*Entre la espada y la pared*

Disclaimer

Rurouni Kenshin no me pertenecen si no al magnifico Nobuhiro Watsuki

Esta historia es un kenshin /kaoru, y datara en tiempos actuales por lo cual los personajes tendrán una personalidad un tanto diferentes. La historia contendrá lemon, por lo que no será recomendable para menores de edad, o sensibles a dicho contenido.

-Conversación-

"Pensamientos"

Cap.- 8 protección

Ya habían pasado varios días desde que Kenshin y Kaoru se hicieron novios. Para darles la noticia a sus hermanos, organizo una cena en la cuál también estuvieron invitados Sanosuke y Misao. Todos quedaron maravillados con esa buena nueva. Sanosuke al principio no cabía de la impresión, pero al igual que a los demás le daba gusto que su amiga y mano derecha en los negocios estuviera con su también amigo y por supuesto cuñado Kenshin, ya que él era una buena persona y que por circunstancias de la vida había sufrido mucho.

El pelirrojo decidió dejar a sus padres fuera de esta noticia, ya se encargaría de ellos a su regreso a decir verdad la difícil seria su madre, estaba completamente seguro de que se opondría a su reciente relación, al contrario de su padre que él, si lo apoyaría ante el nuevo cambio que claro estaba era para bien.

Kenshin le explico a Kaoru lo especial de su mamá y que él se cargaría de la situación, la chica se desilusionó un poco pero aún así estuvo de acuerdo, ella también expuso que era necesario dejar a Enishi y a Tomoe fuera de esto y al regreso de los hermanos se enfrentarían a lo que se viniera, el pelirrojo asintió.


DOS MESES DESPUES…

Ya era sábado, Kaoru llamo al Kenshin para manifestarle sus ganas de salir a un antro por la noche en compañía de Aoshi, Misao, Sanosuke y Megumi, él acepto sin ningún reparo, se encargarían de dar aviso a sus hermanos. La organización salió perfecta las parejas se verían en el bar Makumba.

Kaoru estaba en la soledad de su casa arreglándose para esa noche de diversión ya que Misao salió primero que ella, Aoshi la había invitado a cenar antes de ir al antro.

La pelinegra miraba una y otra vez que ponerse, después de un sacadero de ropa opto por una minifalda negra, quedaba cortita pero no caía en la indecencia. Ahora tenia que decidir la blusa que vestiría, su atención reparo en el coordinado perfecto; una blusa blanca tres cuartos ajustada al cuerpo con un escote considerable pero sin dejar a la vista mucho, ya que portaba bajo la prenda un estraple negro, para terminar se coloco un cinto grueso un poco mas arriba de la cintura. El calzado fue rápido; opto por unos botines negros de tacón con el frente descubierto dejando ver sus dos primeros dedos, de sus medianos pero hermosos pies. Se miro al espejo cuidando todos los detalles, quería verse hermosa para su Kenshin. Peino su largo cabello negro decidió que lo llevaría suelto, acomodo su flequillo de lado. Puso un poco de maquillaje en su rostro y en los labios un gloss rosado con sabor a frambuesa.

El timbre comenzó a sonar anunciando que su sensei por fin había llegado tomo su bolso y salió rápidamente de su habitación, abrió la puerta y lo vio allí parado con esa sonrisa seductora que tanto le fascinaba. Kenshin quedo anonadado, se veía hermosa, le daban ganas de mandar al diablo el antro, para robársela y llevarla a un lugar solitario y así poder comérsela a besos y hacerle el amor toda la noche, deseaba tanto tocar su cuerpo, tenerla bajo él o arriba que mas daba, lo que quería era tenerla solo para él.

-¡Hola!- saludo Kaoru.

-¡Hola mi amor estas preciosa!- Kenshin no podía dejar de mirarla estaba embelesado, ella sonrió internamente, esa era la reacción que quería lograr en él.

-Gracias… tú también estas guapísimo- un rubor se posesiono de ella por tal declaración, creía necesario hacérselo saber. Se veía demasiado bien con esos jeans azul deslavado, camisa negra que mostraba parte de su pecho, se miraba genial con su cabello largo y rojizo amarrado el una coleta baja, se preguntaba como es que se verían esas hebras liberadas de la liga que las aprisionaba, no pudo evitar imaginárselo, mordió ligeramente su labio ante la excitante imagen de su sensei con el pelo un poco revuelto.

Kenshin se acerco a su rostro para depositar un beso en los labios femeninos, pero ella se lo impidió con un ligero movimiento. El chico quedo desconcertado, no se esperaba esa negativa.

-¿Qué sucede?- pregunto mientras una de sus cejas se alzaba.

-Es que… si me besas te dejare todo pintado de los labios- respondió Kaoru con una sonrisa juguetona.

-Poco me importa, ven acá que muero por besarte- el pelirrojo se acerco nuevamente a ella, la chica se paro de puntitas pues aún con todo y tacones no lograba alcanzarlo completamente, alzo sus manos abrazándose al cuello de kenshin. El la tomo por la cintura acercándola más a su cuerpo. El tan ansiado beso se dio, pequeño pero cargado de mucho amor.

-Mmm frambuesa mi favorito- dijo el chico muy bajito, separándose perezosamente de sus labios.

Kaoru soltó a carcajadas. –Si gustas más, aquí traigo el repuesto, para las veces que sea necesario-

-¡Perfecto!- expuso volviendo a besarla.

Ambos subieron a la camioneta Ram negra, Kenshin era un aficionado a las camionetas por lo que no era raro verlo estrenar diferentes modelos.


Llegaron rápidamente al antro Kenshin bajo de la camioneta y con paso rápido llego a lado de Kaoru y ayudarle a bajar ya que había observado a varios fisgones intentando ver mas allá de la mini falda de Kaoru, la tomo posesiva mente de la mano para que todos se dieran cuenta, que la dueña de quien portaba la mano, era solamente suya, y que nadie mas que él, tenia derecho a deleitarse con su belleza y solo él podía aspirar el ver mas allá de sus ropas.

-Sr. Himura buenas noches, es un placer tenerlo por aquí, ya tiene reservación?- recibió la hostess amablemente.

-Buenas noches Ayame. No, aún no tengo reservación, en total seriamos 6 personas, ¿todavía hay cupo para poder hacerla?-

-Por supuesto. Zona vip?- preguntó la chica.

- Si Ayame- respondió Kenshin. La chica comenzó hacer las anotaciones para la reservación.

-Síganme por favor- los guió hacia la zona vip, que a diferencia de la zona normal, la conformaban por grupitos de sillones muy cómodos.

-Ayame, vendrán mi hermano y mi hermana te encargo que los dirijas- la hostess asintió ante la petición de Kenshin.


Pasados unos minutos los chicos iban llegando en compañía de la hostess, al lugar donde habían situado al pelirrojo, tomaron asiento y comenzaron a preparar sus whiskys de inmediatamente ya que la botella estaba ahí esperando a ser bebida.

-Se ven demasiado bien juntos- decía Megumi a Kenshin y a Kaoru, haciendo movimientos rítmicos con su cuerpo al compás de la música.

-Y pensar que todo comenzó con un juego de verdad o reto- asegundo Misao divertidamente.

-¿Un juego? Jo-chan, no sabia que aún conservabas ese espíritu de estudiante de secundaria- rió Sanosuke observando los rostros descolocados de los chicos en cuestión. –Pero cuéntenme cómo fue?- la curiosidad no se hizo esperar.

-Fácil, inicie un juego en el que casi al final le anime a Aoshi a retar a Kenshin a be…- Misao no termino de contar su relato, Kaoru se lo prohibió asestándole en la boca el vaso con whisky haciéndola callar. La chica comprendió, que su prima no quería que tocará ese tema.

Kaoru propuso ir a bailar, Kenshin negó con la cabeza.

-Tengo dos pies izquierdos- dijo negándose a la petición de la pelinegra. Kaoru se cruzo de brazos y retomo su lugar a lado del pelirrojo, se sintió desilusionada el echo de haberle negado una pieza de baile.

-Hay que amargado hermano- respondió Megumi jalando a Sanosuke para llevarlo a la pista.

-No, no, yo tampoco se bailar, mejor quedémonos sentados. Yo te abrazo y tú me besas- expuso Sanosuke a la invitación de Megumi.

-Te quedas sentado tú, y si quieres abrazas al sillón y lo besas también por que a lo que se refiere a mi, yo si iré a bailar-

-No, tú no vas a ningún lado kitsune-

-Estúpido cabeza de gallo, no me digas así sabes que no me gusta- dijo la doctora sumamente molesta por el distintivo con el que solía llamarle su novio.

-Ok kitsune-

-Sanosukeeeee-

Ahora fue el turno de Misao. –Vamos Aoshi, pongámosle el ejemplo, vamos a bailar-

-No- respondió Aoshi serio –Si esos par de idiotas que suelen salir más a menudo a este tipo de lugares no saben bailar, menos yo que no estoy acostumbrado a ciertos escándalos.

Las tres chicas quedaron disgustadas y aburridas de que servía salir a un antro, si no podían bailar. Megumi no se resigno, así que se zafó del abrazo de Sanosuke que estaba renuente a dejarla ir.

-Vamos chicas, bailemos nosotras, no necesitamos de estos hombres aburridos que piensan que la única diversión es estar aplastados y bebiendo a horrores- Sanosuke y Aoshi iban a protestar, pero Kenshin salió a defensa de ellas.

-Déjenlas que vayan, ellas no tienen la culpa de que no sepamos bailar y que no lo queramos intentar- los chicos asintieron de mala gana e hicieron caso a la petición de Kenshin.

-No se alejen mucho. Tenemos que estar al pendiente de que no les falten al respeto, aquí hay demasiados pervertidos- dijo Aoshi parsimonioso de dientes para fuera.

-Y más tu Kaoru, que traes mini falda- asegundo Kenshin observando a su alrededor como los hombres saboreaban a su novia. A decir verdad ya se estaba arrepintiendo de haber abogado por ellas, ya no podía retractarse, aparte él tenia la culpa por no atreverse a intentar el coordinarse en un buen baile sin pisar a Kaoru, ya que, el pasar vergüenzas no era para él. Ya tendría el tiempo y la calma suficiente para practicar a solas con Kaoru unos bailes… y esa idea si que le agradaba. Las chicas asintieron y salieron disparadas a la pista de baile, ellos sólo observaron cómo sus novias se alejaban y comenzaban a bailar. Con sumisión siguieron bebiendo.


Kaoru, Misao y Megumi disfrutaban de la música, bailando al ritmo de las notas. Unos sujetos observaban detenidamente a las tres mujeres, uno de ellos se acercó a Kaoru y la sujetó de la mano.

-¿Por qué tan sólita? Bailamos lindura?- dijo el hombre casi desvistiéndola con la vista. La pelinegra sintió asco la manera en la que ese idiota la miraba y le hablaba se zafo del agarre y se alejo de él replicando ante su osadía de querer pretenderla.

-Para su mayor información no vengo sola, mi novio me acompaña, y aún si lo hiciera, su generosidad- esto lo dijo despectivamente – no seria requerida-

El hombre hizo unos ademanes con las manos y dos sujetos mas llegaron a unirse a la contienda molestando a Megumi y a Misao.

-Hey preciosas divirtámonos un poco- se dirigía uno de los recién llegados con Misao.

-Déjennos en paz, no molesten, que parte del venimos a acompañadas no entienden- respondió una Misao furiosa.

Los tipos comenzaron a carcajearse y el tercero abordo a Megumi – mis amigos y yo no somos celosos- dijo burlándose.

-tal vez ustedes no, estúpidos, pero nuestros novios si lo son. Si tienen deseos de seguir conservando en buen estado sus rostros de imbéciles urgidos, no molesten mas porque si no nuestros acompañantes no se la pensaran dos veces en partirles la cara- finalizo Megumi irritada por esos tipos tan fastidiosos.

Kenshin se percato de la escena y le propino una mirada asesina a los sujetos que molestaban a las chicas, pero esa mirada gélida se intensifico mas para el que minutos atrás abordara a Kaoru. El tipo se dio cuenta de la mortal mirada pero no se inmuto poco le importo.

-Creo que ya vi a tu chulo de playa, ja no me duraría ni dos segundos- le dijo el sujeto a Kaoru, riéndose y sosteniéndole la mirada al pelirrojo a manera de reto.

Kenshin se enfureció al ver que su mirada no había sido suficiente para que se retirara de con ellas, en especial de Kaoru, alerto a su hermano y a Sanosuke de lo que sucedía. Se pusieron de pie caminando peligrosamente hacia la pista. La tres chicas cansadas de las estupideces de esos tipos decidieron dar media vuelta para sentarse con sus respectivas parejas, lección aprendida no volverían a separarse de ellos, si querían bailar lo harían desde su lugar. Vieron con terror que Kenshin, Sanosuke y Aoshi caminaban hacia ellas con rostros desencajados, no era difícil imaginar la intención que tenían en mente de ponerles un estate quieto a los tres sujetos que las habían estado molestando, llegaron con ellos antes de que se acercarán mas y los detuvieron, intentando convencerlos de que ya habían solucionado el problema, y ya no molestarían mas, ellos se rehusaron tenían que darles su merecido. La manera en que terminaron convenciéndolos fue el decirles que ya no se separarían de ellos bailarían en su lugar, por fin accedieron, regresando a sentarse a sus lugares. Las chicas quedaron de pie a lado de los sillones disfrutando nuevamente del baile en cercanía de los suyos, sin darse siquiera por aludidas que algo no muy agradable estaba a punto de ocurrir.

Los mismos sujetos inconformes ante la negación de las chicas y el reto por parte se sus noviecitos, caminaron hacia donde se encontraban nuevamente. El individuo que molestaba a kaoru minutos atrás se coloco a espaldas de ella y con su mano le tomo la cintura y la arrepegó a su cuerpo. Kaoru respingo volteando furiosa con el tipo que se había atrevido a semejante barbaridad y le propino tremenda cachetada, pero eso no era suficiente. Claramente se vio una ráfaga rojiza, que en un abrir y cerrar de ojos le azotaba tremendos golpes al insolente.

-Te voy a enseñar a respetar lo ajeno- le grito Kenshin al sujeto, estaba real mente cabreado sus ojos ámbar centellaban peligrosamente era una mirada que intimaban a cualquiera que se atreviera a verla. El chico comenzó a gritar de dolor, suplicaba que lo perdonara, toda su valentía se esfumo al sentir la fuerza implacable del pelirrojo, pero este cegado por el coraje no escuchaba y aunque lo hiciera no accedería. Un golpe tras otro. Nada era suficiente, lo estampo contra la pared sujetándolo del cuello unos pocos centímetros del suelo, claramente veía como la sangre comenzaba a brotarle de la nariz y labios cosa que tenia extasiado al pelirrojo, una satisfacción lo embargo al ver la sangre de ese animal pervertido.

-Cometiste un grave error en atreverte a tocarla, y faltarle en la manera que lo hiciste. Y esta es la consecuencia a tu gran idiotez de haberlo echo frente a mis ojos. No a nacido el perro que ose a retarme y salga ileso- aseveraba con voz grave.

-Discúlpeme, piedad, suélteme por favor- el tipo imploraba gimoteando a causa del terror que le causaban los ojos peligrosos de Kenshin y por el dolor a tremenda golpiza que le estaba arremetiendo.

-Un hijo de la gran perra como tú, no merece consideraciones- Kenshin estaba poseído, se le venían las imágenes de cómo había apretujado el hermoso e indefenso cuerpo de Kaoru, a su asquerosa anatomía.

Los acompañantes del miserable que estaba siendo castigado por el pelirrojo miraron con frustración e intentaron defenderlo, corrieron hacia ellos, por lo que Aoshi y Sanosuke se los impidieron.

-Hey es uno por ofendido, ustedes también tienen una deuda pendiente con nosotros, por molestar a nuestras mujeres- dijo Sanosuke agarrando de la camisa e iniciar la pelea con el que había estado molestando a Megumi. Aoshi se encargo de arremeter contra el maníaco que hizo lo mismo acercándose a Misao.

Kaoru, Megumi y Misao veían con pavidez la exhibición de golpes protagonizados por sus parejas solo atinaban a gritarles que ya era suficiente, pero ellos no las escuchaban estaban demasiado encolerizados para poder parar.


Unos ojos a lo lejos miraba como sus tres amigos estaban siendo brutalmente golpeados se acerco a Kenshin que era el que estaba más ensañado con su amigo los demás aún daban algo de batalla, por lo cuál decidió ir sobre el pelirrojo que tenia acorralado a su camarada. El sin duda alguna, era el que necesitaba más ayuda, después se encargaría de salvar a sus otros dos amigos con la ayuda de su pequeña compañera que le serviría para amansarlos. Kenshin, que de lo entretenido que estaba dándole lecciones de respeto al pervertido que recibía una y otra vez los golpes dados por él, no se percato de qué había un cuarto hombre que se colocaba a sus espalda.

-¡Suéltalo maldito!- dijo el cuarto acompañante de los tres sujetos que habían molestado a las chicas. Kenshin sintió algo puntiagudo que presionaba el costado derecho de su abdomen, eso no lo amedrento y asesto el golpe final ya era suficiente ahora era turno del cobarde que le amenazaba con una navaja. El hombre que sostenía la cuchilla en el abdomen de Kenshin se dio cuenta de la intención el pelirrojo, ahora quería golpearlo a él, la amenaza no surtió efecto alguno, era un demonio, antes de que Kenshin soltara el mal trecho cuerpo de su camarada enterró la navaja en la carne de Kenshin pronunciando un corte, retiro el arma después de lograr su cometido pues la necesitaría encaso de no haber sido suficiente para aplacar la furia del demonio como lo calificaba él. A pesar de su herida Kenshin no reparo en ella, se giro hacia su agresor y de un estratégico movimiento lo desarmo arrojando la cuchilla lejos de él, una vez desarmado le asesto un tremendo golpe que fue suficiente para tumbarlo y dejarlo en calidad de bulto sin poderse parar en un buen rato.

Los de seguridad llegaron rápidamente, tomaron a los cuatro tipos tremendamente golpeados.

-Sr. Himura una disculpa a nombre de Makumba, sacaremos a estas escorias de aquí nos acaban de informar lo sucedido, nuevamente una disculpa- se excusó el de seguridad pues conocían muy bien al empresario Kenshin Himura y de antemano sabían que pertenecía a una familia de gran clase social, lo respetaban con demasía. Kenshin asintió pues no era culpa de ellos.

- No pasa nada- respondió con voz agitada. Kaoru corrió a abrazarlo, él le correspondió quejosamente por la fuerza que ejerció la pelinegra al pegar su cuerpo con el de él, la seguía abrazando tranquilizándola ya todo había terminado. A pesar del dolor punzante que le provocaba la herida no quería separase de ella la necesitaba, aspiro su olor a jazmines ese olor embriagante y a la vez cura de todo sus males. Otro moviento de Kaoru, hizo que el colocara su mano izquierda a su costado derecho cubriendo la reciente herida, el dolor había aumentado. Kaoru sintió la intrusión de esa mano que limitaba su cercanía con él e incitada por una humedad en su blusa la hicieron separase de su sensei. Miro con horror de que se trataba, la humedad sentida era una mancha que teñía de rojo lo blanco de su prenda. Poso la vista en el lugar que se encontraba la mano que Kenshin se había llevado a manera de cubrirse algo, un estremecimiento de espanto la sacudió al ver que esa mano estaba totalmente cubierta de sangre. Lagrimas de miedo y desesperación comenzaron a formarse abrillantando lo azul de sus ojos.

-¡ES...ESTAS HERIDO!-

-No es… nada gra… grave- respondió Kenshin pausadamente y titubeando a causa del dolor. Con la mano libre retiro las lagrimas que se derramaban sobre el rostro de la chica.

Kaoru alarmada corrió hacia Megumi y Aoshi informándoles sobre el estado de Kenshin. Todos se movilizaron a salir, el pelirrojo declaro que quería que lo llevaran a su departamento, Megumi iba a protestar pero rápidamente recordó que en la tarde había realizado unas compras de material para curación y entre ellas estaban consideradas las herramientas para suturar. Solo restaba checar la profundidad de la herida.

-Aoshi, yo me llevare a Kenshin y a Kaoru- argumento Megumi a su hermano.

-De acuerdo me iré adelantando- Aoshi tomo de la mano a Misao y caminaron para abordar la camioneta.

-Vamos Kenshin con sumo cuidado- Sanosuke ayudo al pelirrojo a subir a su lujoso auto deportivo.

-En marcha Kaoru-

-No Megumi yo me llevare la camioneta de Kenshin, se manejar no tiene caso dejarla aquí- expuso Kaoru, pidiéndole la ballet parking le entregara rápido la camioneta Ram.

-¡Kaoru!- llamo el pelirrojo, ella se giro y camino hacia donde él se encontraba. – mañana mandare por ella, ahora sube conmigo al carro de Sanosuke.

La chica suspiro fastidiada – Kenshin yo me llevare tu camioneta. No me contradigas, por favor, tu herida no nos permite perder tiempo de esa manera- suplicaba, era absurdo dejar la camioneta ahí desaprovechando sus dotes de buen conductora, ella bien podía llevársela sabia manejar perfectamente.

-Bien, entonces me iré contigo- finalmente accedió, pero con el ultimátum de no que no se iría sola.

Megumi y Sanosuke protestaron ante la última decisión de Kenshin, protesta que el ignoro. Bajo del deportivo y tambaleándose camino hacia su camioneta para internarse en el lado del conductor, Sanosuke se apresuro para ayudarlo. Kaoru también se subió, encendió el motor, cuando se disponía a ponerse en marcha, Kenshin le sujeto la mano que posaba en la palanca.

-¿Qué pasa?- cuestionó la chica

-Ayúdame a quitar la camisa, necesito presionar mas la herida y así me es imposible-

La pelinegra asintió, le desabotono la camisa y cuidadosamente lo despojo de ella. La doblo a que quedara más acolchonable y se la coloco para que él comenzará a ejercer presión nuevamente. Aunque la situación era precaria no pudo evitar admirar el torso desnudo, era una visión maravillosa, se dio una patada mental, como se le ocurría pensar en esas cosas precisamente hoy, después de semejante tragedia don de él; herido, sangrando. Y ella; pensando en lo maravilloso sus músculos "Kaoru eres una idiota" se dijo mentalmente dando marcha hacia el departamento de Kenshin.


Megumi comenzó a limpiar y suturar, a su hermano, media hora después su labor había terminado sin ninguna complicación pues la herida no era tan profunda como para haber tocado algún órgano vital.

-Listo hermano, tendrás que tomarte estas pastillas para el dolor- dijo dándole una, para que de una vez la tomara y no se presentara ningún dolor.

-Gracias. Megumi podrías preguntar a Aoshi si puede llevar a Kaoru a su casa, pero antes dile a ella que entre Por favor- Megumi asintió a la petición de Kenshin. Salió de la habitación, le expuso a su hermano mayor sobre llevar a la chica a su casa, Aoshi acepto.

-Kaoru, Kenshin me pidió que te dijera que pasaras a verlo antes de que te marches.- le dijo Megumi a la pelinegra.

Kaoru entro a la habitación, fue recibida con una cálida sonrisa que ella correspondió al instante. Se sentó a lado de de su sensei.

-Me siento tan culpable- la chica bajo el rostro.

-¡Eso ni lo pienses!- dijo el pelirrojo sujetándola de la barbilla para alzarle el rostro.

-Por mi culpa estas así. Si tan solo, no nos hubiéramos parado a bailar esos tipos ni de chiste nos abrían molestado, tú no te hubieras enfrentado a dos de ellos y jamás te hubieran herido-

-No quiero que vuelvas culparte por eso. Ese malnacido se atrevió a tocarte, a faltarte… yo no me iba a quedar tranquilo, tenia que darle su merecido- la voz de Kenshin volvió a sonar grave y sus ojos volvieron a centellar de coraje.

-¡Pero te hirieron!- grito exasperada. Kenshin la acerco mas hacia él y le propino un beso, volviendo a degustar ese rico sabor a frambuesa que sabia aún mas delicioso mezclado con el sabor natural de sus labios.

-Tratándose de ti, poco me hubiera importado morir – hizo una pausa –Además tuvo la suerte de tocarme por que el muy cobarde me tomo desprevenido y me hirió a traición- dijo recordando que algo similar le sucedió cuando lo secuestraron. -Si hubiera llegado de frente el herido habría sido otro- finalizo. La chica ya no protesto mas, en ese momento solo quería una cosa.

-Kenshin quisiera… mm bueno si es que no te incomoda, quisiera quedarme con..tigo para cuidarte- un rubor subía a sus mejillas.

-¿Incomodarme? Por Kami mi amor, si la simple idea de que seas tú quién me cuide me pone de mejor humor-

Kaoru le entrego las llaves a Misao, les dijo que ella se quedaría con Kenshin a cuidarlo Misao sonrió digamos que de una manera divertida mezclada con picardía, que la partiera un rayo si en verdad solo lo cuidaría, mas bien lo agotaría, Kaoru fulmino con la mirada a su querida prima que por su cara adivinaba las ideas pecaminosas de ella. Como se le ocurría pensar perversiones, ella no era ninguna desconsiderada claro que ella lo cuidaría. Las dos parejas se retiraron pues Kenshin se quedaba en buenas manos…

Continuara…

Notas de autora.

Hola a todos... Este capi iba hacer muy largo, por lo que decidí separalos en dos. Aprovecho también para avisarles, que en el siguiente que sera el capitulo 9 plasmare el primer lemon entre Kenshin y Kaoru. Decidí enterarlos antes para que vayan a sabiendas, por eso de las personas que se puedan incomodar con el contenido. En el 10 también puede que escriba algo de lemon ya que muy pronto llegaran los problemas de esta parejita y por eso decidí dejarlos disfrutar su amor al máximo.

Se también que por ahí sigue habiendo algunas faltas de ortografía y antes de que algún defensor de las reglas gramaticales tenga la intención de criticarme, les pido paciencia. Como mencione en capítulos anteriores mi tiempo es algo reducido y no puedo brindarle a la revision todo lo necesario para rectificar correctamente mis barbaridades escritas. Poco a poco acomodare las faltas.

Pasando al tema de los comentarios... son mínimos los que he recibido, y a esas personitas les agradezco su apoyo.

Sin más por el momento me despido esperando que este capitulo, haya sido de su agrado. Por favor dejen comentarios que eso es lo que me ayuda e inspira a seguir

Besos y abrazos desde México

hasta la próxima ;)