El universo y personajes de Shingeki no Kyojin le pertenecen a la malvada llama asesina, digo a Hajime Isayama. Yo sólo juego con ellos xD.
|ALERTA DE SPOILER|
Dado a que sigo el manga y mes con mes lloro cuando salen los spoilers, van sobre aviso que a pesar de manejar un universo semi-alternativo, la historia contiene puntos fundamentales del anime/manga (más del manga), así que si no van al día, les recomiendo abstenerse de leer, o si son masoquista que se saben toda la historia sin leerla, bienvenidos.
Incluye, además spoiler de los spin off: No regrets y Before the Fall.
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Dificultades
En medio de la dificultad reside la oportunidad.
Kuchel había dejado de contar los días. Las promesas rotas que hieren el alma deben de ser olvidadas, aunque no la expresión de resentimiento en Levi. No existe peor ofensa, que romper las ilusiones de un niño.
Después de un desastroso día de trabajo, Kuchel por fin pudo llegar a casa; llamar casa al destartalado apartamento era una exageración. La puerta abierta le tomó por sorpresa, dudaba que su hijo fuera tan descuidado, con precaución se acercó; una pequeña vela apenas iluminaba el lugar.
—No están aquí —Maldición, pensó la mujer entre enfadada y asustada. Retrocedió rápidamente, ocultando su presencia; por lo que alcanzó a escuchar, Levi no estaba en casa y eso le alivió—. Hannes dijo que esto sería fácil.
—Limítate a hacer tu trabajo —gruñó otro hombre. Hasta el momento, Kuchel se hacía una idea de que había al menos tres policías militares dentro. Luchar no era una opción, quizá Kenny podría ser capaz de ponerse a luchar contra ellos y ganar; pero él no se encontraba cerca, ni siquiera sabía si aún vivía.
—¡Este no es nuestro trabajo! —Protestó el primer hombre—. Un viejo borracho como Hannes es un insulto para la milicia —Un golpe sordo asustó a Kuchel. La situación tomaba los peores tintes al avanzar. Rogó que Levi se encontrara muy lejos y que tardara en volver; al menos si la arrestaban, esperaba proteger a su hijo.
—Cierra de una maldita vez la boca, Eibringer. Apenas eres un novato. —Dentro del apartamento, el policía más experimentado, removió la mayoría de los objetos, buscando algún indicio sobre el paradero de la familia que habitaba ahí. Era poco frecuente que ellos vagaran por esos lugares, a excepción de tener negocios sucios o buscar placer; aunque en esa ocasión esas no eran sus razones. Rememoró la conversación que sostuvo con su viejo amigo Hannes y el favor que le pidió Keith; vaya amistades tenía (y los problemas que le acarreaban). Después de todo: las personas que ayudaba no eran cualquiera—. Según la información del burdel, Olimpia debería de estar aquí.
—Señor —Por primera vez durante la misión, el más joven de los soldados habló, expresando sus dudas—, no cuestiono sus decisiones en absoluto —aclaró—, pero, ¿por qué buscamos a una prostituta? —Un viaje improvisado a la Ciudad Subterránea sin un claro objetivo, ponía en duda la lealtad de los recién reclutados. Al Capitán Osten le enfadaba tener que explicar el motivo; más por ser una operación extraoficial que incluía llevar a dos habitantes a la superficie.
—Soldado; es entrenado para acatar órdenes, no para discutirlas —zanjó el tema bruscamente. La situación lo estaba llevando a sus límites—. Dedíquese a buscar a las personas por las cuales hemos venidos. —Las últimas palabras alertaron a Kuchel, que silenciosamente se alejó de ahí. Más le vale a Levi estar bastante lejos.
Kuchel erró demasiado el pensamiento. Escondido entre los desvencijados muebles, esperando pacientemente su momento, Levi aguardaba para atacar a los oficiales; después del altercado con aquel desconocido, el niño intensificó los entrenamientos. Lo último que quería era que lastimaran a su madre porque él era débil.
—Hola, señora —La mano fría que tapó la boca de Kuchel tenía un extraño olor, la mujer comenzó a sentirse mareada—. ¿Es Olimpia? —Preguntó bajando la voz. Los sonidos comenzaron alejarse para Kuchel; los ojos le pesaban y sentía un peculiar hormigueo por el cuerpo—. Supongo que sí. —El impacto alertó a las personas que ocupaban el apartamento.
—¿Qué ha sido? —Cuestionó Eibringer, afianzando el arma al cuerpo. Osten evaluó la situación; recordando fugazmente una ayuda silenciosa, que le proporcionó un soldado más para la misión.
—El refuerzo —Una sonrisa socarrona bailó en sus labios. La alegría fue efímera, justo después de decir aquellas palabras escuchó el sonido de un cuerpo golpeando el suelo a su lado. Un niño había derribado a un soldado, aunque fuera un novato seguía siendo un soldado. El pequeño tenía fuego en los ojos y sangre cubriéndole las manos. Agonizante miedo le invadió; le advirtieron que fuera precavido cuando recogiera a la peculiar familia; una prostituta que fungía el papel de madre y un niño con aire de ladrón y tendencias violentas. Jamás pensó que la excursión terminaría con bajas. Le haría pagar con sangre aquel favor a Hannes y quedaría a mano con Shadis.
—Largo —Escupió Levi, esperando un contraataque. "Evita lastimarlos." Las palabras resonaron en la mente de Osten; el mocoso había herido de gravedad a un soldado y no podía lastimarlo, todo era una maldita broma que no le divertía en absoluto—. Eviten terminar como él —Señaló el cuerpo inerte—, y váyanse.
—Señor —El susurró tembloroso del soldado detrás del Capitán advirtió un acto inevitable, ya tendría tiempo para arreglar los líos que causó el chiquillo, primero tendría que sacarlo de ahí, aunque sea arrastras.
—Vale, pequeño —Osten intentó suavizar la voz—. Hemos vino en son de paz —prometió, levantando las manos—. Necesitamos que vengas con nosotros —pidió. La puerta fue abierta totalmente; la sombra de un hombre cargando a una mujer inconsciente se hizo presente. Y la tranquilidad terminó.
Pasaron demasiados años antes de que el hombre fuera capaz de contar tal acto sin horrorizarse y ni siquiera el tiempo fue suficiente para borrar de la memoria del Capitán Osten ese fatídico día.
La masacre empezó cuando el cuerpo de Kuchel cayó al suelo. Levi atacó sin dudar, con un claro objetivo: matar. El primer oficial seguía inmóvil en el suelo, él sería el menor de los problemas; se enfocó en los tres contrincantes. Se lanzó contra el hombre que soltó el cuerpo de su madre; sin contenerse, la ira fluía a través de él, lo controlaba. La fuerza no fue suficiente; aquel hombre no era un Policía Militar, mucho menos un soldado. Cuando Levi notó aquello, fue demasiado tarde.
Horas después yacían el cuerpo de madre e hijo recostado en la cama que solían compartir. Osten tuvo que ordenar refuerzos. La misión había salido a la luz y tenía que justificar el uso de recursos militares sin autorización. No sabía a quién temer más; si a los corruptos que decían ser los altos mandos o al próximo Líder de la Legión de Reconocimiento.
—Señor, han llegado los refuerzos —La voz de Eibringer sonaba lejana. Al final no fue suficiente con el refuerzo silencioso.
—Hágalos pasar, soldado. —Faltarían explicaciones y sobrarían reclamos. O al menos ese era el pensamiento de Osten antes de que empezara el baño de sangre. La central había enviado al menos veinte policías, una cantidad desmesurada, si le preguntaban.
—Capitán Osten —La exageración le parecía banal. Un mal necesario, recordó. Aborrecía los procedimientos establecidos y los papanatas que le obligaban a cumplirlos—. Hemos venido por el ladrón —Y esa fue la mentira que empleo para conseguir tales refuerzos. Levi aún no era una amenaza para la seguridad pública.
Ya después se arrepentiría de tener ese precario pensamiento al menospreciar la fuerza del menor.
—Son ellos —Señaló los cuerpos durmientes. Los murmullos inundaron la diminuta habitación en segundos. Nadie necesitaba recordarle que todo simulaba una maldita broma y sí era así, que al menos alguien se dignara a explicarle la gracia.
Cargaron el cuerpo de Kuchel y Levi hasta la superficie; el transporte fue sencillo, las personas se limitaban a verlos con recelo, poco importaba que los residentes armaran un alboroto. En el último rellano, antes de llegar a la superficie y después de pagar el peaje, la diminuta familia fue custodiada. El último tramo de escalera puso en conflicto a los soldados, quienes se quejaban y pedían cambiar de puesto; aunque lo ocultaran, sentían cierta inquietud al cargar a la familia. Por el alboroto, los Ackerman despertaron, fingiendo inconsciente; madre e hijo sabían esperar el mejor momento para actuar.
—Déjenlos —La firme orden detuvo a los soldados—. Nos haremos cargo a partir de ahora —Encaminándose al frente de la caravana vio todo en cámara lenta. Levi afianzó el agarre del soldado que lo transportaba; como una serpiente se enrosco en su cuerpo, presionándole la tráquea hasta la inconsciencia. Kuchel, por su lado, logró desarmar a dos soldados y someterlos; pasada la impresión inicial, la sangre comenzó a correr.
Uno a uno caían heridos de gravedad e incluso muertos, los mejores soldados de Élite de la Policía Militar a manos de una prostituta y de su vástago. La destreza en la lucha de cuerpo a cuerpo y el manejo implacable de las armas de fuego demostraban, en todo su esplendor, el poder que por tanto tiempo repudio Kuchel.
El rojo tapio el suelo; el miedo invadió a los uniformados; y la sed de venganza y protección se percibía en el aire. Los policías restantes atacaron a los Ackerman con toda su fuerza; querían vengar a los caídos; querían la cabeza de aquellas ratas sucias que se atrevían a lastimar a las personas de la superficie.
Mala elección.
El único que todavía se mantenía de pie (y quizá con vida) era el Capitán Osten, inmovilizado por el asombro, miedo y admiración. Con voz temblorosa y haciendo uso de la escaza valentía que le quedaba, ofreció una precaria explicación para aquellos asesinos que no dudaban en saltar a la yugular.
—Me ha enviado Hannes —Las palabras salieron atropelladas. Levi observó a su madre y al notar el asentimiento, fue tras el último policía. Siempre es mejor erradicar a los testigos—. Y-yo —El celebro se le apagó a Osten por varios segundos que fueron decisivos.
—Debiste largarte cuando te lo advertí —Osten tragó saliva, probablemente por última vez, esperando una inminente muerte que le llegó demasiados años más tarde; porque Levi se paralizó al reconocer cierto anillo—. ¿De dónde lo has sacado? —Cuestionó. Kuchel se acercó a su hijo, salteando los cuerpos del suelo; después tendría tiempo para tomar un baño y lavar aquella sangre de su cuerpo, porque con el paso del tiempo, jamás pudo limpiar las impurezas del alma.
—Me ha enviado Jaeger —Respondió tembloroso el policía—. Tengo toda la documentación para que puedan vivir en el exterior. —Ambos Ackerman procesaron lo dicho; Levi recordó a Razo y Yuu que con una sonrisa se despidieron y prometieron volver. Mentiras. Kuchel, por su lado, sintió una calidez invadirle; por una vez en su vida, no le habían mentido.
—¿Sabes quiénes somos? —Para proteger a Levi, Kuchel sería capaz de matar su única oportunidad de volver a la superficie; condenar a su hijo a la vida de la Ciudad Subterránea no era correcto; asegurar su bienestar si lo era. Osten rememoró las conversaciones que tuvo con sus colegas militares, dándose cuenta de un gran detalle…
—Sólo sé que eres Olimpia y que él —señaló al niño—, es Levi, tu hijo. Tengo órdenes de llevarlos sanos a la superficie. —Un escalofrío recorrió la columna de Capitán al ver los cuerpos de sus compañeros. Realmente temía más a las represalias de Keith sobre cualquier sentencia que le otorgara la Policía Militar—. Van a reunirse con Grisha Jaeger.
—¿Sin represalia? —La culpa y el remordimiento aún no hacían mella en los Ackerman. Luchaban para proteger; para sobrevivir.
—Sin represalia —Prometió el Capitán, lamentando la muerte de los incompetentes que tuvo a su cargo. Esperaba nunca volver a toparse con aquellas bestias disfrazadas de humanos.
Por su lado, Kuchel se debatía entre aceptar o no tal propuesta; el futuro de su hijo pendía de su decisión. ¿Confiar y creer una vez más? Al escuchar la voz de su hijo supo que tenía que hacer.
—Conoceré a Mikasa. —Osten pensó que había muerto, porque jamás creyó ver tal sonrisa ni brillo en los ojos del niño que fue capaz de matar a sangre fría y sin titubeos. Comprobó que a pesar del infierno que crearon, todavía eran humanos.
—Te acompañaremos.
Y el destino fue sellado una vez más para una familia que sufría en silencio; que luchó por sobrevivir.
Después de las adversidades, radica la paz. Y eso sucedió con la diminuta familia Ackerman.
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Me di cuenta de un hecho muy peculiar; originalmente este capítulo estaría "dividido" en dos partes. Al menos dentro de mi cabeza abarcaba dos escenas; la primera era este capítulo y la siguiente ya la verán después. Lo que resulta chistoso es que cuando estuve terminando el capítulo, noté, demasiado tarde que lo alargue más de lo esperado, aunque me gustó el resultado y decidí dejarlo así. Así que les pregunto; ¿qué les ha parecido?
Bienvenido Diego29; Gracias por el review. Me diste una buena idea... Quizá se haga posible (no prometo nada).
¡Hola Leila Sanderston! Soy partidaria del RivaMika y de otras OTP, pero como he venido mencionando; habrá OTP ocasionales y otras permanentes. Me he reservado el derecho de hacer publicas cuales son para mantener el suspenso, aunque como aseguré desde un inicio; ¡Nade de EriRi o RiRen! Mikasa tendrá su momento, ¡falta cada vez menos para que se conozcan! Espero que este capítulo haya sido de tu agrado. Y gracias por el review.
Gracias Littner Yoko; Escribir sobre un Levi pequeño es todo un reto. Este capítulo fue una proeza, ya para el final entre en un debate sobre la reacciín que podría tener. ¡Sigue siendo un niño! Y me causa conflicto darle ciertas reacciones que podrían tildarse de inhumanas o de sobre madurez. En este sentido las clases que llevo me sirven para recordar como es el desarrollo de los niños (ya verás unas cosas que tengo planeadas para ellos, Levi y Mikasa). Luego volveremos a saber de Kenny, ya verás que aparecerá cuando menos se espera. Gracias por el review.
Renesmee123: ¡Tranquila! La página me avisa por correo electrónico (que reviso todos los días) de los reviews, aunque se tarden en publicar. Gracias por tan hermosos comentarios, ¡me han alegrado el día más de una vez!
Astryd924; Es una reacción normal. Mi hermano me tilda de loca porque siempre me río como loca cuando estoy leyendo sus reviews u otras historias. Gracias por comentar, se agradece mucho.
¡Hola! Este es mi primer fic dentro del fandom, espero que sea de su agrado. De antemano pido disculpas por los errores ortográficos, también soy humana y por ende me puedo equivocar, sobre todo porque siempre escribo de noche y estoy más dormida que despierta.
Si les gusta, no olviden dejar algún comentario, sería de gran ayuda.
