Lamento muchísimo la tardanza. Estuve enferma y estoy terminando de curarme (de hecho, desgraciadamente, he perdido un par de exámenes), y tengo varios fics que hacer, espero ponerme al tanto. Ojalá esperen el capítulo de todas maneras. Estoy inexplicablemente orgullosa de cómo salió, me atrevo a decir que es uno de mis favoritos. Espero que lo disfruten.
Eclipsis of Virgins
7
Without You
Puedo ser tu muñeca de porcelana si quieres verme caer
Draco no sabía si la razón habían sido las burbujas en su estómago que no paraban de elevarlo, o la nicotina inyectada en su cuerpo que lo relajaba, aunque después de todo, estaba con Harry, ¿en serio pensaba que un par de cigarrillos podrían tranquilizarlo? Joder, por supuesto que no.
O si porque nunca en su vida había deseado algo como lo había deseado a Harry, o simplemente porque era Harry, sea lo que fuere, Draco se derritió por completo.
Fue como si naciera para ser besado por Harry. Como si estuviera esperando toda la vida por ellos, por sus labios carnosos. Dentro suyo algo se rompía, y se volvía a arreglar, y se volvía a romper, como un círculo. Sin fin. Todo explotaba y se sentía temblar.
Estaba temblando.
Fue como si el mundo entero se detuviera y al mismo tiempo pasara en cámara rápida, y luego lento otra vez. Demasiadas emociones. Draco estaba sintiendo demasiado. Más de lo normal. Algo no estaba bien, no estaba permitido sentirse tan atado a alguien.
Si estaba mal, ¿por qué se sentía tan bien?
Harry estaba nervioso, incluso con el alcohol fluyendo por sus venas. Su corazón palpitaba casi tan rápido como el de Draco, y Draco podía sentirlo como el suyo propio, como si lo tuviera en su mano. A pesar de su torpeza tan característica, estaba decidido, determinado, no había vuelta atrás. Ambos estaban encerrados en un punto no retorno que no hacía más que girar, que no iba a hacer nada más que girar.
Harry movió sus labios sobre los suyos, que con el cortocircuito de su cuerpo no podían moverse, agresivo, brusco, como si no permitiera un no por respuesta. Y a Draco le encantaba.
Los estremecimientos se convirtieron en escalofríos cuando sentía los labios de Harry moverse fuertemente contra los suyos, sabían a vodka y licor, agridulce y fuerte, adictivo, lo embriagaba, y estaba seguro de que no era solo por el alcohol. Podía sentir también el sabor de la lluvia rompiendo en ellos y los relámpagos sonando en el cielo, estallando.
Draco estaba desarmándose por completo esa noche.
Requiriendo de todo su energía vital Draco le respondió el beso, porque era imposible no hacerlo, no cuando lo único que había hecho después de haber estado con Harry era volver a probar sus labios de nuevo, ser suyo de nuevo, estar con él de nuevo, y si era posible, lo más prolongado posible. Porque sentía que nunca podría cansarse de él.
Era imposible cansarse de Harry.
Resultaba completamente inevitable sentirse de esa manera atraído hacia Harry.
Casi automático. Como un imán.
Como si estuvieran hechos el uno para el otro.
— ¡Arhg! —Draco gimió dentro del beso, retomándolo más agresivo y fue como si Harry hubiera estado esperando su reacción, porque le mordió el labio inferior y lo miró con los ojos oscuros y más dilatados que haya vistió jamás, como un animal salvaje. Draco podría correrse con solo mirarlo a los ojos, observar esos ojos, oscuros, como rendijas, y con sólo una pequeña y fina línea esmeralda alrededor de la oscuridad.
Sus músculos se contrajeron. Mientras que volvía a estar húmedo, realmente húmedo. Su erección estaba tan dura que dolía.
Incluso en un momento así no podían dejar de mirarse a los ojos. Como si no pudiesen creer lo que tenían enfrente.
Harry lo agarró con brusquedad por la camisa empapada y arrugada, mientras que él se sentía como un trapo y se dejaba guiar. Estaba adormecido. Tenía la boca abierta y su saliva estaba acumulándose, no podía evitarlo, Harry se veía tan insoportablemente monstruoso, sus mejillas ardían, podía sentirlo a través del frío que cortaba su piel y calaba sus huesos, sus labios estaban vacíos y helados sin el calor de los de Harry, sus pestañas dolían y hacía calor.
Todo quemaba. Las manos de Harry quemaban. Manos que furiosamente lo estrellaron contra la pared más cercana, cortándole la respiración. Dejándose hacer.
La posibilidad de huir ni siquiera vagaba por su mente. No en ese momento. Cuando estaba convirtiéndose mantequilla derretida con el simple toque de Harry.
Con manos temblorosas como todo su cuerpo, Draco acarició su mejilla, casi rozándola, como si tuviese miedo de que lo apartase, con sus dedos finos, fríos y más pálidos que nunca, recorrió su rostro entero acompañado de la respiración errática de Harry y de sus estremecimientos, mientras se maravillaba del tacto, y de que a pesar de la lluvia y el frío, Harry seguía siendo tan cálido como el sol.
Con esos mismos dedos que prácticamente no sentía debido al frío y su piel hipersensible, rozó los labios de Harry sin apartar ni un segundo su mirada penetrante y oscurecida que no hacía más que derrumbarlo. Harry sacó la punta de la lengua hasta que lamió uno de sus dedos y con ese toque, su cuerpo ardió en llamas, mientras absorbía con su boca y llenaba el dedo de saliva, y Draco jadeaba, porque sus pulmones estaban a punto de explotar y el aire no circulaba con precisión. Y, joder, ¿por qué Harry tenía que lamer su dedo y llenarlo de saliva como si estuviera absorbiendo otra cosa?
Su cabeza chocó contra la pared, mientras intentaba morderse el labio, pero prácticamente se le resbalaban las palabras, y no podía mantener la boca cerrada. Todo giraba.
—Harry—gimió. No era consciente de que estaba llamándolo, pero su nombre salía de sus labios, casi de forma aguda y suplicante—. Harry.
—Oh, joder, Draco—suspiró sobre sus labios abiertos, mientras volvía a comerle la boca.
Podría hacerse adicto a sus labios, a sus besos. La manera en que los movía brusca y torpemente sobre los suyos, desesperado y ansioso, todo era tan descoordinado que las respiraciones ahogadas se escuchaban y rebotaban contra las paredes. Las lenguas se mezclaron y Draco no sabía en qué momento había abierto la boca, los sonidos de succión electrizaban su cuerpo, lo hacían temblar, lo desconectaban, todo era mucho. Agresivo. Fuerte. Y él le estaba correspondiendo.
Enredó sus piernas alrededor de las caderas de Harry, mientras gemía dentro del beso, y Harry agarraba su trasero con las manos, apretándolo. Su cabello era suave, siempre se veía tan descuidado y rebelde, pero se sentía tan bien entre las manos de Draco. Como el terciopelo.
Nunca había besado así a alguien. De hecho no había besado a muchas personas. Y Pansy no contaba como persona, era su amiga, pero besaba terriblemente mal. El día que la llevó al Baile de Navidad en cuarto año, él fue prácticamente forzado. Y se había liado con un par de chicas de Ravenclaw, pero nunca había sentido la chispa. Era exactamente igual que besar a cualquiera. Soso y sin sentido.
Fue cuando se preguntó si él tenía una idea sobrevalorada del sexo o el amor. O tal vez, algo andaba mal con él. Y seguramente le hubiera dado un ataque pensando que tenía impotencia, pero se masturbaba casi tres veces al día, en su cuerpo no había nada malo. Entonces, ¿por qué?
Tal vez estaba apresurándose un poco. Sólo tenía quince años, pero él quería probarlo todo, conocer todos los sabores, todos los colores, todas las chicas, tener experiencia. Porque, sin su familia, sin el prestigio, sin la creencia que inflaba su ego, ¿qué le quedaba? No tenía nada. No había nada que perder.
Pero con Harry todo se sentía bien.
—Draco…—susurró—. Draco—mordió su labio, en una pausa del beso desenfrenado, estirando su carne y soltándola después, mientras descargas de electricidad recorrían su cuerpo; ya era la segunda vez que le mordía el labio, Draco tenía la sospecha que le encantaba hacer eso. Tal vez hasta había soñado con hacérselo a Draco, tal vez Harry lo deseaba con tanta locura como él…
No podía volver a mirar sus ojos, porque volvería a perderse en él, volvería a caer con fuerza, así que lo besó con fuerza, mezclando y fundiendo sus labios. Podía sentir a Harry derretirse bajo su toque. Apretó sus piernas alrededor, haciendo que sus erecciones chocaran y su cuerpo se arqueara como un gato.
Dios, la manera en que se sentía.
Como si naciera únicamente para eso. Como si bebiera y comiera de las caricias de Harry, de sus labios, de su respiración.
—Más…más, Harry, más.
Su pecho no paraba de subir y bajar, dentro suyo explotaban las emociones, sentía que iba a quemarse y arder en llamas. Todo eso no podía ser real.
Porque podía sentirlo todo. Como si fuera una criatura. Absolutamente todos sus sentidos estaban despiertos. La manera en que Harry lo besaba con fervor, como si fuera lo único que necesitara para vivir, comiéndose su rostro, absorbiendo todo de él, su respiración errática y acelerada, sintiéndose feliz, aliviado de alguna manera, pero no podía respirar, todos sus sentidos se concentraban en Harry, en cómo lo tocaba, y dejaba calor cosquilleante en esa parte del cuerpo, marcándolo. Podía sentirlo todo.
Incluso la manera en que Harry se sentía, mientras que esos sentimientos se mezclaban con los suyos, y mientras se besaban, todo se fundía, todo se derretía. Alrededor todo caía.
Y su voz. La voz de Harry era gloria. Erizaba los pelitos de la nuca y le ponía la piel de gallina.
Todo Harry lo paralizaba, lo desarmaba, no le dejaba alternativa.
Todo con Harry se sentía tan bien. Tan a salvo.
—Harry—gimió dentro del beso, sintiendo un hilo de saliva caer por su barbilla. Harry lo miró y todo empezó a dar vueltas otra vez, su corazón no paraba de latir—. Harry, fóllame.
Draco lo escuchó jadear, mientras lo separaba de la pared y ambos caminaban sin dejar de besarse y tocarse, Draco sentía que si dejaba de hacerlo, moriría, el hilo se cortaría, y todo desaparecería. Sin mencionar que, no quería dejar de tocarlo.
Los anteojos de Harry estaban empañados y torcidos, tenía la boca abierta y respiraba con agitación, su tacto era desesperado y ansioso, pero sus manos temblaban, como si temiese romper algo. Lo trataba como algo importante, especial, mientras que al mismo tiempo era deseado con intensidad, como si no pudiese controlarse. Y a Draco le fascinaba esa sensación.
Era abrasador. Desgarrador. Y al mismo tiempo lo desmoronaba.
Chocaron contra el cuadro de la hermosa mujer, Harry masculló la contraseña entre jadeos, y Draco pudo escuchar levemente cómo la mujer se reía descaradamente. Hasta que los brazos cálidos de Harry lo alzaron en el aire y lo tiraron a la cama, el cuadro se cerró. Y Draco apretaba en un puño la sábana, para acabar los gemidos que saldrían de su boca en descontrol, su polla estaba dura.
Se sentía inmovilizado, sus músculos no respondían, quería tocarlo, quería pasar sus manos por su abdomen, morderlo como tanto había imaginado, pero no lograba moverse. Después de haber soñado tanto con ese momento y ahora no lograba ni un músculo. Patético.
Sin embargo, a Harry parecía encantarle. Estaba agitado, y Draco escuchaba la ropa caer al suelo. Tragó saliva. Ver el cuerpo de Harry desnudo le producía estragos en su interior, su corazón palpitaba de forma desbocada, sentía que podría salírsele del pecho en cualquier momento. En la habitación lo único que se escuchaban eran puros jadeos, y aunque Draco intentara calmarse, sentía una capa de sudor corriendo por su espalda. Esos instantes en que Harry lo había dejado en la cama hecho un ovillo, tal como lo lanzó, fueron suficientes como para permitirle pensar.
¿Y si no era lo suficientemente bueno para Harry? ¿Y si se daba cuenta que ya no era lo que había estado deseando? ¿También se acostaba con todas las personas con quien compartía unos tragos? ¿Y si Harry…no lo quería en realidad?
¿Querer?
Su respiración se cortó al instante en que se dio cuenta de la gravedad de sus palabras. Sus labios se secaron por completo, y su cuerpo se sentía frío como el hielo. ¿Era si quiera posible sentirse tan vacío sin el calor de Harry? ¿Todo lo que estaba sintiendo era posible? ¿Cuánto poder le estaba dando a Harry para destruirlo por completo?
¿Qué estaba sucediendo?
—Estas temblando—la voz de Harry se sintió como una caricia, su cuerpo sentía cada sílaba, como si le mandara ondas a través del placer. Sus cavilaciones se detuvieron al instante, volvía a entrar en el trance, volvía a perderse en Harry. Con él podía ser capaz de olvidarlo todo.
Casi imperceptiblemente alzó el rostro, topándose con la vista desnuda de Harry. Su cuerpo se calentó, como si Harry estuviera tocándolo, el calor que de su cuerpo emanaba, la magia que realizaba sin darse cuenta, parecían ser suficientes para excitarse. No había nada cubriéndolo. Draco lo sentía nervioso, escuchaba levemente su corazón palpitando con frenesí.
—Nunca he hecho esto con nadie—susurró, y Draco se derritió por el tono de sus palabras, la absurda felicidad que lo inundó no tenía precio en absoluto.
Fue como si sus dudas desaparecieran por completo esa noche.
En ese momento. En ese instante. Ahora, Harry era suyo por completo.
Su cuerpo era bastante diferente al de Draco, estaba ligeramente bronceado, no esa palidez enfermiza que él tenía, sus hombros eran más anchos y no era tan delgado como Draco, seguía teniendo una figura espectacular, pero ese año Draco se había descuidado especialmente. Sin embargo, se encargó de beber la imagen de Harry desnudo y abochornado, con las mejillas incendiadas, mostrando su masculinidad, con la polla bien erguida, dura y erecta, era ligeramente más gruesa que la suya y tal vez (sólo tal vez) era unos centímetros más grande que la de Draco. Él mismo se encargó de no perderse absolutamente ningún detalle, por más minucioso que fuera, sus tetillas tenían un adorable color café con leche, su cabello se veía más desordenado que nunca, estaba agitado y tenía los ojos oscuros.
Joder, Harry se veía hermoso.
Daban ganas de comérselo entero.
Draco lo miró con ojos vidriosos, sintiéndose estúpidamente indefenso, se mordió el labio y apartó la vista. No tenía ni la más remota idea de qué hacer en esos momentos, se sentía tan nervioso que podría explotar.
Fue como si la imagen de un Draco nervioso y avergonzado fuera demasiado para Harry, porque se le lanzó encima y calló arriba de él, chocando sus erecciones, provocando un gemido de ambos.
Empezó a quitarle la ropa como si fuera un animal furioso y hambriento, porque estaba prácticamente desgarrando sus ropas, dejándolas arrugadas y hasta rotas y rajadas. La brisa contra el contraste de su cuerpo era casi imperceptible comparada con el calor de Harry, que lo embriagaba por completo.
Harry empezó a besarlo lenta y tortuosamente, fue lo peor, era como caer de un precipicio de lo eufórico que se sentía, besándolo lento y profundo hacía que su corazón se desbocara con cada lamida, con cada respiración.
El corazón estaba a punto de salírsele de la garganta, iba a correrse.
—N-no, todavía no.
Draco emitió un lloriqueo (del cual si no estuviera tan jodidamente duro, se avergonzaría), y su visión se borró al instante en que rodaba los ojos cuando Harry apretó levemente su polla, pero sí lo suficiente como para detener una vergonzosa eyaculación.
¿Por qué tenía que ser así? Tan descontrolado. No podía medir sus sentimientos, ni sus acciones.
Se tapó el rostro con sus temblorosas manos, sintiéndose desfallecer cuando Harry empezó a acariciar su erección, de arriba abajo, lentamente. Su rostro ardía, no podía creer que estuviera gimiendo así de fuerte, que fuera a correrse con tan solo la mano de Harry por unos instantes. Su cuerpo vibraba por completo.
— ¡Ahh! B-basta, para. Detente—sollozó , de forma ahogada y casi estrangulada cuando Harry apretó delicadamente con su pulgar la punta de su miembro, no podía formular una palabra sin jadear o gemir. Sintió a Harry posicionarse entre sus piernas, provocando un estremecimiento arrasando con su cuerpo entero, mientras apretaba la sábana en un puño y abría sus piernas para darle espacio—. V-voy a correrme.
Sentía lágrimas acumularse en sus ojos, demasiado placentero, simplemente demasiado. Arqueó su cuerpo, de tal manera que pensó que se iba a doblegar, mientras echaba la cabeza hacia atrás y los dedos de sus pies se doblaban.
—Ahh—gimió entrecortadamente, le faltaba el aire, todo empezaban a girar otra vez—. H-Harry… ¡aahh!
No sabía en qué momento sus caderas habían empezado a moverse alrededor de la mano de Harry, como si estuviera follándola, pero eso estaba dándole más y más fricción, hasta que su cerebro hizo un pequeño cortocircuito, sus músculos se tensaron por completo mientras lanzaba un largo y agudo gemido, arqueándose, todo se distorsionó y desapareció por completo en esa franja de segundos. Sintió su semen chocando contra su mentón y manchando su mejilla.
Su cuerpo quedó laxo, como una muñeca de trapo, y sintiéndose completamente relajado miró a Harry, sorprendiéndose de su expresión oscurecida y extraña. Tenía el ceño fruncido y respiraba con agitación, como si hubiera corrido un maratón, apretaba tan fuerte la mandíbula que Draco temía por un instante, que se le fuera a partir. Parecía como si sufriera un gran dolor.
— ¿Qu…?
Pero fue interrumpido por un beso agresivo, los labios de Harry chocaban contra los suyos y mordían y lamían todo lo que tenían delante, Draco no tardó ni un segundo en corresponderle, como si fuera lo más normal del mundo y hubiera estado comiéndole la boca a Harry Potter toda la vida. Lo estaba besando tan fuerte que dolía, estaba lastimándolo y a juzgar por el sabor metálico, estaba haciendo sangrar a su labio.
Se separó bruscamente, sin darle a Draco tiempo para acostumbrarse, sintiéndose atontado y adormecido a causa del beso, lo miró fijamente, Harry parecía un poco enfadado y refunfuñado. Había estado aguantando, respiraba la boca, y lo miraba como si fuese la cosa más endemoniadamente hermosa, y por eso debía ser castigada.
— ¿T-tienes idea de lo que estás haciéndome? —Susurró sobre su oído, haciendo que su aliento choque contra él, provocando estremecimientos en su cuerpo, volvía a convertirse en una masa temblorosa ante el más mínimo tacto de Harry, ante sólo su cercanía. Sus cuerpo estaban pegado, y la erección de Harry goteaba, dura, contra su muslo. Harry lo miró a los ojos, y a él se le cortó la respiración: dentro de esos enigmáticos ojos verdes transmitía la misma guerra interior que Draco mostraba, se lo veía atormentado—. Corriéndote de esa forma—sus rostros prácticamente chocaban, ahora el aliento de Harry daba en lleno en sus labios. Su voz era ronca y profunda—. ¿Cómo pretendes que me controle si te arqueas debajo de mí como un gato en celo? La menara en que gemías, dios, Malfoy, realmente quieres matarme.
Su cuerpo volvía a excitarse con el toque de cada una de sus palabras, era terciopelo azul contra él, los ojos verdes parecían casi haber desaparecido debajo de tanta oscuridad.
Sin embargo, Harry le sonrió de medio lado, una sonrisa que Draco nunca había visto, ni siquiera cuando se habían hecho, ¿amigos?, personas cercanas. Era una sonrisa depredadora, tan Slytherin. Su entrada se dilató de solo observarlo.
Empezó a besarle el cuello, sin decir ninguna otra palabra, y él gimió alto por la intrusión. Llenó su cuello de saliva y marcas, mientras Draco intentaba calmarse, cerrando fuertemente los ojos y mordiéndose los labios, dejándolos rojos, intentando acallar los gemidos (tan malditamente vergonzosos). Harry sopló sus sensibles tetillas rosadas, y él se estremeció sin poder evitarlo, se tapó el rostro con las manos, que le temblaban, al igual que todo el cuerpo, sus dientes de manera lenta mordieron y jalaron una de ellas, como si supiera que lo había estado deseando, él se arqueó automáticamente.
Lo escuchó reírse sobre su tetilla, a la cual había mordido, mientras estimulaba a la otra con los dedos. Se tapó la boca con los dedos, en vano, porque sin poder evitarlo, los gemidos salían de su boca en descontrol.
Con la lengua lamió y absorbió su tetilla rosada, dejándola completamente erecta, sin dejar de apretar la otra en círculos. Era una exquisita tortura, no podía soportarlo. Él seguía arqueándose y gimiendo sin poder evitarlo, los dedos que tenía en la boca se le llenaron de saliva, casi sin darse cuenta. Harry dejó su trabajo con sus sensibles pezones, y lo miró profundamente, con un destello de diversión en esos ojos oscuros.
Su vista cortaba la respiración.
Tan sexy…
—Prepárate.
Estaba tan embobado y adormecido mirándolo embelesado, que la pregunta, por más que la formulara una y otra vez en su mente, no le encontraba sentido.
Parpadeó un par de veces, sin comprenderlo, mientras tragaba saliva.
— ¿Qué…quieres d-decir?
Harry le regaló una sonrisa lobuna, llena de picardía, como si estuviese divirtiéndose a su costa, y él no estaba enterado del chiste. ¿Desde cuándo eso lo ponía tan caliente? Harry se veía ardiente y desgarrador, como si fuera un experto, un animal salvaje que juega con su presa sin abstenerse.
Guió sus dedos inevitablemente salivados y húmedos hasta su culo, y presionó levemente uno dentro de su entrada.
— ¡Ahh! —Abrió los ojos, genuinamente sorprendido, y abochornado al captar el real significado de las palabras de Harry.
Oh, dios, eso era tan…tan vergonzoso. No se reconocía a sí mismo, no le daría pena hacerlo con otra persona que se lo pidiera, no se paralizaría si no fuera Harry, no sentiría tanto si no fuera por Harry, no sería tan patético y tonto si él no estuviera. Si no fuera Harry quien le está susurrando cosas al oído. Quien lo estaba tocando. Y se sentía tan bien, pero descontrolado, que fuera Harry quien lo hiciera.
Metió uno de los dedos dentro de su cuerpo, de la mano que Harry sostenía, hundiéndolo lentamente, sintiendo su cara contraerse de dolor y placer, por un momento, sus pulmones dejaron de funcionar. Era extraño. Siempre la sensación era rara, incómoda. Pero Harry estaba a su lado, mirándolo como si quisiera comérselo entero, conteniéndose, con una expresión tan exquisita, que Draco se olvidó del dolor.
¿Era posible sentirse así hacia otra persona? Querer abrazarla y retenerla en sus brazos por siempre. Las emociones lo desbordaban.
Incluso sentía su magia saliéndose de control.
Se mordió el labio, mientras un segundo dedo entraba en él, y los movía, en forma de tijera y adentro y afuera. La mirada de Harry técnicamente lo follaba con los ojos. Se sentía tan bien, ser deseado, sobre todo por la persona que más querías. Le encantaba, la expresión de Harry, entre dolor y placer, ese hambre en su mirada, le daba el mismo poder que Draco le entregaba.
Cuando ya no podía soportarlo más, besó a Harry, abriendo la boca cuando su lengua delineó sus labios, en un permiso mudo, ambas lenguas se mezclaron, enredándose y llenándose de saliva, mandando escalofríos por todo su cuerpo, electrizándolo por completo. Absorbía su boca, se bebía sus gemidos, porque Harry era torpe y brusco, pero besaba como los dioses. Era lento y profundo, haciendo saltar a su corazón, que no paraba de latir con rapidez.
De improvisto Harry quitó los dedos de su culo, que en ningún momento del beso habían dejado de moverse en su interior, provocando un jadeo, se posicionó entre sus piernas, agarrando el cabecero de la cama y sin despegar los ojos de los de Draco, lo penetró.
Esta vez, a comparación de la primera vez que ambos lo habían hecho (perdiendo la virginidad por consecuencia), fue más lento y dedicado. Fue suave, Harry estuvo especialmente cuidadoso. Besándolo con las respiraciones entrecortadas de por medio, para distraerlo del dolor punzante, a pesar de que se moría por moverse sin piedad dentro de él (se notaba en su mirada contenida y hambrienta), acariciando con dedos temblorosos, el cuello, su cabello, sus mejillas. Draco se sentía tan protegido que el dolor, que hormigueaba levemente, pasó a segundo plano.
—No puedo. Perdón, Draco. Pero no…n-no puedo más…—y lo empezó a embestir con fuerza, mientras que él gritaba en cada una de ellas.
Quemaba. Ardía. Desgarraba. Y se llevaba todo en su interior.
Pero que fuera Harry quien lo penetrara, que fuera su polla la que salía y entraba continuamente de su trasero, que fuera él por quien Draco gemía en descontrol, lo hacía sentir bien, lo llenaba de una manera inexplicable, y que nunca antes había pensado que podía llegar a necesitar con desesperación.
Su corazón palpitaba con fuerza, profundo, se sentía como el cristal, tan frágil. Entregado. Completo y lleno.
Arañó la espalda de Harry, mientras arqueaba el cuello y su cabeza se echaba hacia atrás, gimiendo de manera estrangulada Harry, no sonó como él, Draco nunca había pensado que en el sexo sería tan diferente, tan expresivo. Pero no podía evitarlo, no con Harry mordiéndole el cuello. En la manera en que lo penetraba. Tan deliciosamente.
Apretó el agarre de sus piernas alrededor de la cadera de Harry, mientras que aumentaba la rapidez de sus penetraciones, sentía la boca seca y la saliva acumulándose, y un hilo de saliva correr por su barbilla, sus mejillas debían de estar tan rojas como las de Harry en ese momento, quien tenía una expresión de placer infinito, con la boca abierta, jadeando, y lanzando gemidos, mientras lo tocaba, con gotitas de sudor por su cuerpo. Enredó sus dedos en su cabello negro, mientras se deleitaba con el sonido de las bolas de Harry chocando contra su trasero.
Plop. Plop. Plop.
—Ahh—gimió estruendosamente, cuando Harry tocó un punto especialmente placentero dentro suyo, algo que hizo que rodara los ojos y arqueara por completo su cuerpo—. ¡Harry! Ahí, otra vez, ahí… ¡ah! Sí. Joder, sí.
Harry sonrió ampliamente al ver su reacción, y siguió golpeando continuamente ese punto, una y otra vez. Lo estaba matando. Harry también se veía como si fuera a morir de placer.
—Maldición, Draco—jadeó sobre su oído, delineando con su lengua el camino de su oreja provocando estremecimientos en él. Sus gemidos se hacían más continuos, jadeaba para buscar aire, todo a su alrededor volvía a dar vueltas, mareándolo de la manera más placentera que nunca había experimentado, sus bolas dolían de la presión, en su estómago había un pequeño charco de pre semen, mientras que al ritmo de las embestidas, su polla se balanceaba—. Te ves…tan jodidamente…, dios, te sientes tan bien.
Las penetraciones de Harry se volvían cada vez más erráticas e imprecisas, pero su cuerpo seguía recibiendo descargas eléctricas con fuerza, y no podía parar de gemir. Harry mordió su labio inferior fuertemente, como tanto parecía gustarle, mientras que una de sus manos arañaba su espalda y la otra jalaba bruscamente sus cabellos negros, mientras apretaba su entrada alrededor de la polla de Harry, y ambos por unos instantes se quedaron sin respiración. Mirándose. Harry eyaculó dentro de su cuerpo, podía sentir el líquido en su interior. Draco volvió a correrse, manchando su abdomen, otra vez. Y ni siquiera se había tocado.
Se había corrido con tan solo la polla de Harry en su culo.
No podía razonar lo suficiente como para darse cuenta lo erótico que era el pensamiento, estaba demasiado cansado para siquiera pensar. No podía moverse. Jamás se había sentido tan relajado y exhausto en su vida. Era un tipo de tranquilidad que quería guardar en su memoria. Por las dudas si jamás volvía a tenerla.
Harry seguía provocándole sentimientos que nadie había logrado hacerle sentir.
Había hecho el amor con Harry Potter. No. Corrección. Había tenido sexo con Harry Potter. Con Harry.
Ya se habían acostado antes. Pero se sintió como si fuera la primera vez.
Se había sentido tan real, que Draco no podría fingir en la mañana que nada había sucedido.
Mientras sus párpados se cerraban, en su mano entrelazada con la de Potter, había un hilo plateado, que los unía. Como una cadena. Sin embargo, cuando parpadeó con cansancio, casi levemente, el hilo había desaparecido.
Debía de ser un simple destello de la luna.
Hoy había luna llena.
Las cortinas flameaban suavemente, mientras la luz de la luna caía sobre ellos, como la primera vez.
Su corazón palpitaba de una manera tan profunda, que resultaba doloroso.
A veces sucedía así.
Cuando podía sentir cada preciso latido, hondo y lento. Era una sensación extraña.
Pero no imaginó que sus latidos lo despertaran en medio de un sueño profundo.
Pero, esto era diferente. Draco podía sentirlo. Dolía. Sus sentidos aumentaban cada vez más. Seguía relajado, con una sensación de armonía absurda que sólo había sentido con Harry, y ni siquiera había abierto los ojos, pero podía escucharlo.
Thum. Thum. Thum.
Golpeteando contra su pecho, en sus oídos, captándolo a la perfección, en su mente retumbando. En su pecho, sintiéndolo.
Pum. Pum. Pum.
El golpeteo era tan insistente y constante que resultaba insoportable, sus párpados temblaron al abrirse, como el aleteo de una mariposa, y observó al cuerpo enroscado junto al suyo.
Harry estaba acurrucado, abrazándolo como un oso de peluche, aferrándose a él de tal forma que Draco se enterneció. Su cabeza estaba recostada en su pecho y enroscaba sus brazos alrededor de su cuerpo, como si temiese que Draco escapara. Su respiración era tranquila y pausada, su pecho bajaba y subía lentamente, se lo veía completamente indefenso. Y adorablemente tentador.
Draco se permitió observarlo, ahora que podía, deliberadamente.
Sus largas pestañas negras sobresalían de su rostro, todavía juvenil y adolescente. Harry tenía una belleza tan torpe y única que resultaba encantadora.
Su cabello negro azabache jamás había estado peor, con los mechones fuera de lugar y desordenados. Draco acarició con delicadeza el pelo, enredando sus finos dedos en la mata negra. ¿Cómo podía sentirse tan suave?
Harry se acomodó entre su cuerpo y lo abrazó aún más fuerte.
Draco daría lo que fuera porque ese momento durara por siempre.
Debía prepararse mentalmente para la reacción que tendría Harry. Debía de acostumbrarse a la idea de que Harry solo había tenido un polvo con él. Que no se volvería a repetir. Draco solo sería la muñeca con la cual se divirtió.
El dolor punzante de su cabeza no se comparaba con el de su pecho, que se apretaba dolorosamente. Antes, lo había despertado el sonido del pulso de Harry y el palpitar de su propio corazón (sí, incluso él se sorprendía de su sensibilidad), pero ahora todo parecía haber desaparecido, llevándose lejos la tranquilidad cegadora.
Un flash se disparó, despertándolo por completo. Se alarmó y buscó el origen del ruido.
— ¡Colin!
—Hola, Draco.
Creevey y su maldita costumbre de llamarlo por su nombre.
Sin embargo, eso era algo mínimo comparado con el resto de sus preocupaciones. Lo miró con horror, sintiendo sus mejillas arder. Colin sonrió, pero a Draco le pareció una sonrisa triste.
— ¿Q-qué haces aquí?
Colin tuvo la decencia de parecer avergonzado.
—N-no te encontraba, y no viniste a desayunar…y-y me preocupé.
— ¿Cómo me encontraste? —Preguntó, sin dejar de estar a la defensiva, mientras seguía mirándolo con ojos abiertos.
Sus mejillas se incendiaron de un color carmesí. Y Draco recordó al niño que había utilizado, el que se la había chupado aquella noche, el que le daba morbo porque parecía de doce.
Y aunque todo eso era cierto, se sentía un poco avergonzado de sí mismo. Porque, desgraciadamente, ahora Colin formaba parte de su vida, ahora era, inevitablemente, una persona importante para Draco.
—Había una corbata Slytherin en medio del camino, y tu túnica estaba afuera del cuadro.
Draco contuvo las ganas que tenía de golpear su cabeza contra una pared. Pero, eso sería demasiado doloroso, ya que, la cabeza le martillaba por sí sola.
¿Qué tan borrachos habían estado anoche?
— ¿Y cómo entraste aquí? —Entrecerró los ojos con desconfianza.
—No fue muy complicado—se encogió de hombros.
Colin ese día, se veía inexplicablemente triste.
Draco todavía respiraba con agitación debido a la impresión, pero cuando sintió a Harry despertarse, aunque sin apartarse ni un centímetro de él, y refregarse los ojos con pereza, su corazón se detuvo por un instante.
— ¿Draco? —Susurró con voz ronca, sin dejar de refregarse los ojos como un niño que acaba de despertarse. Se veía tan condenadamente adorable.
Sus tripas se retorcieron, y su pecho dolía como nunca antes. Sentía sangre en sus oídos bullir como burbujas, mientras su cabeza no dejaba de girar. Estaba tan asustado y dolido que podría largarse a llorar.
Lo cual, habría sido de lo más patético.
Y ya las cosas estaban lo suficientemente mal como para empeorarlas, y encima, pisotear su orgullo un poco más.
Miró a Colin, un poco cansado y adolorido. Porque sabía que el toque de Harry desaparecería al instante en que se diera cuenta a quién estaba abrazando, con quién se había acostado, y Draco no sabía si era capaz de soportar el rechazo.
Ya había sido rechazado una vez. Y estaba seguro de no querer repetir la experiencia. No ahora que tenía a Harry tan metido dentro de él.
Colin abrió los ojos grandes como platos, como si no pudiese creer el dolor de su mirada (pues estaba seguro de que en sus ojos se podía leer a la perfección la guerra interna que estaba padeciendo), porque se alejó unos pasos hacia atrás, luego cerró los ojos, como si el solo hecho de ver a Draco le doliera.
—T-te traje el desayuno, supuse que tendrías hambre.
Y se fue.
Draco tenía el presentimiento de que, sin darse cuenta, había herido a alguien que le importaba, profundamente. Otra vez. Y Draco, realmente no quería volver a sentir la culpa punzante y constante, insoportable. No quería volver a pensar. Pero el rostro de Colin desapareció al instante en que escuchó a Harry moverse a su lado.
Su respiración se aceleró, y sentía que podría desmayarse, de lo doloroso que era pensar en la repulsión que mostraría su rostro. En que lo alejaría de nuevo. Draco volvería a ser rechazado. Y estaba seguro de que no podría soportarlo. No más.
Así que, para ahorrarse un poco de dolor (aunque sea muy pequeño), le dio la espalda rápidamente, y se puso de pie con dificultad, sintiendo sus músculos quejarse.
Marcharse después de haber hecho el amor (sexo, se repitió, fue sólo sexo) con la persona que había deseado con tanto anhelo, estaba resultando mucho más doloroso de lo que había pensado. Su pecho se exprimía como si miles de alfileres clavaran dentro de él, se sentía mareado y desorientado.
—Draco…
Me gustas mucho. Me encantas.
Su voz, que había sido arrastrada a causa del alcohol, se sentía tan real, no paraba de retumbar, las palabras no paraban de repetirse, una y otra vez.
Y dolía.
Mentiroso. Mientes. ¿Por qué lo haces?
Draco había estado tan ocupado deseando a Harry, que había olvidado por completo el cariño que había empezado a tenerle, el tiempo que habían convivido juntos. Se había olvidado de una regla primordial de la supervivencia humana: ahora que se había acostado (otra vez) con Harry, ¿cómo lograría sacarlo de su mente?, ¿cómo podría olvidarlo?
¿Y qué era exactamente lo que tenía que olvidar?
¿Por qué todo se sentía tan jodidamente confuso? Sobre todo cuando anoche había sido tan perfecto.
No era justo.
Sus piernas temblaban del sobreesfuerzo, al mantenerse paradas, sentía semen escurriéndose entre sus piernas, saliendo de su trasero. El semen de Harry. Tal vez nunca podría probarlo, y con ese pensamiento, contuvo las ganas que tenía de llevarse una mano al líquido que salía de su culo, para probarlo. No quería que Harry lo mirara haciendo eso.
Intentó dar un paso, pero su cuerpo seguía temblando incontrolablemente, trastabilló tambaleándose, y hubiera caído al piso si no fuera porque Harry lo atrapó entre sus brazos. Inspiró fuertemente. Mmmh, el aroma de Harry. Olía a sexo, sudor, agua fresca y madera.
— ¿A dónde vas? —Susurró audiblemente. Draco podía sentirlo, en su magia, en la manera en que había pronunciado la pregunta, estaba enfadado.
No se atrevía a mirarlo a los ojos. No se arriesgaría a que sucediera otra vez.
—A mi cuarto, por supuesto—intentó parecer indiferente, pero el temblor en su voz lo delataba por completo.
Maldición.
— ¿Por qué? —Preguntó bruscamente, y aunque Draco no lo miraba, sabía que tenía el ceño fruncido y la expresión enfadada.
Intentó zafarse de sus brazos, pero sólo consiguió tropezarse con sus propios pies y caer a la cama, junto con Harry, que no lo soltaba. En medio del zarandeo, habían tropezado y chocado contra las botellas desparramadas, que tintinearon al caer. Cuando las miró de reojo, las vio casi completamente llenas.
— ¿Cómo es posible? —Preguntó más para sí mismo que para Harry—. Yo me siento como si hubiera bebido toda la noche, aunque no con tanta resaca.
—Parece que aún somos principiante en el arte de beber—respondió Harry, mirándolo, estaban cara a cara, a centímetros de distancia. Y Draco no sabía qué era lo que Harry quería sacar con todo eso.
—Somos unos críos, esos es lo que somos—habló casi sin darse cuenta, la mirada verde y penetrante de Harry lo ponía nervioso.
Volvió a intentar levantarse, pero la mano de Harry lo atrajo de vuelta hacia la cama, y si de fuerza hablamos, Draco definitivamente saldría perdiendo. Se puso encima de él acoplando su cuerpo, cubriéndolo, así evitando que Draco escapara.
—Quédate—le dijo con sus ojos decididos, esa mirada empecinada y terca que solo un Gryffindor podría mostrar, cuando quiere algo y va a obtenerlo a toda costa. Mirarlo a los ojos seguía cortándole la respiración. Se vio incapacitado de retirarle la mirada.
— ¿Por qué?
— ¿En serio tengo que decírtelo?
—Lo de anoche fue…—cabeceó sin poder explicarse, sin poder saber cómo sonar y cómo excusarse, si no sabía lo que Harry sentía.
Al menos, no lo había rechazado, no aún.
Harry se mordió los labios, contrariado, como si no supiese expresarse con precisión. Draco también quería morder su labio. Draco quería todo con Harry. Y no sabía qué hacer con eso.
Sus ojos verdes lo mitraron con profundidad, como sólo él sabía hacerlo, y, parecían saber exactamente lo que querían. Harry lo miraba con honestidad.
—Fue…fue perfecto. Fue lo que estuve deseando hacer desde hace mucho tiempo, más de lo que crees—sonrió, y Draco se estremeció, porque su mirada no se apartaba ni un segundo de él—. No soy bueno para estas cosas, de hecho, soy un completo desastre, nunca había estado con alguien, nunca antes había sentido algo como lo que siento por ti. Y me siento tan perdido y confuso, porque no sé sobrellevar estos sentimientos. He besado a personas con las que no he sentido nada, y he sentido cosas por ti cuando todavía no te había besado—oh, por dios—. No soy bueno con las relaciones de sólo una noche, sobre todo porque nunca he tenido sexo con otra persona que nos seas tú, pero sé que no quiero eso. Porque no quiero estar con nadie más, y no quiero que estés con nadie más—su mirada pareció oscurecerse por completo, con un semblante mucho más sombrío—. No quiero que nadie más te toque y sepa lo increíblemente suave que es tu piel, ni que provoquen tus gemidos tan adorablemente sexys, ni quiero que sepan lo expresivo y adictivo que te vuelves en el sexo. Porque no lo soportaría. Porque me encantas…me vuelves loco y…
Draco lo interrumpió, besándolo, lentamente. De esa manera en que ambos sabían hacer. Profundamente. Mientras más lento, más rápido latían sus corazones. Su pecho se calentó inexplicablemente y se rio en medio del beso, enredando sus manos en el cabello de Harry.
Cuando se separaron, los ojos verdes de Harry, tan malditamente expresivos, chispeaban de felicidad. Técnicamente brillaban contra la luz de los rayos del sol.
Draco también se sentía increíblemente feliz.
—Entonces, ¿te gusto? —Preguntó, sobre sus labios.
Draco rodó los ojos olímpicamente, mientras su cuerpo era inundado por la calidez de Harry.
—No, grandísimo idiota. Por eso te he besado.
Harry fingió indignarse profundamente, pero las comisuras levantadas y sus ojos que irradiaban felicidad lo desmentían completamente.
—Mientes. Tienes un cerebro mentiroso. Yo sé que no puedes resistirte a mí, cariño—y le guiñó el ojo descaradamente.
Draco rodó para quedar encima de él, y lo besó profundamente, para susurrarle sobre sus labios:
—Me encantas. Por si te quedaba alguna duda.
Canción: Without You- Lana del Rey (Lamento ser tan repetitiva con respecto a ella, pero es una gran fuente inspiración para mí).
