-¡Estas loco! Como una cabra. Pero¿cómo se te ocurre?-Ron hablaba y hablaba mientras hacia círculos con sus pies, como un león enjaulado.

Harry, aburrido de las mismas palabras, que habían salido por la boca de su amigo durante diez minutos sin ninguna modificación, miraba hacia Hermione pidiéndole ayuda. El por qué ésta simplemente miraba a su marido dar vueltas escapaba a su comprensión.

La puerta de la pequeña habitación, que apenas si contenía unos cuantos sillones, se abrió para dejar paso a su padrino y su pareja.

-¡Estás loco!

-oh no, otro no por favor.- gimió en un murmullo, a punto de tirarse de los pelos de pura frustración que tenía.

-¿Otro no? Por favor, tendrás miles de personas diciéndote lo mismo. Ser homosexual no está bien visto. Y tu, no solo has reconocido serlo, sino que lo has hecho delante de un montón de periodistas ansiosos por formar un escándalo.

-me da igual que esté o no esté bien visto. Soy homosexual, me han preguntado por una chica y he dicho que no me gustan. No es para tanto.

Harry se puso en pie y, ahora si, comenzó a pasarse los dedos por el pelo, quizás con demasiada fuerza.

-Dejad al chico. Yo creo que está genial lo que has hecho. Tu también podrías haber anunciado lo nuestro Sirius, no tenemos que escondernos.- Habló Remus, siempre conciliador, intentando ayudar a Harry.

Los ojos verdes del muchacho le agradecieron sin palabras su ayuda. Tenia ganas de ver a Draco y desde que finalizara la entrevista no le habían dejado salir de aquella habitación, argumentando que no se encontraba bien mentalmente.

-Nosotros no no escondemos.- dijo Sirius con desesperación.

-Bueno, pero habrá mucha gente que si lo haga, y esta es una oportunidad para hacer que la gente cambie su modo de pensar. Los muggles por ejemplo cada vez ven mejor las relaciones homosexuales. Podríamos aprender de ellos un poco.

En respuesta, Sirius simplemente emitió un bufido. En fin, se dijo Harry, algo mejor que nada.
Incluso Ron dejo de dar paseos estúpidos y se dejó caer en un sillón, al lado de su mujer. Hermione, quien no había dicho nada aun, asintió con la cabeza.

-creo que Remus tiene razón. Esto puede ser de mucha ayuda. Voy a empezar una campaña…- todos la miraron estupefactos cuando sus pasos empezaron a dirigirse hacia la salida, y su voz se hacia cada vez menos audible.

Hermione no perdía con los años su gusto por las causas perdidas. Harry temblaba de imaginar las posibles pegatinas y chapas que podría hacer su amiga en "defensa" de los homosexuales.

Con una pequeña sonrisa, se sentó de nuevo en el sofá, aunque por dentro deseaba ir a ver a Draco.

-pero¿por qué tenias que decir que te habían rechazado? Ahora todos se empeñaran en ponerte como un pobrecito abandonado.- hablo Sirius esta vez.

-es que, en ese sentido, realmente soy un pobrecito abandonado.- cuando Harry vio que su padrino iba a protestar, le interrumpió.- por favor, estoy enamorado de un idiota. ¿no me hace eso suficientemente pobrecito?

-realmente es un idiota.- intervino Ron, dándole la razón. Se encogió de hombros al verá que su amigo moreno giraba los ojos con exasperación.- además, ahora Malfoy sabrá que estas totalmente por él.

-es que yo quiero que lo sepa. Necesito que rompa su compromiso antes de que sea demasiado tarde… tiene que volver conmigo.

Harry se sintió realmente molesto cuando los tres hombres que había en la habitación se miraron de aquella forma. Parecían decirse entre ellos: pobrecito, se hace ilusiones. Pero si no se las hacia¿que le quedaba? Amar era demasiado complicado. Bueno, más bien, su vida era demasiado complicada.

Draco estaba sentado en el sofá, mirando el fuego de la chimenea, mientras su padrino saboreaba una copa de wishky. Llevaban un buen rato sin hablar, cada uno metido en sus pensamientos. La cuestión era que los dos pensaban en lo mismo: Harry Potter.

El rubio sabía que su padrino quería decirle algo con respecto a la declaración del Gryffindor, pero no estaba seguro de qué. Tampoco podía meterle prisa, ni si quiera sabia si quería hacerlo. Tenia la sensación de que Severus estaba pensando cosas realmente idiotas.

-Se refería a ti.- no esperaba contestación porque ni si quiera era una pregunta, pero Draco no pudo evitar revolverse incomodo en su asiento.

Bien, realmente estaba pensando en cosas idiotas. Simplemente que, incluso el, pensaba que tenía razón. No podía ser tanta la coincidencia… Harry se había referido a él, estaba seguro. Que sintiera una chispa de felicidad era algo irrelevante. Y que su mirada se dirigiera cada varios segundos al reloj, preguntándose por qué tardaba el moreno tanto en llegar, lo era aun más.

-¿llegaste tu a amarlo?

-Severus, sabes perfectamente que no. Simplemente fue un juego, una tontería. Los dos no lo pasamos bien y punto.

-Potter no parecía estar pasándolo muy bien en las fotos que han salido hoy en el periódico.

Draco se sintió incomodo por ello. Había deseado saber por qué el moreno había estado llorando, y ahora la respuesta parecía clara… Harry había tenido razón al decirle que no le gustaría saber el motivo de su llanto. Por una parte, se sentía responsable. Por otra, el era un Malfoy, y los Malfoy no sienten nada.

-escuchame Draco, yo solo quiero lo mejor para ti. Debes pensar seriamente en lo de Harry. Si está tan decidido a conseguirte… bueno, no creo que el este pensando solo en un juego. Puedes hacerle daño. Y no creo que quieras tener a todos sus amigos detrás tuya si le pasa algo. Los Slytherin somos diferentes…

-no voy a hacerle daño porque no voy a tener nada con él. Ahora mismo ni si quiera nos llevamos bien.

Suspiró con pesadez y se puso en pie, para acercarse a la chimenea. Draco ya tenía su vida programada y lo que menos necesitaba era involucrarse con alguien como Harry.

"pero¿qué mas da que sea tu amante?" le recordó una vocecilla en su cabeza. Con mucho esfuerzo, consiguió no escucharla; demasiado esfuerzo.
Después de todo, quizás no era tan mala opción.

La puerta de la habitación se abrió de golpe, dando paso a un sonriente Harry. Se veía agotado y exhausto, quizás por tener que pelear con sus amigos, pero no por ello se apagaba el brillo verde en sus ojos.

-Potter.- saludó secamente Severus, poniéndose en pie. No quería estar mucho tiempo con ellos dos, vaya que fuesen a lanzarse maldiciones o cosas peores.- Espero que tengan buena noche.

Draco se reprendió a si mismo. Había estado a punto¡a punto, de insistir a su padrino para que se quedase, como si fuese un asqueroso cobarde. Y es que no deseaba en absoluto quedarse a solas con Harry en una habitación.
Por más que intentaba permanecer impasible, el moreno era demasiado atractivo, demasiado dulce, como para conseguirlo.

-igualmente Profesor.- contestó el moreno, tomando asiento con total tranquilidad enfrente de la chimenea.

Sus pies se desprendieron de los zapatos y Harry se acomodó, con las piernas encima del sofá y la cabeza hacia atrás. Dejó escapar un suspiro de cansancio cuando la puerta se cerró y por fin quedaron a solas.

Ninguno dijo nada, esperando que fuera el otro quien hablara, por algunos minutos. Draco, sentado en un sillón desde el que podía ver perfectamente a Harry, no perdía oportunidad para examinarle a gusto.

El moreno tenía los ojos cerrados y respiraba tranquilo, aunque sus mejillas estaban sonrosadas. Draco se imaginó que, aunque intentara ocultarlo, tenía vergüenza. Se permitió entonces una sonrisa, más tranquilo después de saber que no era el único nervioso en aquella situación.

Draco se dio cuenta de que tendría que comenzar a hablar el si quería tener algún tipo de charla. Oh, y realmente lo quería.

-bonito espectáculo el que has dado hoy.- fue lo primero que salio de su boca, en un tono mordaz y acusador. Se dijo que no le importaba el hecho de que Harry se hubiese encogido aun más en el asiento ante lo dicho.

-No veo por qué ha de molestarte. Simplemente he dicho lo que soy, no tengo por qué esconderme.

-asi que, ahora, vienes a darme lecciones de moral.- repuso Draco, molesto. Vale que él se ocultaba, y qué.- tu no tienes que cumplir con tu imagen de marido hetero totalmente perfecto.

-y tu puedes no hacerlo si realmente quisieses. Simplemente te da miedo que el mundo entero se tire encima tuya con recriminaciones. No eres capaz de aguantarlo.

-si que lo soy, pero prefiero no hacerlo. Además,- dijo Draco poniéndose de pie- lo que yo haga no es asunto tuyo. Así que deja de meterte en mi vida. Yo voy a casarme con Pansy¿vale?

-ey, no seas egocentrico, me da igual si lo haces.

Draco le miró atentamente, intentando ver la mentira en sus ojos. Sabia que mentía, tenia que ser mentira eso que le contaba. Harry había dicho que le amaba…

"aunque me da igual… quizás no le importe ser mi amante. Yo no necesito nada mas" se dijo Draco.
No estaba seguro del rumbo que estaban tomando sus pensamientos y, antes de decir cualquier tontería, lo mejor era marcharse.

-me voy a dormir. Buenas noches y que descanses.

-igualmente Draco.- suspiro Harry, una vez que el rubio se hubo metido en su habitación, totalmente apesadumbrado. La cosa parecía que iba a ir demasiado lenta.

Se levantó también del sofá y fue hacia su cuarto a buscar una toalla. Una ducha le despejaría totalmente. Y, si además pensaba en el rubio bajo el agua, quien sabe, quizás podía llegar a entretenerse un poco.

Draco fue hacia su cama. Luego a la ventana. Otra vez hacia su cama. De nuevo la ventana… ¡Ya estaba bien! Cogio la colcha y la tiró al suelo. Eso si, se aguantó las ganas de pegarle pisotones con rabia, después de todo era un Malfoy.

Se sentó encima del colchón y suspiró profundamente. Si contando hasta diez no se tranquilizaba, bueno, podía probar hasta mil.

¿Por qué tenía que haber aparecido de nuevo el asqueroso chico de oro? El estaba muy bien con su pacifica vida, sin él. Lo único que había hecho desde que llegara era romperle sus esquemas. No quería cuestionarse si estaba bien o no ocultar que era homosexual, no quería cuestionarse si serí feliz con Pansy durante el resto de su vida y, por supuesto, no quería cuestionarse si echar un polvo con Harry seria genial o sencillamente increíble… Bueno, no quería echar un polvo con Harry. ¡No quería nada con él!
Si simplemente se fuera, todo seria mucho más tranquilo… Lo peor de todo, es que él tendría que poder controlarse aunque Harry no se fuera. Y Merlin sabía que no se estaba controlando.

De hecho, escuchar el ruido del agua a través de la puerta del cuarto de baño, que también daba a su dormitorio, le estaba poniendo bastante nervioso.
Imaginar a Harry al otro lado, frotandose el jabon bajo el chorro de agua caliente… le estaba poniendo MUY nervioso.

Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta. Hacía apenas unos segundos habían empezado a llegar unos sonidos… mejor dejarlos en raros. Y eso era totalmente frustrante.

Se dijo a si mismo que, por abrir la puerta un poco y asomarse no iba a pasar nada. Asi que puso la mano sobre el manillar y giró.
Una sonrisa aparecio en su rostro cuando la puerta cedio y la abrio solo un poco, sin hacer ningun ruido.

Tardó unos segundos en acostumbrarse a la blancura del vapor, mientras los ruidos seguian inundando todo el baño.
Pegó su ojo a la rendija y miró.

Cuando Draco tuvo aquella vision tuvo que ahoarse un gemido de placer. Ver al moreno bajo el agua, con su mano alrededor de su miembro, era mucho mas de lo que podia soportar.

El miembro de Draco se puso rigido y se sintio mareado, por lo que tuvo que apoyarse en la pared, aun sin dejar de mirar a traves de la rendija.

-Draco…- suspiró Harry, con los ojos cerrados, sin saber que el rubio le estaba mirando escondido detrás de la puerta.

Draco tuvo que apretar los puños tan fuerte que sus uñas se clavaron en la piel. Y aun así no hubiese sido suficiente para impedirle entrar al baño si no hubiese visto como el moreno se derramaba en su propia mano.

Esa simple visión bastó para que él, todo un Malfoy, se corriera en los pantalones sin si quiera haberse tocado, como un maldito quinceañero en su primera incursión en el sexo. Después de eso, solo pudo dejarse caer en el suelo, jadeando, con la mirada perdida y deseando… más.

Harry se miró una vez más en el espejo e intento peinarse aquellos mechones rebeldes. Cuando, por enesima vez, estos se negaron a ser domados, dejo caer el peine dentro de su bolsa y la cerró, dispuesto a marcharse al que seria su hogar durante todo el curso: Gryffindor.

No se sorprendió cuando encontró a Draco sentado en el sofá, leyendo un libro. Estaba tan ensimismado que ni si quiera se dio cuenta de que acababa de entrar al salon, y Harry pudo observarle unos segundos con total tranquilidad. Era demasiado guapo, demasiado perfecto…

El suspiro que emitió fue lo que sacó al rubio de su lectura, haciendo que le mirara, como siempre, con indiferencia.

-Me voy ya Draco.- dijo Harry, esperando una expresión de tristeza por parte del hombre.

-Bueno, ya nos veremos en clase entonces.- contestó, encogiéndose de hombros.

Harry sonrió. Conocía a Draco. Conocía esa mirada de deseo con la que le estaba mirando, desnudándolo por completo. No le engañaba el hecho de que fingiese darle igual que se fuera.
O bueno, podría ser que le diese igual, pero aun así le deseaba.

"algo es algo" se dijo el moreno, no demasiado convencido… después de todo el quería amor, no un revolcón.

-¿qué te parece si vengo mañana, cuando ya tenga mi horario, y hablamos sobre las clases particulares?- preguntó Harry, esforzandose en poner su sonrisa más seductora.

-No podré. He quedado con Pansy.

Bueno, golpe bajo.
Aun así, Harry no se desanimó, por más que la mirada de Draco fuese ahora desafiante. Estaba más que claro que no le había gustado su sonrisa seductora… en fin, tendría que ser más sutil.

-pues entonces vengo el lunes. No quiero perder ni un día… ya sabes que soy muy malo con pociones. No quiero ocasionar un desastre en clases.

Draco bufó quedamente y asintió con la cabeza. Él iba a ser el profesor de pociones y Harry estaba seguro de que no quería quedar mal ante el director.
Y ambos podían recordar perfectamente todas las explosiones que se habian sucedido durante los seis años que ambos habian compartido las clases.

La vida era un poco ironica… de ser compañeros de clase, Draco iba a ser ahora su profesor. Ninguna de las dos situaciones eran fáciles para propiciar una relación. Por un lado, Draco había sido Slytherin, y sus compañeros se lo hubiesen comido vivo si se hubiese planteado si quiera hablar tranquilamente con Harry. Por el otro, una relación entre maestro y alumno no iba a ser aceptada por el consejo escolar.
Aunque eso a Harry le daba igual. Él iba a conseguir a Draco, por mucho que las cosas estuvieran un poco difíciles ahora.
Simplemente tenía que acercarse a él, comenzar una amistad y proseguir con algo más.
Luego no le sería tan difícil hacerle ver al rubio lo equivocado que estaba con respecto a su futura boda.

-bueno, date prisa o te encontrarás fuera después del toque de queda. Y yo no voy a hacerte un justificante simplemente porque tu quieras dedicarte a charlar.- dijo Draco volviendo su mirada al libro que tenia en las manos.

-pues hasta el lunes…- "y pasatelo bien mañana con Pansy, cabrón". Pensó Harry mientras en sus labios se formaba la sonrisa más falsa que fue capaz de hacer en ese momento.
Sonrisa que fue reemplazada por una de satisfacción mientras notaba la mirada de Draco fija en su trasero.
Quizás no estaba todo perdido.