Hola, Hello, Bon jour.
La actualización semanal, historia de servidora, personajes de Rowling.
:)

Había pasado prácticamente el resto de la noche en blanco. Repasando todos los libros que tenía. Sabía que lo había leído en el colegio, en la Sección Prohibida, pero tenía que intentarlo. En ninguno mencionaba algo sobre "El Beso de Judas". Estaba casi convencido que su madre no iba a morir. Porque su padre era muggle, no podía pasarlo a otra persona.

"¿Y qué si muere?" Dijo la vocecilla de su interior. "¿Acaso ella había evitado las palizas?" No había movido la varita para cuidarse a ella misma y a su propio hijo.

Sacrificios.

En un año no tendría que rendirle cuentas a nadie.

Pero se presentaba otro problema. Tanto en el mundo muggle como con el mágico era menos de edad. ¿Cómo iba a vivir sólo? ¿Le meterían en un orfanato? A lo mejor podía irse a vivir con Lucius. Sabía que en el Ministerio tenía gente infiltrada en los organismos gubernamentales muggles, para temas administrativos relacionados con los no mágicos… como las herencias…

Le recorrió un escalofrío por la espalda.

-Deja de comportarte como un gilipollas- se amonestó a sí mismo.

La casa se le estaba viniendo encima. Tenía que salir de allí. Miró su reloj de pulsera. Las siete. Bajó a cenar. Ayudó a su madre a preparar la mesa. Media hora después, durante el postre, Severus puso en marcha su plan.

-Voy a salir luego al autocine...- comenzó a decir.

-No tienes edad para conducir…- le espetó su padre- ¿Con quién vas?

-Vienen unos amigos del colegio- tanteó el muchacho- uno de ellos ya tiene carnet y coche.

-¿Van a ir chicas?- preguntó su padre.

Eso pilló a Severus totalmente desprevenido. Tenía toda la historia preparada, pero nunca se imaginó tal salida de su padre… al tardar mucho en contestar, Tobías se tomó el silencio como una contestación afirmativa.

-Compórtate- dijo muy serio- invítala, que no pague ella la entrada. Y- el hombre sacó su cartera del bolsillo del pantalón, rebuscó y le tendió un billete de veinte libras- llévala después a tomar algo. ¿Sigue estando abierta la hamburguesería que hay cerca del autocine?

-Creo… creo que sí- respondió el muchacho, agarrando incrédulo el dinero.

-Me alegro. Tu madre y yo íbamos mucho allí, ¿verdad, Ellie?- la aludida sonrió, asintiendo con la cabeza, el hombre volvió a mirar a Severus- Aunque nos veas discutir, aun quiero mucho a tu madre. Así que portarte bien con la chica… y culmina como un buen hombre. Espero sepas lo que quiero decir.

-¡Tobias!- soltó Eileen sorprendida, acompañándolo con una suave risa...

Severus no pudo evitar ponerse rojo de vergüenza. Asintió con la cabeza y se despidió de ambos. A su padre, le dio un golpe amable en el hombro, y el otro se lo devolvió. Salió de casa. Llegó al final de la calle. Entre unos cubos de basura se sentó en el suelo y se puso a llorar.

ooOooO

Hasta el miércoles que viene...
Un saludo
Robin Fleur