*°The wedding of the year°*

Era el día 10 de abril, un día muy especial en la vida de todo Londres mágico, ya que ese era el día en el cual, Harry James Potter y Ginebra Molly Weasley se casarían.

Era por la mañana, aun así toda la Madriguera estaba llena de personas que iban y venían de un lado a otro, guiados por Ron y la matriarca Molly Weasley.

En esos instantes, los niños eran perseguidos por sus padres para poder ser arreglados, mientras los demás adultos iban y venían cargados de flores y cosas para ponerlas debajo de la gran carpa que estaba siendo instalada en el patio de la Madriguera.

-Esto ya esta… Esto llega en una hora, -Enumeraba Ron en una hoja de papel que sostenía en su mano.-Esto lo traerá Luna… De esto se encargaron Harry y George.

A decir verdad, no era excelente organizando eventos, pero gracias a su madre, y a muchas personas más, pudieron entre todos organizar una boda digna de un rey.


Tanto Harry como Ginny estaban hechos un mar de nervios, él, en la habitación de Ron, estaba a punto de agujerar el piso, ya que daba vueltas alrededor como león enjaulado.

Ginny, en su habitación, rodeada por su madre, sus cuñadas, Hermione y Luna, terminaban con los últimos detalles de su maquillaje y vestido.


Una hora después, ya todo estaba preparado, lo único que faltaba era que llegara la hora.

-¡Ok todo ya está listo!-Dijo Ron quemando la hoja de papel con un toque de su varita.

-Emm Ron, -Decía Audrey, que lucía un hermoso vestido violeta- No quiero decir que te veas feo, de hecho estás muy guapo pero… ¿no crees que te verías mejor con tu túnica de gala?

Ron dirigió su vista hacia su ropa, aun llevaba puesto una sencilla ramera y unos jeans desgastados.

-¡Ay es cierto! ¡Falto yo! –Hizo un ademan con las manos que provocó unas risitas en los presentes, pero él rápidamente subió a alistarse lo más rápido posible.

-Creo que será la primera boda en la que el que llega tarde es el padrino…-Susurró Charlie.


Cuarenta minutos después, todo estaba ya listo y en su lugar, desde los pétalos de rosas blancas y rojas que adornaban la carpa de la ceremonia hasta el despistado padrino.

Amigos, familiares, y como siempre uno que otro colado desconocido (más la prensa) estaban ya en sus lugares asignados, mientras Ron y Neville intentaban tranquilizar sin éxito a su nervioso amigo.

-¡Enserio amigo me estas mareando! –Decía el pelirrojo deteniendo por tercera vez a Harry

-¡Tranquilo! ¡Y deja de jugar con tus manos!-Le sugirió Neville.

-¡Es fácil que lo digas! Ya lo sabrás tu Neville en unos meses y ya te preguntaré yo cuando estés en mi lugar Ron…

-Que esperemos que sea en muchos años... ¡Aun tengo cosas que vivir!

-Pues de hecho yo creo que…

Pero no pudo terminar su frase, ya que en esos momentos comenzó a sonar la ya conocida canción que anuncia la llegada de la novia.

Y unos segundos después aparecieron; primero la pequeña Victorie, que regaba pétalos de flores por todo el pasillo, detrás estaba Luna, con un vestido verde corte imperio, seguida por una nerviosa Hermione, tenía el mismo color de vestido, solo que el de ella era corte griego.

Detrás de ellas estaba Ginny, sostenida fuertemente del brazo de Arthur, que tenía una mirada de orgullo y felicidad.

Se escucharon sollozos desde la primera fila, producto de Molly, Audrey y Angelina, aunque solo Neville logró escucharlos, ya que los otros dos parecían hipnotizados, obviamente Ron por una cierta castaña y Harry por su futura esposa.

La ceremonia fue perfecta, las palabras se dijeron en los momentos adecuados y solo se escuchaban de más los comentarios de tía Muriel acerca de la "rebeldía" de Ron ("¡Pero si trae puestos unos tenis! ¡Por Dios!" "¡Su cabello es demasiado largo!" "¡Él mismo acepto haberse hecho dos tatuajes! ¡Que barbarie!")

Cuando terminó la ceremonia y las felicitaciones a los recién casados el altar y las butacas se esfumaron para dar paso a las mesas y una espaciosa pista de baile.

La fiesta se fue llenando de risas y platicas por doquier, mientras algunas parejas bailaban en la pista.

Finalizado primer baile como Harry y Ginny Potter, Ron observaba a Hermione mientras una batalla se libraba en su interior.

"¡Que vallas!"

"¿Y si no quiere bailar conmigo?"

"¿Y qué? Al menos lo habrás intentado… ¡Se un Griffindor y atrévete!"

"No, mejor ahorita…"

"¡AHORA!"

Cuándo esa voz en su cabeza (muy parecida a la voz de su hermana) le gritó, comenzó a caminar en dirección hacia la castaña hasta que alguien se interpuso en su camino.

-¡Ron Weasley! Soy Mía Gray, de la revista "Corazón de bruja", ¿podría hacerle unas preguntas?

"Gracias a Dios…"

"¡COBARDE!"-Le gritó de nuevo la voz

-¿Qué? Ah, sí claro, adelante-Contestó él, escondiendo su alivio.

-¡Gracias! Así que... ¿Qué opinas de la boda de tu hermana y tu mejor amigo?

-Cuando lo dices así se escucha cruel, de hecho yo….

Y así contestó preguntas por unos 10 minutos, acerca de su familia, su vestimenta de ese día (que a pesar de ser una túnica de gala llevaba puestos unos tenis muggles) y su trabajo como auror, preguntas que prefería evadir.

-Así que… ¿Planes para una señora Weasley?

-¡Si ya la hay! Esta mi madre, mis cuñadas… -La chica se rió.

-¡Lo siento debí ser más específica! Quise decir, señora de Ron Weasley…

-Pues de hecho no- le regaló una de sus sonrisas ladeadas, que provocó que ella suspirara- creo yo, que primero hay que vivir tu vida antes de compartirla…

Cuando hubo terminado, la voz en su cabeza regresó.

"Ahora si Griffindor de pacotilla... ¿bailarás con ella o la dejarás ir de nuevo?"

"Ella solo es mi amiga..."

"¿Y que los amigos no bailan entre ellos?"

Sin saber que hacer se dirigió a la mesa con las bebidas y tomó un poco.


Hermione se encontraba sentada con Luna, Neville y Hannah, que a pesar de tener una plática amena, sentía que debía estar con alguien más en esos momentos.

"Probablemente se debe a que extraño a Viktor..."-Pensaba

"Ay ajá si, ¿segura que es a él al que extrañas?"-Le preguntó una vocecita en su cabeza.

"Claro que si… él es mi novio ¿no?"

Y sin darse cuenta, comenzó a tomar en sorbos cada vez más grandes, y la botella de Whisky de fuego comenzó a disminuir.

"No seas Slytherin y trágate el orgullo... ¡Ve!"

Ron, con copa en mano se encontraba a medio camino de la mesa donde estaba Hermione y algunos otros amigos, sin decidirse que hacer, opto por vaciar poco a poco su copa.

Hasta que comenzó a sonar una canción, antes la había escuchado ¿pero dónde?

Algo en su interior lo hizo decidirse, y dejando el vaso en la mesa más cercana se acercó rápidamente a la mesa de Hermione y dijo alto y claro;

-Es tradición que los padrinos bailen una canción juntos…-Extendió su mano hacia ella-¿Qué dices?

Ella no lo pensó demasiado, tomó la mano de Ron y juntos se encaminaron a la pista. Sin importar las miradas que casi todos los presentes, que estaban sobre ellos.

Torpemente los dos comenzaron a bailar, un baile lento, disfrutando de la agradable compañía. Hasta que claro, Hermione Granger no puede mantenerse con una duda…

-¿Has pensado en lo que paso… hace unos días?-Preguntó ella, dudosa.

-¿La verdad? Si.-La hizo girar.

-¿Entonces?

-Creo que no es buen momento ni lugar para hablar…

La música terminó de repente, sonando la voz de George por todos lados;

-¡Es hora de los discursos de los padrinos!

-Hablaremos después de los discursos… -Susurró él, tan bajo que solo ella pudo escuchar- ¡Las damas primero!

Le dio un leve empujoncito hacia el pequeño escenario con un micrófono mágico en el.

Confundida y nerviosa por lo dicho antes por el pelirrojo, Hermione solo alcanzó a decir lo típico; que era un honor ser la madrina, que ya que ella conocía su historia, sabía y esperaba que fueran felices juntos.

Ron, en cambio se tomó todo el tiempo que quiso…

-¡Hey hola! Por si alguien se pregunta, soy el padrino, pero, también soy el hermano de la novia, MAS el mejor amigo del novio, ¿algo extraño no?

De acuerdo, así que mi trabajo, aparte de desearles toda la felicidad de el mundo y bla bla bla, es de poner en evidencia a mi hermanita ¡tranquila Gin solo será un poco! –Agregó al observar la expresión de sorpresa y miedo de su hermana- así que… ¿recuerdas Gin cuándo tenías nueve años? Hiciste un hermoso dibujo de Harry montado en un dragón purpura… -se escucharon risas por parte de los invitados y Harry, y un gran sonrojo por parte de ella.

¿Y cómo olvidar el poema en tu primer año en Hogwarts? ¿Cómo era? Algo acerca de un sapo en escabeche o algo sobre una pizarra… -Fingió que intentaba recordar el poema, mientras ella también se unía a las risas- Bueno, en fin. ¡Harry amigo mío! ¿Por dónde empezar? –El azabache de ponto se puso serio y pálido

-En nuestro sexto año en Hogwarts no quería aceptar que te gustara mi hermanita, ¡pero en fin! Pero no fue así como me entere ¿sabes cómo fue que supe que en realidad te gustaba? ¡No fue con el beso! Si no es que… ¡Hablas dormido! Y créeme, creo que dijiste todo lo que tenías que decir... Y yo también, así que solo me queda decir que serán muy felices… ¡Por Harry y Ginny!

Lo último lo dijo alzando su copa, que había tomado poco antes de subir, todos los invitados lo imitaron, coreando el "¡por Harry y Ginny!"

Al bajarse del escenario la música retomó su lugar y después de intercambiar miradas y sonrisas con los recién casados, Hermione se le acercó a Ron, ya que ella, a pesar de todo quería saber qué opinaba Ron sobre el beso de unos días antes.

Ambos a pensar de sentirse un poco mareados, tal vez por el alcohol se alejaron unos metros de la fiesta, hasta que al final decidieron entrar a la cocina de la Madriguera, donde se escuchaba menos la música.

-¿Entonces qué piensas?-Preguntaron los dos al mismo tiempo.

-¿Yo? ¿La verdad?-Habló Ron, ella solo asintió con la cabeza.-De acuerdo, pues es esta…

Y sin más se acercó, el rodeo con sus brazos y besó.

-¿Y tú? ¿Qué piensas?

Ella se dejó guiar (como pocas veces) por su corazón desbocado, no dijo ni una palabra, solo volvió a unir sus labios con los de Ron, esta vez más lenta y profunda, como uno de esos besos de los de hacia años no experimentaban, los que ambos extrañaban.

Sin darse cuenta, el beso fue poco a poco subiendo de tono, hasta llegar al punto sin retorno, y creyendo que se debía a los efectos del alcohol, continuaron, hasta que sin saber cómo, llegaron a la puerta de la habitación de Ron.

Después de asegurarse de cerrar muy bien la puerta, ella comenzó a desabrocharle la camisa, y él a ella su vestido, disfrutando cada instante, se recostaron en la cama sin dejar de besarse y susurrarse palabras que el otro nunca llegó a escuchar.

No podían esperar más, así que se quitaron lo que restaba de ropa y rítmicamente se fundieron en uno, reencontrándose, olvidándose por un tiempo de todo y todos, y entraron a un mundo que solo existía cuando estaban juntos, porqué sus cuerpos y sus almas eran como dos piezas de un rompecabezas que encajaban a la perfección.


Antes que nada, una disculpa por dejar así la historia asi por un mes... Los maestros muggles pueden llegar a ser crueles .-.

Capítulo dedicado a grintsonandronmionelove, fatty73 y Eryka Mullen, por haber comentado el capítulo anterior...

¡Hasta la proxima y no olviden comentar!