CAPITULO 8: UNA MALA NOTICIA
Pasaba el tiempo y la amistad entre el slytherin y la gryffindor se hacia cada vez mas fuerte, si es que a estas alturas, eso era posible. Había pasado casi un mes y los jóvenes eran inseparables. Al ser premios anuales pasaban prácticamente el día entero juntos. Cuando no lo estaban, Draco practicaba Quidditch y Hermione iba con sus otros amigos. El slytherin se había dado cuenta de los celos de los gryffindor, así que fue a practicar mas seguido, para que no se enojaran con Hermione.
Todo estaba tranquilo en el colegio de magia y hechicería, hasta que un día se convocaron a todos los profesores y estudiantes en el Gran Salón.
-Debemos informarlos acerca de un ataque que hubo en una zona muggle, en Europa.- dijo Dumbledore desde la tarima, seriamente y con una mirada algo triste. Al decir que fue en Europa, Hermione se puso algo tensa ya que sus padres estaban de viaje por cumplir 20 años juntos. Tras unos segundos, el director siguió:
-Como todos sabemos y hemos mencionado en la cena de bienvenida hace poco más de un mes, Voldemort ha regresado. Por ende, esta matando y jugando con las personas para amenazarnos, sembrar el miedo en nosotros es su meta, por ahora. De esa manera todos nos convertiríamos en unos cobardes fáciles de sacar del camino. No debemos permitir eso jamás. Confiamos en que no se dejen llevar por las amenazas y se apoyen en sus amistades cuando reciban malas noticias…- Dirigió una mirada a la mesa de los Gryffindor y agrego:
-Con esto quiero decir, que es muy probable que se repita lo de esta tarde. En el atentado participaron Voldemort y uno de sus seguidores, al cual no delataremos. Espero que puedan entender que esto empeorará, pero tiene que pasar y no hay manera de evitarlo. Hasta el final debemos estar todos unidos. Así todo será peor para el señor tenebroso. Debemos tener fe, a partir de ahora no podemos tener enemigos ni rivales. Sospecho que piensan que eso es imposible, pero este año tuvimos un vivo ejemplo de que la amistad puede contra todo… - todos, inclusive los profesores, miraron a Draco y luego a Hermione, que estaba en la otra punta, roja como el cabello de su amigo Ron. Él, Harry y Ginny la abrazaron y escucharon las palabras últimas palabras de Dumbledore.
-Eso es todo. Pueden retirarse a sus habitaciones.- Todos se pararon y se fueron. Ero antes de Hermione pudiera desparecer entre la multitud, McGonnagall la tomo por el hombro y le indico que la siguiera. El único que se dio cuenta de esto fue Draco, quien a escondidas la siguió para ver si le había pasado algo a su amiga.
Hermione y su profesora se metieron en un aula que estaba cerca, donde también se encontraba el director.
-Señorita Granger, tenemos algo importante que decirle.- la chica asintió, con lágrimas en los ojos, esperando que sus sospechas no se hicieran realidad. Pero para, su pesar no fue así.
-El ataque tuvo por consecuencia dos muertes…- la miro, la gryffindor estaba llorando en silencio y pero ella fue la que hablo:
-Fueron mis padres ¿no? Ellos… ellos… murieron ¿verdad?- pregunto, aunque ya sabia la respuesta. Del otro lado de la puerta, lo próximo que Draco pudo escuchar fue un grito algo ahogado (N/a: espero que sepan de cuales estoy hablando, de esos que quieres gritar, pero por el miedo o algo, te quedan en la garganta y solo sale una exclamación. Bueno, solo que el Hermione fue algo rarito. Siguan! ). Sabía que era Hermione y quiso mas que nada entrar y poder abrazarla, pero ya le tocaría. Ahora debía esperar a que saliera de allí y encontrarla después en algún lugar. Pasaron cinco minutos y Hermione se encaminaba hacia su refugio, cerca del lago. Eran las once de la noche, no hacia frió, pero para Hermione era la noche mas helada de toda su vida. Necesitaba calor, y compañía. Se sentía sola, sus padres la habían dejado, pero no porque quisieran, si por esa maldita serpiente humana. Se prometió a sí misma que cuando legara el momento, se vengaría, pero faltaba para eso. Ahora quería desahogar su corazón llorando. Cuando llegó al árbol, se encontró con una silueta, alta que se acercaba a ella y la envolvía n un fuerte abrazo. Entonces, solo entonces, Hermione lloro desconsoladamente. Parecía tener todos los mares del mundo dentro suyo para vaciar en el pecho de aquel rubio. Lloró y lloró durante horas, mientras el chico le acariciaba el cabello suavemente y le decía cosas, para que la chica se diera cuenta de que no estaba sola, que él estaba con ella. Ya eran las dos de la mañana y ellos seguían el en árbol, Solo que ahora el muchacho estaba sentado contra el árbol y Hermione, estaba a su lado envuelta en los brazos de su acompañante son su cabeza aun en el pecho del mismo.
-Gracias Draco- dijo entrecortadamente la chica, debido al llanto.
-De nada Herms, sabes que estoy contigo. Debo pedirte disculpas – la chica, que ya no lloraba, pero ahora hipaba, lo miro con una expresión de no entender lo que decía su amigo. Draco le dio un beso en la frente y siguió:
-Porque te seguí y escuche todo… lo siento- y bajó la cabeza, pero sabia que si no hubiera hecho eso, se sentiría mal al enterarse de la noticia y no haber estado con la chica.
-No te preocupes Draco, que hayas hecho eso fue lo mejor que podrías haber hecho. No me gustaría estar sola ahora…- y una lagrima escapo por uno de sus ojos. Malfoy se la sacó depositando un beso sobre la misma. La gryffindor dejo escapar una pequeña sonrisa y abrazo nuevamente a Draco. Este se balanceaba levemente de un lado a otro, para que Hermione se tranquilizara un poco más. Ya eran las tres, y seguían abrazándose.
-¿Quieres que les avise a Potter y a…?-
-No- le interrumpió la chica, que no lloro más en todo el día. –Quédate conmigo, no quiero estar con nadie más, por favor…-
Hermione lo decía de manera tal, que parecía mas una suplica para que no la dejara, que un pedido. Ella supo que desde ese momento, que Draco era como cualquier amigo. Pero a la vez era especial para ella. Estar tan unidos de un mes a otro, después de los seis años, ya perdonados, que habían pasado. Le parecía una locura, como algunos lo llamaban, pero para ella era una locura maravillosa. Luego, se limitó a pensar cosas felices y a hablar con el chico, quería despejar su mente aunque sea un minuto.
-Ya se esta haciendo tarde Herms. ¿Qué te parece si vamos a la torre?- le pregunto su amigo parándose y ofreciéndole una mano para que haga lo mismo.
-Claro Draco- contesto Hermione y aceptó su mano.
La mano de Hermione era suave y estaba fría, pero el chico pensó que era por la situación, y que normalmente debía ser calida. Ambos sintieron esa misma chispa que cuando estuvieron con el hipogrifo. Se miraron a los ojos profundamente. Los de Hermione mostraban tristeza, pero a la vez seguían transmitiendo, en menor medida, calidez y ternura. Los de Draco, que hace un mes podrían congelarte con la sola mirada, ahora, y a pesar de ser grises, eran iguales a los de Hermione, pues el también sufría al verla llorar. Pero esa mirada era exclusivamente para la chica, esa castaña tenia hechizado al slytherin, pero si su padre se enteraba de su amistad, todo podría acabar de la peor manera...
Una vez en la torre, Draco acompaño a la chica a su cuarto. Nunca habia entrado, y no creia que fuera la ocasión. Para su errada idea, Hermione lo tomo de la mano y entraron. El chico se dio cuenta de que ya no usaba contraseña, eso lo puso feliz, queria decir que confiaba en el. Se imagino la habitación llena de libros, con fotos de sus padres y sus amigos, papeles y pergaminos, etc. En lo único que le acertó fue en las fotos. Tenía una, con un marco de colores, donde estaba ella con una pelirroja, un pelirrojo y un moreno. Estaban todos mojados, con trajes de baño, y riéndose a más no poder. Esa si que era una foto. Era perfecta. Después había otra, ésta con marco dorado, donde estaban un grupo de personas bastante grande, todos riéndose, y había una mujer muy parecida a Hermione. Draco supuso que era su familia entera. Le dieron ganas de tener unas fotos así. Era increíble que quisiera tener cosas tan sencillas e inalcanzables para él… Pero ahora se enfoco en su amiga, estaba bañándose así que sentó en la cama a esperarla. Cuando salió, tenia puesto un pijama color crema, de pantalón corto y una camiseta suelta sin mangas. A Draco se le atravesó un pensamiento por la cabeza (N/a: no sean mal pensados…) pero luego lo aparto para ver como la chica se acercaba con una leve sonrisa y algo sonrojada por estar vestida así delante de Draco. Él se paro y tendió una ano hacia la cama indicándole que se acostara, necesitaba descansar, después de tanto llorar le haría bien. Cuando se dio vuelta para irse, sintió una mano sobre la suya y una vos que decía:
-Quédate conmigo, no quiero estar sola, no te vayas…- le pidió Hermione, se notaba que no tenia fuerzas ni para hablar. Draco lo dudó uno segundos, pero antes de que decidiera responder, tiraban de su mano hacia la cama. No tuvo mas remedio que acomodarse y aceptar la propuesta de su amiga. La abrazo y le acaricio el pelo, como lo había hecho tiempo antes. Cuando se quedó dormida, pensó en irse, pero la chica lo tenia rodeado con sus pequeños brazos y no lo soltaba. Tampoco era anda desagradable para el chico sentir el calor de la chica y su respiración haciéndole cosquillas en el cuello. La quería, eso nadie lo negaba y menos él. Se prometió que todo el que la hiciera soltar una mísera lagrima por sus hermosos ojos, se las pagaría… Luego de contemplarla dormida uno minutos, él también se entregó rendido a los brazos de Morfeo.
