ADVERTENCIA: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. Hago esto sin fines de lucro y por pura diversión.

Historia basada en una telenovela llamada "Corazón Gitano", en una novela llamada "La Gitanilla" y en parte del "Jorobado de Notre Dam".

VII

El Baile II

Sakura se quedó sin aire. El tiempo parecía haberse detenido. El conde y su esposa la miraban con los ojos completamente abiertos. Todo parecía una eternidad, hasta que…

-Papá, mamá… ¿qué sucede? – escucharon una voz dulce.

La hija del conde se había acercado, curiosa. No reparó en Sakura de inmediato. Saludo alegremente a Sasuke y a Itachi, y Sakura se dio cuenta que sólo había sido un segundo esa eternidad en la que los condes y ella se habían observado. Fue en ese momento que la hija, Haruno Karin, se fijó en Sakura: al comienzo, la miró como cualquier noble mira a un sirviente, para luego formar una pequeña o con su boca y abrir de forma exagerada los ojos. Lanzó un pequeño grito, haciendo que todos en el salón se voltearan, haciendo que Sakura retrocediera asustada. Las mucamas de los Haruno se acercaron asustadas a socorrer a la hija del conde, la cual se había desmayado.

Cuando se la llevaron en una pequeña camilla hasta una silla cercana, el duque Uchiha se acercó al conde Haruno.

-¿Qué le sucedió? – pregunto.

-No tengo la menor idea, ella ha estado enferma últimamente, pero debe de haberle dolido la cabeza… - el conde, se notaba a leguas, que estaba intentando evadirlo.

-Tu hija es muy débil… No sé qué harás cuando ella tome tu lugar en el Consejo – dicho esto, Fugaku se alejó riendo.

Sakura observó claramente a su señor, que se iba riéndose con alegría. Sasuke tenía razón: su padre tenía la esperanza de manipular a la hija del conde.

-Disculpa, jovencita… - escuchó Sakura, y, volteándose, se encontró con el conde Haruno -¿Podrías decirme cuál es tu nombre?

-Sa—Sakura, su alteza – susurró Sakura.

-¿Y tu apellido? ¿Acaso no tienes? – le preguntó, sonriendo.

-Hirasawa… Hirasawa Sakura – dijo Sakura.

-¿Cuántos años tienes?

-16… pronto cumpliré los 17 – contestó, extrañándose de las preguntas del duque.

-Ya veo… no te quitaré más tiempo, Sakura…

Dicho esto, se marchó hacia donde se encontraba su esposa, quien analizaba y abanicaba a su hija, quien ya estaba volviendo en sí. Sakura se dio media vuelta y se fue hacia la mesa que compartía con las demás mucamas.

-¡Sakura! ¿Qué sucedió? – le preguntó Ino.

-No lo sé. La condesa pegó un grito y se desmayó…

-Uff.. ¿Qué tienen los nobles? A veces me parece que son tan delicados…

-Tienes razón – comentó Catherine -, a veces pareciera que se dañan con cualquier cosa. Pero no somos quiénes para juzgarlos, lamentablemente, ellos gobiernan al pueblo…

Empezó a sonar la música, una melodía dulce, que claramente era la invitación para los nobles a bailar. Pronto se apreciaron a las damas y a los caballeros bailar, con tal desenfado y naturaleza, que Sakura se perdió en el tiempo. Sus ojos se posaron en Sasuke, quien bailaba con su prometida. Sasuke bailaba con ligereza, como quien se desliza por el salón. Sakura nunca lo había visto de esa forma. Mientras los nobles bailaban, los mayordomos de los reyes les llevaron la comida a los demás sirvientes de los nobles. Sakura e Ino de verás que estaban extrañadas, porque nunca pensaron que la reina y el rey fueran de verdad tan amables. Cuando ambas se fijaron en su comida, se sorprendieron.

-¡VOY A COMER COMO ALGUIEN DE TÍTULO! – casi gritó Ino.

-¡Ino! No alces tanto la voz… Pero tienes razón… sirven mejor que el señor Fugaku – dijo Catherine.

-Ehm… ¿con qué cubierto empezamos? – preguntó Sakura.

-De afuera hacia adentro – contestó Moah.

Estaban apreciando los manjares que aún estaban sirviendo cuando terminó la melodía anterior, la que habían estado bailando los nobles. Los nobles aplaudieron y se retiraron, a la seña del rey, que le indicaba algo a los músicos. Empezó una música más movida, que causo algo de fastidio en algunos nobles y diversión y alegría en otros, mientras que emoción en los sirvientes. Era una danza del pueblo. Empezaron a sonreír, pero sin saber si levantarse o no. Los que mostraron la iniciativa fueron los mismos sirvientes de los reyes. Dejaron sus obligaciones, ya que habían terminado de servir la cena tanto a nobles como a los demás sirvientes. Empezaron a bailar al ritmo de los instrumentos de viento y cuerda. Sonriendo. Sakura e Ino conocían esa melodía: ellas solían bailarla cuando eran niñas y se emocionaron cuando empezaron a tocarla. Algunos sirvientes del rey y de otros nobles empezaron a invitar a los demás sirvientes a bailar. Un chico que cabello casi blanco invitó a Ino y esta aceptó encantada, mientras que uno de cabello rubio con matices rojos invitó a Sakura. Empezaron a danzar, dando vueltas, aplaudiendo e intercambiando parejas.(Nota de la autora: la escena del baile me basé en una escena de la película "Enredados", pueden ver el baile en el siguiente link, quitando los espacios: : / / w w w . ? v = w). Todos ellos sonreían y reían. A algunas chicas se les soltaron algunos mechones de cabello. Dieron algunas vueltas más todos ellos de forma individual y al final todos terminaron con parejas nuevamente justo cuando acabó la música. Todos aplaudieron y sonrieron. Algunos nobles mostraron muestras de diversión, mientras que otros mostraban desprecio. Aquellos que mostraban desprecio y resaltaban de alguna forma eran los duques Uchiha y Hyuuga. Ino y Sakura no se percataron de que el duque se aproximaba a ellas, que estaban junto a Catherine y Moah. En un primer segundo Sakura se estaba riendo y al segundo siguiente estaba en el suelo con la mejilla roja. El salón quedó en completo silencio: un noble había osado golpear a una mucama frente a los reyes.

-¡Sakura! – gritaron Moah, Ino y Catherine.

-¡CALLEN! – vociferó Fugaku.

-¡Fugaku! ¿¡Qué es lo que te ocurre? – exclamó el rey, acercándose a él.

-Mis sirvientes tienen PROHIBIDO bailar. Lo tienen prohibido, y aún así todos ellos – dijo señalando a sus sirvientes, que, a pesar de mantener la cabeza gacha, tenían una mirada incrédula – han osado bailar. No intervine antes, pero ahora lo hago. Le ruego, majestad, que me deje castigar a mis lacayos – y diciendo eso, pateo a Sakura, que soltó un alarido.

-¡PADRE! ¡YA BASTA! – gritó Itachi, haciendo que todos los nobles se voltearan a verlo –Nunca hiciste tal norma. Nunca les prohibiste divertirse en las fiestas del rey. ¿Por qué ahora la tratas así?

-¡Silencio Itachi! Tu y tu hermano siempre confraternizando con los plebeyos. Yo sé muy bien que tú y tu hermano tiene preferencia por esta gitana y su amiga. Yo he dicho que les prohibí danzar, asi que, estemos donde estemos, ¡las castigaré! – dicho esto volvió a mirar a Sakura, quien se había levantado y retrocedía con espanto. Antes de que pudiera darle un nuevo golpe, una mano detuvo su brazo.

El murmullo que había surgido mientras discutían cesó inmediatamente: el mismo rey había intervenido.

-¿Es porque esta joven tiene un parentesco muy fuerte con el Conde Haruno? ¿Acaso piensas que tu cólera contra Haruno puede enfocarse a una chica que se parece a él?

Murmullos. Murmullos por todos lados. Sakura abrió más los ojos. Fugaku empezó a reír de forma desquiciada.

-¿Parentesco con Haruno? Con todo respeto, majestad, no me haga reír. ¿Qué parentesco puede tener una simple gitana con un conde? Yo estoy castigándola, y luego seguiré con cada uno de los demás sirvientes.

-Si ese es el caso, Fugaku, has infringido una de mis indicaciones: permitir a los sirvientes divertirse. Tú sabes muy bien que estos bailes los organizo de tal forma que tanto la nobleza como sus sirvientes pueden divertirse. Has desobedecido mis indicaciones, Fugaku, y has molestado la velada a los demás invitados.

El rey se irguió más, si es que eso era posible.

-Uchiha Fugaku, quedas expulsado del Consejo. No necesito a un noble que enfrente de los demás nobles no siga las instrucciones de su propio Rey.

Se produjo un silencio tenso. Sakura hasta podría haber jurado que los ojos del duque se tornaban rojos.

-Entiendo Majestad – dijo pausadamente -. Pero eso no evitará que más adelante, tal vez mañana, castigue a todos y cada uno de mis sirvientes.

-No se atreva, duque – dijo la reina, esta vez -. Los sirvientes son eso: sirvientes, no esclavos. No pueden masacrarlos. Ellos pueden irse cuando deseen, y si no pueden hacerlo en tus tierras, ya que tú lo prohibiste, pero en este momento están en los terrenos del rey, todos ellos si quieren pueden decidir irse, Fugaku. Deja de tratar a los plebeyos como si fueran basura.

El ambiente se estaba tornando más tenso, tensión que se vio interrumpida cuando Sakura empezó a toser, y, cuando tosía, pequeñas gotas de sangre salieron de su boca.

-¡Sakura! – exclamó Ino.

Sus compañeras la rodearon, mientras que una de ellas se sacaba el pañuelo del cuello y le cubría la boca a su amiga. La reina se aproximó rápidamente y, apenas observó a Sakura, llamó a uno de sus criados:

-Llévala inmediatamente a la enfermería. Llamen a un doctor – dicho esto, se volvió hacia Fugaku -. Me avergüenzas, Fugaku. Felizmente, gracias a Mikoto, tus hijos no son como tú. Esta botando sangre por la boca – Ino soltó un gemido, un llanto contenido, al escuchar a la reina y ver a su amiga con sangre -. No sé qué le hayas hecho exactamente, pero tanto mi esposo como yo nos hemos cansado de tus excesos.

-Serás juzgado por tus actos – concluyó el Rey.

Sasuke se aproximó a Sakura, quien estaba siendo llevada a la emergencia. Se sorprendió cuando comprobó que ella tenía un gran parecido con el conde Haruno.


Capítulo algo cortito, lo sé. Lo hice así para no atrasarme tanto al subirlo. El próximo será algo más largo, tal vez como el capítulo 7. Espero que les haya gustado