Capítulo VIII

Quédate a mi lado

–¿Por que no te aseguraste de que volviera?– escuche gritos…

–Lo siento me puse nervioso…– sollozaban

–No puede volver a casa así…– estaba molesto

–¿Quien es?¿Qué le pasó? ¿Va a estar bien?– preguntó una voz diferente –¿Alguien quiere hacerme casó?– era una mujer

–Deja de preguntar tantas cosas…– esa voz…

–Inuyasha…– le hablé… todo se quedo en silencio

–¿Qué sucede?– habló la mujer, escuche pasos y la puerta se abrió… mi sorpresa no pudo ser mayor… era el profesor…

–¿Kagome? ¿Estas bien?– se acerco rápidamente después de cerrar la puerta

–¿Por qué estoy aquí?…–susurré… me incorpore con cuidado quedando frente a frente…

–Te desmayaste… te encontré en el bosque…– respondió, por un momento pensé que me reñiría… después de todo quería encontrarlo a él y ahora estaba en su casa…

–¿Esta… es… tu casa?– pregunté comenzando a sentir nervios… todo el lugar olia a él… a Inuyasha…

–Ahh… si, aquí es donde vivo– sin notarlo busque con la mirada el colgante… algo extraño sucedió… una desconcida energía comenzó a brotar del dije con forma de prisma… y su resplandor comenzó a cubrir al profesor, él indiferente lo escondio, pero seguia brillando… podia verlo… ¿Acaso el no lo notaba?…

–Profesor…– musité sin saber si preguntarle o quedarme callada ya que el parecia inmutable ante ello.

–Aka-ne trae agua– pidió a alguien esquivando mis ojos…

–Mi señor– la figura grotesca de un monstruo rodeado de la misma energia se acerco a mi dándome un susto

–¿Puedes ver su verdadera forma?– preguntó Inuyasha al ver mi rostro

–¿Su verdadera forma?…¿Te refieres al monstruo?– dije sin pensar, la cosa que se hacia llamar Aka-ne salió llorando desconsolada… –¿Qué sucede?…–pregunté poniendome lentamente de pie, nada de lo que estaba pasando podia ser real…

–Kagome… ¿Qué es lo que ves?– Preguntó acercandose a mi

–¿Qué sucede profesor? ¿Quienes son ustedes?– le pregunté nerviosa revolviendo mis manos

–Esto no debería estar pasando– dijo llevandose las manos a la cabeza desesperado

–Tus poderes regresaron…–dijo mirándome serio

–¿Regresaron? ¿Poderes?– pregunté, para empezar ¿Cuando los había tenido?…

–¿De que me esta hablando?– murmuré deseando despertar… entonces algo en mi cabeza hizo click…–usted… usted es Inuyasha verdad…– cerró los ojos flaqueando

–¿De que hablas?– me preguntó dando un paso atrás

–Tú… eres quien me a estado vigilando todo este tiempo…– agarré valor y me acerqué desafiante… a pesar de que la energía que su cuerpo irradiaba se hacia más y más potente no flaquee, si él era Inuyasha, que estaba segura que sí, no me iba a lastimar… antes de que tuviera tiempo de decir algo el piso comenzó a temblar… lo miré asustada

–Tienes que irte– dijo mientras me jalaba hacia la puerta

–¡Fuego mágico!– gritó una voz que se me hizo bastante familiar, estaban pasando muchas cosas en poco tiempo que no pude asimilar, solo sostuve la mano de Inuyasha y no la solté cuando bajamos las escaleras me soltó y corrió rumbo a un estante, tomó una espada que palpitó en sus manos transformandose en una gigantesca arma, golpee mis mejillas esperando despertar… pero nada, se acerco a mi.

–No te muevas de aquí– sus ojos se volvieron dorados y salió rápidamente sin que pudiera objetar algo…

–Inuyasha– gritó alguien cuando salió, volví en mis cinco sentido y me paré… tenia miedo, pero era mayor mi curiosidad, me puse de pie y lo seguí… cuando abrí la puerta desee no haberlo hecho… una serpiente gigante se abalanzó sobre mi empujandome dentro de la casa… inmediatamente más cosas monstruosas se dejaron venir sobre mi

–¡Kagome!– gritó Inuyasha blandiendo su espada… cuando los monstruos estuvieron a punto de devorarme y no creía soportar más una luz blanca salió de mi pecho haciendo que algunos se desvanecieran frente a mis ojos… me quede en shock… no vi cuando Inuyasha acabó con todos los demás ni cuando cerraron la puerta…

–¿Kagome?…¿Kagome?– me hablaba… vi su rostro… la tristeza con la que me miraba era la misma con la que le habló a aquella mujer que se desvaneció en sus brazos en mi sueño…

–Inu…yasha– susurré, me abrazó y me llevó en sus brazos al mismo lugar donde había estado antes…

–¿Estará bien?– preguntó un chico de cabello naranja… era Shippo… ya no podía sorprenderme más…

–Sí Shippo… estará bien…– cerré los ojos…

–¿Que vas a hacer Inuyasha?– era Shippo el que murmuraba –Su familia debe estar preocupada–

–Tengo una idea… – Inuyasha bajó la voz, ¿De que estaban hablando?… Mamá… abrí los ojos y me puse de pie rapidamente provocando un dolor inmenso recorrer mi estomago….

–Aaaah– un gemido se escapo de mi boca provocando que Inuyasha entrara dando un portazo

–¡Kagome! ¡Kagome! ¿Estas bien?– dijo estando junto a mi, y no, no estaba bien, me dolía el vientre… me levantó con la delicadeza que su fuerza sobrehumana le permitia y me recostó.

–Inuyasha… tengo que ir a casa– dije entrecortada por la fuerza que empleaba al hablar

–Ya me encargue de eso…– dijo sin mirarme a los ojos

–¿A que te refieres?– pregunté realmente curiosa

–Shippo a tomado tu lugar por esta noche–

–¿¡Qué!?– gemí

–Tranquila… recuerdad que hablamos de los demonios zorro?–

–Si…– dije desconfiada sin saber de que iba todo

–Shippo es uno de ellos–

–¿Shippo? ¿Es un demonio?– no podía estar mas sorprendida… –¿Estas diciendo que el tomó mi forma y…. va a estar con mi familia?– no me parecía buena idea en los absoluto…

–Kagome… es riesgoso que vayas a casa en este estado… aquí estarás mejor…– mi rostro se puso rojo…

–¿Me estas diciendo que debo quedarme aquí… en.. tu casa?– musité avergonzada, Inuyasha parecía haber olvidado lo que estuvo a punto de suceder en mi habitación…

–Solo será por un tiempo…– dijo sin mirarme y sin emociones aparentes

Dormir en la cama de mi profesor… de Inuyasha… todo olía a él… solo en ese punto pude descubrir lo que tenían en común los dos… ambos olían igual, y la cama olía exquisitamente bien…

–Mi señor…– llegó el demonio vestido de mujer… pegue un brinco del susto… – le entregó algo humeante y un tazón con hierbas…

–Aka, deberías esforzarte en tu hechizo… Kagome puede ver tu verdadera forma– Inuyasha olisqueo las cosas

–Puedes marcharte–

–Si mi señor, me esforzaré en mejorar mi hechizo…– se marchó

–Desprendes un resplandor al igual que él… y Shippo– le dije –Pero el tuyo es de un color mas puro…– Lo vi entrecerrar los ojos

–Lo que ves ahora y veras más adelante… es algo que las sacerdotisas podían hacer en la antigüedad… solo que ellas entrenaban toda su vida para lograrlo… y solo lo hacían en situaciones extremas…–

–¿Me estas diciendo que yo soy una?–

–Si, y de las mejores…– sonrío de lado… había olvidado que estaba sola con él en su cuarto… me estremecí…

–No se si estoy soñando… todo lo que sucedió es ridículamente absurdo sabes…– lo vi reírse nuevamente, carajo que ganas tenia de besarlo…

–Ojala… fuera así….– Ya no sonreía… –¿Podrías decirme como fue que te sucedió esto tan repentinamente?– preguntó curioso

–Pues… yo…– tenia que decirle que lo estaba espiando… –Tuve… tuve un sueño, había una mujer…– lo vi abrir los ojos con asombro y mirarme extrañado…

–¿Cómo era?– preguntó intentando ocultar su repentino interes

–Pues… es curioso… porque lucia exactamente igual a mi… pero mayor… como de tu edad….–

–¿Qué sucedió con ella?– preguntó inquieto ¿Por qué tanto interés en un sueño?, por increíble que fuese sentí celos de esa persona…

–Se fundió en mi cuerpo… y desperté aquí…– era todo lo que recordaba… sabia que había pronunciado unas palabras pero no las recordaba… se quedo mirándome unos segundos sin decir nada… bajó la vista perturbado…

–Levantate la blusa– dijo repentinamente sacándome de mi ensimismamiento, me quede de piedra sin gesticular…

–No voy a hacerte nada…– agregó –Solo voy a ponerte esto…– señaló los trastos que el demonio que se hacia llamar Aka-Ne había traído…

–De… de acuerdo…–dije no muy segura… me recosté y levante mi blusa descubriendo solo mi estomago… lo vi acercarse a mi, serio y concentrado… ¿Estaba tan tranquilo mirándome así?… tomó lo que sea que fuera esa cosa verde y la untó en mi vientre causándome un ligero espasmo por el calor… lentamente la esparció por todo mi vientre causando que me relajara inmediatamente… el dolor se había ido… ahora solo me concentraba en no perder la cordura y no hacer una tontería… sus manos fuertes y musculosas me acariciaban como si fuera una muñeca de porcelana…

–Kagome…– musitó en su concentración…

–Di…dime…– susurré cerrando los ojos y conteniendo la respiración…

–No me lo estas poniendo fácil…– murmuró cerca de mi oído… me estremecí por completo al escuchar esas palabras… no sabia ni a que se refería… pero las había dicho de un modo… tan… profundo y seductor que me causo escalofríos…

–¿De… de que hablas…?– pregunte abriendo los ojos… no me respondió, tomó una venda amplia y la poso sobre mi vientre, me incorporé para que pudiera envolverme con ella…

–Eres tan pequeña y frágil…– murmuró…

–Oye… no soy tan debil…–

–Nunca dije que fueras débil…– sonrío nuevamente… miré el dije que colgaba de su cuello…

–¿Dónde esta Inuyasha?– pregunté mirándolo a los ojos… me miró serió mientras terminaba de colocarme la venda… estaba tan cerca de mi que mis dedos cosquilleaban… no esquivo mi mirada hasta que me bajó la blusa… lo miré expectativa… miré el dije nuevamente… –¿Esta ahí?– pregunté nuevamente, siguió esquivando mi insistencia… era obvio que eran la misma persona, pero… quizá no era tan fácil para el admitirlo… después de todo estaba ocultando su verdadera forma para mi… ademas Inuyasha y yo nos habíamos besado… él e Inuyasha eran la misma persona…

–Quizá…– fue su escueta respuesta, vi su intención de irse y lo detuve sujetando su mano… me miró tranquilo

–Déjame verlo…–

–No deberias–

–Dije… "Que quiero verlo"…– insistí… al ver que no estaba logrando nada sujete el dije que brillo con fuerza entre mis dedos asombrándome, Inuyasha me miró sorprendido… intento apartar mi mano pero no pudo siquiera tocarla… lo solté asustada –¿Qué… qué fue eso?…–

–Deja de jugar Kagome…– se puso de pie

–¿De que hablas?–

–Ahora tienes un gran poder que estuvo sellado por mucho tiempo, un poder que no deberías tener aún así que tienes que aprender a controlarlo…– parecía molesto

–Inu… Inuyasha…– le hablé aún confundida, me dio la espalda… lo vi hacer un movimiento y su cabello comenzó a crecer al mismo tiempo que se hacia plateado… se quedo ahí, dándome la espalda… me levanté de la cama sin dolor alguno intentando acercarme…

–Mírame…– le pedí… lo sentí suspirar… ¿De qué tenia miedo?… me acerqué suavemente, como si el fuera una presa que pudiera escapar como lo había hecho anteriormente… ahora estaba en su casa, no había a dónde huir… lo abracé por la espalda… cerré los ojos y aspire su aroma… así nos quedamos unos segundos…

–Kagome…– susurró, llevo sus manos hasta las mías y cubrió protectoramente…

–Quédate conmigo esta noche…– suspiré perdida en todo lo que él era… mi sueño, mi amor, mi guardián… perdida en todo lo que me hacia sentir solo con tocarlo… pasión, deseo… amor… , no me respondió… solo apretó nuestro agarré… el quería también pero no me lo diría… –¿Es… es por mi edad?– pregunté vagamente…

–Kagome… te dije que me lo estas poniendo difícil…–

–¿A qué te refieres?–

–Solo… vamos a dormir…– esas palabras fueron suficiente para mi… estaba feliz, se quedaría conmigo… olvide por completo que estaba en la casa de un demonio, mas bien, no me importó… olvidé que él era mucho mayor que yo… tan solo tenia 15 años… y que cualquier cosa podría pasar en cualquier momento… se giró lentamente rompiendo nuestro embriagador abrazo, sin mirarme abrió un cajón de su armario sacando un sweter blanco que supuse era de él, me lo tendió. –Ponte esto… tu ropa esta sucia– era verdad, los monstruos me habían dado una buena revolcada antes… salió antes de que me cambiara… pasaron 5 minutos y no entró… me acosté mirando la ventana, las estrellas parecían saludarme a lo lejos… nunca me había sentido tan segura en mi vida… me abrigué en el sweter calientito que me llegaba abajo de los muslos y cerré los ojos aspirando el aroma del lugar… no se a que hora de la madrugada pasó… pero recuerdo que lo sentí meterse a la cama… reí adormilada… me giré haciéndome la dormida y lo abracé… supe que me miraba intensamente aún sin abrir los ojos… al sentir que no se relajaba ni dormía fingí despertar…

–¿No vas a dormir?– pregunté inocente… sus ojos dorados parecían los de un lobo acechando a su presa… no me respondió… solamente me miró sin parpadear… mi vientre comenzó a palpitar… y un poco mas abajo también…

–No hagas eso…– pidió sin moverse, supe a lo que se refería entonces… el podía sentir mi excitación… me acerqué a sus labios pegando mi cuerpo a su costado, lo besé suavemente… dejando que el me hiciera lo que deseara… posó su mano en mi cintura y girándose para quedar frente a frente me besó mientras tomaba mi pierna y la acariciaba… así estuvimos… pero nadie se atrevió a dar un paso mas allá… el no me insinuaba que lo deseaba a pesar de sentir debajo de mi que estaba listo… el sabia que yo lo estaba también… se detuvo unos segundos y me miró jadeante… aproveche y me monte en su cadera para seguir besándolo el me tomó de las nalgas y me apretujo contra su pelvis… gemí al sentir su miembro rosarse contra mi… era enorme… un agradable escalofrío seguido de un espasmo recorrió mi espalda… saqué el sweter quedando en ropa interior… Inuyasha me devoró con la mirada, fue entonces cuando recordé las vendas que llevaba en el vientre, e Inuyasha pareció reaccionar… a mi no me importaba…

–Espera… espera…– susurró incorporándose conmigo sobre él quedando los dos cara a cara…

–No… no te detengas…– le pedí besando su cuello…

–Kagome… – sus manos temblaron al intentar tocarme… iba a parar… era seguro… me tomó de la cintura y me alejó suavemente… –No podemos hacer esto…–

–¿Por qué no? yo quiero, tú quieres… ¿Cual es el problema?–

–No es tan simple como eso…–

–Si que lo es… ambos nos queremos… yo te quiero…–

–Te deseo… quiero esto tanto o más que tú… créeme… pero más que desearte, te quiero… y es por eso que no puedo dejarte hacer esto– sus ojos penetrantes hacia las cosas complicadas…

–¿Cual es el problema?…–

–El problema es que eres una niña…–

–Voy a cumplir 16…–

–Lo se… pero sigues teniendo 15…–

–Eso no te importó antes cuando me espiabas en mi cuarto… ni cuando me tocaste el trasero…– intenté alejarme de él pero me detuvo tomándome de las caderas

–Espera… –me presiono suavemente contra su cuerpo, intenté soltarme –eres una terca…–sonrió… lo miré apaciguando mi molestia –Lo haremos… pero no hoy– me miro el vientre –No así…– Me calmé… había perdido la vergüenza por completo… estaba tan excitada que olvide todo lo que era y lo que estaba pasando… suspiré… me tomó del mentón y me dio un beso cortó pero llenó de amor… –Ven…– se acostó y me jaló suavemente junto a él… nos besamos sin tocarnos… solo caricias cortas… tiernas y besos castos, así fue hasta que nos quedamos dormidos…

Me desperté en completo silencio… mi cabeza me dolía… divisé el cuarto donde pase la noche con Inuyasha… estaba pintado de colores muertos… pero no dejaba de lucir elegante… me incorporé notando que no me dolía el vientre… tenia el sweter… –No pasó nada…– suspiré, estaba en mis cinco sentido nuevamente… ¿Dónde estaba Inuyasha?…

–Mi señora…–

–Aaaaaaahh– pegué un gritó de muerte, ¿De dónde había salido?

–No tiene por que asustarse…– respondió ofendido el demonio quien me daba la impresión de ser muy sensible

–Lo… lo siento pero no deberías aparecer así– dije tapándome hasta el cuello…

–No volverá a suceder… su desayuno esta en la mesa– dijo monótona inspeccionandome indiscreta, logrando que me cubriera aún más…

–Al parecer aún no es la mujer de mi amo…– ¿De que hablaba?… ¿De dónde habían sacado a este demonio?

–Me… ¿me estas olfateando?…– pregunté amenazante

–El olfato de los demonios es muy poderoso… con ello podemos…– le lance mi zapato molesta

–¿¡Qué rayos pasa con todos aquí!? no puedes simplemente preguntar, ¡No me olfatees!– era vergonzoso que notara lo que Inuyasha había notado ayer…

–Entiendo… solo mi amo puede…– no era lo que pretendía que pensara pero sí funcionó para que dejara de olisquearme…

–¿Dónde esta Inuyasha?– pregunté mirando la puerta

–Fue a la escuela…–

–¿Qué?, pero… ¿Qué hora es?– pregunté mirando la ventana buscando el sol..

–Son las 2 de la tarde…– Lo miré asustada…

–Tranquila… mi amo tiene todo bajo control…– me guió un ojo…

–Tengo que ir a casa…– dije poniéndome de pie mientras me enrollaba en la sabana…

–Será mejor que lo espere…–

–Si sería mejor, pero no lo haré… no puedo estar aquí siempre–

–Bueno, quizá no pero por el momento debe…– lo miré extrañada

–¿A qué te refieres?–

–Mi amo me dio ordenes de que no la dejara salir…–

–¿Qué?– me acerque amenazante a él … –Tu… cosa… vas a dejarme salir de aquí o me iré a la fuerza…–

–Lo siento… esta casa esta sellada… inclusive si alguien la buscara no la encontraría…– Estaba segura que no era su intención sonar como un secuestrador, pero sonaba, y me estaba dando miedo…

–Quiero ver a Inuyasha– pedí entrecerrando los ojos amenazante

–Ya le dije que…– No la deje terminar me puse la falda que estaba recién lavada al igual que la blusa pero esta ultima tenia un hoyo gigante del ataque anterior… si no lo hubiera visto me habrían convencido que solo había sido un mal sueño… me quede con el sweeter que olía completamente a él… me peiné como pude y me calcé, Aka-Ne me miraba perturbada

–Señorita… sería prudente que esperara… la casa esta hechizada no podrá salir… – salí dando un portazo, no soy una prisionera y no pensaba quedarme esperando que Inuyasha se acordara que existo, ni si quiera se despidió de mi… estaba bajando las escaleras cuando una potente e intensa energía inundó el lugar…

–¿Inu… yasha?– musité, pero algo en mi pecho me indicaba que era mejor volver… y en ello estaba cuando la figura de una persona de vestimenta extraña se apareció en la sala… me deje caer por la pared, su energía me calaba… me quede inmóvil… su cabello era igual al de Inuyasha, pero su energía era mucho más potente… estaba de espaldas… se quedo quieto y podía jurar que me miraba de reojo… no se movía… y yo no sabia que hacer… –Aka…– susurré… pero ni el se apareció…

–¿Qué estas haciendo aquí?– preguntó mientras se giraba elegante

–Yo… no…yo…– tartamudee palpando el área buscando con que defenderme

–Supongo que Inuyasha no esta… perfecto– se acercó a mi, era muy parecido a Inuyasha, su cabello plateado y largo, sus garras y sus ojos dorados, pero él tenia unas marcas moradas en las mejillas… y sus ojos eran mas rasgados…

–¿Quien…quien eres tú?…– pregunté cuando creí no estar en peligro

–Soy el hermano de Inuyasha…– Lo habría supuesto si no habría estado tan asustada…

–Yo..–

–Se quien eres, pero lo que quiero saber– se acercó peligrosamente logrando que retuviera el aire –Es.. ¿Qué haces aquí? ¿Qué haces con Inuyasha?– me miró con un dejo de recelo que no supe interpretar, se veía un hombre de pocas caras y muy mal humor…

–Yo… me perdí ayer…–

–Ya… ¿Lo estabas siguiendo?– preguntó, me puse roja

–No…–

–Entonces estabas siguiendo a Inuyasha, dudo que él te dejase pasar sin más… ¿Pasó algo más?– Aseguró ignorando mi negativa

–Pues…– no sabia si quiera que pudiera confiar en él… –No…–

–No deberías mentirme…– Tragué nerviosa, la puerta se abrió, era Inuyasha quien después de verme lo miró a él molesto

–¿Qué estas haciendo?– se acercó a mi y me levanto, me quede ahí siendo abrazada por él, el miedo se había ido… Inuyasha no me soltó a pesar del incomodó ambiente del lugar

–No se que urgencia tenias de llegar… ah si…– dijo Shippo que venia entrando, tenia mi apariencia pero su voz era diferente… miré a Inuyasha confundida, y el sujeto que decía ser su hermano se talló la cien molesto después de verlo…

–¿Qué es todo esto Inuyasha?– preguntó mirándo y señalando a Shippo, Inuyasha me cubrió con su cuerpo por reflejo… ¿Qué estaba sucediendo?

–Sesshomaru…– susurró Shippo temeroso que enseguida se transformó en el chico que yo conocía…

–Fue idea de él–el pelinaranja señaló a Inuyasha

–¿Qué hacia Shippo con la forma de Kagome?– el sujeto que hacia llamarse Sesshomaru miró a Inuyasha molesto

–Sesshomaru deja de actuar como mi padre… la estas asustando…– era verdad… me aferraba a Inuyasha sin darme cuenta

–¿Quien es él Inuyasha?–

–Es mi hermano… se llama Sesshomaru… es un demonio…– me miró –Sube…– me ordeno ya más tranquilo… yo quería irme a mi casa… pero no dude en hacer lo que me indicó, subí las escaleras tambaleante…

–Fue…. un placer– me despedí en un murmullo temeroso, rezando porque me hubiera entendido lo suficiente para saber que le dije algo… me quede cerca… quería saber que pasaba…

–Lo que te dije te entró por una oreja y te salió por la otra…–

–No es así…–

–Entonces explicame…–

–Sesshomaru las cosas se salieron de control…–

–¿A qué te refieres?–

–Ella… despertó sus poderes ayer… fue por ello que esta aquí– no se escucho nada por unos segundos

–¿Qué me estas tratando de decir?– dijo Sesshomaru después de un rato

– Habíamos supuesto que ella no tendría poderes… – suspiró –pues nos equivocamos– ¿Estaban hablando de mi?

–Bueno… eso no significa nada aún–

–Significa… ayer los demonios la atacaron– nuevamente se hizo silencio

–¿Tuviste relaciones con ella?– preguntó su hermano logrando que me pusiera roja

–No…– su respuesta escueta me indicó que no le parecía ser cuestionado así ¿A quien le gustaría?

–Pero… ayer durmieron juntos– susurró Shippo

–Te dije que no paso nada…–

–Ademas, ella tenia los poderes antes de que llegara la noche–

–¿Hay algo más?…– preguntó nuevamente

–Los poderes se los dio Kagome– dijo Inuyasha cambiando el timbre de su voz a uno más profundo y triste…

–Eso no puede ser…–

–Si puede… y sucedió…–

–¿Sabes lo que eso significa?–

–¿Cómo no voy a saberlo? se lo que significa y tengo que encontrar una respuesta… al maldito que le hizo esto a Kagome… lo voy a encontrar… y lo mataré…

Contínuara...

Hola, por fin viernes, :) hasta aquí tenia escrito mi fic. así que probablemente la espera será mas larga de ahora en adelante, gracias Peketaishouchiha por tus ánimos e interés en la historia, espero te guste el cap. ;) que tengan un excelente fin de semana! Hasta la proxima!

Matta Ne!