, una de ellas me robo por mucho tiempo haciendo enojar a las otras tres, estaban a punto de pelarse cuando me reí.

(Hay espacio para todas chicas, solo que es mejor que yo como seme les de lo que quieren, soy la dueña de esto y debo de satisfacerlas) Empujo a una de ellas de espalda, a la otra la deje un poco más abajo, las deje a las otras dos a los lados, comencé a darle sexo oral a la primera Kazama, a la segunda la abrí de piernas y empecé a embestirla con fuerza, a las que tengo a los lados les estoy tocando sus intimidades, todas ellas gimen pidiendo mi atención, yo les doy a cada una lo que me pide, no sé porque pero mis sueños húmedos que tienen que ver con Kazama son siempre con muchas de ellas, por alguna razón siempre sueño con muchas de ellas, sé que no puede haber más de una Kazama a mi lado, qué solo está la mía y ya, por eso la valoro y amo tanto, no cambiaría a mi chica por nada, llevo mucho tiempo con ella, no quiero perderla, al menos no quiero que sea por alguien mejor que yo, eso significara que nunca fue lo suficientemente buena para ella.

Las Kazamas gritaban una y otra vez pidiendo que siguiera dándoles mas placer, lo hice, me esforcé todo lo que pude en dárselo, mis brazos se estaban cansando pero no quería parar aun, quería que gimieran hasta que sus cuerpos no aguantaran más, aunque yo también estaba cerca del orgasmo, cada vez más aumentaba la rapidez de mis caderas mientras tenía a la chica debajo mío, estaba a punto de llegar y por lo que siento en mi cuerpo las otras Kazamas también, decido dar mi movimiento final, metí mis dedos en las chicas, metí mi lengua, y finalmente la embestí con toda mi fuerza...

Abrí mis ojos, ya era tarde, al mirar el reloj ya eran las 5 p.m., parece que recupere mi hora de sueño, yo trato de dormir bastante para estar enfocada en todo mi trabajo, por lo que duermo prácticamente en todo mi tiempo libre, mire a mi alrededor la habitación estaba vacía y no había signos de que alguien hubiera estado en la casa desde que me fui a dormir, me sentí un poco mal al no tener a Kazama a mi lado, suspire, me deje caer sobre la cama, mire mi teléfono y abrí la galería, mi calentura por ese sueño me está volviendo loca.

No me pude aguantar mucho, los pensamientos de Kazama desnuda en la ducha, con el jabón deslizándose por sus pechos me pedían a gritos que los dejara ver la imagen, la puse, su rostro, sus ojos llenos de deseo que me miran avergonzados, como ella me muestra lo sexy que es mordiéndose el labio inferior, mientras que bajo mi mirada puedo ver el jabón entre sus pechos, su hermoso cuerpo, tan perfecto y bien definido, puedo verlo todo, eso es de mi propiedad y nadie me lo puede quitar, sus caderas tan curvas, bellísimas, no hay más palabras para descubrirlas, solo perfecta, toda mi Kazama es completamente perfecta, no hay nadie que se le pueda comparar, si bajo más mirada bueno ver su templo, la única zona de su cuerpo que no he podido explorar con toda libertad, puedo ver su área púbica, tan hermosa, va perfecta con su maduro cuerpo, ella ya es toda una mujer, mi mujer, mi Kazama, sus piernas tan bien definidas, solo es ella, la chica más hermosa, tengo suerte de que alguien como yo terminara con ella, yo no tengo muchas cosas bellas, de hecho no creo que sea bonita, solo soy alguien alta y fuerte, no tengo más encantos aparte de mis músculos, varias chicas y chicos que también practican Karate se me han insinuado, muchas se acercan a mí, me tocan los músculos, me preguntan cada cuanto entreno, siempre les digo todo, luego me preguntan si les puedo dar clases privadas que sean un poco rudas, al principio pensé que de verdad querían practicar Karate, pero cuando llegue donde la primera estaba completamente desnuda, me agarro y me obligo a entrar, yo la a aparte con una patada, me fui corriendo del lugar, recuerdo que llegue llorando a la casa de Kazama pidiendo que me perdonara por ser tan estúpida, al principio de la historia me lleve una fuerte cachetada en el rostro, pero cuando le expliqué todo bien, me abrazo y me dijo que no volviera a aceptar ninguna petición como esa.

Pase mi mano por mi pecho, comencé a masajearlo suavemente, jugué un poco con mis pezones, yo casi nunca gimo cuando lo hago, solo jadeo y apretó mis dientes, nunca he gemido con mucha fuerza, si uno que otro se me ha escapado, lamí un poco mis dedos, los pase por mi intimidad, me estremecí, toque un poco mi hinchado clítoris, pero luego de un rato me aburrí, me sentía avergonzada por hacer esto con una foto, mi secreto es... Que desde que vivo sola me he masturbado furiosamente en más de una ocasión, al principio era fabuloso pero ahora, es acartonado y poco satisfactorio, no quiero decir que siempre lo sea, algunas veces de verdad me hacía falta, pero hacerlo con una foto de ella, no sé, siento que es un poco patético, solo poder tocarme con mi propia mano, junto con imágenes inanimadas es triste si lo haces muchas veces en un periodo de tiempo corto.

(Sumi-chan) Salte del susto al escuchar a Kazama a mi lado, ella estaba sonrojada, rápidamente busque algo con que taparme, pero ella me quito la sabana cuando lo intente, sus ojos parecían estar brillosos, sus pezones estaban resaltados, jadeaba pesadamente, yo me cubrí el rostro con mis manos, podía sentir como mis mejillas se calentaban por el sonrojo que tengo, amo a mi novia pero que me vea masturbándome de verdad me da mucha vergüenza, más si es con una foto de ella, con una sonrisa me quita las manos de la cara, se acerca mi oído.

(Sumi-chan, por favor continua, me gusta lo que veo)

(No-no puedo, hacerlo con una imagen es aburrido, ya no me siento como cuando lo hacía antes)

(Eso se puede arreglar) Ella se quitó la camisa, luego el sostén, yo me quede viendo sus pechos, ella se dejó caer al lado mío, se quitó los pantalones, luego las pantis, note que había un hilo de un líquido viscoso saliendo de su intimidad, ella se comenzó a tocar, nunca antes había visto a Kazama hacerlo así que, esto era interesante.

(Sumi-chan, verte de esa manera, con esa mirada pervertida mientras sostienes mi foto, tocándote los pechos, luego bajando tu mano hacia tu zona especial, no puedo aguantarlo mucho más, eres muy sexy Sumi-chan) Trague saliva, comencé a hacerlo también, escuchar sus gemidos tan cerca de mí, poder ver como toca su cuerpo, como sus pechos se mueven cada vez que ella se retuerce por el placer que siente al tocarse me excita demasiado, cerré mis ojos un momento para concentrarme en tocarme, pellizque mis pezones, lamí mis dedos, los pase por mi clítoris, le di unas cuantas vueltas, los jadeos que soltaba se estaban volviendo difíciles de controlar, tenía que mantener mi respiración pero algunas veces dejaba salir unos chirridos que me cortaban la respiración y me obligaban a tragar saliva.

Cuando abrí mis ojos vi a Kazama, ella se había puesto en cuatro, me dejo espacio libre para poder ver todo, comencé a masturbarme con aun más fuerza, Kazama también, estaba muy cerca de llegar, por lo que podía ver ella también, cerré mis ojos mientras sentía como algo salía de mi interior.

(Ahgg, maldición) Fue lo único que dije mientras todo salía de mi intimidad, Kazama a diferencia de mi duro un poco más, me acerque a ella cuando acabo, tome su mano y me la metí a la boca, comencé a lamer sus dedos, ella sonrió he hizo lo mismo con mi mano, pero cuando pensé que podíamos ir más lejos, como siempre, sonó mi teléfono, era mi alarma para las clases de Karate, suspire, ella se acercó a mi mejilla y me dio un pequeño beso, yo la abrace, puse mi cabeza en su pecho, realmente no me quería ir, pero ya era demasiado tarde para cancelar la clase.

(Ve, te espero aquí con los brazos abiertos Sumi-chan) Sonreí, le di un pequeño beso, me levante, tome mi bolsa con mis cosas de Karate que siempre estaba lista, me puse ropa, le di un beso a Kazama, pero me di cuenta de que estaba dormida, la tape con las sabanas, tome mis llaves, me despedí del perro dándole un premio y me fui a dictar mis clases esperando el momento para llegar a casa a dormir con mi novia…