VIII
Ayako y Riota, no se habían hablado en todo el día. Ella simplemente le había ignorado con toda la naturalidad del mundo, o al menos así le pareció a Riota. Diferente era desde el punto de vista de ella, pues el día se le había vuelto incómodo y molesto; le gustaba hacer muecas y gesto hacia el banco del muchacho, así como dar señales y repetirlas mil veces para quedar de acuerdo en lo mismo todos los días. Ahora nada de eso había ocurrido. Así esperaban que trascurriera el entrenamiento, pero a penas se dio la hora de término de clases, ambos fueron llamados a dirección, para determinar cómo funcionarían los equipos de baloncesto. Sin ceremonia alguna el consejero escolar les pidió que se sentaran y comenzó.
— Lamentablemente los recursos para establecer otro equipo que represente a Shohoku… — Ayako supo de inmediato que ella seria la principal perjudicada —…no nos son suficientes, no existe la posibilidad de implementar otros vestuarios, así como el reordenar las instalaciones del gimnasio para que las señoritas del equipo tengan suficiente privacidad — la muchacha bajo la vista frustrada, lo entendía, pero eso no quitaba que se sintiera molesta por ello, y el discurso continuo — Aún así, apoyamos siempre todas las actividades extra programáticas que impulsen la iniciativa en nuestros alumnos, este nuevo equipo femenino no será la excepción, tendrá y deberá de compartir los espacios con el equipo titular de Shohoku, incluyendo los vestuarios, nosotros podemos proveer los equipos así como el financiamiento para la movilización cuando corresponda — Miró entonces a Miyagi — ¿Cuántos son en su equipo?
— 24 personas en total señor
— Y ¿Ustedes son solo 5 cierto? — preguntó fijando la vista en Ayako
— Así es señor…
— Bueno… obtenga buenos resultados y podrá aspirar a más… — dicho esto les hizo señas para que ambos se retiraran.
Ayako salió pensativa, no era del todo malo, finalmente todo había dependido directamente de la dirección y no de la voluntad de Miyagi, la cual en esos momentos no era la mejor hacia ella. Además después de la decepción sufrida, la muchacha tampoco había tenido muchos deseos de ser ella quién reiniciara las "negociaciones" entre ambos. Habría que discutirlo, desde luego, pero quizás no ahora.
En tanto Miyagi estaba sufriendo lo indecible, aquella ley del hielo –que solo llevaba menos de un día- había calado más hondo de lo que él mismo quería aceptar ¡Ayako siquiera le había mirado! Y después de todos esos días de emoción al lado de ella, la indiferencia con la cual ahora le trataba se le hacía más cruda y amarga que cualquier rechazo o derrota que anteriormente pudo haber sufrido.
Molesto había comprendido que se encontraba, irremediablemente enamorado, si bien no dejaba de sentirse pasado a llevar, su reacción había sido exagerada, y solo en la silenciosa meditación de la noche lo entendió. La decisión tomada en base a eso, fue hablar con ella directamente y sin rodeos, pero en cuanto le vio, ya no se sintió tan seguro del paso que iba a dar y los nervios así como la ansiedad, evito que mirara o que se acercara a la chica durante lo que iba del día, él también esperaba que ella, con su aire conciliador y disculpando su comportamiento estúpido, fuera quién se acercara a él. Pero nada de eso había ocurrido. Entonces, y finalmente armándose del mismo valor que en su momento le obligara a invitarla a salir, decidió que con solo querer o pensar las cosas nada se haría, le hablaría, pero justo en ese momento los llamaron a la dirección.
Ahora que ambos salían, vio que ella estaba silenciosa y pensativa, quizás sumida en ideas para con el equipo y ciertas dudas sobre los espacios de ambos, las cuales también le acosaban a él. Así que decidido, como ya estaba, decidió que lo mejor era hacerlo ya, pero con calma y tranquilamente, ella entendería, era lo más probable, sería condescendiente y le sonreiría, si, así sería.
— Ayako… — dijo entonces carraspeando, la chica volteo, aliviada en verdad, pues no le gustaban los silencios incómodos.
— Yo… quería… eh, decirte… que
"Si vas bien, no importa que estés algo nervioso, la calma es esencial"
—…Que… te… AMO —
"¡Carajo de nuevo no!"
Riota se cubrió la boca con ambas manos; espantado, rojo de vergüenza, angustiado al máximo y con los ojos llenos de sorpresa.
Ayako le observaba con atención, y sin entender muy bien lo que hacia, se había llevado ambas manos a la boca.
— ¿Qué ocurre Miyagi? — solo entonces este pareció reaccionar, al notar que nada de lo que había pasado por su cabeza salió de esta. ¡Demonios! Casi caía en su propia trampa. Para no cometer otra estupidez lo mejor era ser sincero de una vez.
— Lo lamento — finalizó. Ayako solo le observo, miro al techo sin interés y se llevo ambas manos a la espalda.
— ¿Hablamos cuando salgamos? — le dijo sin mirarle, Riota fijo en ella una mirada llena de esperanza.
— Eh… bien — la muchacha asintió conforme, se volteo y le dejo a solas.
Aquél día, Kaede Rukawa, no se había topado extraoficialmente con la maestra Kinoshita, solo le había visto en clases y a pesar de que él parecía tomar atención, solo se dedicaba a verle a ella, estaba consciente que no le miraba como un niño embelesado, o al menos eso creía él, si no como un hombre que estaba despertando a la vida, mientras le veía moverse explicando con sumo cuidado cada una de los ejercicios que exhibiera en el pizarrón, recordaba la conversación sostenida entre ambos el día anterior. Fue así como supo que ella era divorciada, que había sido madre mientras cursara la universidad y que Kota, su hijo, había heredado el nombre de su abuelo paterno, de momento Kanagawa, era lo más cercano que Kinoshita había podido mantenerse del padre del niño. Quiso preguntarle las razones del divorcio, pero le pareció que era demasiada información, además aquello inevitablemente acarrearía a su cabeza las imágenes de Ayame casada y no sabía que tan dispuesto estaría a aguantar todo eso sin molestarse. Lo mejor sería buscar otra oportunidad, quizás no ocurriera nunca a menos que nuevamente se accidentara frente a ella. Pero de alguna manera le gustaba mantener "viva" la esperanza de poder hacerlo.
Mas aquél día le no solo le fue imposible siquiera saludarla, si no que ella se dedico a enterrar todas y cada una de las ideas que Kaede tuviera sobre una nueva conversación con ella. La mujer llego a su salón, explicó la materia a repasar y entabló una complicada actividad de a dos. Además parecía llevarse muy bien con Usume –cosa que le fastidio enormemente- ya que la chica fue llamada a corregir los problemas en la pizarra una vez que todos hubieran entregado sus trabajos.
Permaneció si, en el salón, cuando la campana llamara al primer descanso, pero prácticamente obligo a la muchacha Kenta a conversar con ella, esta no se mostró disgustada aunque si impaciente, seguramente querría fumarse algún cigarrillo. Harto, se coloco de pie y procedió a retirarse. Lo que nunca supo, es que Kinoshita le observó atentamente y apenas le vio salir, tomó sus cosas y dejo a solas a la muchacha. Usume no entendió nada, siquiera lo asoció, simplemente cuando se vio libre, fue a los tejados, en cierto sentido lo que Rukawa pensaba era cierto, solo que acudía para juntarse con el grupo de Sakuragi, con quién por cierto estaba haciendo una buena amistad.
Fuera de todo aquello, Rukawa se sentía más que frustrado, le molestaba verse disminuido ante la prestancia e inteligencia de esa mujer, bajo esas ideas entendió de inmediato que aquello se debía al papel que había estado jugando ante el sexo opuesto desde que entrara a la preparatoria. No es que le interesara desde luego, pero fue capaz de entender a todas esas chicas que soñaban con él, sin que él siquiera reparara en ellas. Ahora su situación era similar, solo le preocupaba que su dignidad no se viera afectada o que al menos nadie notara lo que le ocurría. Aún así le sacaba de quicio el entender que ese día, precisamente se había dado como muestra definitiva de lo que ella sentía por él, absolutamente nada que no fuera "profesional". El era un alumno más, el cual solo había tenido la mala suerte de accidentarse frente a ella, y ella siendo mujer, madre y maestra le había ayudado pues le conocía, incluso él sería capaz de hacer algo así por esa muchacha hermana del capitán Akagi – no es que Haruko fuera la primera en llegar a su cabeza, pero era a la que conocía y menos trataba o había tratado en su grupo- vino entonces la impaciencia, y finalmente la frustración que le había seguido el resto del día, ahora siquiera era capaz de dormir en las clases que le aburrieran, esa cordial indiferencia parecía afectarle más de lo que él quisiera.
Lo notó cuando al llegar al entrenamiento, pateo sin que Usume se diera cuenta el bolso de esta, el cual estaba apartado junto a las pertenencias de las chicas, lo mejor para ese día, sería el permanecer apartado del grupo en general. Si conocía bien a Usume, esta tendría más que algún comentario molesto y no sabía que tan dispuesto estaba para aguantar nada.
Hanamichi saludo a Fuji con su usual afabilidad, como la muchacha se encontraba cerca de Haruko, no fue capaz de preguntarle sobre cómo había llegado a su casa o si había tenido problema alguno con la hora de llegada. De la muchacha Akagi, Sakuragi, obtuvo una cálida sonrisa a la cual contesto con calma.
El entrenamiento tomo su ritmo acostumbrado, Haruko y Usume se dedicaban a enseñarle a Matsui y Fuji, correspondientemente como dirigir el balón entre las piernas a cierta velocidad que hiciera maniobrable algún pase sorpresa, como Miyagi quería reconciliarse con Ayako, le pareció adecuado el ofrecer a Sakuragi y a Rukawa, como ayudantes. Del primero si bien no lo decía, le preocupaba su lesión y de Kaede esperaba que aprendiera a cooperar con el equipo, además de que era demasiada la diferencia entre los equipos de primero y el resto, así que para nivelar en algo los enfrentamientos decidió que ambos podrían ayudar a Ayako, sin mencionar que la muchacha fácilmente podría controlar a ambos.
Sakuragi acepto de buena gana, pues ello significa el estar cerca de Haruko, mientras que Kaede acepto con frialdad, ya que ello significaba estar cerca de Usume. Por razones que Fuji había considerado importante, trato de mantenerse alejada de este, a quién no pareció importarle en lo absoluto la nerviosa lejanía de la muchacha. Haruko por otro lado se mostró emocionada desde el principio, quizás le serviría para acortar la distancia que existía entre él y ella, aunque jamás podría aclarar si es existía algún tipo de "distancia" entre ellos. Toda la información que intercambiaban se limitaba a escuetos saludos y frías respuestas, del tiempo que llevaba conociéndole, jamás había entablado alguna conversación. Viéndolo así siempre llegaba a preguntarse ¿Por qué le había gustado? Era cierto que era guapo y una leyenda del baloncesto estudiantil, pero Kaede Rukawa no podía ser solo eso, a menos que Usume Kenta tuviera razón y fuera una persona completamente vacía.
Se quedó mirando al muchacho fijamente mientras este le enseñaba a Matsui a lanzar tiros libres. Busco a Fuji, sin saber por qué, y esta parecía atentísima en lo que Sakuragi le indicara, haciéndole caminar y pasar el balón entre sus piernas, a la chica se le cayó, dos, tres veces antes de dar unos cuatro pasos continuos.
— Ayako… ¿Qué haremos nostras? — interrumpió Usume sus ideas, esta miró a la interpelada.
— ¿Hacer?
— Si, ella, como tú y yo conocemos lo básico — volteó entonces el rostro a la parte de la cancha que utilizaba el equipo masculino; todos jugaban, Ayako entendió la sutileza y le pareció adecuado, aunque le molestaba el notar que no tenía equipo suficiente como para hacer un partido entre las chicas, además de que Usume, se dejaría estar tranquilamente antes de hacer cualquier cosa que considerara aburrido. Suspiro al encontrar una idea.
— ¡Chicas! — exclamó y pronto se vio rodeada de todo su equipo, hecho esto volteó a los muchachos
— Gracias Sakuragi, Rukawa — Hanamichi sonrió, mientras que Rukawa solo se alejo
— Si necesitas a este talentoso solo dilo — dijo el pelirrojo antes de alejarse, sacando una grata sonrisa de todas las chicas, fugazmente por la cabeza de Haruko paso la frase "que encantador", aunque la olvido tan pronto como Usume le dijo:
— Se fueron tus príncipes… — Haruko miró a la muchacha sin entender, lo que provocó un gesto de impaciencia en ella. Finalmente Ayako habló.
— No tenemos suficientes miembros como para hacer un partido, pero si muchas cosas que debemos mejorar, sobre todo las novatas — dicho esto meditó vagamente y agregó — de todas maneras necesitaremos uno más
— Rukawa… — dijeron al unísono Haruko y Matsui, la segunda mas que nada porque no había tenido la oportunidad de entrenar con Sakuragi y desconocía su método, así como le temía ya que lo consideraba menos controlado que Kaede Rukawa.
— Sakuragi es mejor… — afirmó Usume — lo necesitamos a él — Todas le miraron extrañadas, incluso Ayako.
— ¿Sakuragi mejor que Rukawa? — preguntó Matsui
— Claro — contestó segura la muchacha — Hanamichi es mucho más cerrado en la defensa, y es más veloz que Kaede — Usume se congeló ante su descuido, como si hubiera cometido un grave error, guardo repentinamente silencio, solo Haruko y Ayako parecieron notarlo, si se ruborizó nadie se dio cuenta.
— Creo que dependerá de lo que hagamos — agregó Haruko, Usume torno los ojos con impaciencia y dijo:
— Es obvio que haremos parejas de a dos, unas atacan otras defienden, las que se queden observando darán consejos para mejorar ambos aspectos… — Haruko miró a Ayako interrogante y a esta solo le quedó asentir, pues Usume tenía razón.
— Pero… — agrego esta después de pensarlo un rato — ¿Qué tal si yo defiendo y ellas atacan? Así no necesitaremos a nadie que desequilibre, después de todo colocarnos a competir con Sakuragi es casi fantasioso en el nivel que nos encontramos, que primero me venzan a mí y después iremos por los premios mayores — Fuji asintió de acuerdo, así como a todas les pareció lo más justo, de todas maneras a la más tímida de las muchacha no le interesaba en lo absoluto tener cerca a Rukawa.
Ahora, si bien todo parecía andar tranquilo en el equipo de los hombres, esto variaba mucho de la realidad. Desde un principio se habían generado conflictos, entre los recién llegados y los más antiguos, sobre todo después de la pelea de bienvenida que había dejado inconsciente a uno de ellos. Además a la mayoría de los seleccionados nuevos les fastidiaba que en ningún momento se hubiera dudado sobre la verdadera necesidad de estos en el equipo. Y ya que tanto Rukawa como Sakuragi parecían solo ayudar al equipo femenino, se puso en duda la capacidad de Miyagi para organizar el equipo, obviamente todo esto a modo de rumores.
Koichi Yamazaki era el principal impulsor de esta silenciosa "rebelión" ante la capitanía del equipo, era quién había quedado inconsciente en el primer enfrentamiento con Sakuragi y para su desgracia y menoscabo personal, había pasado completamente inadvertido en los entrenamientos del equipo, siendo que se había lucido como uno de los mejores dentro del estado en la secundaria, era de carácter rebelde y molesto, el problema se suscitaba en que entre menos atención le prestaban, más hacia por obtenerla. No sabía qué demonios le ocurría a Riota, si se fijara en él, este podría ayudarle y esa idea se le venía a la cabeza cada vez que el pelirrojo iba en ayuda de las señoritas que componían el pequeño equipo de mujeres, le llamaba en especial la atención Haruko, le había visto el segundo día de entrenamientos – ya que durante el primero había quedado inconsciente-
Entonces vino la selección y el quedó en el equipo de primero. En este caso tampoco tenía mucho que decir, ya que Haruko era su superior y bueno eso, a su gusto complicaba aún más las cosas.
Junto a Koichi, había quedado en aquél grupo un muchacho llamado Iori Matsuo, eran compañeros de clases y realmente no tenían mucho en común. Matsuo se había vuelto la piedra en el zapato de Rukawa, era él, el sujeto que se había dedicado a copiar sus jugadas y movimientos, lo que cierto sentido sacaba al zorro de quicio. Para Iori lo del baloncesto era prácticamente un trámite, no le apasionaba ni le preocupaba, había necesitado algo en que gastar el tiempo y había dado con esto. Se limitaba a hacer lo que veía, fue así como notó con sorpresa que era tan rápido y hábil como cualquiera de los avanzados y en un afán personal había decidido pulir su técnica, de momento la que le parecía más elegante era la de Rukawa, sin que este lo notara o al menos eso creía él, le tomo como mentor. Era tan o más frío que este y no se consideraba conflictivo, aún así parecía ser con el único tipo de personas con las cuales se relacionaba puesto que: ¿Qué tendrían que decirle ellos a alguien como él?
Junto con ellos se encontraba Senichi Kiba, este había sido el último seleccionado de Riota para el equipo de primer año, era un chico muy agradable y tranquilo, no era bueno para relacionarse con el resto mas por timidez que nada. También había jugado durante la secundaria, pero su escuela era tan pequeña que siquiera podían aspirar al campeonato. Era de buenas calificaciones y más de alguna jovencita desfallecía por él. Siempre era respetuoso y atento, lo que le hacía un chico adorable, por lo mismo Koichi le detestaba.
En el primer equipo de segundo año se encontraban Rukawa, Sakuragi, Sasaoka, Ishii y Kuwata. Como integrante nuevo se les había unido Seiji, otro chico tímido y callado, que sentía una fuerte atracción por Ayako. El segundo equipo lo componía Haku, recién llegado de Nagano, Usui un chico expulsado de Shojo, Katsu, Ryoga y Aoshi.
Finalmente en el equipo de tercero estaban el capitán Miyagi, Kakuta, Shiosaki y Yasuda. Todos restantes del equipo del año anterior, de vez en cuando Mitsui acudía a entrenar con ellos pero las últimas semanas se había ausentado completamente. Algunos extrañaban al director Anzai, aunque para los nuevos no era más que un mero detalle. Del gran grupo que había ingresado a Shohoku por sus resultados del último año, muy pocos de estos habían quedado en el equipo, por alguna razón que siquiera Ayako había entendido, Riota los desechó.
Koichi corrió, saltó y empujo el balón contra el tablero, tras el Seiji y tras este Matsuo, este último no corrió para ir a integrarse nuevamente a la fila, se dejo rebasar desinteresado, observando como parte de los de segundo, así como algunos de tercero jugaban un tranquilo partido, por razones de personalidad, Rukawa había llamado su atención así como considero que Hanamichi no era más que un payaso, de todas maneras por lo que había observado no había que tomarse al pelirrojo a la ligera, del capitán Miyagi poco tenía que decir, se esforzaba en la dirección del equipo, cuando cosas que parecían serle más importantes reclamaban su atención, del resto solo veía lo obvio, todos obedientes y bien intencionados daban lo mejor de si para entrar como titulares y así figurar.
En cuanto a las mujeres, obviamente Usume llamo su atención, le resultaba interesante su diplomática agresividad a la vez que aburrido el trato que se daba con Rukawa, parecía que algo melodramático había ocurrido entre ambos lo que les hacía evitarse todo lo posible y atacarse cuando la oportunidad se presentaba. De todas maneras no era suficiente para hablarle, lucía presumida y las mujeres de segundo año, solían ser intratables.
Miyagi por su parte ya había notado el desdén de los nuevos. Si lo veía objetivamente tenían razón. Había, él, desde un principio mostrado una preferencia especial hacía sus antiguos compañeros. No se culpaba, la aventura del año recién pasado no se repetiría, era normal que los prefiriera por sobre el resto, además que los lazos con ellos ya estaban forjados y por lo tanto sabía cómo arriesgarse, así como hasta donde llegar. Bajo ninguna circunstancia eso era justo. Pero él no estaba ahí para ser condescendiente o suave con estos muchachos. Sakuragi, Rukawa, habían ganado su puesto en el equipo, además ¿Qué diversión sería para él si todo se los entregara en bandeja? Era lamentable, pero no tenía ninguna intención de desperdiciar los conocimientos entregados por el capitán Akagi, solo le bastaba recordar cómo había sido el gorila con él, para saber que estas niñitas aún no sufrían nada. Lo mejor para bajar los nacientes ímpetus que estos se daban era demostrarles en qué lugar estaban, así como era el que les correspondían. Así fue como Miyagi ordenó a los equipos, le pareció una excelente idea, el enfrentar a estos niños con su propio equipo de chicos rebeldes.
Rukawa, Sakuragi, Kuwata, Seiji e Ishii. Tomaron sus posiciones contra el equipo compuesto por Koichi, Matsuo, Kiba un chico llamado Akira y Jun, todos alumnos de primero.
Como Matsuo era el más alto de su grupo se posiciono frente a Sakuragi, ambos irían por el salto. Hanamichi ganó, no sin dificultad, el balón y de él, pasó directo a las manos de Rukawa, Kuwada tomo posición a la derecha de este, mas supuso que a Rukawa no le interesaría compartir el balón. Riota solo observaba, valoraba la capacidad individual de Rukawa como algo necesario para sacarlos de problemas, pero precisamente en aquello que lo hacía inferior a Sendoh, eso habría que trabajarlo, como equipo, el egoísmo podría traerles problemas. Cuando Rukawa estuvo al alcance, saltó y lanzó, seguramente serían dos puntos, la primera ventaja para su quipo. Mas un fuerte sonido del caucho del balón golpeado con fuerza le hizo levantar la vista al apresurado capitán.
Matsuo se había interpuesto en el lanzamiento de zorro, reventando el balón, delegándoselo a los de primero. Hanamichi se coloco frente a Koichi, en contra de lo que se pudiera pensar, el pelirrojo apenas le recordaba, cosa que sacaba de quicio al muchacho de primer año. Así que aprovecharía esta oportunidad para humillar a Sakuragi, "Al talentoso Sakuragi". Hanamichi aburrido de la expectación que el muchacho quería causar avanzó con rapidez para robarle el balón, este retrocedió hábilmente y se dispuso a lanzar. Sakuragi extendió los brazos y vio como Koichi mucho más bajo que él se esfumaba bajo estos, los defensores trataron de detenerlo, cruzándose frente a él. Koichi hizo botar el balón con fuerza y conjuntamente con este, salto para clavarlo en la canasta.
Su jugada saco aplausos de las chicas, mas bien de Usume, quién se había detenido para verle y el resto simplemente le había seguido. Koichi les sonrió e hizo una caravana, lo que saco risas de algunas incluyendo a Haruko.
— ¡Presumido! — farfulló Sakuragi, hecho una furia, que este pendejo le hubiera burlado para después clavarla era inaceptable, pero el error había comenzado antes. Hanamichi fijo la vista en Rukawa.
— ¡¿Qué ocurrió zorro?!
— ¡No me mires, a mi no me burló un niñato de primero…! — espetó antes de que Hanamichi reclamara nada. Rukawa se sacudió su camiseta ofuscado y miró a Matsuo, este siquiera lo notó, para él era como si Rukawa no existiera o al menos estaba empeñado en no demostrarle que todas sus jugadas eran copiadas de él, lo que en síntesis podría tomarse como admiración, se veía calmado, siquiera alterado por la jugada.
Kuwada dio el pase a Rukawa y este a Seiji, quién en aquél momento se desempeñaba como centro.
Matsuo fijo la vista en ambos, Rukawa tomo posición a la izquierda, mientras que Hanamichi lo hizo a la derecha, había algo extraño en esos dos, obviamente sus características eran diferentes, muy diferentes, por lo que había notado era algo muy similar a lo que ocurría con él y Koichi. Pero de alguna manera le extrañaba que juntos se movieran tan bien.
Sakuragi le saco de sus cavilaciones cuando avanzó veloz entre ellos, Matsuo trató de interponerse pero Hanamichi boteó el balón hacia atrás y giro para continuar a solas, vino entonces Kiba a interponerse, Koichi fijo la vista en Rukawa que extendió su mano y trató de cubrirle, mas se veía ridículo tratando de alcanzarle, Sakuragi rió, cosa que ofusco al muchacho y le distrajo lo suficiente como para que el zorro se desembarazara de su marca, entonces Matsuo le cubrió nuevamente.
Este muchacho Kiba tenía una defensa impecable, mientras que Sakuragi veía sus opciones, no había logrado cruzar ningún gesto con él, este permaneció atento al balón como si el pelirrojo no existiera. ¡Tenía que zafarse de ese muchacho y restablecer su titulo del más talentoso!
Paso entonces el balón de una mano a otra, se detuvo y lo alzó, Kiba le siguió y cuando Hanamichi quiso avanzar logrando la finta, la mano del muchacho le detuvo haciendo, saltar y girar el balón entre los dos, este dio un bote y el muchacho de primero lo cogió.
Así como Rukawa se había deshecho de la marca de Koichi fue a interceptar a Kiba, este dio un pase inadvertido a Akira, fue difícil para este lanzar.
Rebote.
Saltaron Sakuragi, Kiba y Rukawa, pero la mano de un desconocido logro sujetar el balón, salido de la nada, Matsuo volvió a clavarla quedando colgado del aro, en una acción algo extraña a su gusto, como no conocía la jugada le pareció peligroso el dejarse caer con el resto.
Nuevamente todos se detuvieron al ver la jugada, Usume volvió a aplaudir, cosa que obligó al muchacho a mirarla, esta le hizo un gesto positivo que él no supo como interpretar.
A pesar de que Koichi se vio obviamente sobre pasado por Rukawa, notó como su equipo parecía cubrirle las espaldas.
Miyagi se llevo las manos a los bolsillos y se mordió el labio inferior en gesto interrogante.
Rukawa se quedó mirando a Matsuo sin entender como es que eso le había ocurrido a él. Por alguna razón estaba desconcertado, primero aquél chiquillo le robaba el balón evitando que anotara los primero puntos del juego, ahora le superaba en un rebote y tanto este como el otro muchacho escandaloso habían hecho clavadas aprovechando los errores de velocidad y defensa del equipo de segundo. Estaba bien que el muchacho fuera veloz, pero el no haberlo notado antes había sido exclusivamente su culpa ¿Por qué se le venía Kinoshita a su cabeza? Cuando volvió a la realidad, vio a Haruko Akagi extendiéndole el balón. Tan aturdido estaba que como nunca le contestó.
— Gracias Akagi… — le miró y con extrañeza agrego — ¿San, Chan? — la emoción y rubor de esta subió hasta colorearle la frente, era la primera vez que él le dirigía la palabra en términos tan atentos y amables, solo entonces, él reacciono y sin esperar respuesta alguna le dejo sola.
— Le ha hablado por su cuenta…— dijo Ayako con gesto de burla mirando a Usume — ¿Crees que le importes tanto como para avisarte? — Usume hizo un gesto indiferente y volvió a su posición de defensa.
— ¡Haruko! — hizo saltar a esta de un grito — ¡Tu turno!
En tanto que a Rukawa, Hanamichi y Koichi, querían fulminarle con la mirada.
Rukawa se apostó a sacar desde el costado, Hanamichi, Kuwada y Seiji extendieron los brazos para obtener el pase. Rukawa se sentía molesto, fijo la vista en Matsuo quién cubría a Seiji, mientras que a Sakuragi le marcaba Kiba. Koichi se encontraba libre de atacar a cualquier pase que Kaede diera.
"¿Qué hacer, a quien enviársela?"
Rukawa dio un rebote al balón y antes de nadie pudiera decir nada, lo lanzó prácticamente a la fortuna, quién primero llegara tendría el pase.
— ¡¿Qué rayos haces maldito zorro?! — le gritó Sakuragi cuando entendió la jugada
— ¡Cállate y corre! — dijo este
Por velocidad y rapidez, la pelea sería entre Sakuragi y Matsuo. Así fue y ambos saltaron a todo lo que sus fuerzas le daban para poder coger el balón. Finalmente Hanamichi ganó.
¡Ahora era su momento! Finalmente podría hacer una espectacular clavada que hiciera al resto olvidar aquellas pobres jugadas de esos engreídos de primero, acortaría la diferencia entre su equipo y el de ellos ¡Si! Y no importaba que otro chico de primero se acercara a quitarle el balón, él no se interpondría en su camino a la gloria ¡no, no lo permitiría!
— ¡Muévete pendejo! — le gritó a Koichi — ¡No estorbes! — aquello no fue más que una provocación para Yamazaki, quién en vez de quedarse ahí y esperar fue en contra de el pelirrojo sin importarle en lo absoluto la diferencia física de ambos.
— ¡Mono engreído! — contestó este en el mismo tono, aprovechando que Sakuragi boteaba el balón, para golpear y lanzarlo a otro lado.
— ¡Ah, bastardo! — exclamó Sakuragi al ver que su majestuosa jugada fue desecha en segundos, con furia corrió tras el balón arrebatado, los dos obstinados y agresivos fueron tras el cogiéndolo al mismo tiempo.
— ¡Deténgase! — les gritó Riota
— ¡Ya escuchaste al capitán! — dijo Koichi mientras forcejeaba.
— ¡Suéltala tu primero!
Koichi hizo rotar el balón entre las manos de Sakuragi y lo alzó para terminar de una vez por todas con aquello, sin embargo no calculó bien, o podría ser que Sakuragi se movía demasiado, pero termino golpeándole con fuerza. Este esperaba alguna señal y respondió de inmediato, clavando la palma de su mano en la cabeza del muchacho.
— ¡¿Qué te pasa?! — gritó Koichi enfrentándole.
— ¡No te hagas el tonto! — contestó Hanamichi, sin soltar el balón. Koichi ya enfurecido nuevamente le gritó:
— ¡¿Lo quieres?! —
— ¡Te lo quitare!
— ¡Pues toma! — finalizó clavándoselo en la cara.
— ¡Basta! — les ordenó Riota acercándose a ambos.
— Que escándalo — musitó Matsuo
— ¡¿Quien diablos te crees?! — saltó Sakuragi sobre él, dispuesto a arrancarle los ojos.
— ¡Eres un imbécil! — gritó el chico, si no hubiera sido por la intervención de Riota, Sakuragi probablemente hubiera logrado su cometido.
— Cálmate Hanamichi — le dijo.
— Quédense acá — le dijo Ayako a sus protegidas, obviamente ninguna de estas obedeció.
— Si, deja que tu madre te siga cuidando — finalizó Koichi, haciendo arder la cabeza de Riota, pero Sakuragi fue más rápido que él, al simplemente saltar, con esto Riota tropezó y cayó. Tuvo que ir Ayako, para controlar al capitán, quien ya hartó les gritó:
— ¡Cálmense maldita sea!
— ¡Rukawa! — llamó Ayako a este — sujeta a Sakuragi — este sin decir nada simplemente se negó encogiéndose de hombros, la nueva capitana giró hacia los más antiguos, pero todos miraron hacia otro lado, tratando de obviamente no intervenir. Solo Seiji siguió la orden, pero Sakuragi lo noqueó con facilidad. Solo entonces él y Koichi se vieron en posición de pelear con calma.
El alumno de primero fue quién inició todo, si bien golpeó a Sakuragi este no se movió de su puesto, aunque si, con furia renovaba contesto pateando en el estómago al insolente muchacho, luego de esto lo sujeto de la nuca, y clavó su frente repetidas veces en la cabeza de él. Yamazaki aguantó estoicamente y en cuanto vio una oportunidad alzó la pierna golpeando con mucha fuerza entre las piernas de Sakuragi. El quejido sonó en todo el gimnasio, entonces cuando Koichi aprovechando su ventaja, quiso patearle la cabeza, fue arrojado con fuerza hacia atrás. Se volteó furioso pero se calmó al notar que había sido Matsuo.
— Ya basta — dijo este, solo entonces miró a su alrededor y lo que vio no le gusto en lo absoluto.
Ahí estaba Haruko, apoyada a la cabeza de Sakuragi, preocupadísima.
Al mismo tiempo todos parecieron calmarse. Riota se alejo de Ayako, y ayudó a Hanamichi a colocarse de pie.
Entre Seiji y Riota llevaron a Sakuragi a la enfermería, estaba pálido y parecía que el aire se le había salido del cuerpo. Haruko les siguió y con desagrado Yamazaki notó que la chica le miraba con temor.
— Ve tú también a la enfermería — finalizó Matsuo, señalándole la frente, Koichi se tocó y noto la sangre que de su cabeza emanaba. Matsuo sin decir nada salió del gimnasio, como él lo veía era lo que todos debían de hacer. Yasuda golpeó las manos y finalizó:
— Pueden todos retirarse.
