Capitulo VIII
El regreso a la vida…y una nueva vida.
Al día siguiente, fueron todos a comprar al callejón Diagon los materiales que necesitaban para ese año.
Se encontraron con muchos compañeros de Hogwarts, en especial del Ejército de Dumbledore. Todos le preguntaban a Harry si iban a continuar con las lecciones este año. Hermione contestaba, al notar que su amigo no sabía que decir, que como ya Umbridge no se encontraba como profesora, lo más probable era que no fueran necesarias las sesiones del ED.
Hermione también había perdido un poco su entusiasmo con el tema de la "P.E.D.D.O." , ya no parecía tan importante como sus estudios, Ron o Harry, además había perdido casi un año haciendo gorros o calcetines (que solo ella podía notar la diferencia) para liberarlos, pero todo eso había sido en vano, Dobby los había tomado todos.
Después de un día muy tranquilo, (habían ido sin la sra. Weasley) decidieron volver a la Madriguera para dejar todas las cosas ordenadas y poder entretenerse leyendo (Hermione) o practicando quidditch con las nuevas escobas de Ginny y Ron, que les habían comprado los gemelos ese mismo día.
Pasaron los días (casi un mes) y ya faltaba solo un día para el retorno a Hogwarts, y los preparativos para el regreso se habían hecho muy exhaustivos. Estaban todos ya cansados de ordenar, y empacar.
Esto se juntaba al hecho de que Hermione parecía enferma, todo lo que comía le caía mal. Ron además de ordenar se preocupaba de prepararle comidas sanas, por lo cual los gemelos no hacían más que molestarlo de ser la "enfermera", término que habían aprendido de Harry y Hermione. A Ron no le molestaba, pero estaba preocupado por su novia. Novia, que extraño era para el que ahora ella fuera su novia.
No se había repetido lo sucedido "aquella" noche, pero a ninguno de los dos le importaba, ya que al fin estaban juntos, y esa felicidad era todo lo que necesitaban.
Ginny parecía mas feliz de lo que nunca había estado, lo que extrañaba a la familia, pero estaba bien, por que todos merecían ser felices en un momento como ese.
Harry ayudaba a Ron a cuidar a Hermione y también se encargaba de acompañar a Ginny, con quien había pasado mas tiempo jugando quidditch.
A la mañana siguiente, a pesar de haber preparado todo, los cuatro chicos que ese día entraban a Hogwarts, se vieron en bastantes problemas, ya que no encontraban una que otra cosa que necesitaban y que pensaban habían guardado con anterioridad.
A esto se sumaba que ese año nadie los iría a dejar, ya que estaban todos ocupados, pero les habían prometido que "los verían durante el año", cosa que en un principio no entendieron, pero que luego no le dieron mucha importancia.
Cuando ya eran las diez menos cuarto estaban en la estación King Cross, esperando para subirse al tren. Como el año anterior, Harry debía irse solo, y buscar un compartimiento, debido a que Hermione y Ron debían ir al compartimiento de prefectos. Y este año Ginny ya no podía acompañar a Harry, ya que ella también debía ir al compartimiento de prefectos.
Hermione se fue con Ginny y Ron a la parte delantera del tren, a la reunión de bienvenida de los prefectos.
La reunión fue, según Hermione, bastante aburrida, les dieron las nuevas contraseñas de la sala común "kneazle kanizle" junto con la típica información de los deberes y derechos de los prefectos, (entre ellos la contraseña al baño de prefectos ("imetec")), y al final le pidieron a los nuevos prefectos que hablaran con los premios anuales para mayor información.
Cuando la reunión terminó, el carrito ya había pasado por el compartimiento de Harry, pero el había comprado muchas cosas para sus amigos.
Hermione fue feliz de ver las ranas de chocolate, estaba muerta de hambre. Ron intento persuadirla de que no se la comiera, ya que aun estaba "enferma", pero ella alegó hasta que se la comió. ( mujeres- pensó Ron)
Harry y Ginny solo se limitaron a reír durante este espectáculo, y por un segundo se quedaron mirando, para luego voltear rápidamente muy sonrojados. Por supuesto Hermione noto esa escena y se empezó a reír ella también, siendo Ron el único que no entendía.
Cuando ya estaba oscuro, sintieron que el tren se detenía, por lo que Hermione junto con Ron y Ginny salieron a ayudar a los chicos de primero a salir. Harry tuvo que preocuparse de las maletas, pero no se preocupó demasiado, ya que encontró rápidamente una carroza, tirada por testrales.
Cuando llegaron Hermione y los chicos, Harry apenas había logrado encontrar una carroza que no estuviera llena. Se fueron junto a Luna, Neville, Dean y Seamus. Conversaban emocionados, haciendo planes por el regreso a su segundo hogar.
Hermione se alejo de la conversación ya que no pudo evitar marearse, y por ello Ron estaba muy molesto con ella ya que habían peleado por que ella no quería escuchar los consejos de su novio.
Los compañeros de los chicos no supieron nada de que ahora Hermione y Ron eran novios, ya que les habían pedido a Ginny y Harry que se mantuvieran en silencio, hasta que ya haya empezado el año.
Cuando llegaron al castillo, entraron rápidamente al Gran Salón, donde se sentaron en sus respectivas mesas y esperaron la llegada de los alumnos de primero para poder comer, ya que estaban todos hambrientos. Hermione se había decidido a comer poco, ya que no podía no comer, pero aun se encontraba un poco enferma.
Después de unos minutos del regreso de Hagrid (quien saludo a los chicos muy feliz), llegaron los nuevos alumnos precedidos por la Profesora McGonagall, quien al llegar a la imponente mesa de profesores, coloco un taburete con un desteñido sombrero, que tenia tantos años, y que cada año decidía el destino de los alumnos que llegaban con la esperanza de conocer un nuevo mundo, que ahora se unía al miedo que rondaba el ambiente, que tenía clara naturaleza.
Todos veían atentos, esperando que comenzara a cantar una nueva canción. Pero en el momento en que habría comenzado a cantar, Hermione, muy pálida, se desmayo, por lo que Harry y Ron, intentando socorrerla sin dañarla por el tumulto que querían ver que pasaba, se la llevaron a la enfermería.
Allí la señora Pomfrey, la enfermera de Hogwarts, inmediatamente la recostó en una de las camillas y le pidió a los chicos que volvieran a la ceremonia. En un principio fue muy difícil convencerlos, pero la señora Pomfrey le prometió que cualquier cosa la informaría inmediatamente, pero que no sacaban nada con quedarse y perderse la cena.
Hermione despertó, y vio que la enfermera estaba a su lado.
-Hija, como estas- le pregunto preocupada.
-Un poco mareada- respondió, sin entender por que tanta preocupación.
-Hace cuanto tiempo que sientes nauseas, o mareos fuera de lo común- preguntó la enfermera, sin que Hermione entendiera a que era a lo que iba.
De repente lo recordó, se sentía así desde hace casi un mes, y como un balde de agua fría comenzó a pensar en lo peor.
La señora Pomfrey solo se limitó a mirarla mientras Hermione sacaba sus conclusiones.
-vas a tener que cuidarte mucho, hablaré con el director para que te de todas las facilidades, pero tendrás que informarle a tus padres- Hermione no quiso seguir escuchando, todo su mundo se venía abajo, y nadie sabia lo que le pasaba. No podía decirle a nadie.
-no le digan a mis padres, y tampoco al director, no quiero que nadie sepa- dijo con una voz que parecía no ser de ella.
-lo siento pero debo decirles, o me despedirán, por lo menos a tus padres y al director- comenzó a decir la enfermera- podemos ayudarte con esto, pero debemos avisar, no puedes estar sola en todo esto-.
Hermione no podía creer que esto le estuviera pasando. ¿Y que dirían Ron, Ginny o Harry, como lo tomarían, como reaccionarían. Especialmente Ron, el estaba muy involucrado en todo, que haría.
La señora Pomfrey le dijo que fuera al comedor, ya que debía comer algo, y que se relajara, que ya lo hecho, hecho estaba.
Hermione salio de la enfermería, pero no fue en dirección al comedor, fue a la sala común y por supuesto no tenia problemas para entrar ya que como era prefecta tenia la contraseña. Era prefecta, y que ejemplo daría con esto pensaba muy preocupada.
Cuando obviamente ya había terminado el banquete, llegaron Ron y Ginny, seguidos por los alumnos de primero que los habían seguido por ser los prefectos.
Ron vio a Hermione entrar en su habitación, en el momento exacto de su entrada. Y tuvo la sensación de que estaba llorando. Quiso saber por que.
Hermione estaba llorando en su habitación, pensando en que era lo que le deparaba el futuro, con esto que venia. Ginny entro a la habitación, a hablar con ella pero ella se hizo la dormida, por lo que su amiga salio inmediatamente.
¿Qué dirían sus padres cuando se enteraran, y su hermanita?
-pero si solo me sentía un poco enferma, y además seria muy mala suerte que me hubiera pasado esto con solo una vez- pensaba ya un poco más calmada, escuchando como sus compañeras dormían placidamente en sus camas.
Al día siguiente se despertó de las últimas, decidida a no contarle a nadie, y solo diría que había sido por una pequeña indigestión. Tal como lo hacia normalmente se ducho y se puso su uniforme, cuando bajo a la Sala común noto que estaba vacía, pensó que quizás todos habían bajado ya, por lo que fue al Gran Comedor, en el camino al salón se encontró con nada menos que el director de Hogwarts, el profesor Dumbledore, quien no necesito palabras para saber que quería conversar con ella, la llevo en dirección a su oficina, y cuando ya estaban dentro de ella el director, aun sin hablarle, le indico que debía sentarse.
- se que todo esto es nuevo para ti, y quisiera saber que piensas hacer- dijo de manera sorpresiva y con una afable voz.
Hermione permaneció en silencio, sin saber que responder, hasta que el impulso le gano.
- quiero tenerlo, pero no quiero que nadie se entere por un buen tiempo, y quiero que se enteren por mi, no por otros- dijo triste pero decidida. Dumbledore la miro con esos ojos que solo ponen los abuelos, y que Hermione solo conocía por Dumbledore.
- eso era exactamente lo que quería oír, le avisaremos a tus padres, y por medio de magia bastante sencilla podrás ver el progreso, si tus padres están de acuerdo con tu decisión la seguiremos sin problemas, en estos tiempos de guerra algo así nunca viene mal- se detuvo por unos segundos como meditando lo que diría, pero luego continuo- pero quisiera pedirte que a los primeros que les cuentes sea a Ron y Harry, es elemental que ellos sean los siguientes en saberlo, incluso antes de tus padres, no me preguntes por que pero después puede mantenerlo como secreto si lo desea ( aunque obviamente no será para siempre), solo le pido que los primeros alumnos que se enteren de esta situación sean Harry y Ron, puedes prometerme eso?-
Hermione lo miro extrañada, sin saber el porque de esa petición, pero luego pensó que era lo mínimo que podía hacer, por lo que asintió.
Después de tan solo 5 minutos en el despacho del director, siguió su camino en dirección al Gran Comedor, el cual se le hizo casi eterno pensando en cual seria su reacción frente a Ron, el director le había dicho que solo debía decirles a Ron y Harry, pero ella quería mantenerlo en secreto.
Cuando llego al Gran Comedor se encontraban Harry y Ginny conversando animados y sonriéndose entre si, y al lado de ellos dos estaba Ron, muy serio. En el preciso momento en el que Ron nota la llegada de Hermione su cara cambia inmediatamente, y la saluda para que se siente a su lado. Hermione intenta actuar con normalidad, pero siente que todo el mundo esta hablando de ella, como si todos lo supieran.
Se sienta al lado derecho de Ron, y saluda a todos con mucha normalidad y siente la mano de Ron tomando la suya, e inconscientemente la aleja y toma el jarrón con leche y se sirve en su tazón. Ron la mira extrañado, pero piensa que fue por que habían quedado en no decirle a nadie, por lo que actúa como si nada ocurriera.
Cuando la jefa de Gryffindor, la profesora McGonagall paso repartiendo los horarios a todos les sorprendió que el horario de Hermione ya no estaba tan lleno como los años anteriores, pero ella les explico que había escogido solo las materias que le sirvieran para ser aurora. Todos pensaron que era algo lógico, ya que para que se iba a estresar en exceso. Lo que ellos no sabían es que el director le había ordenado que abandonara ciertas materias que le fueran inservibles para sus propósitos, y así mantenerse relajada durante el año para que no sufriera por estrés en este delicado momento.
-No otra vez- exclamo indignado Harry – pociones con Slytherin-.
Los chicos no pudieron evitar reírse al ver la cara de decepción de Harry, quien podría hacer pociones debido al reciente cambio de profesor, ahora el profesor Snape tenia su trabajo deseado, profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, y el nuevo profesor de pociones era el profesor Slughorn a quien Harry y Dumbledore habían invitado a unirse a Hogwarts, Harry había acompañado a Dumbledore uno de los días libres en la Madriguera.
Hermione estaba algo nerviosa al pensar que debía decirle a Ron, eso era lo último que quería, pero sabia que tenia que hacerlo.
Ron notaba que Hermione estaba algo rara, y quería saber porque, pero no preguntaba nada por que había mucha gente alrededor, por lo que se había decidido a preguntarle esa noche que le pasaba. Cuando tocaron para entrar a Cuidado de las Criaturas Mágicas, todos los alumnos de sexto año de Gryffindor y de Ravenclaw, menos Hermione que tenia esa hora libre, bajaron a los terrenos de Hogwarts. Hermione los vio irse, pensando en como le diría a sus mejores amigos que estaba embarazada.
Paso una hora y media y los chicos volvieron a la sala común como si esa hubiera sido la mejor clase de su vida. Hermione estaba sentada esperando cerca de la chimenea, había estado casi todo ese tiempo esperando a sus amigos, ensayando las palabras, y poniéndose cada vez más nerviosa al ver lo lento que pasaba el tiempo. Hermione miro a Ron a los ojos e intento decirle todo con la mera mirada, para su suerte Ron noto algo extraño en los ojos de ella y enseguida quiso saber que le pasaba.
-Ron- dijo sin mirarlo, cuando la sala común ya estaba vacía – puedes llamar a Harry para que los dos escuchen algo que debo decirles-.
Ron la miro extrañado, pero sabiendo que era mejor hacerle caso.
Hermione los espero por unos minutos y cuando aparecieron ambos extrañados, les pidió que la siguieran a la sala de requerimientos. Cuando salían por la pintura de la dama gorda, la profesora McGonagall estaba a punto de entrar.
-Srta. Granger, la requieren en dirección- dijo en un tono que sorprendió a Harry y Ron por lo dulce, cosa que no habían escuchado desde que en segundo el heredero de Slytherin había raptado a Ginny, eso los asusto bastante, y mucho mas cuando Hermione pregunto si podía ir en unos diez minutos mas, que debía hacer algo que le habían pedido como urgente.
La profesora asintió, y les dijo que intentaran apurarse, Hermione sentía que moría, pues suponía que sus padres ahora sabían. Que dirían de la hija que hace solo un mes le estaban diciendo que estaban tan orgullosos y que sabían que ella nunca podría hacer algo malo.
El camino a la sala de requerimientos fue todo menos lo tranquilizante. Harry y Ron se ponían cada vez más nerviosos al silencio de su amiga, y trataban de adivinar que sucedía. Por su parte Hermione buscaba en sus mente las palabras para decirles todo lo que pasaba, siendo que ni siquiera ella sabia el porque debía decirle solo a ellos.
Cuando por fin llegaron a la sala, Harry y Ron notaron que Hermione había deseado que fuera como un café, ella lo había hecho por que se le hacia mas fácil hacerlo pensando que estaban fuera de Hogwarts.
Se sentaron y aparecieron tres cervezas de mantequilla. Hermione no quería hablar, y los chicos no entendían nada y veían a Hermione mirando solo la botella.
- Recuerda que te esperan en dirección- dijo Harry esperando que no se molestara.
Hermione miro a los chicos con lágrimas en los ojos, y ante la mirada extrañada y preocupada de ambos comenzó a hablar.
-tengo algo muy importante que decirles, y por alguna razón ustedes deben ser los primeros en saber, especialmente tú Ron- dijo mirando a Ron, este lo único que hizo fue tomarle la mano, Hermione continuó- paso algo que hará que todo cambie drásticamente y que obviamente no estaba planeado.
Los chicos la miraban extrañados y Ron comenzaba a incomodarse sin siquiera saber por que, Hermione hablaba, pero no lograba decir nada que hiciera entender a los chicos hasta que Ron ya prácticamente desesperado comenzó a decir.
-por favor los rodeos me tienen bastante nervioso, dinos por que has estado así tan rara, como triste desde el desayuno- eso fue lo que hizo que Hermione tomara fuerzas para finalmente decirlo, ellos lo merecían
– estoy embarazada-
La reacción fue inmediata. Ron parecía haber perdido el color de su cara y Harry quedo petrificado con la sorpresa. Hermione solo comenzó a llorar, y Ron la miraba como tratando de comprender lo que le habían dicho.
-¿estas embarazada, y se podría saber quien es el padre- pregunto Ron con cara aun de asombro una vez que reacciono.
-pues tuyo, o tú crees que yo me ando acostando con todos- dijo Hermione sorprendida y furiosa a la vez.
-perdona, que clase de idiota soy para decir tal cosa- comenzó a decir Ron lo que le siguió a eso fue algo poco entendible pero que sonó como "dopriasmernodarpe", lo que tanto Harry y Hermione entendieron como "podrías perdonarme".
Los chicos comenzaron a preguntar como se sentía Hermione, y a decirle que todo saldría bien, conversaron por un rato con Hermione mucho más relajada, se sentía tan bien de decir lo que le pasaba, era sacarse un peso de encima inmenso, y tenia el apoyo de las personas a las que mas quería. Y por primera vez vio algo de luz.
Cuando recordaron que a Hermione la esperaban en dirección, salieron apurados los tres chicos, y se dirigieron a la oficina del director. Ron le tomaba la mano a Hermione y a ella no le importaba que los alumnos de Hogwarts los vieran extrañados, ella era feliz sabiendo que Ron y Harry estaban con ella, que la apoyaban.
Cuando llegaron, notaron que la profesora McGonagall los esperaba un poco nerviosa, y preguntando por que se habían demorado tanto. Pero no hicieron mucho caso a esto y entraron.
En la oficina se encontraban los padres de Hermione, el padre sentado hablando con Dumbledore muy serio y la madre también sentada pero llorando.
Hermione sentía que su felicidad volvía a desvanecerse al ver la tristeza de su madre, nunca la había visto así.
Pero a pesar de lo que pensó, sus padres prácticamente corrieron a abrazarla, y a decirle que contara en ellos, y que sabían que en Hogwarts estaría segura. Dejando a Hermione sentada, y a punto de llorar de la emoción, los padres de Hermione notaron la presencia de Ron, quien en cuanto habían entrado a la oficina había estado cabizbajo, por la pena, y no noto que sus padres se encontraban también allí. Harry veía a los padres de sus dos mejores amigos con una tranquilidad que no debería ser en ese caso, incluso el aun no creía la situación, y noto que Dumbledore lo estaba mirando. Se preguntó porque estaban todos tan tranquilos.
La madre de Hermione abrazo a Ron quien de la impresión se puso a llorar, lo que hizo que la señora Weasley llorara también.
Dumbledore se puso de pie y pidió silencio.
-Creo que es hora de que le digamos a los chicos el porque de esta leve tranquilidad que de seguro mas de uno siente, por favor siéntense- comenzó a decir y con un leve movimiento de varitas aparecieron algunas sillas para todos los presentes- tal como sólo Harry sabe, hace sólo unos meses hubo problemas en el ministerio debido a una profecía -todos los presentes se sorprendieron al escuchar esto, ya que habían escuchado los rumores de que Harry era "el elegido", habían leído los reportajes del el diario "El Profeta", pero nadie le había preguntado nada a él, Dumbledore continuo como si nada- de la cual Harry solo escucho una parte, ya que hasta el momento yo también había escuchado sólo una parte de ella, pero a finales de las vacaciones de verano se me ha dado a conocer la segunda parte y final de esta, pero por razones mayores los únicos que sabrán de esta profecía serán los cuatro implicados en ella-
Hermione comenzó a entender de que hablaba pero se confundió al escuchar "los cuatro", y veía que Harry también comenzaba a entender "quizás ya sabe exactamente a que se refiere, pues fue él el que escucho la primera mitad, por lo que tiene mayor información que yo" pensó rápidamente, y miro a Ron que para su sorpresa la estaba mirando y con intenciones de tomarle la mano. Se miraron a los ojos y como si el tiempo se hubiera detenido sintieron que por alguna razón todo estaba bien.
-les pido que me dejen con los chicos, es necesario que sepan toda la verdad, pero solo ellos pueden saberla- dijo Dumbledore, sin notar que ni Ron, Hermione o Harry estaban atentos a lo que decía.
Todos los presentes, con excepción de Harry, Ron y Hermione salieron algo sorprendidos.
-¿Pueden llamar a la srta. Weasley por favor?-dijo Dumbledore a los señores que salían mientras miraba a los tres amigos con una mirada que parecía esperanzada.
-tengo muchas cosas que decirles, por lo que tendrán que tener mucha paciencia, al igual que su familia, a la cual no podrán mencionar nada de esto- comenzó a decir Dumbledore teniendo la total atención de los chicos – el Sr. Potter aquí presente sabe ya la mitad e incluso menos de lo que les diré, y no porque yo no haya tenido la intención de decirle, sino que yo mismo he terminado de escuchar la profecía hace un mes.
La reacción a la palabra profecía no pudo haber sido más distinta en los tres chicos
Dumbledore le pidió a Harry que les explicara el contenido de la primera mitad de la profecía a sus amigos, por lo que Harry comenzó a recitar la profecía que ya se sabía de memoria:
