N/A: Code Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France 3.
¡SI ERES NUEVO/A O ALGUNO DE LOS PERSONAJES TE CAUSA LÍO, TE RECOMIENDO QUE LEAS MI "FICHA TÉCNICA", SI NO, TE VA A RESULTAR DIFÍCIL DE ENTENDER!
Nada va a ser como antes
Yuuna se vio envuelta en una completa oscuridad, y la sensación de caer duró un breve período de tiempo, aunque le pareció eterno. No sabía que había pasado, tan solo sentía que estaba en una especie de túnel interminable al que accedió accidentalmente por una grieta en la superficie. Cuando sentía que se estaba comenzando a marear, el túnel terminó, aterrizando sobre el duro suelo de lo que intuía que era una cueva —por el tacto de las paredes— en la que no veía absolutamente nada.
—¡Ay! —exclamó al sentir dolor en su trasero.
Sin moverse, entrecerró un poco los ojos intentando percibir alguna luz, pero fue inútil, estaba completamente a oscuras. Justo cuando se disponía a ponerse en pie, un grito sobre su cabeza la puso en alerta y cuando trató de averiguar a quién pertenecía, un cuerpo aterrizó sobre ella.
—¡Yuuna! —gritó Soraya al sentir que ya no estaba en movimiento—. Menudo viajecito —soltó un suspiro y tocó a tientas lo que ella confundía con el suelo—. Al menos, el suelo está blandito.
La morena comenzó a agitarse por la falta de oxígeno. Soraya se asustó.
—¡¿Qué es esto?! —aún sin levantarse, tocó a un más a Yuuna—. ¿Yuu, eres tú?
—Mmmmm —farfulló con la boca pegada al suelo.
—¡Santo cielo! ¿Qué haces ahí abajo?
Soraya se incorporó de inmediato e intentó ayudar a su amiga a hacer lo mismo.
—¡Te me has echado encima! —protestó Yuuna a la vez que tosía.
—Bueno, no ha sido a propósito. —Se defendió—. Pero ... lo siento mucho.
Sorata anduvo unos cuantos metros hasta que se topó con la pared de la cueva. La palpó tratando de analizar de qué material estaba hecha.
—Por cierto, ¿dónde estamos?
—No tengo ni idea, pero tal vez Max sepa algo —dijo la morena—. ¡Max!
—¡Max! —la imitó.
—¡Max! —Yuuna y Soraya esperaron unos minutos a la respuesta que nunca llegó.
—Genial, se nos ha quedado sordo.
—No creo que sea eso —razonó la medio japonesa—. Puede que aquí no pueda escucharnos.
—¡MAX! —chilló la rubia. Yuuna se tapó los oídos—. Tienes razón, aquí no nos escucha.
—¿Había necesidad de dejarme sorda?
—¿Chicas?
—¡Ah! —gritaron al unísono nada más escuchar una tercera voz dentro del lugar.
—¿Qui-quién es? —tartamudeó Soraya.
—¿Ti-tío Odd?
—¡Sois vosotras, gracias al cielo! —respondió Odd entre sollozos—. Pensé que me quedaría aquí eternamente.
—Tranquilo papá, estamos aquí —Soraya intentó de ir hacia él a tientas—. Trata de venir hasta nosotras.
—Lo haría encantado, pero esto está más oscuro que la boca del lobo. Sería como jugar al juego ese de la cola del burro.
—Veamos si puedo hacer algo —Yuuna dio un chasquido con los dedos, haciendo aparecer una pequeña bola rojiza gracias a la cual pudo ver la pequeña cara de su amiga y a unos metros, a un asombrado Odd. Sonrió satisfecha—. Mucho mejor.
—¡Increíble! —Odd corrió hacia ellas, atraído hacia la luz cual luciérnaga. Hizo un amago de tocarla. Yuuna lo impidió.
—No la toques, tío. —La elevó hasta soltarla sobre sus cabezas, como si de una lámpara se tratase—. Es una de mis bolas de fuego —explicó—, explotan al mínimo contacto.
—Alucinante —respondió el hombre completamente embobado.
La estancia, ahora iluminada, era pequeña, con las paredes y el suelo de piedra rojizas, aunque no sabían si era un efecto de la luz. No tenía salida salvo por dos aberturas; la del techo, por dónde habían entrado, y una situada justo a su derecha.
—Yo ya he ido por ahí —comentó Odd señalando la segunda obertura—, pero no he visto nada.
—Ahora con la luz Yuuna podremos buscar la salida —dijo Soraya. Los otros dos asintieron.
Soraya, Yuuna y Odd atravesaron la grieta.
La obertura daba paso a un largo pasadizo, que se fue iluminando a cada paso que daban. El enorme silencio que reinaba les estaba inquietando. Tanta tranquilidad era extraña. Ni un mounstro, ni un ruido, ni un indicio de X.A.N.A. Estaban seguros de que todo eso era obra suya pero no entendían la razón. Tal vez buscaban separarles y provocar que el grupo se debilitase, evitando la desactivación de la torre y dándole más tiempo para hacer lo que demonios quisiese con Maya.
—Maya —susurró Yuuna recordando a su amiga.
—¿Crees que estará bien? —preguntó Soraya a sus espaldas. La morena pegó un brinco al escuchar a su amiga. Sin darse cuenta, había pensado en voz alta.
—Espero que sí.
—No os preocupéis, chicas. Jérémie y Ulrich se encargarán de que no le pase nada —dijo el rubio con tono paternal—. Puede que incluso Aelita y los demás ya hayan desactivado la torre.
—Si lo han hecho, estarán buscándonos como locos.
—Si lo han hecho, ya no estaríamos aquí —dijo Yuuna retomando el paso—. Max ya nos habría llevado de vuelta a casa.
—Quizás no pueda …
—Mirad —las dos chicas siguieron con la mirada lo que Odd les estaba señalando, topándose con tres oberturas, las tres una al lado de la otra y completamente oscuras en su interior.
—¿Tres caminos? —dijo Soraya confusa—. ¿Por qué?
—Porque X.A.N.A es muy retorcido —contestó la morena.
—¿Y qué hacemos?
—Creo que lo mejor será separarnos —Odd avanzó hasta una de las entradas—. Yo iré por este, Yuuna por el de en medio y tú, cariño, por el de la izquierda.
—¿No estaremos haciendo lo que X.A.N.A quiere? Que nos separemos … Además, puede que no falte mucho para que Max nos rescate.
—No, tu padre tiene razón, es mejor separarse. Quién sabe el tiempo que estemos "solos". Lo mejor será buscar una salida por nuestra cuenta.
—Bueno, vale. Pero, ¿cómo vamos a ver algo? Solo tenemos una luz.
—Eso tiene fácil solución —Yuuna volvió a chasquear los dedos, haciendo aparecer dos copias exactas a la primera esfera. Puso cada una sobre las cabezas de Soraya y Odd—. Arreglado.
Se separó de Soraya y avanzó hasta la entrada del camino asignado por su "tío".
—¿Qué hacemos si encontramos la salida? —preguntó la rubia colocándose en la entrada de su camino.
—Pues … —Odd se rascó la cabeza—. Volveremos aquí. Tanto si la encontramos como si no.
—De acuerdo —dijeron a la vez.
Antes de irse, el rubio se giró sobre sí mismo y miró a las dos chicas con determinación.
—Tened mucho cuidado.
—Tú también tío.
—Nos vemos luego, papá.
Dicho lo cual, los tres se perdieron en sus respectivos caminos, acompañados únicamente de la luz proporcionada por Yuuna.
Mientras tanto, en la superficie, Max había estado un buen rato llamando a las dos chicas, pero sin éxito. Estaba confundido. En su monitor los puntos que indicaban la posición de sus amigas seguían ahí, incluso había hecho que el grupo de Aelita y Yumi volviese hasta el lugar, pero no encontraron nada.
—No puede ser que se hayan esfumado como si nada.
Danielle, con los brazos cruzados, andaba de allí allá nerviosa. A su lado Yumi miraba a todas partes, buscando algún rastro de su hija y de su amiga. Jake, por su parte, rastreaba el lugar caminando a cuatro patas, como si fuese un perro.
—¿Seguro que siguen ahí, Max? Puede que se hayan desvirtualizado —preguntó Aelita mirando hacia el cielo del sector.
—Estoy seguro, mamá. Siguen apareciendo... Incluso han encontrado al tío Odd... ¿Dónde estarán?
Max continuó tecleando, buscando una explicación a la repentina desaparición de sus amigas. Se pasó una mano por el pelo y se crujió los nudillos, buscando una respuesta. De repente, su rostro se iluminó.
—¡Pero como puedo ser tan idiota! ¡Ya no tengo!
—Max, no grites que nos dejas sordos —protestó Jake poniéndose en pie.
—¿Qué pasa, cariño?
—Mamá, ya se a dónde han ido Odd, Yuuna y Soraya. ¡Han encontrado la entrada subterránea, la que lleva hasta la Torre activada!
Las cuatro personas que estaban en Lyoko se miraron entre ellas con los rostros contrariados. Fue Yumi la que tomó la palabra.
—¡Claro, por eso siguen apareciendo en el monitor pero no los vemos!
La japonesa fue a trote rápido hasta el lugar donde Odd había desaparecido anteriormente, pero nada más llegar, un terrible terremoto comenzó a sacudir todo el Sector. A su vez, los volcanes que los rodeaban iniciaron su actividad, escupiendo gigantescas rocas y derramando ardiente lava, dando lugar a ríos de fuego.
—¡¿Qué pasa?! —gritó Yumi intentando no perder el equilibrio.
A unos metro de ella, su hija yacía en el suelo a causa del temblor.
—No lo sé, nunca había pasado esto.
Desde la fábrica, Max podía ver como el mapa del Sector del Volcán enrojecía, mientras una irritante alarma inundaba la estancia. Comenzó a entrar en pánico ante la crítica situación.
—¡Tened cuidado, esto parece cosa de X.A.N.A! —gritó tan fuerte que podrían haberle escuchado hasta en Kadic.
—¡No me digas! —respondió Jake sarcástico mientras intentaba proteger a Danielle con su cuerpo.
—Pero qué demonios... —susurró para él mismo.
Una segunda persona comenzó a manejar el súper-ordenador bajo su atónita mirada. Sin previo aviso, se abrió una ventana la cual mostraba una gran cantidad de cifras y dígitos que le provocaron una gran jaqueca. A esta primera la sigueron muchas más, causando un enorme caos. Como pudo y sin saber qué hacer, comenzó a intentar volver a recuperar el control, tecleando a una velocidad vertiginosa todo lo que se le cruzaba por la mente para intentar controlar la situación.
—¡¿Qué está pasando, Max?! —preguntó Danielle al borde de la histeria.
La tierra no parecía querer detenerse, al igual que los grandes ríos de lava que habían comenzado a avanzar hacia ellos. Por un lado, Jake protegía a su amiga de posibles rocas, a unos metros de ellos, Aelita intentaba crear un refugio con su poder de modificar el paisaje, pero nada más hacerlo, misteriosamente se desmoronaba. Por otro y mas lejos de ellos, Yumi se sujetaba a una gran roca.
—¡No lo sé, algo está … ! —su voz fue silenciada por molestas interferencias.
—¿Max? … ¡Max!
—Déjalo Danielle, algo está pasando con el súper-ordenador —le contestó Jake.
Y era cierto. El súper-ordenador había adquirido vida propia, abriendo ventanas, emitiendo ruidos, evitando la comunicación con Lyoko... Max estaba en las puertas del paro cardíaco. No sabía qué diablos tenía que hacer para parar toda esa locura. Lo había intentado todo, incluso lo más básico —que era golpear la pantalla—, pero nada había dado resultado. Y, tal como empezó, las ventanas se cerraron casi a la vez y por fin sintió que volvía a tener el control.
—¿Me escucháis? —preguntó con voz temblorosa.
En Lyoko, el terremoto había cesado casi por completo, quedándose en una leve vibración.
—Ahora sí, ¿qué pasaba? —volvió a preguntar Danielle.
—¿Estás bien, cariño? —preguntó Aelita.
—Sí, sí... Por un momento este cacharro se ha vuelto completamente loco, pero según parece todo … —se detuvo en seco. Sintió como la sangra le bajaba hasta los pies y el oxígeno comenzaba a escasear en los pulmones —. Dios mío.
—¿Qué sucede, Max? —cuestionó la nipona.
—Se ve que durante el caos, X.A.N.A ha hecho algo extraño y ahora, si perdéis todos los puntos... desapareceréis para siempre —contestó con voz lúgubre.
Los dos adolescentes sintieron que el temor se apoderaba de su cuerpo. Danielle miró a su madre y a su "tía" y contrario a lo que pensaba, ni se habían inmutado.
—No es la primera vez que hace eso, no te preocupes —dijo Yumi con una sonrisa tranquilizadora. Se acercó un poco a ellos.
Aelita miró a su amiga y comprendió que se proponía. Tanto ella como Yumi estaban igual o incluso más asustadas que los dos chicos ante la nueva información. Por amor al cielo, no temían por ellas mismas, si no por los adolescentes que las acompañaban. Ellos, pese a que decían lo contrario, no tenían la experiencia necesaria para superar algo como eso. Pero, aunque estuviesen a punto de entrar en un ataque de pánico, alguien ahí tenía que reconfortar y convencer de que todo iría bien.
—Sí, lo solía hacer mucho —dijo ella siguiéndole el rollo a la japonesa.
—Ahora, solo tenemos que tener sumo cuidado. Os quedaréis detrás nuestra y …
—¡Yumi, cuidado! —Aelita empujó justo a tiempo a Yumi, evitando que una de las últimas rocas que habían escupido los volcanes la aplastase. Las dos chocaron contra la otra gran roca situada a sus espaldas.
Justo en ese momento, la tierra volvió a temblar, abriendo el suelo y provocando que las cuatro personas allí presentes cayesen en lo más profundo del sector.
Max por su parte no se había dado cuenta de lo último. Toda su atención se centraba en solucionar el tema de la desvirtualización. Justo en ese momento, un grito llamó su atención.
—¡Maya!
El chico apartó automáticamente la vista de la pantalla. Ese grito había venido desde el piso de arriba, y habría apostado hasta su alma a que esa voz pertenecía a su padre.
Rápidamente, conectó una de las cámaras de seguridad y lo que vio le paralizó de pies a cabeza.
—Maya, dame eso.
En el primer piso y situado en frente al ascensor, Jérémie tendía la mano hacia su hija. Esta, que se había parado al escuchar la voz de su padre, le miraba con una sonrisa diabólica mientras que con la mano derecha sujetaba una larga barra de hierro.
—Te vas a hacer daño. Dame esa barra —exigió con voz calmada.
—¿Y quién me lo va a impedir? —dijo Maya con voz distorsionada—. ¿Tú? ¿El que nunca se atrevió a pisar Lyoko? Eras y sigues siendo penoso.
Aunque las palabras pronunciadas por la chica le dolieron profundamente, Jérémie no vaciló.
—Dame eso, X.A.N.A. Y sal del cuerpo de mi hija.
—¿Que pasa si no quiero? —comenzó a acercarse a él—. No vas a hacerle daño a tu querida hijita, ¿verdad?
Con ojos fijos en la mirada azulada de Maya, Jérémie intentó quitarle la barra discretamente, pero se dio cuenta y con ayuda del pié, hizo que su padre cayese al suelo.
—¡Maya, detente! —la chica giró la cabeza hacia la voz, topándose frente a frente con su hermano—. No le hagas daño.
Max, que había subido por la escalera de emergencia, corrió hacia su padre.
—No, Max, ¡no vengas! —le gritó él, pero fue tarde. Maya le lanzó un potente rayo, que impactó en el pecho del rubio y le lanzó hacia atrás.
Maya/X.A.N.A olvidó a Jérémie y se acercó a Max. El hombre de gafas aprovechó la ocasión y sujetó a su hija.
—No le vuelvas a tocar ni un pelo, X.A.N.A.
—Mejor será que tú no me toques a mí —el humo negro generado por Maya sujetó la barra olvidada al lado del ascensor y golpeó la cabeza de Jérémie, liberándola—. Así está mejor.
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—¿Danielle, estás bien?
Jake, rodeado de rocas y sumido en una casi oscuridad total, sostenía entre sus brazos a Danielle, inconsciente por la caída. No veía ni a Yumi ni a Aelita, y tampoco escuchaba a Max. Se habían quedado solos.
—¡Responde! —la meció suavemente.
—¿Eh? —la castaña abrió perezosa los ojos. Al toparse con la mirada preocupada de su amigo, se incorporó como un rayo—. ¿Qué-qué ha pasado? —titubeó nerviosa.
—El terremoto abrió una enorme grieta y nos caímos dentro de ella —explicó mientras se levantaba.
—¿Y mi madre y la tía Aelita?
—Creo que están detrás de este montón de rocas —señaló la gigantesca pila de rocas rojizas que se alzaba frente a ellos—. Al parecer nos hemos separado.
—¿Y ahora que hacemos?
—No lo sé, estamos aquí atrapados y no hay señales de Max.
—Eh, mira —Danielle rodeó a Jake y se acercó a la parte más oscura del lugar. Introdujo la mano dentro de un agujero de dimensiones considerables—. Hay un camino.
—¿Qué hacemos? —Jake se paró a su lado.
—Pues seguir. Max dijo que la torre está oculta bajo el sector, ¿no? Pues ya estamos debajo, ahora hay que encontrarla.
—Pero sin la tía Aelita no hacemos nada …
—A ver, intentemos hablar con ellas —Danielle fue hasta la montaña de rocas y se pegó a ella lo máximo que pudo—. ¡Mamá, tía Aelita!
Luego de un largo silencio, Jake y Danielle escucharon una lejana voz.
—Chicos, ¿estáis ahí? —era Aelita.
—Cielo, ¿estáis bien? —continuó Yumi
—Sí, estamos los dos bien —respondió la chica—. ¿Podéis salir?
—No, el agujero por el que caímos se ha cerrado. No tenemos salida —dijo su madre—. Aelita ha intentado volver a abrirla con sus Campos de Energía, pero no ha funcionado.
—¿Y veis alguna salida? —esta vez fue Jake el que habló.
—Mmmm, a simple vista no. Está muy oscuro … ¡Esperad, vemos algo!
—Sí, una especie de túnel —siguió Aelita.
—Está bien, entones seguidlo. Nosotros vamos a hacer lo mismo. Eso tiene que tener una salida —dijo Danielle.
—De acuerdo. Si encontramos la torre, la desactivaré y todo esto terminará, por lo que podremos volver a casa.
—Vale —Jake miró a Danielle, que asintió.
—¡Tened mucho cuidado! —dijo esta.
—¡Vosotros también, no dejéis que os desvirtualicen! —gritó Yumi.
Las dos mujeres avanzaron hasta la entrada al túnel. Se detuvieron ante tanta oscuridad.
—Como está oscuro, usaremos mis Campos de Energía para que nos iluminen. No es mucho, pero algo es algo —Aelita lanzó una de sus esferas rosas, que recorrió el largo túnel hasta perderse.
—Vamos, no hay tiempo que perder.
Yumi y Aelita se fueron.
—¡No sabes como me alegro tener visión nocturna! —exclamó Jake. Cerró los ojos durante un momento, al abrirlos, el color avellana fue sustituido por el amarillo, los cuales le permitían ver en la oscuridad.
Danielle sonrió orgullosa.
—Y yo de ser una loba —Relajó el cuerpo y la mente. Nada más hacerlo, su cuerpo se envolvió en un aura azulada, que la transformó en un lobo blanco—. "Adelante"
Jake, que escuchó la voz de su amiga en la mente, tan solo asintió y ambos se pusieron en marcha.
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—Max, despierta. ¡Max! —Alex zarandeó muy fuerte al chico—. ¡Despierta de una vez!
Max, medio mareado, abrió los ojos.
—Pero qué … ¿Alex? —se sentó. Al fondo pudo ver como Ulrich intentaba despertar a su padre de la misma manera. De tal palo, tal astilla.
—¡Que susto! —ayudó a que Max se levantase—. ¡¿Sabes lo que es llegar y veros a tí y tu padre tirados en el suelo?!
—¿Suelo? —meditó unos segundos—. ¡Maya! ¡Maya nos ha hecho esto!
—¡¿Cómo?! —Max empujó a Alex y corrió hacia su padre—. ¡Papá!
—Se ha llevado un buen golpe. No te preocupes, solo está inconsciente —dijo Ulrich—. Si hubiésemos llegado antes...
—Os llamé en cuanto vi que Maya estaba aquí. Habéis hecho lo que habéis podido. Ahora... —Max se levantó y fue a llamar al ascensor. Hizo un horrible estruendo—. ¡Mierda, está roto! ¡Debemos hacer algo! ¡Si X.A.N.A ha traído a Maya hasta aquí es que quiere algo de la fábrica!
—Lyoko —susurró Ulrich—. ¡Lyoko! ¡Algo quiere hacer en Lyoko! ¿No os dáis cuenta? Pudiendo escapar a cualquier sitio, ¿por qué vendría justo a este, donde están sus "enemigos"?
—¡Vamos abajo! —Max salió corriendo, en dirección a la trampilla por donde antes había subido.
Ulrich dejó que los dos adolescentes se le adelantasen. Cargó a Jérémie a la espalda y lo metió en su coche, aparcado al final de la rampa. Una vez asegurado de que estaba bien, bajó.
—¡Tío Ulrich, tienes que ir a Lyoko! —le dijo Max nada más verle—. Maya se ha virtualizado en el Sector de las Montañas. No sé ha dónde se dirige pero está siendo escoltada por un auténtico ejército de monstruos.
—¡Vale! —se dirigió de nuevo hacia la trampilla—. ¿Y Alex?
—Ya está ahí —contestó sin dejar de teclear—. La situación pinta muy mal. No consigo ponerme en contacto con nadie.
—¡¿Cómo?! —gritó Ulrich con el mismo tono que su hijo había hecho antes.
—¡Por favor, date prisa! —rogó. Ulrich le hizo caso y comenzó a descender por la escalerilla—. ¡Por cierto, evita desvirtualizarte!
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Alex sentía el corazón a mil. El hecho de ser un ninja le proporcionaba una gran velocidad, casi comparable con la de un vehículo, pero aún así no podía alcanzar a Maya. Aunque se muriese del cansancio, aunque sintiese explotar su corazón, alcanzaría a su novia costase lo que le costase. Le había dado igual el tema de la desvirtualización. Para él, Maya estaba por encima de su seguridad.
—Alex, ya estoy contigo —escuchó decir a Max—. ¡Te envío un vehículo!
—¡Date prisa, por favor! —le pidio entre jadeos.
—Sí. Tu padre está de camino.
En cuanto la tabla morada apareció justo delante de él, pegó un salto para subir. Iba ligeramente más rápido que corriendo, pero todo ayudaba. Tras rodear dos montañas y atravesar otra, consiguió divisar la figura de la peli rosa. La suya y la de los monstruos que la escoltaban.
—¡Max, la veo! —exclamó. Fue más rápido.
—Bien, tienes que detenerla de algún modo. ¡Quien sabe lo que quiere hacer!
—Oído cocina —sin apartar la vista de su novia, cogió las dos Sais* que le colgaban del cinturón. Una vez en su mano, y acercándose más, las lanzó, haciendo que dos de las criaturas quedasen fuera del combate—. ¡Alejaos de mi novia!
—¡Muy bien, hijo! —Alex se giró y vio a su padre sobre su overbike—. ¡Pero aún te queda mucho por aprender!
Ulrich saltó de la moto en marcha y dejó que esta arrastrase consigo dos criaturas.
—¡Dos menos! —gritó entusiasmado—. ¡Vamos, no hay que dejar que Maya se marche!
Alex imitó a su padre con la tabla de Odd, teniendo un resultado similar. Maya, al ver que su número de escoltas disminuía, paró en seco y se giró hacia su novio y hacia el padre de este.
Ulrich desenfundó sus katanas y fue directo hacia un cangrejo. Alex, por su parte, hizo que cuatro cucarachas se confundiesen gracias a poder de confusión, las elevó por el cielo por telekinesis y las lanzó contra los otros monstruos.
—¡Vaya, eso lo has sacado de tu madre! —dijo Ulrich refiriéndose a la telekinesis. Clavó ambas katanas en el ojo de X.A.N.A y el cangrejo explotó.
—Basta —tras decir eso, Ulrich y Alex se detuvieron en seco—. Hagáis lo que hagáis, conseguiré alcanzar mis objetivos.
—Ni lo sueñes —escupió el alemán con rabia—. Jamás vencerás.
—¡Deja en paz a Maya! —exigió Alex.
—Nunca. —Se dio la vuelta, y siguió su camino.
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—¡Ah, malditas cucarachas! ¡Uñas láser! —Soraya lanzó un séquito de sus uñas, que alcanzaron de lleno a los bichos que la atacaban justo en frente. Se quedó sola de nuevo—. Ay, menos mal —soltó un largo suspiro—. ¿Dónde diablos estaré? No sé cuanto tiempo llevo andando, pero juraría que lo suficiente para estar ya en China.
Soraya continuaba andando, siendo la luz de Yuuna su única compañía.
—Demonios, ¿y si no salgo nunca de … ? —Un objeto brillante incrustado en la pared a unos pocos metros poca de ella llamó su atención—. ¿Una roca? —intentó quitarla—. Cielos, qué … pegada … está —Clic.
Y de repente, todo volvió a temblar. Soraya se sujetó a la pared. Solo duró unos segundos, pero sin saberlo, el terreno había cambiado. Una vez todo tranquilo, la chica reparó en la pequeña piedrecita brillante que había sacado de la pared. Era granate y tenía una inscripción.
—¿W.S? —Leyó—. ¿Quién es W.S? —Una luz al final del túnel hizo que olvidase la piedra.
Fue hacia ella corriendo. Al principio, la luz la cegó pero una vez se acostumbró, pudo ver que justo en sus narices, la Torre activada se alzaba en medio de un claro.
—¡Sora! —Una morena corrió hacia ella y la abrazó—. ¡Hemos salido!
—¡Yuuna! —Exclamó feliz—. ¡Sí, menos mal! —Le devolvió el abrazo
—¡Chicas! —En otra de las salidas que rodeaban el claro, apareció Odd. Las dos chicas fueron hacia él—. ¡Lo logramos!
—Sí —Luego de celebrarlo, Yuuna recordó—. Pero sin la tía Aelita para desactivar la Torre, no sirve de nada.
Como si la hubiese llamado, Yumi y Aelita aparecieron al otro extremo.
—¡Mira Yuuna, tu madre y Aelita! —Al escuchar a Odd, Yuuna se giró y vio a las dos mujeres.
—¡Ma … !
—¡Corre, Danielle, corre! —De otra de las oberturas, salió un agitado Jake corriendo como alma que llevaba el diablo. Tras él, un lobo blanco le pisaba los talones.
—¿Danielle? —preguntó Yuuna al ver al animal.
—¿Jake? —dijeron Odd y Soraya al unísono.
Ante la atenta mirada de las cinco personas, detrás de los recién llegados aparecieron una horda de avispones. En cuanto las vieron, se pusieron en guardia.
—Rápido Aelita, a la torre. —Ordenó Yumi mientras sacaba sus abanicos.
—¡Flechas láser! —Odd corrió hacia los monstruos voladores.
—¡Uñas láser! —Soraya fue cubriéndole las espaldas.
En cuanto se sintieron a salvo, Jake calló de rodillas completamente exhausto. Danielle, detrás de él, se desmayó.
—¡Danielle! —Yuuna corrió junto a su gemela. En cuanto llegó, la castaña recuperó su apariencia normal.
—Le quedan muy pocos puntos —informó Jake entre jadeos—. Nos sorprendieron. Intentamos defendernos pero eran demasiados.
—¡Ah! —Aelita había sido rodeada por otro grupo de avispones que acudieron a ayudar a sus compañeros.
—¡No dejes que ataquen a Danielle! —dijo Yuuna tajante. Dejó a Danielle a cargo de Jake y corrió a ayudar a Aelita.—. ¡Fuera de ahí! —Lanzó la bola de fuego que antes le había servido de luz.
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—¡Maya, vuelve!
La persecución había vuelvo a empezar en cuanto pudo liberarse del ataque de Maya. Ulrich había decidido quedarse para evitar que los monstruos siguiesen a su hijo, por lo que, en ese momento, el destino de la chica de pelo rosa estaba en manos de Alex.
No sabía si era la desesperación o la impotencia de perderla lo que le daba más velocidad, pero Alex corría como si su vida dependiese de ello. Y en cierto modo, así era. Maya era su chica, su vida. Tal vez sonase muy pasteloso, pero así se sentía.
Cuando al fin pudo alcanzarla, vio como estaba al borde del sector, dispuesta a lanzarse al Mar Digital. Ante semejante visión, Alex se paralizó de terror.
—¡No lo hagas! —Gritó. Y, sin darse cuenta, corrió todo lo rápido que pudo hasta Maya y la abrazó por la espalda—. Te quiero, Maya.
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—¿Jake? —musitó Danielle con la voz débil.
—Tranquila, lo hemos logrado —Le acarició la mejilla—. Ahora estamos a salvo.
—¿Y la Torre?
—No te preocupes —echó una rápida ojeada. A un lado, Yumi, Odd y Soraya peleaban contra un grupo de avispones. Al otro, Yuuna dejaba K.O al último de su grupo. Cuando vio a Aelita entrar a la Torre, sonrió—, todo va a estar bien.
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—¡Kya! —El último tanque explotó.
—Muy bien, tío Ulrich —le felicitó Max.
—Estoy un poco oxidado —enfundó las katanas y puso los brazos en jarras—. ¿Cómo va la cosa?
—Mejorando, gracias al cielo —escuchó como soltaba un largo suspiro—. Alex ha alcanzado a Maya y los demás han encontrado la Torre. Mi madre ya ha entrado.
Ulrich, al escuchar las palabras del chico, se dejó caer en el suelo.
—Menos mal. Menuda nochecita.
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—Te quiero Maya y no voy a dejar que saltes —le susurró Alex al oído—. Todo ya ha pasado.
—¡Suéltame! —gritó con voz diabólica mientras forcejeaba.
—De ninguna manera. Tu madre está a punto de desctivar la Torre. X.A.N.A, has perdido.
—Jamás.
Maya saltó al Mar Digital y Alex con ella.
—¡Maya, Alex! —chilló Max completamente histérico.
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"Aelita"
"Code; Lyoko."
—Torre desactivada —tras la voz de Aelita, la Torre volvió a su color normal. Ya podían respirar tranquilos.
—¡Max! ¿Puedes oírnos ahora? —Soraya se sopló las uñas, como si fuesen pistolas y ella una pistolera del Salvaje Oeste.
—¡Maya y Alex han saltado! —chilló—. ¡Han saltado al Mar Digital!
—¡¿Cómo?! —Gritaron Odd, Soraya, Jake, Yumi, Yuuna, Danielle, Ulrich y Aelita al unísono, cada uno desde su sitio y con la cara desencajada.
—¡Rápido, Max, haz una vuelta al pasado! —gritó Aelita desde la Torre.
—Pero, ¿y si desapa...?
—¡Rápido! —volvió a gritar.
—¡Va-vale! —Max tecleó lo más rápido que pudo—. Volvemos al pasado.
Una intensa luz salió del súper-ordenador, inundando la fábrica, la ciudad y al mundo entero.
—Te quiero, Alex —susurró Maya a escasos centímetros del Mar Digital. Se abrazó fuertemente a él.
Y luego, todo fue luz.
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Academia Kadic, jueves, primera hora. Todo era silencio. Los alumnos escuchaban a duras penas lo que los profesores decían. Nadie decía nada, no tenían ganas y el sueño que les inundaba era enorme. En la clase de matemáticas de 2º, la mayoría de los alumnos estaban en brazos de Morfeo, otros dibujaban garabatos en sus cuadernos, y algunos miraban embobados la nada. Pero todos le hacían caso omiso a la explicación que el joven profesor intentaba dar. Y era natural, porque, ¿qué era más demoniaco que matemáticas a primera hora? Tres chicas lo sabían; X.A.N.A.
De repente, esas tres chicas dieron un respingo, topándose de bruces con la realidad.
Danielle miró a todos los lados. Sus ojos se cruzaron con los ojos miel de su hermana. Ambas se abrazaron efusivamente, bajo la atónita mirada de sus compañeros, que bajaron de su nube para prestarles atención.
—Lo logramos, lo logramos —susurraron.
Automáticamente y a la vez, se giraron y vieron como Maya estaba detrás de ellas, con sus gafas moradas y su aire inocente.
—¡Maya! —gritaron ambas. El profesor se giró.
—¿Pasa algo, señoritas Stern? —preguntó, más que enfadado, curioso.
—Eh … sí. ¿Podemos ir a la enfermería? No nos encontramos bien.
El profesor pasó la mirada de Danielle a Yuuna y luego a Maya, que pusieron cara de súplica.
—¿Las tres?
—Sí —respondió Maya.
Se lo pensó unos segundos.
—Por favor, nos duele mucho la estómago —suplicó Yuuna.
—Bueno, va … —Ni si quiera pudo terminar, las tres chicas cogieron sus cosas y salieron de la clase a toda velocidad.
—¡Maya, estás bien! —Las gemelas abrazaron a su amiga una vez a solas.
—Sí, pensé que no lo contaría —se separaron—. Ha sido horrible.
Una vieja canción del grupo de hard rock AC/DC inundó el silencioso pasillo, interrumpiendo a la peli rosa.
—Mi móvil —Danielle sacó el delgado aparato del zapato—. Es mi padre. ¿Si?
—Me alegro mucho de que todo haya salido bien —Yuuna volvió a abrazar a la chica.
—Por poco no lo contamos. Nunca había visto a un X.A.N.A tan desquiciado. No sabes la impotencia que sentía al estar atrapada en mi propio cuerpo y no poder hacer nada.
—Tendría que haber sido horrible.
Danielle colgó.
—Dice que hay reunión en la fábrica. Que vayamos lo antes posible. Ellos ya están allí.
—¿Ellos? ¿Mi padre no ha ido a trabajar? Increíble.
—Debe de ser importante. Y no se por qué me da que nada va a ser igual que antes. —Dijo Yuuna.
—Primero recojamos a los demás —propuso su hermana.
—Nos hemos adelantado, hermanita. —Detrás de ella estaban Alex y Soraya.
—Y tú me has robado mi diálogo. —Justo al frente, Jake y Max les sonreían.
—Alex —Maya, sin pensárselo, abrazó a su novio—. Casi te mato...
—Ni lo digas. No eras tú.
—Ohh, que tierno. ¡Y a tu hermano ni las gracias! —Dijo Max ofendido. Los demás rieron.
Danielle y Jake se acercaron.
—Gracias por …
—No tienes que darlas —Jake le sonrió, haciendo que Danielle se sonrojase salvajemente—. Habrías hecho lo mismo.
Hubo un pequeño minuto de silencio, interrumpido por Yuuna y su carácter Ulrich.
—Chicos, esto es precioso. Pero tenemos prisa —les recordó ya a varios metros de ellos—. En marcha.
Los demás se saludaron y felicitaron entre ellos, para luego acceder a los pasadizos subterráneos que les llevarían directamente a la fábrica.
En cuanto entraron, Aelita y Jérémie le dierpm un enorme abrazo a Maya, luego a Max. Al igual que hicieron Yumi y Ulrich con Alex y las gemelas. Odd, por su parte, fue abrazado efusivamente por Soraya y felicitó la heroicidad de Jake.
Tras las muestras de cariño, Jérémie, como de costumbre, tomó la palabra.
—Bien. En primer lugar, hemos de felicitaros a todos por vuestro enorme valor y fortaleza. No quisiera menospreciar a los demás, pero Alex, estoy en deuda contigo. De no ser por ti, X.A.N.A habría tirado a Maya al Mar Digital. Te lo agradezco enormemente.
Jérémie le dio la mano a su "sobrino". Este le dedicó una humilde sonrisa.
—Y ahora, llega la parte menos bonita de la historia. Todos hemos sido testigos de la gran amenaza que X.A.N.A presenta para todos en estos momentos. A partir de ahora, no vacilará y hará todo lo que sea posible para lograr sus objetivos.
—¿Qué haremos?
—Ha eso iba, Odd —le miró iracundo—. Nuestro plan es el siguiente: yo me dedicaré a poner en marcha el proyecto de la máquina del tiempo. Tardaré bastante, por lo que X.A.N.A aprovechará todas las oportunidades que se le presenten para volver a atacar. Aquí es donde entráis vosotros. Mientras yo trabaje, tendréis que ponerle un freno.
—Como en los viejos tiempos —Soltó un orgulloso Ulrich. Su retorno a Lyoko en el fondo le había agradado.
—Exacto. Como en los viejos tiempos, ¿entendéis?
—Sí, papá. Entonces, ¿eso significa que ya somos "Guerreros de Lyoko" oficialmente?
—Sí, Max.
—¡Bien! —exclamaron los más jóvenes.
—Pero eso significa que tendréis que estar siempre alerta y preparados. Yumi, Odd y Ulrich os ayudarán en todo lo que puedan, pero como comprenderéis, no pueden dejar su trabajo eternamente.
—Nos hemos cogido unas semanas de vacaciones —explicó Yumi.
—Yo también participaré, al igual que ... ayudaré a Jérémie con la máquina —dijo Aelita.
—Será un placer luchar con vosotros —dijo Odd—. Sobre todo contigo, hija. Tus Uñas lásers me encantan.
—Y contigo papá, tus Flechas son …
Jérémie tosió, interrumpiendo a los Della Robbia.
—Muy bien. A partir de ahora, el futuro del mundo depende de esto. —Dijo mirándoles fijamente.
—Lo sabemos —contestó Danielle.
—Estamos listos —siguió su hermana.
—Cuando quiera, que venga que se va calentito —dijo Jake con una gran sonrisa.
—Daremos lo mejor de nosotros —continuó Maya.
—¡X.A.N.A se va a enterar de lo que somos capaces! —añadió la Della Robbia femenina.
—Nadie se mete con los Guerreros de Lyoko —finalizó Alex.
—Me alegra escucharos chicos. Porque: Nada va a ser como antes.
Continuará
Aclaraciones:
*Sais: Es un arma japonesa con forma de daga sin filo pero con una punta aguda, con dos largas protecciones laterales, también puntiagudas, unidas a la empuñadura.
¡Hola a todos! ¿Cómo estáis?
Es un placer volver por estos lares con un capítulo tan emocionante. Me lo he pasado en grande escribiéndolo. ¡Me encanta la acción! Espero que vosotros os sintáis igual que yo al leerlo ^^. He tratado de actualizar lo antes posible, para evitar parones —como suele ocurrirme—. La verdad es que he tenido unas semanas un poco caóticas, con el nuevo curso (Ya 2º de Bachillerato, muero), el nuevo horario y los compañeros, que no son nuevos, pero han cambiado tanto que para mí, lo son.
Ahora que estoy al borde de terminar mis estudios en el instituto, soy más consciente de lo rápido que pasa el tiempo y lo mucho que cambia la gente. Es increíble pensar que ya han pasado cinco años desde que estuve en primer curso de la ESO. Increíble. Y han pasado tantas, pero tantas cosas ... Es por eso, que os recomiendo, mejor dicho, os insisto a todos los que estéis en el colegio/instituto/universidad/módulo o lo que sea; Aprovechad el momento, cread recuerdos con las personas que consideréis más importantes y, sobre todo, divertiros. Son años duros y difíciles, para qué engañaros, pero cuando pasan, los echas en falta. La vida pasa muy rápido y hay que disfrutar cada minuto que pasa, porque no va a volver.
También, para los que como yo, han sufrido malos comentarios por parte de gente ignorante; no les hagáis caso. Sé que es difícil, quién me lo va a decir, pero es posible. Lo único que buscan es haceros daño y si os mostráis débiles, lo habrán conseguido. Siempre hay que ir con la cabeza alta, independientemente de nuestro aspecto físico, de nuestros defectos. No importa, porque todos valemos lo mismo y merecemos el mismo respeto. Esa gente lo que tiene es un gran sentimiento de inferioridad, del que se intentan librar menospreciando a los demás, haciéndoles bullying. Seamos guapos, feos, delgados, gordos, altos, bajos, blancos, negros, heterosexuales, homosexuales, no importa. ¡Tenemos el mismo valor!
Bueno, si que me he extendido ... jajajaja. Pero es algo que me moría por compartir.
Volviendo al capítulo, he intentado reflejar lo mucho que se parecen Yuuna y Danielle; las dos guardan algo en sus zapatos. Me pareció una buena idea —yo de pequeña, me guardaba algún que otro lápiz ahí jajaja (luego olvidaba que lo había guardado y no me acordaba hasta que me descalzaba -.-'')—, y por eso decidí añadirla.
codelyokofan210399: ¡Hola! ¡Que alegría volver a leerte! Un gracias enooorme por tu comentario. Sí, yo también echo mucho de menos que sean dibujos. Para mí, esa era su esencia, y con Evolution se la han cargado. Eso sí, respeto a quienes le haya gustado la temporada. Y la Máquina del Tiempo ... que te diré, fue algo que apareció en mi mente hará unos seis años jajaja, ¡siendo a penas una niña! Desde ese entonces, llevo escribiendo. Al principio y sobre todo ahora que los leo, mi redacción era bastante lejana a la que es ahora. Empecé escribiéndolo en modo teatro y terminé creado esta forma tan ... ¿rarita? ¿personal? Por cierto, he de añadir que nunca llegué a terminar la historia. Me quedaba en un punto, no me gustaba y volvía a empezar jajajaja. Un besazo gigantesco. Espero volverte a leer.
martasblogger: ¡Hola! He de decir, que en cuanto leí tu comentario en mi móvil —tengo sincronizado el correo—, a las tres de la tarde, después de un duro día de clases, deseé con todas mis fuerzas tenerte en frente para darte un achuchón enorme. ¡Tus palabras me encantaron! Incluso se lo enseñé a mi mejor amiga, porque me preguntó porqué sonreía. (en general, sonrío mucho con los comentarios que me soléis dejar, pero el tuyo ... ) No sé que fue; si tu preciosa introducción, si el hecho de que había sido un día agotador ... Pero me hicieron muy feliz. ¡Muchísimas gracias! (tal vez exagere, pero yo soy así :D ) Ni dos besos ni tres, ¡Un millón!
Arant: ¡Hola! ¡Eres una de las personitas por las que más me he esforzado en escribir este capítulo! (todos los que me leen me motivan, pero para este, has sido tú el principal). Me decía —¡Vamos India, tú puedes, por Arant y por las demás fantásticas personas que se dedican a leer tus locas creaciones!—. Cuando leí tu comentario, sentí una gran satisfacción interna. ¿Por qué? Fácil. He provocado en ti lo que grandes escritores (famosos y no tan famosos, como los de Fanfiction) provocan en mí; Hacerme olvidar la rutina y la tensión al menos por un breve periodo de tiempo. Y eso es ... ¡fantástico! Si alguna vez llegas a escribir y a publicar, entenderás que palabras como las tuyas son la mejor motivación y recompensa que pueden haber. ¡Gracias, de verdad! Por tomarte tu tiempo en leerme y por pararte a escribir tan bonito comentario (tal vez exagere, pero yo soy así :D). Espero volver a saber de ti. Un beso enorme.
Y bueno, hasta aquí por ... ¡por ahora!
¡Gracias a todos, tanto a los que habéis comentado como a los que no por haber llegado hasta aquí! ¡Vosotros sois la mejor medicina para olvidar los tontos problemas de la vida.
¡Millones de besos!
IndiaRose31
