Lo sé, lo sé… demasiado tiempo sin actualizar. Nada que decir en mi defensa, me declaro totalmente culpable lo siento. He estado muy ocupada con la universidad, esa es mi única y patética excusa.
En fin; para tal vez amortiguar un poco el golpe, se darán cuenta que este capítulo es bastante bastante y bastante largo, creo que hasta el momento es el más largo de todos con casi cinco mil palabras, así que espero que lo disfruten porque yo disfrute mucho escribiéndolo.
También quiero aclarar que no me he olvidado de la razón por la que Tom pudo volver a la vida, o de la cicatriz de Harry; es solo que de eso me ocupare en unos cuantos capítulos más…
Y lo prometido es deuda, así que al final tenemos a Sirius, espero que eso me gane unos cuantos reviews mis queridos lectores. =D
Y sin más que decir los dejo con el capitulo.
Dato Curioso: Este capítulo fue inspirado en una canción llamada Summetime de Ella Fitzgerald feat. Louis Armstrong. Creo que ese es el soundtrack de toda la historia, pero no me hagan caso porque siempre cambio de opinión.
Capitulo 8. Entre bailes y serpientes.
Hay unas pocas veces en la vida en las que es mejor actuar antes de pensar. Son pocas quizás, pero está definitivamente no era uno de esas ocasiones.
Todo pasó muy rápido y antes de que Jennifer cayera en la cuenta de lo que estaba haciendo agarro la lámpara de mesa y la lanzo hacia Riddle. Un sonido estruendoso irrumpió en la habitación cuando esta choco contra la cabeza del muchacho que no jamás se pudo haber imaginado la reacción de la chica.
Inmediatamente y sin tiempo de pensar en lo que había hecho Jenn salió corriendo en busca de la puerta, sin siquiera detenerse para ver el estado en el que había dejado a Tom.
Justo cuando estaba por cruzar el marco la puerta se cerró en su cara. Aterrorizada Jenn se volteo para mirar donde el chico había caído, pero solo se encontró con los pedazos de cerámica de la lámpara.
Jennifer grito despavorida al sentir unos brazos sujetándola por detrás. Momentos después se vio acostada en la cama, Tom encima suyo y con una expresión de furia que superaba a todas las anteriores.
-¡¿Acaso me acabas de lanzar una…lámpara?- escupió las palabras como si no lo pudiera creer el mismo. - ¡Una lámpara! ¡¿Que acaso eres una maldita squib? ¡¿Por qué nunca usas magia?
-Me dijiste que bajara la varita…- las palabras salieron de su boca sin poder controlarlas. Jenn no podía estar más sorprendida con su propio coraje. Allí estaba ella, acorralada en una cama por el mismísimo lord Voldemort, justo después de lanzarle una lámpara a la cabeza ¿Y ni aun así podía controlar su maldita lengua?
En eso sintió como la mano de Tom sujetaba su cuello fuertemente. La cara del muchacho cambio de furia a una sin expresión por completo. -Eres increíble. ¿Qué acaso no sabes que puedo matarte en este preciso momento?- dijo mientras apretaba mas su mano sobre el cuello de la chica. Una sonrisa extraña empezó a curvar los labios del muchacho al notar los gemidos de incomodidad que hacia Jenn al no poder respirar.- Pero claro que sabes… eso es lo extraño de la situación. ¡Tú sabes exactamente quién soy yo! ¿No es así Astra?
Justo cuando Jenn empezaba a perder el conocimiento, Riddle aflojo su mano, dejándole respirar agitadamente.
-¿Anda Jenn, dime quién soy?- Tom pronuncio la pregunta con maldad.
Jennifer observo los ojos del muchacho, llenos de locura y se pregunto ¿Cómo era siquiera posible todo lo que estaba sucediendo? ¿Qué Voldemort no había muerto la noche de los Potter? ¿Qué no era bastante mayor? ¿Cómo era que estaba vivo?
-Eres un monstruo...- murmuro la chica. Tom sonrió levemente.
-Entonces deberías empezar a temerme.- le dijo con un tono que cualquiera podría interpretar por dulzura.- Si vuelves a intentar atacarme Astra, que te saldrá sangre por los ojos ¿me has entendido?
Jennifer no respondió, pero estaba claro que no volvería a intentar algo tan estúpido. Riddle se levanto de su posición, se arreglo el cabello y se extendió la túnica. Era extremadamente ridículo, el hombre era capaz de torturar y asesinar ¡Ah pero lucir desarreglado si era toda una barbaridad!
Cuando hubo terminado señalo un vestido negro que yacía en la cama junto a donde yacía la chica. - ¿Por qué no te pones esto hoy? Saldremos a una cena importante, y desearía que no lucieras como un sucio y patético saco de huesos ante mis seguidores.
El chico le dirigió una última mirada indiferente para luego salir de la habitación.
-¡Vete al diablo!- grito Jennifer justo cuando la puerta se hubo cerrado, pero sabiendo que él la había escuchado perfectamente.
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-…y ¡listo! Un perfecto nudo de corbata. - Jennifer le sonrió mientras estiraba el cuello de su camisa. - ¿Cómo es que nunca aprendiste a atarte la corbata Rafe? Siendo un Lestrange y todo eso…
El muchacho rio, y luego se volteo para mirar su reflejo en el espejo de la chica. Definitivamente haberle pedido ayuda a Jenn con su vestimenta había resultado una gran idea.
-Bueno, ese es el caso. Mi familia lo único que tiene de rica es esta casa y su nombre. No era muy frecuente que íbamos a cenas formales. Eso siempre estuvo fuera de nuestro alcance. Lo perdimos todo cuando termino la guerra.- Dijo el chico con una expresión sombría mientras recordaba su pasado.
Jenn lo miro profundamente y Rafe supo que la chica estaba peleando consigo misma para no sentir simpatía. Después de todo ahora él también estaba cometiendo el mismo error de su familia.
-Todo fue terrible en esa época. Mi padre murió justo antes de que terminara la guerra, igual si no hubiera terminado en Azkaban con mis dos hermanos por haber asesinar a treinta y dos muggles… - dijo notado la expresión horrorizada que tenia la chica mientras relataba su historia. - ¡Pero esa no es la peor parte!- exclamo con un sarcasmo oscuro que completamente desentonaba con su carácter.
-Después de que Tom cayó…- continúo sabiendo que la chica ya estaba enterada de la identidad de su amo. -…y de que mis hermanos mayores fueran encarcelados, mi madre se encerró en su habitación junto con Ellie, mi hermana menor. - la voz del chico se quebró, mientras luchaba con todas sus fuerzas por no derramar ninguna lagrima.- Al final los medimagos dijeron que fue por envenenamiento…
-¡Oh Rafe lo siento tanto!- exclamo Jenn mientras se cubría la boca con sus manos.
Rafe le sonrió con tristeza.- Se que hubiera sufrido el mismo destino sino me hubiera escondido en el armario esa noche. Yo tenía solo ocho años entonces… Ellie tenía cinco.
El se detuvo por un momento mientras recordaba todas esas terribles cosas que había jurado olvidar. No se atrevía a mirar a la chica a los ojos.
-De haber sabido lo que mi madre iba a hacer…yo debí… yo debí…
En eso Rafe sintió como unos brazos lo abrazaban suavemente, y alzo la vista para toparse con la oscura cabellera de Jenn quien estaba recostada en pecho.
-Oh Rafe, no es tu culpa. - dijo la voz ahogada de la chica.- Jamás te culpes por ese horrible error que cometió tu madre. Tú eras solo un niño pequeño, no había nada que pudieras hacer.
-Sabes, tú me recuerdas a ella. A Ellie. - murmuro el chico mirando en los ojos azules de Jenn una vez que se separaron.
Jennifer le dirigió una media sonrisa. -Me hubiera encantado tener un hermano mayor como tú.
-Ella debe de odiarme donde sea que este…por todo lo que estoy haciendo ahora.- Jennifer no respondió y Rafe sabía que era porque en el fondo la chica estaba de acuerdo. El se volteo para mirarse de nuevo en el espejo y decidió cambiar el tema de conversación.
-Sabes creo que deberías cambiarte ya. Tom anda en "sus días" sabes, así que yo no lo enojaría.- la pequeña broma apenas logro sacarle una pequeña sonrisa a la chica, pero esta no le llego a los ojos. Rafe sabía que Jenn entendería que el ya no quería volver a hablar del tema.
Ella recogió el vestido de su cama y salió del cuarto con dirección al baño, dejando a Rafe solo.
La habitación había pertenecido a Ellie una vez; Rafe se había dedicado a guardar todos sus juguetes y pertenencias en el sótano con el resto de las cosas de su familia. Lo único que quería era olvidarse de todo.
Rafe camino hacia la pared donde unas fotografías mágicas colgaban enmarcadas. Eran lo último que quedaba de ella, y Rafe nunca se había atrevido a quitarlas. El chico alzo la mano, acariciando la superficie de las imágenes.
Dos niños posaban incómodamente con expresiones que intentaban ser serias, mientras que la niña de cabello negro le dirigía miradas cómplice a su hermano. Recordaba muy bien el día en que les había tomado esa foto, su madre no paraba de regañarlos por no posar como se debía.
El ruido de la puerta abriéndose lo hizo brincar y bajar la mano inmediatamente. Sorprendido Rafe se volteo para encontrarse con la figura de Jennifer en un vestido negro muy al estilo de los 40s sin espalda y pegado al cuerpo, que le llegaba un poco arriba de las rodillas y con mangas largas hechas de encaje.
-Vaya Gertrudia ¿quién diría que en realidad podrías lucir bonita eh?- dijo Rafe molestando. Ganándose así una mirada asesina por parte la chica.
-Muy gracioso Lestrange…- le respondió mientras se dirigía a la cómoda de madera frente al espejo para terminar de alistarse.
-¿Crees que deba recogerme el cabello?- le pregunto desconcentrada mientras sujetaba su pelo con sus manos en diferentes estilos.
-De cualquier manera estoy seguro de que le encantaras a Tom, querida. - le respondió el chico imitando un tono femenino mientras agitaba su mano.
Jenn rio ante las payasadas del muchacho decidiéndose en acomodar su cabello al lado derecho de su cuello, dejando así la espalda y el otro lado descubiertos.- Eso lo dudo seriamente. Ni siquiera sé porque el imbécil ese quiere que vaya. Es obvio que yo no le agrado y es bastante más obvio que yo ni siquiera me lo soporto…
-¡Ay por favor Astra! Si se nota que babeas por el hombre…- dijo Rafe poniendo los ojos en blanco a lo que Jenn lo miro con la boca abierta.
-¡¿Acaso estas demente? ¡No puedo creer que siquiera se te ocurra pensar que a mí me pueda atraer un psicópata neandertal como ese!
-Yo no veo ningún problema con ello. - exclamo el muchacho dirigiéndose hacia la salida. -Además el parece tener una extraña fijación contigo que ni yo entiendo. Eso en el lenguaje de Tom es como un me gustas. Búscalo en el diccionario sino me crees…
-Estás loco…- dijo Jennifer suspirando ante las idioteces que el chico decía.
-¡De eso no hay duda cielito mío!- Exclamo Rafe riendo mientras cerraba la puerta; dejando a la chica sola con sus pensamientos.
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Lo más ridículo de toda la situación era que ni siquiera tenía la más mínima idea de adónde iban a ir. Pero a pesar de eso Jennifer no podía evitar sentirse un poco aliviada, finalmente saldría de la horrible casa. Y eso mas el entretenimiento de cualquier tipo de fiesta era algo que apreciaba.
Ocupa con urgencia algo que la distrajera, de otra manera esos molestos pensamientos sobre Voldemort volverían. Jenn no quería pensar en ello, no quería pensar sobre con quien exactamente estaba encerrada, ni en el tremendo lio en el que se había metido, porque si lo hacía estaba segura de que perdería la poca cordura que le quedaba. Lo mejor que podía hacer era procrastinar el momento de meditar sobre su situación y simplemente pretender como si su descubrimiento jamás hubiera sucedido.
-¡Jenn ya nos vamos, baja ya!- repentinamente oyó como la voz de Rafe gritaba desde el piso inferior y con una última mirada sobre su reflejó cogió su bolso y se dirigió hacia las escaleras.
Bajo las gradas rápidamente y con poca gracia. No quería provocar a Tom por hacerlos llegar tarde a donde solo dios sabe. Al acercarse al primer piso noto que estaban todos los famosos mortifagos vestidos de gala, pero su estimado lord no parecía estar por ningún lado.
Al llegar al último escalón noto como Rookwood se acerco a ella y le tendió su mano para ayudarla a bajar.
-Señorita Astra, luce usted espectacular esta noche. - le dijo con voz de caballero, a lo que Jennifer le sonrió con una pequeña sonrisa. Acepto su mano y termino de bajar las gradas. Para ser un mortifago Rookwood no era tan terrible, por lo menos tenía modales.
Jenn miro a su alrededor para encontrarse con la escalofriante mirada de Bellatrix, quien la veía como si quisiera ahorcarla con sus propias manos. Asustada busco a Rafe. El estaba charlando incómodamente con uno de sus hermanos, y parecía querer estar en cualquier otro lugar que ese.
Unos pasos llamaron la atención de todos, y Jenn observo asombrada como Riddle se dirigía hacia ellos, caminando como si el mundo le perteneciera. Estaba vestido con un fino traje verde oscuro que contrastaba con su clara tez, y en su antebrazo colgaba lo que parecía una túnica de gala del mismo tono.
Era sumamente injusto que alguien tan despiadado y cruel como él pudiera ser tan atractivo. Y a pesar de todo lo que le había hecho, Jennifer no podía dejar de admirarlo con intensidad. Sus hormonas traicionándola como siempre.
-Ya saben donde aparecerse.- dijo simplemente y sin más desapareció del salón.
Rafe se acerco a ella.- Toma de mi mano Jenn.
¿Por qué no simplemente me dicen a donde vamos y yo me aparesco?- No pudo evitar preguntar aunque ya conocía la respuesta. De todas formas nunca había tenido la oportunidad de aparecerse sola. Apenas y había pasado el examen.
-Ya sabes que no puedes hacer eso. Ahora toma mi mano Jenn… - le respondió el muchacho sonriendo ante la persistencia de la chica.
Tal vez había perdido la batalla pero no la guerra. Finalmente Jenn se sujeto del chico y en eso sintió la horrible sensación en el estomago que siempre le sucedía cuando se aparecía junto a alguien. Conto pacientemente hasta diez y sintió como finalmente sus pies pisaban suelo firme.
Cuando su cabeza dejo de dar vueltas pudo observar donde estaban y sintió como su corazón casi se salta un latido.
Se encontraban en la mansión de los Rosier… Los Rosier… Con quienes su hermano estaba pasando el verano.
¿Qué acaso la vida no podía odiarla un poco menos?
-Jenn…- oyó a la distancia como la voz de Rafe la llamaba pero ella no podía moverse. -¿Te ocurre algo?
-Rafe, adelántate con los demás.- La voz de Tom era una clara orden, y el pobre chico no tuvo otra opción que seguirla. Cuando este hubo desaparecido entre el camino Tom le dirigió la palabra.
-¿Hay algo que quieras decirme Jennifer?
Jenn lo miro a los ojos y con determinación prosiguió.- Si, que no voy a entrar ahí.
-No tengo tiempo para tus estúpidos comentarios sarcásticos. - dijo el muchacho su paciencia agotándose. -Ahora vas tomarme del brazo como toda una dama y vamos a entrar en esa casa. Y tú te vas a comportar.
Jennifer suspiro evadiendo la mirada del chico.- ¿A qué estás jugando Tom? ¿Por qué quieres que este aquí si ni siquiera te agrado?
-¡Mis planes no son de tu incumbencia Astra! Pero que escúchame bien. Cuando entremos ahí vas a obedecer todas mis órdenes, vas a seguirme la corriente en lo que sea que diga, y no hablaras a menos de que alguien se dirija a ti. Es sumamente importante que te comportes… y si no lo haces vas a arrepentirte por el resto de tu miserable vida ¿entendiste?
Jenn intento mantener su expresión en blanco, no quería darle la satisfacción de que viera lo asustada que estaba en realidad. Lentamente vio como Riddle se colocaba justo a la par de ella y como le ofrecía su brazo. Sin decir una palabra ella se sujeto de su fuerte antebrazo y juntos empezaron a caminar hacia la entrada de la mansión.
Jennifer silenciosamente le rezaba las estrellas porque su hermano no estuviera en la casa, aunque sabía que eso era muy improbable.
La gran puerta negra estaba abierta de par en par y la alegre música se filtraba por ella. Jennifer no pudo evitar admirar sus alrededores una vez que entraron al vestíbulo. En este habían varios grupos de personas hablando animadamente.
Todo era tan elegante. Jenn jamás se había sentado a pensar como lucían las reuniones de los mortifagos, pero estaba segura que de igual forma jamás hubiera podido imaginarse que luciría como esta.
-No todas las reuniones se ven de esta manera.- dijo la suave voz de Tom en su oreja como si leyera sus pensamientos de nuevo, lo cual seguramente era verdad.- Esto solo es una ocasión especial. Estamos celebrando.
Jenn no pregunto que estaban celebrando por que ya se lo imaginaba. Y no quería en realidad saber, de otra forma se sentiría culpable solo por disfrutar del ambiente.
No habían estado ni un minuto adentro de la antecámara cuando las personas se reunían alrededor de ellos, o mejor dicho de Tom. Ambos caminaban mientras las personas hacían reverencias, era una de las situaciones más extrañas en las que ella había estado en toda su vida y eso que los últimos días habían sido todo menos ordinario.
Al caminar hacia el salón principal Jennifer noto asustada como varias personas le hacían reverencias también a ella de su lado. Sintió como de repente su respiración se acelero y también una terrible necesidad de salir corriendo del lugar, pero Tom la sujeto firmemente con su brazo.
-Cálmate. Es normal. - su voz apenas un susurro que solo ella podría escuchar.
-No no es normal. - Dijo la chica alterada.- Y no quiero estar aquí, la gente va a tener la idea equivocada…
-No hagas una escena Astra.- el familiar tono mortal del chico hizo que ella se calmara. No quería provocarlo en realidad.- La gente no va a tener la idea equivocada, van a tener la idea que yo quiero que tengan. Y no te atrevas a cuestionarme, ya te dije que mis razones no son de tu incumbencia.
Jenn le miro asombrada. ¿Qué acaso el quería la gente pensara que estaban juntos o algo parecido? ¡Era ridículo! Ahora sí que había perdido la razón por completo…
-Vamos. - dijo el muchacho sin darle tiempo a contestar, Jennifer no pudo hacer más que seguirle.
El salón principal era todavía más increíble que el vestíbulo, la fina decoración verde y plateada adornaba las paredes y las mesas. Las parejas bailaban bajo la tenue luz en la pista de mármol. Y al fondo estaba lo que parecía un enorme buffet.
-Comida…- murmuro Jenn al mismo tiempo que su estomago rugía levemente. Hacia tanto tiempo que no había tenido un comida de verdad.
-Al menos intenta parecer ser una dama ¿quieres?- el tono de Tom denotaba una clara impaciencia, por lo que Jenn tuvo que contenerse de no salir corriendo hacia el buffet.
-Mi lord…- una vos los interrumpió con un leve acento francés. Ambos se dieron la vuelta para encontrarse con un señor de unos cincuenta y tantos años, de pelo castaño claro y bigote a juego.
- Alvar.- le saludo Tom.- Veo que tú y tu familia se han lucido con esta fiesta.
-No es nada, mi lord. Para nosotros es un honor el simple hecho de su presencia en nuestro humilde hogar…
-Vaya que humilde… - murmuro Jenn con sarcasmo pero para su desgracia ambos hombres lo notaron. Tom le dirigió una mirada asesina haciendo que la chica retrocediera inconscientemente.
-Oh perdone mis modales, mi lady.- le suplico Rosier haciendo una leve cortesía con la cabeza. Jennifer tembló espantada ante el "mi lady". - Yo soy Alvar Rosier, y estoy a sus servicios madame.
El hombre tomo su mano y la beso brevemente. Jennifer estaba pasmada con asco y horror pero la mirada que Tom le estaba dirigiendo era muy clara "Haz una escena y puedes ir alistando el ataúd".
-Es un verdadero placer el finalmente conocerla. He oído muchas maravillas de usted, mi lady. Espero que esta fiesta sea de su agrade también…
-¿Ah?- pregunto Jenn completamente confundida. Pero no pudo continuar con la conversación porque de repente sus ojos se encontraron con un par muy parecidos. Gabriel.
-¿Jenn…?- Pregunto su hermano completamente extrañado mientras caminaba hacia ella junto con su amigo Thibaut quien también la miraba sorprendido. -¿Qué diablos estás haciendo aquí?
-¡Ya basta muchacho! Muestra respeto.- le regaño la voz de Rosier quien lo miraba encolerizado. Jenn se volvió para mirar a Tom quien observaba la escena interesado.
Gabriel miro a Rosier extrañado y luego vio como Jenn tenía la mano sujetando el antebrazo de Tom… Y luego miro con horror a Tom.
-¡Eres una maldita hipócrita!- le grito encolerizado y Jenn sintió como las lagrimas empezaban a intentar salir. Ella no era una hipócrita. ¡Ella no quería estar ahí y mucho menos con él!
-No Gabriel…- exclamo la chica suplicando.- No lo entiendes ¡puedo explicarlo!
-Ya basta.- la potente voz de Tom los callo a todos. - ¿Qué sucede aquí?- dijo apartándose de Jennifer y dirigiéndose hacia Gabriel. -¿Y usted es…?
El labio inferior de Gabriel tembló, haciendo evidente que estaba asustado, y que sabía con quien estaba tratando. ¿Acaso su hermano aspiraba convertirse en uno de ellos?
-Soy Gabriel… Gabriel Astra.
-¿Astra dices?- dijo Tom volteándose a mirar a Jennifer. -Que interesante… Bueno Gabriel, esto es una fiesta. Venimos a celebrar mi retorno no a pelear entre nosotros… y menos con la familia. Así que si me disculpan Jennifer y yo nos retiraremos a bailar.
Jenn lo miro boquiabierta mientras este la tomaba de la mano y la arrastraba hacia la pista de baile.
-Alvar.- se despidió Tom al pasar frente al hombre que también lucia incrédulo.
Ambos se detuvieron al llegar a un espacio entre las parejas. Jenn sabía que no le esperaba nada bueno, esto de bailar era solo una excusa para reclamarle su deshonestidad.
Tom puso una mano en la espalda baja de la chica y con la otra le agarro la mano un poco más fuerte de lo necesario.
-Así que… un hermano, ¿eh? - dijo con falsa suavidad mientras bailaban lentamente. -¿Cómo es que no me había enterado de esto antes? Pensé que tu familia estaba muerta o que te había abandonado…
-Y yo pensé que tu lo sabías todo.- No pudo evitar escupir las palabras, en eso sintió como Tom apretaba mas su mano, intentando obligarla a gritar de dolor, pero ella sabía que si lo hacía pagaría peores consecuencias.
-No me retes Astra. Tú vivías en el orfanato. ¿Quiero que me expliques porqué?
Jenn suspiro cansinamente, sin poder seguir con el juego. -Mi papa es dueño del lugar…- dijo rindiéndose.- El trabaja viajando, después de que mi mama nos abandono Gabriel y yo siempre pasamos las vacaciones ahí… Pero este verano él las paso aquí con los Rosier. ¿Contento? Nunca dije nada porque no pensé que ustedes tuvieran mucho interés en la vida que tenía antes de que me raptaran…
Tom no respondió inmediatamente pero si aflojo su agarre. Eso era lo más cercano a una disculpa que se podía llegar con él.
-¿Si te hubiera preguntado sobre él, me hubieras dicho entonces?- le preguntó el muchacho mirándola a los ojos.
-Si…
Ambos bailaron en silencio por un buen rato. Y Jenn no podía dejar de aborrecerse así misma por estar disfrutando del momento, en lugar de detestarlo. Pero tenía que aceptarlo, Rafe tenía razón, en una parte de su estúpido subconsciente ella se sentía atraída por él. Aunque fuera solo algo físico…
-Por cierto, luces sorpresivamente bien en ese vestido.- dijo Tom justo cuando terminaba la pieza. - De ahora en adelante seguirás arreglándote. Eso es importante si vas a estar presente junto a mí.
Y sin decir nada mas la dejo sola en la pista de baile.
Jennifer soltó el aliento que hasta el momento no sabía que había estado conteniendo. Él era un insufrible. De eso jamás podría olvidarse, sin importar como luciera.
Lentamente Jenn se dio la vuelta en dirección al buffet, cogió un par de panecillos con mantequilla y se decidió a caminar por los jardines de la mansión. Eran impresionantes por supuesto. Los Astra no eran precisamente pobres pero jamás se habían dado por tener una vida llena de lujos y comodidades, por lo cual era un gran cambio.
Después de andar paseando por un rato, Jenn encontró un banca escondida entre las sombras y bastante alejada de la mansión. Quería estar a solas a sí que se sentó en ella y empezó a comerse los panecillos. Más tarde iría por mas comida real, ahorita solo necesitaba aire fresco.
El tiempo pasó con rapidez, ya estaba a punto de devolverse cuando en eso oyó un ruido entre los árboles. Entrecerró los ojos, como si eso le ayudara a ver en la oscuridad.
De repente una sombra grande salió detrás del árbol y empezó a caminar hacia donde ella se encontraba plasmada y demasiado asustada como para siquiera salir corriendo. Parecía que últimamente lo único que sentía era miedo y terror.
Con un movimiento rápido Jenn metió su mano en el bolsillo de su vestido y saco su varita.
-¿Quién anda ahí?- grito con un poco mas de coraje mientras apuntaba su varita hacia la extraña sombra.
La sombra no se detuvo y pronto estuvo tan cerca que Jenn pudo observarlo bien.
Era un hombre muy demacrado, con pelo largo y rebelde y de ropas holgadas y viejas.
-¡En el nombre de Merlín!- dijo el hombre con una voz sorpresivamente fuerte para su estado.- Pero si solo eres una niña… ¡Esos malditos van a pagar! ¡Meter a una pobre niña dentro de todo este desorden! ¡Increíble!
Jenn le miro confundida, el hombre no parecía querer hacerle daño, pero tampoco lucia como un mortifago. Con tono obstinado lo encaro.
-¿Y tú quien eres?- le pregunto Jenn observando al sujeto con cautela. Este pareció ofenderse puesto que inflo su pecho y respondió con orgullo.
-Yo niña, soy Sirius Black...y vengo a patear traseros.
-¿Ah sí?- pregunto Jenn con su típico tono sarcástico, claramente al tipo le faltaba una tuerca. ¡El no podía ser Sirius Black! El verdadero Sirius Black estaba en Azkaban, todo el mundo sabía eso.
-Si.- respondió el hombre con seriedad. -No puedo dejar que el mundo vuelva a caer ante las garras de Voldemort y su grupo de idiotas. Así que vete ya niñita no tienes idea de en lo que te estás metiendo, ser mortifago no es nada lindo ni bonito ¿entendiste?
-No soy una bebe para que me hables así.- le dijo la chica enojada.- Y tampoco soy un mortifago entiendes.
-¿Entonces qué haces en una fiesta de mortifagos?- le pregunto el hombre claramente confundido.
-¿No se te ha ocurrido Einstein, que tal vez estoy aquí contra mi voluntad?
-¿Eins… que?
-Olvídalo.- murmuro la chica, perdiendo la paciencia.- ¿Por qué no vuelve a cualquiera que sea la casa de locos de la que viniste?
El hombre la miro sombrío.- ¿Crees que estoy mintiendo no? De verdad soy Sirius Black. Cuando estaba en Azkaban oí a la lunática de mi prima comentar que Voldemort había vuelto y que esta vez si iba en serio el asunto. Por eso me escape, soy el único que lo sabe y por eso tengo que detenerlos.
Jennifer lo miro sospechosa.-Pero si de verdad eres Sirius Black entonces ¿por qué quieres detenerlos? ¿Que tú no eres uno de ellos?
-No…- dijo el sujeto mirando hacia el suelo como si estuviera recordando algo muy doloroso.- No soy precisamente culpable por el crimen que dicen… todo fue un malentendido. En parte tengo la culpa y por eso estoy aquí para vengar la muerte de mis amigos…
Jenn le miro sin entender muy bien, pero comenzando a pensar que el hombre si estaba diciendo la verdad.
-¿Y por qué decidiste venir solo aquí? ¿Qué no es mejor buscar ayuda? Tú no puedes con todos ellos, es estúpido de solo pensarlo…
-¡Porque nadie me creería!- exclamo desesperado.- Todos piensan que soy un asesino, no hay nadie que me pueda ayudar…
Jenn lo miro incrédula. -¿Me vas a decir que no hay nadie en este mundo que pueda creerte? ¿Absolutamente nadie?
Black pareció pensarlo, y luego la miro a los ojos. Jennifer no tuvo ninguna duda de que ese hombre estaba diciendo la verdad. El dolor, la desesperación y la soledad en esos ojos grises eran suficiente prueba para ella.
-Tal vez… tal vez Dumbledore.- dijo y Jennifer sonrió esperanzada.- Y también mi amigo Remus, pueda que lo convenza…
-¿Ves? Yo personalmente creo que es un mejor plan si primero vas donde Dumbledore a que si simplemente te tiras dentro del tanque de tiburones…
-Tienes razón…- dijo Black un poco más animado.- Vamos entonces ¡no hay tiempo que perder!
Jenn lo miro incomoda.- ¿Vamos?... No, yo no puedo ir contigo…
-¿Qué? ¿Y por qué no? ¿Qué no dijiste que estabas aquí contra tu voluntad?
-Sí y por eso no puedo irme. ¡No es tan fácil como salir por esa puerta! De serlo ya lo hubiera hecho hace tiempo.
-¿Anda, que acaso te vigila Voldemort?- Sirius lo dijo como una broma pero al ver la cara de la chica su expresión cambio por completo - Oh… eso si es un problema.
-Si lo sé… si voy contigo el me encontrara y tu plan se verá arruinado.
-No lo sé, no me siento cómodo dejándote aquí sola con ese montón de psicópatas.
-Ay estaré bien…- dijo Jenn agitando la mano como quien no quiere la cosa.- Te lo prometo.
Sirius sonrió levemente ante el coraje de la chica.- ¡Qué barbaridad! Ni siquiera se tu nombre…
-Jennifer, pero todos me llaman solo Jenn.- dijo ella sonriendo. En realidad le agradaba ese hombre y esperaba que pudiera salir sano y salvo de ahí.
-Bueno Jenn.- dijo él mientras se cubría la cabeza con su túnica rasgada.- Yo te prometo que volveré por ti... Eres muy valiente para ser tan joven.
Jennifer resopló en expresión sarcástica. -Eso quisiera yo…
Con una última sonrisa el hombre se volvió a perder entre las sombras, dejando a Jenn sola y más confundida que nunca. Por supuesto que quería que Black tuviera suceso con su plan, por supuesto que quería que derrotaran a Voldemort y a sus mortifagos y por supuesto que quería ser liberada.
Pero y entonces… ¿Por qué sentía ese horrible sentimiento en lo bajo de su estomago?
¿Cómo es que Jenn sabe acerca de Einstein? Supongo que crecer en un orfanato muggle podría ser la razón, pero no lo sé… mejor recuérdenme preguntarle la próxima vez que la vea.
Ahora sí, ya que cumplí con mi parte de un súper largo capítulo ¿por qué no son tan buenos como siempre y me dicen que opinan de todo?
Adelanto:
-¡Tienes que desaparecer Potter! ¡El te matara! ¡Huye lo antes que puedas!- Jenn le grito desesperada mientras empujaba al chico.
En ese momento la puerta se abrió dejando ver la letal figura de Tom.
