Energía
-¿Dónde has estado?
No contestó, se dirigió automáticamente a la habitación donde horas atrás había depositado el cuerpo de Ino. Recordó como la blanca piel bullía y se enrojecía bajo su tacto, ella gemía y se aferraba a su túnica como si fuera su única esperanza. Suspiró le hubiera gustado poder llegar antes, oír la voz aguda de la rubia decirle que se encontraba perfectamente, que era hora de ir a casa.
Abrió levemente la puerta y contempló aquel menudo cuerpo compuesto de curvas plagado de vendajes blancos que supuraban sangre. Su corazón se encogió y la culpabilidad comenzó a atacarle, había sido un completo inconsecuente y todo por ser esclavo de sus sentimientos. Se acercó y quedó a escasos centímetros de rozarla, no lo hizo, su autodesprecio intercedió para separarle de la luz que desprendía su cabello bajo los rayos de luz que se filtraban por la ventana.
Cerró la puerta tras de sí y apoyó su espalda dejando todo el peso sobre ella, su cabeza daba vueltas y ver a Ino tan debilitada no ayudaba en absoluto. Miró hacía la izquierda y contempló de nuevo a Tsunade observándole con los brazos cruzados, aquellos ojos de ámbar líquido se posaban sobre él de una manera tan intensa que parecían querer cortarle la respiración.
-Creo que la primera vez has entendido mi pregunta Naruto, ¿Qué está pasando?
- Las cosas se complican debo abandonar la aldea dentro de un mes. - Comentó mientras caminaba en su dirección. - Debería pedir a Shikamaru que se quede con ella mientras no estoy.
-¿Has estado con Sakura?
Se quedó callado y tembló levemente, cómo demonios podía saber Tsunade que su noche había sufrido un episodio de insomnio sin una gota de café.
-No debería preguntar, tus ojos me lo han dicho todo. No solo porque hueles a su perfume, ni por las marcas en tu cuello… ahora eres realmente feliz.
- No esperaba que pasase, yo ni si quiera… Ella está…
-Está casada con tu mejor amigo Naruto. Ella está enamorada de él. Naruto tienes una oportunidad para deshacerte de los sentimientos que llevas cargando y que no son correspondidos, tómala.
-Yo también creía eso hasta esta noche.
-A la luz del día las cosas son muy diferentes.
Lo supo, supo que cuando el sol alcanzó las nubes y el azul se disipó entre centellas rojizas todo acabaría pero aún así el calor de su cuerpo aún persistiendo sobre su piel le hizo olvidar los ojos tristes que le miraron partir entre susurros de nunca más. Dentro de él la intuición le dijo que ella volvería a él, que de algún modo u otro conseguiría salvarla y otorgarla un final feliz. Y aquellos pensamientos conseguían ocultar su culpabilidad bajo una fina capa de polvo que al final se disiparía con el viento.
Miró a Naruto, parecía distante con ella y lejano a la explicación de Tsunade. Como si aquello que estaba comentando no le importara en absoluto. Sacudió su cabeza, no podía ser. Él debía de estar preocupado, aunque solo fuera por la salud de su futuro hijo, sí eso era.
Ella tampoco prestaba mucha atención a las palabras, ya las había escuchado e intentaba no pensar en ello. No pensar en que su futuro hijo estaría condenado como su padre. Un monstruo. Una víctima de la humanidad con un futuro incierto. Suspiró y se acarició con suavidad el vientre sonriendo al instante. Se le notaba bastante su pequeña barriga, y no era por los meses que llevaba en cinta sino porque su estructura siempre delgada se había visto modificada por un pequeño intruso que comenzaba a campar a sus anchas.
Sabía con certeza que aquella diminuta personita que anidaba en su vientre no quiso hacerla daño, a pesar de las palabras de Tsunade ella sabía que su futuro hijo no estaba tratando de matarla. Lo sentía muy dentro como si alguien se lo susurrara constantemente. Por ello se negaba a escuchar las palabras de la predecesora de Naruto, y aunque asintiera a todo lo dicho y pareciera conforme no lo estaba en absoluto.
-Por todo lo que os he explicado es urgente que hagamos un ecografía cuanto antes.
-Ino no puede ser vista en la aldea.-Sentenció Naruto, Ino se revolvió en la cama.- el consejo tomaría medidas.
-Lo sé por ello la realizaremos en tu pequeña guarida. Shizune y yo llevaremos todo lo necesario, mientras lleva a Ino y déjala reposar.
Naruto asintió y tan pronto como las dos mujeres salieron por la puerta este la tomó en sus brazos con delicadeza, tanta que Ino se sintió como una pieza del cristal más frágil. Sonrió y le miró fijamente, así con la mandíbula tensa y sus zafiros mirando al vacío parecía demasiado varonil, como si el hombre hubiera devorado al niño. Era guapo, para que mentir muy guapo, y además era buena persona, atento, trabajador, cariñoso… todo aquello que Sasuke no era. Sasuke era fachada, era un jersey nuevo y bonito rematado con guipur. Hermoso, pero frío y letal. Quizás fuera hora de reconducir sus sentimientos y ver su vida con ángulo diferente.
-¿Ino te encuentras bien?
-¿Yo?
-Sí tú, llevas mirándome un buen rato.
-Oh bueno, solo pensaba que hoy te ves realmente bien.-Dijo de forma coqueta, batiendo sus largas pestañas.- No como usualmente.
Naruto rodó los ojos y bufó, tan típico de Ino.
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Estaba nerviosa y no dejaría de estarlo hasta que Tsunade dijera algo. Solo veía a la mujer pegada a la pantalla, moviendo aquel trasto sobre su barriga sin dejar un hueco por el que ella pudiera ver aquello que mostraba la ecografía. Naruto parecía más perdido todavía que antes, apoyado en la ventana y mirando al exterior, sin mostrar atisbo de preocupación. Ino bufó, volvía a ser molesta aquella actitud que desprendía el padre de su hijo. ¿Qué demonios le pasaba?
-Dios mio…
Ino sintió su corazón dar un vuelco, incluso Naruto pareció responder y se incorporó sobre si mismo caminando en su dirección.
-¿Qué pasa? ¡Qué pasa Tsunade!
-Esto es tan extraño.
-Por favor nos vas a decir que está pasando. -Arremetió Naruto elevando la voz.
-Hay dos criaturas en tu interior Ino, sin embargo, una de ellas está muriendo.
-¿Qué?
-Uno de los fetos está absorbiendo toda la energía del otro.
-¿Qué energía? ¡Por el amor de Dios no estoy entendiendo nada!
-La energía del Kyubi ha sido transferida a tu interior Ino, no puedo saber cuanta exactamente, solo que eso te pone en una posición más delicada todavía. No sé como esto puede afectar a tu organismo, ni si quiera sé si este embarazo puede acabar matándote.
-Haz las pruebas pertinentes Tsunade, te confió la salud de Ino y la de mis hijos.
- ¿A dónde diablos vas tú ahora?
-Voy a sacar a Ino del país del fuego. Debo prepararlo todo.
Ino palideció por completo, no era capaz de procesar todo lo que estaba pasando. Se sentía abrumada y perdida, incapaz de reaccionar o imponerse a los deseos de los demás. Intuía que su posición era delicada, no por el hecho de concebir un hijo ilegitimo con el Hokage, porque aquello a las malas podría tener solución sino porque ahora mismo una energía ajena y poderosa fluía dentro de ella. Una energía aún querida por grupos de fugitivos para mantener el control sobre las regiones ninjas. Y aquello sin embargo no era lo peor, ella estaba en riesgo, sus hijos también lo estaban y debían encontrar solución.
