Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.
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Capítulo 8
El lunes llegó para desgracia y agrado de Edward, por una parte estaba en la oficina esperando con ansiedad poder volver a verla, se sentía tan desesperado después de dos días sin estar con ella, no entendiendo cómo era posible que se hubiera acostumbrado a alguien tan rápido, sólo habían dormido bajo el mismo techo durante una sola semana. La extrañaba y se sentía tan inquieto por no tenerla cerca y poder ver que todo estaba bien, que Sam no le había hecho nada malo; esa posibilidad lo inquietaba tanto que no pudo esperar y salió antes de su casa, que ahora con su ausencia, se sentía tan grande y vacía, faltaba su presencia, extrañaba el olor de su perfume dejado por donde caminaba; sus pasos tímidos, sus risas cuando la encontraba saliendo de bañarse, e incluso la manera en cómo lo trataba, su comida bien preparada y casera; con ese toque especial que ella le daba, ese sabor especial que solo sentía cuando ella preparaba el almuerzo antes de ir a la oficina.
¡Diablos! aunque se sintiera mal de decirlo la extrañaba a ella más que a la propia Rosalie que incluso le molestaba saber que regresaría la modelo, aunque eso no estuviera nada bien. Por esa razón no le encantaba que fuera lunes, el tener que volver a convivir con ella un tiempo más, el saber que su presencia iba a estar en la casa, igual que todas las absurdas discusiones, las visitas incomodas de la familia de su prometida, las fiestas y todas las cosas inútiles que traía su regreso…
Al llegar a la oficina estaba en completo silencio, decidió ponerse trabajar para dejar de pensar en las mujeres de su vida, al ser antes de la hora de entrada, sólo se escuchaba el golpeteo de las teclas de la computadora de Edward mientras mandaba un correo; para cuando escuchó esos delicados pasos, no pudo evitar sonreír abiertamente, en pocos minutos unos ligeros golpes en la puerta hicieron que sus ojos brillaran con intensidad como no lo hacían desde el viernes en la noche cuando la tuvo entre sus brazos. Enseguida dio su autorización para que entrara, con una sonrisa tímida y un suéter de cuello de tortuga rojo y una pequeña falda negra apareció Bella en su oficina iluminando el lugar; aunque Edward se quedó extrañado al ver el suéter que usaba Bella, ya que aún era verano y se sentía un ambiente caluroso.
―Hola, Edward, buenos días―saludó la secretaria al entrar a la oficina y cerrar la puerta tras ella. ―, hoy va a ser un día con mucho trabajo ya que hay varios pendientes para…―su voz era tan formal que desconcertó completamente a Edward quien alzó una mano para interrumpirla.
― ¿Por qué estás tan formal? ―preguntó el jefe confundido, alzando una ceja―, hace tiempo que ya habíamos pasado por esta rutina, los lunes siempre hablamos de nuestro fin de semana, ¿qué cambio ahora? ―continuó especulativo mientras la observaba sin apartar sus ojos de los orbes achocolatados.
―Nada, sólo que… es nada se me hizo mejor iniciar así―respondió la castaña, estrujando su pluma entre las manos.
―No es mejor, ya habíamos pasado por esta etapa, creo que el viernes quedó claro eso―aseguró Edward mientras se acomodaba en su silla y ella temblaba un poco por los nervios―. Ahora, ¿por qué no te sientas y mejor me cuentas qué pasó el sábado al ir a recoger tus cosas? ―inquirió mientras con la mano señalaba la silla que Bella tomó aun nerviosa.
―Nada importante sólo recogí mis cosas y lo llevé al nuevo departamento―contestó mientras se mantenía rígida en la silla.
― ¿Sólo eso? ―interrogó Edward y ella asintió―, no te puedo creer, Isabella, te ves nerviosa, ¿pasó algo entre ustedes? ―continuó Edward con voz tranquila aunque de tan sólo imaginar la escena en su cabeza, la sangre le hervía, imaginar a su Bella en brazos de otro no era de su agrado.
― ¡¿Me crees estúpida?! ―preguntó Bella casi gritando entrando en cólera por el hecho de insinuar que si se acostó con él―, ¿crees que me acostaría con él después de que me golpeó? ―volvió a chillar exaltada, mientras se levantaba de la silla daba vueltas al escritorio como toro embravecido ante la puerta de los chiqueros.
―Claro que no te creo estúpida, todo lo contrario; pero ¿qué quieres que piense si veo cómo vienes vestida?, yo al menos no hice ninguna marca en tu cuello, todas son de tus hombros para abajo―contratacó Edward furioso también levantándose y caminando hacia ella.
―¡Deja de decir eso, es…!―grita esta vez Bella igual de molesta―, fue un error, no sé por qué te metes con mi ego, es una estupidez esta platica―volvió a hablar confundida mientras movió sus brazos para acentuar su coraje.
―A mí no me parece una estupidez como lo llamas, al contrario se me hace totalmente justo tenerla. ¡Necesito saber si te acostaste con él o no!―vociferó Edward mientras Bella lo miraba con furia y avanzaba rápido hacia la puerta.
―Sí, es obvio que me crees idiota y, ¿cómo no voy a serlo?, si casi me voy a la cama contigo cuando tienes una prometida y aun peor casi lo hago donde duermes con ella, ¡qué imbécil soy!― se recriminó más para ella que para su interlocutor que estaba a pasos de ella.
―¡No te creo idiota! ―exclamó Edward, alzando la voz―, sólo quiero saber a qué me atengo ahora, pensé que eras….―se calló de golpe y ella lo vio con odio.
―¿Diferente?, eso quieres decir, que no soy una zorra más de las que hay por ahí mientras paso una noche contigo y al siguiente día me voy a revolcar con mi ex novio que me golpeó, ¿eso quieres decir? ―espetó Bella mientras intentaba abrir la puerta sin conseguirlo. El seguro estaba echado.
―¿Te acostaste con él? ―preguntó Edward templando de ira antes de que Bella girase el pomo de la puerta.
―Si lo hice, ¿qué? ―gritó lo último mientras cerró la puerta de un sonoro portazo.― ¿Te reclamo acaso porque te acuestas con Rosalie, o contigo es diferente porque eres hombre? Eres empresario, mi jefe, y por eso sí lo puedes hacer y que nadie te diga nada y yo no―reclamó molesta mientras Edward se le acercaba iracundo. ―Para tu información no te debe importar si me acuesto con él o no, es mi decisión―dijo con una mirada llena de coraje.
―Llevo más de un mes sin acostarme con Rosalie―comentó Edward con voz suave intentando controlar su ataque de celos mientras la acorralaba contra la puerta. ―, y me importa, claro que me importa. ¿Cómo no me va importar si sólo te quiero para mí y para nadie más?, sólo quiero que estés conmigo―susurró con demencia a centímetros de su boca.
―No me importa, esto debe de volver a ser lo que era en un inicio, una relación sólo de secretaria- jefe, sólo eso, no me importa si te acuestas con tu novia o no; no me importa para qué me quieras, sólo quiero de regreso lo anterior, antes de tantas tonterías―comentó Bella mientras intentaba llegar a la perilla.
― ¿Eso quieres? ―inquirió Edward mientras la empujaba aún más contra la puerta, dejando menos espacio entre ellos.
Bella se limitó a decir que sí con la cabeza, al tenerlo tan cerca con ese olor que la hipnotizaba, tan cerca de esos ojos que brillan con coraje e intensidad, de sólo pensar que estuvo con otro hombre que no era él; de tener eso labios tan cercanos,… el habla le desaparece por completo.
Edward aprovechó el tenerla tan cerca para comenzar a besarla, lentamente pero con pasión, incluso un poco agresivo por la discusión anterior. Bella no se quedó atrás, pasó sus manos a su cabeza para acércalo aún más a ella, para no dejarlo escapar tan fácil, mientras las manos de Edward la tomaban de la cintura acercándola, mientras su otra mano subía su suéter y comenzaba a acariciar la piel suave de su abdomen. Sentir su calor le hizo darse cuenta de que ahí era donde pertenecía, con esa mujer.
―¿Qué quieres probar, que no estuve con otro como aseguras?―dijo después de separarse de sus labios.
―No, quiero que recuerdes, que sepas que no te voy a dejar ir tan fácilmente cómo crees. Que no importa que hagas, voy a lograr mi objetivo y que una vez que estés conmigo, no dejaré que estés con nadie más, vas a ser sólo mía―aseguró Edward con una enorme sonrisa que hizo templar a Bella.
Bella se quedó sin palabras y tan sólo volvió a acercarse a sus labios para morder un poco su labio inferior, antes de comenzar a besarlo con toda su furia, dándole a ver que no era lo que él creía, que ahora lo único que deseaba era a él y a nadie más en su vida aunque solo fuera por un momento.
Edward no dejó que se separase un solo centímetro de su cuerpo, por fin la podía tener de nuevo donde ansiaba y debía demostrarle que solo él tenía que mantenerla así de cercana, besarla con esa intensidad y hacerla subir al cielo, ese era un trabajo sólo suyo y nadie debía tener el privilegio de compartir esa tarea, ella solo debía de ser de Edward Cullen.
Bella pronto se separó de él, jadeando después de ese beso que les robó el aliento a ambos, Edward volteó hacia su abdomen en busca de algo extraño, algo que le hiciera saber que estuvo con Sam, algo que le diese el pretexto perfecto para volverle a partir la cara, pero no había nada; en el fondo, sabía que no podía ser así, no después de una noche como la que pasaron el viernes, pero sus celos por ella eran tan grandes que no podía evitar corroborarlo, necesitaba saber que por esa semana no había nadie más.
― ¿Terminaste de averiguar que no soy idiota, y que no me acosté con él?―consultó Bella pegándose a la puerta y bajando con furia su prenda.
―Nunca dije que fueras idiota, no lo creo, simplemente no confío en él, no dudo que pudo hacer algo y si te lo hizo, te juro que le voy a partir la cara―aseguró Edward dejando sus brazos uno de cada lado del cuerpo de Bella aún acorralarla.
―Cómo puedes corroborar, no pasó nada, ¿podemos continuar con el trabajo? ―preguntó con desdén en la mirada que dirigió a Edward.
Antes de que pudiera decir otra cosa, Edward volvió a estampar sus labios contra los suyos, acercándola más a él, mientras Bella llevaba sus manos hacia su corbata para acércalo aún más a ella, para no dejar milímetros en entre ellos, mientras sentía las manos de Edward viajando hacia sus costados, haciéndola querer más de él, cuando menos lo esperaba, las manos de Edward estaban sobre su trasero, levantándola obligándola a enredar sus piernas sobre sus caderas para a los pocos segundos, sentir una superficie plana que pensó que era el escritorio, su parte racional se escapó en ese momento y sólo quedaba esa parte que deseaba a Edward por completo. Comenzó a bajar sus manos hacia el cinturón del hombre que tiene entre las piernas mientras él buscaba la costura de su suéter para ir alzando hasta romper el beso mientras Bella alzaba los brazos para así ir dejándola sólo en el sostén negro.
En ese momento la cabeza de Bella hizo un clic al recordar el porqué traía ese suéter y vio como la mirada de luria de Edward al ir recorriendo su cuerpo se convirtió en una de furia mientras ella buscaba a tientas su suéter sin poder desviar la mirada de Edward que estaba nuevamente furioso.
― ¿Qué fue lo que pasó el sábado? ―inquirió molesto mientras con un dedo alzó la cara de Bella.
―No fue nada―contestó Bella alejándose de su mano.
―Esto es algo Bella, y es algo muy serio, esas marcas no aparecen de la nada―aseguró Edward con furia en la voz y en los ojos mientras sostenía un poco más fuerte la cara de Bella, observando la marca de los dedos de Sam en el delicado cuello de ella.
Bella después de unos segundos sin decir palabra, vio como Edward aún sostenía la blusa en la mano mientras caminaba como loco por la oficina, sus piernas fueron alejadas de las caderas del cobrizo con gentileza después de no recibir una respuesta e intentar esconder la marca.
―¡Lo voy a matar! ¿Cómo se le ocurrió hacerte eso?, ese es el pretexto ideal para matarlo en este momento. No puedo creerlo, ¡Soy un idiota! ¿Cómo se me ocurrió dejarte ir sola? Era obvio que iba a pasar algo, pero no imaginé eso, lo voy a matar lentamente, para que sufra y ruegue por su muerte…―murmuró con rapidez mientras iba aumentando su coraje y continuó hablando más y más rápido hasta llegar a palabras atropelladas.
―No le vas a partir la cara ni vas a matar a nadie―aseguró Bella molesta mientras se baja del escritorio ―, y si no te molesta, ¿me puedes dar mi suéter?―dice mientras se le acerca y Edward se para.
―¿Te quiso matar? Y no quieres que haga nada, no Isabella.
―Ahora mismo lo voy a ir a matar, se dónde vive. Voy a golpearlo hasta que pida perdón por haber nacido y deseará nunca a verlo hecho. Esto no se puede quedar así―continuó diciendo Edward después de entregarle la prenda para que se la colocase.
Bella se puso la ropa enseguida mientras la caminata de Edward se reanudaba, en ese momento Bella comenzó a maldecir tener un libido tan grande por Edward que no la dejaba pensar cuando le tenía cerca, el propósito de hoy era alejarlo al menos hasta averiguar si las amenazas de Sam eran reales, pero ahora no entendía como lo iba a lograr cuando descubrió su secreto de que por unos momentos la quiso matar antes de perderla, ahora Edward corría peligro.
―¿Qué no escuchas? ―cuestionó Bella, interponiéndose en su caminata desesperada―, no quiero que hagas nada Edward, él es un tipo peligroso y por ahora será mejor que nos alejemos, eso es lo que debemos hacer―aseguró Bella viendo a los ojos a Edward haciendo que su mirada pasase de la furia a la confusión y molestia.
―Eso sí que no―objetó Edward enseguida tomando a Bella por los brazos y ella se quejó y Edward entró en furia―, dame una buena razón para que no lo mate, esto también lo hizo él, te golpeó, intentó matarte, ¿necesitas más razones para que no lo mate? Se lo ha ganado a pulso―le reclamó Edward muy tenso.
―Es un tipo… no es bueno ir con esa gente, simplemente déjalo así Edward hazlo por mí, si te importo aunque sólo sea un poco―susurró lo último Bella, en ese momento la mirada del cobrizo dejó de ser colérica para transformarse en otra, se quedó pasmado por unos segundos al escuchar lo último.
―Me importas demasiado, me importas más de lo que podrías creer, y es por eso que en este momento quisiera despellejarlo vivo―aseguró aun con molestia en la voz Edward mientras tomó la cara de Bella en las manos con gentileza―¸pero si tú no quieres que yo lo haga, denúncialo, y así me alejaré de él, pero no voy a dejar que no hagas nada, quiero se refunda en la cárcel por lo que te hizo y que no se te pueda acercar ni a diez kilómetros de distancia ya que no puedo ser yo quien le arranque esa odiosa faz ―aseguró mientras Bella se relajaba un poco, al menos por ahora podrían alejar a Edward de Sam ya estaba logrando algo.
―¿Si lo hago, no harás ya ninguna locura? ―susurró mientras Edward le dio un casto beso, que la hizo sentirse tranquila y protegida.
―Te lo aseguro, haré lo que tú me digas una vez que vea la denuncia―prometió Edward mientras se acercaba a ella para volver a besarla como antes. Bella se separó pronto de sus labios que no la dejaban pensar con claridad, debía hallar una manera para alejar a Edward del peligro que representaba Laurent , y no sólo porque él podía contarle sobre su pasado, sino porque no estaba dispuesta a que su jefe sufriera daño alguno por su culpa, por culpa de su pasado.
De pronto, sonaron unos golpes en la puerta y sin esperar respuesta, la puerta es abierta, dejando entrar a Carlisle, quien solo se aclaró la garganta al ver como su hijo tenía agarrada a la secretaria. Por un momento, se quedó extrañado al observar la mirada de Edward sobre la joven castaña, pero pronto Bella reaccionó y dio dos pasos para atrás, volteando hacia la puerta donde se encontró con una mirada desaprobatoria de Carlisle.
―Es mejor que los deje solos, si necesitan algo me llaman y sino, entraré cuando salga su padre para hablar de los pendientes―comentó con voz temblorosa mientras Edward volteó a ver a su padre con furia.
―Sí, está bien, Bella, yo te aviso―respondió Edward.
Bella rápidamente salió con la cara enrojecida y bajada cuando pasa frente a Carlisle, Edward la siguió con la mirada hasta que cerró la puerta, se dirigió a su asiento en silencio al igual que su padre, quien no le quitó la mirada de encima. Edward se quedó unos segundos dando la espalda para poder disimular las arrugas de su traje por el desenfreno de unos momentos atrás.
―sé que esta siempre va a ser tu empresa y esta tu antigua oficina, pero para la siguiente vez que vengas te pido que te esperes a que mi secretaria te anuncie, ahora es la mía y no debes entrar así, lo considero una falta de respeto―la voz de Edward era de fastidio mientras tomaba asiento.
―Te voy a comentar algo hijo, y sé que no lo vas a querer escuchar, pero debes tener cuidado con esa muchacha―dijo Carlisle señalando hacia la puerta, ignorando el comentario de su hijo ―, tu hermana me lo comentó el otro día y no le quise creerle, ella es temperamental y amiga de Rosalie no es imparcial, lo que me llevó a pensar que fuera posible que vieras de ese modo tan intenso a tu secretaria, tal y como ella me comentó. No podía creer que vieras a alguien así si no era Rosalie, pero con lo que presencié hace un instante, ya me di cuenta de que me equivoqué―comentó Carlisle con desaprobación mientras Edward lo ve con fastidio.
― ¿Eso es lo que me tenías que decir tan urgente que no has podido decírmelo por teléfono?, porque si por si lo has olvidado, te recuerdo que no me quiero casar con Rosalie, ¿cómo esperas que la vea con lo que sea que argumentan ustedes, ―dice moviendo la mano con cansancio―, si hasta ella me quiere obligar a aceptar sus estúpidas condiciones y cansarme cuando y como ustedes dispongan?―replicó Edward mal humorado.
―No estoy criticando que tengas una amante y la veas de esa manera, dices todo el tiempo que no quieres a Rosalie; eso ya nos quedó claro, pero debes de ser discreto ya lo dijo tu hermana, tu prometida no va a aceptar una infidelidad, si lo eres, hazlo con moderación de tal manera que no se dé cuenta. Estamos a merced de los Hale―argumentó Carlisle mientras Edward le lanzaba dagas con los ojos, haciendo grandes esfuerzos para lo lanzase al cuello de su padre, aunque no sin esfuerzo.
― ¿No se supone que me debes decir otra cosa, no eso?, ¿no deberías hablarme sobre lo mal que está el no querer a mi prometida y no hablar sobre la mejor manera de ser infiel sin que se note? ―cuestionó Edward con tono irónico. ― Pero quiero dejar claro algo: Bella no es ni será mi amante, la respeto mucho para ponerla en esa tesitura tan humillante―su tono cambió hasta transformarse en letal.
―Nadie que se case por interés se enamora, Edward, lo hace porque es lo correcto para los demás, para los intereses económicos de la familia―refutó Carlisle sin darle importancia a la advertencia hecha por su primogénito― y si no lo es, bien lo parece por el modo en cómo la miras, por lo que sólo te aconsejo para que no nos lleves a la quiebra cuando finalmente te revuelques en el lodo con ella―aseguró Carlisle impertérrito.
―No lo haré, recuerda que tengo un nuevo negocio en puerta―aseguró Edward lleno de orgullo y rechinando los dientes.
―Respecto a eso quiero hablar de nuevo, a eso fue a lo que vine, tengo nuevas condiciones y lo de tu secretaria fue un tema secundario que se dio por como los encontré―dijo con arrogancia mientras se acomodaba en la silla.
Edward se puso en una mejor posición en su silla para imponer un poco su presencia frente a su padre, quien lo seguía viendo con altanería.
Comenzaron a hablar sobre el nuevo proyecto que tenían en puerta, cómo iba a resolverlo y que se iba hacer, el presupuesto, la inversión, Carlisle negaba frecuentemente con la cabeza dándole a ver su desaprobación ante ese proyecto, sin embargo a su hijo no era algo que realmente le importara, ya estaba más que acostumbrado a los remilgos y exigencias de su padre, lo que él necesitaba era quitarle poder a los Hale, y con Aro de su parte, lo lograría.
—Lo he meditado mucho y te voy a imponer una nueva condición: Te daré tan sólo un plazo de seis meses, si no funciona esto trascurrido ese tiempo, todo termina—aseguró Carlisle antes de levantarse de su silla sin esperar replica alguna de su hijo.
—En esos seis meses te aseguro que funcionará—refutó Edward mientras Carlisle lo miraba con desdén.
— ¿Sabes que eso no funcionará —Objetó el padre molesto— Edward, esa es la razón por la que siempre se ha tenido una editorial mayor para revistas para mujeres y una menor para hombres y ninguna para cultura o turismo. Eso no vende—prosiguió observando con coraje a su hijo.
— ¿Si fuera Alice quien te hubiera propuesto esto serías tan reticente o por el contrario estarías feliz y orgulloso de ella? El problema es que soy yo, padre, si fuera otra personas no estarías tan en contra de este proyecto, pero he sido yo quien ha tenido la idea…—contratacó enseguida Edward levantándose del escritorio para enfrentarlo.
—Me opondría igual porque estoy cansado de perder dinero—contestó alejándose del escritorio.
—Sabes que no ganas, pero no pierdes, lo sabes bien—espetó Edward fuerte antes de que llegara su progenitor a la puerta. — Y todo gracias al apoyo del padre de Rosalie, con la que tengo la obligación de casarme quiera o no para aumentar tu fortuna y poder seguir presumiendo con tus supuestos amigos—espeto Edward con furia- Pues no estoy dispuesto ni ahora ni nunca. No seré tu títere ni el de nadie.
—Sé que perdí una fortuna por tu culpa y ahora no estamos tan bien como antes; por lo que si te casaras con Rosalie esa sería la solución de todo, por el bien de todos. ¿Cuándo lo vas a entender?—exclamó Carlisle tomándose las sienes molesto.
—Nunca. Me molesta que yo sea el único que se tiene que sacrificar por esta familia, prefieres que tenga una amante y que me case con una mujer a la que no amo antes de que tu fabulosa empresa pierda unos míseros dólares. Te importa tan poco mi felicidad, te importo tan poco… que se acabó. No más presión, no más discusiones estúpidas. Yo soy el director y tengo el apoyo de la mayoría de la junta directiva y no habrá matrimonio con Rosalie Hale. No y es mi última palabra—refutó Edward igual de molesto, rodeando el escritorio, caminó hasta la puerta del despacho y con un gestó invitó a su padre a salir.
—No eres el único, yo casi pierdo mi empresa, ¿no te es suficiente? —cerrando la puerta molesto Carlisle.
—No, creo que sería yo el verdadero cordero sacrificado, pues estaría condenado a vivir el resto de mis días al lado de una mujer que a veces ni siquiera tolero—replicó Edward dando un nuevo portazo y dejando a su padre fuera de la oficina.
—Seis meses, Edward, no más, si no funciona, sale Aro, tu proyecto e incluso tú, si no te casas con Rosalie y aseguras el capital—insistió intentado sonar triste Carlisle pero sin conseguirlo, estaba que echaba humo por las orejas, sin importarle que el resto de los empleados habían sido testigos directos del enfrentamiento.
Salió raudo camino de los elevadores, pero no sin antes mirar con desprecio a Bella, la cual ni siquiera le puso atención al estar tan atenta a su trabajo y a sus pensamientos maldiciendo su vida en general, ya que había sido error tras error el que había cometido, primero al escaparse de la casa donde vivía, siguiendo por hacer caso a falsas ilusiones de una mejor vida; volver a escapar y caer en lo mismo anterior, parecía que no se cansaba de ir tropezando constantemente por la vida y la peor de todas era que ahora no sólo había tropezado con una piedra gigante que cuando se fracturase en pequeños fragmentos, se iba a dar cuenta de todo el daño que le podría hacerle haberse enamorado,- no estoy enamorada-, se repetía una y otra vez mientras tecleaba, -simplemente siento la protección y la compresión y creo que él podía comprender sus errores anteriores, eso no es estar enamorado-meditó Bella mientras terminaba de guardar su trabajo.
—Bella, ¿puedes venir a la oficina? —escuchó la voz de su jefe en el teléfono y suspiró.
Si no estaba enamora, era obvio que sentía algo por él, algo que, después de la decepción que había sido Sam en su vida, se prometió no volver a sentir por nadie; pero una enorme parte de ella, por no decir que toda ella deseaba, era que se alejara de ella si era verdad las palabras de Laurent en las que estaba demasiado cerca de ella, porque eso ponía a ese hombre en un peligro mayor del que ella pudiera sufrir en un momento dado. Pensar que por su causa, llegase a sufrir Edward algún daño, la hacía sentir escalofríos. No deseaba verlo herido por su pasado, si a ella le pasaba algo era por confiar en hombres que no valían la pena, y debía aceptar las consecuencias de sus decisiones; pero Edward no tenía nada que ver en esos asuntos. Solamente por sentir una gran atracción hacia ella, ahora él estaba en peligro.
Bella se levantó sin muchas ganas, y arrastró los pies hasta la puerta de Edward, sin pedir permiso entró. Edward la recibió con una sonrisa amarga, sus ojos esmeralda estaba cargados de la pena que siempre le ocasionaban las visitas de cualquier integrante su familia. Ella nunca había tenido una familia y lo deseaba en momentos, pero lo que sí sabía con claridad era que no quería una como la de Edward.
— ¿Te molesta si suspendemos la hora de la comida? —preguntó Edward mientras acomodaba su silla para comenzar a trabajar.
—No, ¿quieres ir por Rosalie al aeropuerto? —preguntó Bella tranquila aunque se mordió el labio con furia con tan sólo pensar en eso.
—Para nada—contestó Edward frunciendo el ceño—, quiero acompañarte a levantar la denuncia, y solamente podremos hacerlo si no vamos a comer, o ¿prefieres ir a la hora de comida?—continuó Edward en tono casi de mando.
—A ninguna hora Edward, ya lo pensé bien y no es una buena idea, pueden pasar cosas peores si lo hago—musitó Bella nerviosa sobándose las manos.
— ¿Qué puede pasar peor, Isabella, que esta vez sí te mate? Todo por no querer perder un poco de tiempo, ¡es estúpido que prefieras tenerlo cerca de ti a denunciarlo!—exclamó Edward molesto ahora con ella.
—Que tome replica una vez que esté fuera, que se vaya contra ti, no lo sé, Edward, no quiero hacerlo—la voz de Bella era casi histérica mientras Edward le tomaba una mano.
—Si no lo haces, voy a tener que enseñarle una lección, pero que me aseguro que eso no se vuelva a repetir, lo hago—advirtió Edward mientras Bella se alejaba unos milímetros de su mirada.
—Edward, tú no lo conoces, él conoce a gente que puede hacer cosas que ni te imaginas, será mejor dejar todo así por ahora, ya no lo volveré a ver. Me cambié de departamento no sabe dónde vivo, tampoco donde trabajo, todo va estar bien—dijo Bella mientras lo veía con ternura.
—Bella no pienso dejarlo así—aseguró Edward con voz más tranquila—, lo único bueno que trae este maldito apellido es que la gente lo reconoce como un apellido de "buena familia" —dice rondado los ojos—, si tu problema es que no lo vayan a agarrar enseguida y pueda hacer algo contra ti o contra mí, me tiene sin problema—contratacó restándole importancia—. Me voy a asegurar que enseguida si es preciso hoy mismo no respire aire libremente y que tenga una orden de restricción—prosiguió Edward serio mientras Bella sonríe de lado.
—Voy a pensarlo, dame hasta la hora de la comida para hacerlo y; ahora sólo veamos los pendientes—suplicó Bella mientras Edward le regalaba una sonrisa.
Enseguida se ponen a hablar de los pendientes, dejando un poco más tranquila a Bella al ver por cinco minutos lejos a Edward de Sam, de Lauren, eso ahora era lo importante, al terminar de decirle los pendientes y de cómo los van a realizar y dándole la indicación de que cancelase todas sus citas para esta tarde, Bella no pudo dejar su inquietud de lado, pensado constantemente en la propuesta de Edward sobre la denuncia y su poder de agilizar las cosas.
Comenzó pensar en los pros y contras de tener a Sam en la cárcel como se lo imploraba Edward para tranquilidad de ambos y no lo veía una mala idea, al tener al menos una acusación de intento de homicidio y robo no lo dejarían salir del estado y así no podría ir a Forks a buscar a Laurent para seguirla chantajeando con eso. En un suspiro a la hora de la comida decidió darle a conocer su decisión a Edward de que quería denunciarlo y usar su influencia para que fuera lo más pronto posible su detención. Él no ocultó una enorme sonrisa triunfal y Bella sólo se mordía el labio aun con preocupación.
Edward tuvo razón; al llegar a poner la denuncia, todo el trámite burocrático se agilizó una vez que dio su nombre y se realizaron unas llamadas. Bella fue interrogada y examinada, sintiéndose tan incómoda al recibir esa clase de atenciones que la hicieron sentirse como un conejillo de indias, junto con la evidencia anterior se mandó un boletín para detener a Sam e iniciar un proceso en su contra. Bella templaba en los brazos de Edward con tan sólo pensar en su posible reacción o en las cosas que pudiera hacer en contra de ambos. Edward la tranquilizó acariciando su espalda y dando un beso en su cabello, mientras salían de la comisaria, Edward antes de encontrase con Bella, decidió que debía recibir su merecido Sam después de lo sucedió y deslizó una cantidad generosa a uno de los guardias quien le sonrió al salir del lugar.
El celular de Edward comienza a vibrar incansablemente cuando van de regreso en el coche incomodando la situación, ambos ven con odio el celular al saber muy bien de quien era esa llamada tan incesante que una vez que terminó de dar tono volvió a sonar estridentemente.
—Más pronto de lo que crees la dejaré, solo necesito estar al cien por ciento seguro de Aro—aseguró Edward antes de bajarse del coche.
—Ahora ese asunto no es importante, debes de mantener cierta distancia conmigo—respondió Bella seria.
— ¿Qué sucede? —preguntó Edward mientras la detuvo tomando su mano antes de haber llegado al estacionamiento.
—Nada, es sólo que así debe de ser—aseguró Bella mientras intentaba salir rápido, pero Edward le tomó firme el brazo.
—Ya va a estar en la cárcel, al menos seis meses si no es que más, desconozco esos asuntos legales, ¿Por qué lo haría?—preguntó Edward confundido mientras ella sólo lo observaba con timidez.
—Es lo mejor Edward, nadie está a favor de esto, tu padre te presiona, Sam se interpone, tal vez es lo mejor—propuso desesperada Bella mientras Edward la miraba con incredulidad.
—Vamos a dejar este tema por hoy, han pasado muchas cosas, pero no se va a quedar así —aseguró Edward antes de soltarla—, tomaremos un descanso con el viaje a Miami y te sentirás mejor, te lo aseguro— prosiguió Edward esperanzado.
El trabajo en la oficina resultó no ser tanto como ambos esperaban, sobre todo Edward quien se tuvo que enfrentar a la furia desmedida de su prometida, después que de un viaje de dos semanas Edward no hubiese contestado ni una sola de sus llamadas, tampoco de haber puesto atención a qué hora llegaría en el vuelo que la traería a casa y mucho menos contestar cuando llamó desde el aeropuerto. Con un enorme suspiro salió de la oficina donde vio cómo Bella tomaba su bolsa para irse.
―Te llevo a casa, debes descansar―comentó Edward mientras se acercaba a ella.
―Estoy bien, tomaré un taxi, para no tardar demasiado en llegar―aseguró Bella con una media sonrisa.
―Te llevaré, es una orden―replicó Edward en tono de broma que hizo sonreír a Bella.
―Edward, de verdad me puedo ir perfectamente en taxi, sin problema, ― lo intentó de nuevo tranquila y sonriente―, además te esperan. Rosalie ha estado llamando―su voz se volvió más amarga.
―Rosalie no me espera, llama como loca, porque así está ella, Bella y tu jefe te está diciendo que te va a llevar hasta tu casa, así que obedece o tendré que reportarte―continuó Edward en un tono bromista y Bella sonrió.
― ¿Con quién?, ¿con el director de la empresa? ―preguntó Bella con burla mientras comenzaba a avanzar por el pasillo vacío.
―Así es, y tendrás que recompensarlo de una manera muy especial para que no te corra o te descuente el día―murmuró Edward antes de acoplarse a su paso y pegarla a la pared.
―Edward, alguien nos puede encontrar―susurró Bella angustiada mientras Edward la pegaba más a la pared.
― ¿Crees que me importa? ―preguntó antes de estampar sus labios contra los suyos.
El beso comenzó siendo tranquilo, las manos de Bella se aferraron al cuello de Edward, mientras él a su cintura acercándola más a él, deseando que no quedase ningún espacio de separación entre ellos, el beso siguió tomando intensidad, hasta que recordaron el lugar donde se encuentran y Edward se separó lentamente con amargura, después de eso, dejó un casto beso sobre los labios temblorosos de Bella.
― ¿De verdad, piensas que Rosalie me importa más que tú?, eso es la falacia más grande que he oído en mi vida, Bella, tú estás por mucho más arriba que Rosalie―susurró en el odio de Bella tranquilo como si nada hubiera pasado.
― ¿Estás loco? ―inquirió Bella cuando recuperó el aliento―¸no podemos hacer esto ya, mucho menos lo podemos hacer en la oficina―aseguró molesta mientras avanzaba con rapidez al ascensor.
―Bella, necesito una excusa para dejar a Rosalie…―dijo Edward tranquilo.
―No pienso ser esa excusa, no pienso ser la amante de nadie―aseguró molesta Bella interrumpiéndolo.
―No te pido que seas mi amante, te pido que seas mi pilar y mis fuerzas para tener el valor de dejarla, de ir en contra de mi familia, de la empresa, de todo, solo por estar contigo―imploró Edward mientras las puertas del ascensor se abrían y Bella entraba con molestia; Edward la siguió y la acorraló en la esquina ―, te lo dije hace rato, te quiero sólo mía, no me importa a quien tenga que pisotear, deshacerme, tú serás sólo mía, no quiero que nadie más toque ni un solo centímetro de ti.―aseguró con un tono sensual en el oído de Bella.
―No voy a ser tuya ni de nadie, Edward, entiéndelo, por ahora quiero estar sola―aseguró Bella con su última parte cuerda antes de que Edward lamiese su oreja. ―. Edward los elevadores tienen cámaras―amonestó a Edward cuando sintió cómo sus manos comienzan a buscar la costura de su suéter.
― Y yo soy el dueño, y puedo dar buena propina para que se desaparezca esta grabación―aseguró antes de volver a besarla.
Cuando tomó sus labios de nuevo, Bella perdió una vez más el sentido y se dejó llevar, al sentir las manos de Edward en sus pechos acariciándolos sobre el sostén, antes de que regresase a su conciencia; comenzó a buscar la espalda de Edward para acércalo más mientras gemía en su boca. Edward se separó con una sonrisa triunfal.
―Ésa eres tú, Bella, la que le encanta mi contacto, la que enloquece por que la toque, la que se viene cuando está sobre mis piernas, no la que llegó esta mañana a la oficina intentando ser lo que no es―asegura Edward mientras aprieta el botón para que el elevador sigua su curso.
―Esto es un error, ya no debemos―asegura Bella acomodando su ropa.
―Esa no es la Bella que tuve sobre mis piernas el viernes, la Bella que me pedía que no parara de darle lo que ella quería, la Bella que me prometió que una vez que dejara a Rosalie sería mía, y que no dormiríamos en toda la noche―la voz de Edward era casi molesta y Bella se pegó más al rincón incomoda―¸ ¿Qué está sucediendo? ―preguntó Edward molesto.
―Esa Bella va a desaparecer por un tiempo porque es lo correcto para ambos, pero sobre todo para ti―contestó desde el rincón bajando la mirada al no soportar la intensidad de la mirada de Edward.
―No desapareciste, estás aquí conmigo, en este elevador, Bella, ¡Por Dios, dime qué es lo que pasa, me vas a volver loco!― casi gritó Edward mientras Bella seguía observando sus pies.
―No sucede otra cosa más que pensé las cosas bien. Te vas a casar y yo sólo voy a quedar como la zorra que se acostó contigo y no pasó de ser la estúpida secretaria que creyó en las palabras del jefe y ahora no sabe qué va a pasar pues la dejó por la prometida como todos lo pensaban―habló bajo Bella subiendo la mirada a una de frustración.
―No me voy a casar con Rosalie, si tú decides estar conmigo, Bella me quedo contigo y tú jamás serás una zorra, nunca, óyelo bien ―refutó furioso Edward.
―No creo en esas palabras, ya creí en demasiadas promesas para confiar en más―dijo Bella decida saliendo del elevador.
―Isabella, ya te lo dije, regresando del viaje de Miami voy a dejar a Rosalie―afirmó Edward molesto por la terquedad de Bella.
―No me importa, hasta que yo no vea que la dejaste de manera oficial no quiero ningún tipo de contacto contigo―repuso Bella saliendo del elevador.
―Yo creo que Rosalie es un pretexto, sólo dime… ¿qué está pasando? ―especuló desesperado Edward mientras la alcanzaba.
―Es solo eso, Edward, ya no me interrogues más por favor―la voz de Bella casi se quebró pero se recuperó enseguida.
―Te ves nerviosa, te veo temerosa. Tenme la confianza para decirme realmente qué es lo que está pasando. Necesito que me digas la verdad―le pidió el cobrizo mientras la tomaba del brazo para que no siguiera avanzando.
―Es sólo eso Edward, no insistas―rogaba Bella mientras se intentaba zafar pero su muñeca recibió un apretón mayor―ahora sólo quiero que olvides todas las tonterías que dijiste en el elevador, es estúpido, estaba en un mal momento―espetó Bella negando con la cabeza.
―No lo creo, ¿qué paso con Sam?, aparte de intentar matarte―la voz de Edward es ruda.
―Déjame en paz con ese tema―exclamó Bella soltándose por la fuerza. De pronto, escucharon un carraspeo.
―Edward―la voz femenina dejó paralizados a ambos.
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-Es más largo y duro de corregir hasta la fecha ufff aún me sale humo por las orejas pero tal y como te prometí aquí tienes el texto corregido.- El lindo mensaje de mi beta Cristal82.
Hola chicas, ¿Qué les pareció el capítulo?, opinan lo mismo que mi beta, a mí la verdad me encanto, es tan intenso y ese Edward me mata, de hecho este dialogo me mata "―¡Lo voy a matar! ¿Cómo se le ocurrió hacerte eso?, ese es el pretexto ideal para matarlo en este momento" porque me lo dijo la ex pastelería favorita cuando un maestro me acosaba y fue tan lindo, ¿Odiaron a Carlisle?, debo de confesar que el cap. No era así lo modifico mi Beta y la verdad es que me encanto la modificación.
Espero y les haya gustado, gracias por leerme y bueno por sus Reveews.
zeron97 : Ya hubo uno, estoy trabajado sobre el cinco pero no me convence así que creo que se tardara.
miop: Bueno aquí esta, estoy trabajando sobre el nueve y bueno si vamos a saber más de Lauren en los próximos capítulos.
patymdn : Bueno al menos uno ya va a tener su merecido.
yoliki: todos lo odiamos, es un maldito y de su ex vamos a ir viendo poco a poco que onda.
Guest: Bella no es casada, pero Edward si es un idiota, coincido contigo y del pasado de Bella lo veremos en próximos capítulos.
Guest: Espero que ya hayas llegado hasta aquí y ya veremos con eso.
cary : algo tormentoso y difícil pero ya vez Sam va a tener su merecido.
Guest: No gracias, es que la verdad los leemos tanto que se nos van cositas, y no lo que pasa en el primer cap. no es el final, es como media historia, tenía planeados 20 pero van a ser más, porque lo que pasaba en el siete ahora paso al nueve, entonces bien no se, tal vez unos 25 o más, depende de cómo fluya esto.
jupy: para responder eso, hay que esperar
Anastacia T. Crawford : Gracias bueno entonces espero verte en el final, y que bueno que te haya gustado, y sigue comentando, me alienta a seguir.
liduvina: de lo de Esme, no pero veremos más adelante, y lo de Bella, si pero a aprendido, así que va a mejorar.
Mil gracias por sus comentarios, que me hacen seguir en esto.
XOXO
Bere
